«Wünschen». Temporada II

Capítulo 15: Algo más

—Entonces… ¿Habrá una segunda temporada de zombies? —pregunté mientras enterraba el tenedor en la ensalada, estaba muy entusiasmado.

Antes de ir al estudio habíamos decidido ir a almorzar algo a las tres de la tarde. Conseguimos una mesa contra la ventana y habíamos pedido menú vegetariano, no era porque él lo era, sino porque en serio era muy rica esa comida. ¿Por qué no me hice vegetariano antes?

—Estamos en eso, tuvimos varias reuniones y solo nos faltaría hacer el casting para los nuevos personajes —bebió su agua.

—Por favor, dime que no sacaras a mí Eike —dije suplicando. —Es el más fuerte de toda la jodida serie.

—Tranquilo… —se rió. —Los personajes principales nunca mueren, sería como el fin de la serie, y no es nuestro estilo.

—Oh, ¡Gracias al cielo! —deposité una mano sobre mi pecho, exagerando con la respiración. —Pero no quiero ningún adelanto, quiero caerme de culo por mi cuenta.

Los dos nos reímos y seguimos con el almuerzo-merienda-cena, todo junto. Jared me dejó probar su plato, me tendió el tenedor en dirección a mi boca y yo me incliné para tomarlo entre los dientes. Y al hacerlo, fue tan de repente lo que ingerí, que me llevé los dedos hacia los labios para que nada se escapara, elevé la curva de los mismos mientras nos mirábamos. Él me enseñó su tan linda sonrisa y yo noté que mis mejillas empezaban a ponerse más cálidas de lo que normalmente se ponían cada vez que me encontraba a su lado.

Yo no entendía por qué me ponía de esta manera con él, digo, actuábamos por impulso, no nos exigíamos a hacer cosas para encajar, simplemente dejábamos que todo fluyera, y eso, lograba provocar en mí una sensación que no había sentido desde hace tiempo. ¿Qué estaba sucediendo?

— ¿Está rico? —preguntó atento a mi reacción al saborear la combinación de verduras y condimento. Asentí con gusto, esto era demasiado rico para ser verdad.

—Estoy… Seguro que después de esto… Voy a hacerme vegetariano —dije mientras terminaba de masticar.

—Mi hermano va a matarme si se entera de eso —bromeó. —Una vez intenté convencerlo de la importancia de nuestros animales, y pudo resistir una semana, luego se devoró todo lo que encontró y dijo que, se disculpaba con los animales, pero que por ley de la vida se tenía que ejecutar la cadena alimenticia.

—Pero de vez en cuando él solo come verduras —recordaba cuando Shannon comía con nosotros, y a veces él tenía vegetales frescos en su plato.

—Creo que le ha quedado el trauma y se siente culpable —hizo una pausa para beber. —Debe ser por eso.

—Pobre Shann, le moviste el cerebro —dije divertido e ingerí lo último que quedaba.

Todo se detuvo en ese instante, cuando por los parlantes instalados en las esquinas del local de comida, se empezó a escuchar una voz que me produjo un horrible escalofrío. Miré el techo, como si pudiera dar con la responsable de esa voz, y tragué saliva cambiando la expresión. Aquella canción era la misma que había escuchado la primera vez que conocí a Tessa, esa canción que dejaba por sentado lo que le pertenecía y que nadie lograría quitar. Su interés por Tom había surgido, podía ser, desde la primera vez que se vieron, y yo aparentando no hacerme problema por eso. En verdad que fui un idiota al dejarlo pasar, pero no quería ser un controlador compulsivo y celoso.

— ¿Estás bien? —regresé de mi nube y miré los ojos azules de Jared, asentí con la cabeza. — ¿Seguro?

—Sí, solo que… —dejé los cubiertos cruzados en el plato, señal de que ya había terminado. — ¿Nunca te diste cuenta de que algo comenzó incluso antes de que lo supieras?

Él me miró perplejo, tal vez impresionado de mi confusión y seriedad al preguntar de repente algo como eso. Bajé ambas manos, depositándolas debajo de la mesa y esperando a que me respondiera, como si él pudiera darme las respuestas de todo.

—¿Te refieres a darme cuenta después de saber que no pude darme cuenta antes? —frunció el ceño, se sintió raro decirlo de esa manera, incluso parecía un trabalenguas y los dos nos reímos nuevamente.

—Exacto, a eso me refiero. —Miré por la ventana un momento. —Creo que estaba tan cegado que no pude ver lo que en verdad sucedía, me estaban engañando en mis narices.

—Puede ser, o incluso pudo haber sucedido que uno persuadió a otro. Estamos hablando de Tom, ¿verdad? —yo asentí. —Yo no sé cómo es él, no tuve la oportunidad de conocerlo, ni a él ni a… ¿Cómo era? ¿Elsa?

—Tessa —de tan solo decir su nombre se me revolvió el estómago.

—Tessa —dijo firme —Lo que todos sabemos es que los hombres somo débiles, y que cualquier insinuación lo tomaremos como una oportunidad.

Coloqué mi pulgar e índice en el comienzo del puente de mi nariz, ¿Qué demonios hacía hablando de esto con el hermano de Shannon? Suspiré y le dije que dejáramos eso de lado, me disculpé con él y esperé a que terminara. Mientras tanto, íbamos hablando de otra cosa, cualquiera que no tuviera que ver con mi pasado o el suyo. Por desgracia, él había atravesado el mismo camino que yo, y era por eso que también vino hasta Alemania.

—Dijiste que habías escrito algo nuevo, ¿Sobre qué trata?

—Bueno… —puse el bolso sobre mis piernas y lo abrí, buscando el teléfono. —Es como un resumen de todo lo que sucedió en mi vida. Yo no sé qué piensa Shannon con respecto al inglés, pero creí que iba a ser mejor, ya sabes, si esto llega a salir a la luz, prefiero que ellos no lo entiendan.

—ah, ¿Es una indirecta? —sonrió y le tendí el teléfono con el bloc de notas abierto. Comenzó a leerlo en voz baja y luego me miró. — ¿Attention?

—Sí, estuve pensando y dije… ¡Vamos a hacerlo! —me emocioné nuevamente. —Aunque seguramente habrá que arreglar algunas cosas, mi inglés va perdiendo el valor porque ya no lo practico como en la universidad.

—Estás con el hombre indicado —Me devolvió el teléfono, lo tomé y lo guardé en el bolso. —Apenas hay que arreglar algunas cosas gramaticales pero en sí está buena.

— ¿Crees que vamos a poder comenzar con el ensayo hoy? —mis ojitos se iluminaron ante la posibilidad de empezar con la búsqueda del ritmo y esas cosas que tanto me gustaban.

—Paciencia, bonito —me sonrojé al escuchar eso. —Puedo ayudarte con el ritmo, pero hoy no es día de ensayo.

—Lo sé —dije algo decepcionado, pero la idea de que Jared me ayudara con el tema del ritmo me puso loco. Él tocaba la guitarra, el piano y otros instrumentos.

Al terminar, los dos nos fuimos caminando, porque quedaba cerca el estudio del restaurante. Yo iba tarareando una canción de Britney mientras íbamos camino a mi otro lugar de trabajo, estaba todo muy desierto y era que el quinto piso solo le pertenecía a Shannon y a David, pero como ninguno de los dos se encontraba, Jared tomaba posesión entonces.

— ¿Dormiste aquí? —Señalé la almohada y una manta que habían en el sofá, él asintió. — ¿Acaso Shannon te echó de su apartamento?

—No, es solo que andaba en plan de ligue y yo necesitaba dormir tranquilo.

—Seguramente es una de veintidós —dije pensativo. —Siempre se escoge a las más pequeñas, es un pervertido.

—No creo que sea el único —le miré al oír eso, enarqué una ceja con una sonrisa y me adentré más en el estudio.

Di un recorrido con la vista del lugar, siempre estaba ordenado y limpio, reluciente a la luz. Me gustaba el color de las paredes, del lado de la cabina eran de un material adecuado, pero en el sector donde nos encontrábamos las paredes eran de madera barnizada y le quedaba perfecto. Miré a través del cristal, el lugar donde se encontraba la batería y los amplificadores en las esquinas, quise recordar algo del pasado pero rápidamente moví la cabeza para que no llegara del todo, no quería recordar ese día, me pondría a llorar si llegaba a hacerlo.

—Y bien —miré por sobre mi hombro, Jared me observaba con un carisma que me hacía sonreír de puro gusto. — ¿Vamos a buscarle el ritmo o qué?

Suspiré, preparado para comenzar. Caminé hasta sentarme en el sofá cruzado de piernas, él estaba sobre esas sillas deslizadoras tan cómodas, tenía una guitarra acústica y la estaba afinando. Tomé el teléfono mientras buscaba la canción que había escrito, la leí en mi mente y empezaba a encontrarle el ritmo.

—Bueno, te escucho —habló él dejando de tocar la guitarra, sus ojos azules se enfocaron en mí, yo apreté mis labios y un escalofrío me recorrió por la espalda, me erguí y me concentré.

Comencé a mover la cabeza al ritmo que había conseguido que acompañara a la letra, Jared no me apartaba la vista y yo menos, no podía saber qué era, pero cada vez que lo miraba me sentía muy relajado.

—Creo que no me está convenciendo ahora que lo pienso profundamente —hice una mueca, desviando la mirada a la letra.

—Canta —me ordenó, tomé aire y me acomodé en el lugar.

I’m trying to show you —le miré mientras mi voz salía desde lo más profundo de mi alma, sin hacer algún esfuerzo. —I’m trying to tell you… Mm, no.

Negué con la cabeza enseñando una cara de disgusto. Mientras yo cantaba las primeras notas que Jared había improvisado me gustaron, pero suponía que mis letras tenían algo mal.

— ¿Por qué no acomodas esas frases? —me sugirió, él comenzó a seguir el ritmo de las primeras frases que había cantado y no estaba tan mal. Yo me sumergí en acomodar las letras, retiré de mi bolso el cuaderno y tomé el lápiz, comenzando a ordenarlas.

Tardé varios minutos, dejé el lápiz a un costado. Jared cantaba una canción, era uno de los placeres más lindos de la vida, tenía una voz que te transportaba a otro mundo, tan calma pero a la vez fuerte, era como que podía adormecer tu cuerpo, y al segundo siguiente corromperte. Me gustaba escucharlo cantar, con frecuencia cantaba una que él mismo había compuesto, trataba del desamor y me sentía identificado. Una vez que terminé con mi arreglo, me dediqué entonces a ver en acción a Jared, tocaba con los ojos cerrados sintiendo la melodía.

Lo admiraba en silencio, me gustaba la pasión que le ponía al cantar, quería tener la misma magia que él, era realmente un sueño escucharlo con esa preciosa voz. Sus cejas se fruncían, constantemente mojaba sus delgados labios, que quedaban relucientes bajo esta luz, su cabello en ondas lograba que el color de sus labios resaltara mucho, haciendo que tu vista solo se enfocara en ellos y lo demás no importaba.

Caí en la cuenta de que tenía la boca abierta por andar mirándolo y que había estado siendo muy acosador por observarlo demasiado. Parpadeé repentinamente y me sentí un idiota por echarle el ojo de esa forma, ¿Qué me ocurría?

— ¿Terminaste? —volteé a verle, mis mejillas repentinamente tomaron algo de calor y sonreí apenado, bajando la mirada enseguida. — ¿Ocurre algo?

—Eh…Eh, no. Nada —fruncí las cejas y quise agarrar el cuaderno pero se me escapó de las manos. — ¡Mierda!

Me incliné hacia el suelo y lo tomé con cuidado, joder, estaba sintiendo nervios y no sabía la razón. Me puse el cuaderno en la cara para ocultar mi estupidez y la risa de Jared me hizo sentir más avergonzado, pero luego me uní a él. Bajé mi escudo enseñando mi cara enrojecida por la vergüenza y la sonrisa boba, él dijo que ya teníamos que dejarnos de tonterías y lo comprendí después. Lo único que pude hacer fue prepararme para cantar, esas indirectas se estaban haciendo frecuentes y me ponían un tanto nervioso.

Adoptamos la seriedad, bueno, un poco de ella para enfocarnos en la canción. Él comenzó con una pequeña intro, que me fascinaba que estuvieran hechos a lo que mi imaginación producía, y luego me dio la orden.

I’m trying to tell you, I’m to know you…

I’m dying to show you, fighting to get you…

A medida que cantaba, le regalaba sonrisa a Jared mientras golpeteaba las palmas contra mis rodillas, marcando el ritmo. La guitarra hacía un excelente trabajo, pronto la ilusión acarició mi cabeza nuevamente y ya me imaginaba cantándola en la cabina con el instrumental final, y ensayando con la banda.

Me sentí muy superado al cantarla, era como si le demostrara al mundo que ya nada podía hacerme más daño. Canté unas cinco veces, una mejor que la anterior, Jared se entusiasmaba tanto como yo. Pronto grabamos la versión demo para luego enseñársela a Shannon la próxima vez que tuviéramos que reunirnos para ensayar. Parecía un crío, insistiendo y poniendo todo mi entusiasmo en las canciones, y Jared no hacía nada más que hacerme caso, hasta había veces en las que le preguntaba si él quería hacer esto conmigo. Él me contestaba que me iba a seguir a donde fuera, por dentro creí derretirme pero alejé esa idea, solo éramos amigos.

Dejando de lado un poco mi proyecto, Jared me había propuesto una tarde salir a recorrer la ciudad. Le pidió el auto a su hermano y aprovechamos un domingo, mientras mis compañeros preparaban el instrumental, con Jared fuimos de norte a sur y de este a oeste. Nunca había creído que en un día pudiéramos recorrer tanto, le enseñé varios lugares que eran muy turísticos, y al final, él quiso ir al Tegeler-See.

Nos encontrábamos en el auto, yo iba pensando que ese lugar había sido recorrido con alguien a quién, por un buen rato, no lo recordaba. Quiero decir, estaba tan distraído que me había olvidado de pensar en él, siempre lograba rememorar algún acontecimiento en que el que estuviéramos relacionados, pero últimamente esa rutina la iba dejando, y no me sentía extraño por eso.

Bajé la vista a mi brazo, estaba descansando sobre mi pierna, se podía ver la pulsera que él me había regalado, la de él estaba sobre la palanca de cambios. Mi corazón latió con prisa, ver ambas pulseras hacía que mi cerebro trabajara en suposiciones erróneas, yo no podía creer en ellas. Era absurdo, solo éramos amigos, no podía ver nada más entre nosotros; pero, él era muy atento conmigo, cuando yo quería hablar con alguien él estaba, y hasta nos mandábamos mensajes todo el tiempo. En la Taberna no me despegaba del teléfono porque andábamos hablando de cualquier cosa por texto, y Jared era una persona interesante. Había recorrido el mundo entero, fue a esquiar, a escalar y se perdió en los bosques por un buen tiempo, tenía ese espíritu libre y tan afín por la naturaleza. Era un tipo realmente increíble, me estaba dando otra perspectiva sobre el mundo.

—Me dijiste que hay un restaurante cerca del Tegeler-See, ¿verdad? —alcé la vista para ver su perfil, me miró de reojo, y en ese segundo que hicimos contacto visual asentí. —Podemos tomar café ahí, o si quieres cenar…

—No, el café está bien para mí —miré por el parabrisas y ya estábamos llegando. Jared buscó un buen lugar para estacionar, dijo que no bajara hasta que él me abriera la puerta, entre risas esperé que él dé la vuelta, y al abrir, me tendió la mano y se la di. Nuestros ojos jamás se apartaban del otro, tampoco me sentía tan intimidado por ellos, la verdad era que me gustaba mirarlo y perderme en sus bonitos azules.

Una brisa casi primaveral nos recibió, ya faltaba poco para que se acercara la primavera, y aunque había disfrutado mucho del invierno, iba a extrañarlo. Preferiría el frío a tener que recordar cálidos momentos. Esperé a que le pusiera el seguro, y luego, avanzó a mí y me abrazó por el hombro. Estaba acostumbrado a eso, nuestra confianza iba creciendo cada día, y suponía, que algo más también iba agrandándose entre nosotros.

Aún no sabía qué era.

Continúa…

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por MissAnunnaki

Escritora del Fandom

Un comentario en «II Wünschen 15»
  1. Tampoco me imagino que sucederá entre esos dos, pero Jared se me hace tan lindo y siento que Bill tiene más afinidad con él que con David. Aun así, pienso que lo mejor para Bill sería enfocarse en sí mismo y nada de parejas por un tiempo.

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