«Wünschen». Temporada II
Capítulo 13: Al descubierto
Estaba muy nervioso, la sonrisa torcida que efectuaba cada que le preguntaban algo lo delataba, tal vez la audiencia no podía darse cuenta pero yo lo conocía bien y sabía que tenía ganas de gritar y salir corriendo de la librería. David estaba con su representante en un pequeño escenario al final de la tienda de libros, había escogido una del centro. Había otros escritores que pertenecían a la editorial y también apoyaban el trabajo de Jost, ya que eran todos independientes.
La mayoría del público eran jóvenes adultos, y más mujeres que hombres, ellas les miraban con ojos brillosos cada que David sonreía y contestaba. Yo me reía porque con ese gesto les hacía mojar las bragas en un instante. Me encontraba a un lateral, cerca de los libros de fantasías, estaba cruzado de brazos y Andreas miraba para todos lados como si este fuera un mundo desconocido, y con razón, ya que los únicos libros que había llegado a leer eran los que la universidad le mandaba de tarea.
— ¿De qué mierdas trata este libro? No entiendo esa mano negra con el diamante color vino. —miraba el libro con cierta indiferencia.
—Tienes que leerlo —se lo arrebaté, le di un vistazo. —Oh, este es bueno. Es una adaptación del manga que he leído hace tiempo.
—Ay, por dios —masculló mirándome como bicho raro. — ¿Todavía lees esas cosas?
—No… Bueno, sí —lo dejé en su lugar. —Y hablando de eso… Tengo que comprar el nuevo tomo de Eaaruma.
— ¿Me estás jodiendo? —me miró sin creerlo. —Bill, esas cosas son para críos, ¿Por qué sigues con eso?
—Tú no mandas en mis gustos —le saqué la lengua como lo hacen esos niños presumidos. Él se rió y me pegó suavemente en el hombro.
Empezamos a comentar en voz baja sobre las personas que estaban por David, Andy me señaló a una jovencita que se mordía el labio mientras no dejaba de mirar a Jost, y yo me reía contra el hombro de mi mejor amigo por mis suposiciones, andaba caliente y se iba a morir al enterarse que su escritor ya tenía a alguien. Cuando me juntaba con Andy me volvía un ser vil, él era mala influencia para mi vida pero aun así lo amaba, juntos nos iríamos al infierno por cada cosa que hicimos para divertirnos. Con él no madurabas una mierda.
La reunión siguió un rato más, luego David tuvo que firmar los ejemplares. Con Andy fuimos a recorrer el subsuelo, solo para pasar el rato hasta que fuera la hora de regresar a casa. Inspeccionaba los libros, Andy parecía un niño inquieto que iba de un lado a otro, pensando qué hacer. Me puse a leer algunas páginas de libros y el tiempo había pasado, mi mejor amigo ya andaba impaciente.
Subimos nuevamente y quedaban solo los de la editorial. David se acercó a mí con una sonrisa y Andy se apartó para darnos nuestro espacio, no era necesario pero él seguía con la idea de Tom, a pesar de que anteriormente había dicho que le patearía el culo, ¿Quién lo entendía?
— ¿Cómo fue? —pregunté interesado, él suspiró aliviado y enarcó ambas cejas.
—Bueno, estuve nervioso todo el tiempo —sonrió. —Pero agradezco que todo haya salido bien, ¿Te firmo el libro?
Nos echamos a reír.
—Iremos a tomar un café a un bar cerca de la editorial, ¿Quieres venir? —con una sonrisa congelada miré a los de la editorial y conversaban, me daban la sensación de que hablaban del descubrimiento más reciente y cosas que yo no comprendería. —Andy puede venir si quiere.
—Ah… —balbuceé, no quería meterme en ese mundo. No quería invadir su espacio. —Había quedado en ir con Andy a ver a Blas en el estudio.
Él se acercó al escuchar su nombre, me miró sin comprender una mierda y yo solo le hice una seña.
—Bien, entonces nos veremos más tarde.
—Está bien. —me acerqué a él y le di un beso en la mejilla. —Que te diviertas.
Luego de media hora, estábamos en el estudio. Blas había sido invitado para participar con una banda amiga, la casualidad era que el estudio quedaba en el edificio donde Shannon y David trabajaban. Me dirigí al sofá en cuanto terminé de saludar a todos, ya que la grabación se estaba llevando a cabo, Andy se quedaba parado mientras veía a su novio en acción con sus compañeros nuevos. Aún se le brillaban los ojos al ver a su ídolo, seguía siendo fan de KillYa, yo igual.
Recordé que más tarde tendría que estar en el quinto piso, ya que Shannon había quedado en comenzar el proceso, había leído todas las letras, David quería ayudarme pero no había pensado en lo que podría llegar a pensar si las leía, ya que todas hablaban de un corazón roto, así que le dije que sería una sorpresa. Sin embargo, tarde o temprano se daría cuenta y me preguntaría, sinceramente no sabría qué decir o hacer cuando eso ocurriera.
Mi mejor amigo me decía que tenía que contarle sobre Tom, pero David era tan bueno conmigo que me daba mucha pena decirle, y menos ahora que su libro se había lanzado, tenía muchas expectativas, habían lanzado el libro hacía una semana atrás y repercutió tanto en los lectores que organizaron un encuentro en aquella tienda de libros.
No podía creer que ya estábamos por terminar Febrero, se me pasó todo tan rápido. Y era lo mejor, no quería torturarme con la absurda idea de que Tom estaba a la espera de mí; había dicho que le preguntaría pero andaba muy ocupado, bueno, en realidad trataba de inventar excusas para no tener que verlo. No estaba listo, y aunque a veces me agarraba el ataque de valor que requería, siempre terminaba abrumado al pensar que él no haría nada o se riera en mi cara sin compasión. Esa idea de burlarse de mí había cobrado vida hacía poco, ¿Y por qué pensaba de esa manera? Porque al principio todo había sido muy bonito, y de la nada, yo no significaba algo para él. Me había borrado de su vida de un doloroso sopetón.
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Estaba cruzado de brazos, sentado en el extremo de la larga mesa de madera esperando a Shannon. Mi cuaderno descansaba frente a mí, abierto de par en par, dejando ver la primera canción que había escrito, tenía tachaduras y palabras por doquier, la había arreglado y solo necesitábamos los instrumentos. De eso Shannon se encargaría, apenas leyó mis letras se puso a llamar a varias personas que estuvieran interesadas, y ahora, casi comenzando Marzo, ya estaba lista la selección de compañeros que iban a hacer mi sueño realidad.
Lo único que escuchaba en la sala eran las agujas del reloj que estaba ubicado arriba de la entrada. Miraba constantemente la hora, parecía que el tiempo no avanzaba más, ¿Por qué Shannon tardaba demasiado?
Tenía que admitir que me estaba agarrando sueño, me había levantado temprano para estar un rato en la Taberna y la noche anterior no había dormido bien. Bufé mientras volvía la vista al condenado reloj, afuera hacía frío y David seguramente ya estaría llegando a casa, le dije que no me esperara despierto porque no sabría a qué hora llegaría. Con Shannon acordamos que los encuentros podrían ser por las noches, ya que durante el día trabajaba y no quería perder otra jornada más, la falta que tuve hoy sería la última.
Escuché pasos y por dentro grité de alegría, me puse de pie de inmediato y me acomodé el sweater oscuro, mis collares hicieron algo de ruido cuando deslicé las rastas para atrás. Miré la perilla de la puerta y se giró… lentamente, quedé mirando y no entraba, escuché un suspiro y fue ahí que pude verlo.
Tenía el cabello suelto, unos anteojos colgaban del cuello de su remera oscura, con la chaqueta de jean encima y una camisa a cuadros roja y blanca atada a su cintura, jean azul marino algo desgastado y botas color amarillo. Sí, le había inspeccionado de pies a cabeza en un segundo.
—Jared. —lo nombré sorprendido, sus ojos azules fueron a encontrarse directamente con los míos, y cerró la puerta tras su paso, su pecho subía y bajaba, al parecer algo había ocurrido. — ¿Estás bien?
—Lo lamento —dijo casi sin aire. —Shannon tuvo un pequeño accidente y ahora está lidiando con ello.
—Oh no… —susurré, me alarmé enseguida. — ¿Pero está bien? ¿Dónde ocurrió?
—A unas manzanas de aquí —señaló a su espalda. —No fue grave, solo chocó su auto con el que iba adelante y una mujer iba manejando, ahora le está haciendo una denuncia. El drama que se desató.
El alivió llegó, pensé que había sido fatal por la expresión de Jared. La verdad era que él, tal vez, había apresurado tanto el paso que se puso así. Mi corazón latió a ritmo normal, me había llevado un falso susto.
—Le dije que vendría a avisarte para que no estuvieras preocupado —caminó hasta situarse a mi lado, apoyando el trasero en la mesa, lo que nos separaba era mi cuaderno. Podría haberme mandado un mensaje o me hubiera llamado, ¿Por qué había venido hasta aquí? — Has tenido el corazón roto recientemente.
Parpadeé mirándolo, pero sus ojos estaban clavados en mi cuaderno. Su hermano capaz le había enseñado las letras, recordaba que él se llevó una copia de mis escritos para buscarle el ritmo mientras trataba de encontrar personas que tuvieran el mismo sueño que yo, un sueño que solía pensar cada que veía a Britney en la tele; jamás pensé que se estuviera por volver realidad. Asentí cuando su mirada se elevó para ver mi reacción, tragué saliva y miré hacia adelante.
—Era necesario descargarme por algún lado, vi esta oportunidad y quise aprovecharla. —comenté al tiempo que unía mis brazos para estrujarme el pecho.
—No sé si es correcto preguntar quién fue la persona —le miré de reojo, había algo en su mirada que me hizo sentir una angustia, como si él supiera lo que era sentirse de esa manera. —Pero seguramente estuviste muy enamorado para que lo destrozaras con los escritos.
—Así es —suspiré. —Fue difícil alejarse de él pero supongo que es lo correcto.
— ¿Te cruzas con él? —le miré y negué con la cabeza.
—Ni quiero, siento que cuando eso suceda no voy a ser responsable de mis actos.
—Entiendo, estuve en una situación similar hace unos años. —inspiró entre dientes, parecía estar nervioso. —Pensé que todo iría bien en cuanto lo fuera a buscar pero… No, todo se fue a la mierda.
—Lamento oír eso —dije apenado.
—A veces, cuando las cosas no salen como esperas, simplemente te queda superarlo y seguir adelante —sonrió, pero era una sonrisa distinta, parecía estar dolido por dentro. —El proceso es doloroso, pero eso te hará fuerte.
¿Acaso no era eso lo que me estaba pasando ahora? Tom me había destrozado, sin embargo pude con ello, y ahora estaba como si nada, pensando cada vez menos en él, concentrado en mi proyecto, ocupado con mi cargo en la Taberna y el corazón tratando de enamorarse de David tan pronto como pudiera. La etapa más dolorosa, suponía, ya había pasado, ahora era alguien más fuerte, alguien que podía hablar sobre él sin siquiera llorar, y temía por ello. Temía porque no podía creer que lo había superado tan rápido, no era posible, no podía estar bien cuando aquel acontecimiento ocurrió hace poco. Intuía que la vida me estaba tramando algo, tal vez estaba preparando un suceso que daría un giro a mí alrededor.
Algo empezó a vibrar en el bolsillo trasero de mi pantalón, me desconcerté de mis pensamientos y lo retiré del lugar, como era una llamada apreté el botón sin siquiera observar la pantalla.
—Diga —empecé a caminar por la sala.
—Solo llamo para avisarte que estoy en casa —la voz de David me advirtió que podría estar ebrio.
—Espero que no hayas bebido mucho —me reí, como si él fuera a verme.
—Claro que no… —se rió, definitivamente estaba muy ebrio. —Quería escuchar tu voz antes de irme a dormir. ¿En serio no vendrás hasta más tarde?
—Quisiera pero Shannon tuvo un inconveniente, pero espero regresar pronto —me quedé parado frente a la ventana, podía ver algo de la ciudad.
—Bien —algo se cayó del otro lado, él se rió. —Cuídate, dejaré la puerta sin traba para que puedas pasar sin problemas.
—Está bien, descansa David.
Bajé el teléfono y miré que la llamada había sido finalizada. No sabía por qué me cubrió una sensación bastante horrible, siempre se presentaba cuando tenía a David cerca. Me estaba esforzando por enamorarme de él, juraba que lo intentaba y hasta a veces pensaba que lo lograba, pero no podía hacerlo de la misma manera que había ocurrido con Tom. Y cuando me ponía a reflexionar sobre ello, me sentía una mierda, porque era como usarlo para olvidarme. Yo lo trataba muy diferente, no como si fuera una pareja, y aunque la pasábamos bien, no podía dejar de decirme a mí mismo que lo que estaba haciendo era malo.
— ¿Era tu hermano? —miré por sobre mi hombro, Jared sostenía entre sus manos mi cuaderno. Negué con la cabeza mientras giraba todo el cuerpo en su dirección. — ¿Tu ex?
—No, alguien con quien estoy saliendo —caminé. —No debería serlo pero las circunstancias fueron inevitables.
Habían pasado como más de dos semanas desde que conocí a Jared, y cada que nos encontrábamos surgía un nuevo tema de conversación, de a poco sabía algo de él, y él sabía algo de mí. La confianza se mostró desde el primer día, y era que lo sentía bastante cercano solo por ser el hermano de Shannon. Rondaba los cuarenta pero no se notaba para nada, era vegetariano y tenía su productora, había hecho películas y series, me di cuenta que produjo una de mis series de zombies favorita, y casi me desmayé al final de la cena al enterarme. Claro que utilizaba un seudónimo para esas producciones, por eso era que no lo creí hasta que me lo dijo.
—Lamento muchísimo haberte hecho esperar —los dos miramos la entrada y Shannon estaba con el ceño fruncido. —Esa tipa me sacó de las casillas, ¡Rubia estúpida!
—Hey, cálmate —su hermano le palmeó el hombro. —Creo que has bebido mucho café por hoy.
— ¡Idiota! —dijo enojado, yo me eché una pequeña risita. Me enseñó un cd y deduje de qué iba. —Tenemos algo qué escuchar.
Los tres nos dirigimos hacia el quinto piso, yo iba muy ansioso y apretujaba el cuaderno contra mi pecho, Jared iba diciéndome que todo iba a estar bien y me contaba algunas anécdotas para que me distraiga. Al llegar, nos acomodamos en esas sillas deslizadoras, Shannon colocó el cd y esperé ansioso a que la música reinara en el estudio.
Lo primero que escuché fue una intro de guitarra, fruncí el ceño mostrando mi concentración, y luego apareció un piano.
— ¡Es Geisterfahrer! —dije cuando caí en la cuenta. Shannon asintió, el instrumental era genial, tan apegado a lo que sentía. Empecé a mover la cabeza mientras cantaba en voz baja la letra, todo calzaba, daba justo en el clavo y en mi estómago los nervios se desprendieron. No podía creer que mi sueño se estaba volviendo realidad.
Shannon siguió enseñándome diversos ritmos, y uno era mejor que el anterior, todos le pertenecían a esa canción, la primera que había escrito. Me sugirió que comenzara a cantarla mientras escuchábamos el instrumental, con una sonrisa lo hacía y no podía creer la conexión que tenían.
—Me gusta el ritmo de la primera y la tercera —dije cuando habíamos terminado de escuchar todas.
—Bueno, podemos mezclarlas, seguramente saldrá un mejor ritmo. —Shannon se acercó a la consola mezcladora. —Puedes ir a la cabina.
— ¿Ahora? —estaba nervioso, él asintió con una sonrisa.
—Puedo ayudarle —intervino Jared.
Cruzamos miradas y asentí, un rato después los dos nos encontrábamos en la cabina, él tenía una guitarra sobre sus piernas, yo estaba parado y él en una silla. Shannon ajustaba algunas cosas, esto era una prueba, todavía teníamos que aclarar ciertas cosas, pero la emoción que estaba sintiendo me carcomía cada parte de mi ser. Shannon pidió que probara el micrófono, lo hice con muchos nervios, mis manos temblaban como nunca.
—Hey… —miré a Jared con pavor. —solo respira tranquilo, piensa que no hay nadie aquí, cierra los ojos y deja que todo fluya.
—Gracias —dije con una débil sonrisa. Shannon dijo que ya podía comenzar, cerré los ojos mientras mojaba mis labios y movía las manos liberando la tensión. Inspiré profundamente y fue ahí que escuché la guitarra.
Comencé a cantar, por dentro me dominaban tantas emociones, el escalofrío no me abandonaba jamás, tampoco la sorpresa de que Jared supiera el ritmo de la canción, ¿Habrá sido él quién le ayudó con el ritmo? Conocía bien las notas, aunque le daba su toque y eso me ponía en mejor sintonía. Me sumergía en la letra, cantando con lo que sentía en aquel momento cuando lo había escrito, recordaba las palabras de Jared y los nervios me iban abandonando de a poco. Y cuando ya no me sentía tan abrumado, decidí abrir los ojos y volteé a verlo, él estaba mirándome, al hacer contacto visual no pude evitar lanzarle una sonrisa, él hizo lo mismo y bajó la mirada mientras yo continuaba cantando.
Me olvidé de todo, solo éramos Jared y yo, haciendo realidad mi sueño, cantando lo que alguien me había hecho, quitándome de encima ese peso que me torturaba.
Los días pasaban, cada noche íbamos al estudio, Shannon me presentó a quienes le habían ayudado y confesó que Jared estuvo involucrado un poco. Los encargados de los instrumentos tenían más o menos mi edad, habían llevado sus creaciones a la discográfica tiempo atrás, y ahora se les estaba dando una oportunidad. Habíamos establecido un acuerdo de juntarnos dos veces por las noches y los domingos por la tarde, y mientras todo se ponía en marcha, Jared me ayudaba a arreglar las letras. Me comprendía tanto cuando le quería hacer entender el ritmo en mi cabeza, él tomaba su guitarra y lo grabábamos para luego enseñarle a mis nuevos compañeros.
Pronto estaba haciendo una doble vida, y aunque eso me quitaba las horas de dormir, lo recompensaba el que estuviéramos progresando muy rápido con el proyecto. Las canciones ya estaban elegidas, los ritmos también, solo faltaba empezar con las verdaderas grabaciones y podría morir en paz.
Andrew vino a visitarme en dos ocasiones y estaba contento por mí, me deseó toda la buena suerte del mundo. Él ya estaba con una gira en camino, muchas entrevistas y sesiones de fotos, todos querían dar con él de alguna manera, su música le llegaba a muchos adolescentes. Mika también ya se había encargado de hacerme un fanclub, y algunos que me conocían por haber cantado junto a Andrew se sumaban. Y así Marzo se había pasado y fue el mes más atareado de mi vida. En poco tiempo me había hecho amigo de mis compañeros, Shannon se encargaba de producir mi disco, por el momento, y andaba en búsqueda de un mánager también. Leto tenía que seguir junto a Andrew, y aunque ahora ya no andaban grabando, tenía que estar con él en el momento que su gira empezara.
Mi mejor amigo también había ido por esos días, conoció finalmente a Jared y le había caído muy bien, hasta se trataban con confianza. Por otro lado, David no había podido venir, y todo porque andaba bastante ocupado con el tema de Andrew y su promoción del libro; poco a poco empezaba a ganar popularidad. Me alegraba por él, nuestros sueños se estaban cumpliendo.
— ¡Buen trabajo el de hoy, chicos! —dijo Shannon finalizando el último domingo de Marzo.
De: David. No iré a casa el día de hoy, lo siento muchísimo.
Guardé el teléfono mientras suspiraba apesadumbrado, esta semana que pasó fue difícil para ambos, él tenía reuniones y el tema de Andrew, yo andaba con la Taberna y me encerraba en el estudio aunque Shannon no estuviera. Nos cruzamos pocas veces, pero sabía que esto iba a ser momentáneo, pronto tendríamos tiempo para volver a vernos por más de una hora.
—Vamos a comer unas pizzas, ¿Quieres venir? —Jared tomaba su chaqueta, él siempre acompañaba a su hermano a todas partes.
— ¿Qué no eres vegetariano? —me reí divertido y cerré el bolso.
—Sabes que hay menú vegetariano donde vamos a ir —me miró. — ¿O tienes que ir con tu novio?
—No es mi novio —le miré serio. —No me lo pidió ni nada de eso.
—Tranquilo, no quería que lo especificaras. —negó con la cabeza sonriendo. —Entonces… Nos veremos la semana que viene.
—Espera —le tomé del brazo, él se giró, primero observó la manera en la que sujeté su brazo y luego ascendió hasta encontrarse con mi mirada. —No tengo que ir a casa ahora.
Cuando todos estuvimos listos, salimos afuera, algunos ya empezaban a fumar, éramos como siete personas en total. Jared era la única persona sana, no fumaba ni tomaba, y todo por la terrible experiencia que tuvo en el amor, una de las anteriores noches me había contado su historia y yo la mía, teníamos tanto en común con respecto a eso.
Íbamos en manada hacia el lugar, no quedaba tan lejos, se había vuelto nuestro lugar favorito después de pasar la noche en el estudio, los que trabajaban ahí ya nos conocían. Hacía algo de frío como para ser primavera, las hojas comenzaban a brotar de los árboles y las calles iban recuperando un poco de color. Yo iba agarrado del brazo de Jared, costumbre que había obtenido desde que tenía memoria. Iban contando algo que a uno de ellos le había sucedido, con los Leto siempre te mandabas carcajadas, tenían historias muy graciosas y jamás ibas a aburrirte.
Nos detuvimos en una esquina, esperando para cruzar, las carcajadas se podían escuchar hasta el otro lado de la ciudad.
—Sie-Siento que me voy a desmayar… —decía recuperando el aire, pero no lo lograba porque continuaba riéndome. — ¡Jared, me voy a morir!
Jared tan solo me miraba con su auténtica sonrisa, mientras yo me inclinaba sobre él, sosteniendo mi estómago con la mano libre. Suspiré cuando pude cobrar algo de aire y nos quedamos mirando por unos segundos, me sentí estúpido, siempre nos quedábamos así sin decir nada y luego nos echábamos a reír sin sentido. Y eso hicimos, negué con la cabeza mientras miraba hacia adelante, impaciente por cruzar, pero al momento de hacerlo, reconocí a alguien que nos estaba observando.
Gustav tenía un gorro oscuro, y sus inseparables gafas, me miraban sorprendido. Jared me tiró suavemente, dando a entender que era momento de cruzar, todos lo hicimos. Al estar cerca de Gustav nos saludamos, me liberé lentamente del brazo de Jared.
—Bill, hace mucho que no te veía—se mostraba con cierta curiosidad, su mirada hacia Jared lo había delatado, dirigió después su vista a mí. — ¿Cómo estás?
—Muy bien, ¿Y tú? ¿Cómo está la pequeña?
—Está en casa con su madre, está creciendo muy rápido —dijo contento, cambiando la actitud. — ¿Están de festejo?
Los dos miramos como mis amigos se iban, suponía que él conocía a Shannon pero no lo saludó. Yo asentí y siguió observando a Jared, yo no entendía nada. Me di cuenta que el de ojos azules me llamó con la mirada y sentí que era hora de despedirme de Gustav.
—Espero poder encontrarte otro día —dije con una sonrisa. —Fue bueno verte, ¡Saluda a tu esposa y a tu pequeña por mí!
Sacudí divertida mi mano mientras caminaba, moría de hambre y quería llegar a ese lugar para pedir algo. Me puse al lado de Jared e íbamos hablando de cualquier cosa, pero miré por sobre mi hombro en dirección a Gustav y él ya no estaba, ¿Por qué miraba tanto a Jared?
Continúa…
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