«Wünschen». Temporada I

Capítulo 24: Sobreprotector

—No son ni las doce, que ya está estacionado en la vereda. —habló Zira y volteé mientras sostenía la charola.

Tom bajaba de su vehículo mientras se acomodaba esa camisa de jean, llevaba un cigarrillo en los labios y lucía algo cansado; podía entenderlo, las reuniones eran largas y ya habían empezado con las grabaciones del nuevo material de KillYa. Me llamaba todos los días en mi horario de descanso y se podría decir que estaba viviendo en su departamento, él no quería que me fuera y yo tampoco iba a negarme.

Habían sido días soñados, de esos que pensabas que nunca ibas a poder realizar; realmente Tom me hacía bien, y viceversa, en serio, no podría haber pedido un mejor novio que él. Hacía unas dos semanas que lo había presentado como mi novio, aún recordaba la reacción de Andy al enterarse:

¡NO ME JODAS! ¡MIERDA, BILL! ¿¡VOY A SER TÍO!? —decía sonriendo como un idiota y exagerando el asunto, yo estaba muerto de la vergüenza en el sofá y Blas solo se reía de la situación. — ¡MI AMIGO TIENE NOVIO, CARAJO! ¡TENEMOS QUE IR A CELEBRARLO!

Si te ibas a poner así, mejor no te decía nada —me acomodé en el sofá y Blas me felicitó.

Ya era hora que estuvieras con un hombre de verdad—le miré fijo. — ¿Qué? Los otros dos idiotas no servían para nada…

Y ahí empezaba nuevamente con los recuerdos, a pesar que no tenían un valor sentimental, lo único que rescataba eran las imágenes. Ellos ya no formaban parte de mí, solo los tildaba con la frase «Tal vez te vi»; de igual forma, sabía que todo esto iba a ser un proceso largo, pero me alegraba saber que lo estaba intentando.

Hablando de ese asunto… Me dijiste lo de Alex, ¿Te llamó?—miré a Blas y luego a Andy.—Él no dirá nada, será algo de los tres.

Gracias—dije serio—me llamó la noche que llegué de Frankfurt pero no le contesté, espero no volver a cruzarme con él.

Ojalá así sea —Andy le pasó una dona a Blas, estábamos bebiendo café.—No tiene porqué molestarte.

Alex era un asunto que amenazaba con destruir mi tranquilidad, de la nada aparecía e insistía con dar conmigo pero era absurdo, ya que no teníamos que decirnos nada más; aquella vez le dije que no volviera a mí porque sabía su respuesta, pero cuando nos encontramos en esa fiesta días después él me dijo que quería estar conmigo, volver a lo de antes… No, ¡Basta de pensar en eso!

Negué con la cabeza y regresé por donde vine, los últimos clientes ya se estaban retirando así que con Zira empezamos a limpiar como de costumbre. Los de cocina ya se habían marchado hacía una hora, Dieter estaba arreglando unas cosas en el depósito y con mi compañero nos tomamos el tiempo para dejar la taberna impecable. No podía creer que limpiaba con tan buen humor, suponía que era parte de estar enamorado, hasta se me hacía algo difícil de creer; al fin tenía a alguien que me quería en serio.

Al cabo de un rato, los tres nos despedimos en la entrada. Yo sonreí al ver a Tom apoyado en el capot del auto, se había quitado la camisa y andaba con una remera gris oscura que tenía algunos agujeros por la misma. Cuando estuve a centímetros de él, me tomó de la cintura y me plantó un tierno beso. Me reí contra sus labios y nos separamos segundos después, lo abracé por el cuello y mantuvimos un poco la distancia.

— ¿Cómo estuvo tu día? — le pregunté y él exhaló el aire, lo comprendí. —No tenías que venir si estabas cansado.

Le barrí un mechón del rostro y lo peiné con los dedos. Siempre hacía lo mismo, todas las noches pasaba a buscarme y me traía cuando tenía que empezar el turno; le dije que podía tomar el bus y de solo pensar que algún depravado andaría tras de mí lo puso en plan paranoico. Aunque en eso tenía razón, no quería que por eso ingresara tarde o saliera temprano del estudio.

—No iba a dejar que mi novio viajara solo en el autobús — frunció el ceño con una encantadora sonrisa y me sonrojé. —Además, está pronosticado lluvia así que…

Dicho y hecho, un relámpago, seguido del trueno, sacudió la ciudad y comenzó a llover a cántaros. Me eché a reír y rápidamente Tom me cubrió con su camisa de jean, me llevó a mi asiento y luego lo vi dar la vuelta para situarse del lado del volante. Ingresó empapado y me dio un beso antes de ir a casa; encendí la radio como de costumbre y colgué la camisa en la parte de atrás del asiento. Nos pusimos el cinturón, tomé el teléfono y verifiqué si había algún mensaje, tenía tres, uno de la compañía telefónica, otra de Andy y la última… De Alex.

Exhalé el aire y cerré los párpados unos segundos, en serio necesitaba que se enterara que no quería saber más nada con él. Tragué saliva y di leer al mensaje.

«Hola Bill, ¿Cómo estás? Quisiera hablar contigo algún día, por favor.»

Eliminé el mensaje al instante y me limité a contestarle a mi amigo, andaba en época de finales así que me mandaba fotos de su sufrimiento. Luego de eso, guardé nuevamente el móvil y me dediqué a escuchar las canciones que pasaban en la estación de radio, Tom iba callado pero entendía que tenía que ver con el cansancio. Lo pensé mejor y apagué la música, él me miró de reojo sin entender.

—Supongo que estuviste escuchando música todo el tiempo, te debe hartar —Sonreí y él también hizo lo mismo. — ¿Qué quieres cenar?

—Solo quiero tomar un café y estar en la cama contigo—sentenció y me puse rojo, aún no podía asimilar esto de que éramos novios, me costaba creerlo. —Estoy muy cansado, no sabía que te cansabas hasta de estar sentado todo el tiempo. Pero si tú tienes hambre comeré contigo.

Al final, terminamos cenando lo que había preparado al mediodía. Parecía que tenía hambre porque comió dos veces, yo le miraba mientras se ensuciaba los dedos y masticaba como si no hubiera comido en años. Me recordó a la salida que tuvimos a ese restaurante caro, en la que yo no sabía como mierda comer y tenía un apetito increíble. Me reí mientras dejé el tenedor sobre el plato y Tom elevó la vista para mirarme.

— ¿No te suena familiar este momento? —Se quedó pensando y se limpió con la servilleta los labios, al cabo de unos segundos asintió y nos reímos.

Cuando terminamos de comer, dejamos todo en el fregadero porque no podíamos hacer más que ir a la cama. Él se dio una ducha y yo preparé la cama, luego fue mi turno y pasados los diez minutos, nos tumbamos. Dormimos abrazados, él siempre quería que durmiera sobre su pecho, decía que era una sensación hermosa, y a mi también me gustaba descansar así.

La alarma infernal sonó como siempre, estiré la mano mientras intentaba separar los párpados pero los cabellos me obstruían la vista, tanteé la mesita de luz y tiré sin querer el despertador, pero logró apagarse y eso era bueno. Exhalé el aire y me quité la melena del rostro, volteé a un lado y Tom no estaba, seguramente tuvo que madrugar de nuevo. Me senté en la cama y me froté los ojos para ver con mejor claridad. El celular empezó a vibrar en la mesita, lo tomé y atendí.

Buen día, mi amor — sonreí y me destapé. —Tuve que salir de urgencia porque al parecer hay nueva banda a quién producir.

Salí de la cama y empecé a caminar por el pasillo, iba medio dormido y sabía que si no iba mirando bien, podría comerme el suelo.

—Entonces hoy también vendrás cansado. —Fui a la cocina y había olor a café, la cafetera estaba lista y volví a sonreír.

Supongo que me quedaré hasta tarde, en el día la nueva banda tiene una sesión de fotos y luego un ensayo completo así que… —me serví café y le di un sorbo sin echarle azúcar.

—Descuida, sabes que hoy no trabajo —le tranquilicé y escuché un suspiro del otro lado—Supongo que aprovecharé e iré a visitar a Andy, debe estar colapsando.

Dime a qué hora irás y yo te llevaré—dijo y yo volví a darle un sorbo al café.

—No es necesario, mi amor —solté la ternura para que se quedara calmado—Iré en bus o en el metro, estaré bien.

Bien —suspiró—pero me llamas apenas llegues a su departamento… Ah, tengo que dejarte, empezaron a llegar los niños.

Me reí y fui hacia la mesa.

—Espero que no sea tan pesado el día —me mordí el labio.

Ojalá así sea —hizo una pausa—Te amo y no te olvides de avisarme.

—No lo haré. Yo también te amo — se cortó la llamada y miré hacia adelante.

Tom era sobre protector conmigo y suponía que sabía porqué lo era, no quería verme invadido por esas cuestiones pero era difícil alejarlas.

Desayuné, me di una ducha, acomodé el departamento y salí para la estación del metro, me quedaba más cerca. Iba pensando en el día de mi cumpleaños, tenía que hacer algo al respecto, el 20 de mayo se acercaba rápido y no tenía la más mínima idea sobre qué hacer. Tal vez alguna cena con los que conocía, o tal vez lo festejaría solo con Tom, aunque mi madre iba a querer verme ese día así que debía planear algo.

Al estar dentro de la estación, mis ojos fueron directo a la enorme pancarta que presumía las prendas de verano, la marca de Alex estaba plasmada en la parte superior derecha y me quedé mirando a la modelo. Recordé de forma rápida donde había sido tomada esa imagen y se me revolvió el estómago de solo volver a eso; ese encuentro fue un error, no tendría que haber ido por ese sitio, si no hubiera hecho eso probablemente él no estaría insistiendo con encontrarnos. Pero, ¿Por qué ahora? ¿Por qué cuando estaba bien con Tom? ¿Qué quería lograr?

Las personas que esperaban empezaron a mirar el túnel, el metro ya se acercaba y yo negué con la cabeza. Segundos después apareció y todos nos subimos, estaba algo lleno pero podías moverte con facilidad. Oí el teléfono y lo tomé sin pensarlo, se trataba de un número privado, probablemente era de Andy así que le contesté.

—Andy, estoy yendo para casa.

Bill.—abrí grande los ojos, y sentí como si algo estuviera a punto de hacer erupción. —No cortes, necesito que me escuches.

—Alex, no tengo nada que hablar contigo—dije mientras cerraba los párpados—No me molestes más, por favor.

La presión en el pecho me hacía sentir mal, me tomé de uno de los asientos para no caerme debido al movimiento del metro, la gente me estaba escuchando pero lo disimulaban.

Quiero arreglar las cosas de alguna manera.

—Ni lo intentes —le corté y suspiré, miré a una señora y volteó la vista. Me llevé la mano restante al rostro y lo cubrí, queriendo ocultar el malestar.

No quería decirle a Tom, y en caso de que eso sucediera, ya sabía lo que podría suceder. Aunque no creía que fuera capaz de golpearlo pero no quería que se pusiera mal; sin embargo, si Alex continuaba molestándome no tendría más opción que decirle, o enfrentarlo por mi mismo, poniéndole los puntos. El teléfono volvió a sonar y era una llamada privada de nuevo, apreté los dientes y contesté de mala gana.

— ¡Te dije que no me molestes más! — fruncí el ceño.

Uou, si estás con el período mejor ni vengas —dijo Andy, sonaba sorprendido por mis palabras y me tranquilicé de inmediato, me disculpé por eso. —Vas a tener que contarme cuando estés aquí, y te llamaba para decirte que Tom quería confirmar si ibas a venir.

— Ah, en verdad lo siento. Te contaré todo cuando llegue—me cortó y me sentí un idiota.

Tenía que calmarme, todo estaba por salirse de control y era culpa de Alex.

En veinte minutos estaba en casa, veía que Andy tenía todo apilado en la mesa, esos condenados apuntes me daban miedo. Él tenía ojeras pero mantenía esa sonrisa linda cuando estaba conmigo, le llevé unos cups que había hecho el día anterior temprano y los comió enseguida, luego llegó el momento de contar todo y él parecía enojarse mucho más que yo.

— ¿Qué mierda quiere hacer? ¿Por qué tiene que molestarte de nuevo? —golpeó la mesa y yo me exalté. —Dame tu teléfono que le llamaré.

— ¿Estás loco? Ni siquiera tengo su número, lo borré. —Exhaló el aire.

—Si te vuelve a llamar me tienes que avisar y le romperé la cara, si no lo entendió viniendo de ti, se lo haré entender. —me causaba gracia cuando se ponía enojado, era como ver a un gatito furioso. —Tom no lo sabe, ¿verdad?

Cada vez que escuchaba algo así mi corazón latía por miedo, sí, no tenía miedo de que le golpeara o algo, tenía miedo de que me dijera lo que no quería escuchar; no era que no confiaba, simplemente no quería amargar nuestra reciente formalización, además que quería hacer algo por mi cuenta, pensaba hacerlo en cuanto todo esto terminara.

—No me voy a oponer a esa decisión, pero sabes que opino diferente y cuando todo esto se solucione se lo dirás—eché un suspiro y asentí. —No quiero que se lleven mal a la primera, pero tienes que ponerle el punto rápido a ese idiota.

Pasamos la tarde hablando de otro tipo de cosas, yo por momentos conectaba con lo que estaba sucediendo en el momento, pero otras me sumergía en las supuestas reacciones de Tom frente a la verdad. También tenía presente mi discurso con Alex, aunque no había mucho qué decir, solo que dejara de molestarme y que no iba a volver a lo mismo porque ahora estaba con alguien más y lo quería.

—Suerte en tus exámenes finales, Andy —le tomé de ambas manos y le sonreí.—Te irá bien y saldremos a celebrarlo yendo a la playa, ¿Qué te parece?

—Oh si—jadeó mientras miró el techo—necesito vacaciones luego de leer apuntes y demás.

Me besó la mejilla y le saludé con la mano en alto antes de desaparecer, decidí caminar un poco por la ciudad; me sentía raro irme de mi propio departamento pero si me llegaba a quedar Tom me iría a buscar, además de que Blas paraba en el departamento para hacerle compañía a Andy, no quería interrumpirles su momento. Al final, los dos habíamos encontrado a alguien casi al mismo tiempo, solo era cuestión de esperar.

Caminando había llegado a un lugar que reconocí al instante, pasé por la entrada y dio justo la casualidad que él miró hacia afuera, entonces cruzamos miradas y dejó todo atrás para venir hasta mí. Retrocedí varios pasos pero no salí corriendo, decidí aguardar. Georg llevaba una camisa verde oscura y unos jeans negros, tenía el cabello revuelto y se veía tan prolijo como siempre. Al estar enfrentados, sentí una leve incomodidad y pronto desvié la mirada a otra parte, ya era tarde para huir, tenía que enfrentar la realidad.

—Así que ya es oficial—comentó. Me daba una idea de que, tal vez, Tom le había dicho a Gustav y él le contó a Georg. Mis mejillas se pusieron algo cálidas y asentí lentamente—Felicidades, lo único que me queda es desearles buena suerte.

Sonaba bastante dolido, a pesar de que seguía mandándome mensajes, el tenerlo cara a cara refutaba todo lo que nos habíamos dicho tras una pantalla. Aún no sabía como podía estar aquí después de haberse confesado, yo no podría, no lo soportaría pero él era más fuerte que yo. Le miré a los ojos al sentir su mirada, y él esbozó una débil sonrisa, contemplé como se le formaron apenas las arruguitas cerca de sus ojos, sentí algo de angustia en el fondo. Le había hecho daño a alguien, y no podía estar tranquilo; no lo había rechazado pero él comprendió la situación en la que me encontraba.

Georg sabía que entre su amigo y yo había algo, pero aún así su corazón le insistió en su juego y al final salió perdiendo. Lo mismo había pasado con Riza, Tom me lo contó una noche cuando no podíamos dormir. Fue allí que comprendí su reacción en aquella foto, cuando Riza estaba al lado de Georg, también entendí porqué su mejor amigo se acercaba a mí cuando él no estaba; comprendí demasiadas cosas y era por eso que tenía que alejarme lo más que pudiera. No pude saber si había pasado algo entre ellos, de eso no me contó nada, así que había sido dejado en el misterio esa noche.

—Gracias…—susurré y miré la vidriera—Me gusta el color que está de moda.

Él también volteó y nos quedamos mirando las prendas de los maniquís, aproveché para verle de reojo y su expresión estaba tensa, de seguro quería decirme algo. No sabía porqué quería pedirle perdón, ¿Perdón? Sí, quería disculparme por no haberle correspondido; pero Andy seguramente diría que él tendría que disculparse por confesarse sabiendo que entre Tom y yo había una relación formal en camino.

—Bill.—me llamó y giró, entonces yo volteé a otro lado.—Lamento haberme comportado como un idiota, en serio. Es que… Me recordaste mucho a…

—Reira. Lo sé—se quedó callado y me digné a verlo.—Tom me contó la historia.

Suspiró abatido y apreté los labios. Justo cuando iba hablar, se escuchó un grito y luego Georg reaccionó de inmediato. Miró detrás de mí y me tomó de la cintura, atrayéndome a su cuerpo, me desconcerté y vi como una motocicleta pasaba por la vereda a toda velocidad, y la gente se horrorizaba. Su cuerpo se apoyó sobre el cristal de la tienda de ropa y, anonadado, bajé la mirada a la unión que teníamos. Mis manos estaban sobre su pecho y él me sostenía como si pendiera de un hilo, tragué saliva y poco a poco comenzó a liberarme del agarre.

Una señora había sufrido un robo y una patrulla fue en búsqueda del ladrón, al mismo tiempo, escuchamos una bocina y los dos miramos a una sola dirección. Tom bajó de su vehículo con mala cara y a grandes zancadas, se llevó puesto a un señor pero no le pidió disculpas, yo me aparté del todo de Georg y lo que vi a continuación fue algo que jamás pensé que ocurriría.

Mi novio tomó de la prenda de su mejor amigo y lo tironeó, yo me interpuse de inmediato debido a la brutalidad con lo que lo había efectuado. Georg no decía nada, al igual que yo estaba sorprendido, lo miraba a los ojos con total asombro, la gente que pasaba ahora se centraba en nosotros y olvidaron el asunto del robo. Enterré mis manos en el pecho de Tom y logré separarlos, no podía comprender lo transformado que estaba al bajar del vehículo; tenía una expresión que por un momento me asustó pero actué de inmediato.

—Basta, Tom—sentencié y bajó sus furiosos ojos a mí, eso pareció estabilizarlo ya que parpadeó constantemente y tragó saliva. —Él solo me salvó de ser atropellado por esos ladrones.

Intenté sonar calmado, pero entre esto y el robo reciente las manos me temblaban un poco, por temor a que todo se descontrolara debido a una pelea con puños. Me sorprendió su reacción, tal vez no quería que sucediera como en el pasado.

—No vuelvas a acercarte a él.—dijo y miré con el ceño fruncido su rostro. Estaba muy frío y distante pero no apartaba su mano de la mía, la sostenía con firmeza, como si en algún momento nos separarían a la fuerza.—No dejaré que lo repitas.

—Tom, no es así… —en voz baja, intentaba sacarlo de ese trance frío que no me gustaba.

—Lo siento—habló por fin Georg, lo miré e hizo lo mismo por unos segundos, luego volvió a Tom—Ya no tengo la misma intención de antes, y evité un accidente. Creo que deberías agradecerme en vez de actuar a la defensiva.

¿Por qué sentía demasiada tensión?

—No me digas lo que tengo que hacer—se inclinó ante él para, suponía yo, intimidarlo. Les observaba serio, quería irme lejos con Tom para que no estuviera en este mal momento.

Segundos infernales después, mi novio me llevó de la mano hacia el auto, me abrió la puerta del copiloto en silencio, me deslicé por el asiento y giré a ver a Georg, susurré una disculpa y él solo negó con la cabeza y mostró una pequeña sonrisa. Luego el motor rugió y Tom se marchó a máxima velocidad. No sabía si decirle algo o solo aguardar en silencio, pero antes de tomar la decisión final, él me había ganado.

—Andy me dijo que ya te habías ido de su departamento y quería pasar a verte, como este camino es el más corto…—se notaba más calmado, al parecer solo se mostraba así cuando se sentía amenazado. — ¿Por qué no me dijiste que te pasara a buscar?

—No quiero interrumpirte, sé que estás desde temprano trabajando—dije apenado y bajé la vista a mis manos.

—No lo haces, eres mi novio y solo quiero que estés bien, no quiero que nada te pase.

—Georg no lo hacía con esa intención—fruncí las cejas—Solo evitó que esa motocicleta me llevara por delante.

—Lo sé, lo vi apenas pasé por ese lugar —suspiró. —Pero me puse celoso y no pensé en otra cosa, así que actúe por instinto.

Me entró una angustia al pensar que habría hecho lo mismo con respecto a Reira, pero luego me calmó el recordar que Tom había dejado eso atrás. Buscó mi mano y entrelazó nuestros dedos, eso me hizo sentir mejor, el malestar desapareció totalmente. Llevó la unión a sus labios y besó mis dedos, mi corazón latió rápidamente y, para finalizar, sus ojos y los míos se encontraron.

—Intentaré trabajar en el control—se refirió a su actitud para conmigo.

Era muy sobreprotector, incluso parecía más a un hermano mayor que a un novio. Pero, no sabía el motivo exacto, me gustaba que fuera así conmigo; a otras personas les habría cabreado y hartado enseguida ese comportamiento pero yo, por primera vez, me sentía querido. Yo le importaba a alguien y ese alguien también me importaba.

Lo que temía era que esa actitud sobrellevara los límites, no quería que se pusiera paranoico o algo así, por lo que tendría que mantenerme algo alejado de las personas que no les caía bien, pero, ¿Eso no era ser posesivo?

Continúa… 

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por MissAnunnaki

Escritora del Fandom

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