Fic Twc/Toll escrito por lyra
«In another lifetime»
Capítulo 13
Año 2028
Hubiera deseado poder quedarse más tiempo, unas semanas no había sido suficientes para conocer a su padre y hermanos. Se sentía muerto por dentro, y si hubiese mantenido los ojos cerrados casi podía sentirlo. Pero hizo una promesa, y debía cumplirla porque significaba tener que vivir una vida que tanto deseaba.
Pero no podía evitar pensar que el mundo en el que se hallaba hacía solo un instante no era más que polvo y cenizas.
Sus padres, sus hermanos recién nacido…estaban muertos. No existían ellos ni el clan McKaulitz.
Abrió lentamente los ojos, sintiendo como las lágrimas bajaban por sus mejillas hasta sus labios. Miró asustado a su alrededor, se hallaba en una habitación a oscuras. Podía ver la luz de la luna colarse por la ventana y a sus oídos llegaba el sonido del tráfico. No había duda, el hechizo de su abuela había funcionado y estaba de vuelta al futuro, solo que no sabía donde estaba.
Sentía que le dolía todo el cuerpo. Se hallaba en el suelo, empezó a incorporarse cuando unas manos le sujetaron con firmeza de la cintura ayudándole a levantarse. Se volvió con rapidez sintiendo un miedo intenso, y cuando tuvo delante a la persona que le estaba ayudando a ponerse en pie casi se desmayó al reconocerlo.
— ¡Roger!—gritó sin poderse contener.
Se abrazó con fuerza a su cuerpo, llenándole la cara de besos. Esa vez era real, no un dulce sueño.
—He vuelto Roger—decía entre besos y beso—Siento mucho haberme ido de esa manera, y si estás enfadado conmigo y no me quieres volver a hablar en la vida lo comprenderé.
Roger le estrechó con fuerza en sus brazos, apoderándose de sus labios para besarle como si hubieran pasado siglos desde la última vez que se vieran.
Solo se separaron cuando sintieron que el aire no llegaba a sus pulmones, quedándose mirando en silencio hasta que Jamie rompió a reír de lo feliz que se sentía en esos momentos.
— ¿En qué año estamos?—preguntó sin poderse contener.
—En el 2028, has pasado varios meses en el pasado—explicó Roger.
—Entonces el tiempo pasa a la vez tanto aquí como allí—murmuró asombrado Jamie—Espero no haber despertado a tu madre o a Scott, no sabría como explicarles mi repentina aparición y mis ropas de época.
Roger se le quedó mirando, le cogió de la mano y le ayudó a sentarse en la cama que tenían a su espalda.
—Jamie, estamos en Leipzig—contestó Roger—En casa de tu abuela.
—Pero…si hace unos instantes estaba en Inverness…di por hecho que aparecería allí, en tu casa—murmuró Jamie sin lograr entender aún la magia empleada por su abuela Claire.
—Tal vez tu abuela Claire te quiso mandar a mi lado—empezó a explicar Roger—Y como yo no estaba en Inverness, pues…
Jamie asintió levemente con la cabeza, tal vez habría sido así. Era magia, le había llevado al lado de la persona que más amaba sin importar dónde estuviera.
—No les des más vueltas, lo único que importa es que ya estás aquí y todo ha ido bien—dijo sonriendo Roger— ¿Qué tal tus padres?
Jamie no sabía por donde empezar su relato, ni la hora que era. Lo único que sabía era que se moría de hambre y cuando protestó su estómago Roger sonrió al escucharlo.
—Vayamos a la cocina, Simone te está calentando la cena—explicó Roger poniéndose en pie.
— ¿Y cómo sabía mi abuela el día que iba a volver…?—empezó a preguntar Jamie.
No hizo falta que Roger le contestara, lo hizo él mismo.
—Mis padres…lo han dejado todo escrito—murmuró mirando a Roger, viéndole asentir con la cabeza—Entonces mi abuela lo sabía todo desde el principio, que viajaría al pasado y me iría sin despedirme ni de ti ni ella. Y que volvería sano y salvo…
—Y que al ser de noche te habrías saltado la cena—terminó Roger por él la frase entre risas—Te está esperando en la cocina, deseando estrecharte en sus brazos.
— ¿Y tú qué haces aquí?—preguntó de repente Jamie.
—Vine al día siguiente de que te fueras—empezó a explicar Roger—Tu abuela insistió en que viniera aún sabiendo que iba a llegar cuando te hubieras ido. Pero tenía que ser así, sino te hubiera convencido de que no fueras o que me llevaras contigo.
Jamie lo sabía, por eso decidió no hablarle de sus planes porque si no Roger lograría convencerle y hacerle recapacitar.
—En todo este tiempo me ha contado lo que iba a pasar y que estarías bien—siguió diciendo Roger—Bill me escribió una carta para tranquilizarme y cuando la leí no podía creer poder recibir noticias de hacía 300 años dirigidas a mi.
Jamie le entendía, él mismo se había sentido así con cada carta que leía de sus padres.
—Vayamos a la cocina, tu abuela está deseando abrazarte—dijo sonriendo Roger—Quería que yo te recibiera el primero, pero entiendo que estará abajo mirando las escaleras para poder verte bajar por ella.
Jamie asintió con la cabeza y salieron de la antigua habitación de su padre y que él mismo había ocupado meses atrás. No pudo contenerse y echó a correr escaleras abajo, fundiéndose en un fuerte abrazo cuando tuvo a su abuela delante.
&
Los días pasaron y poco a poco Jamie se fue acostumbrando a volver a vivir en el futuro con todas sus comodidades. Como poder darse una agradable ducha caliente todas las mañanas nada más levantarse.
Y luego volver a probar los ricos desayunos que su abuela le preparaba con una amplia sonrisa cada mañana, había echado de menos sus tortitas con nata.
Y lo mejor de todo, poder disfrutar de la compañía de Roger. Con quien despertaba cada mañana, abrazado a su cuerpo para que se no esfumara ante sus ojos como en su sueño.
Esa misma mañana, aún no quería abandonar la cama. Recostado contra su pecho pensaba en lo mucho que habían cambiado las cosas. Su abuela no había puesto pega alguna a que compartieran cama pues sabía de su promesa de llegar puro al matrimonio y si una noche decidieran romperla ella no era nadie para juzgarle pues ya era mayorcito para saber lo que quería hacer con su vida.
— ¿Estás despierto?
Sonrió al escuchar la voz de Roger, alzó la cara y se apoderó de sus labios suspirando.
—Estaba pensando—contestó acomodándose de nuevo en su pecho.
—Últimamente lo haces mucho—murmuró Roger estrechándole en sus brazos.
Jamie asintió con la cabeza, desde que volviera de su viaje al pasado estaba tomando muchas decisiones que iban a cambiar drásticamente su vida. Aún no había hecho partícipe de ellas a nadie, pero no podía dejarlo pasar por más tiempo.
— ¿No quieres compartir conmigo tus pensamientos?—preguntó Roger.
—Todavía no, estoy dándole vueltas aún—murmuró Jamie abrazándose con fuerza a su cuerpo.
—Vas a dejarme sin respiración—bromeó Roger sonriendo.
—Es que aún no me creo que esto sea real—dijo Jamie suspirando—Tengo miedo de que sea un sueño y desaparezcas de mi lado, por eso me abrazo a ti con fuerza para no dejarte escapar.
—Jamás volveré a separarme de tu lado—le prometió Roger con firmeza.
Jamie sonrió al escucharle, él también le había hecho esa promesa. A partir de entonces, nada de secretos entre ellos. Y también le prometió que nunca más se iba a ir sin despedirse, se sentía estúpido por la rabieta que se había cogido y marcharse sin dirigirle la palabra. Luego le había echado tanto de menos que recapacitando sobre sus actos se dio cuenta de lo estúpido que había sido.
— ¿Sabes que una vez soñé contigo?—dijo de repente Jamie—Fue un sueño tan real que cuando abrí los ojos y vi que no estabas me eché a llorar desconsoladamente.
— ¿Y qué soñabas para quedarte en ese estado?—quiso saber Roger.
Jamie alzó la cara y se le quedó mirando con firmeza, no era como cuando su padre le preguntó por el sueño y sintió que se sonrojaba por la vergüenza. No, con Roger era todo lo contrario.
—Que viajabas al pasado y hacíamos el amor—contestó sin apartar la mirada de la suya—Habías venido a buscarme, y entre beso y beso nos hicimos algún que otro reproche, pero estaba tan feliz de volver a verte que no lo dudé ni un segundo y…
—Y te hice mío—terminó Roger por él la frase—Me apoderé de tus labios y te besé con más pasión que nunca, entrando en tu boca para frotarme con tu lengua.
Jamie le escuchaba sintiendo que el aliento el faltaba, era justo así como había ocurrido en su sueño.
—Y me recosté sobre ti—siguió diciendo Roger, haciéndole rodar por la cama para quedarse encima—Y eché a un lado la sábana, y tú me hiciste sitio entre tus piernas para empezar a frotarte contra mi. Sólo tuve que llevar una mano a mis pantalones para desabrocharlos, y minutos después hacíamos el amor por primera vez…
Se apoderó de sus labios para besarle con más pasión que nunca, empezando a moverse contra su cuerpo. Jamie se dejaba besar sintiendo como su cuerpo le respondía y alzando las caderas se frotó contra su sexo que sentía palpitar dentro del pijama que llevaba.
Si seguían así iban a terminar ambos demasiados excitados como para poder parar antes de romper una promesa que hicieron al comprometerse, pero era algo que llevaban tiempo esperando y después de haber pasado semanas separados ninguno de los dos estaba dispuesto a parar.
Roger empezó a moverse con más rapidez, embistiendo su cuerpo una y otra vez sin importarle no estar dentro o que les separase la ropa que ambos llevaban puesta.
Jamie alzaba las caderas moviéndolas al compás de sus embestidas y no tardaron en alcanzar ambos su clímax. Cerró los ojos y sintió que se derramaba en su ropa interior, jadeando contra los labios de Roger que al igual que él sentía que iba a explotar de placer.
Permanecieron unos minutos quietos mientras recuperaban el aliento, aún sin poderse creer lo que acababa de suceder. No habían roto ninguna promesa, pero era algo que deseaban volver a repetir queriendo llegar más lejos la próxima vez.
— ¿Cómo podías saber exactamente lo que había soñado?—preguntó Jamie cuando su respiración se normalizó.
No creía que su padre le hubiera escrito una carta explicándoselo todo con pelos y señales. Cuando le preguntó por su sueño, él se lo contó por encima pero Roger le había dado muchos detalles y era como si lo estuviera reviviendo de nuevo.
—Porque yo soñé exactamente lo mismo—contestó Roger para su sorpresa—Que iba a buscarte y cuando te vi no pude contenerme, te hice el amor sin remordimiento alguno y cuando llegué al clímax cometí el error de abrir los ojos…y ver la cama vacía.
—Pero… ¿cómo es posible que hayamos soñado lo mismo y al mismo tiempo?—preguntó Jamie, aún sin podérselo creer.
—Porque leí tus notas—explicó Roger, sorprendiéndole de nuevo—Quería saber cómo habías logrado dar con tus padres y viajar al pasado, en el cajón de la mesilla encontré una libreta donde habías escrito a modo de diario los pasos que ibas dando. Y vi una anotación sobre una visita que hiciste a un herbolario y el consejo que te dieron.
Roger lo recordaba claramente, su visita al Maestro Raymond y la conversación que mantuvieron.
*
—Coloca una ramita sobre la almohada antes de dormir y piensa en un deseo. Cuando te despiertes por la mañana, si has soñado con algo relacionado con el deseo, éste se cumplirá. De lo contrario, no se manifestara.
— ¿Soñaré con mi padre?—preguntó Jamie cogiendo el frasquito.
—Sí, si ese es tu deseo—contestó Raymond.
*
—Deseaste volver a verme—susurró Jamie.
—Y soñé contigo esa noche—dijo Roger asintiendo con la cabeza—Y al parecer, entraste en mi sueño o yo en el tuyo. Fue como un viaje astral, pero demasiado real. Cuando desperté estaba fatal porque deseaba mucho volver a verte pero como ahora, en carne y hueso y no en un bonito sueño.
—Pero ya me tienes, no tendrás que volver a soñar conmigo…—susurró Jamie apoderándose de sus labios.
Roger sonrió y se dejó besar, la verdad era que no creía mucho en la magia pero tenía que admitir que existía después de todo lo que había conocido sobre ella desde que Bill y Jamie habían aparecido en su vida.
&
Esa misma tarde Jamie decidió que había llegado la hora de exponer sus planes. Estaban terminando de cenar y entonces miró fijamente a su abuela.
—Voy a estudiar medicina—soltó de repente.
Simone casi se atragantó al escucharle. Bebió un sorbo del agua que le pasó Gordon, pensando que su nieto sufría una conmoción por todo lo ocurrido.
—Lo digo en serio abuela—insistió Jamie—Me he dado cuenta que me he equivocado de carrera, la Historia me apasiona pero tras trabajar junto a mi padre en el hospital de Inverness y después de todo lo que he aprendido, he descubierto que quiero convertirme en médico. Como tú y mis padres, y no trates de convencerme de que es una carrera muy dura porque he visto y hecho de todo.
Simone no podía tratar de convencerle, se le veía muy decidido y ella estaba muy orgullosa que hubiera decidido seguir sus pasos al igual que Bill a su edad.
—Espero que no haya ningún problema, hablaré con mi tutor—dijo Jamie mirando a Roger—Además que querrá saber qué me ha pasado, le dije que me ausentaba unos días por motivos de salud y han pasado semanas.
—Ya hablé yo con él—apuntó Simone para su sorpresa—Sabía que ibas a estar fuera mucho tiempo y le conté lo mismo que dije cuando tu padre realizó su primer viaje al pasado.
— ¿Qué le dijiste?—preguntó con mucha curiosidad Jamie.
—Que estabas muy agobiado por los estudios y necesitabas un poco de tiempo—contestó Simone—Que ibas a hacer un viaje para poder pensar y tomar luego una decisión importante.
—Y así ha sido—dijo Jamie sonriendo.
—Puedes tratar de terminar este curso o darlo ya por perdido—intervino Roger—Pero lo que decidas, yo te apoyaré.
—No sé si podría concentrarme ahora en los estudios—empezó a decir Jamie—Sigo aún un poco en shock por todo lo que ha pasado.
—No te preocupes cariño, nadie te va a exigir nada—dijo con firmeza Simone—El curso terminará en un par de meses y no quisiera que te agobiaras pensando en aprobar unos exámenes solo para terminar un a carrera que no quieres estudiar. Deja que pase el verano, descansa y luego te matriculas en medicina o lo que quieras.
—Lo que realmente quiero es no esperar más tiempo—dijo Jamie mirando a Roger fijamente—Quiero casarme contigo este verano, quiero comprar Lallybroch y restaurarla, pues es mi hogar y quiero que sea allí donde veamos crecer a nuestros hijos.
Roger no sabía que decir, esa declaración de amor le había pillado desprevenido. A su lado, Simone no podía contener las lágrimas de la emoción. Y él solo pudo hacer una cosa, se puso en pie y tomando la mano de Jamie se arrodilló ante él en la cocina.
—James Simon McKaulitz, me harías el hombre más feliz del mundo si aceptaras casarte conmigo—dijo Roger de carrerilla.
—Acepto encantado, Roger Wakefield Fraser—susurró Jamie sonriendo.
Roger se incorporó y se apoderó de sus labios, sellando así esa especial pedida de mano.
Continuará…
Notas finales: las primera palabras del capítulo son casi las mismas de cuando Bill regresó al futuro aquella lejana vez en el cap 28 y que saqué integramente de la serie en la que me baso, Outlander.
Aquí os las dejo para refrescaros la memoria
*Hubiera deseado estar muerto, y si hubiese mantenido los ojos cerrados casi podía sentirlo. Pero hizo una promesa, y debía cumplirla aunque significara tener que vivir una vida que ya no quería.
El mundo en el que se hallaba hacía solo un instante no era más que polvo.*