«Wünschen». Temporada III
Capítulo 21: ¿Amigos?
Nervios, sentía demasiados nervios. No sabía qué iba a suceder en las próximas horas, lo único que quería era llegar al final del día para poder quedarme en mi cama y lidiar con lo que sea que tenía que lidiar en unos momentos. Tom me había dejado en la cafetería hacia unos minutos y ya quería que regresara por mí y me llevara lejos, o que me abrazara de nuevo; cualquier opción estaría bien si sucedía de inmediato.
En la entrada aguardaba impaciente, podía entrar pero sinceramente quería portarme bien con él, y era de educado esperar afuera aun cuando hacían dos grados. Sostenía el teléfono y mi bolso en la otra mano, esperando. Pero esa espera no fue eterna, ya que al girar la cabeza para observar un punto cualquiera del lado derecho, vi que Devon se acercaba con sus auriculares puesto, no sabría si estaba hablando por el celular o estaba escuchando música. Bien Bill, solo actúa normal y todo estará bien, no te alteres.
— ¡Hola Billy! Perdón por tardar un poco, es que el tráfico es un verdadero asco, no han quitado toda la nieve. —dijo mientras se acercaba, el saludo fue algo estúpido y realmente muy espontáneo porque anteriormente yo no sabía si saludarle con un beso o darle la mano, pero él hizo lo de siempre: darme un beso en la mejilla y medio abrazo.
—Descuida, yo llegué haces unos instantes —mentí, aunque no había pasado mucho en realidad — ¿Entramos?
— ¡Por supuesto! —dijo sonriente, realmente estaba tenso y no sabía qué esperar de esta salida.
Me dejó pasar al lugar y me sentí aliviado por el calor que hacía en el interior. Me quité la bufanda y moví mi cuerpo como si fuera un cachorro, miré de reojo el interior ya que lo había inspeccionado antes mientras lo esperaba. Devon fue directo hacia el lugar donde tenían carteles con diferentes tipos de café y bocadillos, yo le seguí pero me puse atrás de él.
Miré su perfil, como si estuviera familiarizándome con el enemigo, pero él no lo era, él era el mejor amigo de mi novio y debíamos llevarnos bien, así como Tom se llevaba con Andy, aunque mi mejor amigo a veces le daba unas palizas verbales. No obstante, esa relación era diferente por obvios motivos, así que yo tenía mis razones de sentirme en el día de hoy extraño al estar con Devon.
— ¿Qué quieres tomar? —me preguntó dándose la vuelta, le costó encontrarme al principio ya que estaba un tanto alejado, se mostró preocupado pero al acercarme sonrió gentilmente y no supe qué hacer en ese entonces.
¿Por qué yo actuaba como un idiota? Debería estar sereno y aceptar la invitación como debía, dejar a un lado todo lo que mi cabeza gritaba y actuar como si fuera un amigo más. No era tan difícil, solo debía apagar mi sistema y hacerle caso a mis sentimientos.
Me puse a su lado mientras me seguía mirando con expresión alegre, le devolví el gesto y observé el cartel, los dos inspeccionamos por un rato mientras buscábamos qué beber y comer. Hacía frio y yo había estado un largo rato así que había escogido un café bien cargado y unos bocadillos para acompañar, Devon prefirió una lágrima pero también los mismos bocadillos y también pedimos unos refrescos. Fuimos a una mesa una vez que nos dieron todo, claramente habíamos pagado mitad y mitad, eso me gustó, jamás lo había implementado y me hizo sentir menos culpable que cuando, la primera vez, Tom me pagaba todo.
Al sentarnos y acomodarnos, nos quitamos los abrigos luego de haber entrado en calor mientras esperábamos nuestros pedidos. Estábamos enfrentados y miré todo lo que tenía en la mesa, era exquisito y tenía algo de hambre debido a que había almorzado solo un plato de sopa, que a mi parecer no me llenaba demasiado.
—Y… ¿Cómo estás? —preguntó mientras retiraba los pequeños sobres de azúcar, yo bebí un poco de agua. — ¿Ansioso por el nuevo Tour?
—Un poco —le miré —Es algo nuevo, jamás lo hice.
—Tranquilo, te acostumbraras muy rápido pero si me permites darte un consejo: aprovecha todo momento. —dijo seguro y asentí —Aunque también hay días en los que odias que todo sea repetitivo pero es algo que todos atravesamos.
—De hecho, sí lo sentí algo así el último día —suspiré —Quiero decir, fue una sensación inexplicable de algo que me hizo pensar ¿Por qué estoy haciendo esto? Sé que es muy temprano para decirlo o pensarlo siquiera, digo, recién estoy empezando con esto de la música y ya me estoy planteando estas cosas.
—No, no, sé lo que quieres decir y te entiendo perfectamente —bebió un sorbo antes de continuar, yo le escuchaba mientras mordía uno de mis bocadillos. —A veces puede ser algo agobiante, ésa es una de las desventajas pero las ventajas siempre son mayores: conocer otros países, hablar otros idiomas, hacer lo que más te gusta.
Esto estaba yendo bien, nosotros teníamos una conversación fluida y no sentía esa sensación de que estábamos siendo forzados, la realidad estaba superando todas mis expectativas. El tiempo pasaba y la conversación se iba tornando más intensa, los bocadillos aun no se acababan y parecía que ninguno de los dos tenía prisa en terminarse el café.
— ¿Cómo fue que conociste a Biersack? Ustedes se conocían de antes de que firmara el contrato, ¿verdad? —ya estábamos entrando en el tema musical después de haber hablado en los sentimientos de cada uno con respecto a hacer algo totalmente diferente a lo que uno tenía planeado hacer.
—De hecho, me habían transferido de Restaurante, y un día con una compañera de trabajo le habíamos planteado a nuestro jefe la idea de incorporar música en el local, ya sabes, para que el ambiente sea más íntimo. —bebí un poco de café, él estaba tan concentrado mirándome y los nervios habían desaparecido por completo. —, en ese entonces nuestro jefe solo quería que tocaran música de Jazz, con pianos y contrabajos, pero mi compañero y yo estábamos de acuerdo en que necesitábamos algo realmente nuevo y que a la gente le llegara por igual. Fue entonces que conocimos a Biersack, tocaba en la estación del metro, le propusimos que tocara en el Restaurante, claro que habría paga y comida, así que lo aceptó, pero él no lo hizo por la paga, que no era mucha pero a él le servía bastante a comparación de lo que obtenía en el metro, sino que lo hizo porque dijo que hacia unos meses había llegado a la ciudad y fuimos los primero en ser amables con él. Lo presentamos con nuestro jefe y nos dio un acústico, enseguida supimos que éramos lo que teníamos pensado… Así fue como lo conocí.
—Vaya, no había escuchado esa versión de la historia. Tom me había dicho que trabajaban juntos. —se cruzó de brazos frente a la mesa, al parecer sí estaba interesado en la historia.
—Un par de veces compusimos canciones juntos, no sé si eso es lo que Tom llama trabajar —me reí —Y también cantábamos.
—Sí, oí algo de eso también. ¿Y no habías grabado en un estudio o algo así?
Me quedé pensando en el pasado, aquellos días habían sido cuando yo los compartía junto a Jared y Shannon, una nostalgia logró cubrirme pero era una bonita, ya que en ese tiempo había aprendido tantas cosas y lo que en verdad quería en mi vida. Allí descubrí que la música llenaba el alma, que era la herramienta que necesitaba para poder quitar este peso de encima, aquello que me ahogaba por las noches.
—Estuve en el estudio de grabación de Leto, no sé si le conoces —dije aún pensando en esos días.
—Sí, por supuesto. Nos hemos topado algunas veces en el pasado pero… ¿No había tenido problemas serios? —dijo algo desorientado.
—No creo que yo deba hablar de eso —traté de esquivar esa pregunta, no era mi vida, yo solo había sido parte de ella porque necesitaban mi ayuda, sin embargo, no podía contar eso a la ligera. —pero sí han sucedido algunas cosas.
—Tienes razón, lo siento —dijo terminando de beber el café — ¿No quieres otra?
Yo asentí, él se levantó y fue a pedir una segunda ronda, mientras tanto yo decidí mirar mi teléfono ya que había estado vibrando dentro de mi chaqueta un par de veces y suponía que se trataba de Tom, lo conocía.
«Hola mi amor, tu bebé y yo te extrañamos mucho. Mira, le di un baño caliente»
Adjunto a ese mensaje había una foto de Tom y Pumba en el baño, él estaba sentado con ambas piernas cruzadas y el pequeño estaba sobre sus piernas, le mojaba el jean y sonreía a la cámara con cara de niño mimado. Me enternecí ante la imagen y le contesté que yo también los extrañaba, volví a guardar el teléfono y miré los guantes que tenía puestos. Se trataba de esos que no tenían la parte de los dedos, y eran de algodón color bordo, ya comenzaba a picarme la mano por lo que me los quité y los guardé en el bolso.
Me dio comezón donde tenía el anillo y me rasqué alrededor, Devon regresó con las bebidas calientes y yo sonreí.
—Wow, ¿Y eso? —miró mi dedo y le quedé mirando estupefacto —Oh por dios… ¿Te ha pedido casamiento?
¿Qué? ¿Acaso él no sabía de la propuesta? Claro que aquel día él no estaba y Tom no me dijo muy bien porqué. Le miré sorprendido y él lanzó una pequeña sonrisa, me dio escalofrío pero no le hice caso y asentí, me hizo señas para que se lo mostrara y le acerqué la mano, él lo tomó y lo inspeccionó durante unos momentos, comencé a sentir nervios nuevamente, ¿Por qué estaba tan sorprendido? De repente aquella pequeña sonrisa se había desvanecido y estaba serio, concentrado en mirar el anillo. Luego de un rato soltó el agarre lentamente y me observó.
—Te felicito, pensé que la sorpresa sería después de Año Nuevo pero en verdad estoy muy contento por ti —dijo volviendo a sonreír, estaba asombrado pero tras esa sonrisa lograba disimular algo que me estaba escarbando poco a poco en el pecho.
No, Bill, tenías que dejar de pensar en ese sentido. Solo son amigos ahora.
—Gracias, yo tampoco lo esperaba tan pronto.
— ¿Qué? ¿No quieres casarte? —preguntó repentinamente y parpadeé ante el tono.
—No, no quise decir eso —bajé la mano —Es que no pensé que me lo propondría en Navidad
—Oh… —se sorprendió ante mi comentario y le quedé mirando —Bueno, sabes que de aquí en adelante las cosas deberán ser discretas.
—Sí, entiendo —me reí mientras endulzaba el café —Me acuerdo de las condiciones del contrato, yo debo ser más cuidadoso y todo eso.
—No deberías enseñar tu anillo en público —Apoyó su mentón en la mano mientras me observaba yo moví la cabeza y luego fijé el anillo —Digo, las personas preguntarán y siempre tienen esa absurda idea de que los músicos llegaron a donde están por ser trepadores, ¿Entiendes lo que digo?
No sabía qué decirle, aunque su intención era evidente, esta vez concordaba con ese pensamiento. Digo, yo una vez se lo había dicho a Tom, en aquella entrevista cuando me preguntaron si estaba con alguien, yo había dicho que no porque no quería que supieran la verdad. Devon me entendía entonces, sabía que era algo difícil de ocultar pero, al mismo tiempo, yo quería que todos vieran que estaba feliz con la persona que amaba.
No había pensado bien ese asunto cuando me habían propuesto matrimonio, y creo que Tom tampoco lo había hecho.
—S-sí, lo sé pero no es que nos vamos a casar mañana —quise remediarlo de alguna manera, ¿Por qué lo estaba haciendo? —Y honestamente me importa muy poco lo que la gente piense de mí.
—Bien, puedes hacerlo pero, en caso de que lo hagas, ¿No pensaste en las personas con las que podrías toparte? No lo sé, algún lunático que quiera dañar su relación o vaya uno a saber qué.
Automáticamente pensé en Alex y me quedé en silencio por unos segundos. Aquella etapa ya había pasado hacía mucho y por lo que Eike me había dicho, él ya había hecho su vida nuevamente, no sabía si eso me alegraba pero tampoco me entristecía, me era totalmente indiferente.
—Solo quiero protegerte, a ambos, ahora eres mi amigo también —sonrió y yo asentí, aunque en mi interior seguía pensando en lo que podría suceder. —Mejor dejemos este asunto… ¿Van a ir a la fiesta de reencuentro de la escuela?
—Si, de hecho Tom pensaba regresar dos días antes de esa celebración —me quedó mirando sin comprender a lo que me refería, y sin pensarlo, se me escapó lo siguiente: —Oh, es que nos iremos a París por semana y media, ¿Acaso no te lo dijo?
Él negó con la cabeza y luego se sobó la frente con la mano mientras enseñaba una sonrisa, decidí mejor cambiar de tema, algo ya me estaba empezando a molestar en el pecho y no quería creer en eso, no este día.
Luego de terminar los bocadillos y el café, decidimos ir a caminar un rato por la ciudad, nos abrigamos bien antes de estar en el exterior, y aunque a esta hora no había viento el frío se sentía. Decidimos ir por la derecha y nos encontramos en soledad ya que no había casi nadie, algunos vehículos circulaban y muy poca gente, era mejor para ambos. Al principio de la caminata fue algo incómodo ya que ninguno de los dos hablaba, por ende, yo saqué mi caja de cigarrillos y encendí uno, él me pidió si le convidaba y le tendí el paquete, ambos fumamos tranquilos la primera calda, y luego retomamos la conversación, pero esta vez decidí empezarla yo.
— ¿Cómo van tus cosas con Erica? —le miré mientras liberaba el humo y él se deshacía de las cenizas del suyo.
—Bueno, se volvió algo complicado —vi que se rascó la nuca y se puso tenso pero trató de ocultarlo tras una sonrisa —, quiero decir, se mudó conmigo pero casi ni va a casa debido a su trabajo.
— ¿Pero está todo bien entre ustedes, además de eso?
—Creo que terminó conmigo y aún no puedo aceptarlo.
Ahora sí se sintió la primera brisa en nuestras caras, ¿Acaso por eso se desaparecía cada tanto? ¿Acaso por eso a veces ni le hacía caso a Tom cuando estábamos en el estudio? Estos días se lo veía raro, o por lo menos yo lo veía de esa manera: distante, pegado al teléfono, en ocasiones ni recordaba de lo que estábamos hablando, estaba muy distraído. No supe qué decirle, lo había dicho tan natural que me tomó por sorpresa, ¿Cómo se sentía él?
Me sentí un imbécil por preguntar eso, aunque sinceramente no me lo esperaba para nada
—Oh, lamento oír eso —dije pensando en la pobre Erica, ¿Cómo estará?
—Descuida, algunos no tienen suerte como tú.
Ok, ¿Cómo debería tomar eso?
Sentí el agarré repentino de Devon en el brazo y pronto vi como un viento fugaz nos atravesó y luego el insultó del conductor que había pasado con su camioneta, yo había bajado la acera y no me había dado cuenta.
—Deberías estar atento, ¿estás bien? —preguntó cuando me soltó y yo asentí, me acomodé la chaqueta y eché un suspiro.
No volvimos a hablar de ese asunto. Con la caminata habíamos llegado a unas galerías artesanales que estaban cerca del centro, decidimos adentrarnos y pronto el incienso y aromas dulces se impregnaron en nosotros, había tantas cosas llamativas y con un significado tan importante. A Devon le había llamado la atención unos llaveros que estaban hecho con piedras preciosas de infinitos colores, brillaban por donde se lo vieran.
— ¿Qué color te gusta? Aunque son todos muy bonitos. —miró por sobre su hombro mientras sostenía uno entre sus dedos, me acerqué más para inspeccionar el color y la señora del lugar nos enseñó más diseños y colores.
Decidimos por unos que era morados pero iban en degradé hasta el más hermoso color blanquecino que había visto jamás, él los pagó y me tendió uno, lo acepté con gusto y lo quedé mirando.
—Es muy bonito, ¿verdad? —me dijo sonriente y yo asentí —Es algo patético de mi parte, ¿No
—Oh, no. ¡Claro que no! —dije para calmar su pena, supongo que eso hacían los amigos, comprarse obsequios —En verdad me agrada, lo digo en serio, lo voy poner aquí en el bolso.
Agarré la cremallera del bolso que tenía justo un agujero para colocar, supongo, llaveros o algún lienzo, y lo enganché de inmediato. Se lo enseñé y en serio quedaba bonito, él lo colocó en sus llaves, donde allí también tenía dos llaveros de algún lugar al cual habrá ido, los dos lo pusimos juntos y nos reímos sin sentido.
Luego de seguir caminando por un rato más, a Devon le llamaron de la discográfica pero no por un asunto de la banda sino por algo de su proyecto. En la cafetería me había contado algo de que, mientras trabajaba con nosotros, también tenía lo suyo y, en paralelo, debía hacer reuniones en base a eso. Le pregunté si eso no se le hacía complicado pero él decía que ya se había acostumbrado desde que era un crío a todo esto. Así como el padre de Tom, el suyo era guitarrista de una banda de aquellos tiempos.
—Lamento tener que decirte que debo ir a mi estudio, me están esperando —dijo al colgar y nos enfrentamos al llegar a una esquina.
—Descuida, entiendo —vi que bajó de la vereda y levantó el brazo para llamar a un taxi.
—Te llevaré a casa primero.
—No tienes que hacerlo, llamaré a Tom para que venga a buscarme, teníamos que ir a buscar el remedio de Pumba.
—Está bien —un taxi frenó cerca de nosotros y esta parte se puso rara.
Nuevamente no sabíamos como despedirnos, así que de acto reflejo se acercó a mí y nos saludamos con un abrazo fugaz, lo vi meterse al taxi y me saludó con la mano antes de que se fuera. Eché un suspiro mientras veía el vehículo.
¿Ahora somos amigos?
Mi celular sonó y lo busqué dentro del bolso, se trataba de una llamada y era de Tom. Atendí mientras caminaba tranquilo del lado derecho de la calle para no molestar a las personas que tenían prisa, me preguntó si todo estaba bien y le dije que Devon se había ido por un asunto en su estudio. Dijo que pasaría a buscarme en menos de diez minutos en cuanto le pasé la dirección.
Tuve que quedarme en ese lugar por un rato, justo había una tienda de ropa y entré. Yo sabía que era mala idea hacer eso porque era obvio que terminaría comprándome algo, y así fue, había un sweater que me gustó muchísimo y pedí uno de mi talle, luego vi una camiseta para Tom y estuve debatiendo cual le quedaría mejor. La jovencita que me atendía era muy amable y me daba su honesta opinión, pero en serio que eran diseños muy bonitos y no sabía cual elegir.
—Es que estos dos colores son sus favoritos —le dije mientras volvía a inspeccionarlos — mejor llevo los dos y el sweater.
Al terminar de pagarlo me lo dieron con una bolsa llamativa, salí del lugar y vi que mi novio estaba parado cerca de su auto mirando para todos lados, buscándome. Caminé con una sonrisa con las bolsas hacia él y miró en mi dirección.
— ¿Dónde estabas? Ya estaba pensando que esta no era la dirección —dijo sonriendo.
— ¿Me extrañaste? —le pregunté en cuanto estuvimos frente a frente. Me dio un beso a modo de respuesta y luego nos separamos. — ¿Qué estabas comprando?
—Am, ropa. Esto es para ti —le tendí la bolsa, él me miró con una expresión graciosa y luego me dio un beso en la mejilla.
—Gracias, pero sabes que ya tengo mucha ropa.
—Ay, qué desconsiderado eres —le dije mientras habría la puerta para entrar, me reí y esperé a que él ingrese también.
— ¿Y cómo te fue en la cita de amigos? —preguntó mientras encendía el auto nuevamente, la calefacción también se hizo presente y sentí un ligero escalofrío de gusto. —Sé honesto, puedes decirme todo lo que quieras.
— ¿La verdad? —nos miramos y él asintió, yo eché un suspiro antes de hablar —Bueno, tenemos algunas cosas en común, no es mala persona, el problema era yo que juzgaba sin conocer. Así que… si quieres saber si somos amigos, sí, lo somos.
Le sonreí como un niño y él me dio un beso fugaz porque tenía que estar concentrado al volante. Yo también miré hacia adelante y recordé toda la conversación que tuvimos, desde el Tour hasta su pasado siendo pareja, todo estaba más que claro ahora y ya no tenía motivos para seguir haciéndome ideas erróneas, ahora sabía la verdad.
Continúa…
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