Notas: Bueno, espero que se vayan anticipando del torbellino confuso del capítulo, el título lo dice todo.

«Wünschen». Temporada II

Capítulo 7: Mejor perder(te) que encontrar(te)

Movía la cabeza de un lado a otro mientras sonreía vagamente, disfrutando de la música, sintiéndome aturdido por momentos pero a gusto al fin. Después de mucho tiempo habíamos conseguido coordinar un día, una noche mejor dicho, para salir a un club junto con Andy, Zira, Blas, Ria, Mika y Andrew. Ahora resultaba ser que nos apodábamos El clan, por ser un par de jóvenes que se juntaban cada que podían; aunque en realidad, siempre nos juntábamos para hacer algo, me refería más a salir a mover un poco el trasero por las noches.

Nos encontrábamos todos en la barra, bebiendo tragos y haciendo un receso de unos cuantos minutos, la noche apenas estaba comenzando y la verdad que el alcohol ya empezaba con sus primeros ataques de sueño repentino. Los shots de tequila ya andaban circulando por nuestros organismos y las risas cada vez eran más fuertes. El frío se me había pasado, lógico, ya iba por el tercer shot.

—¡Tenemos que brindar de nuevo! —Zira ya estaba como yo, o peor, él había estado bebiendo mucho más que el resto, Ria le seguía. Ya andaba pensando que esos dos terminarían enredados aunque fuera solo por esta noche. Las insinuaciones que se hacían eran demasiado evidentes. —Pero ahora… ¡Por la belleza de esta mujer!

Señaló a Ria y ella se rió, en sus estados normales se insultarían, pero parecía que el alcohol les borraba ese rencor, aunque sabían que no se odiaban a muerte, solo que no eran tan compatibles. Más con la sangre cubierta de tequila y vodka, se volvían muy cercanos.

—Ustedes deberían dejar de comportarse como dos histéricos, y besarse cuanto antes —Comentó Andy mientras Blas le abrazaba por la cintura. —Bien dicen que los opuestos se atraen.

— ¡Salud por eso! —Mika se tomó de un solo estar el shot y todos le seguimos.

En verdad, necesitaba esta salida, hacía bastante que no me metía en este tipo de evento, y con todo el alboroto en mi cabeza, era conveniente desahogarme con música y un poquito de tequila. Por lo que no me daría límites esta noche, lo aprovecharía hasta desmayarme. La música dio un giro rotundamente, lo electrónico dio lugar y todas las personas empezaron a gritar al unísono por la fiesta que se estaba originando en la pista. Pronto todos los que estaban en la barra comenzaban a sumarse, las luces que iban de un lado a otro solo eran rojas y azules, tan intensas e intermitentes que parecían como si te estuvieras perdiendo un poco de lo que sucedía alrededor.

Todos nosotros comenzamos a bailar en nuestros lugares, pero Andy le tomó del brazo a Blas y el efecto dominó no tardó en llegar a mí, por lo que todos nos dirigimos a la pista de baile. Encontramos un buen lugar, casi del lateral derecho de donde se encontraba la barra, un poco más al centro de todo. Los aplausos se hicieron presentes al ritmo del drop, otros saltaban o se reían mientras, abrazados, giraban como si se tratara de un último encuentro de compañeros de secundaria.

No supe en qué momento, Zira me pasó un vaso de vodka con lima limón, comencé a beberlo. Las parejas se habían formado, yo era el único que había quedado solo; no me importaba, estaba disfrutando mi baile solitario. Moviendo mi cuerpo acorde a la increíble sensación que el vodka estaba provocando, sacudiendo el hombro sincronizado a la canción, deslizando mis pies, izquierda derecha, adelante y atrás, desplazando mi cabeza como si me estuviera meciendo, con los ojos cerrados. Estaba aturdido por todo lo que el club manifestaba, las luces me estaban mareando un poco, aunque en realidad era culpa del alcohol.

Empecé a girar, pero de manera lenta, acorde al ritmo, intentando mostrar un lado sensual. Sí, ya estaba entonado. Los aplausos comenzaron a hacerse notar nuevamente, y no supe por qué, recordé aquella vez en la que Tom y yo nos habíamos encontrado en la planta alta de aquel Bar que estaba en el subsuelo. Donde nos dimos nuestro primer beso.

Si necesitas algo, sabes que puedes pedirlo —le dije, no nos dejábamos de mirar.

Deseo algo que me haga feliz —dijo en voz baja. Parpadeé al escuchar la última palabra, esa que era la indicada para activar mi buena voluntad, para hacer lo que debía desde que nací. En mí renacía de las cenizas la fuerza que debía otorgar para complacer a las personas.

¿Qué es? —pregunté, dispuesto a cumplirle su deseo.

Enseñé una sonrisa al aire, envuelto en aquel recuerdo. Podía recordar con firmeza la intensidad de sus ojos al verme, sentir nuevamente su perfume y el calor de su cuerpo al estar tan cerca del mío. También la rapidez con la que mis mejillas se tornaban cálidas y el revoltijo de los nervios que se originaba en mi estómago.

De repente percibí una respiración en la nuca, un torso apegarse lentamente a mi espalda y unas manos que cubrieron las mías, logrando que las bajara y rodeara mi cintura, pero el contacto apenas podía sentirlo, era como si estuviera adormecido. No abrí los ojos, solo me movía contra su cuerpo de un lado a otro. Sentí sus labios depositarse en mi mejilla y eso me obligó a darme la vuelta; despacio separé los párpados y me encontré con su rostro, él tan solo se quedó parado, mirándome fijo. Anonadado, elevé una mano y le acaricié con delicadeza su rostro, inhalé profundamente, abalanzándome sobre él, rodeándole con ambos brazos, hundiéndome en su hombro.

Que te quedes conmigo. —Soltó con serenidad. —Para siempre.

Una vez más, cerré los ojos y fruncí el ceño, sus manos frotaban mi espalda. Y cuando escuché su voz, me sentí extraño.

— ¿Bill? ¿Estás bien? —la voz de Andy me hizo caer en la realidad. Maldito alcohol, estaba llamando a Tom inconscientemente. La música retumbaba en mi oído de repente. Me separé de mi mejor amigo y me observaba con incertidumbre, joder, que ya andaba alucinando con el vodka.

—Oh, lo siento —tuve que gritarle un poco al oído y me reí para despabilar todo mal augurio. Precisamente había llegado aquí para olvidarme de él, pero el corazón no colaboraba. Andy dijo que todo estaba bien, yo me incliné para escucharle mejor

— ¿Ya viste quienes andan acaramelados? —me dijo con una sonrisa. Negué con la cabeza y él señaló hacia un lado, al mirar, contemplamos una escena que me dejó con la mandíbula hasta el suelo.

Comenzaba a dudar si en verdad Zira era gay, ya que le estrujaba el trasero a Ria de una manera que… Bueno, no hacía falta decir más. Me entré a chillar con Andy mientras todo se ponía bien ligero, era como que estaba consciente por segundos y luego me parecía un sueño. Esos dos que no se soportaban se estaban dando amor de una manera, seguramente al día siguiente se lamentarían. Con Andy seguíamos bailando, saltando, cantando como dos estúpidos; Blas se nos unió y pronto me olvidé de Tom, de su abandono, todo lo que él representaba.

Me entregué a la fiesta, literalmente, bailamos hasta que Zira y Ria dijeron que se iban a ir, entonces dedujimos que yo no podría ir al apartamento, aunque no me molestaba que lo hicieran pero, dado a que no quería terminar llorando, tendría que buscar otra opción. El resto del clan aún no se quería ir, por lo que fuimos a por otra ronda de shots y fue ahí que perdí la noción del tiempo, del sentido y de lo que hacía.

Con todo el alcohol en mi sistema, y varios empujones acompañados por gritos de emoción, terminé separándome de los tortolos, quedando en medio de todo. No podía saber con exactitud qué sucedía a mí alrededor, todo daba vueltas, apenas podía verles las caras a las personas. Comencé a bailar con desconocidos, a reírme fuerte, a beber sin moderación; todo se estaba yendo a la mierda en mí, de pronto no me importaba Tom, ni David, ni mis ex, ni siquiera de lo que mi otra parte pudiera estar diciendo de mí… ¡Lo ven! Ya andaba con incoherencias.

Mi vejiga ya no resistía, entre empujones y disculpas con sonrisas intentaba llegar al baño de hombres. Esa parte fue difusa, recordaba que había hecho lo que debía, y luego, terminé en uno de los cubículos, apoyado en una de esas delgadas paredes de madera con el teléfono en mano. La música se oía a medias y mis labios estaban adormecidos por tanto alcohol que los remojaba a cada instante. Vagamente sostuve el teléfono con una mano, y la otra hacía para atrás mis rastas, sentía las mejillas cálidas y mi corazón latir a una velocidad indescriptible, sonreía como un imbécil y hasta hablaba solo.

Entrecerré los ojos para enfocar bien en la pantalla, por segundos se tornaba difuso pero luego recobraba la vista. Al ver su nombre, sin pensarlo y con mi estúpida sonrisa borracha, le di llamar. Me mordí el labio y llevé el móvil a la oreja, miré hacia arriba suspirando, recordando su rostro y me sentí un idiota.

Después de los tres tonos me mandaba al buzón, le marqué unas tres veces más y pasó lo mismo. Comenzaba a enfurecerme, ¿Por qué mierda Tom tenía el teléfono apagado? ¿Por qué mierda me ignoraba? ¿Por qué, ahora que lo necesitaba, desaparecía y dejaba que me pusiera en este estado para llamarlo? Estaba siendo orgulloso, demasiado, una persona que, en el pasado, jamás se pondría de esa manera solo para tener el valor de llamar a quien quería para decirle vaya uno a saber qué chorrada.

En la cuarta no me resistí, así que directamente aproveché el buzón de voz, pero un pitido del teléfono me aturdió el oído y me valió mierda.

—Escúchame, porque no lo diré otra vez —me puse erguido, mis palabras eran arrastradas y me sostenía de la puerta para no irme a un lado. —No te entiendo, Thomas. Primero actúas como si nada, vienes y me coqueteas con esa sonrisa tuya de ganador y… ¡Seductor manipulador! Me dices que no quieres que seamos más que amigos… ¿Y qué pasa después? ¡Te vas de mi vida! ¡Así, sin más, sin avisar, sin mandarme un mensaje o llamarme!

Me giré de forma bruta, postrando los ojos en los azulejos del lado del retrete.

— ¿Y así quieres saber si sigo atrás de ti? —Mojé mis labios con intensidad. Suspiré e intenté calmarme. —Ah… Lo siento, estoy demasiado alterado. Es que no he sabido de ti en días, y en serio me estoy preocupando, podrías… No lo sé, mandarme un mensaje, ponerme un emoticón o algo, ¡Pero contéstame, joder!

Y ahí iba de nuevo lo histérico.

— ¡Ni siquiera me gusta beber mucho! ¡Tienes que ver como estoy ahora! —sollocé como un idiota y me sequé la lágrima que se escapaba. — ¡Te extraño, carajo! ¡Quiero que, aunque sea, me contestes esta llamada! ¡Tom idiota!

Al mirar el teléfono, no encendía la pantalla, oprimí un botón de su lateral y me avisó que tenía batería baja, luego de eso se apagó nuevamente la pantalla. ¡Oh, genial! Nada de lo que dije fue grabado en ese jodido mensaje, me cago en la puta madre.

Salí del baño, me dediqué a buscar a mis amigos y decirles que quería irme a casa. Al encontrarlos, se ofrecieron a llevarme al apartamento pero les recordé que, seguramente, Zira y Ria estarían ahí, y no quería ser partícipe de esa fiesta sexual. Terminaron llevándome al apartamento de David, no sabía si él había llegado de su viaje a Stuttgart, donde la editora le había citado, pero tenía una copia de sus llaves así que dormiría esta noche en su cama.

&

Apreté los párpados al sentir una luz molesta, despacio los separé y reconocí el lugar. Me senté de golpe, y el infierno llegó a mí, la cabeza me daba vueltas y esa sensación de náuseas se presentó de inmediato, ¿Cómo mierda había llegado aquí? El aroma a café me advirtió de algo, intentaba recordar, entonces lo hice.

El viaje a casa había durado poco, también, iba dormitando. Me despedí de ellos diciéndoles que los quería mucho y que no cambiaran nunca, luego subí por el ascensor mientras iba bailando con la música sonando en mi cabeza. Al llegar al piso, e ingresar al apartamento, encuentro un bolso sobre el sofá y rápidamente voy a la habitación. David se quitó las gafas al verme y sonrió, me fui a quitar toda la fachada con una ducha, me lavé la cara, los dientes, me removí el maquillaje y la borrachera se había ido un poco, pero solo un poco.

Me metí en la cama con él, buscando consuelo alguno.

Demonios, lo había hecho de nuevo. Me refregué los ojos y estiré los brazos, fijé su mesita de luz y había condones por todos lados; bien, su regreso había sido premiado anoche y poco recordaba. Nuevamente hice la rutina de la ducha y la pasta dental, en quince minutos ingresé a la cocina y David desayunaba mirando la televisión, estaba tan fresco como los vegetales, se notaba que la vitalidad le había regresado.

— ¿Estás bien? —me preguntó cuándo le saludé con un beso. —Te ves algo pálido.

—No volveré a beber en mi vida —dije avergonzado, fui a por una taza y me serví café.

—Toma una aspirina —se escuchó como su silla rechinó. —Oh, espera. Iré por ella.

Observé como iba casi corriendo, desesperado por buscar una solución a mi resaca. Me reí mientras negué con la cabeza, siempre tan protector conmigo. Me senté en la mesa y lo esperé, al regresar, me tendió la tableta y le agradecí; los dos desayunamos mirando unos minutos la televisión, la sección de espectáculos se presentó y empezaban a hablar de los destacados en la música. No le presté atención hasta que hablaron de la banda de Tessa, el reciente debut de Andy y los rumores que me llevaron a prestarle atención.

—No entiendo cómo es que saben todas esas cosas —comentó David mientras bajaba la taza de sus labios. —Uno no puede ser en la vida.

La fotografía que presentaba la mujer era del concierto en Año Nuevo, y luego, se desató un torbellino dentro de mí al ver una foto de Tom y Tessa, ¿Qué demonios pasó? No pude concretar mi shock, ya que David cambió a otro canal de noticias y no le dije nada, era mejor, no quería saber qué mierda había pasado. Estaba totalmente desconcertado, seguramente solo eran rumores, aunque no comprendí muy bien lo que la mujer estaba diciendo.

— ¿La pasaste bien anoche? —Miré a David con confusión, él enarcó una ceja, mostrándose preocupado.

—Ah… Sí —asentí aún sin asimilar lo que acababa de ver. —Hacía bastante que no salía de esa manera. Pero, vamos a lo importante, ¿Cómo te fue?

David me comentaba sobre su nueva experiencia, estaba contento por él, uno de sus sueños empezaba a hacerse realidad, de apoco tomaba color. Intentaba concentrarme, el esfuerzo se notaba, pero mi mente viajaba a esa condenada foto que había podido contemplar por escasos segundos. No entendía una mierda, de todas formas, seguramente me enteraría luego, ¿Acaso él ya había regresado? ¿Y por qué no daba señales de vida? ¿Qué estaba planeando?

—…Así que ahora solo nos queda esperar a que nos den la fecha para que se comience a editar. —volví en sí y él me miró. —Creo que el viaje a Grecia quedará en la penumbra por el momento.

Su mano se deslizó por la mesa y tomó la mía, le miré fijo.

—No te preocupes, podremos ir en cualquier otro momento. No nos moveremos de aquí —me reí al final, el dolor de cabeza no me dejaba hacerlo por un largo rato.

— ¿No te irás? —me preguntó serio, desapareció mi gesto. El ambiente se tornó muy denso, en mi cabeza solo se asomó el nombre de una persona: Tessa. ¿Le habrá dicho algo? Bueno, no era que desconfiaba de ella, ni siquiera sabía cómo era en realidad. Pero a juzgar por sus actitudes cuando compartíamos un evento en común, ella no era nada amable, no sabía si pensar lo peor de ella, yo no era de calificar a las personas por la primera impresión. — ¿Te quedarás conmigo, para siempre?

Oh, dios. No sabía que mierda decir, mi cabeza estaba por explotar, tanto por la resaca, como mi confusión por Tom, por David, por lo que en realidad estaba sintiendo con respecto a esos dos. Por la posibilidad de que Tessa le haya mencionado algo sobre nuestro pasado, ¿Y qué ganaría con eso? Repentinamente, una breve conversación con Tom, antes de que no supiera de él, abordó mi mente.

Hoy en la mañana se atrevió a preocuparse por mí —dijo sorprendido, pero también parecía estar bromeando.

De seguro no te estaba engañando, solo capaz necesitaba tiempo para ella.

Alguien nos debería estar asesinando en este momento, ¿Por qué? Porque no era para nada natural que los ex hablaran de sus actuales parejas sin que se les saliera una rabia de por medio. Éste era un caso excepcional, estábamos haciendo las cosas porque habíamos acordado hacerlo de esta manera, éramos personas adultas, y este tipo de cosas eran que nos ayudaba a superar el pasado. Tal como Tom lo había hecho con respecto a Reira.

No lo sé, es muy difícil de creer —hasta se hacía el rogado.

Tom, no creo que Tessa sea ese tipo de mujer… —me quedé pensando, él me miró con mala cara. —Bueno, no la conozco de pies a cabeza como tú.

¿Qué insinúas? —el tono de su voz me hizo estremecer, mis nervios se desprendieron.

Ah, nada. Solo digo, si la conoces bien sabes de lo que es capaz.

Y si ellos… No, no Bill. No tenías que ponerte en plan de novia celosa, él no era nada tuyo y, además, le habías dejado en claro que solo teníamos que ser amigos. Ah, claro, y anoche andaba como un histérico recriminándole todo, bien Bill, vas muy bien con tu cordura. Me puse de mal humor, pero no quería que David se enterara, por lo que solo eché un suspiro para espantar toda mala vibra de mí ser.

—David —mi voz era un susurro, el corazón al parecer no quería seguir fingiendo. —Yo…

El timbre sonó y sentí un alivio enorme, David fue a averiguar de quien se trataba, yo me quedé con las manos extendidas, calmando mis nervios y los latidos del corazón se iban armonizando. ¿Qué hubiera respondido? Admitía que quería seguir adelante con él, pero otra parte de mí necesitaba estar cerca de Tom. No obstante, ni yo mismo me comprendía a veces sobre el asunto de querer tenerlo como amigo, aunque después recordaba que era por miedo. Y sumándole eso, porque íbamos a terminar perjudicando a las personas que queríamos, también, podríamos tener problemas con el trabajo de cada uno. David y Tom eran como socios ahora, en realidad en todos los sentidos, pero me refería al tema de la música; ellos colaboraban para el disco de Andrew, las ideas de Kaulitz eran frescas, Jost apuntaba más a lo tradicional, la combinación a Biersack le encantaba, pero a él no le tenían que tocar sus letras, porque no le harían cambiar de opinión con respecto a eso.

Tomé la aspirina, esperando que hiciera efecto para olvidarme de toda esta chorrada. Tal vez debería dejar de pensar en Tom, así fuera como amigo, ex novio o compañero de mi actual pareja, tenía que dejarlo en paz, dejar que haga su vida, tratar de hacer la mía.

Sin embargo, cada que estábamos cerca, que le observaba de reojo sin que se diera cuenta, o que habláramos como si nada hubiera ocurrido, me remontaba al pasado y… Los sentimientos querían desprenderse de la penumbra y salir a la luz.

—Lamento venir aquí sin avisar, pero se han adelantado varias cosas con el tema de Andrew. —Esa voz…

Me levanté de inmediato, me acomodé el cabello y la ropa. Tom se presentó junto con David, me quedó mirando con sorpresa y yo no sabía qué hacer. Jost ingresó como si nada y le ofreció café, yo tan solo fijaba como él avanzaba lentamente por la cocina, sin apartar la vista de mí. Quería saludarle pero estaba tan anonadado que apenas podía seguirle con la mirada.

—Ponte cómodo, yo iré a darme un ducha, me cambiaré y estaré aquí en diez minutos —habló el hombre y le observé con ojos saltones. —Espero que Bill no te aburra.

—Es difícil que lo haga —comentó y yo sentí que mis mejillas tomaban algo de calor. Carajo, apenas podía procesar lo que estaba sucediendo. David desapareció y el silencio reinó en el ambiente, lo único que podíamos escuchar eran las voces de los periodistas del canal de noticias.

Eché un suspiro y fui a por una taza para servirle un poco de café. Mis manos temblaban y él lo percibió cuando serví el contenido en la porcelana, se lo dejé a su alcance, puse todo a su disposición de manera fugaz. Actuaba como un idiota, y todo por la resaca y lo que le grité estando ebrio.

— ¿Quieres alguna mantequilla o algo más? —le pregunté mientras tronaba los dedos, nos miramos y contuve la respiración por un rato.

—Estoy bien.

Sí, en verdad lo estaba. Lucía deslumbrante, con su auténtica sonrisa coqueta, su barba ahora prolija, el cabello peinado perfectamente hacia atrás, recogido en un rodete. Su desaparición le había sentado muy bien.

—Ah… ¿Cómo te ha ido? Supe que te regresaste a Los Ángeles. —Él asintió mientras presionaba sus labios y comenzaba a endulzar su taza.

—Fue agotador —miró el café, yo seguía parado. —Tuve mucho trabajo, sucedieron demasiadas cosas en pocos días.

Presioné la dos dedos contra el borde de la mesada, el tono de su voz era demasiado distante, como si no quisiera hablar conmigo. Tragué saliva, algo no marchaba bien, ¿Por qué me seguía tanto con la mirada, y luego, me hablaba como si algo le molestara? Muchas dudas abordaron mi cabeza, él había desaparecido sin avisar, aunque, en un sentido lógico no tendría que darme aviso porque solo éramos amigos. Aun así, me había preocupado por él, y gracias a David recuperé la cordura al decirme donde se encontraba y el motivo de su viaje.

—Ah, Tom —le llamé, mi corazón insistía que debía informarle sobre el malestar que había estado experimentando junto con su huida. Aclaré la garganta, sus ojos estaban plasmados en esa condenada taza de café, precisaba que me volviera a observar, ¿Por qué cuando estábamos solos no lo hacía? —Yo…

Joder, estaba por sacar a la luz mis sentimientos una vez más. Por primera vez le estaba haciendo caso a la parte del pasado, y el valor se presentó, logrando ponerme erguido, decidido a hablar y que se pudra todo. Abrí la boca para continuar con mi confesión, más los pasos de David me advirtieron y los dos fijamos a la entrada de la cocina. Mierda, si tan solo hubieras tardado un poco más.

Luego del desayuno, quise ir al estudio con los dos hombres, fui con David pero esta vez quise ir al asiento trasero, tenía el nudo en la garganta que estaba a punto de hacerme llorar en cualquier momento. Jost iba hablando por teléfono y yo miraba por la ventana, carajo, ¿Por qué de pronto me sentía tan decidido por confesar todo? Y con todo, me refería a todo. Mis sentimientos, las disculpas, el que se fuera y no me dijera nada. Ni yo me entendía, primero quería tenerlo como amigo, actuaba como histérico y ahora solo quería estar cerca de él, y eso implicaba decirle las palabras que él hubiera querido escuchar desde un principio.

Enfoqué los ojos en el vehículo que iba de mi lado izquierdo, iba casi a nuestra velocidad pero la redujo un poco, cuando fijé al conductor, el corazón se me oprimió. Tom iba manejando, también hablaba por teléfono y sonreía como si nada, como si le estuvieran contando un buen chiste, y eso, me dolió en lo más profundo del músculo sensible que descansaba en mi pecho. ¿Quién era el dueño de esa sonrisa radiante? ¿Por qué entre nosotros el ambiente había cambiado de forma repentina? ¿Qué demonios había hecho? ¿Y si había escuchado el mensaje? No, mi teléfono había muerto antes de que comenzara con mi discurso de borracho arrepentido.

Nuestras miradas se cruzaron, él dejó de sonreír y yo tensé toda la cara, no tenía una expresión específica, simplemente le observaba sin entender el motivo de su cambio al mirarme. ¿Qué le estaba sucediendo? Bajó el móvil y yo fijé el seguro de mi puerta unos segundos, suspiré y volví a verle. Él tenía sus ojos enfocados en el parabrisas, no sonreía pero tampoco estaba serio, lucía normal.

Una vez que llegamos al estudio, como un desesperado rogaba que mi amigo apareciera para no sentirme tan solo, además, pedía al cielo que Tessa no apareciera. Shannon se presentó y nos dimos un abrazo merecido. Me miró con curiosidad, suponía que se había dado cuenta de que algo no marchaba bien en mí, supo disimularlo hasta que los otros dos se pusieron manos a la obra.

—¿Estás bien?

—No —me froté las sienes con los dedos. —De hecho, anoche me puse muy ebrio, intenté hablar con Tom y terminé hablándole a la pared.

—Vaya… —dijo sorprendido. —Tu ex te sigue atormentando.

—Y eso no es todo, me estoy sintiendo fatal con toda esta situación. Esto se está poniendo muy difícil. —me crucé de brazos.

— ¿Por lo de Tom y Tessa? —al escuchar eso, le miré con ojos saltones y él se dio cuenta de que no me había enterado de nada. —Ah… Lo siento.

— ¿Qué sucedió? —fruncí las cejas, él me miró apenado y yo ya andaba armando teorías en mi cabeza, teorías que estaban dándole motivos a los nervios, la ansiedad y la disconformidad.

—Ellos… —mis labios se separaron de la impresión al oír sus palabras, no sé porqué de pronto me ardían los ojos, la vista poco a poco se ponía difusa pero parpadeé para que eso no ocurriera. Dejé de respirar, literalmente, también sentí como si otro peso se depositara sobre mis hombros, impidiendo que siguiera de pie. Shannon me tomó del hombro, preocupado por mí.

Ahora podía tomar la frase de Ria, la que me había dicho aquella vez antes de que fuéramos al evento de Año Nuevo.

—Bill, ahora no son nada y por eso no te preocupas, pero cuando veas que él esté bien, entonces comenzaras a molestarlo —se quedó pensando… —Sería como esa frase «Uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde».

Jodida Sommerfeld, siempre dando justo en el clavo.

Continúa…

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por MissAnunnaki

Escritora del Fandom

Un comentario en «II Wünschen 7»
  1. No sé a dónde irá todo esto, pero desde el principio no me gustó y por eso mi renuencia hacia el regreso de Tom y la actitud de Bill. Sobre Tessa, me dan arcadas ese tipo de mujeres. Ella supo desde un inicio que Tom estaba con Bill y aun así estuvo de lanzada todo el tiempo, no respetando a Bill y Tom ni qué decir, no es un santo y sabía muy bien lo que ella insinuaba y nunca le puso un alto, lo que se resume en que no le dio a Bill el lugar que le correspondía en su vida.

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