
«Wünschen». Temporada III
Capítulo 20: Sé honesto
―Buenos días, mi amor ―escuché y me destapé. Le sonreí y me senté en la cama, lo vi sonriéndome. Él salía del baño mientras se secaba el cabello con la toalla y caminaba tranquilamente por la habitación en su boxer color bordó.
Se acercó a mi, se inclinó sobre la cama y me dio un beso en la frente, luego continuó secándose el cabello y yo me estiré. Escuchaba los ladridos de Pumba y como mi novio le decía que ya le daría de comer, era uno de los momentos favoritos que tanto me gustaba presenciar.
― ¿Quieres desayunar afuera? ―me preguntó y miré por la ventana, se podía ver un día literalmente gris, también estaba nevando – ¿O quieres quedarte aquí?
―Hace mucho frío ―dije volviendo a taparme ―pero tengo muuucha hambre.
―Entonces arréglate que iremos a desayunar ahora mismo.
Me destapó por completo con esa cara de pícaro y sentí el frío recorrer todo mi cuerpo, ¿Cómo es que él no lo sentía? Sin más que decir fui casi corriendo al baño ya que Tom me seguía por detrás y me daba golpes de forma graciosa en mi flacucho trasero, a las carcajadas cerré la puerta y comencé a desvestirme.
Era el primer día desde que nos habíamos comprometido, miré el anillo una vez que me quite la camiseta y observé el espejo. De verdad que me sentía muy raro, pronto me di cuenta que estaba posando, viendo los diferentes ángulos y maneras de lucirlo, era algo nuevo y realmente satisfactorio, no sé porque el orgullo y mi maldita sonrisa dio a entender que estaba totalmente feliz. Abrí el grifo de agua fría, y cuando estuve desnudo ingresé sin importar que me paralizara el cuerpo, quería saber si esto era real. Yo no pensaba que la propuesta fuera así, realmente me había tomado desprevenido, ¡El invitó a todos! Eso era más que suficiente para saber que iba muy en serio.
No tardé mucho en bañarme y arreglarme, cuando fui a buscar a Tom, él estaba con Pumba en el sillón, el pequeño dormitaba de manera serena y mi futuro esposo volteó a verme con su encantadora sonrisa. Era lo más hermoso que podía pedir, siempre enseñando una sonrisa, siempre mirándome con su expresión divertida que me daban ganas de apretujarle las mejillas y llenarlo de besos tal si fuera un niño.
―Te ves precioso ―comentó en un suave tono, contemplé la forma en la que me observaba, parecía estar embobado con esa sonrisa. Yo me acerqué despacio y él, poco a poco apartó a Pumba con cuidado para luego ponerse de pie.
―Tú no te quedas atrás ―dije en tono pretencioso y él se puso frente a mi haciéndose el tímido
Se acercó a mi y yo le besé sujetando sus mejillas, luego nos quedamos mirando y sus manos sostenían mi cintura.
―Aún no me acostumbro a verte con el cabello corto ―me dijo mientras jugaba con el mismo, yo sólo veía su expresión algo disgustada pero el tonto no dejaba de sonreír ― ¿Qué cabello voy a jalar ahora?
―Pues creo que es el turno de jalar el tuyo ―le dije con picardía y al parecer se tentó al principio pero luego cambio su expresión alegre a una confusa y eso me hizo reír -Estaba bromeando, tonto.
―Y este tonto ―besó mi frente ―está muy enamorado de ti.
Tomamos nuestras pertenencias y decidimos dejarle comida y agua a Pumba, Tom le puso unas cuantas hojas del periódico en la cocina por si quería hacer sus asuntos. Afuera hacia demasiado frío como para que nos acompañara, de todas formas sólo íbamos a desayunar y luego regresaríamos. Salimos del apartamento, nos metimos al ascensor y cuando salimos afuera sentí que pie grande me dio un puñetazo en la cara, abracé a Tom por el brazo y él hizo un sonido con su boca, haciéndome saber que también se estaba muriendo de frío. Por suerte nos metimos a su coche y encendió la calefacción.
―Maldita sea, quisiera estar en Los Ángeles ahora mismo ―musitó y arrancó hacia algún lugar.
―Amo el frío pero cuando estoy en mi cama mirando la tele ―me froté los brazos. Tom puso algo de The Cure y yo solo miraba por la ventana.
Había nieve por todas partes y al menos las calles estaban algo limpias, de todas formas mi novio conducía con mucha precaución y hasta me preguntó dos veces si me había puesto el cinturón. No sabía a qué lugar iríamos a desayunar pero eso no importaba. Me relajé un rato en lo que llegábamos pero en mi mente pensaba las cosas que deberíamos hacer antes de año nuevo, teníamos una presentación y también Tom nos había dicho de hacer un pequeño acústico en algún parque para generar audiencia. Yo no tenía ningún problema, el asunto aquí era que aún no sabíamos donde íbamos a tocar, más suponía que Tom ya había pensado en algún lugar.
― ¿Quieres desayunar aquí? ―-preguntó mientras bajaba la música y yo me senté derecho para ver dónde estábamos. Asentí y él buscó un lugar para estacionar.
Una vez que salimos del coche estacionado, Tom me sujetó de la mano, la suya estaba cálida a comparación de las mías que parecían haberse sumergido en lo más profundo del océano. Cruzamos la calle mirando a todos lados y entramos rápidamente debido al frío que hacía, Tom se quitó su gorro de lana y me lo puso al ver que yo no paraba de temblar. Le sonreí y miramos para ver donde podíamos sentarnos; al final decidimos por sentarnos contra el cristal ya que las mesas del fondo estaban todas ocupadas.
Nos acomodamos y a los minutos se acercó una chica con el menú, nos lo dio y le dedicó una sonrisa a mi novio, él la miró de reojo y luego volteó a mi, yo quería aguantarme una carcajada. En cuanto ella se fue toda presumida, yo no lo aguanté y Tom me miraba no tan divertido, sentía que esto ya lo había vivido con él.
―¿Qué es lo gracioso? ―Me miró y yo negué con la cabeza. Pedimos el desayuno y mientras esperábamos Tom me informaba un poco más sobre lo que debíamos hacer.
Después de año nuevo tendríamos que armar lo de la gira, pero esta era una más extensa ya que incluía varios países de Europa y supuestamente iríamos a Estados Unidos para comienzos de Marzo por promoción. Yo aún no podía creer que todo esto se diera tan rápido y por el momento agradecía que no se saliera de control como sucedía con otras bandas, y me refería al tema de esos rumores y encuentros inesperados. Sin embargo, la banda todavía tenía una perfil algo bajo, ya que el único que resaltaba aquí era Matt por su personalidad y por andar de parranda, hubo algún que otro pequeño asunto pero siempre estaba Tom para hacerle entrar en razón, a él y a su acompañante de turno.
Eso ponía locas a las fans y lo sabía porque Mika, la novia de Biersack, era la presidente de nuestro fanclub, claro que con el permiso de Tom. A veces ella me informaba aunque decía que no quería atarearme o presionarme con sus asuntos pero agradecía el gesto que tenía de tomar un cargo así.
Cuando nos trajeron el desayuno, el teléfono de Tom empezó a soñar y lo sacó de su bolsillo mientras yo endulzaba el café, lo vi suspirar y atendió mirándome de reojo para después observar por la ventana, yo me llevé la taza a los labios sin dejar de verle.
―Devon ―Sentenció y yo bajé la taza ―No, aún no revisé el correo, estoy desayunando con Bill en una cafetería.
―Voy un momento al baño ―dije y él asintió. Me levanté y caminé no tan apresurado hacia el sanitario de caballeros.
Al ingresar fui a mojar un poco mi cara, trataba de no pensar en cosas negativas y la verdad que no me ponía en ese plan. Bien me hubiera quedado allí escuchando la conversación, más no se porqué percibí cierta incomodidad por parte de Tom, y no pensaba que se trataba de algo de ellos, sino que él parecía no sentirse a gusto con la situación, ¿Qué pensaba de todo esto? Yo lo conocía bastante, sin embargo, no tuve la oportunidad de conocerle cuando era un chico de diecisiete años, ese Tom y el de ahora, tal vez, eran completamente diferentes o no. Mi punto era que él parecía no aceptar el hecho de que yo no reaccioné como se suponía que el pensaba, o capaz yo estaba inventando todas estas tonterías.
Exhalé el aire mirando el espejo y decidí salir, debía hablarlo con Tom, yo ya no quería problemas, yo quería estar bien con él, que ya no tuviéramos más secretos.
Al salir lo vi y parecía estar discutiendo, inflé el pecho y me dirigí sin prisa, fijando atentamente su actitud y los movimientos: se estaba negando a algo al parecer. Me senté y resoplo mirándome, me tendió su móvil y le quedé mirando con completa sorpresa, ¿Qué ocurría?
―Es Devon, quiere hablar contigo ―me tendió el teléfono y yo le miré sorprendido, tapó la parte del micrófono y habló igual en susurros ―-por favor, solo escúchalo, se pone pesado.
― ¿Qué? ―Dije sin caer y me hizo agarrar el teléfono. Suspiré y mirándole me senté, coloqué el celular al oído y me preparé para lo que sea. ― ¿Hola?
La voz animada de Devon me provoco escalofríos al principio, Tom me miraba atento a mis reacciones y sabía que también estaba escuchando porque su amigo hablaba demasiado fuerte, eso me aturdía los oídos. Yo en verdad no sabía qué decir pero él tampoco se quedaba callado, me decía muy animado que teníamos que juntarnos antes de que me fuera a París, fue entonces que le di una mirada a Tom, o sea, ya sabía de su sorpresa no tan sorpresa. Lo olvidé de inmediato ya que Devon siguió diciéndome sobre la salida, solo seríamos nosotros dos y me alarmé por eso, Tom lo notó y me sujetó de la mano. Finalizó la llamada tan alegre que me asustó, ni siquiera me dio tiempo a despedirlo por educación que cortó la llamada.
Todo había sido tan extraño. Me quedé mirando el teléfono como si su rostro estuviera allí, y mi confusión parecía causarle gracia a mi novio ya que se echó a reír.
― ¿Ves que no fue tan difícil? ―le di su teléfono y le hice una mala cara, obvio yo estaba bromeando. -― ¿Cuándo van a salir?
―Mañana ―bebí mi café antes de seguir hablando ―sonaba como si estuviera corriendo una maratón.
―Vas a ver qué se llevarán muy bien ―dijo convencido. Lo miré y tenía esa expresión que derrochaba ternura con esa sonrisita de niño bueno. ¿Cómo negarme así? ―Tendrán tiempo para conocerse a fondo.
―Pues si esto es lo que quieres, lo haré por ti, futuro esposo.
―Ahh, qué lindo se escuchó eso. Repítelo de nuevo ―me pidió manteniendo esa sonrisa y yo sentí mis mejillas sonrojarse.
―Mi futuro esposo ―dije admirándole. Sujetó mi mano y se llevó el dorso de la misma a sus labios, dejando un cálido beso en él.
Era cierto que quería hacerlo por él pero también quería hacerlo por mi. Tenía que parar de cuestionar todo sin conocer, de hacerme ideas erróneas de algo que no era así, yo estaba dispuesto a conocer a Devon, y lo haría como si no supiera nada de lo que Tom me había dicho, esta vez actuaríamos como dos posibles amigos que se juntaban a tomar un café y hablar de la vida, porque eso es lo que hacen los amigos, ¿Verdad?
Continuamos con el desayuno mientras hablábamos de lo que debíamos hacer hoy, se suponía que íbamos a ensayar pero Tom se olvidó de avisarme que hoy tendría una entrevista y una sesión para una revista local de música. Se disculpó conmigo trillones de veces pero yo le calmé con un beso y todo estuvo olvidado. Ahora lo único que debíamos hacer era terminar el desayuno. También le pregunté cómo iban las cosas con la gira, porque luego de año nuevo iniciaríamos un tour por Europa y en verdad estaba realmente nervioso.
Las entradas habían salido a la venta hacía tiempo y hasta hoy no me había dicho cómo iba marchando eso. Por ese lado yo tenía un poco de miedo, ya que era la primera vez, y está íbamos en serio, en el que salíamos de nuestro país para otros shows. Estaba totalmente emocionado y con muchas ganas de arrancar con esta nueva etapa de la banda.
Al terminar de desayunar, salimos tomados de la mano hacia su coche, debíamos recoger a Pumba y luego ir al lugar. Esto ya era mi rutina diaria, desayunar y luego ir a un ensayo, o a una sesión, o a una entrevista; pronto el subir y bajar de un avión también se haría parte de mi rutina y eso me tenía tan entusiasmado y nervioso a la vez. Era consciente de que en Alemania nuestro nombre ya era bastante conocido, más todavía se me hacía raro que tuviéramos shows fuera del país, era algo totalmente nuevo y fascinante.
-Quisiera llevar a Pumba al Tour -comenté cuando termine de colocarme el cinturón, Tom encendió el coche.
-No quiero dejarlo pero todavía es pequeño, tal vez cuando tenga seis meses podrá salir al exterior -Tom también sonaba triste. Nuestro pequeño aún debía ir a la clínica y tenía su medicación, hasta el mismo veterinario nos lo había recomendado, así que debía seguir sus instrucciones para que el pequeño crezca sano y fuerte.
El camino de regreso a casa fue corto, nos dimos una ducha rápida y luego de cambiarnos nos fuimos hacía el lugar citado. Tom me había dicho que era cerca del barrio latino, comenzó a contarme un poco sobre la revista y aquellas personas con las que íbamos a tratar, al parecer ya las conocía desde hace tiempo. A mí realmente me agradaba verlo hablar, era un momento único ya que a veces se ponía serio y otras se reía, era una imagen tan linda de observar con detenimiento.
Pumba iba tranquilo durmiendo en mis piernas, ya se estaba poniendo al pesadito ya que había logrado subir los kilos que necesitaba, aunque aún seguía pequeño pero suponía que dentro de unos meses ya lograría crecer.
Llegamos más rápido de lo que pensé, bajamos tomándonos nuestro tiempo, el lugar estaba bastante tranquilo, y con razón, si estaba haciendo mucho frío, pero no por eso debíamos detener el trabajo. Juntos ingresamos a un edificio que tenía esas puertas giratorias manuales, y al estar adentro nos recibió un jovencito que tenía mucha actitud, en el sentido de que era muy buena onda. Se presentó y nos condujo por medio del ascensor hacía el piso indicado, mientras tanto yo iba observando lo que encontraba a mi paso, habían muchos cuadros con tapas de revistas, también fotografías ampliadas de unas personas con celebridades, suponía que aquellas personas eran los que trabajaban aquí.
Con el ascensor subimos cinco pisos, el edificio contaba con siete. Al salir del ascensor había una alfombrado que me gustó y supuse que se trataba de la parte más importante del edificio. Apareció una señora y se presentó como la fotógrafa, era muy amable y atenta, preguntó si tenía mucho frío y mandó a alguien a que me trajera café, en verdad era muy linda. De entrada ya me sentía bastante cómodo, Tom les hablaba con confianza y realmente me gustaba este ambiente sereno.
Luego de estar un rato hablando de un trillón de cosas ensaladas, una jovencita se nos unió y resultaba ser la que me haría la entrevista, pidió disculpas diciendo que el tráfico era un asco y rápidamente nos dirigimos hago unos sofás que se veían realmente cómodos, frente a dichos sofás había un enorme ventanal que ocupada todo el largo del piso, y se podía apreciar el exterior. Nos trajeron más café y bocadillos, la chica se acomodó y puso su equipo cerca de nosotros para que mi voz se pudiera escuchar. En parte, está entrevista también iba a ser documentada, por lo que mientras esperábamos que ella llegará, a mi me habían maquillado y todo.
Las preguntas comenzaron, Tom estaba apartado junto con la maquilladora. Éramos profesionales cuando se trataba de trabajo, aunque en realidad a mi me costaba demasiado no mirarle cuando estaba en una entrevista, o evitar besarle o acariciarlo, en verdad que hacía un esfuerzo enorme para no correr a él y que me abrazara fuerte. Es gracioso porque cuando estábamos en nuestra intimidad no tenía esa necesidad tan intensa, ¿Acaso era porque también quería que me vieran con él? ¿O simplemente necesitaba de él en situaciones que me hacían poner nervioso?
-Esta es una nueva etapa, porque ahora ustedes empezarán a dar shows por Europa, ¿Cuál fue tu reacción al saber que no sólo eran conocidos aquí en Alemania? -preguntó ella muy amable y le sonreí antes de contestar.
-Siendo honesto, jamás creí que llegaríamos más allá de Alemania, fue todo una locura cuando nos dijeron que nuestras canciones llegaron a distintas partes de Europa, era algo increíble -dije con una sonrisa, recordaba aquel momento y en verdad que no había podido creerlo -digo, apenas habíamos sacado el EP y ya sonábamos en radios extranjeras, pasó todo tan rápido, la música se propagó de forma fugaz…
Mientras continuábamos con la entrevista, en un momento de reojo vi que ingresaba un joven al lugar y que hablaba con una de las asistentes de la fotógrafa, enseguida caí en la cuenta de quien se trataba. Me dio una mirada y se mostró confundido pero a la vez esa expresión era divertida y yo traté de ocultar la risa. En cuanto la entrevista finalizó yo me dirigí hacia la pequeña cocina que había en la habitación, donde allí estaba él.
-Ya veo que la cocina aquí está de adorno -dijo pasando su dedo índice por la mesada, para luego inspeccionar el polvo. -No sabía que ibas a estar aquí.
-A mi también me da gusto verte -le respondí adrede pero él se lo tomo con gracia.
-Jamás pensé que traería comida para el famosísimo Bill -se cruzó de brazos, tenía un trapo sobre su hombro y estaba con su atuendo de mozo, todo de negro.
-En realidad esa carne no es para mi -inspeccioné el plato -Ahora soy vegetariano.
-Ahhh… pero mírenlo, ahora eres de los finos -se rió y le di un golpe en el hombro -Sabes que bromeó, Macki. ¿Qué haces aquí en Alemania? Yo pensé que estabas en Estados Unidos firmando autógrafos.
-No creo que llegue tan lejos -dije rascándome la nuca -Déjame aquí en Europa.
Nek era de un sentido del humor peculiar, me había llevado tiempo darme cuenta de su vocabulario tóxico, sin filtros, pero él tomaba todo con gracia aún así fuera alguno de tus defectos, siempre los usaba a su favor. En la escuela solían odiarlo por cantar verdades, creo que fue el primer chico que agredía a las personas usando sólo palabras, en aquel entonces me fascinaba escucharlo. Sí, podría decirse que me había enamorado del chico malo pero… ¿Jamás les ha pasado? Conmigo no era así, bueno no tanto, pero yo lo quería porque, dejando de lado esa faceta de brabucón, había un chico bueno, sólo se necesitaba paciencia y confianza para verlo.
-Me gusta tu nuevo corte, aunque el anterior me encantaba -me dijo y le quedé mirando -si fueras una chica y no te hubiera conocido antes, ya te hubiera llevado a una de estas oficinas y…
Me eché una carcajada que no pude disimular, observé a mi alrededor y Tom automáticamente giró su cabeza en mi dirección, él estaba hablando con sus colegas. Me tranquilicé enseguida y tomé distancia de Nek, pero eso no evitó que él se acercará a nosotros y le echará el ojo de forma indiferente a mi amigo.
– ¿Necesitas algo? -su voz no sonaba para nada contenta, sentí también la mirada de Nek y sentí que debía hacer lo correcto. Si íbamos a casarnos no tendríamos que tener secretos entre nosotros.
-Tom, te presento a mi amigo -le toqué el hombro y le miré con una sonrisa, él dirigió su vista hacia mi amigo y ya percibía que algo no marchaba bien. Le iba a decir exactamente quien era pero mi amigo me interrumpió
-Soy Nek -vi que Tom remarcó la ceja ante la determinación, extendió su mano -En realidad, Christopher pero me dicen Nek.
-Ah, mucho gusto, soy el novio de Bill -le miré y él hizo lo mismo. Ambos estrecharon las manos y luego se sintió algo incómodo todo, más porque Tom no le despegaba la mirada de encima.
-Wow, espero que seas el último -le dijo sin más y yo le miré sorprendido. Carajo, había olvidado como era lidiar con él. -… y espero que te haya hecho probar la miel, hace muy rica miel, ¿Verdad, Bill?
– ¿¡Qué!? -chillé y la mirada de Tom se tensó, Nek a veces se pasaba con su humor y yo debía lograr que frenara -Eres un imbécil, ¿Cómo te atreves?
– ¿De dónde se conocen? -Gracias al cielo Tom ignoró lo de la miel, aunque ahora no sabía a qué mierda se refería. Nos miró aguardando respuesta.
-Íbamos a la escuela juntos, éramos grandes amigos -enseñó una sonrisa – ¿No te contó? Yo era su mejor amigo.
Ok, yo no sabía qué es lo que Nek trataba de hacer. Sin embargo, estaba intuyendo algo que no era bueno, y Tom que me miraba esperando una explicación. Ni siquiera yo podía reaccionar ante el bruto de Nek, esto se había ido al carajo.
-Creo que se le olvidó ese detalle -contestó seco. Tragué saliva y escuché mi nombre, nos estaban llamando.
-Debería irme -dijo Nek y Tom estuvo de acuerdo en eso ya que asintió la cabeza como un desesperado, yo sujeté su mano y fue ahí que giró su vista a mi y noté que empezaba a tranquilizarse, dejó de tensar los músculos de su rostro. Estaba más que claro que esta primera impresión no había sido positiva.
Mi amigo de despidió y yo me fui con Tom a continuar con la sesión fotográfica. Tuve que ir a cambiarme y esta vez Tom ganó decidido a acompañarme a la siguiente habitación, aunque ya sabía lo que iba a suceder. Una vez que entramos a la habitación yo comencé a desvestirme y vi de reojo que Tom se sentó en una de las sillas, estaba mirándome fijo pero no parecía estar enojado sino que… sólo me miraba.
– ¿Tú amigo es así de arrogante? -preguntó mientras yo me colocaba una remera oscura, me giré a verle y me revolví el cabello, suspiré y acomodé el cuello de la prenda.
-Lamento esa mala impresión, durante la secundaria tuvo muchos problemas -me senté en el sofá y comencé retirarme los pantalones.
– ¿Qué mierda quiso decir con lo de la miel? -Se le veía bastante confundido, más no había señales de que estuviera celoso o algo. Esto me estaba dando un indicio de que no había sido lo suficientemente claro y que debía decirle quien era en realidad.
-Ah… bu-bueno él… -balbuceé mientras terminaba de abrochar el pantalón y tomaba los zapatos para colocármelos – ¿Recuerdas que te dije que había encontrado a mi ex hace unos días?
No pude mirarle ya que estaba atando las agujetas del calzado pero el silencio que se presentó me advirtió de su posible razón. Tragué saliva nuevamente y esperaba a que me dijera algo, no obstante, aguardó a que yo terminará y me pusiera erguido en el sofá para observarlo, fue ahí que pude ver su rostro entre absorto e ido, como si hubiera viajado mentalmente a quien sabe donde.
– ¿Ese tipo era tu ex? -Señaló hacia atrás con el pulgar mirándome más o menos con la boca abierta y una ceja arqueada. Yo presioné los labios y asentí un tanto nervioso, él quiso echarse a reír pero algo más le ganaba. – ¿De verdad? ¿Cómo pudiste? Imagino que hayas sido tu quien cortó esa relación.
-Pues si -asentí enseñando los dientes y frunciendo las cejas.
– ¡Vaya! El mundo es un pañuelo -se mostró perplejo y yo me puse unos collares. -Es increíble.
– ¿No estas enojado, o celoso? -Le miré atento y él negó con la cabeza, se puso de pie y me tomó de las manos, besó ambas y yo solo quedé anonadado de ese gesto tan dulce.
-Mi amor, ¿Cuántas veces hemos pasado por una situación así? -me dio una mirada tierna y yo sonreí acercándome un poco, logrando que nuestras frentes se rozaran, nos miramos por unos segundos y tomamos algo de distancia para contemplarnos mejor.
-Creo que demasiadas -contesté. Me dio un beso en la mejilla y luego pasó su brazo por sobre mi hombro.
-Exacto -Asintió y no podía dejar de verle expectante, una sonrisa se asomó a mi rostro y no podía creerlo -Yo dije que no me importaría si vendrían miles de Benjamín, yo podría con todos. Aunque… ¿Cuántos novios has tenido?
Me preguntó confundido y yo me reí ante su gesto tan inocente. En verdad que me emocionada saber que Tom aceptaba todo con calma, suponía que si esto pasaba antes de que maduráramos se hubiera ido todo al demonio. Me agradaba esta nueva relación, me agradaba ser honesto con él.
-No muchos, o sea, no que hayan ido en serio conmigo -me apené, recordé en cuantas relaciones estuve y la verdad que me sentí algo mal. O sea, no quería admitir que era un fácil, aunque en realidad sí lo era, yo me enamoraba fácilmente. -Y Nek no iba en serio, quiero decir, solo éramos unos críos y compartíamos momentos, nada más.
-Hm, ya veo -Se liberó de mi para arreglar mis últimos detalles -, aunque me hubiera encantado conocerlo en aquel entonces, yo le hubiera puesto los puntos, ¿De verdad es así siempre?
-Era la pesadilla de cualquier persona que se le cruzara en su camino -contesté mientras me miraba en el espejo, verificando que el maquillaje no se haya estropeado.
-O sea que estuviste con el chico malo -me giré y me reí por cómo lo había dicho.
No sabría decir si era del todo malo, tenía sus momentos de vulnerabilidad, más yo no lo veía como alguien así. Tal vez se comportaba arrogante y estaba a la defensiva todo el tiempo porque no quería mostrar su faceta sensible, esa que yo había conocido. No obstante, cuando se trataba de enfrentar a alguien que no sea yo, ponía el pecho y se mostraba como alguien superior. Muchas veces lo criticaban pero ellos no tenían ni idea por lo que pasaba o lo que en verdad sentía.
-Dejemos esto, hay mucho trabajo qué hacer -dije y él asintió, le di un beso cuando abrió la puerta y ambos caminamos por el pasillo.
Me relajé luego de haber aclarado todo con Tom, me sentía a gusto de contarle la verdad, aunque no me gustaba revolver mucho el pasado, porque eso es lo que era: pasado.
Y debía ser olvidado.
Continúa…
Gracias por la visita. Los invitamos a continuar con la lectura.