«Fic TOLL de lyra»
Capítulo 24
Era su primera gala, y estaba muy nervioso. Se había levantado hacía media hora y ya estaba vestido con sus mejores galas. Unos vaqueros claros, botas negras y un jersey gris de Dior trenzado. Llevaba las trenzas peinadas hacia atrás y sobre su frente un pañuelo negro.
Bill iba espectacular, con una camiseta negra de media manga con capucha que le cubría dejando a la vista un mechón que le caía sobre su ojo derecho. Se cambiaría de ropa una vez dentro de la sala donde se celebraría la gala, pero pasearía con ese modelo sobre la alfombra roja con él a su lado.
A las 6 en punto Gustav llamó a la puerta de su habitación, una limusina les esperaba en la puerta trasera del hotel. No querían entretenerse saliendo por la principal, fijo que habrían algunos fans y les harían retrasarse. Corrió a abrir la puerta e intercambió una seria mirada con Gustav.
—Estoy nervioso—confesó Gustav suspirando—Si Bill tiene miedo, ¿no sería mejor que no asistiera a la gala? Si le dan el premio puede agradecerlo vía satélite desde el hotel.
—No puede mantenerse escondido el resto de su vida—explicó Tom, sabiendo que Gustav llevaba parte de razón—No quiero sonar frío, pero tengo la esperanza de que ese loco de la cara, trate de hacerle algo a Bill y podamos detenerle antes de que lo consiga.
—¿Le vais a tender una trampa?—preguntó Gustav en voz baja.
—Más o menos—contestó Tom de la misma manera—Permaneceré siempre al lado de Bill pero dándole la libertad necesaria para que ese loco crea que tiene una oportunidad, entonces caeré sobre él con todo el peso de la justicia.
Gustav asintió pensando que era mucho lo que había en juego y si Bill debiera saberlo, pero también era verdad que cuanto menos supiera mejor. Podía verse el miedo brillando en sus ojos a pesar de esa fachada de frialdad tras la que se escondía.
Dejaron de hablar al escuchar las risas que se colaron por la puerta entreabierta. Natalie estaba terminando de maquillar a Bill y de peinarle, y tras echar un vistazo al reloj que había colgado en la pared de su habitación, Tom decidió que era hora de ponerse en movimiento.
Pasó a la habitación de Bill y se quedó sin habla al verlo. Estaba realmente guapo, con la capucha echada sobre la cabeza, dejando a la vista ese mechón rebelde que cubría su ojo derecho.
—Cuando estés listo nos vamos—dijo Gustav tomando el mando—Te recuerdo que tras el paseo por la alfombra roja tendrás casi una hora para descansar y cambiarte de ropa, y ya he mandado que dejen preparadas unas bandejas con canapés y unos refrescos.
—Sí, papá—murmuró Bill riendo con ironía.
Gustav sacudió la cabeza y dejó que Tom se ocupara de Bill mientras que él salía con Natalie de la habitación. Ellos irían juntos en otro coche, llegarían antes que ellos y para cuando fueran a la sala VIP donde esperarían junto con las otras estrellas que acudirían a la entrega de premios, ellos lo tendrían todo ya dispuesto. Natalie se encargaría de peinarle de nuevo, recogiendo hacia atrás ese mechón que en esos momentos Bill se colocaba mejor sobre su frente, y la ropa que llevaría en la gala estaba ya bien guardada en su bolsa para que no se arrugara.
—No te rías de Gustav, es el único que se preocupa realmente de ti—le riñó Tom una vez a solas.
—Lo sé—dijo Bill poniéndose serio—Es por los nervios, pero jamás me reiría en serio de Gus. Es el único en el que confío al cien por cien, y el único amigo que me queda.
—También me tienes a mi—murmuró Tom carraspeando.
—Tú y yo jamás seremos amigos—dijo Bill con firmeza.
No le quiso contestar por miedo a llegar a una conversación en donde se dirían muchas cosas de las que luego no se iban a arrepentir, y tampoco le rectificó. Bill llevaba mucha razón, ellos dos no habían sido amigos, habían pasado de policía y protegido a amantes y compañeros de cama, donde la amistad no tenía lugar.
—¿Alguna orden más?—preguntó Bill de repente, sacándole de sus pensamientos—¿O podemos ponernos en marcha?
Asintió en silencio y le dejó pasar primero. Gustav les esperaba en el pasillo junto con Natalie y Bill se puso tras ellos, siendo escoltado por Tom a su espalda. Entraron en el ascenso y una vez en la planta baja él y Bill entraron en la limusina que les esperaba, dejando a Gustav y Natalie a solas en el coche donde viajaban.
Le temblaban las piernas cuando ayudó a Bill a salir de la limusina. Delante de ellos se extendía una alfombra roja y a ambos lados de ellas habían miles de fans que gritaban emocionados al tiempo que miles de cámaras los enfocaban y accionaban sus flashes en busca de la foto perfecta.
Cerró los ojos por un momento tras las gafas de sol que llevaba puestas, sintiéndose cegado por unos segundos. Pero enseguida abrió los ojos y se puso en alerta, observando todo a su alrededor mientras que Bill salía del todo de la limusina y saludaba con la mano a la gente allí reunida. También llevaba unas gafas de sol puestas, lo que le hacía parecer más guapo si se podía…
Empezaron el recorrido por la alfombra, parándose a hablar con la prensa que requerían al cantante o para que firmara algún autógrafo que otro. Se sentía algo cortado, pensando por ejemplo en que su hermana le estaría viendo allá en su casa. Se había vuelto adicta a estos tipos de gala, más desde que había conocido a una estrella famosa en persona. Se lo había dicho su madre uno de esos días que llamó para ver que tal estaba, le explicó que Claire se había metido en Internet y leído todo lo habido y por haber de Bill Trümper, y se había convertido en una fan más al escuchar los dos discos que tenía Bill publicados hasta el momento.
¿Qué pensaría si le viera al lado de Bill, paseando por la alfombre roja como una estrella famosa? ¿Se preguntaría si el amor había vencido al fin y ellos se estaban dando una segunda oportunidad?
No pudo evitar ponerse serio, recibiendo un codazo de Bill discretamente dado.
—Sonríe por favor—siseó Bill sin dejar de hacerlo él—Estás saliendo en televisión, que nadie piense que estás cansado.
Le obedeció y esbozó una sonrisa amplia, pensado en lo duro que era a veces el trabajo de Bill. Mostrando una buena cara aunque estuviera muerto por dentro, ocultando su profundo miedo tras unas gafas oscuras y una sonrisa falsa.
No pudo respirar aliviado hasta que entraron en el local donde tendría lugar la gala y fueron conducidos a su reservado. Allí se reunieron con Gustav, Natalie y parte del equipo técnico que les acompañaba. Echó un vistazo a su alrededor, se encontraban en una zona acortinada que les confería cierta intimidad…tanta como para que Bill se cambiara de ropa delante de la gente que les rodeaba.
Se puso para la gala unos pantalones claros a juego con la americana, un jersey de lino negro de media manga y unas botas de tacón medio. Se sentó en una silla donde Natalie le peinó mientras se tomaba un par de canapés que Gustav le había pasado sin decir nada.
Tomó asiento en el sofá que había en el reservado y se quedó mirándole fijamente mientras apretaba la botella de agua que tenía en sus manos. Se puso tenso cuando Bill se dio cuenta de que le observaba y levantando una mano cogió a Natalie de la muñeca, apretándola con suavidad.
Como si fuera una señal pactada de antemano, vio Natalie dejaba de retocar su peinado y empezaba a recoger sus cosas, al igual que los miembros del equipo técnico que los acompañaba salían del reservado sin decir nada. Natalie fue la siguiente en salir y Gustav el último, que le dedicó una mirada de lástima antes de dejar la cortina bien colocada, dándoles la intimidad necesaria.
Iba a preguntar qué pasaba cuando vio que Bill se levantaba de la silla donde estaba sentado y se le acercaba, sentándose a su lado suspirando.
—Tenemos media hora por delante—empezó a decir al tiempo que levantaba una mano.
Se puso tenso al sentirla sobre su rodilla, que apretó con suavidad al tiempo que dejaba escapar una traviesa risa. Luego trató de llevarla más arriba, pero bajó la suya y lo impidió cogiéndole con firmeza por la muñeca.
—Bill, no—dijo con firmeza.
—En serio, no te entiendo Tom—suspiró Bill resignado—Regresas a mi lado con la tonta excusa de que aún no has terminado tu trabajo y me haces esperarte toda la noche desnudo bajo las sábanas sin que hagamos nada…
—Ya hemos dejado las cosas claras—cortó Tom muy serio—Entre nosotros no puede ni habrá nada.
Sentía ser así de frío, pero lo último que necesitaba era ese tipo de distracción que Bill le estaba proponiendo, no quería pensar en lo que sería volver a hacerle el amor habiendo un loco tras él suelto.
—Mensaje captado—murmuró Bill retirando su mano.
La dejó sobre su regazo al tiempo que desviaba la cara. Sentía que los ojos se le llenaban de lágrimas, aún mantenía la esperanza de que Tom recapacitara y le dijera que se lo había pensado mejor y quería empezar una nueva vida a su lado, haciéndole el amor todos los días junto con sus noches.
—Y mi trabajo aún no ha terminado—siguió explicando Tom.
—Andreas está muerto, fin del caso—murmuró Bill sin volverse.
—Creo que él no fue el que te mandó los anónimos—soltó Tom sin aliento, logrando que fijara la mirada en él de nuevo—En ellos queda claro que ese loco no parará hasta haber probado tu cuerpo, y por lo que me contaste Andreas ya te había…probado.
Con cada palabra que salía de sus labios, veía como Bill se encogía donde estaba y se echaba a temblar. No se lo pensó dos veces y volvió a cogerle la mano, con más suavidad esa vez. La estrechó entre las suyas, acariciándole la palma con el pulgar.
—No te he querido decir nada para que estuvieras más tranquilo, pero algo me dice que esta noche va a tratar algo—dijo Tom en voz baja—No estoy solo, hay varios agentes camuflados entre el público de la gala y no dejaremos que te hagan daño.
—Pero… ¿quién puede ser?—logró preguntar Bill con un hilo de voz.
—No lo sé—contestó con sinceridad Tom—Ya hemos descartado al único sospechoso que teníamos, partimos desde cero y…
—¿De quién sospechabas?—cortó Bill alzando una ceja.
—De…de Gordon Trümper—contestó Tom mordiéndose el labio.
—¿De mi padrastro?—repitió Bill gritando sin querer.
—Tras lo que me contaste, era la única opción que veíamos—empezó a explicar Tom—Le trajimos a comisaría para interrogarlo, pero quedó claro que él no te había mandado nada y que el único contacto que había mantenido contigo en los últimos años fue para pedirte dinero, y que tú te negaste a dárselo.
—Pues claro que no—murmuró Bill incómodo por la conversación—Lo quería para pagar sus caros vicios, y que me dijera que lo hiciera por…por los viejos tiempos, fue lo que hizo que me negara en rotundo.
Tom asintió en silencio, pensando en esos viejos tiempos a los que Bill se refería.
—Me dijo que…que hubo un tiempo en el que fuimos una familia feliz—dijo Bill con tristeza—Que cuando vivía mi madre pasamos buenos momentos y que yo debería recordarlos, que no siempre actuó como un cabrón y era por eso por lo que debía echarle una mano.
Dejó de hablar, sentía que le faltaba el aliento y una lágrima bajaba por su mejilla. Se la limpió con cuidado de no estropearse el maquillaje y carraspeó para seguir hablando.
—Lo único que recuerdo de cuando era pequeño es lo colocada que estaba mi madre para cuidar de mi—explicó con rabia en la voz—Como Gordon me mandaba a mi habitación para disfrutar en esos momentos de mi madre, como si estando ella sobria no pudieran hacer nada. Fijo que era entonces cuando mi madre se daba cuenta de la clase de persona con la que se había casado, y que necesitaba estar colocada para olvidar la vida que le había tocado llevar, olvidándose de mí, como si yo solo fuera un error del pasado que no pudiera remediar.
Tom escuchaba sin decir nada, sin dejar de apretar esa mano que sentía temblar entre las suyas. La infancia de Bill había sido muy dura, y se merecía todo lo bueno que había logrado a base de tanto esfuerzo.
Sintió que algo cedía en su interior, y sin pensárselo dos veces se inclinó y le besó con suavidad en esa mejilla húmeda que tenía cerca. Pero le supo a poco y no se pudo resistir a acercársele más y apoderarse de sus labios, que le recibieron entre abiertos.
Se fundieron en un profundo beso, ajenos a que la cortina había sido descorrida y alguien los miraba con la ira pintada en la cara…
Continúa…
¿Quien creeis que ha visto ese beso entre Bill y Tom y se ha puesto rojo de furia?
A—David, como muchas pensais.
B—Gustav, el que parece una mosquita muerta.
C—Gordon, ese es mas malo que la leche.
D—El padre de Bill, ¿seguro que está muerto?
E—El difunto Georg, que ha venido del más allá a vengarse.
F—Natalie, celosa de Bill.
E—¿Me queda algun protagonista más al que inculpar?
Gracias a todas por leer y comentar!!!