«Wünschen». Temporada III
Capítulo 13: Situación extraña
No pensé que haría tanto frío, estos días estuvo lloviendo sin parar, y para mi mala suerte yo estaba enfermo. Claro que no íbamos a cancelar nada, el show se tenía que hacer si o si, ya no había vuelta atrás; no iba a ceder por una tos y un dolor de cabeza. Un doctor había venido a verme, y resultaba ser que solo era un simple resfriado, en ese momento con Tom nos miramos porque supimos cómo pude haberme enfermado.
Ahora estaba en mi habitación del hotel, descansando antes de dar el penúltimo show del tour, no caía en la cuenta de que ya estaba por terminar, me sentía algo triste pero a la vez contento. En Leipzig y Munich habíamos agotado las entradas, ¡Eso fue increíble! Fueron días intensos, terminaba agotado pero era bueno saber la energía que las personas te daban, no lo sé, me sentía en el puto cielo. Fue una experiencia que jamás olvidaría, y si esto no resultaba como uno lo esperaba, al menos estos recuerdos no se iban a borrar de mi nunca más.
El día estaba gris, como ya estábamos por terminar Noviembre los días se volvían fríos y hasta ya habían pronosticado nevadas muy tempranas. Al menos la última fecha del tour sería en Hamburgo y hasta ahora decían que iba a tener un buen clima durante esos días. De todas formas tocaríamos en un lugar cerrado y Tom había dicho de festejar el final del Tour en un club. Todos estuvieron de acuerdo, trabajamos duramente sin distracciones que los chicos se merecían un poco de ese aire festivo.
Oí la puerta abrirse y aparté la vista del televisor, enfocándome en mi novio que venía con una sonrisa inmensa en su rostro. Tan hermoso como siempre.
─ ¿Como está mi niño enfermo? ─preguntó Tom cuando lo vi entrar con bolsas en la mano. No pude evitar sonrojarme y lancé una risita estúpida, me erguí en la cama apoyando el cuerpo en el espaldar de la cama. ─Te traje algunas cosas para que te pongas mejor.
─Que yo sepa tengo que tomar un medicamento para estar mejor ─le miré divertido, él solo sonrió. De las bolsas sacó aperitivos dulces, un osito de felpa y me había traído unos suéteres bonitos.
─Oww, esto es hermoso ─dije tomando el osito. Tom entró de rodillas a la cama con uno de los suéteres a mano. ─ ¿Qué haces?
─Estás desabrigado ─se puso frente a mí con cuidado. Me hizo señas para que alzara los brazos, solo tenía una camisa manga corta y estaba cubierto por las sábanas. Me puso el suéter como si de un niño se tratara, y cuando saqué la cabeza, me dio un beso. ─Listo, ahora sí estás protegido.
─Pareces una abuela ─me reí y tomé un bocadillo, tosí un poco y él fue muy atento, me pasó el vaso de agua. Lo bebí y luego lo dejé en la mesita. Empezamos a comer los dos los bocadillos, oyendo de fondo la televisión, disfrutando de estas delicias.
─ ¿Ya bajó la fiebre? ─preguntó, estaba de costado a mi lado y yo le miré, asentí porque no podía contestarle, tenía la boca ocupada. ─ ¿Tomaste el medicamento que te dio el doctor?
─Si mi amor, ya lo hice ─le observé y él hizo lo mismo ─estoy esperando al efecto, ya me estoy sintiendo mejor.
─No entiendo cómo es que tú te enfermaste y yo no ─cuestionó, yo tampoco sabía cómo pero pasar del frío al calor en un instante fue lo que se necesitó para que yo termine así. ─El doctor dijo que tenías las defensas bajas, y eso sabemos por qué.
─Estamos de Tour, ninguno de nosotros come bien, al menos en el desayuno trato de hacerlo ─le expliqué.
─Debería mandar a todos al nutricionista o algo… otra vez ─dijo pensativo. Dejé el bocadillo sobre la mesita de luz, palmeé las manos y le hice señas para que apoyara su cabeza sobre mis piernas. Acaricié su cabello y me dio una mirada. ─No quiero que se enfermen todos a la vez.
─Tranquilo, ya es costumbre enfermarme para estos días. ─dije para calmarlo, aunque era cierto, y ni hablar de aquel tiempo cuando nos habíamos separado.
Además de haberme llenado de pura leche tibia, y de haber contaminado mi mente con puros documentales había caído en una fuerte gripe. Recordaba cuando Andreas tuvo que pedirse unos días para poder cuidarme, y también cuando mamá me acompañó durante una noche que deliraba de fiebre. No sabía por qué me enfermaba para estos días, suponía por el cambio de clima.
─Sabes, estaba pensando en que después del tour y lo demás podríamos irnos de vacaciones, te las mereces ─me miró directo a los ojos.
─Tú también mereces unas vacaciones ─le sonreí enternecido ante su expresión de niño. Era hermoso verlo, reforzaba todos mis sentimientos hacia él.
─ ¿Qué lugar elegirías? ─yo suspiré, ya conocía a Tom. ─Podemos ir al Caribe, o si quieres conocer varios lugares podemos hacer un recorrido por Latinoamérica, ir de ciudad en ciudad… O también podríamos ir a…
Le tapé la boca con la mano, hice un suave presión y él siguió hablando contra la misma mientras me observaba, yo me reí como un idiota.
─Prefiero quedarme en la cama contigo durante tooodas las vacaciones ─me miró con atención. ─Pero… siempre quise conocer París.
─Es una opción muy tentadora ─habló cuando por fin lo liberé. ─Y llevaremos a Pumba, y recorreremos todo París, comeremos baguette hasta reventar y yo tomaré agua mientras te veo con tu copa de vino.
─Yo no tomaré, no tiene sentido que lo haga solo ─le acariciaba la mejilla y eso le gustaba.
─Pero el vino de ese lugar dijeron que es mágico. ─negué con la cabeza─pero tomaremos agua si quieres.
─Jugo de naranja esta bien para mí. En realidad, cualquier cosa está bien si lo comparto contigo.
Estos días fueron maravillosos, logré controlarme y pasé de largo frente a situaciones que podrían hacer que me sacara de quicio, claro que Devon en varias ocasiones trató de acercarse a mí pero estaba tan ocupado con otras cosas. Era consciente de que quería evitar tener contacto con él, solo cuando Tom estaba presente mantenía la cordura, y cuando no, solo me iba del lugar o Matt me sacaba de ese rollo.
En esta gira me di cuenta que él es una buena persona, tiene sus ligues y se pone bien egoísta pero dejando eso de lado, es un gran amigo. No decía que mis otros compañeros los hacía o me hacían de menos, solo que al tener casi la misma edad me sentía más afín a él que a los demás. Supongo que he visto como a cinco chicas salir de su habitación estos días, nos causaba gracia porque Tom después le regañaba. Nadie le prohibía eso, solo que mi novio era muy estricto a las reglas, nadie sabía si esa chica quería saber intimidad de alguno o cosas por ese estilo; situaciones que ya nos habían advertido.
─ ¡No jodas, mira eso! ─chillé y Tom me observó algo alterado, busqué el control remoto, al alcanzarlo subí más el volumen. Estaban hablando de nosotros y me incliné sobre la cama para verlo mejor, mi novio también estaba atento, se sentó de inmediato.
Hablaban de los integrantes de nuestra banda y apuntaron hacia Tom, diciendo que antes tenía su propia banda y ahora trabajaba de productor; pasaron varios vídeos de él cuando era joven, vídeos que ya había visto pero mirarlo en la televisión era una sensación diferente.
─ ¿Tú permitiste que pasaran eso? ─pregunté y Tom negó con la cabeza.
─A veces solo lo hacen y ya, no piden permiso, por eso siempre digo que hay que tener cuidado. Lo mínimo que no esté en su lugar ellos lo convierten en un gran escándalo.
Yo solo le miraba, tenía razón. Ya habían hecho algo similar con respecto a la foto de Devon y Erica, nos habían metido en un lío pero ese rumor se dejó de lado muy rápido, es como si ellos necesitaran algo para atraer la atención del público y luego hacen lo mismo con otros artistas, y luego regresan y así. Tom me explicó varias veces cómo funcionaba el entorno, él quería ser honesto, yo también quería ser honesto con respecto a la música, no quería formar parte de la industria tan comercializada como lo estaba actualmente; yo quería dejar mi huella, hacer lo que me gustara a mi manera, nada de que nos ordenaran, solo que nuestras ideas fluyeran.
Pasaron algunas fotos que no recordaba que nos habían tomado, de cuando estábamos en Frankfurt paseando con los chicos.
─Hay que tener cuidado con esos fotógrafos. ─habló Tom y yo estuve de acuerdo con eso.
No pasaron nada fuera de lo normal, ningún rumor turbio de nosotros, al menos por e momento agradecía eso.
La tensión se fue cuando pasaron a otro ámbito y vi que Tom exhaló el aire. Trataba de recordar ese día, si habíamos cometido alguna estupidez pero nada fuera de lo normal, solo paseábamos como unos turistas.
Luego de terminar los bocadillos nos recostamos en la cama con los estómagos medio llenos. Tom me abrazó mientras yo ponía mi cabeza en su pecho, como siempre estábamos acostumbrados a estar para dormir. Suspiré y percibía los latidos de su corazón, era un momento que valía realmente la pena repetir una y mil veces, no me cansaría.
─ ¿Qué piensas sobre mudarnos? ─fruncí el entrecejo pero no me moví.
─ ¿A dónde quieres ir? ¿Por qué quieres dejar el apartamento? Estamos bien así ─extendí el brazo y lo rodeé, me sentía muy cómodo.
─Pensaba irnos a vivir a una casa más grande, con un jardín trasero inmenso para que Pumba y mis perros puedan correr libremente ─decía con entusiasmo, alcé la cabeza, deposité mi mano sobre su pecho y luego mi mentón, observándole con atención.
─Ya pensaste en todo, ¿verdad? ─dije sonriendo y él asintió.
─Ajá, también pensé que debería ser una casa muy grande para poder poner mi propio estudio y así trabajar desde casa.
─Definitivamente ya lo pensaste y con demasiado tiempo ─dije entre risas y él me observó divertido. ─ ¿Seguro que quieres mudarte?
─Quiero un lugar donde podamos estar relajados, como esas parejas recién casadas que están formando su familia ─decía tan alegre y eso me llenó de felicidad en un instante.
─Mi amor ─me miró con sus ojitos brillosos. ─… sé que romperé tu burbuja con todo esto pero, ¿En serio estás seguro? Sabes que en estos momentos lo que menos haremos será pasar tiempo en nuestra casa…
─Pero solo estamos suponiendo, en algún momento quiero vivir contigo lejos de todo ─me tocó la mejilla y yo acepté ese cariño.
─Yo también quiero estar así contigo en nuestra casa, y casados, y felices. ─comenté casi en un susurro.
─Pero si ya somos felices, yo soy feliz.
─Bueno, ¡Más felices! ─dije con una gran sonrisa. Me acerqué un poco más y nos dimos un beso inocente, luego lo volví a abrazar y descansamos un buen rato.
Disfrutamos de la paz hasta que sonó el celular de Tom, era la alarma que nos avisaba que en menos de una hora debíamos partir al club, así que nos levantamos para ir preparándonos, todavía no me había dado una ducha, la verdad que me sentía algo débil, un poco de fiebre tenía pero esperaba a que la pastilla que había tomado hiciera efecto cuanto antes, de todas formas tenía otro antibiótico que el doctor me había recomendado tomar en caso de que lo necesitara.
─ ¿Seguro que estás bien? ─me preguntó cuando logré ponerme de pie después de tambalearme un poco. ─Aún estamos a tiempo de posponer el show.
─No, estoy bien ─alcé la cabeza para verle y nos miramos ─Quiero hacer esto, solo es un pequeño resfriado. Además ya tomé la pastilla.
─Aquel día tendríamos que habernos cambiado y no pasar a la cama. ─dijo con una sonrisa y yo me sonrojé.
─En parte también fue porque pasamos del frío al calor muy rápido ─recordaba esa noche y mis mejillas se acaloraban más. ─para la próxima ya sabemos.
Descansamos unos minutos, después me fui a dar una ducha y Tom dijo que se fijaría si los demás ya se estaban alistando para ir.
En media hora ya estaba listo, no me maquillé porque allá me esperaban para ensayar, tendríamos como una hora para probar sonido y luego debíamos esperar al horario para tocar. Salí sin apuro de la habitación con mi bolso cargado como siempre, escuché mi nombre y giré al cerrar la puerta de la habitación; Matt me saludó con una sonrisa y él cargaba la mochila en su hombro.
─ ¿Cómo te sientes? ─me preguntó mientras yo me acercaba para bajar juntos al vestíbulo.
─Mejor que ayer ─contesté. ─Las pastillas hacen efecto rápido así que voy a poder terminar este show.
─Podrás descansar bien antes de que lleguemos a Hamburgo ─me animó, me dio golpecitos en la espalda y yo me reí.
Bajamos por el ascensor, me iba contando de que una de sus ex novias se enteró de que tenía una banda y como que quiso arreglar para que se vieran, pero Matt era algo orgulloso y la dejó plantada. Ya le había dado varias oportunidades para que regresaran pero ella no supo aprovecharlo, y como siempre, él decía que habían mejores personas que esa serpiente, como la había calificado al contarme la historia.
─Quería colgarse de tu fama ─le dije a modo de broma cuando salimos del ascensor y vimos a los demás reunidos.
─Que se joda, ahora estoy bien así ─infló el pecho y no pude evitar lanzar una carcajada.
─Mira el lado bueno, ella esta sintiendo lo que tú, el karma está actuando.
─Ah, tu eres muy malo ─me golpeó con su hombro con suavidad y yo me reí. ─eso me agrada.
─No lo soy, solo que aprendí algo de todas las relaciones que tuve. Uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde.
─Eso es cierto, doloroso pero cierto.
Una vez que logramos estar todos reunidos en el vestíbulo, salimos y nos dirigimos al bus bajo las órdenes de Tom. Tratamos de comer algo en el camino, todos teníamos hambre, y aunque nos iban a dar de comer en el lugar, no nos aguantamos y atacamos la nevera y lo que había en la despensa. Entre porquerías y refrescos los quince minutos se pasaron y habíamos llegado al lugar, por supuesto había gente esperándonos y nos tomamos el tiempo de saludar y darles un poco de nuestro amor, lástima que yo no pude acercarme mucho, Tom y Markus me escoltaron rápidamente hacia el interior del lugar.
Fui hacia el camarín subiendo unas escaleras luego de saludar a los que nos esperaban, tenía un pañuelo rodeando mi cuello y Tom me sujetaba de la mano. Al entrar cerró un poco la ventana y empezó a dar vueltas como un loco.
─ ¿Éstas bien? ─le detuve y me miró ─En serio, estoy bien. Ya me estoy recuperando.
─Regreso en un momento ─dijo algo preocupado, yo negué con la cabeza mientras observaba como salía de la habitación. Encendí las luces de la mesa y las que rodeaban el gran espejo, me incliné para ver mejor mi rostro demacrado, tenía ojeras y se notaba que estaba enfermo, joder, lo que me faltaba. Vi que la puerta se volvió a abrir y sonreí al pensar que era Tom.
─ ¿Y?¿Ya dejaste de estar paranoico? ─pregunté mientras me daba la vuelta con una sonrisa, pero no me encontré con él sino con Devon. ─Ah.. eras tú.
─Lo siento, es que pensé que te haría bien tomar un poco de café con leche ─Miré el café que sostenía en sus manos, enseñando el logo de donde lo había sacado.
─Gracias, no tenías que hacerlo ─desconcertado y dudando sujeté el café, le di una mirada y él me sonrió. Ok, esto se puso incómodo.
─Hace frío, y estás enfermo, así que supuse que lo necesitarías.
Pues la verdad me estaba congelando, agradecía el gesto pero aún estaba esa chispa que me hacía poner rígido ante él, no podía ceder tan fácilmente. Inspiré y asentí, enseñando una vaga sonrisa por cortesía, me di la vuelta y dejé el café en la mesa, busqué alguna cosa en mi bolso esperando a que él se fuera pero no escuchaba el sonido de la puerta.
─Bill…─escuché mi nombre y le vi por sobre mi hombro, él tenía sus manos entrelazadas y parecía estar nervioso, se le notaba por la expresión. ─No quisiera…
Unos golpes en la puerta y la presencia de Matt después me salvaron, aunque ahora tenía cierta curiosidad por lo que Devon quería decir.
─Tenemos que ensayar ─dijo mirándonos. Él no sabía la situación así que solo lo tomó como algo normal, luego cerró la puerta y aproveché eso para tomar el pañuelo nuevamente y salir de aquí.
─Debo irme ─le dije y él se corrió a un lado, asintió y yo salí sin más.
Troté hasta alcanzar a Matt y él me abrazó por el hombro, me sentí aliviado de que él llegara, aún no podía soportar la presencia de Devon cuando estábamos solos. Pero ahora lo sentí diferente, siempre quería decirme algo y esta vez noté una sensación distinta. Como sea, no iba a ocupar mi mente pensando en algo relacionado a él, eso me pondría más tensión de la que ya iba acumulando, y no quería estropear el show.
Llegamos al escenario y nos estaban esperando, nos colocaron el equipo a cada uno y empezamos a ensayar, yo debía tomar agua a cada tanto por mi garganta y cantaba sentado en una de las sillas que me habían traído para que estuviera más cómodo. De todas formas había estado solo dos canciones así, ya que en las más movidas me iba con Matt y hacíamos nuestro numerito estúpido. Era gracioso porque nos parecíamos a esas leyendas en el escenario, él tocando la guitarra y yo cantando, no sé, sentía que nos veíamos de forma estúpida.
No llegamos a hacer todo el setlist pero el sonido estaba perfecto y mi garganta parecía que no iba a tener problemas durante el show.
Todo iba muy bien.
─Ahh…nosotros somos muy buenos en esto ─me dijo Matt mientras se acercaba tocando algunos acordes. ─somos el dúo dinámico.
─Eres un tonto ─le di un golpe en el brazo ─Yo no sé como es que las chicas te siguen.
Él señaló hacia abajo y le volví a dar un golpe en el brazo, le hice una mueca graciosa y empezamos a sacarnos el equipo ya que venía el asistente de Tom, que era también mi asistente pero Tom le daba más trabajo que yo. Nos quedamos en el escenario un rato, en lo que veíamos como iban organizando todo, de reojo veía que los productores y técnicos hablaban mientras observaban las consolas y demás.
─ ¿Y cómo te fue con la conquista de la otra vez? ─me crucé de brazos mirándole de forma divertida. ─ ¿Qué se siente ser el galán de la banda?
─No digas así, tú también eres bonito ─negué con la cabeza. ─…pero contestando a tu pregunta, no es nada de otro mundo, la diferencia es que todas te quieren. Seguro hay chicas detrás de ti pero tu estás casado con ese papá gruñón.
Señaló detrás de él y miré en dirección a Tom, él estaba concentrado mirando la pantalla de la laptop mientras escuchaba a uno de los técnicos, a su lado Devon también le prestaba atención. Y siempre estaba ahí, a su lado. Los veía y cuando hablaban parecían entenderse muy bien, de hecho Tom se veía de buen humor cuando estaban juntos…
Ya, otra vez estaba con los delirios.
─Sino estuvieras con él, pensaría que Devon y él andarían en algo.─Ahí fue que le di una mirada y él lo notó ─es que, solo míralos, su amigo parece la madre del grupo.
─ ¿Es en serio? ─fruncí el ceño y él se mostró sorprendido. Relajé todo mi cuerpo, no debía alterarme.
Continuamos mirándolos y tenía razón. Genial, no era el único y cuando estaba tratando de olvidar el asunto venían con más argumentos para quemar mi cabeza, qué lindo todo.
Eché un suspiro y decidí regresar al camarín, pronto el dolor de cabeza regresaba y tenía que descansar un poco. Matt dijo que me acompañaría ya que también quería descansar, los dos caminamos, él iba hablando con las personas que se cruzaban en nuestro camino, era muy entusiasta y amable con todos, muy buena onda y gracioso.
Al entrar yo me tumbé en el sofá que había y él se fue a sentar en una de las sillas. Cerré los ojos, tratando de relajarme, de no pensar en las posibilidades que estuvieran ocurriendo en este momento entre Tom y Devon. ¿Por qué no podía pensar bien de él? ¿Por qué me costaba tanto? Si me sentía incómodo era porque de verdad había algo malo en todo esto, no tenía sentido sentirme así sin más. Pero ¿Cómo poder lidiar? Tom estaba seguro de lo que su amigo le decía, ¿Más era posible creer en esas palabras, cuando las acciones demostraban lo contrario?
Y ahora Devon quería acercarse a mí como sea, ¿Y para qué? A esta altura suponía que ya sabía que no me caía para nada bien, seguramente Tom le había dicho algo sobre eso. Tal vez él quería hacer las paces pero yo… no era que no quería, sino que mi orgullo estaba ante todo eso. Sin embargo, sabía que tarde o temprano tendría que enfrentar la realidad, y por eso también retrocedía y evitaba todo contacto, no me atrevía, me sentía inseguro e incapaz de hacerlo.
Me mortifiqué tanto con esto que perdí la cuenta del tiempo, abrí los ojos y vi que Matt estaba dormido en la silla, ¿Cuánto tiempo había pasado? Ni siquiera pude descansar de tanto pensar.
Caminé hasta ponerme a su lado, no habrá pasado mucho porque de haber sido así nos hubieran hablado o algo así. Me incliné un poco y me causó gracia como dormía, estaba con la cabeza apoyada sobre su hombro y de brazos cruzados. Saqué mi teléfono y le tomé una foto, lo fastidiaría luego con eso.
─…¡Matt!… Maaaaatt ─canté su nombre mientras le picaba la mejilla con el dedo. ─Despierta Maaaaaaatt.
Me acerqué un poco más y le pellizqué la mejilla. Él abrió los ojos y me miró de repente.
─ ¿Qué hacen? ─los dos volteamos en dirección a la puerta, Tom nos observaba confundido y fue ahí que retrocedí varios pasos. Matt balbuceaba y estiraba los brazos jadeando. ─… Deberían comer algo.
─Si, ya voy ─dijo Matt dormido, se levantó y se fue por donde le indicó Tom, yo volví a la mesa a hurgar en mi bolso.
Buscaba una crema para manos, en cualquier momento vendría la maquilladora y yo debía estar preparado, sentí la presencia de Tom a mi lado pero no me inmuté por eso. Al encontrar el pomo me puse un poco y lo esparcí por ambas manos, acariciándolas con suavidad.
─ ¿Qué hacían? ─preguntó Tom y le di un vistazo de reojo ─Han desaparecido un buen rato.
─Solo estábamos descansando ─contesté seguro. Entonces ahí caí en la cuenta del tono de su voz, sonaba algo molesto. ─ ¿Por qué? ¿Hicimos mal?
─No ─me giré y él tenía la vista clavada en la silla en la que estaba Matt ─ nada, olvídalo. ¿Vas a comer?
─Por supuesto ─contesté seguro, quería despejarle todas sus dudas, así que le di un beso en la mejilla, lo hice lento y al separarme logré que me observara, le sonreí y empecé a caminar a la puerta. Suspiré y le miré por sobre mi hombro ─ ¿Vienes?
Él asintió y los dos salimos, iba tranquilo hasta que sentí su mano junto a la mía, fijé ambas y sus dedos se entrelazaron con los míos. Alcé la vista y me encontré con su perfil, no me dijo nada y seguíamos caminando; inspiré hondo y la tranquilidad fue plena. Bajamos por unas escaleras, vimos que en unas mesas estaban todos comiendo pizza, al acercarnos Tom jaló suavemente mi mano y besó el dorso, me sonrojé un poco y ya vimos caer las burlas pero a él no pareció importarle ni a mí tampoco.
Cominos tranquilos, hablando de cualquier cosa, Matt estaba sentado a mi lado y me hacía reír, por momentos me olvidaba que estaba enfermo gracias a sus estúpidas ocurrencias. Y también me olvidaba de esa idea absurda que cada tanto se asomaba por mi mente y yo lo empujaba con cualquier distracción. Qué bueno que estaba mi amigo para ayudarme, sino me volvería loco.
La cuenta regresiva se había iniciado, y esta era la parte divertida porque todos estábamos bajo presión e íbamos de un lado a otro. Me cambié y me maquillaron de forma rápida, ya que Tom nos había dicho que nos harían una entrevista fugaz en el camarín, así que una vez que todos estuvimos listos nos reunimos en el camarín más grande, habían dos.
La chica nos hacía preguntas, había una cámara y también tenía una grabadora de voz por las dudas, nosotros estábamos sentados en el sofá los cinco y ella nos enfrentaba en una silla. Detrás de las cámaras estaba Tom, la maquilladora y Devon.
─Ahora que conviven más tiempo con el tour, ¿A quiénes considerarían inseparables? Bueno, sé que están todo el tiempo juntos, van de un lado a otro pero… ¿Quiénes son los más unidos? ─preguntó la chica, todos nos quedamos mirando entre sonrisas.
─Matt y Bill ─dijo el baterista con mucha seguridad.
─Sí, definitivamente ellos ─reforzó el otro guitarrista, el bajista le siguió. ─Los vemos juntos todo el tiempo, son como hermanos, nuestros hermanos pequeños.
Yo me reí y Matt solo les miraba divertido. La entrevista siguió, eran preguntas basadas en nuestra relación como banda, y no faltaba la típica de quién tenía novia y de no ser así, qué buscaban en una relación. Nos la pasamos entre risas, a pesar de que nos conocíamos hace poco nos tratábamos como si fuera de toda la vida, y tal como decían ellos, me llevaba mejor con Matt por tener casi mi edad. De todas formas, mis compañeros no era que nos llevaban como diez años, apenas dos o tres pero ya estaban en otra sintonía, a veces actuábamos como unos críos pero para otras cosas ellos se ponían serios.
El único que estaba soltero era Matt, aunque el bajista también andaba en una mala relación y estaba a punto de ser compañero de Matt en esas andadas, después los demás tenían pareja, me incluía. Por suerte no me habían preguntado esta vez sobre las relaciones, eso selo habíamos dejado a Matt ya que había empezado a llamar bastante la atención de las jovencitas. Eso fue gracioso porque los demás aprovecharon esa situación para avergonzar a mi pobre «hermano» con anécdotas bizarras que sucedieron en el tour.
Los minutos fueron bien aprovechados y la entrevista concluyó con una foto de la banda con la chica que nos hizo la entrevista, era muy bonita y fue muy obvio que Matt trató de coquetear con ella. Este tipo si nadie le ponía freno se llevaría a media Alemania por delante.
Nos tuvimos que preparar ya que estábamos sobre la hora de empezar el show, nos colocaron a todos el equipo, nos juntamos en un esquina, nos dimos un abrazo grupal y ya estábamos listos para dar nuestro penúltimo recital.
Continúa…
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