Fic Twc/Toll escrito por lyra
«In another lifetime»
Capítulo 2
Leipzig, 2028
Había sido un viaje eterno, más de 8 horas después Jamie aterrizaba en el aeropuerto de Leipzig. Había tenido tiempo suficiente para hablar con Simone y explicarle que estaba de camino. Su abuela enseguida empezó a preocuparse por un viaje tan precipitado, Jamie trató de calmarla prometiéndole que no pasaba nada, que solo necesitaba hablar con ella.
Sabía que sus palabras no habían calmado en absoluto a su abuela, pero no sabía como explicarle el verdadero motivo de su viaje sin echarse a llorar.
También sabía que Roger había hablado con ella, y descubierto que le había mentido pues solo quiso saber si se encontraba bien y Simone no supo que responderle pues gozaba de buena salud. Y eso preocupó más a su abuela, pensar que entre el y Roger había pasado algo y por eso él huía de su lado.
Llegó a casa de su abuela a la hora de la cena, para entonces Gordon estaba también en casa y Jamie se tragó las lágrimas. Se sentía muy nervioso, quería correr al desván y coger el diario de su abuela Claire al que solo había podido echar un vistazo por encima.
Pero los planes de Simone no eran esos, quería saber el verdadero motivo del viaje de su nieto y tras abrazarle y llenarle la cara de besos, le llevó a la cocina y puso ante él un plato del que Jamie apenas pudo probar bocado. Sentía los ojos de su abuela clavados en él, esperando una buena explicación que él aún no había pensado bien.
—Roger me llamó—empezó a decir Simone.
—Lo sé—murmuró Jamie, con sus ojos fijos en la mesa.
—Estaba muy preocupado por tu repentina marcha—siguió diciendo Simone, esperando que su nieto le contestara algo más que dos palabras.
—También lo sé—murmuró Jamie de nuevo.
— ¿Qué ha pasado?—preguntó Simone, yendo directa al grano—Si os habéis peleado, seguro que tiene solución. Roger no…
—Tenía que irme abuela—cortó Jamie elevando sin querer su tono de voz.
—Pero… ¿por qué?—insistió Simone—Es que… ¿Roger intentó algo contigo y tú no estabas preparado?
Jamie miró a su abuela por primera vez, no entendía como podía pensar algo así de Roger cuando les había demostrado que era todo un caballero y forzarle sería lo último que se le pasaría por la cabeza. Había respetado su decisión desde el primer momento, y las noches que había estados los dos solos en la casa familiar de Inverness no habían pasado de besos y caricias, parando cuando uno de los dos sentía que la situación se les iba de las manos.
—Roger es el mejor novio que puedo tener—confesó Jamie en un susurro.
—Entonces no lo entiendo—dijo Simone cruzándose de brazos—De repente te levantas una mañana y decides macharte sin dar explicación alguna.
—Yo…me sentía agobiado abuela—empezó a explicar Jamie—Por todo, sobre todo por los estudios.
Simone empezó a comprender un poco el estado de agitación de su nieto, sabía que la universidad iba a ser muy exigente y estando lejos de casa a pesar de que Fiona le trataba como su a propio hijo, echaría de menos el calor familiar y los buenos consejos que Bill le pudiera dar al verle saturado por los estudios.
—Jamie, es normal que te sientas así—dijo Simone tratando de consolar a su nieto—Sabes que puedes hablar conmigo de lo que necesites, y Gordon te echará una mano encantado. La historia es su fuerte, ya lo sabes.
—Creo que me equivoqué al elegir esa carrera—soltó Jamie de repente.
Simone se le quedó mirando alzando una ceja, desde niño Jamie estaba fascinado por la historia y gracias a Gordon aún lo estuvo más pues siempre que estaban en casa le leía alguno de sus libros antes de dormir en vez de un cuento infantil.
—Hace unos meses saqué una nota excelente en uno de mis trabajos, ¿recuerdas?—preguntó Jamie, mirando a su abuela.
—La batalla de Cullodem—murmuró Simone, asintiendo con la cabeza.
—Desde entonces tengo dudas—dijo Jamie sintiendo que se le llenaban los ojos de lágrimas—Fue el mejor trabajo de mi clase, sabía todo lo relacionado en esa batalla porque directamente me había pasado a mí.
Simone empezó a entenderlo todo, recopilar información sobre una batalla en la que había participado y casi muerto su padre había sido el desencadenante de todo el malestar de su nieto.
—Desde entonces no puedo abrir un libro de historia sin pensar si leeré algo sobre ellos—susurró Jamie sintiendo que le faltaba el aliento—Busco el nombre de mis padres en cualquier acontecimiento importante pensando que quizás formaron parte de el, y empiezo a desear saber qué fue de ellos. No puedo seguir viviendo sin saber de su destino, solo tengo varias cartas suyas ajadas por el tiempo donde me dicen que están bien y son felices. Pero nada más, y yo necesito saberlo.
Simone miraba con tristeza a su nieto, por más que le habían prometido a Bill que estarían bien sin él, que lo primero era su felicidad, estaba claro que con el paso del tiempo su ausencia dolía cada vez más.
&
Esa noche Jamie apenas pudo dormir. Tumbado en la que había sido la cama de su padre miraba al techo tratando de poner orden a sus pensamientos. Había ocultado el verdadero motivo de su visita a su abuela, todo lo que le había contado era verdad pues había empezado a pensar que estudiar historia había sido una elección desafortunada.
Quería tomarse un tiempo para pensar qué hacer, y así se lo había dicho a su abuela. Se quedaría una semana en Leipzig mientras ponía en orden sus pensamientos, y así también se lo había explicado a Roger en un mensaje de texto que le envió y donde le pedía por favor tiempo. Roger le contestó con un simple <I>»Lo entiendo…te quiero».</I>
Sabía que a pesar de no pedirle expresamente que no le llamara, Roger hablaría con su abuela en secreto para saber de su estado. Y no podía reprochárselo, pero no podía hablar con él porque el tono de su voz le delataría. Se echaría a llorar, le echaría en cara que no le hubiera contado antes el destino de sus padres.
Y volver a pensar en ellos le hizo levantarse de la cama. Eran las 5 de la madrugada, sabía que no iba a lograr dormir nada y por eso se levantó y salió de la habitación. Al final del pasillo estaba la escalera que daba acceso al desván y allí subió con sigilo para no despertar a Gordon y su abuela.
Encendió la linterna que previamente había cogido y buscó el viejo baúl donde estaba la que ya era su herencia. A pesar de contar con un candado de aspecto antiguo, por suerte no estaba echado. Lo abrió con sigilo y lo primero que vieron sus ojos fue el viejo kilt con el que su padre se había casado.
Lo sacó son suavidad sintiendo que se le llenaban los ojos de lágrimas, pensando que si no hubiera sido por una maldita batalla él hubiera vivido y crecido en una época que a pesar de todo adoraba. Y hubiera sido criado por Thomas, un padre al que sin haber conocido en persona añoraba.
Dejó el kilt a un lado y cogió una pequeña caja de madera donde halló al abrirlo la alianza de su otra abuela. Gracias a ella Bill había viajado al pasado, dos veces. Sabía que la alianza estaba bajo un hechizo, Claire así lo hizo sin saber que sus palabras llevarían a su padre a viajar al pasado en busca de su alma gemela.
¿Qué pasaría si se la ponía él? ¿Viajaría al lado de Roger?
Sacudió la cabeza, no creía que la magia funcionara así.
Porque de eso se trataba. Magia blanca, su padre le había hablado de cómo pensaban que Claire era una bruja y por ese motivo fue obligada a casarse con su abuelo Jamie. Pero su magia era buena, y apenas la practicaba. Sólo se servía de sus hierbas para curar todo tipo de males, y eso era medicina no magia negra.
Suspiró y dejando de nuevo la alianza en su caja siguió buscando en el baúl una respuesta a sus plegarias.
Encontró el diario de Claire, lo abrió y leyó por encima sonriendo al leer la parte en la que su abuela describía la boda de sus padres. Trataba de imaginar la escena a través de sus palabras, como sería el castillo de Leoch donde había tenido lugar la ceremonia.
Cerró el diario, se iba a echar a llorar si seguía leyendo. Lo iba a dejar de nuevo en el baúl cuando sus ojos descubrieron otro diario. Arrugó la frente al cogerlo, por un momento pensó que era de su propio padre, que lo había escrito para que él pudiera tener noticias suyas 300 años después.
Pero al abrirlo descubrió de nuevo la letra de Claire. No era un diario en si, en el Claire hablaba de sus hierbas medicinales, del mal uso que se podía hacer de ellas si no eran mezcladas de la manera adecuada.
Entonces Jamie lo comprendió, era un libro de magia negra. Claire hablaba en el de como mezclando una hierbas con otras se podía por ejemplo envenenar a una persona, o hacer que le salieran pústulas.
Cogió el diario y cerrando el baúl se lo llevó consigo para estudiarlo. No quería envenenar a nadie, algo le decía que en ese viejo cuaderno hallaría la manera de viajar al pasado.
&
Días después Jamie seguía metido en sus investigaciones. Por el día trataba de comportarse como cualquier chico de su edad pero llegada la noche se metía en internet y buscaba todo lo habido y por haber sobre las hierbas medicinales que Claire mencionaba en su diario.
Pero para él todo le sonaba a chino, no era un experto en hierbas como su abuela Claire, o su propio padre. Se sentía frustrado y decidió dejar sus investigaciones a un lado y salió a dar un paseo.
Dejó que sus pies escogieran el camino y cuando quiso darse cuenta, estaba en una parte de Leipzig que nunca había visto antes. Un oscuro callejón se abría a su derecha y estaba a punto de cambiar de dirección cuando un letrero luminoso que había al fondo le llamó la atención.
*Maestro Raymond*. Herbolario.
No podía creerse tener tanta suerte, justo cuando se sentía perdido encontraba un sitio donde poder despejar sus dudas. Y hacer las preguntas que fueran necesarias sin ser tomadas por un loco.
Recorrió el callejón y abrió la puerta de cristal del herbolario. Una campanilla anunció su presencia pero nadie salió a recibirle. Entró en la tienda y se quedó en mitad de ella estudiándola. Estaba repleta de todo tipo de cachivaches, botes de cristal con toda clase de hierbas y mas elementos que Jamie no sabía si eran de verdad o solo estaban allí puestos para dar miedo.
— ¿Puedo ayudarle?
Pegó un bote sin poderse contener, juraría que el tal Raymond había aparecido de la nada.
—Perdón, no quise asustarle—se disculpó Raymond.
Jamie sonrió como respuesta, sentía que el corazón le iba a salir del pecho de los fuerte que le latía.
—Yo…venía a echar un vistazo—murmuró Jamie.
Raymond sonrió y se colocó tras el mostrador, sacando de una vitrina un pequeño frasquito que dejó a la vista de Jamie.
—No eres el primer jovencito que viene a por una poción de amor—empezó a explicar Raymond sin perder su sonrisa.
—Yo…no necesito ninguna poción de amor—explicó Jamie carraspeando—Estoy prometido, y felizmente enamorado.
Raymond asintió con la cabeza y dejó el frasquito donde estaba.
—Perdón por mi error, al verte indeciso pensé que venías a por algo que te ayudara a encontrar el amor—se explicó Raymond.
—No, yo…quisiera encontrar a mi padre—explicó Jamie por encima.
Raymond se puso serio, veía la tristeza brillar en los ojos del joven y ya sabía el motivo.
—El se ha ido de viaje, muy lejos y quisiera saber si está bien—siguió con sus explicaciones Jamie.
— ¿No le puedes llamar al móvil?—preguntó Raymond, siendo lo más obvio.
—No se lo ha llevado—contestó Jamie.
Raymond asintió con la cabeza y se puso en movimiento abriendo y cerrando cajones en busca de lo que necesitaba. Jamie se acercó al mostrador atento a sus movimientos, esperando que le encontrara algo que le ayudase.
—Esto es lavanda—explicó Raymond dejando un frasquito de cristal sobre el mostrador—Coloca una ramita sobre la almohada antes de dormir y piensa en un deseo. Cuando te despiertes por la mañana, si has soñado con algo relacionado con el deseo, éste se cumplirá. De lo contrario, no se manifestará.
— ¿Soñaré con mi padre?—preguntó Jamie cogiendo el frasquito.
—Sí, si ese es tu deseo—contestó Raymond.
Jamie asintió con la cabeza, no creía mucho en el poder de una simple hierba pero si gracias a ella lograba dar con la manera de viajar al pasado y avisar a sus padres, empezaría a creer ciegamente en ellas.
Sacó su cartera y pagó por el frasquito. Le dio las gracias a Raymond y estaba a punto de salir de la tienda cuando su voz le detuvo.
—Creo que necesitarás esto—murmuró Raymond tendiéndole una bolsita de cuero.
Jamie se volvió y cogió la bolsita que le tendía. Arrugó la nariz al apreciar el aroma que emanaba de ella, no muy agradable la verdad.
— ¿Qué es?—preguntó Jamie con mucho interés— ¿Y por qué cree que lo voy a necesitar?
—Es romero, albahaca y eneldo—explicó Raymond—Es una mezcla muy popular, para aquellos que buscan tener protección. Y presiento que la vas a necesitar.
Jamie tragó con esfuerzo, sentía fijos en sus ojos los de Raymond como si le estuviera leyendo el pensamiento a través de ellos, como si supiera que iba a hacer todo lo posible por viajar al pasado, a una época donde iba a necesitar toda la ayuda y protección necesaria…
Continuará…
Maestro Raymond es un personaje de la serie.