II Wünschen. FIN

N/A: Las partes escritas en cursiva son los sucesos que ocurrieron después del encuentro en el cap anterior, final.

«Wünschen». Temporada II

Epílogo

— ¿Tienes las canciones? —preguntó Shiro mientras caminaba a mi lado por el pasillo del estudio.

Había escrito un par más, en realidad, volvimos a releer las que ya había escrito y les gustaron varias. Pero no debía ilusionarme, solo estábamos haciendo una prueba, yo debía dar mi opinión final sobre las que ellos habían decidido. En sí, quería que todas fueran elegidas pero habíamos quedado en que solo serían cinco. Y era una decisión bastante difícil elegirlas; me dijeron que podía tomarme un mes para seleccionarlas, y que no me ilusionara tanto, siempre me repetían eso.

A veces, solía abrumarme por ello, por el simple hecho de que me cortaban las alas un poco.

No es que quiera desanimarte —dijo Shiro, yo me hundí en la nueva taza de oso panda que me habían regalado una noche que salimos a comer con la banda, unas chicas muy amables nos dieron obsequios de regreso a casa. —Solo quiero que veas la realidad, yo no te andaré con cuentos, diré como son en verdad las cosas.

Lo sé —dije con una sonrisa —Tom te matará si no lo haces.

Los dos nos echamos a reír. Fue en ese momento, que Tom entró a la cocina y le miré divertido, él solo quiso unirse a la conversación pero Shiro dijo que iría a ver qué hacían en el estudio.

Así que… Ahora tengo reputación de asesino. —comentó mientras iba a por una botella de agua.

Creo que podrías conseguirte una buena lana si eres soplón en la prisión —bromeé y Tom se echó una risita. Me puse de pie mientras suspiraba. —Bueno, creo que mejor me voy con los chicos.

¿Me vas a dejar solo en la cocina? —me apoyé contra la mesada y le fijé, puso cara de perrito abandonado, ¡¿Es que no puedo así?!

Ahh… —me quejé y bufé. —Ya vas para los treinta y sigues haciendo esas muecas.

Quise fastidiarlo pero lo que conseguí fue que él dejara la botella a un lado y viniera a por mí, traté de mantenerme firme pero algo en mi estómago me provocaba esa sensación que siempre lograba sentir gracias a él. La cercanía se estaba volviendo peligrosa, de hecho, desde aquella noche en el Tegeler See, la situación entre nosotros se volvía tensa. Ya de por sí yo me ponía un poco loco cuando nos encontrábamos solos, ¿Cómo se podía volver a empezar sin cagarla?

Tom… —le llamé, la distancia era muy corta entre nosotros. Él estaba quieto, mirándome, sin hacer ningún movimiento.

Y de repente, se me ocurrió como empezar de cero con él.

—No necesito que me digas qué hacer —me asomé a la sala de reuniones, Shiro continuó ya que uno de los asistentes de producción le llamó. Pude ver un poco el interior y me encontré con que Shannon estaba observando unos papeles en la mesa, y Tom estaba parado cerca de él, cruzado de brazos.

—Shannon, esto es serio —le dijo con tono severo, realmente ver a Tom así me producía cierto escalofrío. —Si no haces algo al respecto voy a intervenir.

— ¡Hey chicos! —el guitarrista me empujó hasta entrar a la sala de reuniones y ambos sujetos nos observaron. —Shiro dice que podemos ensayar solo una hora por el tema de… ¿Interrumpí algo?

Tom negó con la cabeza pero yo sabía que eso era una mentira, algo estaba sucediendo aquí. Shannon tomó los papeles que había en la mesa y se fue de la sala en menos de diez segundos, quise saludarle pero casi me estampa contra la pared y me sentí terriblemente mal. Mi compañero sintió la tensión y bajo una excusa se marchó.

—Qué idiota —masculló Tom mientras me observaba, puso sus manos en mis hombros y verificaba que no tuviera alguna herida. Y era que no estaba exagerando, puesto que ese empujón casi me hizo atravesar la pared. — ¿Estás bien?

Con sus dedos elevó mi mentón para que pudiera verle a los ojos, me abrigó un calor que me hizo presionar mis dedos contra la tela del pantalón. Asentí con la cabeza lentamente, siendo observado por esos ojos color miel tan radiantes, tan bonitos que me hacían latir con fuerza el corazón al darme cuenta de que todo su interés estaba postrado en mí.

A mi alrededor todo se ponía difuso, y era como si el mundo se detuviera solo para poder hacer lo que se nos antojara, aún así fuera observarnos, darnos las manos o simplemente estar al lado del otro. Eso me bastaba, con estar a su lado me era suficiente para seguir creyendo en esta nueva etapa de nosotros.

Quería tocarle, que me abrazara fuerte de nuevo, que pudiera sentir los latidos de su corazón al dormirme, que me besara la frente, y me susurrara al oído inmensidad de cosas. Lo deseaba tanto, y al mismo tiempo, no quería echarlo a perder, era por eso que le había pedido que empezáramos desde el principio.

—Bill… —ambos miramos en la misma dirección, Tom apartó la mano y tomó cierta distancia. —debemos continuar.

Bajé la mirada, me estaba viendo ridículo. Seguí a mi compañero sin mirar atrás, la verdad que parecía un adolescente enamorado. Al ingresar al estudio, solo faltaba yo para dar comienzo al ensayo, siempre mejorábamos y por ahora las cosas marchaban bien. Comenzamos con el ensayo, siempre usando una coordinación y precisión justa, esto era serio pero a la vez nos divertíamos.

Lo que me mantuvo un tanto distraído fue la actitud de Shannon. Últimamente no lo veía casi nunca, y siempre que podía, solo se despedía de mí. Varias veces quise preguntarle, incluso le enviaba mensajes y le llamaba pero no obtenía nada, me estaba preocupando mucho. Con Jared había logrado hablar una vez en estos días, y por suerte estaba bien pero no me dijo nada acerca de su hermano, todo era tan extraño. Estaba sospechando de que tal vez se habían peleado y por eso no sabían nada del otro. Aunque también quería ver a Jared, porque eso de solo hablarnos por medio de un aparato no era amistad.

Me había planteado no preocuparme tanto, o me enfermaria, pero era inevitable querer ayudar de alguna manera. Pronto recordé que Tom y Shannon se habían llevado bien antes, así que esperaba que pudiera decirme algo.

Enfoqué toda la energía en el ensayo, lamentablemente solo teníamos esta hora ya que andaban refaccionando el estudio y tocaba este piso el día de hoy. Por suerte era viernes, y aún teníamos tiempo antes de que llegara la fecha del Festival. La entrevista en la radio fue muy loco, estaba muy nervioso pero ver a Tom cerca me hizo relajarme, dimos un pequeño acústico en la radio al finalizar el programa. También hicimos una sesión de fotos para la revista de la que Riot!!! era fundadora, se trataba de una emisión especial por esto del festival.

Era un evento esperado durante todo el verano, siempre tenía lugar en un establecimiento al aire libre, en las afueras de Berlin, ya que era muy concurrido. Recuerdo haber ido con Andy hacía años atrás, y que tuvimos una aventura de aquellas para regresar, porque a las tres de la madrugada no había un maldito bus y nadie quería ayudarnos, hasta que una señora con su perro nos levantó en su camioneta y le agradecí durante todo el viaje. Mi mejor amigo estaba dormido en los asientos de atrás ya que había bebido de más y terminó vomitando sobre sus zapatos.

La hora se pasó, el ensayo fue muy intenso y varias veces fue interrumpido porque se me daba por reírme o distraerme por culpa de mi manager. Sabía que esto sería un problema desde el principio, por lo que debía trabajar en ello.

Como siempre, Shiro, Tom y yo éramos los últimos en salir. Estaba esperando a que me regañara, pero en lugar de eso me felicitó y dijo que nos veríamos el lunes por la mañana. Un tanto confundido fui a tomar mis pertenencias, pensé que Shiro me iba a retar o algo.

—Creo que debería ponerme una bolsa en la cabeza —dijo Tom entrando al estudio.

—Lo siento, es que pones caras graciosas —volteé a verle y nos reímos nuevamente.

— ¿Quieres que te pase a buscar? —me preguntó, suspiré y llevé el bolso al hombro.

Sí, hoy teníamos una cita. La primera desde que habíamos quedado en empezar de cero, era un poco absurdo ya que fuimos novios pero… Yo quería empezar nuevamente, dejar todo atrás. Acepté la cita pero me moría de los nervios, estar con Tom me ponía así y me sentía muy imbécil, porque así actuaba al principio hace unos dos años.

—Ehhh sí —saliendo de aquí debía encontrarme con Andy, y ya estaba dudando de si iba a llegar a horario. —Yo te aviso, ¿está bien?

—De acuerdo —empecé a caminar para salir al pasillo pero continuó hablando. —Al menos déjame que te lleve a casa.

Lo acepté y nos fuimos al ascensor, al entrar se generó un silencio incómodo. Por momentos entre nosotros la tensión crecía, o por lo menos yo me sentía extraño sin hablar. Era como si él estuviera debatiendo para decir algo, aunque yo también buscaba alguna razón para volver a abrir la boca.

Costaba bastante convivir juntos, apenas llevábamos como una semana y lo sentí como si hubiera corrido más tiempo. Sin embargo, lo único que perduraba en el mismo eran los sentimientos; lo seguía queriendo, lo necesitaba, estar a su lado me hacía muy bien. Lo que parecía un acto de hipocresía era el de actuar como si nada, claro que aquella noche la conversación no finalizó en el Tegeler See, estuvimos hablando hasta la madrugada en un bar.

¿De verdad lo quieres? —su voz me dolía, todo me dolía.

Los latidos del corazón, respirar entrecortado, las lágrimas que se me escapaban sin control, todo. Él estaba frente a mí, sosteniendo su refresco, seguramente me observaba, la verdad no lo sabía. No quería verle al rostro y estar así, juraba que quería parar de llorar pero estaba fuera de mi alcance, mi alma exigía descargarme de alguna manera.

Sollocé, queriendo encontrar la calma, tratando de frenar todo esto. Yo sí lo quería, yo quería todo con él, pero era muy difícil. Deseaba que todo sucediera de manera natural, como si… Como si volviéramos atrás, fingir que era la primera vez.

¿sigues dudando? —solté, mi cuerpo se comportaba de una manera diferente, más algunas veces me daban esos arranques de valentía. Mis dedos se enredaban en la servilleta de papel, que descansaba al lado de mi botella de agua.

Yo no pensé… Que… —parecía estar nervioso también. —pensé que ya no querías verme.

Absurdo, idiota, imbécil, tonto. Debería decirle eso y mucho más, aunque en realidad yo debía responder a esos insultos; demostrar todo lo contrario llevaría tiempo, aceptar sus y mis errores también, perdonarle eternamente iba a ser un esfuerzo constante, intentar trabajar a su lado se volvería un desafío, y mirarle aguantándome las ganas de abrazarle y tocarle era una de las hazañas más imposibles de no cometer. ¿Cómo se podía seguir adelante sin estropear esto?

Jamás desearía eso.

Solo elevé los ojos en su dirección, mi cuerpo estaba algo encorvado y apoyado contra el espaldar de la silla. Sus ojos brillaban, estaban enfocados en mí, ocultaba sus labios detrás de su lata de refresco. Era una imagen bella de él, sus pestañas deslumbraban bajo esos mieles, sus cejas pobladas relajadas eran armonía pura, su lunar en la mejilla, su piel… Todo él era hermoso para mí, y ya recordaba por qué era que no podía verle por mucho tiempo.

Estaba sorprendido, aliviado de mi confesión. Aunque era cierto, y demasiado obvio, que diría algo como eso. Ni aunque en esta vida o en las anteriores hubiera sido mi nemesis lo pediría, y si estuviera loco menos.

— ¿Si?… Oh, ¡Me alegro por ti! —su sonrisa se presentó, era una que provocaba ternura y ganas de morderle las mejillas, sostenía el móvil con ligereza y movía sus pies acorde a cada tres palabras que decía. Se lo veía muy animado de repente, apenas y podía escuchar la voz del otro lado del teléfono, parecía exaltada pero divertida a la vez… Y masculina. —… No te preocupes, puedes ir a por las que faltan cuando quieras.

No era la voz de Georg o de Gustav, era medio chillona y tierna, ¡Pero aún seguía siendo masculina! Inspiré hondo, miré de reojo el contador y todavía no llegábamos a la planta baja, mierda, que esto se estaba tardando. Se estaba divirtiendo, del otro lado se mandaron una risotada y Tom se cruzó de brazos ensanchando más la sonrisa. Ok, esto se estaba poniendo raro.

El sonido tintineante me avisó que habíamos llegado, él seguía hablando y no sé por qué experimentaba algo similar al fastidio, bueno, en realidad un derivado de eso. Las puertas salieron y salí primero, saludando con la mano a la recepcionista, Tom hizo lo mismo pero con más energía, observé por sobre el hombro y había distanciado unos centímetros el teléfono de su oreja, miré hacia adelante nuevamente y justo Luca pegó el grito.

— ¡Puta madre! —exclamé sujetando la nariz, toqué los orificios varias veces mientras Luca me preguntaba si estaba bien. Me había dado de lleno la cara contra la puerta.

—Lo siento, justo traía agua de la maquinita —habló con dulzura el joven Luca y yo le observé con los ojos entrecerrados, la comezón empezaba a fastidiarme, y un segundo después, lancé un estornudo. — ¡Salud!

— ¿Qué pasó? —Tom miró el móvil, lo guardó en el bolsillo de su pantalón y yo negué con la cabeza. Saludé a Luca y decidimos salir.

Hice unos cortos masajes en la nariz, y tras verificar que no me sangraba, me sentí mucho mejor.

— ¿Te golpeaste la nariz?

¿Y recién lo notaba? ¿Acaso no vio el momento? ¿Qué estaba haciendo?

—Accidentalmente se me fue la mano al tomar la perilla —mentí, me golpeó feo que estuviera más atento a esa vocecita. — ¡Pero estoy bien!

Traté de hacer una voz chillona, Tom se mandó una carcajada burlona, al menos ahora me daba algo de atención. Los dos ingresamos a su coche y me puse el cinturón de inmediato, estaba fastidiado por algo. Miré a Tom, él dejó el móvil en la guantera y encendió el motor, prendió el aire y me alivié enseguida, ya comenzaba a sonrojarme debido al clima.

—Era un amigo —comentó cuando doblamos en la avenida, de reojo me vio y yo solo me quedé pensando. — ¿Recuerdas que te dije que no estuve solo en mi momento de rehabilitación?

Y eso me dolió. No sabía si eran celos o qué mierda, pero comenzaba a detestar un poco a ese amigo suyo que le había dado el valor para sellar esa etapa. No hubiera sucedido nada si era Georg o Gustav quienes lo habían acompañado, pero el no saber ni siquiera el nombre me ponía algo paranoico.

—ah, él —carajo, no podía disimular ni siquiera con la voz. Tragué saliva y no dijo más nada.

¿Y qué pasará cuando uno de los dos decida cruzar la línea? —pregunté, ahora quien tenía dudas era yo. Era fácil hablar y complicado demostrar, ¿Qué podíamos hacer? Seguramente mi mejor amigo creería que esto era estúpido, el hecho de empezar de cero, aguantando las ganas, pero era que una parte mí, una pequeña, aún le costaba asimilar todo lo que había sucedido, y esa parte era una bomba de tiempo, que amenazaba con expandirse gradualmente en cualquier momento.

Sucederá, ¿Quieres evitar eso? —estábamos caminando en dirección a su coche, él fumaba tranquilo mientras yo observaba nuestros pasos.

¿Tú lo harías? —detuvo sus pasos y casi choqué con él, nos quedamos viendo por unos segundos.

Mírame y te darás cuenta de la verdad. —respondió. Fue un impacto profundo, su mirada me atravesaba con flores y miles de sentimientos, los cuales pedían a gritos poder instalarse. Mi pecho palpitaba exageradamente, mis manos empezaron a sudar, la respiración aumentaba su ritmo, mi corazón parecía encontrar la paz en todo ese caos.

Pero la verdad era… Que la respuesta de Tom ya la sabía.

— ¿Y cómo vas con la elección de canciones? —observé a Tom, él no despegaba la vista del parabrisas.

—Es algo difícil, tengo varias opciones —coloqué todas las rastas hacia atrás, mientras las juntaba para sujetarlas con la pulsera elástica que tomé al azar. Dejé mi mechón al costado y me sentí aliviado. —y no puedo decidir.

—Tranquilo, aún hay tiempo. —usó un tono calmo.

Hasta casa hubo silencios y conversaciones cortas, alguna que otra risa y miradas de reojo. Sí, esta mierda se iba a joder en cualquier momento, yo no sabía qué era lo que se le cruzaba por la cabeza, era curioso y se me cruzaban miles de posibilidades. Él detuvo el coche frente a la vereda de mi apartamento, me retiré e cinturón con cuidado y tomé el bolso, quitó el seguro de la puerta.

—Te enviaré un mensaje cuando ya esté listo, ¿De acuerdo? —abrí la puerta mientras le observaba. Él asintió, le sonreí y salí de inmediato, ingresando a mi apartamento.

Una vez que estuve en mi apartamento, sentí que me jalaron de brazo hasta el interior de la cocina, le miré y mi mejor amigo estaba sonriéndome. Ya sabía todo e cuestionario que se aproximaba.

—Joder, que se tardaron tanto en el coche —parecía un niño entusiasmado. — ¿Que hicieron?

Preguntó en un tono divertido y pretencioso, me golpeó el hombro y fue a por la taza, yo me saqué el bolso y lo deposité sobre la mesa, suspirando, no me dejó responderle ya que me llevó casi a rastras a la silla y me obligó a sentarme, me tendió una taza de té, y se sentó frente a mí.

—No pasó nada —aclaró su garganta, no me creía en absoluto. —Andy, no empieces. Sabes que es difícil para ambos.

—Él aún te ama —casi escupo el té, y lo dejé pasar todo caliente por la garganta, pronto empecé a sentir calor por mis mejillas. —Mientras tú andabas de bueno por L.A, él y yo solíamos juntarnos a hablar de la vida. Y sé, por lo que me contó, que te quiere mucho.

—No me ayudas para nada —dije casi entre dientes. —Ya te dije que quiero ir despacio con él.

— ¿¡Pero lo quieres, verdad!? —nos miramos y me puse nervioso, bajé las manos ya que comenzaron a temblar. —¡Joder, sí! ¡LO SIGUES AMANDO! ¡Quieres que te bese! ¡Quieres que te abrace, y te dé bien duro!

— ¿¡Andreas!? —chillé tan fuerte, él se mandó una carcajada y seguramente era por mi cara llena de vergüenza. No soporté su burla y me uní a él con una risa estúpida, mis mejillas estaban acaloradas y mi pecho palpitaba fuerte.

Bien, me daba por vencido, quería mucho a Tom. Aunque tranquilamente podríamos ser amigos, que suponía que eso éramos ahora, ya sabríamos cuando sería el momento adecuado para decidir qué hacer con nosotros.

—Apuesto a que hoy te besa y no te vas a negar —le fulminé con la mirada. — ¡dah! Es que es muy obvio que eso sucederá. Además, no puedes negar que ahora se puso bueno solo para ti.

—Ok, basta —dije ocultando mi emoción tras una sonrisa.

Era cierto, Tom era muy diferente a lo de hacía un tiempo. Estaba más, vale, más lindo. Con eso de la dieta, el ejercicio y su voluntad se estaba poniendo guapo y en parte eso también me ponía nervioso. ¡Está bien! Admito que me estaba comportando como una enamorada cerca de él, pero era que no podía resistirlo, yo aún lo quería.

Y de repente, algo se me vino a la cabeza.

— ¿Sabes quien es ese amigo suyo que le ayudó en ese asunto? —dejó de reírse y se acomodó en su lugar. Me crucé de brazos.

—hmm —se puso pensativo y entrecerró los ojos. — ¿Qué pasa? ¿Acaso la diva está celosa?

— ¿Lo conoces? —pregunté, ignorando su tono fastidioso y sus gestos por provocarme.

—Es buen tipo, te caerá bien —enarqué ambas cejas y exhalé el aire por la nariz apesadumbrado.

&

… Y si te cansas de mi…

¿Por qué crees que me voy a cansar de ti? —me miró. Apagó el motor de su coche y se originó un intenso silencio. —Eso es algo difícil de pedir. Además, no quiero otro manager, te quiero a ti.

Le animé, esperaba que entendiera el doble sentido.

Prometeme que me dirás la verdad en algún momento —le observé con pena, ¿Tan convencido estaba de que le iba a dejar? ¿Después de todo? ¿Después de haberle dicho que se quedara conmigo? —Si no estas cómodo…

Tom, contigo puedo ser yo, puedo sacar mi lado extremista y sé que estarás ahí para calmarme, encontrarás la forma de hacerme regresar.

Fijé su ropa, estaba hermoso. Llevaba unos vaqueros oscuros, tenis y una camisa de jean arremangada, el cabello recogido y el cigarrillo en los labios. Sin duda, era el mejor hombre que pude haberme encontrado en la vida. Estaba fumando, con una mano en el bolsillo, los ojos pequeños debido a la presión que hacía con sus labios sobre el cigarrillo, succionando la nicotina. Enfocó su vista en mí, y manteniendo una mirada calma, liberó el humo segundos después.

Retrocedi a tantos momentos, tantos sentimientos y emociones, que se acumularon en mi garganta y amenazaban con hacerme flaquear. No tenía nada a qué aferrarme, así que presioné mis dedos contra la tela de mi playera, sintiendo el calor de la misma. Era un clima agradable, la noche se presentaba estrellada y no hacia calor, corría una brisa fresca.

Bien, ya no podía huir más, ahora estaba convencido plenamente de que esto debía resurgir, como el mítico ave fénix de sus cenizas.

—Estás precioso habló cuando me puse frente a él. Presioné mis labios mientras observaba el suelo, me sentía avergonzado.

—Cállate, así me vas a obtener fácil. fruncí el ceño mientras le propinaba un golpe suave en el hombro y el se movió acorde a eso, lanzando una sonrisa. Tú estás muy bien hoy.

— ¿Solo eso? me observó divertido y yo negué con la cabeza mientras ocultaba mi expresión nerviosa tras una sonrisa. ¿Sabes que eres hermoso cuando sonríes?

— ¡Tom! chillé, cambiando toda mi posición, queriendo sonar serio pero mi sonrisa boba me delataba. Él me dio una mirada, aún manteniendo la curva de sus labios elevada, sintiéndonos como siempre, unidos.

— ¿Vas a subir? le miré y había abierto la puerta del copiloto, asentí y me adentré, no sin antes mirarlo. Él me guiñó un ojo, yo me contuve de suspirar.

Observé el interior de su coche por un instante, en lo que él tardaba en dar la vuelta para ingresar. Tantas cosas habían sucedido aquí, era como si solo fueran momentos de ayer, un día normal ubicado en aquel entonces, cuando nuestra relación florecía. Me sentí cómodo de repente, adoptando cada sensación que el estar aquí me transmitía.

— ¿Sucede algo? giré a mi izquierda y Tom se colocaba el cinturón. Yo negué con la cabeza y repetí su acción conmigo.

—Bien, señor de las citas, ¿Dónde iremos primero?

Luego de conducir unos minutos, Tom frenó en un lugar que se ubicaba en la parte más rica de Berlín, por supuesto que no le miré bonito cuando caí en la cuenta del lugar al que me quería llevar, el estacionó y retiró las llaves.

—Tom, sabes que no me gustan…

Mi voz fue interrumpida por lo que él hizo, mi cuerpo se estremeció por completo, mi pecho palpitaba fuertemente, mis nervios repentinamente se esparcieron y sentí mis mejillas acalorarse, también la adrenalina en mi estómago me hizo poner inquieto. La mano de Tom sujetó la mía, como si en mi dedo anular estuviera presumiendo un anillo. Fijé la unión, él condujo mi mano a su rostro, sin dudarlo lo llevó hasta sus labios y dejó un beso en mi piel.

Sus labios estaban cálidos y húmedos, una corriente me barrió la espalda y sentí el terrible deseo de poder ser besado en ese momento.

—Quiero empezar bien contigo. dijo luego de separar un poco mis dedos de sus labios, sentí el calor de su aliento en el mismo y quise que mi boca reemplazara mi mano.

Maldito Andreas, tenía razón hijo de su buena madre.

Lentamente liberó mi mano, yo estaba anonadado, seguramente ruborizado y con el corazón estampillado en la garganta. Quería que siguiera sujetando mi mano, sentirlo un poco más, pero si seguía sintiendo su piel iba a evaporarme en el aire. Tragué saliva, no apartaba mi vista de sus labios, esto se estaba volviendo un infierno.

Salimos de su vehículo, pronto mi mano extrañaba su tacto y me estaba volviendo loco. Ambos quedamos mirando la entrada del restaurante, los ventanales de cristal estaban cubiertos por una cortina roja de tela fina, se podía notar a simple vista, era una pena porque no podía ver el interior.

—Vas a tener que confiar en mí dijo mientras se colocaba frente a mí con un pañuelo de seda entre sus manos, elevé una ceja, curioso de que me lo enseñara así Esto lo hará más divertido.

—Tom. sentencié, su voz me dio escalofrío pero luego lanzó una carcajada, el muy tonto me estaba jugando una mala broma.

Me cubrió los ojos con aquel pañuelo, luego de darle dos nudos y verificar que no veía nada, tuve un poco de vértigo y extendí mis manos tratando de buscar su cuerpo. Instantes después lo conseguí, de fondo oía música y su risa contagiosa me revolvió el estómago de puros nervios. Mis manos dieron con algo un poco suave y con relieves leves, me di cuenta que se trataba de su echo, pude sentir los latidos de su corazón y eso me hizo inspirar hondo; latía veloz, como si hubiera corrido.

Percibí sus manos sostener las mías, y como pude logré entrelazar nuestros dedos, el contacto me remontaba a muchas ocasiones y quise revivirlos en ese instante.

—confío en ti solté, seguro de mis palabras. Con nuestras manos unidas, él me condujo con cuidado hacia el lugar. Le iba advirtiendo que me golpearia o me caería en cualquier momento de lo inútil que era, podía escuchar el sonido de las composiciones de Chopin, y nada más.

—Te quitaré esto, pero cuando yo te diga abres los ojos me susurró al oído, sentir su respiración por mi cuello obligó a que sintiera un calor agradable, las mismas patéticas mariposas, todo lo que solo Tom podría hacerme sentir. Me retiró el pañuelo y noté la iluminación algo tenue. … Ahora.

Los abrí, parpadeando un par de veces para aclarar la visión. No podía creerlo, había velas por todo el restaurante, estaba el mesero esperándonos, sonriente, el lugar era precioso, y lo mejor, que no había nadie. ¿Nadie?

—Tom volteé a verle y él estaba mirándome con una sonrisa. Esto es… ¿Esto es solo para nosotros?

—Esta noche solo seremos tu me acarició la mejilla. —… y yo.

F I N

Administración: No se preocupen, tenemos la trilogía completa. Una vez más, gracias a PrincessKaulitz por compartir los archivos con nosotros y a estar atentos al rescate de la temporada 3. Gracias por la visita.

por MissAnunnaki

Escritora del Fandom

Un comentario en «II Wünschen. FIN»
  1. Llevo esperando DOS temporadas por mi final feliz y nada todavía. No sé que más puedo decir aparte de que me encantó de principio a fin. Me agradó que los chicos hayan decidido tomar las cosas con calma y sinceridad ante todo (ojo, Tom todavía no le habla de Eike, lo que se resume en que no aprende la lección). En cuanto a la tercera temporada y con los antecedentes de las otras dos, bueno… Me da pavor leerlo, tengo miedo de que Tom lo arruine otra vez por no ser sincero y Bill empiece con sus locas teorías que terminan alejándolo de su verdadera felicidad. Creo que ya sufrí demasiado y por mi paz mental quiero pensar que se arreglaron y vivieron felices por siempre.

    Posdata: Exijo una terapia psicológica con suma urgencia por los problemas existenciales y crisis emocionales que me ocasionaron, (es broma XD).

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