In another lifetime 10

Fic Twc/Toll escrito por lyra

«In another lifetime»

Capítulo 10

Inverness, año 1765

Las semanas pasaron con demasiada rapidez para Jamie, todos los días se levantaba al alba con Thomas y le acompañaba a visitar a los enfermos que no necesitaban ser hospitalizados y después se dirigían al hospital y allí Thomas hacía una ronda controlando que no hubiera ninguna herida infectada y que podía dar el alta a quien ya se había recuperado.

Había visto de todo y ayudado sin poner objeción alguna, ya fuera suturando una herida o limpiando la sangre del suelo.

Thomas estaba muy orgulloso de su hijo, los primeros días le notó algo torpe pero pasado el tiempo era como si lo hubiera estado haciendo toda su vida. Incluso tenía sus propios paciente, que querían ser atendidos por el jovencito doctor McKaulitz.

Como ese día, mientras que él suturaba una herida sonrió al ver como entretenía a los niños que estaban ingresados en el hospital. Les hacía reír y le contaba cuentos para que estuvieran entretenidos y no pensaran en el dolor de sus heridas.

—Se te dan muy bien los niños—comentó Thomas cuando terminó su jornada—Será un buen padre.

— ¿Tú crees?—preguntó Jamie, viéndole asentir con la cabeza—Es algo que Roger y yo hemos hablado, queremos tener por lo menos un hijo y luego ya veremos, todo depende de nuestros trabajos.

—Aquí no estamos condicionados por el trabajo—comentó Thomas—Lallybroch siempre ha estado llenos de risas infantiles.

—Ya lo he visto, pero eso es porque sois una familia grande y entre todo os echáis una mano—comentó Jamie a su vez—En mi época las familias no están tan unidas ni son tan grandes. Yo sólo tengo a mis abuelos, nada más. Ni primos ni tíos.

Thomas se entristeció al escucharlo, sabía que Bill era hijo único y también Andreas. De ahí que Jamie solo pudiera contar con los dedos de una mano toda la familia que tenía.

—Aunque ahora también puedo considerar familia a la de Roger—apuntó sonriendo Jamie—Estamos prometidos y su madre me ha acogido en su casa con los brazos abiertos.

—Llegado el momento, contarás con la ayuda necesaria y podrás tener todos los hijos que quieras—dijo Thomas también sonriendo—Formarás tu propia familia, y podrás hacerla tan grande como quieras.

Jamie se quedó pensando en sus palabras, no le parecía correcto explicarle a Thomas que si en su época su familia era tan numerosa se debía en parte a que no contaban con los medios necesarios para prevenir tanto embarazo.

&

Salieron del hospital y camino de casa pararon para hacer algunas compras. Llegaron a tiempo para la hora de comer, Bill se encontraba descansando mientras se terminaba de hacer la comida en el fuego a cargo de Margaret.

— ¿Estás bien?—preguntó Thomas yendo a su lado.

Recostado contra las almohadas Bill asintió con la cabeza.

—Me sentía un poco mareado y decidí tumbarme—explicó con una sonrisa—Margaret ha sido muy amable de encargase ella de la comida. Está haciendo uno de sus guisos que tanto te gusta.

—No te muevas de la cama, te traeré un plato y te daré de comer si es necesario—apuntó con firmeza Thomas.

Bill sonrió al escucharle, la verdad era que ese día se sentía muy pesado y cansado. No creía que abandonara la cama hasta la hora de la cena.

Y así fue, pasó toda la tarde descansando y llegada la noche se sintió con fuerzas de abandonar la cama. La cena consistió en recalentar el guiso que Margaret había hecho para comer, había tenido el detalle de hacer una olla en condiciones para que así tuvieran también la cena hecha y Bill no tuviera que preocuparse.

Sentado a la mesa, Bill miró a su hijo con preocupación. Se le cerraban los ojos mientras terminaba de cenar.

— ¿Estás bien, cariño?—preguntó acariciando su cabeza.

Jamie asintió suspirando, estaba realmente cansado. No sabía como Thomas podía estar tan fresco mientras que él deseaba tomarse unas semanas de vacaciones. No paraban de trabajar desde que se levantaban al alba, solo llevaba unas semanas y creía que no iba a poder aguantarlo más.

—Cena y vete enseguida a la cama—dijo Bill sonriendo a su hijo.

— ¿No puedo ver un poco la tele?—preguntó Jamie ahogando un bostezo.

Bill se echó a reír al escucharle, era algo que a veces echaba de menos. Ver una película sentado en el sofá con Jamie a su lado, tapados con una manta y comiendo palomitas mientras se hacían confidencias.

—Muy cansado no estarás cuando aún puedes hacer bromas—apuntó Bill.

—Me podría quedar dormido aquí mismo—dijo Jamie bostezando de nuevo.

La puerta se abrió y Thomas entró seguido de Fergus. Había tenido que salir a solucionar un problema con su otro negocio y llegó a tiempo de la cena.

—Fergus, siéntate y te serviré un plato—invitó Thomas señalándose la mesa.

—No quisiera molestar—murmuró Fergus.

—Ocupa mi sitio, me temo que yo no puedo más—dijo Jamie levantándose—Me voy ya a la cama, se me están cerrando los ojos.

Le cedió su sitio a Fergus y le dio las buenas noches a su padre besando su mejilla. Entonces se volvió hacia Thomas y también le dio un beso, que pilló desprevenido a su otro padre.

—Que descanses…hijo—murmuró Thomas carraspeando.

&

Horas después el silencio reinaba en la casa. Jamie llevaba tiempo dormido y sus padres ya se habían acostado.

Bill daba vueltas en la cama tratando de buscar una postura adecuada y a su lado Thomas le atrajo a sus brazos dejándole recostarse contra su desnudo pecho.

— ¿Así mejor?—preguntó en voz baja.

Bill asintió con la cabeza suspirando, se acomodó entre sus brazos y sonrió al sentir las manos de Thomas acariciar su abultado vientre. No pudo evitar separar los labios y que se le escapara un gemido descontrolado, echaba de menos las caricias de Thomas.

Esos días habían estado con mucho trabajo y apenas habían tenido un momento de intimidad para ellos. Y tenía que se justo en esos momentos, con su hijo mayor durmiendo a escasos metros….

—Thomas…para por favor—suplicó Bill suspirando.

Pero Thomas no quiso escucharle, sentía a su hijo moverse bajo sus caricias y siguió acariciando su vientre, queriendo llevar una mano más abajo.

Bill se puso tenso de inmediato, bajando su mano para detenerle.

—No podemos con Jamie al lado—insistió con firmeza.

—Te echo de menos sassenach—murmuró Thomas bajando la cara y enterrándola en su cuello—Hace mucho que no compartimos cama.

—Dormimos juntos en ella todas las noches—apuntó Bill.

—Sabes a lo que me refiero—murmuro sonriendo Thomas—Echo de menos tenerte desnudo bajo mi cuerpo.

Se apoderó de sus labios antes de que Bill pudiera replicar, dejándose besar entre risas ahogadas.

—No despertemos a Jamie—susurró Bill contra sus labios.

—El pobre trabaja mucho, no creo que se despierte hasta mañana—murmuró Thomas apoderándose de sus labios de nuevos.

Bill le devolvió con torpeza el beso, logrando separarse unos segundos para recuperar el aliento.

— ¿Me estás diciendo que estás haciendo trabajar de más a nuestro hijo para poder tenerme a tu disposición en la cama?—preguntó Bill en voz baja.

Tom sólo sonrió como respuesta, en parte era verdad. La única manera de que pudieran gozar de algo de intimidad con su hijo mayo durmiendo en la misma estancia era que estuviera dormido plácidamente y la única manera que conocía era hacerle trabajar duro desde el alba para que cayera rendido en su cama.

Y la idea resultaba, podía gozar de los besos de Bill y de sus risas ahogadas contra sus labios, de los que se apoderó de nuevo dejándole sin aliento…

Desde su cama, Jamie no había podido evitar escuchar sus palabras y risas. Se había despertado y entonces escuchó como sus padres gozaban de algo de intimidad. Se quedaba con ganas de levantarse y pasar la noche al raso con tal de no ser una molestia. Pero sabía que su padre no lo permitiría, mejor que pensara que estaba profundamente dormido y se dejara llevar por las caricias de Thomas.

Se dio la vuelta en la cama y enterró la cabeza bajo la almohada, para así ahogar cualquier gemido, risa o beso que pudiera escuchar.

&

Al día siguiente se despertó sintiendo algo que creyó que no iba a volver a sentir nunca. Alguien le estaba besando con suavidad la mejilla, pero no era el típico beso de buenos días que le solía dar su padre.

Abrió los ojos de golpe, pestañeando al ver a la persona que tenía inclinada sobre él.

— ¡Roger!—gritó sin poderse contener.

No se lo podía creer, ahí estaba Roger en 1765. Había viajado al pasado para buscarle.

— ¿Qué has hecho?—preguntó Jamie tratando de incorporarse en la cama.

Pero Roger llevaba tiempo sin verle y le había echado mucho de menos. Se recostó sobre él y se apoderó de sus labios.

—He venido a buscarte—murmuró Roger contra sus labios— ¿Cómo has podido realizar este viaje sin mi?

—Si te lo hubiera contado me hubieras quitado la idea de la cabeza—se explicó Jamie acomodándose bajo su cuerpo—Y necesitaba ver a mis padres.

—Pero…has corrido mucho peligro viniendo tú solo—insistió Roger—Podías haber aparecido a miles de kilómetros de distancia, o ser atacado por algún forajido.

—Pero no ha sido así—insistió Jamie a su vez—Estaba a un día de viaje de Lallybroch, una niña me ayudó y me llevó a su casa.

—Siento mucho no haberte contado antes lo que había descubierto de tus padres, sabía que si te decía algo harías justamente lo que has hecho—dijo suspirando Roger—Tenía miedo de perderte…

— ¿Has venido a echarme la bronca?—quiso saber Jamie abrazándose a su nuca—Porque podíamos dejar de discutir y besarnos en condiciones. Yo también te he echado mucho de menos, y no paras de hablar y….

No pudo terminar la frase, Roger se apoderó de sus labios con mas pasión que nunca. Sintió su lengua entrar en su boca y frotarse contra la suya. Cerró los ojos gimiendo sin poder contenerse, sintiendo como Roger se acomodaba sobre su cuerpo echando a un lado la sábana que les separaba.

Separó las piernas por instinto para dejarle hueco, sintiéndole frotarse contra su sexo a través de la fina tela de la camisa que usaba a modo de pijama.

En otras circunstancia hubieran parado en esos momentos, pero llevaban semanas sin verse y tras haberse marchado enfadado y sin darle explicación alguna, volver a verle había hecho que corazón le diera un vuelco.

Quería tenerle dentro, lo necesitaba. Alzó sus caderas gimiendo desesperado, frotándose con insistencia contra Roger que solo tuvo que bajar una mano y desabrocharse los pantalones.

Entonces le sintió entrar en su cuerpo por primera vez, se puso tenso sin poderlo evitar. Era su primera vez y no estaba del todo preparado, le notaba avanzar poco a poco dándole tiempo a que su cuerpo se relajara y le permitiera seguir avanzando.

Y sin separar sus labios, Roger empezó a embestirle una y otra vez. Jamie gemía con los ojos cerrados, con cada embestida recibida podía sentir una oleada de placer que se extendía por todo su cuerpo.

Alzaba por instinto las caderas cuando le sentía a punto de salir del todo de su cuerpo, y cuando volvía a entrar en él juraría que veía las estrellas.

Entonces sintió que su cuerpo no podía más y explotaba, sus ojos se llenaron de lágrimas y las sentía bajar por sus mejillas sonrojadas. Separó los labios y soltó un pequeño grito sin poder contenerse.

— ¡Jamie!

Escuchó su nombre y sus labios esbozaron una sonrisa mientras lloraba desconsoladamente.

— ¿Estás bien, Jamie?

Asintió con la cabeza sin abrir aún los ojos, llevando una mano a sus mejillas para secar esas lágrimas que había derramado ante tanta felicidad que estaba sintiendo en esos momentos.

— ¿Has tenido una pesadilla? ¿Por eso lloras y has gritado?

Arrugó la frente y abrió los ojos de golpe, encontrándose con la cara de Thomas en vez de la de Roger. Se incorporó en la cama sujetando con firmeza las sábanas contra su agitado pecho. Empezó a buscar a Roger por la estancia pero no había rastro de él por ningún lado.

— ¿Dónde está Roger?—preguntó en voz baja.

— ¿Dónde quieres que esté? En tu época—contestó Thomas sin entender.

Entonces Jamie lo comprendió todo, había sido un sueño de lo más real. Sus piernas aún temblaban de la emoción por el orgasmo que había tenido mientras Roger le hacía el amor. Juraría que aún podía sentirle entre sus brazos y el sabor de sus besos en sus labios.

— ¿Estás en condiciones de trabajar?—preguntó Thomas, viéndole negar con la cabeza—No pasa nada, llevas semanas trabajando duramente. Tómate el día libre, prefiero que te hoy te quedes en casa y ayudes a tu padre, ayer se sintió mal y quisiera que hoy no se esforzara.

Jamie asintió con la cabeza y se volvió a recostar en la cama, enterró la cabeza bajo la almohada y rompió a llorar desconsoladamente.

Había tenido un sueño maravilloso, y no solo eso. Se había dado cuenta de lo mucho que amaba a Roger y las ganas que tenía de volver a su época para pasar a su lado el resto de su vida.

&

Horas después abandonó la cama con un terrible dolor de cabeza por las lágrimas derramadas. Si se iba a quedar para cuidar de su padre, lo menos que podía hacer era atenderle y llevarle el desayuno a la cama.

Se vistió y preparó un copioso desayuno para su padre mientras que él se conformaba con un té de melisa para aliviar su cabeza.

—Pensé que te habías ido con Thomas.

La voz de su padre le hizo pegar un salto, aún le estaba dando vueltas a la cabeza al sueño que había tenido y no le había escuchado levantarse.

—Quería llevarte el desayuno a la cama—explicó Jamie esbozando con esfuerzo una sonrisa.

Pero no podía engañar a su padre, sus ojos hinchados y la mala cara que debía tener fue suficiente para que supiera que no sentía bien. Le tendió una mano y Jamie corrió a acurrucarse entre sus brazos.

— ¿Qué te ha pasado?—preguntó Bill muy preocupado.

—He soñado con Roger—explicó Jamie entre lágrimas—Ha sido tan real…le hecho mucho de menos…

Bill acunaba en sus brazos a su hijo tratando de consolarle, normal que se sintiera mal soñando con la persona que amaba y estaba a años de distancia.

Cuando el llanto remitió se sentaron a desayunar mientras que Bill seguía consolando a su hijo.

—Me he portado fatal con Roger, papá—murmuró Jamie suspirando—Debí dejar mi orgullo a un lado y mandarle un mensaje al menos de despedida. Estará muy preocupado cuando se haya enterado de mis planes, si vuelvo y no quiere saber nada más de mi lo entenderé.

—Estoy seguro que Roger te está esperando con los brazos abiertos—aseguró Bill a su hijo.

Jamie no lo podía saber, con lo fácil que hubiera sido tener su móvil para poder llamarle en esos momentos. Necesitaba escuchar su voz, que le dijera que le estaba esperando y que aún le amaba.

— ¿Quieres hablarme de tu sueño?—preguntó de repente Bill.

Jamie sintió que sonrojaba hasta las orejas, negó con la cabeza al tiempo que bajaba la mirada y sonreía sin poder evitarlo. Bill lo vio y sonrió también, haciéndose una idea de lo que había soñado su hijo.

Puso una mano sobre la suya y se la apretó con cariño, dándole así su apoyo.

Jamie alzó la mirada y aunque sentía vergüenza de hablar del sueño que había tenido, entre él y su padre se habían prometido no tener más secretos. Sabía que podía hablar con él, que no le iba a juzgar ya que él también había pasado por lo mismo y le sabría aconsejar.

—Roger estaba aquí, en 1765—empezó a relatar Jamie—Había viajado al pasado por mi, y fue vernos y empezar a besarnos. Estábamos en mi cama y….bueno, una cosa llevó a la otra…

Bill sonrió al escucharlo, su hijo no podía estar más enamorado de Roger que soñaba con poder yacer a su lado. Y el sueño había sido muy real para su hijo, tanto como para haberlo dejado en ese estado.

—Cuando desperté y vi que no estaba a mi lado, me eché a llorar sin poderme contener—siguió explicando Jamie—No lo entendía, le había sentido estrecharme en sus brazos y podía sentir en mis labios el sabor de sus besos.

—Cuando volví a mi época, algunas noches soñé con Thomas—explicó Bill a su vez—Que estaba vivo y había viajado al futuro para estar con nosotros. También me despertaba entre lágrimas, llorando de rabia porque era un sueño que jamás se haría realidad.

—Bueno, parte si se ha hecho realidad—apuntó Jamie sonriendo—Os habéis vuelto a reunir solo que en el pasado.

—Y tú volverás a ver a Roger—dijo con firmeza Bill.

Así lo presentía, se había dado cuenta más que nunca que su hijo no pertenecía a esa época y por más que le gustaría que se quedara y viera crecer a su hermano, sabía que no podía retenerle en 1765.

Tenía un futuro que le estaba esperando, y era junto a Roger.

Continuará…

Gracias por leer.

por lyra

Escritora del fandom

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