Inocentes 25

«Bill y Tom, el amor de dos inocentes». Por lyra

25. Pensando solo en el futuro

Simone no se terminaba de creer lo que acababa de escuchar, sin saber cómo, mantenía apretada la mano de Gordon entre las suyas dándole un vano consuelo. ¿Cómo aceptar que su mujer le hubiera engañado no con uno, sino con la mitad del pueblo….por así decirlo?

¿Y cómo poder dejar que el verdadero padre de Tom se encargara del futuro musical de los muchachos? Pasaría mucho tiempo a solas con él, ¿debería contarle a Tom la verdad? ¿O dejarle vivir en la ignorancia para que no sufriera más? Tal vez, con el tiempo…

— ¿Qué…qué acaba de decir?—preguntó Gordon aún si comprender.

—Está mintiendo, Tom es hijo mío y no hay más de que hablar—intervino Jörg con firmeza—La pienso denunciar por difamar la memoria de una buena persona que no puede defenderse porque está muerta.

—No se te ocurra volver a mencionar a mi mujer—estalló Gordon mirándole con odio en los ojos—Ni a mi hijo. No es tuyo, solo fuiste uno de los pervertidos que abusó de mi pobre mujer.

—Si he decidido romper la promesa que hice a Lacey no era para que se insultasen—intervino Mary con la respiración agitada—Nunca debí ayudarla, pero era una persona que le gustaba ayudar a los demás sin esperar nada a cambio. Si he hablado hoy ha sido por esos dos chicos, víctimas inocentes de los pecados de sus padres.

Jörg miró a Mary negando con la cabeza. Quería que le dijera que se lo había inventado todo, que Lacey solo estuvo con él y Tom era ese hijo que concibieron con tanto amor….pero en el fondo sabía que lo que estaba diciendo era verdad.

Se dio media vuelta y abandonó el faro sin volver la vista atrás. Gordon le imitó, soltándose con suavidad de las manos de Simone.

—Necesito pensar—murmuró antes de que Simone se lo preguntara.

—Te esperamos en casa—dijo Simone en voz baja.

Gordon asintió y salió del faro cabizbajo. Pisó la arena de la playa y miró las olas que amenazaban con echarlo abajo.

“Todo vuestro”—pensó suspirando“—”Ya no le quiero”

Rodeó el acantilado y se fue paseando….

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— ¿Hice bien?—preguntó Mary una vez a solas—No quería que los chicos sufrieran.

—Necesitan tiempo, todos lo necesitamos—contestó Simone suspirando.

—No me esperaba que sus hijos se enamoraran, y cuando Tom vino a verme pude ver todo el dolor que se asomaba a sus ojos, por mi culpa….por culpa de Lacey…

—Olvidemos lo pasado, solo hay que preocuparnos de que Tom y Bill sean felices. Se lo merecen—dijo Simone con firmeza.

La cogió del brazo y la ayudó a bajar las escaleras. Salieron del faro y tras asegurarse de que lo dejaban bien candado la ayudó a subir a la furgoneta de a residencia en la que había venido.

Volvió a casa andando, hallándola vacía. Su hijo y Tom estarían en clase hablando con Gustav y Georg, haciendo planes para el futuro que le había asegurado su…su padre…

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—Dime que no estás bromeando—suplicó Georg aún sin podérselo creer.

—Lo que has oído, David nos espera para que hagamos una prueba delante de unos de sus jefes. Con un poco de suerte, saldremos de este pueblo y no regresaremos nunca—explicó Tom mirando a Bill fijamente a los ojos.

—Y os olvidaréis de mí—murmuró Andreas con dolor.

—Vendremos en cuanto tengamos unos días libres—aseguró Bill con firmeza.

—Y para descansar de toda esa fama que nos espera—rió Gustav.

Los demás le imitaron. Pensaban lo mismo, su sueño se estaba realizando y serian muy famosos en el mundo entero.

Se despidieron de sus compañeros y volvieron a casa de Bill paseando de la mano. Sonreían ante esa nueva libertad que tenían, soñaban con pasar unos días los dos solos y amarse tanto como lo estaban deseando.

— ¿Decías en serio lo de vivir juntos en un apartamento?—preguntó Bill de repente.

—Claro que sí. Si les gustamos al jefe de David tendremos que mudarnos a Alemania para trabajar duro en la grabación del disco. Nos buscarán alojamiento, y si puedo escoger compañero de piso….

— ¿Compañero?—repitió Bill haciéndose el ofendido.

— ¿Amante?—sugirió Tom sonriéndole con picardía.

—Eso me gusta más—aceptó Bill sonriendo también.

—Allí no nos tendremos que esconder, ya sea por vivir en un pueblo repleto de mentes estrechas o…

—O por compartir el mismo padre—terminó Bill la frase por él suspirando.

—Tu madre me aseguró que faltaban pruebas por hacer, que no era del todo seguro— explicó Tom atrayéndole a su cuerpo.

Pasó un brazo por encima de sus hombros y le acercó lo suficiente para besarle en la mejilla.

—Nadie logrará separarme de ti. Nunca—susurró contra su piel.

Bill solo pudo suspirar y pasar un brazo por su cintura. Siguieron paseando y al llegar a su casa se encontraron a su madre un tanto agitada.

— ¿Ha pasado algo?—preguntó Bill con miedo.

—Nada, cariño—contestó Simone con rapidez—Os dejo hecha la comida antes de irme a trabajar, esta noche tengo guardia y…

—Yo regresaré a mi casa—aseguró Tom—Mi padre y yo tenemos que hablar.

—Yo…me quedaré solo—murmuró Bill sin poderlo evitar.

—Vente conmigo—dijo Tom de repente—Tu madre no volverá hasta el día siguiente, y a mi padre no le importará… ¿verdad?

En parte, a Simone no le hacía gracia dejar solo a su hijo tanto tiempo por culpa de su trabajo, más siendo de noche. Pero no sabía si a Gordon le molestaría tener al hijo de su “enemigo” durmiendo en la habitación de al lado de la de su hijo.

—Llama a tu padre primero y pídele permiso—dijo Simone cediendo.

Tom asintió y corrió al teléfono. Estuvo a punto de colgar cuando su padre lo cogió a la décima llamada.

— ¿Papá? ¿Estás bien?—preguntó Tom preocupado—Tardabas en contestar y me preocupé.

—Si, Tom, perdona. Es que estaba fuera de casa y no le escuché—se disculpó Gordon, sonriendo porque le había llamado papá su hijo.

— ¿Puede quedarse Bill a dormir en casa? Simone tiene guardia y no le apetece quedarse solo—dijo Tom casi sin aliento.

—Claro que sí, sabes que siempre es bienvenido en esta casa—accedió Gordon.

Ahora que sabía con certeza que no eran hermanos, no tenía que hacer nada para separarlos. Escuchó reír a su hijo al otro lado de la línea y decirle a Simone que Bill podía quedarse a dormir. Se despidió de él hasta dentro de una hora y colgó el teléfono

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—Le he notado raro—comentó Tom colgando él también.

Simone solo pudo suspirar, ¿qué le iba a decir? Necesitaba hablar primero con Gordon sobre un tema aún pendiente. ¿Dejaría que Tom supiera quién era su verdadero padre, o callaría para que no sufriera más?

—Es por las pruebas, ¿verdad? —insistió Tom—Soy hermano de Bill…

—No Tom, aún no sabemos nada de ellas—se apresuró a decir Simone—Dejad eso en mis manos y ayudadme poniendo la mesa.

Los chicos obedecieron de inmediato. Comieron con ella y se ofrecieron a limpiar la cocina mientras se cambiaba de ropa y cogía algo de cena para esa guardia tan larga.

—Llamaremos a David esta tarde cuando estemos todos—decía Tom mientras secaba los paltos que Bill le iba dando—Acordaremos ir a Alemania este fin de semana y nos quedaremos los días que hagan falta.

Simone le escuchaba hablar mientras guardaba algo de fruta en una bolsa. Tenía que hablar con Gordon urgentemente, si David iba a estar al cuidado de sus hijos. Se despidió de ellos hasta el día siguiente, recordándole a su hijo que durmiera en la habitación de al lado estando en casa de Gordon.

Bill asintió resoplando y besó a su madre en la mejilla a modo de despedida, viendo como Tom hacía lo mismo con toda naturalidad.

Pasaron al salón a “ver” un rato la tele mientras esperaban a que se reunieran con ellos sus amigos. Pero lo único que hicieron fue pelearse por ver quién quedaba encima de quien sin separar sus labios en ningún momento, metiendo las manos bajo la camiseta y acariciando el cuerpo ajeno…

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En cuanto tuvo un hueco llamó a Gordon a su casa. Era casi las 5 pero antes no había podido debido a un caso urgente de apendicitis.

—Hola Simone—saludó Gordon desganado.

—Siento mucho molestarte, pero tenemos que hablar de Tom…y David—empezó a decir Simone—Me han comentado que iban a llamarle para ver si podían ir a Alemania este fin de semana, si se va a quedar al cuidado de los chicos, ¿no deberías contarle la verdad a Tom? ¿O mejor no hacerlo y que no siga sufriendo?

—Ya lo había pensado, y me he decidido por la segunda opción—dijo Gordon con firmeza—Tom ya ha sufrido bastante en este último año. Ha perdido a su madre, a su padre y casi al amor de su vida…

—Aún tiene a su padre—apuntó Simone.

—Si, yo….ya me entiendes—murmuró Gordon.

Simone asintió en silencio. Por un momento, Tom dejó de ser su hijo cuando se le rebeló de esa manera, echándole en cara la aventura de su mujer. Pero había otra cosa que le carcomía por dentro…

— ¿Sabrá David que Tom es hijo suyo?—preguntó con miedo.

—No lo creo, era muy joven cuando pasó y no me imagino a Lacey diciéndoselo y arruinándole la vida….—contestó suspirando Gordon.

“Con arruinar la mía ya tenía bastante”.

No teniendo más cosas que decir, se despidieron. Veía que Silke la llamaba y colgó el teléfono tras agradecerle de nuevo que se quedase con Bill esa noche.

—Simone, tu ex marido quiere verte—dijo Silke mordiéndose los labios.

— ¿Qué demonios quiere ahora?—murmuró entre dientes—Que pase a mi despacho, y a los 10 minutos me avisas de que ha llegado un caso importante.

—Dalo por hecho—dijo Silke sonriendo.

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Dos minutos después Simone miraba a su marido echando chispas por los ojos.

—Solo quería saber los resultados de las pruebas, no me creo nada de lo que Mary nos ha contado—dijo Jörg en voz baja.

—Los recibí a primera hora de la tarde—dijo Simone cogiendo una carpeta y pasándosela—Tom no es hijo tuyo, estamos seguros al cien por cien.

—¿Estás segura? ¿Y si se repitieran…?

—Jörg no insistas, sé lo disgustado que estás porque Bill no es normal, pero deja a Tom en paz—dijo Simone lamentando hablar así de cruel sobre su propio hijo.

—No es eso, solo creo que estoy en mi derecho si Tom es hijo mío, debería decírselo…

— ¿Y joderle más la vida?—le cortó Simone enfadada.

—Es un buen chico, no como Bill—estalló Jörg sin quererlo evitar—Le has permitido todos los caprichos: tatuajes, piercing,…que mantuviera relaciones sexuales cuando le dio la maldita gana…Tom es totalmente diferente, es….

—Es gay—dejó bien claro Simone.

— ¿Cómo?—susurró Jörg.

—Lo que has oído—dijo Simone suspirando—Resulta que es igual que Bill, un buen chico y muy cariñoso. Ya ves, que suerte que no sea tu hijo, sino te hubiera defraudado como nuestro Bill.

Se levantó al ver que la puerta de su despacho se abría. Tal y como habían quedado, Silke le informó de un caso muy delicado que acaba de ingresar. Despidió a su ex marido de malas maneras, ordenándole que no hablara ni viera a Tom y se refugió en el rincón más apartado del hospital para recuperar el aliento.

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Cuando llegaron sus amigos, se levantaron con pereza del sofá en el que continuaban tumbados. Al final había ganado Tom y sonreía acariciando la espalda de Bill mientras este descansaba encima de su pecho suspirando.

Le ayudó a ponerse en pie y una vez que se arregló el pelo para que no pareciera que acababa de estar retozando en el sofá, abrió la puerta a sus amigos. Entraron en la cocina y mientras que entre Bill y Andreas preparaban algo de picar bajo las órdenes de Georg, Tom marcó el número de David y puso el manos libres para poder escucharle los cuatro mejor.

—David, soy Tom—dijo cuando le contestó.

—Estaba a punto de llamaros, tu padre me prometió decirme algo esta misma mañana y se le habrá pasado—explicó David.

—La respuesta es sí—dijo Tom por todos—Ya hemos hablado con nuestros padres y este fin de semana podíamos ir a Alemania.

—Eso es estupendo, mis jefes os quieren oír cuanto antes—explicó David—La cinta les ha gustado mucho, son canciones con mucha fuerza y qué decir de esa dulce voz que las interpreta.

Los chicos rompieron a aplaudir y silbar, aunque a Tom no le había gustado escuchar como decía que la voz de su novio era muy dulce. Eso solo lo podía decir él.

—Haremos lo siguiente, os mando un coche este viernes por la tarde y el mismo sábado habrá una reunión—siguió explicando David—Si la cosa va bien os tendréis que mudar una temporada, ya os tenemos un apartamento buscado para los cuatro, provisto de sala de ensayo y un estudio de grabación…todo a cargo de la discográfica claro.

Los chicos aplaudieron de nuevo y quedaron en verse ese mismo sábado. Colgaron la llamada y brindaron con coca-cola por ese futuro que les esperaba.

Terminada esa merienda improvisada, los chicos se fueron cada uno a su casa. Bill subió a preparar una bolsa en la que metió su pijama y una muda limpia, además de su neceser de maquillaje con su cepillo de dientes.

—Deberías empezar a dejar algo de ropa en mi casa—dijo Tom desde su cama, sobre la que se tumbó mientras le observaba ir de aquí para allá.

—Eso me lo tendría que decir tu padre, además solo será por una noche—contestó Bill sonriendo sin poderlo evitar.

Se acercó a la mesilla y abrió el primer cajón, momento que aprovechó Tom para cogerle por la cintura y hacerle caer en la cama de espaldas. Se puso encima de él inmovilizándole las manos por las muñecas por encima de la cabeza.

—Dime cuando lo volveremos a hacer—suplicó echándole el aliento sobre sus labios.

—Este fin de semana, en Alemania—susurró Bill sonriendo.

—No sé si podré esperar….tal vez esta noche me cuele en tu cama…

—De eso nada Tom. Tu padre se merece que le respetemos en su casa—negó Bill tajantemente—Espérate dos días más, cuando estemos en Alemania nadie nos lo podrá impedir.

—Jo….no quiero esperar—dijo Tom haciendo un puchero.

Bill rió en voz alta y levantando la cara le besó en esos labios fruncidos, que se separaron para recibirle dentro soltándole las manos para que le recorriera con ellas el cuerpo.

Terminaron en beso a los 10 minutos, sabiendo que si lo profundizaban más no iban a parar. Se levantaron de la cama y colocaron las sábanas que descolocaron cuando lucharon de nuevo sin separar los labios.

Bill terminó de coger lo que necesitaba y cogido fuertemente de la mano de Tom regresaron a su casa, en donde Gordon les esperaba. Cenaron mientras le contaban los planes de ese fin de semana, viendo como arrugaba la frente.

—Ya hemos dicho que si papá, no nos podemos echar a atrás—suplicó Tom al verle el gesto.

—Sé que es muy importante para vosotros, pero pensar bien las cosas. Antes de firmar nada lo tengo que ver y tenéis que terminar primero los estudios—advirtió Gordon muy serio.

—Lo sabemos, ya habíamos quedado en terminarlos a distancias—se apresuró a contestar Bill—Los dos somos buenos estudiantes, os lo hemos demostrado. No dejaremos que nada nos distraiga.

—Con lo mal que nos tratan en clase por ser lo que somos, haremos bien estudiar a distancia mientras sacamos nuestro grupo adelante. Pero te prometemos que primero estarán los estudios—aseguró Tom a su padre.

A Gordon no le quedó más remedio que ceder. Les mandó a la cama…cada uno a la suya, aunque no hizo falta especificarlo, y se quedó en el salón pensando. Tom trabajando codo con codo con su verdadero padre… ¿hacía bien en no contarle la verdad? ¿Debería hacerlo y que Tom eligiera si seguir viéndole o no?

Aunque la respuesta estaba clara. Gracias a él tendrían una oportunidad de hacer su sueño realidad y no la pensaba dejar escapar. No había más que verle con Bill, no paró hasta conseguirlo y peleó por él con uñas y dientes. Aún cuando sabía que podían ser hermanos, no dejó de amarlo y no dejaría de hacerlo nunca.

Continúa…

Aquí se terminaría la historia en la que me base para escribir el fic, pero no podía dejar las cosas como están, con el grupo en marcha y Bill y tom yendose a vivir juntos y en manos de David…si, aún hay muchas cosas que contar asi que me decidi a seguir el fic, pero lo que estaba basado en el libro se termina justo aquí..

por lyra

Escritora del fandom

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