«Homofobia» Fic de Monnyca16
Capítulo 1
“El primer acercamiento de la noche”
Cuando comenzaron a comer, Tom y Amanda platicaron de varias cosas, nutriendo a Bill de información. Tom era una persona atrayente, cálida, seria, posesiva, digna de una buena follada, respetuosa, pero por lo que se miraba, era difícil de roer.
En ciertos momentos, después de tres horas con Tom en la sala, Bill sacó el tema de las guitarras para que el invitado se mostrara atraído y así prometiera enseñarle, pues Bill, sinceramente, era un asco con los instrumentos. Amanda le había dicho que Tom tocaba muy bien la guitarra y que daba clases en un salón rentable muy cercano a la escuela donde estudiaba. Quedaron en eso, Tom realmente quería ganarse a Bill para que lo considerara como un padrastro.
Pero…Todo era más difícil de lo que parecía, más porque Tom estaba demasiado enamorado de Amanda y se percibía con las miraditas que le dedicaba. ¿Bill quizá debía rendirse? ¿Debía renunciar a su venganza y dejar que aquella mala mujer, que ahora se había vuelto buena, fuera feliz con el dinero de su padre y con un nuevo amor?
No.
Bill tenía que seguir. No dejaría que se saliera con la suya, porque era una hipócrita.
Durante aquella bienvenida, Amanda habló mucho con su novio y Bill se dedicó solamente a escuchar con atención y a pensar en algo bueno para poder hacer en su primer día de caza. Necesitaba darse prisa, lo mejor era comenzar ahora para que al día siguiente Tom huyera. A Bill no le gustaba hacer las actividades apresuradamente, pero el caso actual era muy urgente.
Lo que le daba confianza era que ya había visto a Tom de lejos y que tenerlo cerca le resultaba sencillo porque le daba igual. Así que si se adelantaba a los hechos, torpemente, no lo haría sentir precipitado; sentía que había convivido con Tom desde un mes atrás y no como si apenas lo estuviera conociendo, aunque literalmente no lo conocía del todo bien. Con todos los pensamientos revueltos y con el plan andando, Bill asintió solemnemente para sí mismo, respirando muy profundamente, prometiéndose comenzar con la acción.
—Tengo una guitarra arriba, ¿por qué no me acompañas para que pueda tocarla? —Pidió, viendo que la sonrisa de Tom se agrandaba. Sí, había sido buena idea hablar de guitarras, al menos así mantendría a Tom con él. Era algo mínimo y un poco tonto para comenzar, pero lo hecho, hecho estaba.
Incluso era algo muy estúpido debido a que Tom podía pedirle que la bajara y que practicaran juntos en la primera planta, pero Amanda lo salvó de esa situación:
—Ustedes vayan arriba, yo prepararé el postre y luego les hablaré para que bajen a comerlo. —Amy sonrió, alentándolos a subir las escaleras.
Bill encaminó a Tom y lo llevó hasta su habitación. Por suerte tenía una guitarra esperándolo ya que una ex novia se la había regalado el año pasado, y era bonita, por eso la mantenía consigo.
Entrando a la habitación, Tom tomó la guitarra y se sentó en la cama, afinándola. Para el rastudo era muy buena idea crear contacto con el hijastro de Amanda, ese al menos sería un gran paso en su primer día conociéndolo, aunque sincerándose, Tom había quedado estupefacto con el atuendo del pequeño. Bill era muy extraño y amanerado, no quería pensar que era de esos adolescentes que poseían tendencias homosexuales, porque odiaba a ese tipo de personas.
Tom odiaba a los homosexuales, y por ello desde pequeño siempre se mantenía alejado de ellos, e incluso los humillaba para hacerlos entrar en razón. Se hundía en sus pensamientos y debatía íntimamente sobre los problemas que había socialmente. ¿Por qué el mundo estaba llenándose de gays y lesbianas? Eso no estaba bien. La madre de Tom le había enseñado que la verdadera unión era la de un hombre con una mujer, y aunque amara a Amanda con todo su corazón, tenía que aceptar que le incomodaba estar cerca del pequeño Bill Kaulitz. Pero era hijastro de Amanda y por ella podía hacer cualquier cosa, incluso ayudar a Bill a cambiar su orientación sexual si descubría que era gay. Y si no lo era, entonces sería un hombre feliz por no tener que lidiar con maricones.
Bill lo miró insistentemente, poniéndose a su lado, manteniendo su rostro cerca del contrario para crear cercanía. Fue entonces que pasaron varios minutos, sin decir nada, hasta que alguien habló:
—¿Entonces sabes tocarla? —Bill inquirió, rosando atrevidamente su mano con la de Tom, que estaba palpando las cuerdas. Y no sólo era la mano, sino la tentadora voz que había puesto y soplado a varios centímetros de su mejilla.
Tom esquivó su voz por varios segundos, frunciendo el ceño. La situación estaba tornándose insólita y no le agradaba para nada. Una ráfaga de recuerdos inmundos se instaló en su cabeza, proyectándose a través de su cuerpo rígido.
—No soy el mejor, pero sé lo necesario —contestó, sintiendo todavía más la cercanía, pero ignorándola de pronto, pensando en que a lo mejor era sólo su instinto protector o simple imaginación.
—Quizá seas un genio —prosiguió Bill, relamiéndose los labios y mirando insistente la boca de Tom. Se sentía tan ridículo en esos momentos…
Por un momento, Bill se acobardó, peleándose mentalmente con su superyó. Sabía que lo que hacía estaba mal, pero también estaba el Ello, que le decía que la mejor justicia era enseñarle a Amanda el significado de «traición a la confianza» y el «dolor de la infidelidad».
Bill siempre creyó ser fuerte, pero era verdad lo que Gustav le decía cada vez que se rendía con facilidad. Era un cobarde. Bill era un vil cobarde y no quería seguir siéndolo, menos ahora que tenía a Tom sentado en su cama y tocando su guitarra. Debía dejar a un lado su auténtico lado cobarde y enfrentarse a su plan. Fue por ello que después de un minuto y medio de haber pensado, se armó de valor para lo que haría posteriormente. Y necesitaba muchos ánimos para hacerlo, inclusive imaginó que en esos momentos Tom era una de sus ex novias, quizá Victoria. Sí, Tom era Victoria en esos momentos. Sí… la hermosa Victoria.
«Victoria. Victoria. Victoria. Tom es Victoria… sí, Victoria…»
Al sentir a Bill demasiado concentrado, Tom lo miró de re ojo, percatándose de que lo miraba muy seriamente, tenso. Tom devolvió la vista a la guitarra, pero de repente los labios de Bill capturaron los suyos en un suave beso que duró apenas tres segundos.
Tom lo empujó, alejándose de manera brusca. Eso había sido muy rápido y no se lo esperaba. Le daba asco. Pero ahora que lo veía, debió habérselo imaginado antes. Debió haber imaginado que Bill era un gay. Ahora todo tenía sentido, podía comprender por qué Bill se maquillaba y se vestía tan llamativo.
Bill, por su parte, tembló. Oh no… su primer día seduciendo y estaba a punto de recibir un puñetazo. Sentía que ese primer acercamiento le había salido pésimo, pero no se echaría para atrás. Darle un beso a Tom había sido muy difícil y al menos tenía que calmarse. Era sólo un beso… un besito ¿Qué podía significar un besito? Nada… según Bill, nada.
Increíblemente, Tom no le pegó, pero se levantó de la cama, repudió la guitarra y se cruzó de brazos, percatándose del grave sonrojo de Bill. No entendía cómo no había golpeado a Bill ahí mismo si sus manos estaban hechas puños poderosos, suponía que era por Amanda, ella no tenía que enterarse. No quería perderla por nada del mundo.
—¡Qué sea la última vez que me pones una mano encima, mariquita! —Espetó, apretando los labios, dejándoselos casi blancos —. Odio a los malditos como tú, a los malditos homosexuales —agregó, saliendo vertiginosamente de la habitación, bajando y tratando de olvidarse de lo anterior. Si se iba de la casa, entonces Amanda nunca se lo perdonaría. Por tal motivo calmó su furia y se preparó para ver a su novia.
Bill se golpeó la cabeza. Le había salido todo mal, o mejor dicho, le había salido bien, pues Tom estaba notando que iba tras él y al menos eso era bueno. Que Bill no fuera gay y que efectivamente había quedado como un estúpido sin arreglo ante Tom, había dolido a simple vista, pero si Tom quería ver a un gay súper insistente, entonces lo tendría. Porque ahora Bill necesitaba atacar a Tom y humillarlo. Requería que se largara de su vida, y no descansaría hasta que Tom se tragara sus palabras y se enamorara de él para después rechazarlo de la peor manera.
No obstante, tal vez Tom decidía no volver más a casa, quizá abandonaba a Amanda después de lo sucedido. Quizá… a lo mejor Tom haría todo lo contrario y ahora lo importunaría diariamente para hacerlo sentir menos y estregarle en la cara que nunca abandonaría a Amanda. ¿Qué debía hacer? Se quedó discutiéndolo mentalmente por unos minutos.
«¡Ése súper macho!… ¡Maldito heterosexual homofóbico!» Bill se gritó internamente, bajando las escaleras para volver a encarar a Tom, que comía el postre pausadamente y aparentaba ignorarlo totalmente.
A pasos agigantados, Bill llegó hasta la feliz pareja y sin mostrar cobardía, puso de nuevo manos a la obra, comenzando a coquetear despistadamente, sonriendo atrevidamente cuando veía que su presa lo veía con semblante serio.
Bien, al menos hacía sentir irritado a Tom. Pero luego de varios minutos haciendo lo mismo, Bill se dio por vencido y se fue a la sala a ver televisión. Necesitaba pensar. Necesitaba al menos lograr tener más contacto físico con Tom, pero cómo.
—Nosotros vamos a salir a pasear, Bill —Amanda anunció, llevándose a su novio a la puerta.
—Que les vaya bien. Gusto en conocerte, Tom —enfatizó lo último, percibiendo la molesta mirada del mayor, pero prefirió voltearle la cara y sacar su teléfono celular.
Tenía que buscar información en internet acerca de la seducción homosexual. ¿Cuál era el punto sensible del hombre heterosexual homofóbico? Bill pensaba en su punto sensible como persona heterosexual, pero no podía ser comparado con Tom, ya que ese hombre era demasiado macho y petulante. La diferencia era que Tom sólo se comportaba así con él, con Amanda se mostraba cuidadoso y cariñoso.
De no encontrar nada interesante en la internet, revisó las notas de su celular y las leyó de nuevo, rememorando que justo ese día había hecho los primeros cuatro pasos.
Pasos para ejecutar:
1.- Contacto visual insinuante.
2.- Tocar su mano de manera sutil.
3.- Usar doble sentido en las palabras.
4.- Besarlo.
Si la presa no escapa o no se confunde todavía con sus sentimientos, proseguir:
5.- Tocarle el pene hasta hacerlo eyacular.
Si un toque no es suficiente, pasar al sexto paso.
6.- Chupársela.
Si nada de lo anterior sirve, es necesario pasar al séptimo paso:
7.- Desnudarse, besarlo, y ponerse en posición para ser penetrado.
Al ver que había hecho los cuatro primeros pasos de su plan, decidió avanzar hasta el quinto. Tenía que arriesgarse a agarrarle el pene para masturbarlo. Necesitaba volver a empezar, esta vez con lo carnal. A Bill le urgía tocar a Tom, y no le importaba si salía golpeado, no le interesaba nada, lo único que necesitaba era un cachito del súper macho. Bill deseaba que Tom se tragara sus palabras una por una.
En todo caso, esa noche nada se logró efectuar; Tom no volvió a casa, siendo ese un alivio para Bill, que estaba angustiado, sin embargo, el hecho de que Amanda llegara muy contenta fue suficiente para que sus nervios se dispararan cruelmente. Tom iría de nuevo a su casa para la cena, y eso era condenadamente excelso si Bill lo veía positivamente, lo que pareció imperfecto fue escuchar que esa noche Tom le había pedido matrimonio a su madrastra, pero no sólo eso; incluso en esos momentos, Bill se volvió casi loco cuando la mujer le enseñó el anillo como prueba de su informe.
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Bill no pudo dormir esa noche debido al detestable recuerdo de lo recién acontecido.
¡Tom le había propuesto matrimonio a su madrastra horas después de ser besado por él! ¡Y no podía ser posible!
Se sintió extraño, demasiado aturdido. Tal vez necesitaba que Amanda realmente fuera feliz y con ello olvidar vengarse, porque aquello no era bueno. Pero luego se le vino a la cabeza tener a Tom de padrastro y sintió un escalofrío recorrerle la columna vertebral. Toda su piel se erizó, fue entonces cuando entendió que de nada servía controlar sus pensamientos malos y buenos. ¿Su papá se sentiría mal al ver a su hijo hacer justicia con su propia mano? Jörg no era el tipo de persona que buscaba venganza, de hecho, él siempre creyó en la culpa y todo lo que ello conllevaba, es decir, que todo el mal caía por su propio peso. Tal vez lo único que Bill necesitaba era que el Karma cayera en Amanda o que la justicia divina hiciera su aparición.
Además, Bill no quería que Tom fuera infeliz. ¿Quién era Bill para hacer infelices a otros? No era nada bueno dañar a terceros y Gustav tenía razón. Bill debía detenerse. Bill debía olvidar el pasado y vivir el presente porque su padre no descansaría en paz si desde algún lugar lo veía vengándose.
Todos los planes del chico se fueron a la basura cuando de ese modo logró dormir. Pretendía al día siguiente ser un hijo normal, dejaría de molestar a Tom y se ocuparía de la escuela al cien. Era su meta, aunque a decir verdad ese domingo no salió de su recámara para no encontrarse con Tom, porque sorpresivamente le dio un ataque de nervios al oír su voz en la planta baja. Era cobarde, sí. Lo era, pero necesitaba superar el beso anterior para poder enfrentarlo. Evocaba a Amanda tocar su puerta, avisándole que ya estaba la cena, mientras él, desde el otro lado de la tabla, le decía que estaba estudiando y que no tenía hambre.
Ese domingo Bill se sintió feliz por no ver a Tom y aunque no cenó, quedó satisfecho.
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Unos días más tarde, Tom y su excesivo trabajo le impidieron visitar a su prometida entre semana, proponiéndose luego ir el próximo fin de semana con muchas ganas de no encontrarse con Bill por ahí. Por suerte, Bill no lo vio por seis días, pero cuando el sábado llegó, sabía que lo vería toda la tarde y el domingo también.
Todavía no preparado para ver a Tom, Bill se levantó muy tarde el sábado, escogió su ropa y se vistió pronto. Bill no se arregló. De nada servía arreglarse, ya no andaría tras Tom y de ahora en adelante se comportaría amable. Se puso ropas de deporte; Gustav le había pedido de favor que lo entusiasmara para bajar de peso. No estaba demasiado pasado de peso, pero Gustav quería adelgazar, y aunque Bill no fuera un genio en el deporte, ayudaría a su amigo a estar motivado.
Al bajar, específicamente a las cuatro de la tarde, Bill se encontró con Tom. El rastudo lo miró de arriba abajo, sorprendido por verlo sin arreglar. Justo el sábado pasado lo había visto con ropa bonita y ahora andaba muy común y corriente, y no era que le importara su estilo, era que se miraba fresco y cambiado.
—¿Y esas ropas? —Amy fue hasta Bill y le palmeó los hombros. El chiquillo se miró, inclinándose para echarse un ojo, posteriormente se alzó de hombros.
—Iré a hacer ejercicio al gimnasio de la cuadra —comunicó, tratando se no mirar a Tom, pero éste lo seguía viendo de manera insistente. Para Bill era demasiado fastidioso ver a Tom después de haberlo besado aquel día, porque aunque el beso fue casto y poco duradero, era un beso. Seguía siendo un puto beso.
—Pero si odias hacer ejercicio, odias sudar. —Se lo señaló, recapitulando aquella vez que Bill se puso paranoico cuando en la escuela lo obligaron a dar tres vueltas —. Odias el calor, odias agitarte, odias los gimnasios. Siempre has dicho que esos lugares son para personas estereotipadas —añadió.
Bill asintió torpemente, luego movió ambas manos, tratando de explicarse.
—Sé todo eso —sacó de repente, sorprendido por su gesticulación confundida—. Es sólo que Gustav necesita motivación y vendrá a recogerme en unos momentos.
—Pero no es muy gordito.
—Lo sé, pero le gusta una chica y quiere ponerse en forma. —Sonrió, volteando a ver a Tom, que se hallaba recargado en el refrigerador con los brazos cruzados —. Pero ni creas que yo me pondré en forma —terminó por decir, dirigiéndose a la encimera para tomar dos termos y meterlos a la bolsa.
—¿Pero, por qué no? —Amanda lo siguió, poniéndose a un lado—. Quizá esta vez consigas una novia muy bonita, más bonita que las anteriores.
—Si Victoria te escucha, te parte la cabeza —canturreó Bill, ensanchando su sonrisa.
—Que la Miss Belleza Universidad me parta la cabeza —apremió Amy, dándole unas palmaditas en el hombro a Bill.
—Es demasiado fuerte, créeme, todavía tengo sus golpes marcados. Es bastante ruda, es por eso que no debes meterte con ella —admitió Bill, descubriéndose la cadera. Había visto a Victoria durante la semana pasada y lo golpeó de broma, pero el puñetazo seguía ahí.
Amy miró la piel de Bill y se encogió de hombros. Por otra parte, Tom entornó los ojos al ver el pedazo de piel morada. Esa tal Victoria era un monstruo con los hombres. Y aunque Tom quisiese revisar más el cuerpo dañado, Bill se cubrió y salió corriendo de la cocina para recibir a Gustav, que tocaba el timbre.
Esa mañana el rastudo conoció a Gustav de vista, no pasó nada más dado a que Bill se fue inmediatamente, sin siquiera presentarlo con Tom.
—¿Gustav es? —Tom preguntó, aprovechando estar a solas con su pareja. Amy lo llevó hasta el sillón y prendió la televisión.
—Su mejor amigo.
—¿Y Victoria? —Persistió. Necesitaba aclarar sus dudas.
—Su ex novia —contó, con ojo crítico. Tom nunca le preguntaba sobre Bill.
—¿Entonces ha tenido muchas novias?
—Pues se podría decir que sí. Y todas son muy bonitas. Victoria es la Belleza de la Universidad, es mayor que él por casi cuatro años, ella es su primera ex novia mayor. Bill se enamoró de ella a primera vista y la quiere mucho ahora.
—¿Por qué ya no salen?
—Porque Bill es como su padre. Él cree en el amor verdadero. Cuando el amor de Bill se acaba, es sincero, al igual que es sincero cuando comienza a estar enamorado. Incluso es de las personas que todavía hacen el amor, así como nosotros. Además tiene excelentes calificaciones. Es un hijo del cual estar orgulloso. Cuando nos casemos estarás muy orgulloso de él.
Tom movió la cabeza de arriba abajo, ofuscado, mirando directo la televisión.
Para Tom estaba claro que Bill era un hipócrita de la realeza además de tener problemas con su desviación sexual. Amanda conocía a un Bill heterosexual, pero Tom lo conocía como un insistente homosexual.
Era hora de que Tom descubriera quién era Bill realmente y la razón por la que lo había besado.
Continúa…
Gracias por leer.
JAJSJAJS esta muy gracioso, me encanta
Me da ataque de risa con los pasos de seduccion de Bill ajjajjajajja y se rindio a la primera jajajj😂😂😂😂😂😂🤭🤭🤭🤭