III Wünschen 7

N/A: el cap es largo, agárrense porque acá empieza el drama :v (Solo les aviso para que no me maten después)

«Wünschen». Temporada III

Capítulo 7: La discusión

Estiré la mano al escuchar el despertador, al apagarlo me envolví nuevamente con las frazadas, abrazando la almohada. Con los ojos aún cerrados tanteé la cama y me di cuenta que Tom no estaba, seguramente fue al baño; me acobijé más y los rayos del sol se colaban por la ventana.

Y de pronto sentí un peso sobre mí, sonreí y unos labios se depositaron en mi mejilla, luego los sentí en mi hombro y así por mi espalda. Me estaba resistiendo a dar la vuelta pero cuando lo iba a hacer él se separó de mí, me giré lentamente y le miré. Ambos nos sonreímos, él no tenía su remera y solo andaba en pantalón de dormir.

—Buen día, mi amor —Se sentó en la cama, vi que me acercó una bandeja de desayuno que recién caí que estaba sobre la cama —Traje el desayuno a la cama porque quiero que recuperes bien las energías para este día tan esperado.

Me senté mientras me frotaba los ojos, estiré mi cuerpo y Tom me tendió la taza de café, le di un sorbo y me sentí muy bien porque lo había endulzado a mi gusto, ¿Un detalle más bonito que éste?

—Buen día, creo que estás de buen humor —hablé y él se acercó para darme un beso corto. Le sonreí y él sujetó su taza también.

—Estoy ansioso, sí —me miró con una alegría inmensa —Y también nervioso.

—Así debería estar yo —dije luego de darle un mordisco al bocadillo, mastiqué un rato y luego le miré con el ceño fruncido —Pero estoy muuuuy relajado, puede que me ponga tenso cuando esté frente a toda esa gente.

— ¿Te sientes bien? —se inclinó para tocar mi frente con el dorso de su mano, me causó mucha ternura su expresión preocupada y como sus ojitos brillaban en mi dirección. — ¿No tienes fiebre? ¿No te duele nada?

—Estoy bien, mi amor —le tomé de las manos con la que tenía libre y me miró con su sonrisa preciosa. —Estoy perfecto para cantar.

Dejé la taza en la bandeja y me tiré sobre él, se rió y quiso girar pero en un segundo nos encontrábamos en el suelo y él se quejó del dolor, yo solo podía andar a las carcajadas por la estupidez que hicimos.

—Lo siento mucho —dije entre risas y le daba besitos por las mejillas.

— ¿Tenías que aterrizar en mí? —dijo cerrando un ojo, los dos nos reincorporamos y nos quedamos sentados en el suelo, arrastré la bandeja para que estuviera más cerca de nosotros sobre la cama.

Escuchamos unos ladridos y por la entrada se asomó nuestro pequeño, Tom le hizo señas y fue corriendo moviendo sus orejitas hacia él, lo sujetó entre sus brazos y comenzó a darle cariño. Fue gracioso porque Pumba le mordía el dedo pero aún no tenía la suficiente fuerza como para hacer algún daño, de todas formas, él era un bebé y no dañaba ni a una mosca.

—Te estás poniendo gordito, ¿Qué te dan de comer? —dijo tocándole la pancita y Pumba estaba más que agradecido por ese mimo.

—Querrás decir que NO le doy de comer —él me miró y yo aproveché para darle un beso a Pumba.

— ¿Y no hay uno para mí? —preguntó y yo negué con la cabeza, sostuve a Pumba en mis piernas y él se acurrucó.

—Mi bebé es lo primero.

—Ah, qué bueno. ¿Yo soy tu bebé? —Bromeó y no me aguanté la carcajada.

—Qué tonto, tu eres mi amor —le di un beso en la mejilla.

Nos levantamos, decidimos llevar todo a la cocina, entramos y nos acomodamos en las sillas, a Pumba lo dejé ser y se fue corriendo, luego volvió con uno de sus juguetes y quiso que Tom jugara con él.

Mi teléfono sonó y tuve que ir a buscarlo al living porque había dejado el bolso allí, al encontrarlo atendí la llamada mientras le daba un sorbo a mi taza, miré la tele que estaba encendida y pasaban las noticias, me di cuenta que eran las ocho de la mañana, y que la temperatura era baja, de seguro estaría así durante todo el día.

—Buen día, tonto —me dijo mi compañero. Me reí por el tono infantil que había utilizado. —Espero que te hayas despertado porque me dijiste que lo hiciera por las dudas.

—Ya me despertó Tom también, pensé que ya se había ido para el estudio. —comenté caminando por el living. — ¿Tú sigues en tu casa?

—Estoy yendo con los chicos y Devon, desayunaremos ahí.

Lo primero que haríamos en el día sería ensayar una sola vez, ya que luego teníamos que ir a una entrevista de radio, luego almorzar y marchar al lugar donde tocaríamos. Debíamos hacer la prueba allí también y ya nos quedábamos hasta que el show comenzara.

—Está bien, gracias por llamarme igual, nos veremos allí.

Me despedí y regresé con mi taza de café, Pumba iba correteando por todos lados, supuse que tenía ganas de ir al baño así que regresé para poder abrirle la puerta del balcón así él podía hacer sus asuntos. Cuando regresé Tom me estaba mirando con expresión divertida, parte de sus labios estaban tapados por la taza y noté como sus ojos brillaban, seguramente los míos estaban igual al verle.

Me acerqué y él dejó que me sentara en su regazo, me corrió unas rastas para atrás y los dos miramos su teléfono, estaba mirando unas páginas de noticias, también se podía escuchar de fondo la televisión aunque no la estuviéramos mirando. Me enseñó el clima, estaría bastante regular, algunas nubes pero lo bueno era que no iba a llover.

Le miré de soslayo y le barrí unos mechones, tenía un rodete desaliñado y parecía como si le hubiera agarrado la corriente. Me levanté dejando la taza y me puse detrás de él, le solté el cabello y él reaccionó.

— ¿Qué quieres hacer? —se dio la vuelta y le di un beso en la mejilla.

—Nada, quiero probar como te queda lo que tengo en mente. —Comencé a enredar mis dedos por su cabello, no estaba enmarañado así que no tuve dificultad para comenzar con mi idea. Tom tenía el cabello muy bonito, brillaba, recordaba esas ocasiones en las que me dejaba soltarle el cabello cuando hacíamos el amor.

—Mientras no me hagas dos colas de caballo, todo bien —dijo divertido, él continuó mirando su celular mientras desayunaba, yo tomé rápido su cabello y lo dividí en tres, comencé haciéndole una trenza; mi fantasía era verlo así, así o con dos trenzas, no lo sé, se me hacía bastante bonito.

—Hmm, ¿Ya viste esto? —Levantó el celular para que pudiera verlo, me di cuenta que se trataba de alguna foto con pésima calidad, y allí estaba con Devon. El título se me hacía gracioso porque no tenía nada que ver —Si no fuera porque anda con Erica, yo ya estaría celoso.

—Creo que es al revés —dije en voz baja mientras ya iba por el tramo final.

— ¿Sigues con eso? —preguntó, pensé que no me había escuchado, sujeté el extremo y luego me senté a su lado, arrastrando una silla para poder estar más cómodo —Devon es mi amigo.

—Huh, precisamente —le miré con los ojos abiertos —El otro día se comportaba raro contigo, y no solo fui yo, Andy y Eike también lo vieron así.

—Ajá, ¿Y hablaste con tu clan sobre él de esa manera? —me miró con seriedad, enarqué una ceja mostrando ofensa aunque en realidad no estaba… tan así.

— ¿Qué? —le miré con las cejas fruncidas. —Tom, prácticamente se te estaba tirando encima.

— ¿Qué tienes en contra de él? —nos quedamos mirando, ¿Hablaba en serio? Admito que se veía bonito así con una sola trenza, y quería reírme, pero el que no se diera cuenta de lo que estaba sucediendo me hacía borrar toda esta mañana linda que habíamos tenido. —Solo somos amigos, no te pongas celoso de algo que no es.

—Claro, tú lo ves de esa manera pero yo no —dije rápido. —Creo que nunca nos damos cuenta cuando alguien se quiere echar encima, es como la ley de la vida.

— ¿Qué estás diciendo? —me miró confundido. —Ya estás diciendo cualquier cosa. Devon es solo mi amigo de secundaria, además, él tiene novia y no creo que sea de tu lado.

— ¿De mi lado? —le miré sorprendido, él exhaló el aire cayendo en lo que acababa de decir.

—No quise decir eso —se disculpó pero sentía un ligero tirón en el pecho. —Es que no es lo que piensas. No sé qué tengo que hacer para que entiendas, ¿Tengo que admitir que él me gusta y todo eso?

Se puso tenso todo a nuestro alrededor, él arrastró la mano por la mesa de mala gana y tomó mi paquete de cigarrillos, el encendedor que había dejado la noche anterior cuando regresamos a casa. Tomó uno y lo encendió a los segundos, fumó dos caladas y luego me miró.

Involuntariamente algo se asomaba por mi garganta, y no pude contenerme.

—Me mentiste —corrió su cabeza a un costado como hacen esos cachorros, mostrando todavía más desconcierto. —Me dijiste que aún estabas arreglando sobre la humedad cuando estabas en otro lugar.

—No puedes hacer un escándalo ahora solo por eso —se defendió, continuó fumando y una sonrisa se le aproximó a la cara, era una de nervios, yo también los cargaba en el pecho. —Está bien, tienes razón, solo fue un pequeño arreglo y después fuimos a pasar el rato.

—Y yo haciendo todo un lindo plan a un lado para que ayudaras a tu amigo —me crucé de brazos, sentí su mirada pero me concentré en ver como Pumba entraba a la cocina a paso lento, como si sintiera que algo estaba marchando mal —Si solo me hubieras dicho la verdad no me habría enojado.

—¿Y ahora estás enojado? —me preguntó. Volví a verle y enarqué una ceja.

No podía estar así, ¿Cómo mierda habíamos podido comportarnos de esta manera en un solo segundo? Por la mañana nos habíamos levantado muy bien, y ya a la hora siguiente andábamos discutiendo. Y lo que me dejó pensando fue que me dijera «De tu lado», ¿Qué me quería decir? ¿A qué se refería?

No quise decir o reclamar más nada, miré su celular y ya nos quedaba poco tiempo y yo aún no me había bañado. Teníamos que dejar a Pumba con Ria, se lo había pedido solo por hoy y ella lo aceptó con gusto. Sin decirle nada me levanté, no terminé de desayunar pero ya no tenía hambre, esta molestia en el pecho me la podía quitar solo con agua fría; y me importaba poco si estábamos en Invierno.

Sí, ahora que me daba cuenta era algo sumamente estúpido pero ¿Acaso no podía sentir celos? ¿Y por qué siempre que alguien le decía lo que a uno le molestaba se originaba una discusión? Aunque no creo que esta haya sido una de esas, solo fueron comentarios diferentes a lo que solíamos estar acostumbrados. ¿Solo él podía estar celoso? Recordaba esas veces que me hacía escenas con Georg, bueno esas resultaron ser ciertas, ¿Yo no podía sospechar también? ¿Por qué todo él y yo nada?

Llevé lo necesario al baño, con el tiempo justo que nos quedaba tendría que cambiarme ahí mismo. Me desvestí y miré por sobre mi hombro la puerta cerrada, esperaba porque él tocara o que me dijera algo pero eso no sucedió. Bien, suponía que me lo merecía por ser tan quisquilloso. Pero es que… ¿Por qué no podía verlo como yo? ¿Alguien podía estar de mi lado? Los únicos que lo notaron fueron mis dos amigos, ¿Por qué no él?

Claro, porque son mejores amigos y se tienen demasiada confianza, ¿Y si en algún momento se aprovechan de eso? Joder, no, esperaba que eso no sucediera nunca.

La ducha no duró más de cinco minutos, el agua estaba demasiado fría y al menos había logrado bajarme los humos. Me sequé y cambié rápido, no había tiempo para maquillarme así que lo haría después del ensayo o en el club; la incomodidad en el pecho seguía, ¿Por qué tenía que ser tan sensible?

Salí y Tom pasó por mi lado, sin decirme nada cerró la puerta del baño con un poco de brusquedad. Genial, tenía que lidiar con esto. Yo tenía que estar enojado después de lo que me dijo, yo debía molestarme, yo tenía que estar idiota, porque sí, lo noté, él estaba idiota.

Entré a la habitación y busqué mi bolso grande, puse todo lo que iba a necesitar el día de hoy, que eran varias cosas, y luego fui a abrigar a Pumba con su sweater, también preparé un bolsito para él con sus juguetes y su comida.

No pasó ni media hora que ya nos encontrábamos en el auto en al apartamento de Ria, Tom hacía llamadas por teléfono y yo le observaba la nuca de vez en cuando, esta vez opté por sentarme atrás con Pumba. Iba mirando por la ventana y pensando que al fin este día había llegado, tanto que habíamos ensayado y nos habíamos preparado con tanto entusiasmo hoy iba a ser el gran día.

Sin embargo, todo no me parecía bonito si no fuera porque había algo entre Tom y yo ahora, quería hablarle, ni siquiera había puesto música para relajarnos, estaba molesto, y la culpa me estaba invadiendo.

Mi bebé iba dormitando a mi lado, le acariciaba las orejas buscando algún consuelo, de reojo veía el cabello y las manos de Tom al volante, qué mierda todo esto. Era un pleito muy pequeño pero qué horrible era tomar valor y pedir disculpas, ¿Disculpas por qué? No lo sé. Lo que menos quería era estar así con él, y a quien odiaba internamente era a su amigo porque de seguro él se andaba revolcando en su charco. Yo estaba segurísimo de que había algo malo en él, y este barbudo no quería darse cuenta de ello.

A la mierda, adiós orgullo, si aprendí algo de todo lo que vivimos es que no podíamos estar separados por mucho tiempo, la última vez fue un calvario y no quisiera volver a repetir algo como eso por una simple estupidez. A veces me preguntaba, antes de dormir, si realmente Tom me merecía. Qué extremista soy.

—Tom, yo… —hablé pero fui interrumpido por su teléfono, no sé si me habrá escuchado pero atendió esa llamada. Supuse que por las carcajadas y el trato se trataba de su queridísimo amigo Devon.

Llegamos al apartamento de Ria, ella bajó rápido y solo intercambiamos unas palabras porque ya estábamos atrasados. Cuando regresé al auto, miré a Tom y él le saludó con la mano mientras que con la otra sostenía el móvil y seguía hablando con su amigo. Me crucé de brazos y me rendí, busqué en mi bolso los auriculares y el móvil, no quería oír como ese tipo lograba que se riera mientras que era el culpable de lo que estaba pasando entre nosotros. Me sumergí en el reproductor de música y la ventana, veía lo lindo que era Berlín en un día como este.

La curiosidad no me dejaba quieto, por momentos observaba en dirección a Tom y notaba lo animado que estaba, las risas fuertes que podía escucharlas aun cuando había subido el volumen, ¿Qué demonios era esto? ¿Desde cuándo había perdido mi lugar?

Bueno, había que aceptar que ellos no se habían visto por un buen tiempo, que compartían el dolor de su madre y esas chorradas de adolescente, ¿Pero tenía que comportarse así? ¿No le importaba cómo podía sentirme? Por una fracción de segundo sentí un Deja Vú, como si el pasado hubiera regresado repentinamente. Cerré los ojos y postré toda la atención en la playlist random que elegí para despabilarme.

—Bill —escuché y abrí los ojos, me quité los auriculares y él me miraba por el espejo —Atrasaron el horario para la entrevista, así que habrá más tiempo para ensayar.

Me lo dijo como si nada, como si no hubiera pasado algo raro pero su tono me decía todo: él solo hacía su trabajo.

—Está bien —volví a ponerme los auriculares y miré por la ventana, ya estábamos cerca de llegar al estudio. Me puse las gafas porque no quería que me vieran así, de mal humor.

Cuando estacionó le coche, él tomó su celular y yo tomé mis pertenencias, no nos dijimos nada e ingresamos al estudio a paso apresurado, él caminaba rápido y yo apenas podía con mi bolso por lo que dejé que él se fuera primero. Llegué unos minutos después que él al estudio, el primero que me recibió fue Devon, qué hermoso todo.

— ¡Hola! ¿Cómo estás? —dijo con una energía, le miré con mala cara tras mis gafas y se me cayó el celular queriendo pasar mi bolso pequeño al otro brazo. —Oh, déjame ayudarte.

—Estoy bien, puedo solo —me agaché pero él me ganó, se lo arrebaté y me miró con una sonrisa. Qué cínico, de seguro estaba disfrutando todo ese teatrito.

—Devon. —Ambos miramos en la misma dirección y Tom me vio por unos segundos, luego le hizo una seña con la cabeza a su amigo, avisándole que debían entrar para ir preparando todo.

Eché un suspiro cuando los dos se fueron, el guitarrista se presentó y me ayudó a llevar los bolsos a la sala de reuniones, y no solo yo había traído un bolso, cada uno trajo lo que iba a utilizar durante el día, y por las dudas si llegaba a ser mucho frío.

— ¿Estás bien? —me preguntó cuando me quité las gafas, asentí con la cabeza —Tom no tiene buena pinta.

—Ah, es que anoche se acostó tarde —Mentí. —Yo igual.

Lancé una risita para disimular y él me siguió, pronto nos pusimos a hablar con mis otros compañeros mientras esperábamos a que nos dieran la señal para empezar a ensayar, ellos ya habían desayunado y estaban perdiendo el tiempo jugando de manos, mirando la televisión o tocando canciones aleatorias.

Mi vista no podía apartarse de las actitudes de Devon. Todo se ponía peor en mí.

Ya no sabía qué pensar, Tom era un idiota por no darse cuenta, y yo también lo era por crear drama. Y aunque era cierto, él no me creía, decía que solo eran ocurrencias mías y que no había nada más que amistad.

Ya había pasado por algo similar con Jared, él me quería pero, quitando que me acosté con él, yo no lo quería de la misma forma, solo como amigos. Este pensamiento me hizo poner más tenso porque no quería que algo así sucediera con Tom. Mi situación con Jared sucedió cuando no estaba con Tom, y esto que tenía en mente hacía todo más diferente y retorcido.

—Bill, ¿Estás listo? —escuché, ambos nos giramos para ver a Tom que asomaba su cuerpo por la entrada al estudio, asentí y él hizo lo mismo. —Perfecto, ya vamos a empezar.

—Está bien —fue lo único que dije, al menos disimular nos salía bien.

Al entrar a la cabina pude ver a todos, Devon estaba arreglando algunas cosas en la consola mezcladora y la laptop, su vista iba constantemente de un lado a otro y hablaba con Tom señalando la pantalla y luego al estudio. Pude ver como él le clavaba los ojos, y por más que le buscaba un sentido normal, porque estaban trabajando juntos, en mí despertaba una incomodidad que comenzaba a ponerme irritable.

Tomé la botella de agua y la bebí de un solo estar, ponerme así también despertaba los nervios y no era bueno que sucediera esto en un ensayo final. Bueno, no era tan final porque aún nos faltaba otro corto ensayo en el lugar que íbamos a dar el show.

Al terminar de beber, mis compañeros ya se ponían en sus lugares y yo me puse los cascos para que nadie me fastidiara, para mi mala suerte debía mirar constantemente la otra parte de la sala, mirar a Devon, a Tom, a mis compañeros y al resto del equipo; todo se me hizo denso y quise terminar con esto de inmediato.

Yo no quería empezar de esta manera el primer show del corto Tour, y me estaba odiando por comportarme así. Tom no quería hacerme la contra, era yo quien estaba actuando como un idiota.

Durante el ensayo quise dar lo mejor de mí, dejé de lado todo lo que se me acumulaba en el pecho, por un segundo aparté todo lo que me atormentaba y canté como si estuviera solo. No quise mirar a nadie, solo quería sentir la música, las letras recorriendo por mis venas; pronto la ansiedad comenzaba a dominarme, recordar que dentro de unas horas ya estaría enfrentándome a un público que solo venía a vernos… a nosotros, a nadie más. No era un evento gratuito ni un festival, solo un show de la banda.

Si bien habíamos terminado de grabar completamente el álbum, había un problema con respecto al formato físico, se había atrasado y aunque le comenté mi idea a Tom de hacerlo primero digital, él prefirió que varias copias se verían mejor en físico. Obvio que terminó por convencerme de lo último.

Ensayamos con cortos recesos, teníamos todo un día por atravesar y apenas estaba recuperando esas energías positivas, no supe cómo habíamos llegado al final del setlist que armamos para esta noche, la última canción me costó ya que había forzado la voz y no tomé la suficiente cantidad de agua para humedecerla. Tom dio por finalizado el ensayo y podríamos descansar media hora, ya que teníamos que ir a la entrevista de radio y luego al club.

— ¿Vienes a tomar algo? —me preguntó Devon mientras entraba, negué con la cabeza tomando mi botella de agua. —Estás algo distinto hoy.

Le di una mirada y volví a negar con la cabeza, no podía disimular mi mal humor cuando él estaba cerca, juro que lo intentaba pero no podía lograrlo. Tomé lo que había llevado a la cabina mientras sentía su mirada, eso me puso más irritable, y no soporté que estuviera fijando todos mis pasos por lo que decidí verle.

— ¿Pasa algo? —enarqué una ceja, tragué saliva. Llevé el cuaderno a mi pecho, mis manos estaban ocupadas por la botella, una birome y mi móvil.

— ¿Qué podría pasar? —le contesté serio, comencé a caminar para salir de la cabina —Está todo más que bien.

— ¿Seguro? —me detuve, el acto involuntario fue el de deslizar los ojos para arriba. —Estoy notando cierta tensión, ¿Tom y tú discutieron?

Oh, dios. ¿Era necesario? ¿Acaso Tom le contaba absolutamente todo lo que nos pasaba? Esto ya me estaba poniendo los pelos de punta y no sabía si iba a controlar mi sistema. Carajo, yo no soy celoso, bueno no tanto, pero este tipo realmente está logrando que le dé una patada.

— ¿Y eso qué? No deberías meterte donde no te llaman —listo, no pude soportarlo. —Estamos bien.

—Oye, solo quiero ayudarte —me miró algo desorientado y me sonrió, qué sonrisa más fea. —Verás yo…

—Mira, Devon. —Me acerqué con mala cara —Si hay un problema entre Tom y yo, es algo nuestro.

Sí, estaba por explotar en cualquier momento, cuando estoy bajo presión no puedo controlarme por mucho tiempo.

—… No te involucres en algo que solo es de a dos.

Exploté.

— ¡Biiiiiill! —me giré, mi compañero se asomó con una sonrisa — ¿No vas a tomar algo?

—Ya voy —traté de suavizar la situación y me salí de ahí sin siquiera mirarlo.

Caí en lo que había hecho y me di cuenta que había sonado muy territorial, de todas formas Tom estaba saliendo conmigo, y si yo notaba algo extraño tenía que pararlo antes de que todo se fuera al carajo.

En la cocina mis compañeros estaban muy animados, Tom me dio una mirada y sentí nervios, avancé hasta ponerme cerca de la ventana, tenía que fumar un poco porque sentía que iba a desvanecerme. Parecía una junta familiar, todo era un caos; ellos se divertían o andaban en sus temas de conversación mientras que yo no podía dejar de mirar a Tom que conversaba con uno de los técnicos. Estaba riéndose y por un segundo creí que no había discusión alguna, ¿Era posible que se lo haya contado? Digo, Andy se iba a enterar de esto también pero no estaba tan desesperado por decírselo ahora.

No fui partícipe de la conversación que tuvieron en la cocina, solo me limitaba a escuchar y a reírme, Devon me observaba de a ratos pero al parecer no le había afectado lo que le dije. Esperaba que entendiera que iba en doble sentido, yo sabía que él se traía algo con Tom, y aunque mi novio era algo torpe para darse cuenta de ello, yo debía impedir que su amigo se aprovechara de eso.

Cuando el tiempo pasó, nos pusimos en marcha para la estación de radio, me uní con los chicos en la van, le avisé a Tom y no me dijo algo al respecto, solo asintió. Con todas las cosas cargadas la van iba como si en su interior estuvieran unos críos que iban alegres y hablando de cualquier tema que se les cruzara por la cabeza.

Hablé con Andy durante unos minutos y logró distraerme un poco, como él me conocía tanto se dio cuenta de que algo no estaba bien, no quise mencionar el asunto porque estaban todos mis compañeros, y a pesar que andaban a las carcajadas, era mejor contarlo cuando lo viera. Me suplicó que le contara en cuanto regresara y que todo iba a estar bien, que no me transformara en un demonio a estas alturas porque él vendría y sería quien me enterrara junto a las otras legiones de demonios. Qué lindo mi mejor amigo, siempre dándome ánimos.

La van estacionó, y para mi sorpresa porque por nada del mundo me lo esperaba, habían personas afuera del edificio y comenzaron a gritar pero con sonrisas en sus rostros, entré en pánico y Tom vino de inmediato a abrirnos la puerta.

—Saludan y entran, tenemos tiempo antes de la entrevista —nos dijo, nos preparamos para salir, dejamos nuestras pertenencias y salimos.

Me entraron unos nervios terribles pero mis compañeros estuvieron conmigo, la mayoría eran chicas, ellos les saludaban y algunos se sacaron fotos. Sentí mi corazón latir y lo único que podía hacer era sonreír, atrás de mí estaba Tom que me acompañaba cada vez que me acercaba a alguien para saludarle.

Algo en mi interior se activaba, me sentía tan bien pero al mismo tiempo me sentía algo preocupado, ¿Por qué lloraban?

Al entrar al edificio dejé de sentir esos nervios, Tom fue a hablar en recepción y luego de unos segundos todos nos dirigíamos al lugar citado. En dos grupos subimos los ascensores, Tom iba conmigo y ninguno de los dos hablaba, el que aparecía no tener problemas era Devon, yo pensé que actuaría, no lo sé, más sumiso a mi pedido pero seguía comportándose como el payaso animador de la fiesta.

Los locutores de la radio nos saludaron cuando ingresamos a la sala de grabación, justo estaban con cortina musical así que nos sentíamos libres. Nos explicaron en breve lo que iba a suceder, claro que Tom estaba metido en eso también. La entrevista duraría como máximo media hora entre canciones y propagandas, habría un pequeño acústico y solo tocaríamos dos canciones.

Nos acomodamos cuando ya estaba por terminar una sección de hits nuevos, a propósito habían colocado una de nuestras canciones que Tom se los envió con antelación.

Estaba algo ansioso, pedí que me trajeran un café porque necesitaba calmarme, y al saber que no podía fumar, al menos la infusión lograría tranquilizarme.

—Y… aquí estamos, faltando cinco segundos para la una de la tarde, tenemos a la gran banda que está emergiendo muy rápido…

Troné mis dedos debajo de la mesa, todos teníamos cascos y los micrófonos cerca, los nervios me mataban y bebí mi café con lentitud. La peor parte de ser cantante era que yo debía hablar con todos, aunque el guitarrista tenía sus momentos. Pronto en la conversación él se animó más, capaz que se daba cuenta que estaba por desmayarme en cualquier momento y trataba de ayudarme.

En un abrir y cerrar de ojos ya habíamos hecho el acústico, hablamos de nuestro comienzo y de cómo surgieron las letras, no dije exactamente quién, pero al mencionar el tema no pude evitar mirar a Tom y él tragó saliva cruzándose de brazos, noté que en todo momento el no dejaba de verme, y yo tampoco, verlo era la única manera de dejar de temblar por los nervios. Si seguía así, no sabría cómo lidiar en el escenario.

Miraba como mi compañero tocaba la palma de sus manos contra sus rodillas al ritmo de una de nuestras canciones, el locutor de la radio resultaba ser una buena persona, tenía mucha onda y su risa era contagiosa.

Bajé la vista a mis manos, mis uñas estaban perfectas, había ido a que me las retocaran a tiempo, yo era un desastre para esas cosas. Recordaba que Ria solía ponerme bonito cuando vivía con ella, ahora tenía que tomarme el tiempo para arreglarme y todo eso.

—Y volvimos a esta última parte de la visita especial de la banda que, aun cuando recién están emergiendo, están arrasando con todo chicos —nos miró y yo me acerqué al micrófono — Díganme, ¿Están nerviosos por este primer show?

—Yo…

—No, la verdad no —comentó el guitarrista, todos dijeron lo mismo y yo me acerqué más mientras me bajaba los cascos.

—Creo que estamos bastante relajados —dije mirándolos —Tal vez ahora estamos tranquilos, la tensión creo que surgirá cuando estemos a dos minutos de salir al escenario.

De fondo aún se seguía escuchando una de nuestras canciones, en verdad yo estaba cagado hasta las patas, me ponía nervioso hablar en una estación de radio pero, gracias a que mi novio estaba presente al menos podía lidiar con la situación. Bebí un poco del café y Mike les hacía preguntas a mis compañeros, ellos contestaban muy amables y hasta hacían sus tonterías.

—Hay una pregunta que tengo para hacerte, Bill —le miré con atención mientras él miraba su celular —Aquí tengo a varias personas que andan preguntando sobre algo que circuló en estos últimos días.

Oh, no. Esperaba que no se refiriera a lo del rumor estúpido. Traté de no aparentar nervios ni incomodidad y le miré muy atento, de reojo me fijé en Tom y lo noté tenso, frunció el ceño mirando al tipo, también estaba concentrado en saber qué iba a preguntar.

—… Y la gente quiere saber, porque han surgido todo tipo de comentarios con respecto a esto… ¿Estás saliendo con alguien de tu entorno? ¿Quién es el misterioso que está de espaldas?

Me enseñó la pantalla de su celular, y sí, se trataba de ese rumor estúpido. Lo único que pude hacer era reírme, mis compañeros también me siguieron, el guitarrista estaba por decir algo pero Mike se adelantó, pidiendo que quien contestara fuera yo.

—Ah… bueno, es solo un amigo —dije con una sonrisa —Y no, no estoy saliendo con nadie. De todas formas, ¿Eso sería algo malo? Digo, el salir con un hombre o una mujer, yo creo que no habría diferencia.

—Además estamos en pleno siglo veintiuno —intervino otro de mis compañeros —Creo que la gente ya debería aceptar el amor tal cual y dejar que las personas vivan sus vidas como uno quiere.

—Entonces… ¿Solo es un amigo? —insistió y yo me reí otra vez.

—Si, solo eso —dije muy seguro. Miré por el cristal y Tom se presionaba los dedos contra sus labios, vi que le miró a Devon, le dijo algo y luego salió de ahí.

Mike finalizó la entrevista poniendo más canciones de la banda, al tiempo nos levantamos y comenzamos a saludarnos, pidió que nos tomáramos una fotos todos juntos y le concedimos ese deseo. Luego, sin importarme si debía quedarme o ya salir, preferí buscar a Tom.

— ¿Para dónde fue Tom? —le pregunté a Devon, él me miró serio y señaló solo con su cabeza para el lado del pasillo. Con mi vaso de café caminé para verle, ¿Qué había pasado?

Había algunas personas que pasaban y apresuré el paso por el pasillo, llegué a verlo justo antes de que comenzara a bajar las escaleras, le llamé una vez y él se quedó parado en uno de los escalones. Al acercarme lo suficiente pude notar que tenía un cigarrillo en sus labios sin encender y que un mechón se le había escapado.

— ¿Estás bien? —pregunté, se me fue todo al demonio, algo marchaba mal. Él siguió bajando sin decirme nada y me sentí preocupado, comencé a seguirle. —Tom… ¿Me estás escuchando?

Efectivamente, pero parecía no querer contestarme. Solo le seguí mirando su nuca, su cabello, apresuró el paso y cuando menos me di cuenta estábamos afuera. Sentí un poco de pavor ya que un par de chicas se me acercaron y me pidieron un autógrafo y un par de fotos, mientras trataba de cumplir con eso buscaba a Tom y veía que se dirigía a su coche. Logré terminar y fui casi trotando al auto, él le quitó el seguro y yo entré, no dejaba de mirarle. Tom fumaba mirando hacia adelante, concentrado en su acción.

—Hey, ¿Sigues molesto? —le di golpecitos en su brazo. Me miró directamente y sentí algo en mi pecho, como un pinchazo. — ¿Qué tienes?

—Nada, solo estaba pensando —me dijo aun con seriedad, yo enarqué una ceja. No le creía. Mierda, todavía sentía la tensión que se originó en aquella discusión.

—Dime… —suspiré — Tiene que ver con lo que dije, ¿verdad?

No me contestó. Ok, sabía que lo que dije estaba mal, claro que no estaba solo y suponía que era algo absurdo enfadarse con algo como eso pero… Era necesario, si ya tenía bastante con ese rumor falso no le veía mucha mejoría decir que andaba saliendo con otro del entorno.

— ¿Piensas que yo confesaría algo así de la nada? —me observó confundido. —Tom, yo te amo pero no creo que sea buena idea decirle al mundo que estoy saliendo contigo. Esto es algo que ya me explicaste.

—Lo sé pero —exhaló el aire —No lo sé, lo siento, no quise ponerme en ese plan.

—Quería hablar contigo cuanto antes sobre ese rumor —le miré, no creía que este sería el mejor momento pero ya que estábamos tocando el tema suponía que nos convenía —Y luego en la mañana discutimos y lo dejé. Sé que Erica se le hizo gracioso pero a mí no.

—A mí tampoco —Inhaló la nicotina con desesperación. —Y entiendo, sé que no es un buen momento para que lo sepan, yo lo dije pero ¿Te pusiste a leer lo que dicen de ti y Devon?

Negué con la cabeza. Claro, Tom como mi manager tenía que estar al tanto de todo; no sé si fue buena idea que él trabajara conmigo, digo, no era que me arrepentía pero creo que ambos fuimos unos necios al no pensar en las cosas que vendrían.

—Me importa poco, porque aquí el problema es otra cosa y tú me sales con esto. —fruncí el entrecejo, ninguno elevaba la voz pero la intensidad de nuestras palabras cobraba fuerza cada que decíamos algo. — ¿Quieres que diga todo y lo estropee?

—No le veo nada de malo que digas que estás saliendo con alguien, ¿Cuánto tiempo llevamos conociéndonos? ¿Tres años?

— ¿Sabes lo que piensa la gente acaso? ¿Alguna vez se te cruzó por la cabeza lo que llegarían a pensar si digo «Si, estoy saliendo con mi manager»?

— ¿Lo escuchas? —se señaló el oído —No es algo absurdo.

— ¡Tom, eres mi manager además de mi novio, ponte a pensar de forma profesional, por favor! —dije de corrido y ya algo sacado. Me quedó mirando por unos instantes sin expresión definida. —Tú mismo me dijiste que era buena idea armar como una estrategia: decir que ninguno estaba casado o algo. Además, quiero que lo nuestro sea personal, no quiero que sepan que estoy saliendo contigo porque tú eres mío, no te quiero compartir con nadie. Esos retorcidos pensaran que me forzaste a salir contigo para estar donde estamos y no quiero eso.

Silencio.

Supongo que eso último no tendría que haberlo dicho ya que al verle la cara se le tensó los músculos y presionó sus labios con fuerza. Respiré hondo, bajé la guardia de inmediato y quise tomarle del brazo pero hizo ademan de no querer que le tocara.

—La verdad que no tienes idea de lo que estás diciendo.

Y dicho eso, salió del auto dejándome solo. En serio que estaba muy enojado, sacado, era como si se estuviera conteniendo de decirme algo más, ¿Qué era lo que decían sobre mí? ¿Acaso él leyó algo que le ponía en ese plan?

Vi que Devon se acercó a Tom y le hablaba, no sé por qué sentía que con él se relajaba, y pronto estuvieron a las risas, ¿Qué demonios? Genial, yo que era su novio le daba problemas pero con su amigo estaba todo más que bien, y eso que él estaba metido en ese lío del rumor y ni siquiera vi que hiciera algo por esfumarlo.

Yo no sabía si esto le estaba encantando porque tenía una sonrisa gigante en su cara y de repente sentí un escalofrío por mi nuca que me hacía parpadear un ojo; otra vez estaba experimentando ese malestar que me ponía de mal humor. Y encima de que le había dejado en claro que no se metiera, sentía que el muy cínico hacía todo eso a propósito.

Calmado Bill, tengo que controlarme, yo no soy celoso ni posesivo, tal vez un poco pero no soy paranoico.

Aproveché para mirar esas cosas que decían de mí a través de la cuenta de la banda. Jamás me imaginé las atrocidades que decían, y eso que recién estábamos en la industria de la música, ¿Qué clase de gente enferma piensa que yo me entregué a esto para tener lo que quería? Tildaban a Devon de un depravado y a mí de fácil, por supuesto que había una división del bien y el mal pero esta última sección era la más ácida, ¿Qué carajos está pasando aquí?

Miré a Devon, ¿Cómo mierda podía estar tan tranquilo con esto rondando por los aires gratis? Porque claro, criticar es gratis.

Continúa…

Gracias por la visita. Los invitamos a continuar con la lectura.

por MissAnunnaki

Escritora del Fandom

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