Jóvenes Rebeldes 12

Fanfic TWC / TOLL de lyra

Capítulo 12

El video corrió como la pólvora, en menos de un día ya se había hecho viral y aunque había sido retirado de YouTube había sido colgado en otras páginas de internet que iban cerrando una tras otra, pero seguía apareciendo en otras nuevas.

Encerrado en su habitación Tom no podía creer que eso estuviera pasando, era como una pesadilla hecha realidad. No sabía nada de Bill, antes de que pudiera hablar de lo ocurrido había recibido una llamada de su madre que le había exigido entre lágrimas que no hiciera nada ni hablase con nadie hasta hacerlo con ella.

Llegaría a Hillerska al día siguiente, ella sola. Había querido evitar un nuevo disgusto a su marido impidiendo que supiera nada del dichoso video. Había dejado instrucciones claras a la enfermera que se encargaba del cuidado de su marido, que no viera la televisión ni tuviera acceso a un móvil o periódico.

Y tras eso emprendió el viaje a Hillerska, llegando el lunes a primera hora de la mañana. Fue recibida por Nolan en persona, que no sabía como explicar lo que había pasado en los muros de su internado.

—No sabe cuánto lamento que haya ocurrido algo así en nuestra institución, señora Kaulitz—dijo Nolan con voz temblorosa—Redactaremos una nota de prensa dónde….

—No harán nada hasta que mi marido y yo lo digamos—cortó Simone muy seria.

Entró en Hillerska y fue directa a la habitación de su hijo, hallándole tumbado en la cama sin ganas de nada. Ese día no iba a asistir a ninguna clase, no tenía las fuerzas necesarias para enfrentarse a todo Hillerska.

—Sabes que esto va a tener consecuencias, ¿verdad?—dijo Simone sentándose a su lado en la cama.

—Yo…lo siento mucho, mama—se disculpó Tom sin atreverse a mirarla.

—Esta claro que no hay nada que se pueda hacer por borrar el video, ya lo ha visto todo el mundo—dijo Simone suspirando—Pero….emitiremos un comunicado desmintiendo todo y diciendo que no eres el del video. Por suerte, tu rostro no se ve claro.

Tom lo sabía, había visto el video una y otra vez y a él se le veía de espaldas. En ningún momento dejaba a la vista su cara, no como Bill que se le veía claramente gimiendo con los ojos cerrados.

—El jueves es festivo, vendrás a casa y te quedarás hasta el fin de semana. Tu padre aún no sabe nada y es mejor que se lo cuentes en persona—dijo Simone con firmeza—No quiero que te veas con Bill hasta entonces, alimentaría más los rumores.

Tom asintió con la cabeza, en esos momentos se dejaría aconsejar por su madre porque él no podía pensar en nada más que en que su vida había sido destrozada.

—Y volverás mañana a las clases con la cabeza bien alta—siguió diciendo Simone—Por lo que a nosotros respeta, tú no eres el del video. No has hecho nada de lo que debas avergonzarte.

&

En su casa, Bill no podía creer en lo que había pasado. Sentado en el suelo de su habitación lloraba abrazado a un cojín mientras que su padre había pasado toda la mañana cerrando la puerta en las narices al todo periodista que llamaba pidiendo una exclusiva.

No quería ver a nadie, ni siquiera a Tom. Tenía el móvil apagado, se había cansado de escuchar el sonido que anunciaba que un nuevo mensaje había llegado y solo era para insultarle.

—Deberíamos denunciar a Hillerska—gruñó Gordon entrando en su habitación—Está claro que el video lo ha grabado alguien de allí, no hay que ser muy listo para averiguarlo.

—No lograremos nada, solo sentirme más humillado de lo que ya lo estoy—dijo Bill entre lágrimas.

Escucharon que de nuevo llamaban a la puerta y Gordon bajó enfadado a ver quien era. Minutos después, Alex se asomó a la habitación de Bill seguido de Clarisse.

— ¿Podemos pasar?

Bill asintió con la cabeza, eran los únicos amigos que tenía. Se sentaron en el suelo a su lado, viendo como se secaba las mejillas de lágrimas y les miraba con un gesto de dolor recorriéndole la cara.

—Bill, no sabes cuanto lo sentimos—dijo Clarisse por los dos.

—Quien lo haya hecho, no tiene corazón—apuntó Alex.

—No es justo, por una vez que las cosas salen como tú deseas—murmuró Clarisse—Sabía que entre tú y Tom podía haber algo hermoso, y ha quedado reducido a…eso.

—No pienso volver a Hillerska—dijo Bill con firmeza—Ni a salir de casa. Pienso encerrarme en mi habitación y de aquí no me mueve nadie.

—No, debes ir a Hillerska y enfrentarte a todos—apuntó Alex—No dejes que ganen, termina tus estudios con las mejores notas y dales con ellas en la cara.

— ¡No puedo!—estalló Bill sin poderse contener—Me ha visto el puto mundo entero en ese video. Ahora mismo, mis estudios se pueden ir a la mierda.

—Pues yo creo que Alex tiene razón—dijo Clarisse— ¿Por qué vas a irte si no es culpa tuya? Marchándote solo les das la razón. Demuéstrales que tú eres más fuerte.

—No, no lo soy—susurró Bill entre lágrimas—Lo era al lado de Tom, habíamos hecho planes y se han ido a la mierda.

— ¿Y sabes algo de él?—quiso saber Alex.

—No, he apagado el móvil—murmuró Bill—Demasiados mensajes insultándome.

—Mira a ver si hay alguno de Tom—trató de animarle Clarisse—Estará preocupado por ti.

Bill se animó por unos segundos, cogió el móvil y lo encendió pasando por alto todos aquellos mensajes de números desconocidos y descubrió con alegría que había uno de Tom.

«Por favor ven a clase mañana. Debemos hablar»—les leyó a Alex y Clarisse.

Se apresuró a contestarle bajo la atenta mirada de sus amigos.

«No sé si es seguro, quien hizo esto estará en el internado»

«Lo sé, pero necesito verte por favor»—suplicó Tom—«Estamos juntos en esto»

Bill no pudo negarse, se despidió de Tom hasta el día siguiente y mirando a sus amigos sonrió.

—Ha dicho que no va a dejarme solo—dijo mucho más animado.

—Y yo tampoco—apuntó con firmeza Alex—Y si alguien se ríe de ti, le parto la cara.

Bill pudo respirar algo más aliviado, podría salir de esa y con la cabeza bien alta. Con Tom a su lado, nada ni nadie podía hacerles daño.

&

Sentado en su habitación, Andreas se regodeaba de lo que había conseguido. Había destruido a su primo y su fulana, el video había corrido como la pólvora y todo gracias a él. Así aprendería a respetarle.

Llamaron a la puerta y se levantó a abrir para ver quien era, quedándose de piedra a descubrir a su tía.

— ¡Tía Simone!—saludó tragando con esfuerzo.

— ¿Puedo pasar Andreas?—pidió Simone.

Andreas asintió con la cabeza y la dejó entrar, viendo como tomaba asiento a los pies de su cama.

— ¿Qué tal está Thomas?—preguntó Andreas mostrando una preocupación que no sentía en absoluto.

—Le han destrozado—contestó Simone muy afectada—Pero esto no va a quedar así, haremos todo lo posible para desmentir el video.

—Claro, si hay algo que yo pueda hacer no dudes en pedírmelo—se ofreció Andreas.

—Sé que podemos contar contigo, eres familia y uno de los mejores amigos de Thomas. Pero no he venido para eso—dijo Simone mirando a su sobrino—Hace unos días Thomas llamó a David para pedirle un favor muy personal que te incumbe a ti.

Andreas miró a su tía sin tener ni idea de lo que le estaba hablando.

—Sabemos por lo mal que lo está pasando tu familia y nos duele que no hayáis venido a nosotros en busca de ayuda—empezó a decir Simone—Suerte que Thomas es muy inteligente, nos ha explicado la situación y gracias a él hemos decidido pagarte la matrícula y tu último curso aquí en Hillerska .

— ¿Cómo?—preguntó Andreas con un hilo de voz.

—Lo que has oído, no es justo que no puedas terminar tus estudios cuando tus notas son excelente—siguió diciendo Simone—Ya no tienes que preocuparte de eso, puedes volver a Hillerska después de Navidad y en verano graduarte junto con el resto de tus compañeros.

Andreas no podía creer lo que estaba oyendo. Después de haberlo humillado ante sus compañeros sacando a relucir el tema de su falta de dinero, el bueno de su primo había sido muy valiente para hablar con sus padres y convencerles de que hicieran una obra de caridad con él.

Si no fuera porque era lo que más deseaba en el mundo, mandaba la fortuna de sus tíos a la mierda.

—Ahora más que nunca Thomas te necesita a su lado—dijo Simone levantándose—Le debes mucho, espero que si necesita tu ayuda no dudes ni un segundo en ofrecérsela.

—Por supuesto, tía—susurró Andreas.

A buenas horas venían las buenas noticias, cuando acababa de cometer el mayor error de su vida…todo por pura y simple envidia…

&

Esa noche Bill bajó a cenar con su padre, se le hacía extraño tenerle todo el día en casa. Gordon había llamado al trabajo para pedir el día libre, no hizo falta explicar el motivo pues era de sobra sabido. Se lo habían dado sin problemas, el tiempo que necesitase para poder estar al lado de su hijo.

Sentado a la mesa, Bill le expuso sus planes.

—Mañana voy a ir a clase—dijo Bill mirando a su padre.

— ¿Es seguro?—quiso saber Gordon.

—No lo sé, pero Tom quiere que hablemos—contestó Bill—Y Alex me ha animado a ir, tiene razón. No tengo la culpa de lo del video, yéndome de Hillerska solo les daría la razón a todos esos niños ricos y dejarían que ganasen. He trabajado muy duro desde el inicio del curso, no puedo tirar a la basura mis estudios.

Gordon sonrió al escucharle, había sido hablar con Thomas y que le cambiara el carácter.

—Y tú mañana vuelves también al trabajo—siguió diciendo Bill—Sigamos con nuestras vidas como si nada hubiera pasado.

—Pero si alguien se mete contigo en Hillerska, por favor házmelo saber—pidió Gordon—Bill, no hablamos nunca. Soy tu padre, estoy aquí para escucharte.

Bill se le quedó mirando, era la primera vez que tenían una conversación tan íntima como padre e hijo.

—Siento mucho no haberte contado antes lo mío con Tom—se disculpó Bill con sinceridad—Siento mucho que te hayas tenido que enterar de esta manera.

Gordon sonrió a su hijo, sabía que algo así iba a pasar tarde o temprano. Aunque nunca se lo hubiera comentado, sabía de sobra cuál era su orientación sexual.

—Tom es un buen chico—comentó Gordon.

—Lo es—dijo Bill asintiendo con la cabeza—Desde el primer día quiso ayudarme con los estudios al ver que tenía potencial. No le importaba que estuviera en Hillerska gracias a una beca, el resto de los alumnos nos miran a Alex y a mi como apestados, como si tuviéramos que agradecerles que hayan sido sus padres quienes hayan pagado nuestros estudios con la calderilla que les sobra.

Gordon tuvo que darle la razón, sabía que Hillerska era el mejor internado que había pero el ambiente escolar dejaba mucho que desear.

—Dile a Tom que siempre será bienvenido a esta casa—dijo con firmeza Gordon—Siempre que necesitéis un poco de intimidad…quiero decir, estudiar sin que os agobie el resto de los compañeros…

Bill sonrió al escucharle, sintiendo que se sonrojaba. Su padre les estaba dando su bendición, acordándose del día que Tom vino a casa sin libros para estudiar. No se le había escapado ese detalle, aún así no les dijo nada.

—Siento mucho haberte engañado ese día—se disculpó Bill de nuevo—Pero no hicimos nada de….bueno, ya me entiendes. Tampoco el día del video, solo nos besamos y nos dejamos llevar un poco. Pero nada más.

Gordon carraspeó mirando a su hijo, no hacía falta que le diera detalles pero le agradecía el gesto de sinceridad que había tenido. Sabía que tarde o temprano, su hijo encontraría el amor. La persona adecuada con la que pasar el resto de su vida y eso implicaba r más allá de besos y caricias.

—Sólo prométeme que llegado el día iréis con mucho cuidado. Los dos—pidió Gordon.

Bill se lo prometió con firmeza. Sabía a lo que se refería, pero también se aplicaba al resto de sus vidas. A partir de ese momento iban a ser estudiados con mucha atención por todos, no debían cometer otro fallo que los pusieran a los pies de los caballos.

&

Al día siguiente Clarisse fue la encargada de llevarlos a clase. Los dejó a la puerta de Hillerska y Bill entró por la puerta con la cabeza bien alta seguido de Alex.

Sus compañeros se volvieron al verle, cuchicheando entre ellos y dirigiéndole miradas y sonrisas bobas. Bill las ignoró y entró en clase, descubriendo a Tom sentado en su sitio. Por unos segundos sus miradas se cruzaron, pero no sonrieron ni nada. No querían que sus compañeros sacasen conclusiones precipitadas.

No fue hasta terminadas las clases cuando pudieron hablar en privado. Una vez más quedaron en los establos, lejos de miradas indiscretas.

Sentados en un banco, esperaban que fuera el otro quien rompiera el tenso silencio. Tom dio el primer paso, bajando su mano y cogiendo la de Bill con fuerza, quien soltando un suspiro se recostó contra su cuerpo.

— ¿Qué vamos a hacer ahora?—preguntó Bill en un susurro.

—Mi madre me ha pedido que desmientan que yo era el del video—explicó Tom—Este fin de semana iré a casa y mi familia emitirá un comunicado a la prensa.

—Pero… ¿tienes que hacerlo?—quiso saber Bill.

—No quiero decir nada—dijo Tom resoplando.

—Pero todos saben que yo soy el del video—apuntó Bill con dolor—Yo no puedo desmentir nada.

Tom resopló de nuevo, llevaba desde el día anterior tratando de pensar en la manera de poder salvarlos a los dos. Y no la había.

—No pueden exigirte que lo hagas—murmuró Bill—No hemos hecho nada malo.

—Por supuesto que no—dijo Tom con firmeza.

Pasó un brazo por los hombros de Bill y le atrajo contra su pecho.

—Estamos juntos en esto—susurró besando su frente.

Bill cerró los ojos suspirando, con Tom a su lado podía con todo lo que se le iba a venir encima.

&

Regresaron al internado antes de que nadie reparase en que faltaban los dos protagonistas del video. Tomaron caminos separados, Bill fue a ayudar en las cocina y Tom entró en la biblioteca a estudiar. Se sentó en una mesa solo, pero minutos después Georg fue a hacerle compañía.

— ¿Estás bien?

Tom asintió con la cabeza, se le hacía extraño que no siguiera a Andreas como un perrito faldero, pero tras delatarle el otro día parecía que se comportaban con él como si fuera un apestado.

—Te lo has perdido, ha venido la policía a Hillerska—comentó de repente Georg.

— ¿La policía?—repitió Tom sin entender— ¿Por lo de Gustav?

—No, por tu video—explicó en voz baja Georg—Se ha abierto una investigación y han descubierto que el video se subió desde uno de los ordenadores de la biblioteca. Se lo han llevado para ver si encuentran algo más.

Tom no se lo podía creer, uno de sus compañeros había grabado el video y había sido subido desde el mismo internado. ¿Quién podía odiarle tanto para eso?

&

Esa tarde antes de la cena Tom se sorprendió cuando Andreas se le acercó con una amplia sonrisa en los labios. Creía que no le iba a volver a dirigir la palabra tras haber expuesto ante sus compañeros sus problemas económicos. Pero ahí estaba, como si nada hubiera pasado.

—Vengo a darte todo mi apoyo—dijo Andreas con firmeza—Lo que te han hecho no tiene nombre. Si alguien se mete contigo dímelo, que me encargo de él.

—No hace falta, gracias—murmuró Tom.

La verdad era que a pesar de dirigirle miradas nadie se atrevía a decirle nada.

—Ah, y gracias por lo otro—susurró Andreas para que nadie les escuchara—Tu madre vino a verme y me lo ha contado todo. Gracias por pedirle ese favor.

—Siento mucho haberme ido de la lengua delante de tus amigos—se disculpó Tom a su vez.

—Se iba a saber tarde o temprano—dijo Andreas quitándole importancia—Pero ahora gracias a ti puedo volver después de Navidad.

Tom se alegraba mucho por su primo, no le había costado mucho convencer a sus padres.

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Los días pasaron y llegó el miércoles. El jueves era festivo y también lo ampliaban al viernes, ese puente casi todos los alumnos marchaban a sus casas y Tom era uno de ellos.

De noche en su cama cogió el móvil y le mandó un mensaje a Bill.

«Me voy a casa mañana, ¿vienes a despedirme»

No tuvo que esperar mucho para obtener una respuesta.

«Por supuesto»

Tom sonrió al leerlo, sobre todo al ver el icono de un corazón al lado de su respuesta. Guardó el móvil y dándose la vuelta en la cama se dispuso a dormir.

&

Al día siguiente aunque no habían clases Bill fue a Hillerska tal y como le había prometido a Tom. Se encontraban en su habitación, sentado en el suelo con la cabeza de Tom en su regazo Bill le acariciaba el pelo con cuitado de no despeinar sus trenzas.

— ¿Te han pedido que dejes de verme?—preguntó Bill de repente.

Era una duda que llevaba días queriendo preguntarle a Tom, sabiendo que fijo que sus padres se lo habrían exigido. Pero quería escuchar su respuesta.

—Si—contestó Tom en un susurro—Pero no quiero hacerlo. Y voy a decírselo, hablaré en serio con mis padres. Tienen que aceptar la decisión que hemos tomado.

Bill sonrió al escucharle, Tom se iba a enfrentar a su familia por él.

—Tengo que irme, el chófer está a punto de venir.

Tom se levantó con pereza y cogió el abrigo que había dejado preparado la noche anterior. Bill se levantó también y le ayudó a ponérselo.

—Todo irá bien—dijo Bill mirándole a los ojos—Eres muy valiente.

Tom sonrió al escucharle, inclinándose para darle un beso de despedida en los labios. Salió de la habitación y se dirigió a la puerta del internado. El coche ya había llegado, y de pie a su lado le esperaba su madre.

No sabía que iría en persona a recogerle, y fue a su encuentro saludándola con un casto beso en la mejilla.

—No sabía que ibas a venir—comentó Tom sin poderse contener.

—Quería estar a solas un momento contigo—dijo Simone mirando a su hijo.

Dejó de hablar cuando otra persona salió del internado. Tom se volvió maldiciendo por lo bajo, Bill no se había dado cuenta de que estaba su madre. Le hizo un gesto para que se acercara y entonces Simone se movió antes de que nadie dijera nada.

—Soy la madre de Thomas, Simone—se presentó tendiéndole su mano.

—Hola, soy Bill—susurró Bill estrechando su mano.

Simone le sonrió y dando media vuelta entró en el coche. Tom se despidió de Bill con un gesto de la cabeza y siguió a su madre. El chófer les cerró la puerta y ocupando su asiento arrancó y se alejó de Hillerska.

&

Minutos después, Tom rompía el incómodo silencio que había en el coche.

— ¿Y si…quiero tener una relación con Bill?—preguntó mirando a la cara a su madre.

Simone se volvió y miró a su hijo muy seria.

— ¿Si no decimos nada y tengo una vida normal?—insistió Tom.

—Eres hijo de una de las familias más poderosas de Alemania—le recordó Simone—Primo lejano del heredero a la corona, y eso es un privilegio no un castigo.

Tom sacudió la cabeza al escucharla, siempre se lo estaba recordando.

— ¡Yo no he pedido serlo!—saltó Tom sin poderse contener.

—Nadie lo pide nunca—saltó a su vez Simone—Siempre has hecho lo que has querido, nunca te ha faltado de nada y solo te hemos pedido que tu comportamiento sea ejemplar y saques buenas notas.

—Me estáis pidiendo que renuncie a mi manera de ser—apuntó Tom.

—Solo te pido que por una vez hagas lo que es correcto—insistió Simone—Tu padre está enfermo, no puede ver como su empresa va a la ruina por un escándalo como ese. No puedes hacerle eso Thomas, no en estos momentos.

Tom resopló cruzándose de brazos, siempre sentía que tenía toda la responsabilidad de su familia sobre sus hombros.

&

Esa noche Bill disfrutaba de una cena agradable en compañía de Alex y Clarisse. Jugaban a las cartas entre risas, olvidando por una vez todo el daño que le habían causado.

— ¿No quedan más patatas?—preguntó Alex.

—En la cocina—señaló Bill.

—Voy yo, me muero de sed—se ofreció Clarisse levantándose.

Cogió el cuenco y fue a la cocina a rellenarlo. Bill aprovechó la pausa para barajar las cartas y empezar una nueva partida mientras que Alex sacaba el móvil.

—No puede ser…—susurró sin poderse contener.

— ¿Qué pasa?—preguntó Bill poniéndose tenso.

Alex le pasó el móvil y Bill leyó la noticia que le había dejado impresionado.

«El joven heredero de Empresas Kaulitz ha mandado un comunicado en relación a un video que se hizo viral a principios de semana donde se le ve en actitud muy cariñosa con otro joven. En ese comunicado se asegura que él no es el chico del video.

Según sus palabras textuales, Thomas Kaulitz afirma que se matriculó en Hillerska para poder centrarse en sus estudios dejando a un lado cualquier tipo de relación sentimental. También muestra su apoyo a todos los jóvenes sea cual sea su orientación sexual…»

Bill dejó de leer la noticia y le pasó el móvil a Alex sintiendo que se le revolvía el estómago.

Una vez más, Tom le había dado la espalda salvando así su propio pellejo.

Continuará…

Queda sólo un capítulo para el fin de temporada. Espero lo estén disfrutando.

por lyra

Escritora del fandom

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