Fic TOLL de Kaulitz Angel
Capítulo 11: My birthday
– Papi, papi – saltaba Evans en la cama de su padre – despierta
– Oh que horas es? – preguntó Bill rodando en la cama
– Mmmm, no sé – dijo el niño moviéndose
Bill estiró un brazo y tomó el reloj que estaba en la cómoda al lado de la cama.
– Son las 7:40 – gritó sentándose de golpe en la cama
– Papi tenemos que alistarnos para salir con papá, digo con Tom – dijo el niño
– Sí lo sé, pero primero – dijo Bill tomando a Evans en brazos – feliz cumpleaños amor
– Gracias papi – rió el niño abrazándolo
– Has crecido tanto – sonrió Bill besando la frente de su hijo
– He crecido por ti – sonrió el niño – sin ti no sería nada
– Evy, mira lo que tengo aquí – dijo Bill sacando un regalo debajo de su cama
– Wow, papi gracias – dijo el niño empezando a romper el envoltorio – el carro de control remoto
– Te gusta? – le preguntó su padre
– Lo amo, papi – dijo el niño
– úsalo, mientras yo haré el desayuno – dijo Bill levantándose de la cama
– Wuju – dijo el niño
Bill preparaba el desayuno mientras Evans jugaba por todo el piso con su carro nuevo, arrollaba todo lo que hubiera en el suelo, varios de sus juguetes e incluso los pies de su padre, luego de desayunar ambos se alistaron, bueno Bill alisto a su hijo y como él se levantó tarde, se duchó y se maquilló, se hizo una coleta alta para no tener que alisarse el cabello. El reloj dio las 9:00am y tocaron la puerta.
– Tom ha llegado – rió el niño corriendo a la puerta
– Hola Evans – escuchó Bill desde el baño
– Hola Tom, pasa – dijo el niño
-Tom entró y le entregó a Evans un regalo el cual abrió desesperadamente.
– Vi que te faltaba Jazz en tu colección de Transformers, así que te lo compré – sonrió Tom
– Gracias Tom – rió el niño sacando el muñeco
– Hola Thomas – saludó Bill entrando al salón
– Mira lo que me regaló Tom papi – dijo el niño mostrándole el regalo a su padre
– Lindo – sonrió Bill – gracias Tom
– No fue nada – dijo Tom – sabría que le encantaría
– Nos vamos? – preguntó Bill
– Claro – asintió Tom
Los tres salieron de la torre de apartamentos y subieron al auto de Tom, luego emprendieron camino al parque de diversiones, cuando llegaron Evans se volvió loco.
– Subamos a ese y luego a ese y después a ese – decía Evans señalándole diferentes atracciones a sus acompañantes
– Vamos en orden – rió Bill
Subieron a las atracciones que Evans escogía por más extrema que fuera, Evans era temerario. Hicieron cola para subir a los carros chocones, esta vez Tom y Evans irían juntos, Bill sólo. Evans había planeado con Tom chocar con Bill cuando estuviera distraído.
– Choquemos contra papá – susurró Evans para Tom
– Eres malo – rió Tom dirigiéndose hacia Bill
Y dicho y hecho, ambos autos chocaron llevándose un fuerte golpe los tres.
– Eso fue divertido – dijo Evans
– Sé que le dijiste a Tom que lo hiciera Evans – rió Bill
– No fui yo – dijo el niño
Una vez que salieron de los autos se fueron a una montaña rusa.
– Papi, subamos, vamos, vamos – le jalaba Evans el brazo a Bill
– Evans, tú sabes que me dan miedo las alturas – dijo Bill nervioso – sube con Tom
– Subes Tom? – preguntó el niño
– Claro – dijo Tom
– Son tan masoquistas – rió Bill
– Toma fotos papi – rió el niño mientras se iba de la mano con Tom
Después de una larga cola de 5 minutos, Evans y Tom estaban en los asientos delanteros de la montaña rusa, no dejaban de reír, Bill les observaba y con la cámara les fotografiaba, cuando empezaron a moverse todas las personas gritaban de nervios.
– Bye, papi – dijo el niño
– Adiós Bill – dijo Tom pasando su puño por su cuello
– Están dementes – gritó Bill
Cuando llegaron a la parte más alta de la montaña y la cadena dejó de halar, todos empezaron a gritar de la adrenalina incluyendo a Tom y a Evans.
– Si subes los brazos es mejor – gritó Tom
– Wow, DEMENCIA!!!! – gritaba Evans
El recorrido duraba dos minutos, cuando terminó, todos aplaudieron y salieron de sus asientos, la cola para salir era larga, una vez que salieron llegaron a Bill.
– Estuvo genial – reía el niño
– No podía respirar – dijo Tom
– Ustedes dos están locos – rió Bill
– Tomaste las fotos? – preguntó Evans
– Claro – dijo Bill – busquemos una mesa y las vemos
Buscaron una mesa y se sentaron, se pusieron a ver las fotos, reían a carcajadas, pidieron unos refrescos los cuales tomaron riendo.
– Debemos ir a los juegos electrónicos – dijo Tom
– A eso si me apunto – sonrió Bill – son mis favoritos
– Un tiro al blanco – dijo Evans yendo a un kiosco de tiro al blanco
Bill dejó que fuera, estaba cerca, Tom y él se quedaron en la mesa observándole.
– Nunca lo había visto reír tanto – sonrió Bill
– En serio? – preguntó Tom
– Disfruta mucho contigo – dijo Bill
– Qué bien, porque me fascinan los niños – sonrió Tom
– Tom, quiero que pases con nosotros en la cena que le haré a Evans en la noche, qué dices? – preguntó Bill
– En serio? – preguntó Tom
– Sí, sería genial, pero si no quieres…- dijo Bill
– Claro, me encantaría, gracias por invitarme – dijo Tom
– Un placer – sonrió Bill
– Papi, papi – le llamaba Evans – ven, mira esto
– Ya vamos – dijo Bill siguiendo a su hijo
– Papi, si metes un aro en algún tubo te llevas un premio – dijo Evans
– Quieres intentarlo? – preguntó Bill
– Los tres – dijo el niño
Los tres empezaron a lanzar los aros, el primero en meterlo fue Tom y se ganó un enorme lagarto de peluche.
– Mira que lagarto – reía Tom – vamos Bill, tú puedes
– Quería ese lagarto – dijo Bill con puchero – pero ahora quiero ese tigre
– El lagarto es mío – dijo Tom
Bill y Evans siguieron intentando, Evans acertó y se llevó el tigre que quería Bill
– NOO, no es justo – dijo Bill – ese tigre era mío
– Llévate ese león que usa el cabello como tú – dijo el niño
– Evans – rió Bill – ya todos tienen sus peluchotes y yo no
Después de varios intentos Bill lo logró.
– Sííí!!!!- gritó Bill – lo hice
Le entregaron su león, lo apretujó a más no poder, hasta que vio otro peluchote como les llamaba el.
– Mira ese caballito blanco dijo haciendo que Tom lo viera
– Lo quieres? – le preguntó Tom
– Aja – asintió Bill
– Oiga, señor, deme tres aros más – dijo Tom
– Aquí tiene – dijo el dependiente
– Deséame suerte Bill – sonrió Tom
– Suerte – dijo besando su mejilla
Eso no lo esperaba, pensó que sólo le diría suerte. Al primer intento metió el aro en el tubo del caballo blanco que Bill quería.
– Eso fue genial – sonrió Bill
– Aquí tienes tu caballito – sonrió Tom entregándoselo
– Gracias Tomi, está hermoso – dijo Bill
Era hora de volver a casa para preparar lo de la noche. Iban de camino y Evans se durmió en el auto, cuando llegaron a casa Tom lo cargó hasta su habitación y le acostó en la cama. Bill llevaba los 4 peluchotes y los puso en su habitación.
– Gracias por todo Tom – dijo Bill cuando Tom acostó a Evans
– No es nada Bill, todo por verlos felices – sonrió Tom
– Eres muy dulce – sonrió Bill
– Y tu maravilloso – dijo Tom
– Gracias – se sonrojó
Fueron a la cocina a preparar la cena de la noche, lo harían como si fueran una familia, la familia que tanto deseaba Evans, Tom y Bill.
Continúa…
Gracias por leer.