Jóvenes Rebeldes 11

Al final, se agregaron capítulos adicionales a esta temporada. Que los disfruten

Fanfic TWC / TOLL de lyra

Capítulo 11

Llegado el domingo Tom no podía estar más nervioso. Se había arreglado con esmero para impresionar a Bill, pero no lo suficiente como para que se sintiera pequeño a su lado con sus ropas caras y de marca. Lo último que quería era ofenderle.

Una vez arreglado salió de la habitación, había hablado con Nolan de sus intenciones de bajar al pueblo a pasar el día. Nolan no había puesto objeción alguna, era uno de sus alumnos más aplicados y hasta tuvo el detalle de ofrecerle un coche que le llevara y luego le recogiera a la hora acordada.

Tom entró en el coche y le dio la dirección de Bill al chófer. Y media hora después llamaba a su puerta.

No tuvo que esperar mucho tiempo, Bill le abrió ofreciéndole la mejor de sus sonrisas.

—Hola—saludó Tom devolviéndosela.

Se hizo a un lado y le dejó pasar.

—Mi padre está en la cocina terminando de comer—explicó Bill—Ven a saludarle.

Tom asintió con la cabeza y le siguió hasta la cocina, donde Gordon dejaba en la pila los platos usados.

—Buenos días—saludó Tom con educación.

—Thomas, que alegría verte—dijo Gordon sonriendo— ¿Qué tal están tus padres?

—Bien, gracias—contestó Tom—Recuperados ya del susto.

—Eso está bien, con el tiempo quedará olvidado—dijo Gordon—Os he dejado comida ya preparada, solo hay que calentarla.

—Gracias, he venido a echarle una mano a Bill con los estudios—comentó Tom.

Gordon se le quedó mirando, Tom estaba de pie en la cocina con las manos metidas en los bolsillos de la cazadora que llevaba.

— ¿Y los libros?—inquirió.

—Papá, tengo mis libros arriba—intervino Bill fulminando con la mirada a su padre—No hacía falta que los trajera, si son los mismos.

Tom se mordió el labio para no echarse a reír, el padre de Bill era muy observador. Casi habían sido pillados al minuto de entrar en la casa.

—De acuerdo, pues me voy a trabajar—dijo Gordon carraspeando—Nos vemos a la noche Bill. Thomas, encantado de volverte a ver.

—Lo mismo digo—dijo Tom a modo de despedida.

Se quedaron en silencio hasta que escucharon que se cerraba la puerta de la casa. Solo entonces pudieron relajarse.

—Ven, vamos arriba—invitó Bill tendiendo una mano.

Tom se la cogió y subieron las escaleras cogidos de la mano. Llegaron al piso superior y Bill le guio hasta su habitación. Entraron en ella y aunque estaban solos cerraron la puerta.

—Bueno, pues este es mi dormitorio—dijo Bill sonriendo.

Tom le devolvió la sonrisa y soltando su mano se quitó la cazadora que llevaba y dejó sobre una silla. Dio media vuelta y echó un vistazo a la habitación donde Bill soñaba con él todas las noches. Era casi como la suya del internado, demasiado pequeña para lo que él estaba acostumbrado.

Se acercó a la librería que tenía en una esquina, leyendo los títulos de los libros que Bill había leído reconociendo que tenía buen gusto. También se fijó en algunas fotos que había, reconociendo a Alex en la mayoría de ellas. Empezó a preguntarse si tal vez entre ellos había habido algo alguna vez o lo tenía tan presente porque eran muy buenos amigos.

Descubrió una foto ajada por el tiempo, la cogió y no tuvo que preguntar quien era. Un calco de Bill, sonriendo ampliamente a la cámara.

—Es mi madre—indicó Bill, aunque sabía que no hacía falta—Era muy joven en esa foto, y con toda la vida por delante.

— ¿Qué le pasó?—quiso saber Tom—Si me lo quieres contar, claro.

—Un accidente de coche—explicó Bill dándole la espalda—Mi padre conducía, habían salido a cenar y a mi me dejaron con los padres de Alex. Llovía, los frenos fallaron y mi madre se llevó la peor parte.

Tom dejó la foto en su sitio y acercándose a su espalda le abrazó por detrás, poniendo sus brazos alrededor de su cintura. Bajó la cara y le besó con suavidad en el cuello, sintiéndole estremecerse en sus brazos.

—Cuando supe del accidente de tus padres…fue como volver a recordarlo todo—explicó Bill en un susurro—Sabía por lo que estabas pasando y solo quería estar a tu lado dándote mi apoyo.

Tom suspiró enterrando la cara en su cuello y besándoselo de nuevo. Sonrió al escucharle suspirar.

— ¿Estás bien?—preguntó en un susurro.

Bill asintió con la cabeza, recostándose contra el pecho de Tom.

—Me gustan mucho tus besos—susurró Bill cerrando los ojos.

Tom sonrió y volvió a besarle en el cuello, usando la lengua esa vez para acariciar y lamer su piel.

Bill sentía que su cuerpo reaccionaba a los miles de escalofríos que recorrían su espalda. Separó los labios y emitió un gemido prolongado que lo único que hizo fue excitar más a Tom de lo que ya lo estaba.

Le hizo girar en sus brazos y se apoderó de sus labios. Puso las manos en sus mejillas y empezó a besarle con profundidad sintiendo como Bill se abrazaba a su espalda, metiendo las manos bajo la camiseta que llevaba acariciando su piel con sus uñas largas.

Se estremeció él también y separando los labios llevó las manos a la camiseta que se quitó de inmediato. Bill le imitó y se despojó también de la suya.

Se quedaron mirando fijamente con la respiración entrecortada, jadeando sin poder evitarlo. Tom se movió y tras descalzarse se quitó los pantalones.

— ¿No vamos un poco rápido?—preguntó Bill en un susurro.

No estaba preparado, se estaban conociendo y creía que era mejor esperar.

—No haremos nada que tú no quieras—le aseguró Tom—Podemos tumbarnos juntos, como la otra vez.

Bill asintió con la cabeza, se deshizo también de sus pantalones y dando media vuelta se tumbó de espaldas en la cama. Pronto Tom fue a hacerle compañía, recostándose con suavidad sobre él. No había pasado ni un segundo y sus labios ya se habían fundido en un profundo beso. Rozándose contra su cuerpo, Bill alzaba las caderas provocando que Tom jadeara y gimiera contra sus labios.

Llevó una mano abajo y fue directo a su presa. Cogió el miembro de Bill y lo sacó fuera, acariciándolo entre sus dedos. Bill se retorcía bajo su cuerpo con los ojos cerrados, jadeando contra sus labios.

Entonces Tom se movió y rodando por la cama quedó debajo con Bill sentado a horcajadas sobre su regazo. Inclinado sobre él Bill movía sus caderas de atrás adelante frotándose contra sus dedos. Con esos movimientos Tom sentía que iba poniendo duro, gemía con la respiración entrecortada.

Quería entrar en su cuerpo, pero sabía que Bill no estaba preparado. No había prisa, se conformaba con esos juegos.

Sintió a Bill ponerse tenso, sabía que estaba a punto de llegar al orgasmo y moviendo con más rapidez su mano le hizo estallar entre sus dedos. Vio como sobre su estómago empezaron a caer una gotas blancas y cálidas, sintiendo que él mismo se derramaba en su ropa interior con profundos jadeos….

&

Horas después ayudaba a Bill a colocar la habitación. Recuperaron sus ropas y volvieron a hacer la cama como si sobre ella no hubiera nada.

—Me muero de hambre—comentó Bill sonriendo.

Tom le devolvió la sonrisa y cogiendo su libro de ciencias bajaron a la cocina con el de la mano.

—Comeremos mientras estudiamos—dijo con firmeza—No quiero que tu padre piense que lo de estudiar era una excusa para…para hacerte el amor.

Bill le iba a corregir, exactamente no lo había hecho. Pero había sido maravilloso, ya llegaría el momento.

—No sé como me voy a concentrar después de lo que hemos hecho—murmuró Bill suspirando.

—Pues pensando que el lunes tienes un examen de ciencias y si no sacas un sobresaliente te castigo sin mis besos—amenazó Tom muy serio.

Bill le fulminó con la mirada y quitándole el libro lo abrió por el tema que tenía pendiente de estudiar.

—Calienta la comida mientras voy repasando—ordenó Bill sentándose en la mesa.

Tom sonrió y se movió por la cocina bajo la atenta mirada de Bill.

— ¿Pasa algo?—preguntó Tom sin saber el motivo de su sonrisa.

—Pensé que te tendría que enseñar como funciona el microondas—explicó Bill sonriendo.

—Para que veas que no soy… ¿qué fue lo que nos llamaste?—preguntó Tom haciendo memoria—Ah, un malcriado rico.

Bill se escondió tras el libro al recordarlo, ese día estaba tan furioso que había estallado contra Tom soltando toda su rabia.

—En casa mi madre suele cocinar, ¿sabes?—explicó Tom—Y yo le echo una mano siempre que puedo, me han enseñado a valerme por mi mismo para no ser un completo inútil. Aparte de rico, claro.

—Perdón, te subestimé—se disculpó Bill.

Tom se puso serio, bromear con su dinero le había hecho recordar dos cosas que tenía pendiente.

— ¿He dicho algo que te haya molestado?—quiso saber Bill, al ver como le cambiaba el gesto.

— ¿Cuánto te debe Andreas?—preguntó Tom yendo directo al grano—Quiero saldar su deuda, en parte fue culpa mía.

—No pasa nada Tom, ya conseguiremos el dinero de alguna manera—dijo Bill negando con la cabeza—Los vecinos pagan bien por cuidar de sus jardines, ahora en vacaciones Alex y yo habíamos pensado preguntar si alguien quisiera que fuéramos un par de horas.

—Por favor Bill, no puedo dejaros tirados—insistió Tom—Y si te niegas vendré y os echaré una mano.

—Cabezota—murmuró Bill resoplando.

—Lo tomaré como un si—dijo Tom sonriendo satisfecho—Dime cuánto es y tendrás el dinero.

—Alex tenía razón—comentó de repente Bill.

Tom le miró sin entender, Bill se mordió el labio. Lo había dicho sin pensar.

— ¿Le has hablado a Alex de lo nuestro?—quiso saber Tom.

—No, te lo juro—contestó con firmeza Bill—Pero no es ciego, ya se dio cuenta de que me gustabas el primer día que llegaste a Hillerska y que mientras que yo cantaba tú no dejabas de mirarme y sonreír.

Tom no pudo enfadarse por eso, pues era lo que realmente había pasado.

—Pero no le he hablado de que nos estamos viendo ni nada—aseguró Bill—No lo haría sin tu consentimiento y no hace falta que se lo digamos a nadie si no quieres. Y de hacerlo, te aseguro que Alex es muy discreto y no dirá nada a nadie.

Tom asintió con la cabeza, era pronto aún para contar a nadie que estaba saliendo en serio con otra persona de su mismo sexo.

— ¿Puedes echar un ojo a la comida? Tengo que llamar a David por un asunto de trabajo—dijo Tom saliendo de la cocina.

Fue al salón y sacó el móvil, marcando el número de David. Mientras esperaba que le cogiera, observó una foto que había sobre la repisa de la chimenea. Bill de pequeño, sonriendo ampliamente a la cámara. Su sonrisa no había cambiado con el paso del tiempo, pensó Tom sonriendo.

—David, perdona que te moleste de nuevo—dijo Tom cuando cogieron su llamada.

— ¿Te sirvió la información que te envié?—quiso saber David.

—Si, muchas gracias. Llegó a tiempo, pero no te llamaba por eso—murmuró Tom echando un vistazo a la cocina—Quiero pedirte otro favor, el último te lo prometo.

—Los que quieras Tom, es parte de mi trabajo—dijo David.

Tom asintió con la cabeza y hablando en voz baja para no ser escuchado en la cocina, le explicó el plan que se le había ocurrido.

&

A solas en su habitación de Hillerska, Andreas miraba las paredes pensando que serían las ultimas semanas que viviera en ellas. Ya había hablado con sus padres, era imposible hacer nada. Tenía que regresar a casa y tratar de terminar sus estudios en un instituto público cuya calidad de enseñanza era pésima en comparación con Hillerska.

Cortó la llamada con furia, sus padres se habían rendido con facilidad. Tenían que luchar, pertenecían a una de las familias más influyentes de Alemania. Pero claro, ellos no estaban emparentados con la realeza como Thomas. Pertenecían a otra rama y eso se notaba.

Cogió el móvil con rabia y rebuscando en sus archivos dio con el maldito video que había grabado a escondidas días atrás. Lo puso en marcha, arrugando la frente con asco al ver como su primo se rebajaba para echar un polvo. Acostarse con otro chico, era lo más repugnante que había visto en su vida.

Y fijo que lo estarían haciendo en esos momentos, había escuchado sus planes de bajar al pueblo a conocerlo. ¿A quién quería engañar? Había quedado con Bill, seguro que para poder follar con más tranquilidad mientras que él encerrado en Hillerska pensando en que su vida se había ido a la mierda.

Pues no se iría solo. Cerró el móvil con violencia y saliendo de la habitación fue a la biblioteca. No había nadie en ella, fue a una de las mesas del fondo y se sentó ante uno de los ordenadores que apenas ya se usaba gracias a los móviles de última generación que casi todos tenían.

Pero lo necesitaba para seguir adelante con su venganza. Sacó el móvil y lo conectó al ordenador, abriendo la carpeta donde tenía guardado el video. No se lo pensó dos veces y entrando en YouTube se creó un perfil falso bajo el cual subió el video sin remordimiento alguno. Y una vez hecho, apagó el ordenador y salió corriendo de la biblioteca antes de que nadie le pillara.

&

Llegada la noche Tom tuvo que regresar a Hillerska. Se despidió de Bill con un profundo beso en los labios y salió de su casa. El coche del internado le esperaba con el motor en marcha, y partieron hacia Hillerska. Se fue directo a la cama, había pasado la tarde tumbado en el sofá con Bill sobre él viendo una película y comiendo palomitas. No tenía ganas de cenar y poniéndose el pijama se metió en la cama.

El sonido del móvil le hizo maldecir por lo bajo, estaba cansado y no quería hablar con nadie. Pero quizás…quizás era Bill que le deseaba buenas noches como en los viejos tiempos.

Con esa idea en mente lo cogió y vio que era un mensaje de un número que no conocía. Arrugó la frente al leerlo.

«¿Eres tú el del video?»

Junto al mensaje había un enlace de YouTube y la curiosidad pudo con él. Pinchó en el enlace y al momento vio el video que se mencionaba en el mensaje, descubriendo con horror que eran Bill y él aquella lejana mañana en que dieron rienda suelta a tanta pasión descontrolada.

Y lo peor era que se había hecho viral, se había reproducido demasiadas veces para su gusto. Y los comentarios que la gente había dejado eran de lo más horribles que había leído nunca.

«El famoso Thomas Kaulitz en acción, una pena que el elegido sea un tío pero hay que halagarle el gusto. Y darle la enhorabuena, una cara así no se pone si no se está corriendo uno de placer»

«Lo más asqueroso que he visto en la vida, su familia debería desheredarle»

«¿Para esto fue a un internado solo de chicos? ¿Para buscar quien le calentara la cama por las noches?»

Tiró el móvil a un lado sintiendo que le hervía la sangre, ¿Quién había grabado el video? ¿Cómo podían mostrarlo en internet sin importar que fuera algo tan íntimo?

Después de eso, sabía que lo suyo con Bill estaba destinado al fracaso.

Continuará…

Espero les esté gustando, quedan dos más para el fin de esta temporada.

por lyra

Escritora del fandom

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