III Wünschen 26

«Wünschen». Temporada III

Capítulo 26: No sé qué esperar

El leve sonido del agua, la lejana música que provenía de los restaurantes cercanos, la brisa helada chocando contra mis mejillas y mi respiración profunda eran la perfecta combinación para lograr que calmara mis nervios. En realidad, este lugar era para meditar, fijar el panorama con tranquilidad, olvidando que perteneces a la ciudad, sumergiéndote en el agua que no tenía prisa en chocar contra el muelle.

A mi lado, en silencio, Nek disfrutaba de su cigarrillo mirando el panorama, no sabía si se preguntaba por el desastre en mi rostro, o si simplemente solo aguardaba a que lanzara mis problemas. De todas formas, yo esperaría a que me lo preguntara porque en sí no tenía ganas de hablar, solo de quedarme callado tratando de borrar de mi mente aquella imagen que se presentaba de forma intermitente a cada rato, torturándome, haciéndome creer que todo fue una mentira.

¿Cómo pudo? ¿Cómo traicionó mi confianza? Le había dado otra oportunidad, creí que todo estaría bien, dejé de pensar en esas malas suposiciones, traté de ser paciente, de no ponerme celoso y hasta me los tragaba si sentía una pizca de ello. Sin embargo, él se rió en mi cara todo este tiempo, se reía tanto de frente y a mis espaldas, y ni siquiera quería saber qué demonios pasaba por su cabeza cuando me miraba.

¿Tan desgraciado y descarado podía ser? A fin de cuentas, jamás pude conocer realmente a Devon, hasta ahora.

Jugó con mis sentimientos, jugó con mi amistad, me hizo creer un cuento tan fácil y también porque yo lo había permitido que lo hiciera. No podía ser más estúpido, yo mismo puse la piedra para volver a pisarla y tropezarme, es que… ¿Cuándo iba a aprender? ¿Cuándo iba a dejar de ser tan pendejo y de creer en cualquier cosa?

Esta vez no estaba enojado con Tom, bueno sí lo estaba, pero más me hervía la sangre pensar en Devon. Ese tipo no solo jodió con mi vida, sino también con mi confianza, mi amistad, mis sentimientos, hasta ya lo estaba queriendo como un amigo muy cercano.

Miré mi mano, el anillo que yacía reluciente bajo el manto matutino, el sol ya estaba saliendo, sus rayos apenas tocaban las copas de los árboles. Aquella idea absurda se me cruzó por la cabeza, y también, las palabras de advertencia de Devon sobre no enseñarlo. ¿Cuál era su verdadera intención al decir eso? ¿Tratar de protegerme? ¿Evitarse un disgusto? ¿No querer recordar que la persona que él quería ahora estaba con otro? ¿Era capaz de llegar a hacer semejante estupidez? Y yo creyendo que quería cuidarme, por así decirlo.

Con los dedos de la otra mano empecé a jugar con el anillo, me daba algo de comezón, quería quitármelo, pero… de hacerlo, ¿Cuál sería la siguiente acción?

—No seas estúpido —escuché de Nek, le miré y él fijaba mi mano, que estaba apoyada sobre la baranda, un mal movimiento y mi anillo se caería al agua, al fondo de todo. ¿Y quién lo iría a buscar? —Mejor bebe…

Me tendió la botella de un litro de cerveza que había traído consigo cuando nos encontramos, dijo que lo había sacado de la fiesta donde estaba. Le di un buen sorbo mientras sentía la mirada de Nek, desvié los ojos y se mandó una carcajada, bajé la botella y enarqué una ceja.

— ¿Qué sucede?

—Pues recuerdo que antes no eras de tomarte todo de sopetón —dijo cruzándose de brazos, bajé la botella, había ingerido demasiado. —Mira… sé que eres de dar vueltas, te preguntaré qué sucede y me dirás que nada, así que ahorrémonos el circo y dime, ¿Qué sucede esta vez?

—Nada —dije y él bufó tan pesadamente que me causó gracia.

— ¿Nada? Ok, ¿Qué sucedió con tu novio? —me quitó la botella y vi como lo ingería con ansias. Me sobé el cuello, pensando qué contestar al respecto, aunque no era algo difícil de contestar, pero… se me hacía un tanto raro que justo él lo preguntara, no lo sé, me provocaba una sensación incómoda. Algo estorbaba en mi cuello.

—Estoy cansado —dije luego de un rato —estoy cansado de ser un idiota, de sonreír, de hacerme el ciego. Estoy cansado, dije una vez que sería alguien diferente, pero siempre buscan la forma de lastimarme, ¿Por qué? Yo no hice daño a nadie, yo solo…

No logré continuar, me eché a llorar de repente, el nudo en la garganta era más fuerte y me impidió continuar, sintiendo helado el pecho, inspirando con dificultad.

—… Solo quiero ser feliz.

Al lograr decir eso sentí como si el peso del mundo se cayera a mis pies, y el polvo junto con el viento me arrojaban a kilómetros. Sentía que iba a caerme, un mareo rotundo me sacudió, seguido de un dolor de cabeza.

—Bill, ¿Estás bien? —luego de eso, percibí que iba a desvanecer y Nek logró alcanzarme antes de que me golpeara la cabeza. —Creo que es mejor que te sientes, ¿O quieres ir a tu casa? Yo te llevo.

Yo solo asentí, aunque luego le pedí que me llevara a tomar un café, tal vez me recuperaría ya que sentía una ansiedad terrible y necesitaba de algo dulce. Nos acercamos a una cafetería cercano al muelle, nos sentamos y Nek pidió de inmediato café con leche y unos bocadillos, y un vaso de agua para él. Parecía como si la borrachera se le hubiera pasado de repente al ver que casi me rompo la cara contra el suelo.

Nos sentamos enfrentados, la mesa no era tan grande al menos, y sentí sus manos sobre las mías, las cuales se encontraban heladas. Nos dimos una mirada y mi peso cayó sobre la espalda de la silla, vi que él se levantó de inmediato y buscó a la mesera. Regresó un rato después con un vaso de agua y una pequeña cuchara, al sentarse, vertió dos sobrecitos de azúcar en el vaso y lo revolvió con la cuchara, me lo tendió y me pidió que lo bebiera sin objeciones, yo solo le hice caso. Lo bebí hasta terminarlo, dejándome un sabor dulce sobre los labios, sentía que poco a poco mi cuerpo se iba calmando, que los mareos ya no me atormentaban, de todas formas, aún me sentía algo alterado.

Luego de un rato, en silencio, Nek solo me observaba mientras yo bebía y me alimentaba un poco, no hacía falta decir que ya estaba hecho un asco, que derramaba lágrimas, que mis ojeras eran terribles y las bolsas debajo de mis ojos eran una tragedia también.

—Sabes… ¿Recuerdas esa última noche que nos vimos? —alcé solo los ojos, sostenía mi taza muy cerca, me sentía como indefenso.

Me costó al principio volver a ese tiempo, a esos recuerdos, y no porque me había obligado a olvidarlos, sino que con el transcurso de los años se volvían grises. Sin embargo, no perdían el significado de lo que tuvo en ese entonces.

Asentí al recordarlo, hacía frío y estaba lloviendo, habíamos discutido por algo que puntualmente no sabía en este momento, empapados en un parque cerca de la casa de mi madre. Yo tenía su chaqueta porque me estaba congelando, de todas formas, ya no podía ayudarnos porque estábamos por agarrar una gripe de haber estado como una hora bajo la tormenta.

—Pensé que no habría otro día —le dije y nos miramos. Él se inclinó un poco hasta apoyar sus brazos sobre la mesa, yo estaba inmóvil en mi comodidad.

—Me mortifiqué tanto con ese día… porque, fue en ese último minuto, el cual me empujaste con todas tus fuerzas, y yo no supe si me dejé caer a propósito o si en verdad estaba débil por todo lo que nos habíamos gritado esa noche. —suspiró y bajó la cabeza —En ese momento me di cuenta que esa discusión no era como las demás, que todo lo que dijimos eran verdades, y que estábamos terminando en serio.

Se quedó en silencio después, yo trataba de recordar lo que nos habíamos dicho, jamás lo había visto así, y jamás creí golpearlo tan fuerte, nunca me había puesto tan loco, pero solo éramos unos críos con una fuerza indescriptible.

—No sé qué te hizo Tom… Pero si en verdad lo quieres, si lo amas, entonces cualquier problema se va arreglar. Todos tenemos nuestros errores, a veces nos cuesta aceptarlo, queremos ser perfectos y fracasamos en el intento —nos miramos —… Además, ¡Se van a casar, por dios! ¿Por qué pelearon?

—Hay alguien que no nos deja en paz.

—Pues dime quien es y yo lo arreglo con mis dos puños —me dijo y logré reírme — ¿Ves? Esa sonrisa si me gusta. Carajo, si no fuera por ese maldito anillo ya te llevaba a la cama.

— ¿Siempre tienes que cagar los momentos con tu calentura? —me crucé de brazos después de dejar la taza.

—Eso no te molestaba cuando salíamos. —le puse mala cara y él solo se rió.

Nek me obligó a terminar el desayuno, aunque yo no quería hacerlo, no tenía ánimos, pero ahí estaba él, regañándome. Mucho de Tom no hablamos, yo no quería, más bien en mi cabeza pensaba en lo poco que Nek me había dicho, en algunas cosas tenía razón y yo siempre huía de las cosas sin saber la verdad. Tal vez vi mal, tal vez mi cabeza estaba tan sumergida en esa idea que interpretó de mal manera la situación, o tal vez si había sucedido y quería auto convencerme de que no.

De todas formas, yo debía hablar con Tom, ahora estaba armado de valor, con ganas de saber la verdad. Pero, conociendo como soy yo, sabía que al momento de enfrentarlo me echaría para atrás, como siempre lo había hecho; y siempre esperando que ocurriera lo peor para averiguar.

— ¿Te llevo a casa? —preguntó cuando pagó la cuenta, asentí y ambos salimos. Lo seguí hasta el estacionamiento, le había pedido prestado la motocicleta a su compañero de piso, y no eran de esas que se veían muy tranquilas, más bien tenía que preocuparme por la vida.

Me tendió su casco y me lo puse, sin reproches porque ya sabía cómo era él, me senté atrás de él y me tuve que sujetar de su chaqueta. Durante el viaje, manejó con cuidado, sentía nuevamente que mi celular vibraba, pero no quería contestar todavía, quería darme un baño caliente para relajarme y pensar las cosas mejor.

Sabía que Tom debería estar como loco, claro, el que su novio no contestara y no dijera a donde se encontraba sin una razón en específico pondría paranoico a cualquiera. Sin embargo, al ver presenciado aquella escena, me hizo dar coraje y una parte de mí decía que merecía preocuparse de tal manera. Me sentía mal, no iba a negarlo, quería dejar todo este maldito orgullo, pero el desgraciado solo se atoraba en mi garganta y me obligaba a mantenerme al margen.

Odiaba ponerme así aunque yo no quisiera, siempre estaba queriendo aparentar que no ocurría nada, que no me afectaba en absoluto cuando por dentro me derrumbaba, y al momento de enfrentarlo, siempre me ponía en el papel del sumiso, de aquel que dice que todo estaba bien cuando en realidad no era así.

— ¿Bill? —escuché y parpadeé un par de veces, estaba frente al edificio de Tom. Logré bajarme con cuidado y me puse al lado de Nek, que había apagado el motor y equilibró la moto, pero no se bajó de ella. — ¿Seguro que estás bien?

—Esa es una pregunta estúpida, Nek —le dije con una sonrisa — pero lo estaré después de un buen baño. Va a ser un día muy largo, con esto del Tour y las maletas.

—Oh, es cierto, espero que puedas con tu nueva etapa —nos quedamos mirando —Aunque a ti siempre te va bien en todo lo que te propones.

—Gracias, Nek. Eres muy lindo —le dije frotándole el brazo a modo afectuoso.

—Lo sé, todos me dicen eso —dijo con su sonrisa ganadora y yo negué con la cabeza.

—Jamás vas a cambiar —Le toqué el hombro. Acto seguido, solo me salió abrazarlo, él correspondió a mi acción. — Gracias por acompañarme, sé que esto no tendría que ser así, pero en verdad agradezco que estuvieras aquí.

—No tienes nada que agradecer, Bill —nos separamos y él sujetó mi mano —Siempre fuiste y serás alguien importante en mi vida, a pesar de las cosas que sucedieron entre nosotros yo te aprecio mucho. Y sé que es difícil de creer en algo como esto, sabiendo como era yo en la escuela.

—Pero yo sí te creo —me miró con su sonrisa.

Luego de eso, le di un beso en la mejilla y le tendí el casco, él se lo puso y me alejé un poco para darle espacio. Encendió el motor y se marchó, yo solo me quedé viendo cómo se alejaba por la calle, sonreí ante unos vagos recuerdos de mi adolescencia.

— ¿¡Dónde estabas!? —escuché detrás de mí y me asusté, al girar vi a Tom que tenía su celular en la mano, estaba alterado, despeinado, parecía haber sudado porque su frente estaba húmeda. —Te llamé muchas veces, nunca me contestaste, ¿A dónde te fuiste? Tenemos muchas cosas que hacer.

¿Era en serio? ¿No pensaba hablar de lo que yo había visto? ¿Ni siquiera me vio? ¿Ni siquiera quería explicarlo?

De pronto todo ese coraje, todo el valor y esas mierdas parecían haberse escapado de mí, y en su lugar aquel nudo se infló en mi garganta, amenazando con hacerme llorar de la bronca por no poder lidiar con el mismo. Y aquí entraba mi querido orgullo a gobernar lo que tenía a su alcance.

— ¿Está todo bien con Devon? —caminé hasta poder subir al escalón, me puse al lado de él mientras no dejaba de mirarle. — ¿Qué le dijo el doctor?

—Eh… —lo noté nervioso, buscó sus llaves para entrar al departamento y se le cayó, yo lo agarré y abrí la puerta por él —… dijeron que está bien, el yeso lo tendrá por unos dos meses más o menos.

— ¿Solo eso? ¿No pasó ninguna otra cosa? —dejé que pasara y me quedó mirando, no sé si su expresión era de confusión o de otra cosa.

—No, ¿Por qué lo preguntas? —dijo pasando directo al ascensor, las puertas se abrieron y yo ingresé. —Ah, ¿Por el Tour lo dices?

—Mmm si, por el Tour —presioné para cerrar la puerta y luego presioné el número.

No quise hablar más. Nos fuimos al apartamento y Tom me dijo que aún había tiempo para llegar al Bus, así que solo me enfoqué en darme un buen baño, arreglarme, llevar las maletas al coche y dirigirnos hacia la discográfica, desde allí partiría el bus.

En todo ese trayecto no quería pensar, pero cada que me planteaba hacerlo nuevamente se me venía la imagen a la cabeza, y con ello, la explicación de Tom que jamás existió. ¿Me dolía el que no mencionara algo sobre ese suceso? Por supuesto que sí, ¿Podía armar un escándalo por eso? También, ¿Y por qué no lo hacía? Seguramente porque no quería crear más discusiones y malos ratos, no quería estropear esta parte de mi carrera, no quería iniciarla así. Sin embargo, esto estaba en mi cabeza y demandaba tanto que me dolía.

&

Afuera el día era gris, no podía despegar la vista de la ventana, estaba tapado con una manta que me dio Matt y tenía una taza de café en mis manos, dentro del bus los chicos andaban distraídos jugando videojuegos, otros jugaban a las cartas y yo aquí, hundiéndome en el paisaje, no queriendo ver a Tom, ni siquiera quería escucharlo por hoy.

— ¿Quieres más café? —escuché de Matt, se sentó a mi lado y yo me acomodé mejor y asentí — ¿Estás bien? Te noto desanimado, ¿Qué sucede?

—No es nada —dije dejando la taza vacía sobre la mesita que tenía frente a mí —es que en estos momentos solo trato de enfocarme en lo que vamos a enfrentar, y no es fácil.

—Pues si es verdad, pero no creo que solo sea eso —los dos nos miramos, traté de disimularlo y fue en vano — ¿Ves? A Matt no puedes mentirle.

En ese instante, por pura curiosidad, mis ojos fueron directo hacia Tom, que se encontraba con los chicos jugando videojuegos, me estaba mirando y se me escapó un suspiro, Matt también le miró y suponía que entendió el asunto. Solo asintió y tomó mi taza para traerme más café, yo decidí enfocarme en la ventana nuevamente, aunque en realidad solo me enfocaba en el reflejo de Tom que se veía tras el cristal. A veces se reía, otras solo me observaba y no sabía si se daba cuenta que yo también le miraba, ¿Por qué actuábamos así, aun cuando no nos habíamos dicho nada al respecto?

No sabía cuántas horas habían pasado, pero en todo ese tiempo no había dejado de mirarlo, ¿Por qué no solo me decía y listo? Yo vería qué hacer, no iba a dejarlo, no podía hacerlo, es solo que… Llegué a un punto en el que todo esto me cansa, y hasta no aclarar la situación yo no sabría cómo continuar. Quería decirle esto, esto y mucho más, pero no me salía, ese nudo en la garganta se presentaba cada vez que decidía enfrentarlo.

El resto del camino fue así, yo mirando por la ventana, o durmiendo, o bebiendo café, pero siempre aislado. A veces bromeaba con Matt, me hacía reír por momentos, pero luego regresaba a mi burbuja, esperaba que nadie lo notara a excepción de él y Tom, pero pronto los demás empezaron a preguntarme si estaba muy nervioso por todo esto, y tenía que mentirles.

Por la tarde habíamos llegado a destino, el bus aparcó a la vuelta del hotel debido al lugar, nos dijeron que solo tomáramos lo que habíamos traído con nosotros, que luego mandarían a la gente a por nuestro equipaje. Nos preparamos, nuestra seguridad estaba con nosotros, a Tom se le dio por contratar un par para empezar, solo por el bienestar de la banda.

Al salir, hacía mucho frío, escuchamos unos grititos y Tom empezó a decir que podíamos firmar y sacar fotos, pero mientras avanzábamos para el hotel, eso hicimos, aunque estuvimos un buen rato entre parar y saludar a los fans que se iban acercando y acumulando cada vez más. Me sentí a gusto al saber que había fans que nos reconocían, pero también me sorprendí el que esperaran quien sabe por cuánto tiempo bajo este frío indescriptible.

Una vez que llegamos al hotel, Tom nos hizo esperar unos minutos en el hall, me sentía como un turista, pero uno reconocido ya que la seguridad del hotel vigilaba afuera para que no haya ningún inconveniente, y se escuchaban que nos llamaban y los flashes de las cámaras nos apuntaban. Saludamos por última vez antes de que Tom nos diera unas indicaciones de las habitaciones, como siempre recordando lo que se debía y no hacer, sobre todo a Matt, que era el más divertido de la banda, y el más suelto.

Tom dijo que teníamos la misma habitación, sin decir nada nos metimos y él cerró la puerta. Yo miré a mi alrededor de forma desinteresada, lo que necesitaba ahora era la cama y dormir, aunque fuera solo por un rato. Tom no podía hacerlo, tenía muchas cosas encima, y más ahora que Devon no estaba; su asistente le ayudaba, pero yo sentía que igual tenía demasiada presión.

Me dijo que iría a ver lo del equipaje, y a avisar al local que habíamos llegado, hoy solo nos tocaba un extenso ensayo, ya que mañana era nuestro primer show. Por la noche teníamos una promoción qué hacer en una radio, y mañana teníamos que hacer una entrevista para una revista antes de dar el concierto, seguramente tendríamos que levantarnos muy temprano.

Me acurruqué contra las almohadas, sintiendo la suavidad, cerré los ojos y creo que me quedé dormido por un rato.

Logré despertarme, estaba algo asustado y miré mi teléfono por las dudas para verificar que no fuera tarde. Solo me había dormido media hora, me senté en la cama, mis maletas estaban al pie de la misma; seguro Tom no quiso molestarme. Me estiré y vi que en la mesita de luz había una bandeja con una taza de café y unos pequeños bocadillos. Mi estómago estaba vacío, así que decidí beberlo y comí con tanta desesperación esas delicias, saciando el hambre.

La puerta se abrió dejando ver a Tom que enviaba mensajes por su celular, alzó la vista y me dedicó una sonrisa, pero no era del todo plena, parecía estar apurado.

—En una hora nos iremos a ensayar, así que tienes tiempo de comer algo en el restaurante abajo y de arreglarte. —dijo observándome un segundo y luego regresó a su móvil. Yo solo asentí y terminé de beber el café.

Fui hacia mi maleta y comencé a buscar ropa, al tener todo listo me dirigí al baño, pero una incomodidad me hizo detener frente a la puerta, me giré y vi que Tom estaba sentado en la cama con su celular. ¿Debería preguntarle? Esto no me iba a dejar tranquilo todo el día, y suponía que cuanto más tiempo aguantaba, peor sería mi manera de preguntar.

—Tom… ¿Qué pasará con Devon? —pregunté sin más, él me miró un segundo después y se le vio confundido —Digo, es parte del equipo, ¿Cómo continuaremos? ¿Podrás sin él?

No supe por qué mi última pregunta pareció incomodarle, tensó los músculos de su rostro y yo me puse firme, sujetando contra mi pecho mis pertenencias. No le despegaba la vista, tragó saliva y se puso de pie.

—Mi padre lo tiene bajo control, estará un tiempo ausente por unos estudios, pero nos alcanzará en la tercera fecha.

—hmm, ya veo —él se sobó el cuello, entrecerré mis ojos, esto comenzaba a molestarme en la nuca. — ¿Y qué sucedió allí dentro? Digo, ¿Aún seguía ebrio antes de que yo me fuera?

— ¿De qué hablas? Le pusieron un suero para quitarle el alcohol.

Me miró, sí, lo sabía. Estaba nervioso, podía notarlo en su respiración, y por cómo no mantenía la vista como yo lo hacía. Bien, no hay que alterarse, puede que busque un momento para decirme verdaderamente qué sucedió, puedo esperar, ¿Verdad?

No, no puedo. ¿Cómo puede actuar, así como si nada? ¿Por qué no es capaz de decirme lo que sucedió? Acaso… ¿Acaso hay algo que yo no sepa de ellos? Eso era imposible, ¿Por qué habría de haber algo? ¿Por qué Devon tendría dos caras? ¿Por qué Tom me lo ocultaba?

Mi respiración empezaba a acelerarse y parecía que los segundos le seguían el ritmo, algo en mi estaba queriendo salir y estaba muy frágil como para crear una barrera e impedir que cruzara la línea. Sin embargo, mientras me contenía, ya había cruzado definitivamente la línea…

—Entonces… cuando te besó en la habitación, ¿Estaba sobrio?

Sus ojos y los míos hicieron contacto, sintiendo también como si el invierno del exterior entrara de forma fugas por la ventana y congelara todo a su paso, hasta mi respiración.

Él no supo qué decirme, esperé y esperé unos segundos, y solo tragaba saliva y se mojaba los labios, queriendo hablar y fracasando en el intento. No lo resistí, así que ingresé al baño y decidí que el agua caliente hiciera lo suyo, en verdad necesitaba una ducha de nuevo.

Continúa…

Gracias por la visita. Los invitamos a continuar con la lectura.

por MissAnunnaki

Escritora del Fandom

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