Administración: Y aquí comienza la tercera parte de esta trilogía. Una vez más, gracias a PrincessKaulitz por compartir los archivos con nosotros. Y ahora, los invito a leer.

«Wünschen». Temporada III

Prólogo

Jamás pensé que llegaría a enamorarme tan profundo, de estar acuesta de mi egoísmo con tal de recibir un poco de atención especial. Sí, reconocía mi cambio de actitud, pero también había un lado muy bonito, una parte de mí que creí que nunca lograría sacar.

Mi vida era aburrida y monótona, trabajar y estudiar era lo primordial, socializar y convivir dos veces por semana con mi mamá era secundario; por último, mi bienestar ocupaba este espacio. Esto no era importante, sino el cómo se sintieran los demás. Yo debía cerciorarme de que estuvieran bien anímicamente, ése decía yo que era mi deber en la tierra.

No obstante, mientras andaba de enamorado por la vida del Profesor Kuhn, no me había dado cuenta de algunas pequeñas cosas, como el daño que me estaba causando y los sentimientos y emociones hipócritas que mostraba con tal de hacerles sentir cómodos con sus situaciones. Claro que en su momento lo había odiado, más con el pasar del tiempo él se volvió importante para mí, en algún sentido. Nos encontramos varias veces, y en cada encuentro había un dejo de madurez, como si yo aceptara lo que me había tocado y el profesor solo era parte de mi vida, tal lo fue el resto de todas las personas que he conocido.

No hacía falta mencionar a Alex, todo fue un fracaso, aunque por un pequeño segundo creí que él era para toda la vida. Y era que me costó mucho volver a amar; tal vez no lo amé, solo me creí el cuento ya que estaba dolido por lo que había ocurrido con Benjamín, fue solo de entregarme a la primera opción, y así fue. Lo malo era que tuvo unos comportamientos extraños cuando nos separamos, y eso me llevó a la justicia, por más dramático que sonara.

A decir verdad, me debería considerar como un… Cualquiera por haber estado con varias personas, pero… ¿De verdad estaba mal andar con cuanta persona quisiera? Nunca había llevado la cuenta, de hecho, quitando a todos, los que más me marcaron fue el profesor de la universidad y el productor.

Pero antes de Tom estaba David, aquel hombre que me dio una sabiduría, casi diría, similar a la de Benjamín. Yo no sé si estoy loco, pero cada quien me recordaba a otra persona, ¿O yo era un imán para esas pequeñas cosas valiosas que nadie más notaba? David era una persona apasionada, firme a los sueños y cuando se lo proponía, aunque existieran obstáculos, él sabía evitarlos y no importaba si eso le llevaba tiempo. Sin embargo, yo solo fui apoyo emocional, de todos en realidad, y terminó escapando con el par de tetas de la secretaria.

Jared, mi amigo, porque él es mi amigo hasta el día de hoy. Realmente me alegra haberlo conocido, me hizo ver otra cara del dolor, la verdadera diría yo. Con él me di cuenta de que si amas verdaderamente a alguien, aunque pasaran años u otras personas por su vida, seguiría con las esperanzas de volver a verle, escucharle.

Y luego… Estaba él.

Tom.

Si tuviera que decir quién sería mi cable a tierra, ese sería él.

Las circunstancias no fueron buenas con respecto a cómo lo conocí, no obstante, hasta el día de hoy agradezco al destino por haberme encontrado con él. No estaba diciendo que fue mejor lo de Reira, aunque si ella estuviera, a lo máximo que hubiera llegado con Tom sería una relación de amigos, nada más, eso es algo que vengo repitiendo siempre. A veces suelo pensar en eso, en cómo sería si nada de lo que ocurrió se pudiera haber evitado, tal vez no hubiera conocido a Tom, o tal vez sí, quien sabe.

Sin embargo, si ella estuviera aquí, por diversas razones, yo no estaría al lado de Tom, poniendo uno de los tantos ejemplos, yo seguiría buscando algo que jamás podría encontrar, entregándome a falsas satisfacciones, no sería del todo feliz.

Supongo que las cosas suceden por algo, todo tiene un propósito, cada persona está en el mundo por una misión. Sí, puede sonar loco, imposible de creer, pero así era. Yo estoy donde estoy por algo, he pasado por mucho para estar aquí ; he llorado, he reído, he odiado, he amado, he escuchado. Todo, absolutamente todo tiene un sentido, nada ocurre porque sí.

Y el hecho de que, luego de tantas idas y vueltas, inseguridades, reconciliaciones, besos, caricias, discusiones, llantos, risas… Y deseos, me hacía, nos hacía, dar cuenta el propósito de nosotros.

Repito, nunca pensé que amaría tanto a alguien, y ahora que tengo la oportunidad de volver a empezar yo deseo, y quiero, hacerlo bien.

-Bill -miré en dirección hacia la puerta, él estaba asomado – ya puedes respirar tranquilo.

Resoplé aliviado y me quité los cascos, miré por el cristal que nos separaba y él se inclinó ante las consolas. Siempre nos quedábamos los dos ensayando, reescribiendo, haciendo covers. Había pasado tiempo desde la presentación en el centro cultural, nos compararon con la versión masculina de la banda de Tessa, todo muy pobre ya que sus argumentos eran demasiado débiles. Yo era consciente de la banda que éramos, no hacía falta perder saliva o ponernos a discutir por esos temas, era absurdo.

De igual forma, así como las malas críticas, nuestra banda iba alcanzando popularidad poco a poco, más lo que no me imaginaba era que países cercanos a Alemania también se dieran cuenta de nuestra presencia, y todo gracias a Internet. Allí podía encontrar muchas cosas de nosotros, Tom dijo que era buena idea tener una cuenta en diversas redes sociales, pero claro que yo no la manejaría porque no tendría ni la más pálida idea.

-Que bueno que al menos tendremos estos días para descansar, ahora entiendo a Andrew cuando me decía que era increíble cansarse por solo dar entrevistas y cantar a diario. -dije antes de ir a la sala y llevarme el pico de la botella de agua a la boca.

-Pero es muy divertido -dijo él, se rascó la barba mientras observaba su laptop.

Me fui a sentar al sofá, suspirando. Busqué en mi bolso el móvil y verifiqué primero la hora, ya eran casi las dos de la mañana, sentí el cansancio venir de repente. Escuché la grabación de voz que Tom me estaba haciendo, era una colaboración con Andrew, la habíamos planeado cuando él había iniciado su carrera, en aquel entonces no estaba seguro, pero ahora ya estábamos en los preparativos para la versión deluxe de su álbum.

-Lo es -dije mirándole desde mi lugar. El se sentó a mi lado y me acomodé apoyando la cabeza sobre su hombro, él se movió y me ubiqué bajo su brazo, cerca de su pecho. Lo rodeé de un brazo mientras el otro iba por detrás de su espalda. Su mano descansó en mi abdomen y la restante buscó mi mano para entrelazarse con la suya.

Esto ya era costumbre, en estos casi tres meses la situación iba tomando forma. No hubo nada más allá de abrazos, aunque me moría de ganas por besarlo, pero…

-Creo que si me duermo ahora, no me van a despertar hasta el domingo -quiso bromear, pero por su voz me di cuenta que también estaba cansado. Observé la unión de nuestras manos, era la primera vez en semanas que teníamos este contacto, el trabajo nos mantenía alejados, debíamos comportarnos como los compañeros de trabajo que éramos, eso lo habíamos dejado en claro.

No tuvimos citas ni nada de esas cosas desde aquella noche en el restaurante, todo fue normal, nos tratábamos con calma, como esos amigos que se tenían demasiada confianza. Pero claro, eso no pensaban los que nos rodeaban, y ni hablar de Andy, que se ponía loco cada vez que nos veía juntos, y ya nos trataba como si fuéramos pareja.

Esto en sí era extraño, quedamos en empezar de cero, más a mi me costaba muchísimo, todavía me ponía algo nervioso al estar a su lado, bueno, eso solo ocurría a veces. Suponía que ya era la costumbre de estar con él así, varias noches me quedé a dormir en su apartamento, claro que en camas diferentes, y al despertar era como si nada hubiera ocurrido.

Aquellos malos momentos que habíamos pasado se borraban cada vez que le veía sonreír. Últimamente me sentía un acosador, ya que solía observar todos sus movimientos, admiraba tanto quedarme viéndolo. Todas sus expresiones eran dignas de ser grabadas en mi memoria, podía estar con los ojos fijados en él toda la eternidad, nunca me cansaría de eso.

– ¿No podemos quedarnos así todo lo que resta de nuestras vidas? -volvió a hablar, a mi se me dibujó una sonrisa en la cara mientras la grabación de voz continuaba su curso.

Quería quedarme así, ambos sabíamos que no había apuro con ese asunto, lo nuestro fue especial desde el momento en que nos vimos. Bueno, había que admitir que ese primer encuentro en el bar no fue lo más romántico del mundo, más tuvo algo que lo hizo diferente. Inconscientemente, había caído en ese tema del amor a primera vista.

-Yo no tengo ningún problema -me acurruqué más a él, notaba sus latidos del corazón golpear suavemente mi cabeza, su respiración era tan calma que me hacía sentir como en el mismísimo cielo. -Puedo dar conciertos, y grabar estando así contigo.

Escuché su risa, me sentía tan contento de poder disfrutar de él, y no importaba si no lo habíamos hecho oficial, nuestro trato era el mismo, nada había cambiado.

Bueno…

Alguna que otra noche recordaba nuestras vidas, el hiatus que decidimos tomar. No creí que en ese lapso de tiempo me diera cuenta de tantas cosas, y que hayan sucedidos otras más. La vida siempre te sorprendía, y en ocasiones lo hacía de manera brusca. Pasé buenos y malos momentos, y casi siempre aprendía algo nuevo con ellos; gracias a esos acontecimientos, mis ideas estaban bastante claras, yo sabía lo que quería, cuándo, dónde y con quien.

-No creo que a la gente le agrade ver que te aferras como una cría -me palmeó suavemente el hombro y sonreí como un idiota.

Levanté la vista y él me observó, nos quedamos mirando, Tom con una media sonrisa y yo sintiéndome pequeño. Su perfume mezclado con el tabaco y el café era riquísimo, no me quería despegar de él; me sentía muy a gusto y tenía un poco de miedo de que esto solo fuera parte de mi imaginación. Sin embargo, al verle tan de cerca como ahora me hacía notar que lo estaba viviendo, nada provenía de fantasías o suposiciones.

– ¿Estás resistiendo? -le pregunté cuando vi que él fijaba mis labios, él se relamió los suyos suavemente y me estremecí.

– ¿Tú que crees? -sentí su respiración, me elevé un poco y él inclinó la cabeza, nuestras frentes hicieron contacto. Ahora mi visión solo se enfocaba en sus labios.

No podía soportarlo, siempre le daba besos en las mejillas a modo de saludo, o nos hacíamos bromas, pero nada que nos comprometiera. La razón de ello era porque estábamos en el estudio o alguna presentación todo el tiempo, y al final del día terminaba agotado; varias veces me quedaba durmiendo en el sofá del estudio o en su apartamento. Realmente era agotador este proyecto, pero pasar los pocos minutos con él, valía la pena.

– ¿Y qué esperas? -susurré cerrando los ojos, aguardando una señal suya.

-Sabes lo que sucederá después, ¿Verdad? -inspiré al escucharle.

Quería que sucediera, que todo lo que quedó pendiente entre nosotros se concluyera, que volviéramos a reconstruir nuestra relación. Yo deseaba todo, y lo quería cumplir junto a él. Jamás iba a cansar de repetirlo.

– ¿Y por qué piensas que lo estoy haciendo?

No se oyó nada, solo nuestras respiraciones. Por mi interior se percibía los latidos y la respiración agitada, mi estómago se estrujaba y la piel se erizaba de tan solo imaginar un encuentro de aquellos; era como volver a enamorarse.

Sus labios rozaron los míos, sintiendo la calidez y textura, no los había olvidado, nunca lo haría. Al juntarlos en un contacto inocente se desprendieron de mi un brote de electricidad, activando todas esas sensaciones que solo él podía provocar en mi sistema.

El ruido de nuestros labios sonó hasta el lugar más recóndito de mi ser, todo volvía a su lugar, todo…Renacía.

-Si quieres… Podemos ir a otro lado. -dijo contra mis labios y mis mejillas tomaron temperatura.

-No van a ir a ningún lado – nos separamos y miramos para la puerta -Shiro me dijo que estarían aquí hasta tarde, así que les traje comida rápida y blas viene con bebidas.

Le di una mirada asesina a Andy y él solo me regaló un beso volado, Tom se separó de mí para ayudar a mi mejor amigo. Desde mi lugar le observaba con mala cara, tanto que había pedido por un momento a solas y este pendejo me lo arruinó. Qué remedio, así no podría estar tranquilo.

-cambia esa carita, Billy -Andy me pellizco la mejilla y me quejé, fijándole con el ceño fruncido.

-No te esperaba hoy -dije mientras me ponía de pie y desaparecía por el pasillo con la comida.

-Ya sabes como soy, me gusta caer de sorpresa -volví a observarle con cara de culo y solo se rió como solía hacerlo, siempre para molestarme.

Andy más que nadie sabía todo lo que me esforzaba por estar a solas con Tom, y él decía que había tenido hartas oportunidades y no supe aprovechar, pero no quería mezclar esa relación con el trabajo. Yo me conocía, y sabía que me iba a distraer fácil teniendo a semejante hombre frente a mí. Por eso mismo, trataba de encontrar huecos libres en mi trabajo, así los dos podríamos disfrutar al fin de nuestra compañía.

Yo notaba que Tom también quería estar a solas conmigo, lamentablemente este proyecto nos mantenía ocupados y lo bueno de eso era que nuestro trato era el de siempre, como mejores amigos, como algo más, como idiotas que no sabían disimular las ganas que estábamos acumulando.

– ¿Esto qué es? -abrí la bolsa y salió un olor nauseabundo e hice una mueca.

-Es pollo, está riquísimo. Fuimos con Blas al barrio latino, tienen muy buena comida.

-Andy, ya sabes que yo no como carne -él resopló. Esa costumbre se me había quedado gracias a Jared.

-No seas idiota, al menos deberías comer carne una vez a la semana, ¡Mírate! ¡Estás delgado! -me pellizcó las caderas por encima de la prenda y chillé. -Hoy puede ser tu permitido… Y más te vale que comas porque sino te lo meteré por el culo.

Dijo eso último mirándome de forma amenazante y señalándome con un tenedor de plástico, se me hizo gracioso por una parte, pero por otra debía hacerle caso, este tipo era capaz de cumplirlo.

Una vez que Blas llegó con las bebidas y acomodamos la mesa para empezar a cenar. Esto ya se había vuelto costumbre, y en el fondo ya esperaba que mi mejor amigo llegara con comida, también ya sabía que hacía lo posible por joderme la existencia con sus interrupciones. Aún así era mi mejor amigo, pero la próxima lo voy a sacar a patadas.

Nos sentamos en pareja, Blas y Andy nos enfrentaban, estos dos andaban con un brillo especial pero también se les notaba el cansancio, y vaya a saber uno el motivo. La cena dio inicio y nos mostramos famélicos, yo tenía hambre, no había comido nada por la tarde ya que me la pasé ensayando con la banda y luego nos quedamos a solas con Tom lo que restó de la noche.

-Tom, ¿Me pasas la ensalada? -dije señalando con el tenedor, él asintió y amablemente me lo pasó, sonrió e hice lo mismo. Siendo honesto, la ensalada estaba cerca, más me gustaba que tuviéramos esos pequeños momentos que la mayoría de la gente ignoraba.

Solía pedirle cosas estúpidas y sencillas, no era que me pasaba de listo, sino que adoraba ver su expresión al concentrarse en lo que le pedía y la sonrisa que me obsequiaba. Él también era de fastidiarme con eso, y con gusto lo hacía porque me encantaba como me miraba. Sí, estaba loco por Tom a pesar de todo.

– ¿Algo más, mi amor? -preguntó con sorna y Andy se echó esa risita chillona que se podía escuchar hasta el otro lado de Berlín.

-No, mi amor – hice énfasis con lo último y le miré -Así estoy bien, gracias.

-Creo que después de cenar los vamos a dejar solos de una buena vez -habló mi mejor amigo y Blas nos miró divertido.

La comida se pasó entre risas, bromas y anécdotas que nos habían sucedido durante el día, la pasábamos muy bien, mi trato con Tom era tan natural, por momentos no me sentía nervioso o ansioso, solo… Disfrutaba. Y de eso se trataba esta etapa, de conseguir estar bien todo el tiempo que se podía; nosotros ya habíamos pasado por todo, nos seguimos perdonando incontables veces, yo por mi inmadurez y capricho, él por sus razones.

Sin embargo, yo sentía que la culpa de todo esto era mía, porque lo era. Desde un principio fue mía, justo en ese día en que descubrí la razón de ser de Tom, y sabiendo eso, yo seguía con la idea fija de ayudarle. No tendría que haberlo dejado nunca.

En un momento, Blas y Tom salieron al balcón del estudio, con Andy nos pusimos a limpiar todo ya que Shiro nos mataría si veía su cocina hecha un desastre.

– ¿Y como van los arreglos para su cumpleaños? -preguntó él y yo me di a vuelta para observarle. – ¿Hablaste con su padre?

-De hecho fui hasta su casa y los invité personalmente – sonreí – tenías que ver a sus hermanitos, ¡Son idénticos a él!

Dije emocionado, en verdad se parecían a la versión pequeña de Tom que había visto en fotos, su padre me enseñó el álbum de su hijo. Ese día tan lindo que me costó regresar, tuve que mentirle a Tom que iba a estar con Andy, cuando en realidad estaba solo y Shiro me fue a buscar para regresar a Berlín a ensayar.

-Y ese amigo suyo… El que conoció hace poco -me mostré confundido- ¿Cómo es que se llama? El que es DJ…

– ¿Devon? Lo vi esas tres veces, pero le pediré a Shiro que lo invite. -hice una pausa – ¡Oh, acabo de recordar que debo hacer una llamada!

Salí de la cocina para dirigirme al estudio y tomar el móvil para llamarlo. Con todo este nuevo trabajo, porque era un trabajo a fin de cuentas, olvidé llamar para confirmar nuestra cita para comenzar a organizar para la fiesta de Tom. Cuando llegué, marqué rápidamente y rogué internamente que estuviera desocupado, aunque le podía mandar un mensaje pero me gustaba más gastar crédito.

– ¡Hola! ¡Te estaba esperando! -dijo con una risa al final y eché un suspiro.

-Lo siento muchísimo, apenas Andy me lo acaba de recordar -me golpeé la frentr suavemente – ¿Cómo estás? ¿Ya te sientes mejor de la fiebre?

– ¡Si, me siento mucho mejor! – No podía evitarlo, me gustaba escuchar su vocecita animada del otro lado de la línea. – Para mañana ya estaré bien y empezaremos con lo de Tom, ¿A qué hora?

-Supongo que después del mediodía, de todas formas te pasaré a buscar por tu trabajo.

–Oh, al final Georg me dio el día libre, ¡Es una buena persona! -se rió, yo caminé hasta ponerme frente a las consolas mezcladoras – Así que solo dime donde nos encontramos y ahí estaré.

-Yo estaré en el estudio hasta las doce mañana, así que…

– ¡Perfecto! Entonces te esperaré abajo a esa hora y nos iremos. -dijo convencido.

-Bien, pero Tom no debe enterarse de esto – apreté mis labios -saldré antes de que él lo haga y nos iremos rápido.

– ¡Ay, es cierto! – se oyó un golpe que sonó gracioso y sonreí -Soy un idiota, mejor quedamos en vernos en la esquina, donde está el café.

-Esta bien. Nos vemos mañana entonces…-aguarde unos segundos- Eike…

– ¿Si? – se notó preocupado.

-Muchas gracias por ayudarme, en verdad -observé mis uñas.

Eike fue quien ayudó a Tom cuando yo no estaba, fue mucho apoyo y trabajo, claro, él logró que progresara y dejara el alcohol. Aquella vez que pude conocerle, no sentí celos, ni algún tipo de desprecio, solo sentí gratitud y una impotencia por no haber estado en esos duros momentos. Pero gracias a él, Tom era una mejor persona.

-No tienes nada que agradecer, gracias a ti por darme tu amistad.

Al despedirnos, quedé mirando el móvil. Él me contó todo, desde su terrible niñez hasta lo que sucedió hace poco con Shannon, realmente era de no creerlo, más luego observé con mis propios ojos lo que el hermano de Jared fue capaz. Y ni hablar de mi amigo, estaba devastado; por esa razón ya no tiene contacto con su hermano, lo mandó lejos. Lástima que ahora está ocupado con el rodaje de la nueva temporada de zombies, y era por eso que Eike estaba con nosotros, no podíamos dejarlo solo.

La justicia estaba presente, pero hasta que llegara la primera audiencia solo le quedaba esperar. Y mientras tanto, él y yo nos volvimos amigos, es un muy buen chico.

– ¿Estabas hablando con tu nuevo mejor amigo? -me giré y Andy ingresaba con una expresión indiferente.

-No seas idiota -me acerqué y le golpeé el hombro -Tú mañana te irás a España, prefieres a tu novio que a tu pobre mejor amigo.

-Emmmm – se rascó la cabeza. -Me haz roto el corazón con eso, feo.

Nos reímos. Blas y él se fueron minutos después, se tenían que levantar temprano para llegar al mediodía.

Tom y yo nos fuimos nuevamente al balcón a disfrutar de la noche, estaba algo fresco y me abracé, tenía una camisa pero no abrigaba lo suficiente. Él comenzó a fumar, no lo hacía tan seguido, de hecho, él solo fumaba dos cigarrillos cada tanto. Por mi parte, frené un poco el asunto, el resfriado que me agarró hacía dos semanas me dejó muerto, apenas me estaba recuperando.

Él me decía que no fumara tanto, que debía cuidar mi voz, lo irónico de todo esto era que después andábamos fumando juntos.

Sin decir algo, él me tomó del hombro y me atrajo a su cuerpo, yo bajé mis brazos y lo cubrí por la cintura, dejando que él me protegiera del frío, cerré los ojos, mi cabeza estaba apoyada sobre su pecho y se sentía tan bien. Suspiré tan profundo que creí que el tiempo se había detenido, era increíble que con una sola y pequeña acción, se sintiera el mensaje, la calidez y la honestidad al realizarla.

Lentamente se me dibujaba una sonrisa en el rostro mientras disfrutaba de este bello contacto, pronto se unió el brazo restante, noté como exhalaba el humo y lo sujeté más fuerte, su mentón se apoyó en mi cabeza.

– ¿Qué sucede? -preguntó casi en un susurro.

-Es que a veces no creo que esto sea real. -confesé. Sus manos fueron a mi rostro y yo levanté el mismo para poder observarle. -De verdad, lo siento raro y bonito a la vez.

-Yo tampoco lo creo, y siento que cada que estamos solos, algo me va a despertar del sueño.

Sus pulgares acariciaban mis mejillas, al tiempo que yo fijaba sus encantadores ojos, que deslumbraban gracias a las luces de la ciudad. Era tan hermoso tenerlo así, tan irreal y perfecto.

-Pero… Cuando te veo y te tengo así de cerca -con suavidad su pulgar se deslizó sobre mi labio inferior -… Me doy cuenta de que, a pesar de todo, lo bueno y lo malo, me alegra muchísimo haberte deseado tanto…

No le respondí, solo lo besé.

Continúa…

Gracias por la visita. Los invitamos a continuar con la lectura.

por MissAnunnaki

Escritora del Fandom

Un comentario en «III Wünschen»
  1. Estuve tan ocupada que no me percaté de la nueva temporada ¡Qué emoción! Está empezando suave, sin prisas y sin dramas (mi gusto culposo). Amo a Andy por ser el fiel amigo de Bill, pero ¿porqué tenía que interrumpir a los tórtolos? ¿Quién es Devon? ¿Ocasionará problemas o no? Debo saberlo para amarlo u odiarlo.
    En fin, esperemos que Tom no nos decepcione más de lo que ya nos tiene acostumbradas.

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