In another lifetime 7

Fic Twc/Toll escrito por lyra

«In another lifetime»

Capítulo 7

Inverness, año 1765

Horas después Jamie fue despertado por Georg, había llegado la hora de comer y poder así estirar las piernas.

Bajó de la carreta con ayuda de Georg y mientras caminaba para desentumecerse observó como Georg se preocupaba de que el caballo bebiera agua fresca del riachuelo al lado del cual habían parado.

— ¿Vas a cazar algún conejo para comer?—preguntó Jamie.

—No, tu abuela nos preparó uno de sus famosos guisos—explicó Georg señalando una cesta de mimbre—Puedes ir preparándolo todo.

Jamie se apresuró a obedecerle, no quería parecerle más inútil de lo que ya era en esa época. Cogió la manta con la que se había tapado y extendiéndola sobre la hierba preparó sobre ella un picnic con toda la comida que les había metido su abuela.

Aparte del guiso descubrió que había queso, pan, uvas y el saquito de manzanilla que le había recetado para su malestar.

— ¿Podemos encender una pequeña fogata?—preguntó Jamie—La abuela me aconsejó que tomará una infusión de manzanilla, todavía me duele el cuerpo del viaje de ayer.

No tuvo que repetirlo dos veces, Georg se encargó de buscar leña y a los pocos minutos tenía una fogata encendida. Y en ella colocó una especie de cafetera de metal con agua cogida del río. Jamie se encargó de meter las hierbas y mientras se hacían comieron en silencio.

—Esto es lo que más me gusta de esta época—dijo Jamie de repente—Hacer un picnic a orillas del río, ya es el segundo que hago.

— ¿Qué es un picnic?—preguntó Georg alzando una ceja.

—Pues esto que estamos haciendo, comer sobre una manta—explicó Jamie sonriendo.

—Aquí lo hacemos mucho, siempre de viaje y sin tiempo para pasar en casa—murmuró Georg.

— ¿Dónde tienes tu casa?—quiso saber Jamie.

—Ahora mismo en Lallybroch, con tus abuelos—contestó Georg—Siempre tengo cama en casa de mis familiares.

—Pero no tienes un hogar propio, ¿ni familia? ¿No tienes hijos?—insistió Jamie.

—Tengo un hijo, pero al igual que Thomas no le vi crecer—suspiró Georg—Antes de Cullodem, uní mis manos con una preciosa cocinera de Leoch y Thomas me animó a consumar con ella antes de la batalla, yo no quería hasta que regresara de la batalla aunque no sabía que iba a pasar en ella. La unión de manos era solo válida durante un año, si no formalizábamos la unión ante un cura Alice volvería a ser libre y si yo consumaba la unión y no regresaba Alice quedaría viuda y mancillada y yo no podía permitirlo.

— ¿Y Thomas te animó?— repitió Jamie, animándole a seguir con la historia.

—Me prometió que si me pasaba algo en Cullodem su tío Simon como líder del clan cuidaría de Alice y le buscaría un buen esposo—explicó Georg—Yo seguía negándome, nos habían educado para respetar las leyes y una de ellas era llegar virgen al matrimonio y Thomas me explicó que tu padre no…

Dejó de hablar, se había dejado llevar por la conversación y había estado a punto de desvelar un secreto de sus padres.

—Mi padre no llegó virgen al matrimonio, lo sé—terminó Jamie por él la frase—En mi época no nos han educado así, pero algunas personas se mantienen puras hasta el matrimonio, y yo soy una de ellas.

— ¿Vas a casarte?—preguntó Georg a su vez.

—Ya sé lo que me vas a decir, que soy demasiado joven—empezó a decir Jamie resoplando—Mi abuela Simone piensa así, le cae muy bien Roger pero cree que debería esperar más.

—Yo no quise esperar, mi deseo era pasar el resto de mi vida junto a Alice pero no pude por Cullodem—recordó Georg con dolor—Y por eso seguí el consejo de Thomas, me dijo que aunque muriera en la batalla seguiría vivo en mi hijo, al igual que él estaría vivo en ti.

— ¿Entonces, tienes un hijo?—quiso saber Jamie.

—Si, le conocí hace unos meses—contestó Georg sonriendo—Tras reencontrarme con tus padres y regresar a Lallybroch, me armé de valor y busqué a Alice. Se volvió a casar con un buen hombre, tuvo 2 hijos más y jamás me olvidó. Vivé en Glasgow, y es viuda. Y hemos decidido darnos otra oportunidad, estoy ahorrando todo lo posible para construir aquí una casa a la que llamar hogar.

— ¿Y cómo es tu relación con tu hijo?—preguntó Jamie con mucho interés.

Era como él y Thomas, eran padre e hijo pero nunca se habían conocido, no sabía como iba a ser su reacción al verlo ni si se llevarían mal o bien.

—Es buena, siempre supo que su verdadero padre luchó en Cullodem, Alice se encargó de que así fuera—explico Georg con orgullo—Me ve cómo un héroe, un ejemplo a seguir. Ah, y ya me ha hecho abuelo…

Jamie sonrió al escucharlo, por lo visto el joven Georg era de su edad y ya tenía familia. Y él planteándoselo aún con Roger, pero en su época era distinto. Quería terminar primer sus estudios y luego pensar en ampliar la familia.

&

Reanudaron la marcha tras la suculenta comida, y cuando estaba atardeciendo apareció Inverness ante sus ojos.

Jamie no pudo evitar ponerse nervioso, ya eran pocos los metros que le separaban de sus padre. En unos minutos estaría con ellos, y sentía que ya le se llenaban los ojos de lágrimas y faltaba el aliento.

Georg condujo la carreta hasta la que debía ser la calle principal de Inverness, estaba tan cambiado que Jamie apenas podía reconocer nada.

—Antes de llevarte con tus padres he de hablar con una persona—dijo Georg bajando de la carreta—Espérame, no tardaré mucho.

Jamie tuvo que acceder a regañadientes, no quería esperar más tiempo. Bajó de la carreta y se puso a caminar para estirar las piernas.

— ¡Por favor, dejen paso!

Se volvió a ver que pasaba, un hombre llevaba una niña en brazos que lloraba. Por lo visto se había hecho daño en un tobillo y no podía caminar.

Jamie le siguió por instinto, en ese estado solo podía ir a un único lugar….

Y estaba en lo cierto, siguió al hombre que tras correr calle abajo le llevó al único sitio donde podía encontrar ayuda para su hija. Jamie se paró en seco al verlo, sabía que en unos minutos abrazaría a su padre de nuevo.

El hospital era un antiguo granero que había sido reformado, Jamie le echó un vistazo de arriba abajo comprobando que era todo de madera y pensando con angustia que podía ser fácilmente devorado por las llamas…

Tragó con esfuerzo y se dirigió a una mujer que en esos momentos salía del hospital limpiándose las manos de sangre en el blanco delantal que llevaba.

—Disculpe, busco al doctor Kaulitz—preguntó Jamie yendo a su encuentro..

— ¿Está usted herido?—quiso saber la mujer echándole un vistazo de arriba abajo.

—Yo…no, pero necesito hablar urgentemente con él—explicó Jamie por encima.

—Ha salido a atender un herido—explicó a su vez la mujer—Si le quiere esperar volverá en 1 hora como mucho.

—No puedo esperar tanto, si me indica el camino iré en su búsqueda—insistió Jamie.

—Es la casa de Elliot McLeod—le indicó la mujer—Está al final de la calle, junto al callejón.

Echó a correr nada más escuchar las indicaciones, saber que su padre se hallaba a escasos metros le dio alas y abriéndose paso entre la multitud llegó al callejón que le habían mencionado.

Iba a llamar a la puerta cuando vio una figura entre las sombras del callejón, y no se lo pensó dos veces. Entró en el sintiendo que le faltaba el aire, apenas podía respirar por las lágrimas que sentía acumuladas en su garganta.

Entonces le vio, de pie ante una pared de piedra al parecer vaciando su vejiga. Se paró de golpe al verlo, esperando a que terminara. No quería que su reencuentro sucediera de una manera tan incómoda.

No tuvo que esperar mucho tiempo, un minuto después su padre se recomponía la ropa y se giraba…descubriendo que no era el padre que se esperaba sino….

—Thomas—susurró al verlo.

Era su otro padre, lo sabía. Preguntó a la mujer por el doctor Kaulitz pero no especificó cual de los dos doctores que dirigían el hospital era la persona que buscaba.

Se quedó sin habla al ver al fin a ese padre al que pensó que jamás en la vida iba a ver, estudiando su cara para no poder olvidarla nunca.

Mientras, Thomas echó a andar y pasó por su lado como si nada. Jamie se giró yendo tras él, no iba a permitir que se marchara sin que supiera quien era.

— *¿Qué quieres, jovencito?*—preguntó Thomas sin volverse.

—*A ti*—susurró Jamie.

—*Lo siento chico, estoy casado*—murmuró Thomas sin dejar de andar.

Jamie tuvo que darse prisa, Thomas caminaba con rapidez. Le cogió del brazo haciéndole girar.

—*En serio, tengo esposo*—dijo con firmeza Thomas deshaciéndose de su agarre.

— *¿Eres….eres Thomas McKaulitz?*—preguntó Jamie, queriendo cerciorarse.

Thomas se le quedó mirando fijamente, no conocía al jovencito de nada.

—*Lo soy*—murmuró como respuesta— *¿Quién lo pregunta?*

Jamie se quedó en silencio, buscando la manera adecuada de decirle que era su hijo y que había viajado en el tiempo para conocerlo.

— *¿Tienes algún mensaje para mí?*—preguntó Thomas al ver que no le contestaba.

—*Me llamo Jamie*—se presentó Jamie—*Soy…tu hijo*

Sintió que le faltaba el aliento, apenas se había fijado en el chico que se hallaba en el callejón y al saber que decía ser su hijo, solo tuvo que estudiar su rostro para reconocerlo de las fotografías que Bill aún conservaba y que todas las noches miraban juntos antes de irse a dormir.

—Jamie…—susurró sin podérselo aún creer— *¿Es verdad?*

Jamie asintió con la cabeza, respiraba con dificultad de lo nervioso que estaba. Al fin cara a cara con su verdadero padre, quien se le acercó para comprobar con sus propios ojos que era real y no un fantasma.

— *¿Eres tú?*—preguntó en un susurro Thomas.

—*Sí*—contestó Jamie.

—*No te imaginaba tan mayor*—comentó sonriendo Thomas—*En mi mente eras solamente un niño siempre…mi pequeño…*

Jamie no pudo reprimirse por más tiempo y rompiendo a llorar se echó a sus brazos. Thomas le abrazó con fuerza sin poder dejar de sonreír hasta que cesó el llanto de Jamie. Entonces se separaron y llevando una mano a su mejilla secó una lágrima con su pulgar.

—Na caoin m ’aingeal beag (*)—pidió Thomas—*No has visto a tu padre, ¿verdad?*

Jamie negó con la cabeza, deseaba volver a verlo con todas sus fuerzas.

—*Dios…Se volverá loco de alegría*—murmuró Thomas.

Cogió de la mano a su hijo y saliendo del callejón le guio hasta donde había dejado a su esposo.

—Necesitábamos reponer nuestra despensa de hierbas—explicó Thomas por el camino—Dejé a Bill en el pequeño huerto que tenemos mientras yo me encargaba de un asunto.

— ¿Qué asunto?—preguntó con interés Jamie.

—Oh…nada que te deba preocupar—murmuró Thomas carraspeando.

Pero Jamie no era tonto, y aunque le acababa de conocer sabía que le estaba mintiendo en su cara. O más bien le ocultaba la verdad.

— ¿Te refieres…a contrabando de whisky?—preguntó en un susurro.

No era tonto, sabía que Thomas se había dedicado a eso en el pasado y lo que Georg había traído en las carretas no eran barriles de agua precisamente.

Thomas soltó una maldición en gaélico, no podía engañar a su hijo.

— ¿Qué es lo que me dijiste antes?—preguntó de nuevo Jamie—Cuando me estabas abrazando, dijiste algo en gaélico.

—Na caoin m ’aingeal beag—repitió Thomas sonriendo—No llores mi pequeño ángel.

Jamie sonrió al escucharlo, el tono era el usado por el de un padre consolando a su bebé y era así como Thomas le había dicho que le veía.

&

Minutos después llegaron al hogar que Bill y Thomas habían formado. Era una modesta casa de una planta construida con madera. A su derecha había una verja y tras ella se accedía al pequeño huerto que Bill cuidaba con esmero y de donde obtenía las hierbas que necesitaba para su trabajo.

Thomas soltó a su hijo y entró primero, sabía que Bill se llevaría una gran sorpresa y no quería que se sobresaltara en su estado.

Le hallaron de rodillas trabajando en la tierra, recolectando hierbas que iba echando en un cestito de mimbre que tenía a su derecha. Thomas fue a su lado y se inclinó para ayudarle a ponerse en pie.

—Tenemos visita, sassenach—dijo Thomas cogiendo del codo a su esposo.

Bill se levantó con lentitud y se giró para recibir al recién llegado, quedándose sin habla al ver a su hijo.

—Jamie…—susurró sin podérselo creer.

— ¡Papá!—gritó Jamie sin poderse contener.

Y tal y como le había pasado con Thomas, echó a correr a los brazos de su padre donde rompió de nuevo a llorar.

— ¿Cómo has llegado aquí?—preguntó Bill sin dejar de abrazar a su hijo.

Jamie no sabía por donde empezar su relato, se secó las lágrimas y entonces algo llamó su atención. Se separó de su padre mirándole con la frente arrugada, bajó la mirada y la centró en su abultado vientre.

— ¿Estás…embarazado?—preguntó en un susurro.

Bill asintió con la cabeza sonriendo ampliamente mientras acariciaba con sus manos su vientre de 7 meses.

—Vayamos dentro de casa—intervino Thomas.

Veía a su esposo conmocionado por la visita de su hijo, y a su hijo a punto de desmayarse al conocer la noticia de que iba a tener un hermano.

Continuará…

Gracias por leer.

por lyra

Escritora del fandom

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