I would die for you 11

«Fic TOLL de lyra»

Capítulo 11

Se levantó de muy mal humor, y no fue capaz de ocultarlo. No lo entendía, había pasado la noche solo en esa gran cama, donde se metió desnudo del todo para facilitarle a Tom el trabajo. Pero nada, se cansó de esperarle y se quedó profundamente dormido, despertando al día siguiente solo y malhumorado.

Se levantó y se puso un pijama para no ir al baño desnudo como estaba. Cogió las toallas que le dejara la madre de Tom la noche anterior y cogiendo una muda limpia y su neceser, salió de la habitación de invitados y se dirigió al baño.

Casualmente salía Tom en esos momentos, y no pudo evitar fruncir el ceño al verlo.

—Buenos días—saludó Tom con una amplia sonrisa.

—Buenos días—contestó con educación.

—¿Has pasado buena noche?—se interesó Tom.

—No—murmuró pasando por su lado.

Entró en el baño y se le escapó un ligero portazo. Se mordió el labio, solo faltaría que los padres de Tom lo oyeran y pensaran que tenían una pelea de pareja. Le gustaba la madre de Tom, le había caído muy simpática y ya se la imaginaba hablando con él, tratando de hacerle ver que su hijo era lo mejor que le había pasado y no debía dejarlo escapar. Que hicieran las paces y volvieran a ser esa pareja de enamorados que llegó a la casa la noche anterior.

Pero eso era una mentira que Tom inventó para poder salvarle la vida. Le llevó a ese pueblo alejado de la mano de Dios para que ese loco que iba tras él le perdiera la pista.

Sacudió la cabeza alejando esos pensamientos, no quería asustarse y que Tom lo viera. No le daría la satisfacción de verle en ese estado y corriera a abrazarlo todo preocupado. No lo iba a volver a permitir, que le estrechara en sus brazos y le hiciera sentirse especial. Había jugado con sus sentimientos, había sido un chico más bajo sus sábanas…justo lo que hacía él con todos los que se llevaba a la cama. Pero esa vez era distinta, sentía algo por Tom que no se lo esperaba, y le haría arrastrarse antes de darle otra oportunidad.

Con esa idea en mente, se desnudó y se dio una larga ducha tarareando por lo bajo. Terminó y ajustándose una toalla a la cadera salió del baño. Entró en su habitación y se vistió con rapidez, regresando al baño para secarle y alisarse el pelo. Se topó en el pasillo con la madre de Tom, a la que saludó con una tímida sonrisa.

—¿Has pasado buena noche?—preguntó Simone.

—Si, gracias—contestó Bill sin dejar de sonreír.

No había mentido la noche anterior cuando le dijo a Tom que su madre le caía muy bien. Y su padre también, era el prototipo de familia feliz y unida, lo que a él le hubiera gustado tener…Sintió que los ojos se le llenaban de lágrimas y bajó la mirada. Pero Simone no había pasado por alto el gesto que cruzó su cara.

—¿Te sientes bien, cariño?—preguntó preocupada.

—Si…se me metió champú en los ojos—contestó Bill carraspeando—No me traje secador, Tom me dijo que Claire…

—Claro, usa el de ella—dijo Simone, no creyéndose su excusa.

Le vio asentir y entrar en el baño cabizbajo. Arrugó la frente y bajó a la cocina, donde su hijo preparaba el desayuno para él y para Bill.

—Se te han pegado las sábanas—saludó tras besarle en la mejilla—Tu padre se fue pronto a trabajar y desayuné con él.

—Estaba cansado, he tenido mucho trabajo—contestó Tom suspirando.

—¿Qué ha pasado entre Bill y tú?—preguntó Simone yendo al grano.

—¿Qué nos va a pasar?—preguntó Tom a su vez.

—Duermes en tu antigua habitación, y esta mañana Bill casi se echa a llorar—explicó Simone.

—Bill llora hasta si se le rompe una uña—comentó Tom soltando una risa.

—No, la expresión de su cara era de auténtica tristeza—negó Simone—Os habéis peleado, ¿verdad?

—Que no mamá, no es eso—murmuró Tom resoplando.

¡Lo que faltaba! Su madre preocupada porque su falso novio y él se habían peleado. Tenía que parar esa mentira cuanto antes.

—No me lo cuentes si no quieres, pero…haz las paces con Bill. Es un chico muy especial, no lo dejes escapar—dijo Simone mirando a su hijo fijamente.

Tom asintió en silencio, su madre tenía mucha razón en eso. Bill era muy especial, y mucho se temía que se había excedido al acostarse con él. Había roto las reglas que él mismo se había impuesto. Nunca se relacionaba tan íntimamente con la gente relacionada con su trabajo, ya fuera un compañero, un testigo, un sospechoso o como en el caso de Bill, su protegido. ¿Qué iba a pasar cuando resolviera el caso? Bill volvería a su antigua vida y él a su trabajo, sus caminos jamás volverían a cruzarse…si uno de los dos no quería…

Terminado de alisarse el pelo, se pasó los dedos por el y colocó un par de mechones rebeldes. Había tardado más de lo que esperaba, más que nada porque cuando le dejó la madre de Tom se asomó a las escaleras, sabiendo que bajaría a la cocina a echarle a su hijo la charla. Y acertó de lleno, estuvo escuchando a escondidas como le leía la cartilla sin poder evitar suspirar cuando le dijo que él era especial y no le dejara escapar.

Regresó al baño y se esmeró en su peinado. Quería hacer que Tom se fijará más en él y lamentara esa noche que habían desperdiciado. No sabía cuantos días se iban a quedar en casa de su familia, pero algo le decía que esa noche iban a compartir cama.

Bajó a la cocina y sonrió a la madre de Tom, que le ofreció su silla para que se sentara.

—Salgo a hacer unos recados—explicó Simone—Claire vendrá de un momento a otro y se pondrá con la comida, quiere haceros algo especial.

—No hace falta que se moleste…—empezó a decir Tom.

—No es ninguna molestia—negó Simone con la cabeza—Pasas poco tiempo en casa y Claire quiere hacer tu plato favorito. Además de dar la bienvenida a Bill a la familia.

Se despidió de su hijo e invitado y los dejó a solas en la cocina, para que desayunaran y hablaran.

—¿Qué vamos a hacer esta mañana?—preguntó Bill una vez a solas—Podías enseñarme el pueblo donde has crecido.

—De eso nada—negó Tom con firmeza—Te recuerdo que hay un loco tras de tí, no vas a salir de esta casa para nada.

—¿Piensas tenerme encerrado?—saltó Bill.

—Es por tu bien—contestó Tom dando el tema por zanjado—Te traje aquí para protegerte, no de vacaciones. Si te aburres te dejo el portátil, entra en Internet y navega un poco.

—No entiendo de ordenadores—murmuró Bill cruzándose de brazos.

Tom puso los ojos en blanco. Bill era muy complicado cuando quería, no daba su brazo a torcer sin importarle del peligro que corriera su vida. Pero no iba a ceder, le encerraría en su habitación si era preciso.

No tuvo que recurrir a ese descabellado plan, su hermana arregló la situación. Se presentó cuando estaban terminando de desayunar y la saludó con un fuerte abrazo. Luego le presentó a Bill y vio con alivio que se cayeron muy bien desde el principio. Empezaron a hablar de diseñadores y trapos y se pudo relajar.

Los dejó en la cocina hablando y fue al salón en donde había dejado conectado el portátil. La llamada que recibió la noche anterior era de su superior, había metido prisa a los del laboratorio y al fin tenían los resultados de los análisis hechos a la muestra de semen recogida de la colcha de la cama de Bill. Le iba a mandar el informe por e_mail en cuanto lo tuviera en sus manos y aprovechó que Bill estaba distraído para ponerse a trabajar.

Cogió el portátil y se sentó en el sofá. Entró en su cuenta de correo y se mordió el labio al ver el informe que su superior le había mandado. Los del laboratorio habían examinado la muestra y los resultados eran poco esclarecedores al parecer. Habían hallado un rastro de ADN que habían comparado con otra prueba que habían recogido de la habitación de Bill ese día, un cabello suyo en particular.

Se quedó sin habla al ver las notas finales del informe, donde señalaban que había un 90% de probabilidad de que ese semen perteneciera al mismo Bill en persona…

Continúa…

Gracias por la visita.

por lyra

Escritora del fandom

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