«Wünschen». Temporada I

Capítulo 25: Típica pareja

Me quedé parado frente al edificio, elevé la vista hasta dar con la punta de dicha construcción, entrecerré los ojos al ver el sol sobre los mismos y bajé de inmediato la cabeza, me agarró comezón en la nariz y estornudé. Sacudí la melena y parpadeé, odiaba al sol por hacerme estornudar, ¿Existía esa alergia al sol?

— ¡Salud!—dijo el de seguridad mientras me mostraba una sonrisa, me reconoció al instante y me abrió la puerta, le agradecí y fui al ascensor. La seguridad de la discográfica era muy estricta pero ya todos sabían quién era, así que solo saludaba con sonrisas de cortesía por las dudas.

Tom me había invitado a escuchar a la nueva banda que estaba produciendo, KillYa ya estaba en el proceso de ajustes de las últimas canciones que les quedaba, ahora estaban con el día libre y Andy aprovechó eso para irse con Blas a pasear por la ciudad y descansar un poco. Lo merecían, mi mejor amigo había aprobado los finales y ya estaba a un semestre de terminar el año, le faltaría el siguiente y acabaría esa condenada carrera que lo traía mal, pero a él le gustaba así que tenía que soportarlo, eso le daría buenos resultados.

Se me había cruzado por la cabeza la idea de volver a retomar mi carrera, pronto había encontrado motivación para hacerlo, más me echaba abajo diciendo que volvería a lo mismo y perdería otro año más, ya había desperdiciado como año y medio, casi dos. Si hubiera seguido, en este momento estaría entrando a mi tercer año con lo acelerado que era para esas cosas.

Las puertas se abrieron y escuchaba como retumbaba el pasillo debido a la música, las paredes eran de madera barnizada, con focos en el techo que daban una iluminación cálida, en las paredes se plasmaban cuadros de discos o fotografías de las bandas que han pasado por esta discográfica. Algunas personas pasaban y me saludaban por educación, otras las reconocía. Me detuve al ver una foto en particular, era un joven con rastas rubias que estaba parado en el escenario, mirando la Gibson que sostenía, a su lado había un joven que apoyaba su brazo en el hombro y enseguida le reconocí; se trataba de Tom, recordé que me había dicho que había reemplazado a un miembro de una banda hacía años.

Con la boca abierta continué mirando aquel cuadro y una puerta se abrió, me desconcerté y miré con intriga. Salió una jovencita que iba al estilo más rockstar que pudiera existir; llevaba el cabello en degradé de color rojo sangre y sus ojos eran pardos, resaltaban con el maquillaje oscuro que llevaba. Me miró de arriba abajo, analizando la pinta que traía, era normal para mí que las personas me fijaran de esa manera, en especial si yo traía mis ropas de emo y miles de collares que presumían su brillo a la comunidad. Siguió de largo cuando intenté frenarla para preguntarle si sabía dónde estaba Tom, él me había dicho que me esperaría en el pasillo pero no lo veía.

Empujaron la puerta nuevamente, y a paso veloz salió otra chica, llevaba el cabello negro corto y se detuvo al verme mientras decía un nombre, se disculpó y fue atrás de, suponía, la joven que pasó por mi lado instantes antes. Todo se me hacía extraño, ¿Acaso habrán tenido algún tipo de discusión? Avancé y miré la puerta que estaba abierta de par en par, vi que Tom estaba parado junto a unas personas, tres chicas y tres hombres adultos; Shiro le hizo señas a mi novio y él volteó a verme, sonreí, luego de decirles algo, vino a mí y las chicas le miraban.

— ¿Ya pasó la media hora?—consultó el reloj de su muñeca, yo asentí mientras él cerraba la puerta tras su paso y retrocedí hasta quedar en el medio del pasillo. Me miró y no evité sonreír. —Te extrañé.

Antes de que pudiera responderle, me tomó de ambas mejillas y plantó un tierno beso, entre sonrisas y miradas le correspondí, nuestros labios eran el único sonido en el pasillo y eso me hacía sentir algo avergonzado. Escuchamos que alguien tosió y nos separamos de inmediato, volteamos en la misma dirección y las dos chicas de hacía unos minutos nos miraban.

—Tessa, ¿Ya estás mejor?—le preguntó Tom con total confianza, ella miró hacía la unión de nuestras manos y yo fruncí levemente las cejas. Enarcó ambas suyas e hizo mala cara, entonces asintió una sola vez y se adentró nuevamente, yo no estaba entendiendo nada. La otra chica le siguió por atrás.

— ¿Es la nueva banda?—pregunté curioso, él me miró.

—Son todas mujeres, no pasan los veinte años—comentó de manera natural, yo asentí.

Luego de eso, me hizo pasar al estudio y saludé a los demás productores, el manager era muy simpático y las chicas estaban en la cabina mirando para donde nos encontrábamos, la de cabello rojo no me quitaba los ojos de encima, me sentía demasiado intimidado.

— ¿Podemos empezar de nuevo? —preguntó esa misma chica mirando a Tom, él asintió, los otros tomaron sus asientos y yo fui al sofá que se encontraba del otro lado de la habitación.

Minutos después, escuché primero la voz de esa jovencita, en verdad me provocó escalofrío ya que su voz era realmente la de un ángel. Y luego, se desató el estilo de la banda, era rock alternativo, un poco similar a la onda de KillYa pero ellos sí destrozaban todo. Movía el pie al ritmo de la canción mientras miraba como se desenvolvían esas chicas; cada una tenía su estilo, una llevaba ropas anchas y hasta parecía un rapero. Me puse de pie para apreciarlas mejor y la cantante no dejaba de sonreír hacia adelante, y era que en esa dirección se encontraba Tom.

Me crucé de brazos, ella le guiñaba el ojo y movía su cabello bicolor. Deslicé la vista y él movía la cabeza o a veces la negaba, fijaba a los demás y estaban en sus asuntos.

Para ser honestos, la canción parecía una indirecta de vaya uno a saber qué, la voz se asemejaba, para que estuviera orientado, a la voz de la cantante de Para… Parama…, la banda esa que también le gustaba a Andreas. Se desataba, parecía que sabía muy bien lo que hacía, para llegar a esas notas tan altas lo tenía bien controlado y me di cuenta de que esto era su verdadera vocación. Asentí mientras notaba ese ritmo que te hacía dar ganas de romper todo, yo no era de ese tipo pero no podía negar que se sentía bien manifestarlo.

Al terminar de grabar, las chicas se felicitaron entre ellas y yo miraba como los hombres hablaban. Miraba el estudio como si no lo conociera pero era que me sentía algo excluido así que quise pasar los ojos, una vez más, por el espacioso lugar. Descendí la mirada del techo cuando una puerta se abrió y las jovencitas ingresaban maravilladas, la cantante fue directo a Tom mientras se ponía de pie, las felicitó pero a cambio de eso, la niña lo abrazó mientras se colgaba de su cuello y yo le quedé mirando.

Las otras dos me miraron, lo noté por el rabillo del ojo. No podía decir algo al respecto, no me molestaba siquiera, ¿Por qué tendría que molestarme? Yo no era de esos que se ponían celosos con el más mínimo roce, no era posesivo, solo dejaba que las cosas sucedieran, sí la otra persona sabía que la acción era indebida se lo haría saber. Lo único que me salió fue efectuar una débil sonrisa. Shiro me ofreció tomar un café en la cocina, entonces se lo acepté, salí junto a él y la baterista, que parecía que era la más grande.

—Tom dijo que nos acompañarás a la sesión de las chicas—yo asentí y me tendió el vasito de café. Lo bebimos y hablamos con la baterista, era muy reservada en ocasiones y su seriedad me daba la impresión de que, a la primera vez de conocerla, nadie sospecharía que era miembro de una banda.

Al cabo de un rato, teníamos que regresar para que ellas se alistaran así podrían dirigirse a la sesión de fotos. Shiro iba contando una anécdota que, por más triste que fuera, me había causado gracia en cierto punto y él también se reía de ello. Nos encontramos con Tom en el pasillo y me pidió un momento para hablar. Confundido, me llevó a una de las habitaciones, que después me di cuenta que se usaba para reuniones o esas cosas. Me apoyé contra la mesa, apenas sentándome, él se giró y rápidamente me besó, me tomó tan desprevenido que abrí los ojos, pero después cedí y nos besamos por un rato.

—Uou —susurré luego de separarnos.— ¿Qué fue eso?

Le miré a los ojos, nuestras frentes estaban juntas y su perfume era lo más perfecto que podía sentir. Sujeté sus brazos, sus manos estaban sobre mis mejillas y no entendía porqué estaba tan extraño.

—Pido perdón, por la situación que atravesaste. Está muy entusiasmada con todo esto.

— ¿Eh?—la confusión me gobernó totalmente, me separé un poco y fruncí las cejas, él me miró. — ¿De qué hablas?

— ¿No estás celoso?—sorprendido por mi pregunta, me miró con algo de duda.

— ¿Por qué debería estarlo? —ahora el que parecía no entender una mierda era él. Yo aclaré la garganta y tomamos distancia para enfrentar mejor el momento. —Ah… Tú dices por lo del abrazo.

—Pensé que te habías cabreado o algo así, por eso te fuiste—negué con la cabeza.

—Tom, confío plenamente en ti, no tengo porqué suponer ideas erróneas.—dije tranquilo. Él suspiró, al parecer, de alivio y lo abracé. — ¿Vamos a ir a la sesión?

—No quiero— contestó enseguida, mis ojos se postraron en la mesa de madera que era impecable. Sus brazos rodearon mi delgado cuerpo y me estrechó contra él para sentir un poco más la calidez que transmitía ese tipo de gesto. Jadeé y mi cabeza quedó sobre su pecho, ya que yo estaba sentado sobre la mesa. Sentí sus latidos y la manera en la que sujetaba mi cabeza, mis manos tomaron su espalda y los dedos se enterraron en la prenda. —Quiero estar contigo.

—Pero… — me eché una corta risita nerviosa.—Podemos estar juntos en la sesión.

—No es lo mismo—dijo caprichoso—Quiero que estemos solos, pasar juntos lo que queda del día.

—Hablas como si estuviera a punto de morirme.

Me reí, pero sentí que suspiró y caí en la cuenta de lo que acababa de decir. Apreté los dientes y quise remediarlo, más no se me ocurría nada para decir; Tom besó mi cabello y eso fue necesario para desaparecer toda esa conversación.

Nos despedimos de todos cuando estuvimos afuera, Tom dijo que tenía otros planes y que lamentaba no poder asistir, Shiro lo comprendía, eran buenos amigos y suponía que también se contaban todo. Las chicas fueron muy amables conmigo, pero la cantante me miraba con cierta… indiferencia, pero intenté ser honesto con ella, aunque yo no le había hecho nada, no tenía porqué mirarla de la misma manera.

Al estar adentro, empecé a responder a Andy, ya que quería saber qué estábamos haciendo, le contesté que Tom había cambiado de planes y todo lo que sucedió. Alex seguía insistiendo y yo ya estaba tentando a decirle que nos juntáramos solo para aclarar las cosas de una buena vez, me estaba sacando de mis casillas; aún no se lo contaba a Tom, estábamos tan bien que no quería amargar la relación, no apenas cuando recién empezábamos.

— ¿A dónde vamos?—dije luego de guardar el teléfono.

—Creo que necesitamos un poco de aire—algo tenía en mente, la sonrisa pícara lo delataba.

Nos fuimos al norte de Berlin, el mediodía había pasado y la tarde daba lugar, el vehículo se estacionó en un buen espacio, cerca del Tegeler See. Al salir, el viento me revolvió todo el cabello y me reí por eso, lo acomodé y tomados de la mano empezamos a caminar. Las tardes de primavera por estos lares eran hermosos, un sueño hecho realidad, el lago resplandecía debido al reflejo del sol, todo era tan vivo y colorido.

Almorzamos en un Restaurante, calmé mi hambre interno e hicimos sobremesa hablando de lo que iba a pasar con la banda.

—El problema es con la más pequeña—le di un sorbo al agua mientras le miraba—está en su último año de secundaria y su madre no quiere que falte ningún día a clases; y con todo este asunto de grabar, más las sesiones y las pequeñas presentaciones que tendrán, se complica un poco.

—Supongo que van a tener que coordinar en eso, aunque me imagino la presión que debe tener ella —dije cruzado de brazos sobre la mesa—estudiar y el constante viaje de un lado a otro, debe ser estresante y más si ella no está acostumbrada.

Me acordé de cuando estudiaba y trabajaba en la universidad, era un total caos, no podía ni dormir, o mejor dicho, al llegar de trabajar dormía pero solo lo hacía pocas horas, ya que debía levantarme temprano, ir a cursar, luego internarme dos horas en la biblioteca para estudiar o hacer los trabajos prácticos, y de ahí, marchar al trabajo. Ni siquiera sabía cómo era que podía respirar con tanto estrés encima. En ese sentido, entendía a la jovencita.

—Le dije a su manager que no trate de que lo de las grabaciones sea constante, dos veces a la semana está bien, pero… ya sabes como son esas niñas, quieren todo ahora y lo quieren bien— dijo alterado mientras golpeteaba los dedos contra la mesa y me reí de su expresión.

—Hablas como si fueran tus hijas de verdad, y ni siquiera tienes treinta —me incliné ante él e hizo lo mismo, paseó la lengua por sus lindos labios y embobado los contemplé.

—Tengo la cabeza muy centrada, supongo—vaciló. No podía imaginarlo, digo…

— ¿Algún día te gustaría ser padre?—pregunté, no supe porqué mi corazón se oprimió de inmediato, era como si todo dejara de funcionar.

—Creo que es algo muy pronto para pensarlo—me respondió con una sonrisa. Yo sentía como se abría un hueco en mi interior, probablemente por algo que había sucedido en mi infancia. Asentí lentamente y continué comiendo lo que quedaba, tragando toda esa mala racha que los recuerdos de pequeño me atormentaban.

Al terminar, fuimos a dar un paseo para bajar el almuerzo y además porque todo era muy bonito. Tom sin disimular me llevó a un barco que estaba a punto de zarpar, solo daba una vuelta a unas islas y luego regresaba. El pánico en mi interior amenazaba con hacerme retroceder, pero yo debía ser valiente y enfrentar mis miedos, tanto este como los que me seguían por el resto de la vida, hasta que pudiera superarlos.

Lo primero que hice al poner un pie en ese condenado barco, fue tomar fuertemente del brazo de Tom, él solo lanzaba risitas burlonas y yo tan solo me aferraba a él, en serio detestaba estar en un barco, me daba la sensación de que algo malo sucedería y a la mierda mi vida. Fuimos a sentarnos un momento, empecé a respirar agitado y mi novio decía de volver a tierra pero me negaba, necesitaba superar esto, quería enterrar este miedo.

Pasaron diez eternos minutos, y el barco zarpó, yo me sentía con náuseas y apretaba más la mano de Tom, me besó la frente para calmarme y algo lo había logrado. Después me armé de valor y fuimos hacia el borde del barco, donde las barandas blancas te salvaban de caerte de cabeza. Cerré los ojos e inspiré profundamente, sintiendo esa brisa primaveral; apoyé ambas manos en el barandal e intenté relajarme. Sentí un cuerpo apegarse al mío por detrás, unas manos que cubrían las mías, y unos labios que se almacenaban en mi mejilla derecha, acompañado de eso, ese enigmático perfume que lograba estremecerme por las noches, ese calor que solo le podía pertenecer a alguien.

— ¿Ya te sientes mejor?—su voz cerca de mi oído me hizo erizar la piel de inmediato, brindé una media sonrisa mientras separé los párpados lentamente, sus manos fueron a mi cintura y me abrazó, apoyó su mentón sobre la curva de mi cuello en unión con el hombro y nos movimos de un lado a otro.

—Ahora que me abrazas, sí—me di la vuelta, él lo comprendió. Nos quedamos enfrentados, él sujetando mi cintura, yo colgando mis brazos por su hombro, apoyado contra el barandal. Nos mirábamos a los ojos y él sol nos daba de costado, el cabello luchaba por no perder contra el viento pero agradecía que no me obstruyera la vista. Sus labios estaban sellados, aguardando a mi señal, pero no quería besarlo, solo quería tenerlo así hasta que el viaje terminara, porque era la única manera de sentirme bien. —Quiero que estemos así hasta que bajemos de esta condenada cosa.

Sonrió divertido ante mi cara de mal gusto y le barrí los cabellos rebeldes que se salían de lugar. Bajé una mano hasta contornear su mandíbula, me hacía cosquillas su barba pero quería disimularlo, poco obtuve. No podía creer que me sentía tan a gusto con él, y eso que todavía no habíamos cumplido el mes de novios, ¿Nunca les había pasado de sentir demasiado en tan poco? Las veces anteriores habían resultado mal, pero no había sentido lo que ahora, todo era diferente con Tom.

—Quisiera tomar una foto a este momento peeero…

—Lo voy aceptar — dije, no era que no me gustaba que tomaran fotos a momentos así, lo que sí era que luego lo andaban divulgando por toda red social existente—Pero ya sabes que no me gusta que lo publiques por algún lado.

—No lo haré —buscó su teléfono.—Solo voy a imprimirla y estará en nuestra mesita de luz.

— ¿Nuestra mesita de luz?—le miré sonriente, él me dio un beso inocente en los labios y me abrazó.

—Sí, nuestra mesita. —ambos nos reímos por el diminutivo y luego posamos para la foto, yo contra su cuello y él dando un beso en mi frente.

Luego de hora y media, descendimos a tierra firme. Tom me abrazaba por el hombro e íbamos contentos como dos tontos enamorados. Fuimos de nuevo al restaurante porque él necesitaba ir al baño, yo le esperé afuera. En eso, mi móvil empezó a sonar y atendí de inmediato.

Bill… —era Georg. Me giré y enfoqué la vista en unos árboles. — ¿Cómo has estado?

—Ah, hola Georg—la relación volvió a ser a como era antes de que confesara todo. Pero intentaba no hablar con él frente a Tom.

— ¿Georg?—volteé en dirección al restaurante y mi novio bajaba lentamente las escaleras, ya no tenía buena cara.— ¿Estás hablando con él?

Continúa… 

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por MissAnunnaki

Escritora del Fandom

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