«Wünschen». Temporada III
Capítulo 27: Café y lágrimas
Cuarta fecha, habíamos visitados tres lugares de tres ciudades distintas, hoy había sido el segundo día en el mismo país, como se habían agotado las entradas habían agregado otra fecha a último momento y estaba casi tan lleno como la primera fecha en la ciudad. Estábamos ansiosos, contentos, sorprendidos de saber que los fans nos seguían a donde quiera que íbamos; una cámara siempre nos seguía para documentar y grabar nuestros momentos, y también aprovechábamos para hacer nuestras payasadas.
Como banda sentíamos una unión indescriptible, era la primera vez que convivíamos por más tiempo y hasta Matt se volvió mi mejor amigo de Tour, obvio que jamás reemplazaría a Andy, él era único, pero Matt siempre tenía sus bromas y su buen humor para sacarme una sonrisa…
Hasta el momento en el que cruzaba la puerta de mi habitación para dormir.
Le había dicho a Tom que quería una habitación para mí solo y sin preguntarme lo aceptó, suponía que era más evidente el porqué de esa decisión. La noche anterior Matt se había quedado conmigo y nos desvelamos mirando una serie, hablando sobre Tom y lo que él no sabía, claro que tuvo su opinión y lo escuché, pero yo solo quería que esto pasara y tratar de enmendar las cosas. Por su parte no veía señales de que hiciera algo, tal vez sí las había, pero era demasiado idiota para darme cuenta, o podía ser que no quería enfrentarlo, porque siempre actuaba así: con el miedo de enfrentar las situaciones.
Devon aún no aparecía y agradecía que no lo hiciera por el momento, gracias al Tour conseguía distraerme, pero cuando estaba solo en mi cama del hotel, me ponía nostálgico y pensaba en muchas cosas. No quería que me afectara tanto, no quería enfermarme por eso, no había tiempo para tomar medicamentos o fumar y beber hasta que sintiera que estaba bien, tenía que dejar que las cosas fluyeran, y así tenía que ser.
— ¿Bill? —escuché y miré la puerta mientras me ponía de pie — ¿Ya estás listo? Saldremos en cinco minutos.
Oh, lo había olvidado. Los chicos tomaron la manía de irse de fiesta casi todas las noches, la condición de Tom era de que no se quejaran al día siguiente y que el día anterior a dar un concierto se durmiera temprano, ellos lo aceptaron y ahora que habíamos terminado de dar el cuarto show hace una hora y media atrás, tenían motivo más que suficiente para salir a hacer de las suyas.
Hoy no tenía muchas ganas, estaba algo cansado, pero tampoco quería quedarme solo en el hotel, bueno, no estaría tan solo porque estaban los del staff.
— ¡Siii, ya voy! —bufé y fui a buscar mi chaqueta, me di un vistazo en el espejo, tomé mis cosas y me dirigí a la puerta. Allí estaba Matt enviando mensajes a quién sabe, se lo arrebaté y empezó a seguirme.
— ¡Dame mi teléfono! estoy en mi papel de galán —me dijo y le sonreí mientras estiraba el brazo.
—A ver, veamos quien es —dije mirando el móvil, él ya no se esforzó en quitármelo. — ¿Será la rubia, o la de cabello rosa?
—Ya en serio, siempre dices que ninguna me conviene —dijo mirándome algo serio.
—Eso es porque eres medio idiota, y porque hasta hace unos días decías que había una chica con la que ibas en serio, ¿Y ahora qué sucedió? —nos quedamos mirando y él quiso quitarme el teléfono y empezamos a darnos empujones.
—Dejen de comer delante de los pobres, tenemos que irnos —dijo el asistente de Tom. Matt le enseñó el dedo mayor y le devolví su teléfono.
Bajamos por el ascensor los tres y nos reunimos con los demás, el asistente de Tom era buena onda y pronto nos hicimos unidos también. Fuimos a la camioneta luego de ver que había unas fans esperando, nos tomamos unas fotos y al meternos al vehículo, me sorprendió que Tom se subiera con nosotros, Matt me dio una mirada y habló:
— ¿Qué sucedió, viejo? ¿Ya no quieres estar leyendo el periódico hasta tarde, ni tomar tu taza de café frente a la chimenea? —los demás se rieron y él solo negó con la cabeza poniendo expresión divertida.
Suponía que esta salida sería algo incómoda. La puerta iba a cerrarse, pero vimos que el de seguridad la detuvo y allí, con una sonrisa, apareció Devon. Automáticamente Matt y yo nos observamos, cómplices de alguna conversación muy privada, por suerte yo estaba en la otra punta y solo miré por la ventana mientras empezaban a hacerle preguntas a Devon, yo escuchaba la conversación y Matt le dijo al baterista de cambiar de lugar para poder sentarse junto a mí.
Al principio del viaje no me dijo nada, yo me sumergía en lo que se podía ver a través del cristal. No había mucha gente y las luces de la ciudad al menos adornaban las calles, de reojo rogaba que Matt no dijera nada en voz alta, no quería que nada se supiera, y que mucho menos se armara escándalo dentro del vehículo. Por dentro, mi cabeza recordaba tantas cosas y mi cuerpo reaccionaba ante eso, comenzaba a sentirme tenso y mis labios se apretujaban entre sí, queriendo morder hasta que sangraran de la desesperación… ¿A qué? Era muy evidente.
—Hey, mira este vídeo de gatos —Matt me pasó su móvil y ambos miramos vídeos compilados de felinos miniatura, por un rato logré calmarme. Y luego, vi que él escribió un mensaje y me lo enseñó.
«¿Estás bien?», leí. Le miré y asentí con una sonrisa sostenida, era algo débil, creo que pudo notarlo, pero no me dijo nada y me sonrió también. En el camino, mientras los demás escuchaban música y bebían de contrabando, Matt y yo mirábamos vídeos, parecíamos aislados, sumidos en nuestra burbuja de felpudos gatitos y perritos bañándose con mucha espuma.
El viaje me duró muy poco con esta distracción, cuando bajamos del coche nos condujeron rápidamente al interior del club nocturno. La música era muy poderosa y pronto ya me veía bajo esas luces bailarinas y la oscuridad. Me senté en uno de los sofás, los demás se quedaron parados cerca de la barra, y teníamos varios lugares donde relajarnos ya que este sector era exclusivo para nosotros. Luego de lo que sucedió la noche anterior, habían tomado medidas y nos encontrábamos solos.
Sin embargo, no podía dejar de mirar como Tom y Devon estaban cerca uno del otro, pero ninguno se dirigía la palabra. Tom estaba hablando con el baterista y Matt, y Devon pedía algo en la barra. ¿Será que habían hablado o algo? La curiosidad me inundó la cabeza, y decidí husmear en mi teléfono para poder olvidarme de todo esto.
No sabía si iba a hablar en algún momento con Tom, si íbamos a arreglar las cosas, o él lo haría, porque él fue quien cometió ese error. De todas formas, sentía que yo debía exigirle, ya que él no se había molestado en darme una explicación más lógica durante todo este tiempo. Matt se acercó, durante la primera hora estuvimos mirando cosas en su celular, de vez en cuando se iba para ver alguna chica o conversar con ellas. Los chicos estaban desparramados en los sofás y ni siquiera me importó donde estaba Tom.
Me levanté para ir al baño, no quedaba tan lejos y agradecí que se escuchara menos la música. En ese momento me llegó un mensaje de mi mejor amigo y decidí llamarlo directamente, esperaba que me atendiera y me dijera algo para no caerme.
— ¡Hola! ¡¿Ya estás ebrio?! —me dijo apenas contestó, yo me reí.
—No, si vieras que patético me veo encerrado en el baño, con solo jugo de naranja en mi estómago… El Bill de los dieciocho estaría realmente decepcionado en este momento.
—Yo también lo estaría —escuché su risa —Espero que estés bien, ¿Hay algo nuevo sobre Tom?
—Mmm… no —me eché un suspiro — pero… ¿A que no adivinas quien decidió aparecer ahora? Aunque sabía que lo haría en cualquier momento.
— ¿Devon? ¿¡Y qué hiciste!? ¿¡Ya lograste darle su merecido!? ¿¡Lo arrastraste por el suelo!? ¿¡Le arrancaste la nariz!?
— ¡Ay, no! ¿Cómo le voy a arrancar la nariz? —dije en tono escandaloso y mirándome al espejo con una expresión de asco. De solo imaginarlo ya me había desmayado internamente. —Ni siquiera pude saludarlo, no pienso hacerlo. Matt estuvo conmigo todo el tiempo, ninguno de los dos decidió acercarse; hoy Tom quiso acompañarnos.
—Hmm, eso es bastante extraño, ¿no crees?
—La verdad sí, pero soy un cero a la izquierda. —me acomodé el cabello mientras me inclinaba frente al espejo —Sigo esperando a que me hable, o me diga algo y nada. Ahora estoy rogando que esto del Tour termine, no puedo creer que empiece de esta manera, tienes que ver como estoy soportando todo esto.
—Te entiendo, Billy, y me duele que Tom aún no te haya dicho nada —dijo con voz serena —Pero sabes que en algún momento tendrá los huevos necesarios para poder decir su verdad, o lo que sea que haya sucedido en realidad. Porque, como sabes, yo desconfío de Devon, y siento que todo fue un circo que él preparó.
—No lo sé, pero ahora… —abrieron la puerta y Matt ingresó con expresión medio alterada, bajé el teléfono y le quedé viendo. — ¿Qué sucede, Matt?
—Tom está ebrio, ¡Golpeó a Devon! —al decir eso abrí los ojos, y sentí un vértigo en el pecho.
—Ah… Te hablo después Andy, no sé qué carajos acaba de pasar —dije medio rápido.
— ¡Exijo fotos de esa situación, por favor! —dijo y fue lo último que escuché, corté la llamada y salí corriendo con Matt.
Veíamos cerca de la barra que los de la banda trataban de retener a Tom, mientras que Devon estaba con el asistente, se habían acercado los de seguridad también y yo fui directamente a ver a Tom.
Tenía la nariz algo hinchada y le salía sangre, dirigí mi vista hacia Devon y tenía el labio lastimado y un poco de sangre en su yeso, al parecer logró pegarle con eso en la nariz.
— ¿¡Qué demonios te sucede!? —dije exaltado mirando a Tom, aún quería pelear ya que quería zafarse de mis compañeros, que lo sujetaban fuerte y le decía que se calmara. Aún no entendía porque había sido el motivo de la pelea, y realmente estaba desconcertado por cómo se veía. —¡Vamos! Te llevaré al hotel.
Apenas lo agarré del brazo, me quedó mirando, lucía como un ebrio, hasta sus ojos parecían irse. Mis compañeros me ayudaron a escoltarlo fuera del club, junto con los de seguridad. Una vez que estuvimos afuera, le dije que ellos podían quedarse, que yo iría con Tom en el coche, que siempre aguardaba afuera por cualquier inconveniente, como éste por ejemplo. Estuvieron unos minutos diciendo que todos íbamos a volver, pero yo en serio no quería joderles la noche, más de lo que Tom ya lo había hecho. Les pedí que si querían volver, que lo hicieran con Devon si se sentía mal, así que luego de estar hablando unos segundos, accedieron.
Me adentré con Tom en el coche, se quedó acostado en los asientos y le pedí que arrancara para el hotel. Él se quedó inmóvil en todo el trayecto, sostenía entre su nariz, con su mano, unas servilletas que le habían dado para que la sangre no manchara toda su ropa, aunque a esta altura era medio difícil no hacerlo.
No tardamos mucho, se me hizo corto el regreso. Ambos, yo abrazándolo para que no se cayera, ingresamos al hotel y le dije al chofer que se dirigiera al club por si los chicos querían volver. Llamé por el celular a alguien del Staff, para que se comunicara con la atención médica del hotel. Los de recepción me ayudaron de todas formas, y les pedí que llamaran también. Me acompañaron hasta la habitación y nos dejaron solos.
Llevé a Tom a la cama, y cuando logré que estuviera acostado, quise separarme, pero él me tomó del brazo, me tironeó para caer sobre él, manchándome con su sangre.
—Quédate conmigo —decía, sus palabras vagaban, ¿Cuánto había bebido? Ni siquiera habíamos estado dos horas en el lugar.
— ¡Tom! ¡Me estás ensuciando! —dije tratando de ponerme de pie, logré separarme. —A ver, dime… ¿En qué pensabas? ¡Volviste a caer! ¡Estabas bien!
Se sentó como pudo y me quedó mirando, se sacó la servilleta y aún bajaba sangre, maldije por lo bajo y fui a buscar alguna toalla. Volví cuando lo conseguí y se lo puse en la mano y le indiqué que se lo pusiera en la nariz.
—Lo siento… Es que, perdí el control.
—No lo pierdes tan fácil, llevabas mucho tiempo sobrio, y lo sabes —me crucé de brazos. Al verlo mejor, estando solos, me dio mucha pena, no solo la nariz le sangraba, sino que también tenía al lado del ojo izquierdo, un moretón. Eché un suspiro y algo en mi garganta amenazaba con trabar mis siguientes palabras. —Mira… no sé qué sucedió, pero no quiero que vuelvas a beber, no lo digo por el escándalo que esto trae si alguien más lo vio, sino que lo digo por ti, porque tú te propusiste a estar bien y salir de aquel pozo…. ¡Ah! Ni siquiera sé si te vas a acordar de esto mañana.
Tocaron la puerta y fui a ver de quién trataba, al abrirlo vi que era un médico y una enfermera. Amablemente les recibí y dejé que ingresaran y atendieran a Tom, también los acompañaba uno de los de recepción y me hacía unas preguntas. Al final dijeron que no era nada grave, solo que justo le golpearon donde se acumula más sangre para circular y por eso derramaba tanto, confirmaron que no había ninguna fractura de nariz; además Tom dijo con qué le pegó Devon así que fue razón más que suficiente. Le dieron medicamentos y que fuera al hospital de igual forma.
Cuando se fueron, me senté al borde de la cama, y saqué mi celular, tenía mensajes de Andy, de Matt, del asistente, y del Staff si necesitaba algo. Le contesté al último, Tom necesitaba café así que le pedí amablemente que me subiera dos a la habitación.
—Voy a darme un baño —escuché que dijo él y ni esperó a que le contestara, que ya se había escuchado el ruido de la puerta y, segundos después, el ruido del agua cayendo.
Me senté en la cama y vi la toalla y la servilleta empapada de sangre, me invadió un escalofrío y decidí levantarlo para tirarlos al cesto de basura, me daba una sensación rara ver eso.
Escuché el ruido de la puerta y fui a ver de quién se trataba, Matt estaba algo agitado y su cabello húmedo. Me quedó mirando mientras recuperaba el aire y cerré un poco la puerta detrás de mí.
— ¿Cómo está el viejo? —preguntó cuando se recompuso —Hemos tardado un poco porque atendieron a Devon afuera del club.
—Nada grave, solo sangre y ninguna fractura —dije después de un suspiro, me miró aliviado y después se acomodó el cabello. —Ahora se está dando un baño, espero que no sea idiota y se moje las vendas que el doctor le puso.
—y si aún sigue bajo los efectos, dudo mucho que lo recuerde —se acercó el asistente con los vasos de café, preguntó por Tom y dijo el mismo comentario que Matt, le agradecí por el café y mi amigo se fue con él.
—Cualquier cosa que necesites, tú solo dime —dijo mientras se alejaba, le sonreí e ingresé nuevamente a la habitación.
Cuando cerré la puerta, me encontré con Tom que estaba de espaldas hacia mí, solo tenía puesto sus jeans, el cabello mojado empapando su espalda y…. sentí que mi corazón aceleró su ritmo.
Ya, cálmate.
—ten, pedí que trajeran café para que te despiertes un poco —me acerqué lentamente, y trataba de no mirar su cuerpo o su rostro, algo me recorría la espalda, era una brisa caliente. ¿Por qué no puedo estar serio en una situación así?
—Gracias —dijo y lo tomó con su mano, yo regresé y me dije que, ya que parecía estar todo bien, podía irme.
—Bueno, si quieres algo nos avisas. —dije retrocediendo — A mí, o a alguno del staff.
Fui nuevamente hacia la puerta, pero su voz se detuvo y cerré los ojos, quería creer que no me había llamado, y por su tono era evidente que quería decirme algo. ¿Qué pasaba si lo veía y lo escuchaba? No sabía si seguía bajo los efectos del alcohol, o si la ducha logró quitarle un poco la borrachera, pero mi mente decía que no debía darme la vuelta, y mi corazón gritaba todo lo contrario.
Presioné los labios y decidí voltear a verle, cuando lo hice, en su rostro podía percibir el dolor del golpe en la nariz, y a la vez, causaba algo de gracia verle con vendes sobre su nariz. Moví la cabeza en señal de respuesta a su llamado, y él se acercó despacio mientras bebía su café, yo aclaré la garganta y sujeté con las dos manos el vaso de café, como si eso pudiera salvarme de cualquier cosa.
—No creo que este sea el buen momento —dijo casi en voz baja, pero pude oírlo claramente —, pero necesito hablar contigo.
Me quedé quieto, ¿Hablar de qué? ¿De lo que pasó? ¿De la razón por la que Devon estaba aquí? ¿Qué? ¿Acaso me iba a decir que la razón por la que se fueron a los golpes fue por él? Aunque claro, es más que evidente que fue por eso.
—Oh… —miré el suelo un instante. Sin embargo, el nudo en la garganta me dificultó concretarlo y comenzó la molestia —bueno, ¿por qué quieres hablar conmigo ahora?
Ya estaba a la defensiva, siempre comiéndome la cabeza con muchas cosas y Devon era la mayoría de ellas. No podía estar sereno, después de esa pelea justo quería hablar conmigo, y no antes. ¿Era coincidencia? ¿O quizás había pasado algo más y yo no me enteré?
Vi que sus ojos bajaron a mi mano, yo aún conservaba el anillo, claramente no iba a quitármelo. Después de todo, él me había propuesto matrimonio y yo aún lo quería. Es solo que él debía aclarar muchas cosas, y me dolía que aún me las ocultara, o que no fuera totalmente honesto conmigo, ¿Acaso tenía miedo de lastimarme? ¿Es en serio? ¿Después de todo lo que habíamos vivido hasta ahora, pensaba que algo más iba a lastimarme? Yo vería si me afectaría tanto o no, pero no quería que él me siguiera ocultando cosas. Si había algo más con Devon, o alguien, no lo sé, quería que fuera honesto conmigo, y si en verdad me amaba, debía decirme todo lo que le pasaba, porque yo siempre estuve ahí para ayudarle.
—Antes que nada, yo… quiero disculparme —tragué saliva, realmente estaba por ponerme a llorar, ¿cómo es que podía ser tan descarado y contarme algo así después de que Devon apareció? ¿por qué no lo hizo antes? ¿qué tenía de diferente hacerlo ahora y no días atrás? —Expuse a todo el equipo, y me encargaré de cada detalle si es que algo se llega a difundir por ahí.
—Mira, Tom. Si realmente quieres disculparte, creo que no es a mí a quien debas pedirle —le dije sin más, con total seriedad y queriendo mantener la frente en alto. Pero me estaba quebrando por dentro, y mis labios empezaban a temblar de la impotencia.
—Bill —alcé la vista para poder mirarnos una vez más, y traté de ser fuerte — ¿puedes escucharme una vez?
—Lo he hecho siempre, pero parece que solo me cuentas lo que piensas que quiero escuchar, y no lo que en verdad debería.
Bajé la vista nuevamente al suelo, no me dijo nada más. Otra vez parecía que se había acobardado, que no quería decirme la verdad por algún bloqueo suyo; y yo sabía que podía sonar cruel, que a veces era directo al decir las cosas, pero que él lo aceptara con su silencio me partía por dentro, ¿qué estaba pasando entre nosotros ahora? ¿por qué todo se fue al carajo cuando llegó Devon? ¿qué sucedió realmente entre ellos? Porque, a esta altura de la vida, ya casi no creía en lo que Tom me había dicho.
Sí, estaba dudando de sus palabras.
Me dirigí nuevamente a la puerta apoyé la mano en la perilla y esperé unos segundos. Esperaba a que me detuviera, que me hiciera tirar el café al suelo de la rapidez con la que sujetaría mi brazo, que me dieron vuelta repentinamente y me hiciera mirarle a los ojos, que me dijera toda la verdad sin importar el grado, que fuera el Tom de antes, que me quisiera nuevamente, y que solo tuviéramos peleas estúpidas de pareja.
¿por qué nos costaba tanto volver a lo nuestro?
Pero… no lo hizo, no me llamó por mi nombre ni me sujetó del brazo, no corrió hacia mí con desesperación, ni ablandó mi corazón que, con el transcurso de estos días, parecía ponerse duro ante la indiferencia.
Sin más, decidí abrir la puerta y abandonarlo en la habitación, yo había hecho mucho hasta ahora, y no vi que él colaborara en algo para arreglarlo. Al estar en el pasillo, pude controlarme hasta llegar a mi habitación del hotel, cerré la puerta de forma tranquila, dejé mis cosas sobre la cama y, aun sujetando el vaso de café humeante, me dirigí hacia el balcón. Apenas le di el primer sorbo me eché a llorar, en silencio, descargando todas las ganas que tenía de hacerlo hacía un momento atrás, pero no quería hacerlo frente a Tom.
Dejé que las lágrimas cayeran, mientras calmaba mi interior con algo de café caliente, quería dejar de temblar, aunque eso fuera realmente imposible, debido a la situación en la que me encontraba. Las lágrimas no se desprendieron de mí hasta que terminé de beber mi café, ni tampoco calculé cuanto tiempo lo hice, solo que después logré sentir algo de alivio, aunque aún perduraba esa dureza en mi pecho y garganta.
Ingresé a la habitación y decidí acostarme un rato, cuando apoyé la cabeza en la almohada miré el reloj de la mesita de luz, marcaba las cuatro de la madrugada con algunos minutos más. Ya era momento de dormir, por suerte mañana nos iríamos por la tarde, así que algo de tiempo tenía para poder dormir un poco más.
Me acurruqué entre las almohadas y la sábana, barriendo algunas lágrimas que se quedaron en mis mejillas, sorbí la nariz antes de cerrar los ojos e intentar conciliar el sueño. Por otro lado, mi mente no dejaba de repetir esos sucesos, haciéndome saber que todo era en vano, ¿realmente lo era? No sabía por qué teníamos este conflicto, ¿por qué no era directo? ¿por qué yo no podía enfrentarle? Aunque, considerando todo lo que sucedió, yo sí le había puesto el pecho al asunto y pedí explicaciones. Algo que no fue correspondido, y que no era culpa mía, porque yo había hablado primero.
Presioné los párpados, realmente quería dormir, tal vez así dejaría de pesarme tanto la cabeza. Eché un suspiro mientras me acomodaba por última vez, para poder así descansar realmente.
Supuse que no habían pasado ni cinco minutos que sentí que golpeaban la puerta, al principio no hice caso, creí que era mi imaginación, o el aturdimiento que me había dejado la música del club. Me di la vuelta observando el balcón, y me quedé inmóvil para verificar que solo era parte de mi imaginación. Instantes después volví a escuchar los golpes, y me di la vuelta, sentándome en la cama. ¿Podría ser Matt? No, él directamente entraba a veces sin pedir permiso.
¿Y si era Tom? ¿Y si había pensado bien las cosas y ahora venía a decirme lo que sea que tenía para decir?
Me levanté, fingiendo que no estaba interesado. Me acomodé el cabello mientras avanzaba por la habitación, la puerta sonaba y sonaba, parecía desesperado. Bien, Bill, solo no la cagues de nuevo y deja que hable, siempre era yo quien huía de todo al final, huía queriendo tener la razón.
Esta vez tenía que quedarme y callarme.
Porque así de contradictorio era por momentos.
Mojé mis labios, abrí la puerta y no solo me congelé debido a la brisa del movimiento, sino por la presencia que estaba ante mí. Me quedé con la boca algo abierta, y no pudiendo entender qué estaba sucediendo, o no queriendo por razones obvias.
Allí, frente a mí, estaba Devon.
Con el brazo enyesado y le adornaban unas gotas de sangre, pero no se llegaban a notar a menos que le prestaras demasiada atención, aún tenía algo hinchado el labio, peor no se veía tan horrible como hace unos instantes, y me miraba, me miraba fijamente.
—Necesito hablar contigo. —fue lo que dijo, y yo… yo no supe cómo reaccionar.
Continúa…
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