Temporada II. Por Amy-Stalinalsky
Capítulo 13
Últimamente he perdido la noción del tiempo, pero noche tras noche, me convertía en alguien más, alguien que ni yo conocía en su totalidad.
Ya no sé porque el sentimiento de culpa se hizo cada vez más grande y cómo es que acabo con todos los cigarrillos que pasan por mis manos. Me quita el sueño el comprender cómo es que empecé a hacer mal desde aquella ocasión en que vi a Tom por última vez. Intentaba averiguar porque si estando con Leo, recibiendo su cercanía y sus tratos, no era capaz de mirarle como él me miraba.
Necesitaba respuestas.
Necesitaba dejar de engañarme y empezar a creerme el presente. No puedo estar pensando en lo pasado, intentando encontrarle una solución a algo que quedó estancado.
Me he pensado bastante bien el tomar mis cosas y regresar a casa cuando Leo no se encuentra, por el simple hecho de darme un respiro y alejarme de todo. Necesito tiempo. Pero siempre me acobardaba, deshacía el equipaje y ponía todo en orden para cuando él llegara, yo estuviese tranquilamente en la cama, esperando por él y por el momento de gloria para sentirme completo.
El vacío me extinguía la mayor parte del día, sin importar si salía de casa. Me esforzaba por volver a como era antes, pero no puedo. Es como si el estar con Leo me dejara aún más vacío después del sexo.
Soy jodidamente débil. No dejo de pensar en él. No puedo evitar visualizarlo en cualquier lugar, desde la ducha hasta la hora de dormir. Extraño el olor de su fragancia, como la cama llegaba a oler así al despertarnos. Echaba
de menos el mirarle sólo por unos segundos, pues en ocasiones era incapaz de aguantarle la mirada y terminaba por bajar la cabeza.
Ahora sólo se me ocurre algo imposible…
¿Y qué si le hubiese perdonado al primer instante y hubiese ido a buscarle?
Recuerdo bien que Steve me prohibió hacerlo. Yo habría corrido detrás del auto como un desquiciado, pero él me detuvo. Sí, creo que le conocía más que yo y le di la razón; Tom podría hacer algo realmente estúpido si me aparecía frente a él. Me quedé en casa y Steve se fue, pero no volvió… ninguno de ellos lo hizo ese día.
Me cansé de esperarle. Me cansé de llorar. Tuve que haber hecho algo, pero no pude. Luche había ido a verme y sólo me pidió que me marchara o el padre de Tom haría lo imposible para quitarme del camino. Con una advertencia así, cualquiera hubiese corrido. Pero no yo. Le hice creer que sí, Steve me ayudó a buscar un lugar donde quedarme por si Tom volvía a casa, no me mirara allí. Fue imposible volver a verle.
Yo había confiado en que sería real al menos el darle mis condolencias, pero no fue así. Y fue entonces cuando Leo llegó. Él no sabe la verdad y por qué Tom me dejó, fui hábil y le mentí al respecto.
Después de meses me había ayudado tanto que pensé que lo que sentía era real, aunque temía volviera a pasar lo acontecido con Tom. Me engañé y quise intentar olvidarle. Lo hice hasta cierto punto, fueron meses y volví a sentir algo diferente con la calidez de su sonrisa y la manera en la que me miraba.
Le quiero.
En verdad quiero a Leo, pero a estas alturas todo me parece falso. Es un espejismo. Solo yo puedo ver que ha sido real y lo que no cuando tome una decisión.
Debo volver a ser yo.
Debo volver a lo que era antes.
Cambié radicalmente con el tiempo, hasta ahora que todo se está viniendo abajo.
Suelto un suspiro pestañeo, pero no puedo evitar que mis ojos se humedezcan. Esnifando, abrazo mis piernas con un poco más de fuerza.
¿Qué hubiese sido de ambos si yo le daba la oportunidad de justificarse?
Sé que lo que teníamos se ha ido y no podrá repetirse. Tom sólo quiere justificarse y yo en el fondo… Sí, lo acepto. Quiero volver a con él.
¿Y qué si él no quiere? ¿O si tiene alguien más? Yo tampoco puedo arriesgarme así, estoy con Leo…
No, ya no hay nada más que discutir. Con Tom sí que era feliz. Con Leo…, supongo que también lo soy. Pero eso se acabó. Lo mío con Tom ha llegado a su fin más por su causa que por la mía. Fue quien decidió mandar todo a la mierda, pero aun así hablaré con él. Voy a buscarle y, sólo para terminar con esto que siento, cerraré el círculo.
Voy a prestarme para dejarle justificarse, le diré lo mucho que me dolió, o más bien me sigue doliendo todo lo relacionado a nosotros y después de sacar de mí todo aquello que he callado, sabré que hacer.
—Sí que lo haré…
Aprieto los labios al asentir con la cabeza. Me incorporo sobre el cómodo sofá del alfeizar en la ventana y miro hacia afuera, se me sale una sonrisa ante un recuerdo que he tenido de Tom y al levantar la mirada, en el reflejo veo a Leo de pie bajo el umbral de la puerta. Me vuelvo a verlo y pongo de pie para acercarme a la cama.
—Qué…
Le miro detenidamente, así como me mira él. Leo entrecierra los ojos y se acerca a paso lento.
—¿Bill?
Muerdo el interior de mis mejillas y trago pesado.
Leo luce bastante extrañado. No necesito que use palabras, sé que lo que he hecho no le parece lo mejor.
—¿Sí?
A unos pasos de distancia, levanta el dedo índice, cortándome antes de decir algo más. Cuando está frente a mí, me escanea con la mirada, sus cejas se juntan ligeramente y su gesto se vuelve expectante.
—¿Por qué?
—Leo…
—¿Por qué? — insiste. Me rodea y junta su pecho a mi espalda, tomándome de los hombros, acorta la distancia y dice junto a mi oído: — Sigo esperando, Precioso. Dime, ¿por qué te has teñido el cabello?
Me quedo callado. No sé qué responder.
—¿Qué sigue después?
—Nada, sólo pensé que te agradaría.
—No solo me agrada, me enciende —siento como sus labios se estiran en una sonrisa y el calor de su boca, hace que se me erice la piel y termine ladeando la cabeza—. ¿Imaginas lo que viene ahora? Delicioso pelinegro…
La manera en la que hace que mi cuerpo reaccione ante él, me hace recordar miles de cosas. Pienso en Tom y
quisiera sentirlo. Sé que no es él, pero si sólo así puedo fantasear… lo haré.
—Y si tú…
Cierro los ojos, intentando imaginar que es él. Necesito esto…
Continúa…
Gracias por la visita. Te invitamos a dejar un comentario.