«Fic TOLL de lyra»

Capítulo 33

Dejó que le besara, no podía hacer nada por impedirlo. Sus manos continuaban fuertemente atadas, sentía la cuerda clavarse en sus muñecas cada vez que trataba de moverlas, solo quería ponerlas en sus pecho y empujarle con todas su fuerzas.

Pero David era más fuerte que él y tumbándose sobre su cuerpo le aplastó sobre el colchón y le inmovilizó. Cerró los ojos al sentir su lengua invadirle la boca y recorrérsela al tiempo que comenzaba a frotarse contra él de nuevo.

Se iba a desmayar, sentía que le faltaba el aliento pero David dio por finalizado el beso y sus labios se separaron.

—Maravilloso—susurró David jadeando.

Se le quedó mirando desde arriba, como tenía la respiración entre cortada y se pasaba la lengua por los labios en un acto reflejo.

—¿A ti también te ha gustado?—preguntó tomando su gesto de manera errónea—Lo sabía, que en cuanto te hiciera ver lo bien que te lo ibas a pasar conmigo ibas a cambiar de parecer.

Se echó a reír al tiempo y se levantó recuperando el cuchillo que se perdió sobre la cama por el beso. Lo puso sobre la cuerda que ataba sus piernas y se las liberó.

—Las manos aún no—murmuró sonriendo—Solo si te portas bien puede que te las suelte.

—Tengo…tengo sed—susurró Bill de repente.

David se le quedó mirando divertido. Sabía que iba a aprovechar una oportunidad para escapar, y ahí la tenía. Nada más liberarle las piernas le pedía que le trajera agua de la cocina. Pero él ya estaba preparado para todo y tenía una botella de plástico en el primer cajón de la mesilla.

—David, por favor—suplicó Bill odiándose por eso—Tu beso…ha sido estupendo y me ha dejado sediento.

—Haberlo dicho antes—dijo David siguiendo su mentira.

Estiró una mano y alcanzó el primer cajón, de donde sacó una botella de agua. La abrió y puso un brazo bajo su cabeza, incorporándole al tiempo que llevaba la botella a sus labios.

—Bebe despacio—le pidió en un susurro.

No le quedó más remedio que obedecer, su plan de que se fuera a buscarle agua había fallado y realmente se sentía sediento. Bebió hasta que se atragantó, entonces David retiró la botella de sus labios y le secó una gota que resbalaba por su barbilla con el pulgar.

—Tienes la piel muy suave—comentó David sin dejar de sonreír.

Dejó la botella en la mesilla y le volvió a recostar en la cama.

—¿Has visto dónde estás?—preguntó de repente—Es mi casa, y mírate. Estás en todas las paredes.

Señaló las fotografías que le había tomado a escondidas, sonriendo ampliamente orgulloso de su trabajo.

—Eres precioso, no hay ninguna en donde no salgas sexy—dijo admirando su obra.

—Gracias—susurró Bill.

—No, gracias a ti—susurró a su vez David—Ya basta de charlas, empecemos.

Se movió con rapidez, se levantó de la cama y se deshizo de los boxers de una patada, exhibiendo una dura erección que Bill miró con miedo en los ojos.

—Tengo de todo, lubricantes de sabores y condones—explicó David caminando desnudo por la estancia—Dime un color y sabor.

Abrió un armario y esperó a que le contestara, pero solo recibió su silencio. Se encogió de hombros y decidió por él, cogiendo un par de condones rojos y lubricante de sabor manzana.

Regresó a la cama y lo dejó todo sobre la almohada. Luego se le quedó mirando al tiempo que bajaba una mano y se acariciaba, pensando en cual sería la posición adecuada.

Bill lo sabía, y pensando en una oportunidad de salir vivo de allí no tuvo más remedio que dejar a un lado su miedo y…portarse como esa putilla que David le creía.

—Prefiero estar encima—dijo tratando de que su voz sonara fuerte.

—¿Cómo?—dijo David sin entender.

—Cuando me follan—aclaró Bill incorporándose con esfuerzo en la cama—Me encanta estar encima, así puedo sentir como entran en mi cuerpo hasta lo más hondo…y tú puedes poner las manos en mis caderas y marcar el ritmo…

—Me gusta la idea—dijo David asintiendo.

Se inclinó sobre la cama dispuesto a terminar de desnudarlo, pero Bill fue más rápido y levantando las piernas sonrió tímidamente y negó con la cabeza.

—Juguemos un rato—susurró mirándole fijamente.

David asintió y permitió que se levantara de la cama, viendo que aún estaba algo mareado por el golpe y se tuvo que apoyar en la pared para no caer.

—Túmbate—pidió Bill carraspeando.

Se sentía muy mareado, fue levantarse y sentir que las piernas le fallaban. No sabía como iba a poder escapar si no podía ni dar dos pasos seguidos. Vio como David le obedecía y tragando saliva se subió a la cama de nuevo, acomodándose sobre su cuerpo.

Se tumbó encima de él, apretando los dientes al sentir su erección rozarle el estómago, lo que se lo revolvió más de lo que ya estaba. Dejó a un lado sus arcadas y comenzó a moverse sobre él al tiempo que bajaba la cabeza y comenzaba a besarle el pecho.

—Mmmmm…que lengua—susurró David al sentirla sobre su piel.

Se dejaba hacer…de momento. No era idiota, sabía que Bill solo actuaba esperando una oportunidad de escapar de allí. Y no se la pensaba dar. Dejaría que se confiara y cuando pensara que era libre, le tomaría a la fuerza. Y eso le excitaba, que Bill pensara que se iba a librar para luego verse bajo su cuerpo y él entrando y saliendo.

Pero mientras tanto, estaba disfrutando. Había puesto las manos sobre sus nalgas y se las acariciaba sobre la tela, hasta que metió una dentro y separándoselas coló un dedo por su estrecha entrada.

Le sintió ponerse tenso y dejar de moverse, pero él siguió jugando con sus dedos.

—Dime… ¿cuántas veces te lo has montado con Tom?—preguntó de repente.

Le vio alzar la cara y sonrió al ver como se mordía los labios. Le estaba haciendo un poco de daño y no tenía más remedio que dejarse.

—Dímelo, por favor…cuantas veces habéis follado como animales en celo…—pidió sonriendo.

—Dos veces—contestó Bill con un hilo de voz.

—Y… ¿quién la tiene más grande de los dos?—preguntó entre risas.

Sabía que no le iba a contestar, así que se apoderó de sus labios mientras colaba ya dos manos en sus boxers y tiraba de ellos hacia abajo.

—No…por favor, David…no…—sollozaba Bill contra sus labios.

—¿Qué esperabas?—saltó David enojado—¿Qué me iba a conformar con una simple mamada? Voy a follarte duramente Bill, te pongas como te pongas. Tienes dos opciones, disfrutar o pasarte todo el rato llorando…

No le dejó tiempo de pensar, le abrazó con fuerza y rodó por la cama hasta dejarle a él debajo. Coló una rodilla entre sus piernas y se las separó con brusquedad. Aún no le había logrado desnudar del todo, pero pudo sentir su sexo frotándose contra el suyo sin ninguna tela ya que los separara.

Sentía sus manos puestas contra su pecho, tratando de arañarle desesperadamente. Se apoderó de sus labios y comenzó a besarle con violencia mientras que Bill sollozaba y se revolvía debajo de él, logrando colar una pierna entre las suyas…

Esa fue su oportunidad y no la dejó escapar. Dejó a un lado el asco que estaba sintiendo al ser besado y haciendo acopio de las pocas fuerzas que le quedaban, levantó la rodilla y la estampó en su entrepierna.

El grito de David resonó en la habitación, le había pillado desprevenido y apoyando sus atadas manos en su pecho, logró empujarle con todas sus fuerzas y hacer que se le quitara de encima. Se levantó de la cama dando tumbos poniéndose los boxers en su sitio y salió de la habitación sin mirar atrás, llorando todo el camino.

—¡No tienes escapatoria, puta!—chilló David a su espalda—La puerta está candada y me has enfadado…ahora si que vas a suplicar por tu vida…

Echó a correr tras él y le dio alcance a escasos pasos de la puerta. Le cogió del pelo y tiró al suelo, tumbándose encima de él al tiempo que ponía las manos en su dulce cuello y apretaba.

Solo quería atontarlo lo suficiente para que se dejara hacer, sentía que la entre pierna le palpitaba tras ese rodillazo y no quería que tuviera oportunidad de repetirlo.

Sonrió al ver sus ojos abiertos como platos mientras que separaba los labios y trataba de respirar. Apretó un poco más y de sus labios salieron unos sollozos ahogados que pronto dejaron de escucharse.

Pero entonces…alguien dio una patada a la puerta y esta se abrió con gran escándalo. Sabiéndose perdido, apretó con más fuerza su cuello haciendo caso omiso a las voces que le pedían que se apartara, hasta que resonó un disparo y todo se volvió negro…para todos…

Continuará…

Y mañana más …porque…habra un mañana para Bill, ¿no?

por lyra

Escritora del fandom

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