In another lifetime 11

Fic Twc/Toll escrito por lyra

«In another lifetime»

Capítulo 11

Inverness, año 1765

Días después recibieron una agradable visita. Claire y Jamie habían llegado para echar una mano con el parto de su nuevo nieto. Fueron recibidos con los brazos abiertos, ese día se celebró una comida por todo lo alto invitando a los vecinos que tan pendientes habían estado del estado de Bill mientras que Thomas se ausentaba por su trabajo.

Jamie disfrutó como nunca viendo a sus padres y abuelos juntos, echando de menos tener a mano una cámara de fotos para inmortalizar el momento.

Llegada la noche y tras haberlo hablado, Claire y Jamie se hospedarían en casa de los Hamilton cuya hija se había casado el verano pasado y tenían una amplia habitación libre. Thomas había traído al mundo a su nieta meses atrás y no podían estar más agradecidos pues hubo complicaciones en el parto que Thomas supo resolver sin dudar.

Los días siguientes Jamie notó que Thomas ya no pasaba tanto tiempo en el hospital y por hecho él tampoco. Bill estaba ya de 8 meses y querían estar cerca de él por si el parto se adelantaba.

Thomas ya lo había hablado con su primo Douglas, se encargaría él de llevar el hospital llamándole solo si hubiera algún caso importante que requiriera su ayuda.

Y así pudieron disfrutar del último mes de embarazo de Bill, aprovechando el tiempo que pasaban juntos para dar paseos por Inverness o compartiendo viejas historias con Claire y Jamie, quien encantados de tener a su nieto mayor con ellos querían aprovechar el máximo tiempo posible con él.

Y el joven Jamie supo aprovechar bien el tiempo, escuchaba encantado las viejas historias de batallas en las que había participado su abuelo y de su abuela aprendió mucho sobre las hierbas medicinales que Bill cultivaba en el pequeño huerto.

Se podría decir que era ya casi todo un experto, y Claire no podía estar más orgullosa. Lo llevaba en la sangre, al igual que Bill y Thomas.

&

Dos semanas después de la llegada de sus abuelos se produjo un hecho para el que el joven Jamie no estaba preparado.

Todo comenzó un día cuando Thomas recibió un aviso, Robert Hunter se había puesto de parto y le necesitaban. Pero vivía en una granja a varias horas de camino de Inverness, Thomas no lo dudó y empezó a preparar el material que iba a necesitar con ayuda de Jamie, o eso creía él.

—No puedes irte y dejar a mi padre—susurró Jamie tratando de hacerle entrar en razón.

¿Qué pasaba si el parto de su padre se adelantaba?

—Me necesitan—insistió Thomas.

—Mi padre te necesita—apuntó con firmeza Jamie— ¿Y si él también se pone de parto en tu ausencia?

—Mi madre puede ayudarle—contestó Thomas con calma—Ha traído más niños que yo al mundo.

—Pero mi padre te necesitará a su lado—insistió Jamie—Te perdiste mi nacimiento, ¿quieres perderte también el de mi hermano?

Sus palabras calaron hondo, Thomas dejó lo que estaba haciendo y se encaró con su hijo.

—Pero…no puedo abandonar a mis pacientes…—empezó a decir.

—Puede ir la abuela—dijo con firmeza Jamie—Tú mismo has dicho que es toda una experta, puede ir ella y tú quedarte por si acaso.

Thomas aceptó sin dudarlo, si Bill se ponía de parto no estando él a su lado y le pasaba algo, jamás se lo podría perdonar.

Habló con sus padres y pronto se pusieron en marcha. Fergus se fue con ellos para indicarles el camino, prepararon una carreta con todo lo necesario y se despidieron.

Esa tarde Bill se sentía más incómodo de lo habitual. Apenas había probado alimento pues sentía nauseas y había estado devolviendo. Se preparó un té que calmara su estómago y recostado en la cama veía cómo preparaban la cena entre Jamie y Thomas.

— ¿Qué te apetece comer?—preguntó Jamie acercándose a su padre—Hoy haremos tu plato favorito.

—Quiero pizza—contestó Bill sonriendo.

Jamie le devolvió la sonrisa, si estaba de humor para bromear era que ya no se sentía tan mal como esa mañana.

Unos golpes en la puerta les hicieron ponerse en alerta. Thomas dejó sobre la mesa la olla que iba a poner al fuego y fue corriendo a abrir. Sabía que no podían ser sus padres, se quedarían en la granja de los Hunters hasta que hubieran comprobado que tanto el padre como el recién nacido se encontraban bien.

Abrió la puerta y vio que era Patrick, el hijo de Margaret. Apoyado en sus rodillas trataba de recuperar el aliento, había venido corriendo y sentía que se iba desmayar de un momento a otro.

— ¿Qué ha pasado?—inquirió Thomas.

—Un accidente—explicó Patrick entre jadeos—Unos caballos asustados han salido huyendo llevándose por medio a mucha gente. Hay muchos heridos, su primo Douglas le reclama en el hospital.

—Dile que voy en unos minutos—prometió Thomas.

Patrick asintió con la cabeza y echó a correr de nuevo rumbo al hospital. Thomas cerró la puerta y no hacía falta que explicara nada, la conversación había sido escuchada por Bill y Jamie.

—Tengo que ir a echar una mano—dijo con firmeza Thomas.

—Te acompaño—dijo Bill para sorpresa de todos.

—Ni hablar, papá—intervino Jamie—Debes permanecer en la cama. Yo iré con Thomas y echaré una mano.

—Tu padre no puede quedarse solo, te quedas tú con él—ordenó Thomas.

—No estoy inválido, y si digo que voy es que voy—insistió Bill tratando de ponerse en pie—Me encuentro mucho mejor, nos necesitan en el hospital a los 3. Cuántas más manos seamos mejor.

—No puedes casi ni andar—observó Jamie corriendo a ayudar a su padre.

—Estás a punto de desmayarte, os quedáis los dos y no hay más que hablar—dijo con firmeza Thomas.

Bill iba a replicar, pero entonces se dobló en dos y si no fuera porque Jamie le estaba sujetando se hubiera caído al suelo con pesadez.

Al momento Thomas estaba a su lado y cogiéndole entre sus brazos le acostó en la cama de nuevo.

— ¡Sassenach!—llamó asustado.

Bill no podía contestarle, trataba de respirar pero le costaba. Sentía una opresión en sus pulmones, jadeaba con los labios separados hasta que pasados unos minutos su respiración se normalizó y pudo hablar.

— ¿Qué te pasa, papá?—preguntó Jamie en un susurro.

—Creo…que estoy de parto—contestó Bill con esfuerzo—De hecho, creo que llevo todo el día con pequeñas contracciones.

— ¿Por qué no has dicho nada?—estalló Thomas sin poderse contener.

—Porque aún no he salido de cuentas y creía que solo era que estaba cansado—contestó Bill entre lágrimas.

—Y nuestra discusión ha acelerado el parto—apuntó Jamie maldiciendo por lo bajo.

Bill asintió con la cabeza, se había alterado y en vez de pensar en ese hijo que iba a traer al mundo quiso echar una mano en el hospital lo que había provocado la discusión con Thomas y su hijo, y con el resultado de haberse puesto de parto.

Thomas se movió con rapidez, ordenó a Jamie que pusiera agua a calentar y mientras su hijo obedecía él ayudó a Bill a acomodarse en la cama para poderle examinar.

Solo vestía una camisa larga, lo que facilitó el trabajo.

—Ya has dilatado—dijo Thomas incorporándose—Estás de parto, no hay duda alguna.

— ¿Y qué vamos a hacer?—preguntó Jamie, sintiendo un miedo inmenso.

—Traer al mundo a tu hermano—contestó Thomas tratando de mantener la calma—Lo tenemos todo preparado, hay toallas y vendas limpias en el armario de ese rincón, ve a por ellas y cuando el agua esté caliente me la traes.

Jamie asintió con la cabeza y se apresuró a obedecer cada una de las órdenes que Thomas le daba.

Mientras, Bill sentía que volvía a tener una contracción mucho más fuerte que la anterior y que le hizo romper aguas. Thomas lo observó, el parto estaba sucediendo con más rapidez de lo que se hubiera pensado. Pero si ya llevaba todo el día con contracciones era normal, sabía que esa noche iba a tener a su hijo entre sus brazos.

&

Horas después Bill presentía que algo no iba bien, sus contracciones eran suaves y muy separadas. Thomas le había vuelto a examinar y no había dilatado más que la última vez.

— ¿Va algo mal?—quiso saber Jamie.

—Se está alargando el parto—murmuró Thomas mirando fijamente a Bill— ¿Quieres que te realice la maniobra de Hamilton?

Jamie miró a Thomas, era como si le hubiera hablado en chino en esos momentos. Conocía el nombre de la técnica a la que Thomas se refería, pero no se imaginaba que él la conociera Lo más seguro era que Bill se la hubiera explicado para poder así ayudarle tanto a él como a todos los pacientes que la pudieran necesitar.

Bill asintió con la cabeza, sabía que era la única solución que había.

— ¿En qué consiste exactamente esa maniobra?—quiso saber Jamie antes de que Thomas la pusiera en práctica.

—Me va a provocar el parto—explicó Bill—Las contracciones serán más seguidas y dolorosas, pero tiene que ser así. Por la seguridad de tu hermano.

Jamie asintió con la cabeza y dejó que Thomas trabajara.

Thomas se colocó a los pies de la cama y colocó su mano entre las piernas de Bill, entrando en su cuerpo con dos dedos. Le sintió ponerse tenso, por lo que le había dicho no era una maniobra muy dolorosa en si y esperaba saber realizarla sin problema alguno.

Sacó los dedos pasados unos minutos, notando con horror que Bill empezaba a sangrar levemente.

— ¿Es sangre?—preguntó Jamie.

—Es normal, no te preocupes—tranquilizó Bill a su hijo—Pero hay que controlar que el sangrado no sea continuo o abundante porque…

Dejó de hablar, en esos momentos le vino otra contracción que le hizo separar lo labios y gritar de dolor. Había sido más dolorosas que las anteriores y le había pillado desprevenido.

—Ha funcionado—dijo Thomas suspirando.

Bill asintió con la cabeza, ya no había más que esperar a que su hijo decidiera venir al mundo.

&

Casi una hora después Bill se retorcía de dolor en la cama, las contracciones eran cada vez más seguidas y dolorosas. Si estuvieran en su época ya le habrían puesto la epidural pero en 1765 iba a tener que traer a su hijo al mundo sin ningún adelanto médico, como un ecógrafo que estuviera comprobando que los latidos del bebé fueran los correctos.

Al lado de su padre, Jamie se encaraba de darle ánimos al tiempo que pasaba una toalla mojada por su cara tratando así de aliviar su dolor.

Thomas le volvía a examinar, poniendo una mano en su abultado vientre tratando así de calmar a su hijo que parecía no querer salir. Notaba las contracciones de Bill contra la palma de su mano y cuando volvió a examinarle vio algo que hizo que se le llenaran los ojos de lágrimas.

— ¡Ya veo su cabeza!—gritó sin poder contenerse.

Bill sonrió al escucharle, por fin iba a terminar todo. Con ayuda de Jamie se incorporó en la cama y empezó a empujar con todas sus fuerzas. Entre sus piernas, Thomas cogió con delicadeza la cabeza de su hijo y minutos después le tenía entre sus brazos llorando y tiritando de frío.

—Es un niño—anunció Thomas entre lágrimas.

Jamie se movió con rapidez, dejó a su padre recostado en la cama entre lágrimas de felicidad y con una toalla en sus manos recibió a su hermano recién nacido. Se apresuró a arroparle mientras que Thomas cortaba el cordón umbilical con un rústico cuchillo.

Con su hermano en brazos Jamie regresó al lado de su padre para que pudiera observarle.

—Está perfecto, tiene todos sus dedos y un buen color—explicó Jamie.

Bill no podía hablar por la emoción que sentía en esos momentos, y porque aún se sentía dolorido tras lo ocurrido. Entonces sintió otra contracción de nuevo que le hizo gritar de dolor y que su hijo rompiera a llorar con más fuerza.

— ¿Qué ocurre?—preguntó Jamie asustado.

Miraba a Thomas, que entre las piernas de su padre no podía creerse lo que estaba sucediendo.

—Viene…viene otro bebé—explicó tragando con dificultad.

¡Gemelos! Pues claro, si en la familia de Thomas había era lógico que Bill pudiera también tenerlos.

El nacimiento del segundo bebé fue mucho más rápido que el primero, Jamie dejó a su hermano acostado en una canastilla de mimbre que ya habían preparado y tras asegurarse de que estaba bien abrigado corrió a ayudar a su padre.

Pero antes de que llegara a la cama Bill se había incorporado sin su ayuda y tras empujar con las pocas fuerzas que le quedaban dio a luz a su segundo bebé que resultó ser una niña.

Thomas cogió sus manos y Bill recibió en ellas a su hija, que al igual que su hermano lloraba y temblaba. Se recostó en la cama colocando a su hija sobre su agitado pecho, Jamie corrió a cubrir a su hermana con otra toalla y descubrió que él también estaba llorando.

Había pasado, había ayudado a traer al mundo a sus hermanos y con su nacimiento daba por finalizado su viaje al pasado. Pronto volvería a estar al lado de Roger….aunque no tenía ni idea de como lo iba a lograr.

Continuará…

Gracias por leer.

por lyra

Escritora del fandom

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