In another lifetime 1

Un año después del viaje de su padre al pasado, Jamie se da cuenta de lo mucho que lo echa de menos. Empieza a buscar toda la información relacionada con el destino de sus padres, descubriendo un acontecimiento importante que le motiva a tomar la mayor decisión de su vida, sin importarle separarse de la persona que ama.

Notas: *este fic sigue de Once in a lifetime. Sería el tercer final alternativo que le escribo, pero he querido separarlo del otro fic porque aquí el protagonista será Jamie, aunque Bill y Thomas también aparezcan.

*para no perder el hilo del fic original, este cap iría después del 66 de Once in a lifetime.

*titulo del fic cogido de la canción de Jarryd James, 1000x

In another lifetime
I would never change my mind
I would do it again
Ooh, a thousand times

Fic Twc/Toll escrito por lyra

«In another lifetime»

Capítulo 1

Inverness, 2028

Había pasado un año desde la marcha de su padre y Jamie sentía como si hubiera pasado una eternidad desde el último abrazo que le había dado.

Recordaba como tras su partida se sumergió de lleno en sus estudios para no pensar en que acababa de perder a su padre para siempre. Aunque sabía que vivía en el pasado junto al amor de su vida no podía evitar sentirse muy solo a pesar de que le había dicho una y otra vez que ya era mayor y ya no le necesitaba a su lado. Pero era mentira pues le echaba de menos más de lo que se esperaba.

Creía que con Roger a su lado su tristeza sería más llevadera pero no era así. Trataba de disimular ante él, pero por las noches no podía evitar sumergirse en la melancolía y recordar esos días en los que al lado de su padre reía viendo una película, o disfrutando de su mutua compañía.

Y sabía que Roger lo sabía, pues trataba de animarlo siempre que le veía de bajón. Se convirtió en el mejor novio que pudo desear, siempre atento y sin prisa alguna por estar juntos. Llevaban un año entero de novios y Jamie seguía virgen, por deseo de ambos. Querían ir despacio, y tras todo lo investigado de la época de su padre decidieron comprometerse y casarse cuando Jamie hubiera terminado sus estudios.

Y para honrar a Thomas, Jamie se juró a si mismo llegar virgen al matrimonio. Y Roger aceptó sin rechistar su deseo.

Tras la partida de su padre y tras haberlo hablado con sus abuelos, Jamie decidió que lo mejor sería vender la casa que Bill le había dejado en herencia, pues Jamie sentía que era una casa llena de falsos recuerdos ya que había comprendido que lo que él pensaba que había entre sus padres no era amor sino una fachada ante él para que no sufriera.

Gracias a la ayuda de Rogers pudo conseguir un buen precio por la casa, muebles incluidos pues no había nada de ella que se quisiera llevar aparte de sus pertenencias y todo lo que Bill había dejado atrás.

Y no teniendo donde ir, que mejor sitio que llamar hogar que la casa donde su padre se había criado. Llevó a Leizpig todas sus pertenencias y ocupó su antigua habitación y que tantos recuerdos encerraba. Allí estuvo viviendo el tiempo necesario, consolando y siendo consolado por su abuela que no podía evitar también sentirse muy triste por la marcha de su hijo, aunque sabía que lo había hecho por amor pues tanto años viviendo en otra época recordando a Thomas cada noche y día sabía que no era lo mejor para su hijo, y le había dejado marchar con todo el dolor de su corazón.

Y cuando llegó el día, Jamie se marchó también a Inverness a estudiar, sintiendo a su padre más cerca que nunca pues sabía que aunque les separaba 300 años estaban pisando el mismo suelo y respirando el mismo aire.

No tuvo problema alguno en encontrar alojamiento pues la familia de Roger le recibió con los brazos abiertos y ocupando la habitación de invitados que Fiona dejó que Jamie dispusiera de ella a su antojo, pasó casi un año en tierras escocesas sumergido en sus estudios tratando de no pensar en su padre, pero era imposible no hacerlo en cada clase de historia que hablaba de la batalla de Culloden y gracias a todo lo que había investigado en busca de su otro padre realizó uno de sus mejores trabajos con los que recibió las felicitaciones de todos sus profesores, Roger incluido.

Pero eso también le hizo ponerse a pensar en qué había sido de sus padres, sabía que se habían reencontrado gracias a las cartas que tanto Bill como Thomas le habían escrito para que supiera que todo había salido bien, y donde Jamie pudo comprobar que a pesar de no haberle llegado a conocer nunca Thomas le llevaría en su corazón para siempre.

Pero él quería saber más de sus vidas, y aunque le había prometido a su padre no investigar no podía evitarlo y una noche estando a solas en su habitación decidió ponerse manos a la obra.

Con la excusa de que le dolía la cabeza se fue a acostar temprano. Esa noche Fiona y Scott habían salido a cenar con unos viejos amigos y aunque dejaban bajo el mismo techo a los comprometidos, sabía que no iba a pasar nada indecoroso pues estaban al tanto de los deseos de ambos de reservarse hasta el matrimonio.

— ¿Quieres que te preparé una taza de té?—preguntó Roger cuando Jamie le expuso su plan.

—Gracias cariño, eres muy amable—contestó Jamie dedicándole una sonrisa.

Se sentía muy mal por mentirle, sabía que en cuanto le hablara de su idea Roger se pondría a ayudarle encantado pues se le daba muy bien investigar. Gracias a él sus padres se había reunido de nuevo, Roger no había parado hasta localizar a Thomas y estaba seguro que de saber que quería conocer el destino de sus padres, Roger no pararía hasta buscarle toda la información necesaria.

Pero…quería hacerlo él, sentía que era algo demasiado íntimo como para meter a Roger. Así que aceptó su taza de té y con ella de la mano subió a su habitación dejando a su prometido en el salón leyendo uno de sus libros de historia mientras saboreaba una copa de whisky.

Si hubiera sido otra noche cualquiera, Jamie hubiera disfrutado de su compañía. Se hubiera sentado a su lado y pedido que le leyera en voz alta. Le gustaba mucho escucharle, su voz era tan suave que en más de una ocasión se había quedado dormido con el sonido de su voz.

Pero esa noche la quería sola para él. Ya lo tenía todo preparado, había estado esa tarde en el que fue el despacho del padre de Roger con la excusa de buscar un libro para su clase de la semana siguiente y sabiendo que podía sentirse como en su propia casa nadie le puso impedimento alguno en que cogiera lo que quisiera del despacho.

Y así lo hizo, localizó varios libros que se subió a su habitación y una vez encerrado en ella se tumbó en la cama y empezó a ojear uno mientras tomaba su té con calma.

Pasadas dos horas no había encontrado nada, y empezaba a sentir que los ojos se le cerraban. Dejó el libro a un lado y ahogando un bostezo cogió otro y lo abrió al azar. Entonces descubrió unas hojas escritas a mano, y reconoció la pulcra letra de Roger. Era de su antigua investigación sobre la batalla de Culloden, cuando al fin encontró a Thomas en Edimburgo.

Dejó las hojas a un lado, esa información no le era de utilidad en esos momentos. Pasó la hoja del libro y entonces descubrió una fotocopia hecha a un manuscrito de aspecto antiguo.

Se quedó sin aire al verlo, al parecer Roger había seguido investigando en secreto y no solo había hallado a Thomas sino que también descubrió que había sido de él y Bill tras su viaje de vuelta al pasado.

El manuscrito era un recorte de un periódico de época, en el que se hablaba de la inauguración de un pequeño hospital en Inverness llevado por un sanador de gran renombre y ese no era otro que su padre, William McKaulitz.

Al parecer, para evitar que su nombre fuera reconocido en algunos documentos en el futuro Bill había decidido cambiarse el nombre y adoptar el apellido de su esposo Thomas de esa manera Jamie sabía con certeza que el doctor McKaulitz no era otro que su propio padre.

El recorte no decía nada más de interés. Lo dejó de nuevo en su sitio y pasando la hoja del libro halló otro recorte fotocopiado. Y allí si encontró las respuestas que buscaba, se hablaba de un incendio ocurrido en el hospital que Bill regentaba y con horror pudo leer los nombres de sus padres entre los desaparecidos.

Buscó desesperado la fecha del artículo pero estaba borrosa, el año era lo único que estaba claro. Se podía leer perfectamente 1765, pero no el mes o el día.

Sentía que le faltaba el aire, acababa de saber que sus padres habían muerto cuando no hacía más de un año que se habían recontratado y todo esto lo sabía Roger y se lo estaba ocultando pues había dado con la información hacía tiempo y no había sido capaz de contárselo.

O quizás…no se lo había contado porque temía que de saberlo hiciera lo posible por avisar a sus padres. Y la única manera que se le ocurría era haciendo él mismo un viaje al pasado, aunque no sabía cómo.

Pero lo averiguaría, no pensaba dejar que sus padres murieran. Iría a su época, les avisaría y salvaría sus vidas. No pensaba permitir que tras todo lo pasado, el sueño de su padre se rompiera en mil pedazos.

&

Y con esa idea en mente, se despertó al día siguiente poniendo en marcha su plan. Se vistió con rapidez y bajó a la cocina a desayunar. Era sábado y Roger había preparado café y tostadas, Scott tenía que trabajar en su despacho y Fiona aún no se había levantado.

Jamie lo prefería así, quería hablar a solas con Roger sin que su familia se entrometiera. Era un tema delicado y Roger era la única persona con la que podía hablar, además de sus abuelos claro.

—Buenos días—saludó entrando en la cocina.

Roger se volvió y dejando sobre la mesa una taza de café recién hecho se apoderó de los labios de su prometido y le dio los buenos días con un beso.

—Pensé que me tocaría subir a despertarte—murmuró Roger contra sus labios—No querrás que lleguemos los últimos.

Jamie le miró alzando una ceja, no sabía de lo que le estaba hablando.

— ¿Se te ha olvidado nuestros planes de fin de semana?—preguntó Roger sonriendo.

Jamie se maldijo al recordarlo, llevaban semanas planeando hacer un viaje junto con Patrick y Amanda, dos antiguos compañeros de clase de Roger. Habían planeado ir a Edimburgo a pasar el fin de semana, Jamie aprovecharía el viaje para visitar el lugar donde sus padres se habían reencontrado de nuevo.

Según las cartas de sus padres, Thomas aparte del contrabando de whisky había regentado una pequeña herrería y Jamie quería visitar el lugar donde había estado emplazada, pisar el mismo suelo que sus padres habían pisado.

Pero tras lo descubierto la noche anterior, sus planes habían cambiado. Y mucho se temía que no le iba a gustar a Roger.

— ¿No quieres ir?—preguntó de nuevo Roger, al ver el gesto de la cara.

—Yo…lo siento mucho Roger, pero se me había olvidado por completo—contestó Jamie con sinceridad—Es que…ayer llamé a mi abuela, no se siente bien y le prometí ir a visitarla.

— ¿Quieres que te acompañe?—se ofreció al momento Roger.

—No hace falta, tú ve con Patrick y Amanda—insistió Jamie—No canceléis los planes por mi.

—Lo entenderán, no quiero que vayas solo—insistió a su vez Roger.

—Quiero ir solo—dijo Jamie con cierta brusquedad.

Roger se le quedó mirando sin comprender, le había notado distante y frío desde que había entrado en la cocina. No había respondido a su beso, y al sentirle cerca le había notado ponerse tenso, como si su contacto le molestara.

—Yo…necesito estar un tiempo a solas—empezó a decir Jamie procurando suavizar su tono.

—Si hay algo que te ha molestado, me gustaría que me lo dijeras—pidió Roger.

Jamie se mordió los labios para no contestar, quería hablarle de lo que había averiguado y pedirle explicaciones. Pero sabía que si se lo contaba querría hacerle cambiar de opinión y no quería que eso pasara pues estaba muy decidido. Y tampoco quería discutir con él, sabía que le había ocultado todo lo que había descubierto por una buena intención. Pero cuando lo descubrió, se sintió muy molesto con Roger y no quería que lo último que se dijeran fueran reproches.

—Jamie, cariño…—llamó Roger.

—Debo irme—dijo con firmeza Jamie—Mi abuela me espera, serán solo unos días. Prometo llamarte.

Antes de que Roger pudiera reaccionar salió de la cocina. En el vestíbulo recogió su cazadora y salió de la casa sin volver la mirada atrás, sintiendo que los ojos se le llenaban de lágrimas.

Quizás esa era la última vez que viera a Roger, y ni había podido despedirse de él en condiciones. Ni un abrazo le había dado, aún estaba fresco en sus labios el beso que Roger le había dado y que él se había negado a responder, dolido aún por sentirse engañado.

Cogió un taxi y fue directo al aeropuerto, la noche anterior había reservado el primero vuelo que salía para Alemania sin importarle que el precio del billete hubiera sido exagerado.

Eso era lo único que había planeado, su abuela no sabía que dentro de unas horas le tendría en casa buscando desesperado la manera de viajar al pasado y poder salvar así la vida de sus padres.

Continuará…

por lyra

Escritora del fandom

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