«458 Italia» Fic de Shugaresugaru

Capítulo 15: Indicaciones

By Bill

La diferencia en clima fue lo que más me sorprendió cuando entré al territorio italiano. Había llevado las ventanillas cerradas y la capota levantada durante casi todo el camino porque en Alemania hacía frío y ahora estaba sudando como un poseso.

Al menos no me costó ningún trabajo llegar a Maranello, cada 5 minutos aparecían al lado de la carretera avisos con el caballo relinchante y sobre cómo llegar, así que llegue a la fábrica sin ningún problema, doce horas después de haber salido de Alemania.

Me sorprendió mucho ver todas las miradas lujuriosas dirigidas a mi auto, algunas otras de asombro, otras de envidia, pensé que sería lógico ver un Ferrari justo afuera de la fábrica de los Ferrari, pero sin embargo no había nada de lógica, seguía llamando mucho la atención y era lo que menos necesitaba.

Opté por quedarme dentro del auto con la capota levantada y unas gafas de sol que ocultaban prácticamente la mitad de mi cara, no quería que nadie empezara a fastidiarme aquí, aunque me moría de ganas por levantarme y estirarme luego de estar conduciendo casi trece horas seguidas en las que solo me detuve tres veces para cargar gasolina, ir al baño y comprar chácharas y golosinas, ya se me estaba quedando el culo cuadrado.

—Muy bien— me felicite a mí mismo con ironía—ya llegaste… ¿y ahora qué?

Mierda, estaba como un idiota aparcado en la acera del frente, esperando ¿Qué? ¿El que ella saliera por su propio pie por la entrada que parecía ser de carga? Ja Ja suerte con eso Bill. El lugar era enorme, con grandes vías, varias alambradas y muchos policías.

Estaba comenzando a desesperarme al darme cuenta de que no sabía que esperar, que hacer o cómo actuar. Ese era el problema de salir así, a la aventura.

—Cálmate Bill, vamos por partes— me decía mi Jack el destripador interno —Lo primero que debes hacer es llamar a Tom porque le prometiste tenerlo informado y hasta puede decirte que debes hacer, ya que tú no tienes ni puñetera idea— y haciendo caso a esa tétrica voz interna, me saqué el móvil de la chaqueta y en menos de 5 segundos ya estaba llamando a Tom.

— ¿Hey Billy que hay? ¿Ya estas con tu noviecita?

—No seas idiota— bufé —ya estoy en Italia, pero no sé qué hacer, no estoy con ella y dudo que pueda estarlo.

¿En dónde estás?

—Justo afuera de uno de los ingresos a la fábrica de los cojones.

Jajaja…Entra a preguntar…—dijo con voz no muy convencida

— ¿Estas de coña? Me van a apalear en cuanto ponga un pie adentro.

Si, lo siento fue mala idea… oh espera… ¿Qué? — podía escuchar otras voces que acompañaban a mi hermano —…si… Bill dice Gus que no te enrolles…entra a preguntar usando cualquier pretexto, ¿Qué podrían hacerte?

—¿Sí? no me digas, pescado ¿Y se le ocurre alguno al genio? — pregunté molesto, escuchaba claramente las risitas disimuladas de Georg.

Pues resulta que si… tienes uno de los autos más nuevos de la firma… pregunta cualquier cosa…di que algo le falla, no sé, carajo, usa tu imaginación.

—Hmhmm puede que tenga sentido… si —contesté casi subiéndome por las paredes de la frustración — de cualquier manera, vuelvo a llamarte.

Suerte hermanito, un saludo a mi cuñadita.

—Gracias, idiota, la necesitaré — contesté y cerré el móvil arrojándolo con fuerza sobre el asiento del pasajero entre gruñidos.

Salí del auto con lentitud ya sin importarme nada, ya que me estaba dando claustrofobia en ese espacio reducido y caliente, me apoyé distraídamente sobre el capó, disfrutando del aire fresco y observé todo atentamente tras las gafas de sol. Nadie reparaba en mí y eso me aliviaba e intrigaba un poco si he de confesar, siempre he disfrutado de la atención, aunque al parecer aquí solo eran importantes los autos y no los conductores…

Mi mente estaba trabajando en algún pretexto bueno sobre el cual entrar al lugar, pero no había aun encontrado uno para preguntar sobre Dominique. Seguramente si decía que el auto tenía averías me enviarían con algún técnico, un empleado y dudo que pudiera ayudarme. También podría distraer a la chica de la recepción, siempre hay chicas lindas en las recepciones y podría engañarla fácilmente… vamos Bill ¿a quién quieres engañar tu?

Tomé entre mis dedos aquel caballito de oro que se balanceaba en mi cuello y jugueteándolo seguí cavilando, pidiendo al cielo una señal cuando mi salvación llegó.

— ¿Bill? — dijo una voz firme haciéndome pegar un bote y mi espalda reboto con el costado del auto.

Giré la cabeza en menos de una fracción de segundo para toparme con la penetrante mirada azulada y molesta de alguien que yo conocía bastante bien.

—Ouch, ¡Andy! ¿Cómo me viste? — casi aplaudí y poco faltó para que me le fuera encima a abrazarlo.

Aquel chico rubio me observaba atentamente con el ceño fruncido, llevaba el siempre usado traje negro con camisa blanca y el platinado cabello recogido en una coleta baja.

— Los 458 Italia no han salido a la venta, y reconozco perfectamente bien este auto. ¿Qué estás haciendo aquí? — las facciones desencajadas de Andy me parecieron ofensivas y hasta me preocuparon, mi buen humor se esfumó, pero no me asustó y me erguí en toda mi estatura, que era bastante.

—Busco a Dominique— contesté envuelto en un aura de falsa seguridad que me había funcionado muy bien cuando quería intimidar a alguien.

—Aquí no la encontrarás— contestó, más preocupado que molesto y sin inmutarse por mi actitud de chulo, miraba hacia todos lados como si alguien lo vigilara.

— ¿Sucede algo? Pareces preocupado— le dije frunciendo el ceño. Me miró con sus límpidos ojos y juntó sus labios en una fina línea recta. Conté mentalmente hasta cincuenta y no habló.

—Pudiste haber llamado— contestó al fin haciéndome rabiar instantáneamente por haber ignorado mi atenta pregunta.

— ¿Oh siiii? — le solté sarcástico, casi al borde de un ataque de histeria — ¿Y a dónde se supone que iba a llamarte, tarado? No me dejaste ni un número, no sabía a donde, como se sup…

—Cállate, no llames la atención, ¿siempre eres así de impaciente? Rayos contigo— contestó exasperado, se plantó con los brazos cruzados y opté por hacerle caso.

— ¿Por qué? Y además ¿Qué no se supone que tú eres de la guardia personal de Dominique, que la sigue como si fuera su sombra? ¿Por qué dices que no está aquí?

—Estoy cubriendo a uno de los escoltas de Piero— contestó escuetamente Andy, su expresión se volvía más renuente y ansiosa a cada segundo y estaba poniéndome de los nervios.

— ¿Esta ella bien? — pregunté cayendo en el espiral de la miseria.

—Si, si ella está muy bien— suspiró Andy relajando un poco el cuello —pero no está aquí Bill, no está en Maranello, ella no vive aquí.

—¿Entonces donde esta? — chillé, cansado de estar por las ramas, si algo tenía que decir que lo dijera ya.

— ¿Para qué quieres saberlo? — me cortó mientras yo ya estaba golpeándolo mentalmente.

—Quiero agradecerle por el auto — le conteste sin más, pero omitiendo el detalle del colgante, no sabía si Andy estaba enterado del contenido de la caja que me había dejado y no quería caldear más el ambiente y al mismo tiempo además sentía palpitar el collar dentro de mi camiseta, quemándome la piel desagradablemente con el fuego de la mentira.

—Son una preciosidad ¿A que sí?

—Claro que lo son y por eso mismo quiero decírselo en persona.

—No lo sé Bill… es arriesgado, bien se lo puedo decir yo.

Era inútil, Andy no estaba por la labor y yo tenía que hacerlo hablar de cualquier modo, así que me jugué mi mejor carta, la que nunca me había fallado. Me quité las gafas de sol y mirándolo con mi mejor cara de niño que ve a su padre partir a la guerra sin saber si volverá, hice que mis ojos se aguaran un poco.

—Los autos son una preciosidad y quería verla antes de irme nuevamente al horrible mundo de las giras —le dije mintiendo descaradamente, Andy tragó duro y yo bajé la mirada, desconsolado —No sé si vuelva a verla algún día y por eso aproveché que tengo una breve temporada libre.

—Oye Bill, pero no es para tanto… es solo una gira.

—No Andy es que no sabes… además tengo problemas familiares… — ¿cuáles problemas? mi familia era la puta hostia —… Tom y yo reñimos y los demás opinan que estoy loco, pero es que solo que quería verla y saludarla una vez más… ella ha sido tan buena conmigo…

Mi tono era cada vez más fúnebre, levanté la vista hacia Andy abriendo mis ojos húmedos en exceso y me sentí complacido interiormente al ver a Andy carraspear incómodo y desviar la mirada, sin duda había tocado alguna fibra sensible porque me puso un brazo en el hombro.

—Vaya Bill no sabía que las cosas por tu casa estuviesen así— dijo bastante compungido.

—Si, bueno no importa…— dije e hice el amago por volver a subirme a mi auto, dejando que el cebo actuara —entonces supongo que me voy… dile que la extraño…

—Bill… creo que puedo hacer una excepción por tratarse de ti.

Juego, set y partido para Kaulitz.

— ¡Oh Andy! ¿De verdad? —me volví a él con una enorme sonrisa y en respuesta él también sonrió.

—Si claro que sí, pero no me hagas arrepentirme— dijo aun sonriendo cuando se inclinó sobre el capó del auto, garabateando algo sobre un papel.

—Noo de ninguna manera— prometí sin realmente pensarlo siquiera, lo único que quería en ese momento es que me dijera donde estaba ella y se dejara de estupideces.

Andy sonrió mientras terminaba de escribir lo que fuera que estaba escribiendo y me tendió el papel.

— ¿Y esto? — pregunté estudiándolo, tenía indicaciones, muchas indicaciones, un pequeño mapa y, agregando que la letra de Andy era horripilante, no le entendí nada.

—Como ya te había dicho Bill, Dominique no está aquí en Maranello, estas muy lejos aún, así que presta atención porque esto es importante— con gesto serio me quitó el papel de las manos y lo puso sobre el capó de mi auto junto a un mapa de la república italiana, el cual no vi de donde salió. Le dediqué mi total atención y me incliné para ver el mapa mejor.

—Estamos aquí arriba, casi al norte de Italia, en la provincia de Módena — dijo marcando con un círculo rojo el sitio donde estábamos — y Dominique esta al sur, muy al sur.

— ¿Qué tan al sur? — pregunté nervioso

—Mucho — con el mismo marcador rojo trazó una línea vertical que descendía al mismo tiempo que mis ilusiones por todo lo largo del mapa, lo miré con los ojos desorbitados —Ella esta acá, en Sicilia— y encerró en un óvalo una pequeña isla desprendida del continente. Eso fue demasiado y mi ataque de histeria al fin llegó.

— ¡Pero qué coño! ¿Cómo es posible? ¿Están todos locos? — grité pegando botes con los pies y agitando los brazos —No se tiene que ser un experto en la materia de Italia para saber que esa isla de Sicilia es la cuna de la puta mafia, ¡todo el mundo lo sabe! — dije colérico. Y para mi enorme sorpresa, Andy sonrió.

—Cálmate Bill— me instó y lo mandé mentalmente a la mierda— es precisamente por eso que esta allá, Piero utiliza la psicología inversa ¿sabes?, los mafiosos la pueden buscar por todo Italia, sin saber que ella está precisamente ahí, en su ciudad bien resguardada, es por eso que nunca la encontrarán… salvo cuando sale de allá o se sabe que está en compañía de su padre, es ahí cuando atacan.

Bueno eso tenía un poco, muy poco de lógica, me seguía pareciendo la peor de las estupideces humanas posibles.

—Pero eso es muy arriesgado Andy.

—Es más arriesgado tenerla aquí por muchos guardaespaldas que tenga. Cuando ella vivía con Piero atacaron la mansión casi 10 veces, mataron a mucho personal y… hey, respira Bill relájate —Andy me miraba curioso y preocupado, solté el aire de golpe al darme cuenta de que había estado reteniéndolo y se me nubló un poco la visión, me apoyé en el auto para estabilizarme— ya sé lo que piensas y no, a ella no la tocaron, siempre llegaban cerca pero no demasiado y Piero estaba ya desesperado así que muy discretamente acomodó a su hija allá, desde hace dos años y hasta la fecha no ha tenido ningún susto y ella vive contenta en la villa en Palermo.

—Ya termina con tus indicaciones mejor— le corté, no quería seguir escuchando más o iba a golpearlo solo por descargar mi frustración y prefería hacerlo con el acelerador del Ferrari.

— ¿Estás seguro que quieres ir Bill? — preguntó Andy mirándome con genuina preocupación.

— ¿Es peligroso? ¿Me van a matar? — pensé en esa segunda posibilidad y me sorprendí al darme cuenta que no me interesó, ya me estaba cansando del rubio— termina de una vez quieres, que tengo prisa.

—Con mi ayuda no te mataran, pero si, es algo peligroso, aunque tu eres listo, confío en que llegaras bien.

— ¿Con tu ayuda? ¿Es que eres un mafiosillo también? — le dije entre risas, Andy puso los ojos en blanco y se alejó hasta un auto negro que estaba aparcado a unos metros, y pasados unos segundos regresó con más papeles entre sus manos. Lo seguí mirándolo con el ceño fruncido mientras el rodeaba mi propio auto y de un manotazo estampó en el parachoques delantero una pequeña calcomanía circular con un diseño negro, rojo y gris bastante elaborado, las únicas letras, una C y una N estaban entrelazadas desde un ángulo extraño, con las puntas de las letras convertidas en agresivas serpientes de fauces abiertas, además el diseño incluía picos góticos grises y enredaderas de flores ensangrentadas.

— ¿Qué fue eso? — pregunté con la ceja levantada.

—Con esto pegado en tu auto no tendrás problemas al entrar en Palermo.

— Pero ¿qué significa? — pregunté mirando detenidamente el diseño y descubrí que me puso los pelos de los brazos de punta.

—Es la estampa de la sociedad secreta criminal que domina todo en Palermo, Los Cosa Nostra.

— ¿Por qué he de llevarlo? ¿No puedo pasar como un simple turista? — tragué duro.

—No con este auto, si te ven y no tienes distintivo puede que se te pongan las cosas feas así que me estoy asegurando— dijo Andy aun sin ponerme atención, sacó del bolsillo de su pantalón un broche dorado y lo ajustó a la solapa de mi chaqueta de cuero.

— ¿Y esto ahora? — pregunté mirando el pequeño broche sin encontrarle pies ni cabeza.

—No te lo quites nunca, si te cambias de ropa asegúrate de cambiarlo también y mantenlo siempre a la vista — dijo metiendo un brazo por la ventanilla abierta del auto y colgó algo del espejo retrovisor.

Estaba empezando a preocuparme seriamente mientras estudiaba aquel objeto extraño pegado a mi ropa y también estaba lo de la estampa de la mafia pegada en mi auto y la cosa esa colgando del espejo, ¿era todo esto necesario para ir a ver a una chica? Volví mis ojos a Andy quien se había alejado nuevamente a su vehículo y rebuscaba algo en el maletero.

—Acércate Bill— me llamó distraídamente y me acerqué hasta estar a su lado.

Andy me tendió un par de gafas oscuras, muy oscuras, las patas de las gafas estaban tapizadas de pequeñas piedras brillantes y ya sin preguntar las acomodé en el bolsillo interno de mi chaqueta.

—Bueno— me encaró y me entregó la hoja y el mapa— tienes que seguir la línea que tracé en el mapa, en el Ferrari recorrerás esa distancia en unas treinta horas si te detienes sólo a comer y a llenar el depósito de gasolina.

— ¿¡Treinta horas conduciendo!?— pregunté a voz en grito, ¿es que estaba tan lejos?

—Si fueras en avión llegarías en doce horas, desde Alemania habrías hecho solo dos horas, pero a dónde vas… necesitas moverte en el auto con las cosas que le puse., porque quieres ver a Dominique ¿no? — me tentó.

—De acuerdo —respondí resignado, definitivamente me quedaría sin trasero — ¿A dónde voy?

—Vas a Nápoles, directo al embarcadero Borgo Orefici, debes tomar el barco ferri Molo Veccia, es el único que puede transportar autos, son veinte horas más o menos en el ferri y ahí puedes dormir— escuchaba a Andy con total atención, la hostia puta, treinta horas al volante y veinte horas de viaje en ferri… bueno vale la pena, pensé— y te dejará directamente en Palermo, en el embarcadero Acquasanta, está bastante vigilado por los cosa nostra pero no te dejes intimidar, si demuestras inseguridad estas frito, te montas en tu auto y sales de ahí cagando leches, cuando vean la estampa no te molestarán. En cuanto estés en Palermo sigue el mapa que te dibujé y llegarás sin problemas a la villa Vulturno, ahí es donde vive Dominique. —En respuesta a eso mi corazón resopló de hiperactividad— El broche que te puse en la chaqueta es para que te dejen entrar sin hacer preguntas y las gafas son especiales también, con eso te aseguro que no habrá problema alguno.

—Ok, me queda claro…vaya, es demasiado ¿no? — le solté acomodándome las gafas.

—Te lucen bien— comento Andy en referencia a las gafas — nunca es demasiado cuando eres el heredero de todo un imperio, es emocionante y un poco tenso, pero como te dije, si sigues las instrucciones no habrá problema, ante la mafia parecerás otro miembro más y para la villa Vulturno un guardaespaldas más. Solo no te muestres como sueles hacerlo, debes mantener un perfil bajo.

—Gracias Andy, sin tu ayuda me hubiera muerto sin volverla a ver.

—Haz que valga la pena Bill.

—Seguro…Oye… ¿y no tendrás problemas por esto? — empezaba a preocuparme por todo lo que se jugaba Andy para ayudarme.

—No, si tu no causas problemas tampoco los tendré yo— y sonrió angelicalmente.

—No los tendré rubio, despreocúpate —le sonreí, pero Andy estaba lejos de despreocuparse, al contrario, parecía terriblemente preocupado. Volvió a inclinarse metiendo medio cuerpo en el maletero de su auto y saco un portafolio grande y plateado, antes de entregármelo volteó hacia todos lados para asegurarse de que no hubiera nadie mirando.

—Toma esto Bill, considéralo un seguro— me tendió el portafolio —no lo abras aquí, hazlo dentro de tu auto, cuando ya estés en la autopista y llámame.

—Eh… está bien Andy, enserio gracias— y sin pensarlo le abracé, se tensó al instante y me devolvió el abrazo rígido e incómodo, pero no le di importancia, estaba agradecido en verdad.

—Cuídate Bill, si tienes cualquier problema me llamas, te anoté mi teléfono.

—Claro, no te preocupes— Andy estaba poniéndome de nervios otra vez y yo no quería seguirlo escuchando, estaba ansioso por comenzar mi aventura. Me encaminé a mi auto y me metí dejando el pequeño portafolios sobre el asiento del pasajero y las hojas con las indicaciones de Andy y el mapa encima. Me despedí con la mano y me fui acelerando a fondo, dejando atrás a Andy, que parecía estar casi temblando de preocupación.

Continúa.

por Shugaresugaru

Escritora del Fandom

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