
«Wünschen». Temporada II
Capítulo 39: Enfrentar la realidad
Observaba el estéreo, la canción de Bill sonaba bastante por las noches. Poco después de ese problema, decidí que lo mejor era adelantarse, y eso hice, por lo que contacté a mi amigo de la radio Riot!!, y lo empezó a circular primero como tendencia y luego a la sección de románticos. No podía pedir más, ya todo se estaba dando como quería, aunque hubiera preferido que las cosas se hicieran con calma, más Bill no tuvo la culpa de eso, sabía que no fue intencional.
Bajé un poco el volumen al ver que Eike salía de la casa de sus tíos, les había dado un momento a solas, estuvimos toda la tarde con su familia y la verdad que me trataban como si también perteneciera. La había pasado bien realmente, y me distraje tanto, que olvidé la hora por completo y no pude asistir a la reunión oficial de regreso de Bill. Ya eran como las ocho de la noche y tendríamos un viaje muy largo.
—Lamento haberme tardado tanto —se puso el cinturón de seguridad. —Y también lamento lo de hoy, yo no pensé…
—Descuida, la pasé genial —nos miramos y le sonreí.
—Sabes —miró hacia adelante — Ya no me siento bajo presión, creo que podríamos hacer esto. Pero solo te pido una cosa.
— ¿Qué sucede? —le miré una vez que coloqué la llave en el lugar indicado para que el motor encendiera.
—No golpees a Jared —se rió por eso. —Puede que te conozca hace poco, y eso me basta para saber lo que eres capaz de hacer.
— ¿Qué estás diciendo? No lo golpearé — me miró y yo vacilé. —Bueno, soy un poco celoso pero no tengo eso en mente.
— Gracias —me dio palmaditas en el hombro. Nos pusimos en marcha mientras hablábamos de lo que había sucedido en el día.
La familia de Eike resultó ser numerosa, y eran muy alegres, andaban a las carcajadas. Por lo menos ya sabía de donde había sacado el lado bromista y divertido. Tenía que admitir que al principio me costaba integrarme, y uno de sus tíos me preguntó varias cosas sobre él, no podía decir mucho, aunque me había preguntado sobre su comportamiento y todo eso, secuela de su adicción, le contesté honestamente y se sintió aliviado.
Teníamos como cinco horas en coche, y menos mal que no tenía sueño, así que debía conducir con cuidado. Aunque a esta hora de la noche el tráfico no era mucho, era bastante tranquilo. Eike se quedó dormido pasadas las dos horas, yo solo escuchaba algo de música por las dudas, para mantenerme despierto. Iba pensando en cosas de la discográfica y todo lo que venía en unas horas, en el centro cultural se iba a saber si esto iba a funcionar, aunque era obvio que a todas las bandas al principio le costaban hacerse notar. La diferencia aquí era que Bill ya contaba con una discográfica y tenía un representante, a otras bandas les costaba y empezaban por bares y lugares pequeños, más Bill ya tenía hasta varias fechas confirmadas. Esperaba que pudiera hacer esto más allá de lo que, entre nosotros, teníamos que lidiar.
Hoy ellos debían presentarse en el centro cultural, casualmente cerca del Tegeler See. Ese lugar se había vuelto mi favorito, cada que podía pasaba por ahí y recordaba todos esos lindos momentos que habíamos pasado con Bill, jamás iba a olvidarlos ni aunque me esforzara en hacerlo. Me recordaba lo bueno que había sido mi vida desde que lo conocí.
¿Estaba nervioso? Claro que si, hasta me sudaban las manos de tan solo pensar en ese ansiado encuentro, porque me presentaría como su manager, no como su… ex. Eso iba a ser lo más raro, yo no sabía como iba a reaccionar él, ni como me lo iba a tomar yo cuando se enterara.
Lo mejor era seguir pasara lo que pasara, pero temía porque eso afectara el comienzo de Bill. De todas formas ya estaba en contacto con un colega de Shiro, que había sido representante de la banda que una vez formé parte. Era bastante bueno, y ojalá que hiciera llegar a Bill tan lejos como yo tenía en mente. Al menos, yo mismo me buscaba un reemplazo por si las cosas salían mal.
Miré por unos segundos a Eike. Yo esperaba que su reencuentro con Jared no terminara mal, él siendo una persona sensible no sería capaz de soportarlo, si hasta lloraba de solo recordar algunas cosas de él. También podía notar que estaba ansioso hacía unos días, más hoy se encontraba relajado, lleno de energía y con ganas de seguir recorriendo el mundo. Me había contado que, durante su rehabilitación, se había puesto a trabajar como voluntario en el mismo instituto. Y una vez que le dieron de alta, obtuvo pequeños empleos en tiendas y bares. Le pregunté por su carrera como modelo, podría haber conseguido ser imagen de una campaña o algo, y me confesó que su manager lo había abandonado cuando se enteró lo de las drogas, mucha gente le dio la espalda o le era indiferentes y, al salir del Instituto, tuvo que rebuscárselas solo. Me dio una impotencia terrible al oír eso.
Ésa era la razón por la que decidí ayudarle. Yo no quería que todo su esfuerzo fuera en vano, él trabajó y salió por su propia cuenta adelante sin importar si eso lo gastaba físicamente; Eike quería llegar a Jared como fuera. De verdad que valoraba muchísimo su intención al estar a mi lado en este momento, ya que me estaba recuperando de una adicción también, ojalá hubiera estado para él cuando le tocó vivir eso. Y qué mejor que estar en el momento que él había deseado con tanta fuerza.
Oí el sonido de la bocina, me desconcertó de inmediato y reaccioné al vehículo que venía de atrás. Me estaba cambiando de carril y por un segundo sentí una adrenalina. Bien, debía concentrarme.
Con el pasar de las horas, reflexioné sobre muchas cosas, desde que debía seguir insistiendo aquella vez para que Bill me escuchara, no haberle jodido su descanso, no haber aceptado lo de Reira. Pero, a veces pensaba que eso había sido necesario, ¿Por qué? Porque cuando te pones en una situación que te aleja de la persona que amas, es cuando te das cuenta que la quieres más de lo que te imaginas, y que sin ella no podrías continuar.
— ¿Cuánto dormí? —Eike había despertado, y justo faltaban unos kilómetros para llegar a la autopista que conducía al interior de la ciudad.
—Ya son las dos y media de la mañana, ya estamos llegando —dije luego de bostezar, recién ahora me entraba el sueño.
—… Es linda la vista desde aquí, ¿No te parece? —bajó la ventanilla y asomó su cabeza, contemplando la ciudad iluminada. Pude ver la mitad de su sonrisa, la manera en la que su cara se ponía tensa debido a la alegre expresión, le gustaba mucho esta ciudad.
Los dos habíamos visitado cada parte de Berlín, le hice probar cada comida y asistir a diversos eventos. Él lo disfrutaba, vivía el momento, no solía sacar muchas fotos ya que decía que las cosas buenas se grababan en la memoria, y así era. No me había divertido tanto en poco tiempo, él me enseñó cosas y yo igual, aprendimos mucho, nos divertimos hasta el cansancio. Realmente no creía que él fuera tan enérgico, no me sentía tan libre de hacer lo que se me antojara desde la adolescencia.
Ojo, que no estaba diciendo que mis amigos fueran aburridos, .e refería a que con Eike podía entenderme bastante y eso era porque varias cosas en común teníamos. Habíamos creado un lazo de amistad partiendo desde nuestro problema.
—Puedes visitarme cuando quieras —comenté y el se sentó mirando hacia adelante. —Siempre habrá un lugar para ti en mi apartamento.
—Lo sé —sonrió. —Como también sé que te gusta mi comida yanki.
—Hacer perros calientes no es cocinar —me reí y me propinó un golpe suave en el hombro.
—Conste que me pediste que hiciera más, eh —parecía estar ofendido pero su sonrisa burlona decía lo contrario.
—Porque tenía hambre… podría haberme comido hasta sushi y eso que no me agrada bastante.
Él se rió, continuamos lo que quedaba del viaje algo despiertos. No habremos tardado más de quince minutos que ya nos encontrábamos frente al apartamento. Estacioné el coche y bajamos juntos, Eike estaba con mucha energía y yo quería tirarme sobre mi adorada cama. Al ingresar al apartamento, Eike me preguntó si al menos quería tomar un té, le dije que si y fue a prepararlo mientras yo iba a mi habitación para ponerme algo más cómodo, pero terminé dándome una ducha.
Diez minutos después entré a la cocina y Eike me miró, sonrió mientras se sentaba en la mesa. Comenzamos a beber el té en silencio, había unas galletitas dulces y para saciar el hambre comí algunas.
—Tom, regresaré a Los Ángeles. —dijo y rápidamente lo volví a mirar — …Lo haré luego de hablar con Jared, sea cual sea su respuesta.
—Él te escuchara, lo sé —le animé. —Yo me aseguraré de que así sea.
— ¿Por qué no vienes a Los Ángeles conmigo? —me preguntó.
Dejó de beber el té y miró la mesa. Me contó que le costaba hacer amigos, a causa de su adicción, tenía miedo de que le hicieran algo, desconfiaba mucho de los demás después de curarse. Y entonces le pregunté porque cuando nos conocimos me trató sin problemas, confesó que apenas me vio, sintió una confianza absoluta, él creía en el destino, que todos estábamos aquí por una razón, y me dijo que encontrarnos fue parte de su destino y que sintió una leve afinidad, que luego se fue forzando al enterarnos de la casi similitud de nuestros problemas.
Tal vez tenía miedo de estar nuevamente solo, en L.A también había casa cosa, y suponía que le atormentaba toparse con alguien que conociera y se volviera loco. Me sentí muy mal entonces, no quería que estuviera solo allá, admito que también yo dejé una parte de mi en Estados Unidos cuando estaba con Tessa.
Quería acompañarle, hasta se me estaba cruzando por la cabeza que se quedara aquí, que hiciera una vida mejor. Tenía familia, me tenía a mí, yo le ayudaría en lo que fuera necesario. Pero… yo tenía mi vida aquí, y sabiendo que recién iba a comenzar la carrera de Bill.
— ¿Qué sucede si las cosas salen de otra manera? —me miró confundido. —No tienes que ser negativo, piensa en las posibilidades. Si te estancas con esa idea entonces hiciste todo en vano, no sabes lo que a él se le cruza por la cabeza en este momento, ¿Y si te quiere devuelta?
—Pero, ¿Y si no? —su voz se iba apagando y sus ojos ya poseían un brillo que significaba que iba a llorar. — ¿Y si me dice que no tendría que haber venido?
Me puse de pie, deslicé la silla hacia atrás y me dirigí a Eike, me puse de cuclillas a su lado y el volteó, tapándose la boca para ocultar el llanto mientras me observaba. Le tomé de la mano libre y la cubrí con las mías.
—Escucha, si él en verdad te ama se quedará, te escuchará, y si no… bueno, de todas formas también te escuchará.
—Estarás ahí, si lo que dices no sucede, ¿verdad? —se frotó un ojo mientras ocultaba las lágrimas.
—claro que si, Eike —dicho eso, el me abrazó, inclinándose.
Yo miraba la mesada de la cocina, y justo la vista llegó a un adorno que Bill había elegido cuando fuimos a comprar cosas nuevas al bazar. ¿Tan así se sentía? ¿Creer, estar convencido de que las cosas saldrían mal, pero que, por otro lado, aparecieran este tipo de señales que te decían que había una mínima chance de que todo saliera a tu favor? Y en el caso de Eike, ¿Que yo fuera esa señal para que él no abandonara? No lo dejaría caer, no otra vez.
—Y si te dice algo malo, lo muelo a golpes —bromeé y él se rió y me abrazó más fuerte. —todo estará muy bien. Confía en mí.
—Confío. —se separó para que ambos nos pudiéramos ver, me regaló una sonrisa tierna. Y entonces…
Acercó su rostro rápidamente y besó mis labios, sin abrir los suyos, apenas el roce de ambos. Cuando se separó, nos quedamos viendo, yo no podía caer en lo que había sucedido. Fue un beso inocente, nada lujurioso, bajó la mirada y noté que sus mejillas cambiaban de color, yo me puse de pie y me sentía un tanto confundido. Más otra parte de mí decía que solo era un beso, nada más.
—Creo que iré a dormir. —le dije revolviendo su cabello, el se rió y todo pareció volver a la normalidad. Antes de que lo abandonara, él me llamó nuevamente.
— ¿Puedo dormir contigo?
Minutos después, ambos estábamos en la misma cama. Pero él solo me dio un beso en la mejilla y luego se acurrucó en su lugar de la cama. No entendía este comportamiento, sabía que no sucedería nada más entre nosotros, eso estaba muy claro. Lo que me mantenía desorientado eran las acciones tomadas un día anterior a lo que sería el tan ansiado día. ¿Por qué lo había hecho?
Cuestionando algo tan estúpido como esto, me quedé dormido un rato después.
Sentía que algo vibraba constantemente bajo mi almohada, movía la cabeza de un lado a otro, negándome a eso. Las vibraciones continuaban y logré girar sobre la cama, extendiendo los brazos, quedando boca arriba. Me di cuenta que el otro lado de la cama se encontraba vacía, elevé la cabeza y no encontré a Eike por ningún lado, con los ojos entrecerrados observé bajo la almohada, el celular estaba vibrando debido a que me estaban llamando.
— ¿¡Donde carajo estás!? ¡Ya es mediodía! —gritó Shiro del otro lado del teléfono. Miré la pantalla un segundo y me marcaba la una y media de la tarde. —Se suponía que debías estar aquí a las diez, ¿Dónde mierda te metiste?
Me levanté de inmediato yendo al armario a buscar ropa limpia para ducharme. Estaba aturdido pero al mismo tiempo me cuestionaba sobre Eike, seguramente estaba en la cocina o en el baño.
—Lo siento tanto… Anoche llegamos tarde con Eike —me disculpé, arrojando las prendas elegidas a la cama. —Puse la alarma pero pasé de largo.
— ¡Agh! Pero hasta parece que ustedes dos les une la pereza —dijo él. Fruncí el ceño y no entendía de lo que estaba hablando.
— ¿De qué hablas? —miré por la ventana, los rayos del sol daban con tanta intensidad, al parecer iba a ser un día agradable.
—Nada, espero que llegues a tiempo. Empieza a las cinco.
Finalizó la llamada y entré a darme una ducha rápida, no escuchaba algún ruido que Eike hiciera y comencé a sospechar, ¿Estaba aquí? Salí del baño volando, me cambié y me arreglé un poco. Me dirigí a la cocina y Eike no estaba, ¿Dónde se había metido?
Lo busqué por su habitación y la otra, más no lo encontré. Lo llamé al celular y me saltaba la contestadora. Pronto miles de pensamientos abordaron mi mente y no quería tomar alguno de ellos. Anoche estaba algo dolido, y hasta me pidió dormir con él. Claro que no sucedió nada, solo ese beso que no significó nada amoroso, pero, ¿Por qué habría de irse?
Tomé mis pertenencias y por último las llaves y salí disparando al ascensor, llamé varias veces a Eike nuevamente pero nada, entonces opté por llamar a Georg y me dijo que él ya estaba con la banda, me preguntó si algo andaba mal y le dije que no encontraba a Eike por ningún lado. No sabía si me estaba comportando tan paranoico pero él jamás se iba sin avisar, ¡Ni siquiera tenía el teléfono encendido! Yo pensaba que ya estaba ahí, pero Georg me lo negó todo, claro, ¿Por qué iría solo a ese lugar? Habíamos acordado en ir juntos.
Comencé a desesperarme, me metí al auto de manera veloz y eché un suspiro, ¿Dónde podría estar Eike? De pronto, la idea del hotel se me vino a la cabeza y llamé a Shiro nuevamente, yo no podía estar tranquilo en el debut si no sabía nada de mi amigo.
— ¿Qué pasa? — preguntó Shiro del otro lado.
— ¿Eike no está contigo, lo viste por ahí? —esperaba que me dijera que si, que lo había visto recién o algo por el estilo. Pero lo negó también, igual que mi amigo. — Mierda, no sé donde está y me preocupa que…
—Tom, espero que no estés…
— ¡Lo tengo que encontrar! —me alteré. —Estaré allí antes del debut, nos vemos.
Estaba nervioso, ansioso. Eike no era de desaparecer así de la nada, siempre había estado conmigo y cuando se iba a algún lado, o cuando Shannon le decía para verse él me lo notificaba. La idea del hotel se me esfumó, así que decidí ir al apartamento de Shannon, yo no sabía si él estaba en el centro cultural pero me bastó con hacer una llamada. Solo le pregunté a Shiro si él estaba ahí y me dijo que no. Bien, ya sabía donde podía encontrar a Eike.
Tomé la primera avenida que me encontré y le di acelerar, algo no estaba bien, sabía que Eike no se iría así como así sin una razón alguna. Lo volví a llamar, iba constantemente del celular al volante, sintiendo la adrenalina, ¿Por qué sentía que algo no marchaba bien con Eike? Con el atajo que alcancé llegué rápido al apartamento de Shannon. Al bajar del coche, quise hacer memoria de su número de piso, no lo recordaba, y mágicamente, el casero estaba barriendo la entrada. Fue ahí que también recordé el piso en el que vivía; le dije que era un primo de Shannon y que podía pasar si estaba abierto, amablemente me cedió el permiso y fui corriendo por las escaleras, no había tiempo del ascensor. Una vez que llegué al piso, escuchaba golpes bruscos.
Me adelanté tanto como pude al apartamento de Shannon, toqué el timbre repetidas veces, sin importarme un carajo. Se escuchaban pisadas como si fuera que estaban corriendo y unos jadeos, y murmureos, presioné el timbre del apartamento con más intensidad, segundos después, Shannon abría la puerta y no lo pensé dos veces y lo empujé contra lo que fuera.
— ¿Dónde está Eike? —le miré la cara y tenía un rastro de sangre, como si le hubiera propinado un golpe en el labio. — ¿¡Dónde está!?
Escuché un sollozo que reconocí al instante, entonces me adentré a su departamento sin importarme lo que le rodeaba. Fui lugar tras lugar, primero a la cocina y él no estaba, entonces corrí en dirección donde se encontraba las habitaciones, y ahí, en el dormitorio, Eike estaba llorando, con el pantalón casi abajo, tratando de subirse el boxer. Me miró, y noté que su pómulo estaba hinchado y rojizo. Lloró desconsoladamente, y en el momento en que iba a acercarme, sentí un golpe en la nuca. Me fui hacia adelante y Shannon empezó a golpearme.
Desde el interior de mi ser, resurgía aquella parte de mi que no había sacado en años, y como un buen defensor, logré dar la vuelta el asunto y él quedó boca abajo. Le golpeé en la mejilla y me levanté de inmediato para socorrer a Eike.
—Si llegas a tocarle un pelo de nuevo, juro que llamo a la policía — dije levantando el teléfono, ligué un golpe en el hombro, por supuesto que Shannon le erró porque ese iba en la cara. —Sé todo, puedo iniciarte un juicio.
Traté de vestir a Eike tan rápido como podía, cuando sentí que Shannon se iba a cercar nuevamente, le propiné un golpe en la nariz y se cayó. Me dolió, lo admito, pero era la única torpe manera. También le di casi en el lugar equivocado pero resultó que se cayera al suelo igual. Con Eike salí del apartamento, él lloraba desconsoladamente. ¿Cómo había pasado eso? ¿Cómo Shannon había pasado de ser un buen amigo a esto?
Y luego, recordé todas las atrocidades que Eike me había contado, lo que Shannon era en realidad en aquel tiempo pero, si supuestamente eso estaba en el pasado, ¿Por qué de repente habría de cambiar de actitud?
—Dijo que me extrañaba… — habló Eike una vez que nos encontramos en el auto. — Que… que quería verme y entonces…
Se tapó la cara y lloró, lo abracé. Le dije que tenía que llevarlo al médico pero me aseguró que no lo tocó ni nada, que solo era el forcejeo. Quería que lo llevara a mi apartamento y eso hice, conduje sin importar la hora, no tenía que preocuparme por eso, solo quería entender como mierda era que alguien podría hacer algo así. Yo creía que Shannon era un buena persona, de hecho, siempre lo veía cerca de Bill y parecía una relación como de padre e hijo, ¿Y si le estaba haciendo algo también? Miles de pensamientos me invadieron y no tenía que perder el control, era una persona madura, debía actuar con calma. Tal vez, golpear a Shannon no fue lo más maduro que pude haber hecho, pero fue lo primero que se me ocurrió para frenarlo, las palabras iban a ser un desperdicio.
Con cuidado subimos al apartamento, dijo que se quería dar un baño. Habrá tardado un buen rato mientras del otro lado le escuchaba llorar. Jared tenía que saber eso, si tuviera la oportunidad de hablar con él, más allá de todo, entonces la aprovecharía.
—Me quedaré contigo — le dije cuando salió del baño ya cambiado.
—No, tienes que ir a verlo —se sentó con cuidado en la cama. Se miró al espejo de la mesita que tenía e hizo una mueca fea. —Estaré bien si dejas la puerta con llave.
Estaba temblando, quería decir que estaba siendo fuerte pero era todo lo contrario. Le salían lágrimas pero no hacía algún gesto de llorar, me puse a su lado y me dijo que todo estaba bien, ¿Cómo iba a dejarlo así? No quería que estuviera solo, no podía, ¿Y si ese loco venía aquí?
— Eike, no voy a dejarte solo — le miré.
—Te llamaré si pasa algo, pero no puedes dejar que Bill esté ahí… Solo.
Me puse a pensar, a pesar de que Bill estuviera rodeado de mucha gente, sentía, juro por dios que sentía que él se encontraba solo. No lo sé, tal vez porque en tan poco lo conocí hasta los huesos y lo amé con tanta intensidad, que habíamos creado un lazo especial, tan especial que aún perduraba ese amor que tenía por él.
—Quiero que vayas, solo debo descansar y… prometo, prometo que te llamaré si sucede algo.
Me dedicó una leve sonrisa. ¿Qué debía hacer? Tragué saliva al ocurrir algo en mi mente, por su bien, yo debía hacer eso. Le de un beso en la mejilla y le dije que todo estaría bien, que regresaría en cuanto pudiera pero… eso era una mentira, ya que la idea que se me estaba ocurriendo, probablemente no seria tan mala; lo beneficiaría.
Salí del apartamento llamando a Shiro nuevamente, pero esta vez le pedí el número de Jared, tras tardar unos minutos y hablar con alguno del staff que también lo conocía logró pasarme su número.
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Luego de cerrar la puerta del auto nuevamente, miré la entrada de mi apartamento. Al menos Eike ya no estaría solo, aunque ahora tendría que lidiar con el asunto.
La verdad que no era lo planeado, pero no podía dejarlo solo. Sin más, encendí el auto y decidí conducir al centro cultural, fijé la hora en mi móvil y marcaban casi las seis, ¿Tanto había tardado? No contesté los mensajes de Shiro ni las llamadas de Georg, Andreas también quiso comunicarse conmigo pero no pude, estaba más enfocado en el asunto de Eike.
Ahora los nervios comenzaban a apoderarse de mi estómago, y sentí que la nuca se calentaba debido al sudor, producto de los mencionados nervios. Me temblaban las manos, las aprisionaba contra el volante mientras manejaba con prisa, la banda sólo tocaría una hora y ya estaba más o menos por terminar, según leí de reojo uno de los mensajes de Georg.
Los minutos pasaban y los kilómetros eran cada vez menos hacia el destino fijado. Ya reconocía la calle que me conducía al estacionamiento cerca del centro, la velocidad iba reduciéndose y, tras pagar peaje, busqué un lugar para estacionar. Retiré las llaves, me quedé mirando en dirección donde se encontraba el centro cultural.
Bien, debía hacerlo.
Salí del coche, avancé tratando de aparentar tranquilidad. Había gente afuera, por todas partes, la mayoría eran jóvenes y oí aplausos. El centro cultural contaba con un patio descubierto, que mostraba un poco del puerto del Tegeler See, era perfecto para hacer presentaciones al aire libre. Caminé hasta dar con la entrada del lugar y me metí sin más. Muchas jóvenes iban casi corriendo, ya hasta en los pasillos había gente con sus teléfonos.
Inspiré hondo, viendo el escenario, a su lado derecho yacía el paisaje del Tegeler See, y del otro el pasillo que seguía el rumbo a salas cubiertas y demás. Busqué en mi bolsillo, el precinto que Shiro me dio hacia unos días, lo puse en mi muñeca y levanté la vista al escuchar su voz.
—Esta… esta es la última canción del día —lo encontré de inmediato, se sobaba el brazo mientras miraba a uno de sus compañeros y le sonreía, noté que estaba nervioso. —Muchas gracias a todos los que hicieron posible esto, espero que les haya gustado… Nosotros somos Wünschen y… Eso.
Se rió, un grupo cerca del escenario le decía cosas, le daban ánimos. Bill le saludó con ambas manos y se preparó para cantar. Realmente estaba conmocionado, jamás pensé que seria tan hermoso. Él brillaba, el escenario era su lugar en el mundo, se lo veía tan precioso y frágil a la vez. Continúe avanzando, habían unas vallas no tan altas que separaban el escenario pequeño de la gente, me acerqué al de seguridad y le mostré el precinto. Me dejó pasar del lado donde estaba el staff, reconocí a Georg y le codeó a Shiro, ellos estaban del otro lado del escenario.
—Esta canción se llama…. —su sonrisa y sus ojos fueron a mí, yo estaba casi cerca del escenario, que era un poco alto, a un costado. Se quedó mirando en mi dirección un segundo, y luego… — That Day.
Continúa…
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Tom no aprende, ¿no? Si, pobre Eike y estúpido Shannon, no se me cruzó por la mente que sería capaz de algo así, pero ¿es tan difícil que Tom aclare sus prioridades? Porque todo empezó precisamente por eso.
No quiero adelantarme a los hechos, así que pasaré pacientemente a leer el próximo capítulo.