
Fanfic TWC / TOLL de lyra
Capítulo 13
Pasó el fin de semana encerrado en casa, no tenía ánimos de hacer nada ni ver a nadir. Solo Álex, quien trataba de animarle en vano.
Y de Tom no había vuelto a tener noticia alguno, solo un mensaje enviado dos días después de hacerse público el comunicado.
«Bill, lo siento mucho»
Nada más.
Y al día siguiente se volverían a encontrar en clase. Era domingo por la tarde y estaba tirado en la cama tras haber intentado concentrarse en sus estudios en vano. Por suerte se estaba acabando el trimestre, solo quedaba una semana de clases antes de Navidad y ya se habían terminado los exámenes, le darían las notas el jueves pero sabía que iban a ser excelentes.
Aún así, debía mantener su ritmo de estudio si no quería quedarse atrás, costara lo que le costase.
El sonido del móvil le hizo resoplar. Alex había tratado de que salieran a dar una vuelta antes de cenar pero Bill se había negado con la excusa de que le dolía la cabeza de tanto estudiar.
Cogió el móvil con pereza, descubriendo un mensaje de Tom.
«Voy camino de Hillerska. ¿Puedo pasar un momento por tu casa?»
Bill se quedó extrañado del mensaje, a buenas horas se preocupaba por él.
«No sé si quiero verte»—contestó Bill suspirando.
«Ya estoy llegando, Por favor, necesito hablar contigo»—insistió Tom.
Bill resopló y le contestó con un simple «Ok». Se levantó con pereza de la cama y se acercó a la ventana. Minutos después una elegante limusina aparcaba ante el jardín. Se dio prisa, no fuera que los vecinos se asomaran a las ventanas para husmear. Cogió su abrigo y salió de casa. Tom le esperaba ante el coche, echó a andar rodeando el jardín buscando un sitio donde poder hablar lejos de miradas indiscretas.
Bill le siguió hasta un pequeño callejón que había entre su casa y la del vecino.
—Lo siento Bill, era la única salida—se disculpó Tom—Pero no tiene porque cambiar lo nuestro. Seguimos siendo nosotros pero no pueden vernos en publico.
— ¿Te avergüenzas de mi?—quiso saber Bill.
Tom resopló al escucharle, no era eso lo que le estaba diciendo.
—Si salgo del armario se liará bien gorda, no puedes pedirme eso—estalló sin querer.
—Yo no te pido que hagas nada—dijo con tranquilidad Bill—Tú siempre esperas que todo se adapte a tus condiciones. Tienes que pensar en lo que tú quieres, no en lo que se espera de ti.
Tom resopló al escucharle, tenía toda la razón pero para Bill era muy fácil decirlo. No podía entender que para él era muy importante el honor de su familia.
—Tómate el tiempo que necesites, lo respetaré—dijo con firmeza Bill—Pero lo harás tu solo. No quiero ser el secreto de nadie.
Tom sintió que los ojos se llenaban de lágrimas y como una de ellas bajaba por su mejilla sin que pudiera impedirlo. Bill se dio cuenta pero se quedó donde estaba, si le daba un abrazo tratando de consolarle sabía que lo siguiente sería darle un último beso. Y eso podía desconcertar a Tom más de lo que ya lo estaba.
Minutos después, Tom dio media vuelta y se marchó sin decir nada. Entró en el coche y partió rumbo a Hillerska.
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Los días pasaron y llegó el último día de clase. Habían dado las notas y Bill fue felicitado por sus profesores por el gran esfuerzo que había hecho, logrando ser uno de los mejores alumnos de primero. No podía estar más orgulloso de haberlo conseguido, si seguía por ese camino se aseguraba otra beca para poder seguir estudiando en Hillerska el próximo curso.
Alex no había tenido mejor suerte, sus notas eran buenas pero no excelentes.
—Te echaré una mano en Navidad—prometió Bill—Estudiaremos juntos todos los días y el próximo trimestre serás de los mejores de clase.
Alex se lo agradeció. Eso y que hubiera conseguido el dinero que le debía a Clarisse.
—Aún no sé cómo ni de dónde lo has sacado—le dijo Alex cuando se lo entregó.
Bill no le dio explicación alguna, la mañana apareció un sobre en su taquilla con el dinero dentro. Solo el dinero, sin ninguna explicación ni nada aunque sabía de sobra que venía de parte de Tom.
Había cumplido su palabra de pagar la deuda de su primo. Y con eso tenía que conformarse Bill.
—Si puedes, dale las gracias de mi parte—dijo de repente Alex.
Bill miró a su amigo dispuesto a decirle que no sabía de qué le estaba hablando, pero no le podía engañar. Aunque dudaba que él y Tom volvieran a hablar en lo que quedaba del curso, ni siquiera a través de WhatsApp.
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Esa noche Tom disfrutó de su última cena en Hillerska, todos se vistieron con sus mejores galas para celebrar el final de las clases. Al día siguiente tenían una pequeña ceremonia en la capilla y tras ella marcharían a sus casas.
—Si mañana no te veo, que pases una Feliz Navidad Thomas—le deseó Charles.
—Lo mismo digo—dijo Tom sonriendo.
Se retiró a su habitación tras la cena, pero pensándoselo mejor decidió dar un paseo por los jardines. Salió del internado y subiéndose el cuello de su abrigo echó a andar. Hacía mucho frío, el invierno había llegado a Hillerska y él no se había dado cuenta.
— ¡Thomas!
Se volvió y sonrió a su primo.
— ¿Podemos hablar?—preguntó Andreas.
Tom asintió con la cabeza. Le notaba muy nervioso.
—Yo…no puedo seguir callado más tiempo—empezó a decir Andreas—Con todo lo que has hecho por mi familia no es justo que te haya hecho pasar por todo esto.
— ¿De qué hablas Andreas?—preguntó Tom sin entender.
—Del…del video…—confesó Andreas en un susurro.
Tom sintió que le hervía la sangre, allí tenía delante al culpable de todos sus problemas, de que hubiera tenido que decir adiós al amor de su vida.
— ¿Cómo has podio hacerlo, Andreas?—estalló Tom sin quererse contener.
—Lo siento mucho Thomas—fue lo único que pudo decir Andreas.
—Confiaba en ti, eres parte de mi familia—siseó resoplando Tom—Te ayudé cuando más lo necesitabas, y tú me has hundido la puta vida.
Andreas aguantó en silencio sus gritos, en el fondo se lo merecía.
—No debí publicar el video, si llego a saber antes lo que estabas haciendo por mi…—empezó a decir Andreas.
—Tienes suerte de que el curso ya esté pagado, sino te juro que le daba esa beca a alguien que de verdad lo necesitara—murmuró Tom con rabia—No vuelvas a dirigirme la palabra en tu vida, ya no somos familia.
Dio media vuelta y regresó a su habitación, se le habían pasado las ganas de dar un paseo. Cogió el móvil y a pesar de las horas que eran llamó a su madre.
—Fue Andreas—dijo nada más descolgar—Mamá, fue él quien grabó y publicó el video.
—Lo sé—dijo Simone para sorpresa de su hijo.
— ¿Lo sabías?—repitió Tom sin podérselo creer.
—Me lo dijo la policía hace días, encontraron toda la información en el ordenador que requisaron de Hillerska—explicó Simone.
— ¿Y no me dijiste nada?—estalló Tom.
—Sabía que ibas a reaccionar así, delatando a tu primo no íbamos a adelantar nada—dijo Simone tratando de calmar a su hijo—Ya hemos dicho que tú no eras el del video, tu reputación está a salvo.
— ¿Por qué le proteges?—quiso saber Tom—Debería pagar por lo que ha hecho.
—Te estoy protegiendo a ti—aclaró muy seria Simone—A nuestra familia, la familia real. Nuestro legado, es lo único que importa…
Tom colgó la llamada con rabia, nada de lo que le dijera su madre le valdría de consuelo. Había perdido a Bill por culpa de la rabieta de su primo, quien desde el primer día le advirtió que no se acercara a él. Que no era como ellos… ¡pues claro que no lera! Tom lo supo desde el primer momento, que Bill era un ser especial al que había roto el corazón en mil pedazos por culpa de su cobardía…
&
Al día siguiente se encontraba en la capilla junto al resto de sus compañeros. El coro estaba cantando en esos momentos, y cuando llegó el solo de Bill los ojos de Tom se clavaron en los suyos. Pero Bill parecía no querer verlo, cantaba con la mirada fija al frente procurando que no le temblara la voz por culpa de los nervios.
Terminada la ceremonia, todos los alumnos salieron en orden de la capilla y se despidieron del director y el resto de los profesores que los esperaban a la salida.
—Feliz Navidad Thomas, sus padres deben estar muy orgullosos de sus notas finales—dijo Nolan estrechando su mano—Dele recuerdo de mi parte.
—Así lo haré, Feliz Navidad señor—murmuró Tom con educación.
Siguió caminando dejando atrás a sus profesores y compañeros que reunidos en grupos se despedían hasta el próximo año que retomarían sus clases en Enero.
Pasó de largo el grupillo donde alumnos de tercero conversaban, siendo Andreas uno de ellos. Llegó a otro grupo donde Bill conversaba animadamente con Alex y otros compañeros de primero, pasó de largo con las manos metidas en los bolsillos de su abrigo pero después de dar dos pasos se volvió y se quedó esperando.
Disculpándose ante sus amigos, Bill se separó del grupo y fue a su encuentro.
—Ha sido una ceremonia preciosa—comentó Tom, sin saber como empezar la conversación—Como siempre, has estado genial.
—Gracias—susurró Bill carraspeando.
Se quedaron mirando sin saber qué más decir, tratando de llevar una conversación normal y corriente, Si seguían así, terminarían hablando del tiempo que hacía y no era eso lo que los dos tenían en mente. Entonces Tom se movió con rapidez, sacó las manos de los bolsillos y sin importarle estar en público y que las miradas de todos sus compañeros estuvieran clavadas en ellos le dio un fuerte abrazo a Bill que le pilló desprevenido.
Bill se lo devolvió sin pensar, apoyando la cara en su hombro y cerrando los ojos sintiendo que se iba a echar a llorar.
—Bill, lo siento mucho—susurró Tom en su oído.
Bill no pudo responderle, solo seguir abrazándole con fuerza acariciando su espalda sobre el elegante abrigo que llevaba.
—Te quiero—confesó Tom en un susurro antes de soltarle.
Se quedaron mirando en silencio, ajenos a los murmullos que se habían levantado tras su abrazo.
—Qué pases una Feliz Navidad—dijo Bill con voz temblorosa.
—Gracias por todo Bill—susurró Tom.
Dio media vuelta y echó a andar. El chófer le esperaba con la puerta abierta de la limusina en la que se montó tragándose las lágrimas.
El coche arrancó y Tom puso rumbo a casa, pasaría las vacaciones con su familia como si nada hubiera pasado. O eso era lo que habían planeado sus padres, celebrar sus buenas notas y que tras muchos meses de rehabilitación y esfuerzo su padre volvía a dar pequeños pasos.
Se estaba recuperando, volvía poco a poco a ser el de antes. Y por eso Tom había tomado una drástica decisión. Seguía estudiando en Hillerska, en un futuro tomarías las riendas de la empresa de su padre. Pero nada más. Su vida privada era solo suya y allí nadie iba a volver a tomar las decisiones por él.
Si se había enamorado de un chico sus padres y el mundo lo iban a tener que aceptar. No pensaba renunciar a Bill solo porque no fuera lo que el destino le tuviera preparado, o porque se mereciera algo mejor.
Bill era todo lo que necesitaba, y con él a su lado lo demás le daba exactamente igual.
FIN TEMPORADA 1
*la conversación que mantienen en el jardín de Bill está sacada de la serie. Como la escena final de los dos abrazados ante el resto de sus compañeros.
*Y así termina más o menos la temporada 1 de la serie. No quería terminar así el fic porque tengo algunas ideas en mente de como podía continuar la historia y escribiré unos caps más, pero quien sabe si cuando saquen el año que viene la temporada 2 (que aún no está confirmado pero yo cruzo los dedos), pues le escriba algunos caps alternativos más de acuerdo con la serie.