
Fic TOLL de Kaulitz Angel
Capítulo 31: That fuckin’ party
– Las fiestas de empresa son muy aburridas – decía Bill terminando de alisar su cabello
– No tanto amor – dijo Tom desde la tina
– Recuerdo que fui a varias cuando trabajaba – dijo Bill – solo se habla de negocios, dinero y empresas y más dinero
– No veo de que otros temas pueden hablar – dijo Tom soltando una risilla
– Amor, sabe que es lo que me molesta? – Dijo Bill volteando a ver a Tom- todos fanfarronean de que tienen la mejor empresa y la de más entrada económica, eso me enoja
– Cariño, es gente vacía que solo les interesa el dinero – dijo Tom
– Odio a la gente así – dijo Bill empezando a maquillar sus ojos – hay cosas mucho más importante que eso
– El amor, la familia – enlistaba Tom saliendo de la tina
– Exacto, ellos no piensan en nada más que llenar sus bolsillos de dinero – dijo Bill molesto
Después de que Bill terminara de maquillarse, llamó a casa de sus padres donde estaba su hijo.
– Te prometo que me portaré bien – dijo Evans
– Confío en ti amor, te amo – se despidió Bill
– Y yo a ti papi –se despidió su hijo
Luego de la llamada Bill y Tom salieron de la casa, subieron al coche de Tom y el empezó a conducir hacia el hotel donde sería la fiesta. Cuando llegaron al lugar , Tom ayudó a Bill que bajara del coche y Bill luego se le colgó del brazo, entraron al hotel y caminaron hasta el salón donde se daba la reunión. Cuando llegaron ambos fueron recibidos efusivamente por el jefe de Tom.
– Oh Thomas, aquí estás – le saludó el señor Beckett
– Buenas noches señor Beckett – le saludó Tom estrechándole la mano
– Tú debes ser Bill, cierto? – preguntó el hombre
– Bill Kaulitz, es un placer conocerlo – dijo Bill estrechando la mano del hombre
– Veo que traes otro invitado – sonrió el hombre viendo la barriga de Tom
– Son dos más, señor – dijo Tom acariciando la barriga de Bill
– Oh vaya, pues en hora buena , felicidades – les felicitó el hombre
– Gracias – agradecieron ambos
– Vengan, mi esposa quiere conocer a Bill – dijo el señor Beckett
El tipo los llevo hasta la mesa donde estaba su esposa hablando con su hijo, el hombre les presentó y la mujer no pudo contenerse al ver a Bill.
– Oh Thomas, tienes razón, este chico es una joya – dijo la mujer apretando un poco la mejilla de Bill
– Se lo dije – sonrió Tom
– No me habías contado tendrían un hijo – reclamó la mujer
– Hace mucho no hablaba con usted señora Beckett – dijo Tom
– Pero, ven Bill ven – dijo la mujer robándole a Bill – siéntate conmigo
Bill aceptó ya que Tom iría a hablar con su jefe y otros socios sobre su nuevo proyecto.
– Dime Bill, de cuanto estás? – preguntó la mujer
– Estoy de seis meses – sonreía Bill acariciando su barriga
– De seis meses, y tan grande? – preguntó la mujer
– Son gemelos – sonrió Bill a más no poder – niño y niña
– Doble bendición y además la parejita – sonrió la mujer encantada – y como lo has llevado?
– Bueno, los achaques me tenían mal, ya sabes las nauseas, vómitos, antojos y mucho sueño – dijo Bill
– Y ya ha pasado? – preguntó la señora
– Los vómitos y las nauseas sí, aunque a veces me dan – dijo Bill – y lo que no pasa es el sueño y mucho menos los antojos
– Y Thomas te consiente? – preguntó la mujer curiosa
– Demasiado, en casa casi no me deja hacer nada, me deja dormir, me acompaña a hacer caminatas y he tenido antojos en plena madrugada y él se levanta para ir al super y complacerme – decía Bill muy enamorado
– Lo sabía – dijo la mujer – Thomas se ve que te adora y se desvive por ti
– Tom es muy atento con nuestra familia – dijo Bill
– Es cierto, tienen otro hijo – dijo la mujer – Evans cierto?
– Sí, Evans, es él – dijo Bill mostrándole a la señora Beckett una foto del niño que llevaba en una cadena
– Es hermoso, idéntico a ti – dijo la mujer – cuantos añitos tiene?
– Tiene 6 años – respondió Bill
– Y tú? – preguntó la mujer
– 23 – respondió Bill
– O sea lo tuviste a los…-
– A los 17 – respondió Bill
– Desde hace 6 años estás con Tom? – se asombro la mujer
– No – dijo Bill algo cohibido – Tom y yo estamos juntos desde hace dos años
– Entonces Evans…-
– El padre de Evans murió antes de que él naciera – dijo Bill algo triste
– Oh Bill, lo siento – dijo la mujer
– No hay problema – dijo Bill forzando una sonrisa
El momento fue salvado gracias a Tom que se asomo de nuevo junto con su jefe y su hijo, luego sirvieron los bocadillos.
– Bill, él es mi hijo Andreas – dijo la señora Beckett
Bill se tensó al escuchar el nombre, Tom al notar a Bill se tensó también.
– Mucho gusto – dijo el chico algo coqueto
– Yo…el gusto es mío – dijo Bill al reaccionar
– Sabes Andreas, deberías de aprender de estos dos chicos – dijo su madre escogiendo un bocadillo – ya están casados, tendrán muy pronto tres hijos y se aman
– No gracias mamá – dijo el chico
– Mira esta pareja de enamorados – decía la mujer
– Con alguien como Bill, cualquiera lo estaría – dijo el chico mirando a Bill
Bill y Tom habían notado la actitud del chico, veía a Bill como si quisiera montárselo ahí mismo.
– Tienes suerte Tom – dijo el chico – debes cuidar a Bill o cualquiera podría quitártelo
Tom apretó la mano de Bill que estaba en su pierna, Bill notó que Tom se estaba molestando.
– No lo creo, yo amo a Tom y no lo dejaría por cualquiera que solo quiera meterme en su cama y pasar un buen rato, Tom me ha demostrado el amor verdadero – dijo Bill ya algo molesto
Tom le dio unas palmaditas en la mano y sonreía orgulloso por la respuesta que Bill había dado.
– Muy bien dicho – dijo el señor Beckett
– No todos piensan como tú Andreas, ellos se enamoraron y tú solo buscas sexo con chicas que solo buscan dinero – dijo su madre
Llego la hora de la cena, todos empezaron a comer mientras la señora Beckett seguía reprochándole a su hijo de porque él no era como Tom o Bill.
– Te sientes bien? – le preguntó Tom a Bill al verlo extraño
– No, tengo náuseas – dijo Bill dejando de comer
– Quieres que nos vayamos? – preguntó Tom
– No amor – dijo Bill –iré al baño
Bill se disculpó y se levantó de la mesa, se dirigió al baño, ya sentía que vomitaría encima de Tom, le daba pena la comida, estaba deliciosa y por comerla con tanta gana le cayó mal.
– Rayos – dijo cuando entró
Se metió a la primera cabina abierta, se tiró de rodillas y empezó a vomitar todo lo que había caído a su estómago minutos atrás, cuando termino respiró hondo y se levantó.
– Vaya – suspiró lavándose la boca
Se arregló su cabello frente al espejo y arregló un poco su maquillaje.
– Ya estás bien? – preguntó Andreas entrando al baño
– Sí gracias – dijo Bill acomodándose el abrigo sobre su barriga
– Así que amas a Tom – dijo Andreas viéndole descaradamente
– No es por ser grosero, pero eso no te incumbe – dijo Bill pasándole de lado
– Cómo? – dijo el chico tomándolo por el brazo
Bill no pudo reaccionar, solo sintió sus labios atrapados por los de Andreas, el chico le tenía agarrado fuertemente por los brazos. Bill estaba estático, no podía reaccionar, forcejeaba, pero era débil, además su mente le jugó una mala pasada.
– “PASARÁ OTRA VEZ?” – pensó asustado
Fueron separados salvajemente por Tom que en esos momentos llegó y separó al chico de SU Bill.
– Maldito, no vuelvas a tocarlo – dijo Tom empujando al chico contra las puertas de las cabina
Tom lo golpeó con un fuerte puñetazo en la cara y el chico se lo devolvió y así dieron inicio a una pelea.
– Tom ya basta – le pidió Bill
Tom le obedeció y se detuvo al ver que Bill empezaba a llorar, amenazó al chico y luego sacó a Bill del baño. Fueron a la mesa por el bolso de Bill.
– Qué pasó? – -preguntó la señora Beckett al ver a Bill llorar
– Nada – dijo Tom tomando el bolso de Bill – disculpen
Se fueron del lugar, Tom llevaba a un lloroso Bill abrazado por los hombros con un brazo, le subió al coche y comenzó a conducir a casa, el camino era silencioso, solo los sollozos de Bill se escuchaban. Tom iba furioso por eso chico atrevido, besar a su esposo y embarazado, cada vez que se acordaba le daban ganas de matarle.
– Tranquilo amor – dijo Tom acariciándole la mejilla a Bill
Bill solo lloraba, se había acordado del verdadero Andreas y también de lo que le había hecho, además se había asustado por la reacción de Tom
– Bill- le llamó Tom
– Pensé que haría lo mismo – lloró Bill
– Nunca amor – dijo Tom, sabía bien a qué se refería – yo estaré siempre para defenderte
– Gracias Tomi – sollozó Bill – pero no vuelvas a ponerte así, me asustas
– Lo siento amor – rió Tom – me enoje mucho
– Le diste duro – sonrió Bill – mañana le dolerá la cara
– Se lo merece – dijo Tom
Al llegar a casa, Bill y Tom se acostaron en la cama, empezaron a recordar sobre sus pasados, reían abrazados mientras sentían como sus bebés pateaban.
Continúa…
Gracias por leer.