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N/A: he cambiado la edad de los personajes, bajando a Bill y Tom a 16 años. Hay que celebrar más adelante el cumple de Tom y necesito que cumpla 17
Fanfic TWC / TOLL de lyra
Capítulo 14
De pie en mitad de la habitación Tom cerró los ojos y separando los labios dejó escapar un profundo jadeo mientras se abrazaba al desnudo cuerpo de Bill. Le sentía estremecerse en sus brazos, como su piel se erizaba bajo su contacto mientras que poco a poco iba acercando sus labios hasta posarlos en su cuello.
Sonrió al escuchar el gemido que Bill emitió al sentir los suaves besos que fue dejando sobre su piel, lamiendo cada centímetro mientras subía por su cuello hasta llegar a su mejilla.
Respiraba con dificultad sintiendo el suave aroma de Bill llenarle por dentro. Quería ir más allá, se abrazó con fuerza a su cuerpo y separando los labios se apoderó de los suyos mientras caminaba por la estancia hasta llegar a la cama donde ambos cayeron entre jadeos.
Entonces abrió los ojos…y vio que estaba solo…
No pudo evitar soltar un gruñido cuando descubrió que todo había sido un maldito sueño, que se hallaba en su habitación en casa de sus padres y Bill estaba bien lejos. Seguramente en su casa, pasando unas Navidades tan largas y tristes como las suyas.
Adoraba la Navidad, desde que era niño siempre había sido su época favorita del año y le podía triste que durase tan poco. Pero en esa ocasión, Tom no podía evitar sentirse aliviado de que al final terminara tan odiada fiesta.
Habían sido las peores de su vida, tras regresar a casa por vacaciones había tenido que fingir sin mucho éxito delante de sus padres que querían hacer como si nada hubiera pasado y evitar hablar de cierto tema que a Tom le comía por dentro.
No podía olvidarse tan fácilmente de Bill, pensaba en él cada día y en cómo estaría celebrando esas fechas especiales. Quería saber si se sentía tan abatido como él, y con ganas de que llegara el día de poder regresar a Hillerska, dónde sus caminos se cruzarían de nuevo.
Su padre no le había dejado respirar, nada más poner un pie en casa le había llamado a su despacho para hablar del tema que tanto él como su madre le habían tratado de ocultar debido a su delicado estado.
Una absurda idea ya que su padre siempre terminaba enterándose de todo y en cuanto Tom regresó a casa por Navidad estalló como nunca antes lo había hecho.
—Terminarás tus estudios en Hillerska, irás a la universidad y luego cogerás las riendas de la empresa familiar—explicó con firmeza Jörg—Y ya te puedes ir sacando a ese chico de la cabeza. Ese, y cualquier otro.
—Se llama Bill—murmuró Tom cruzándose de brazos.
— ¡Me da igual cómo se llame!—estalló Jörg dando un golpe en la mesa—Si es necesario hago que lo expulsen de Hillerska.
—Cariño, por favor—suplicó Simone mirando a su hijo—No te estamos pidiendo mucho.
—Siempre me estáis exigiendo—estalló Tom a su vez—Que sea educado, que mi comportamiento y notas sean ejemplares. Tengo casi 17 años, llevo toda la vida obedeciendo sin rechistar y solo os he pedido una única cosa.
Tom miró a sus padres jadeando, odiaba tener esa conversación siendo Navidad. Pero siempre era él el que acababa cediendo y haciendo todo lo que era del agrado de sus padres para no disgustarles. Pero eso ya se había acabado, no era mucho lo que estaba pidiendo.
—Quiero seguir viendo a Bill—repitió Tom con firmeza—Y que nuestra relación sea pública, no me avergüenzo de haberme enamorado de él.
— ¡Qué sabrás tú del amor!—gritó Jörg—Eres muy joven, lo tuyo con ese chico solo ha sido un calentón fruto de vuestras hormonas revolucionadas.
—Sé que no puedo vivir sin él—confesó Tom—Y siento mucho que no aceptéis mis sentimientos, pero no puedo cambiarlos. Estoy cansado de actuar como si fuera otra persona, este soy yo de verdad. Soy gay, y me he enamorado de otro chico.
Simone no pudo evitar soltar un sollozo, su único hijo había salido diferente. Serían la vergüenza de toda Alemania.
—Mi secreto ya ha salido a la luz, lo ha visto todo el mundo—dijo Tom, como si le hubiera leído la mente a su madre—Yo no me avergüenzo de nada.
—Dijimos que tú no eras el del video y así lo seguiremos manteniendo—insistió Jörg.
—En Hillerska todos mis compañero saben que soy yo—dijo Tom para su sorpresa—No son tan ciegos, se ve claramente que el video se grabó en mi propia habitación. En estos momento lo estarán diciendo en sus casas a sus padres, ¿vas a mentir a tus amigos a la cara negando lo evidente?
Jörg sabía que eso era cierto, la mayoría de los padres que llevaban a sus hijos a Hillerska eran conocidos suyos y si su hijos le había ido confirmando el rumor, que él siguiera desmintiéndolo sería una falta de respeto hacia ellos. Por tomarlos por tontos.
—De todos modos, ese chico no te conviene—dijo Jörg con firmeza.
— ¿Ahora pretendes buscarme una pareja de mi mismo estatus?—se enfrentó Tom a su padre—En un pestañeo has aceptado que sea gay, pero no mi relación con Bill.
—No puedo cambiar tu forma de ser, eso ya lo he asumido—murmuró Jörg mirando a su hijo—Pero no permitiré que te dejes llevar por las fantasías de un chico que ha tenido la inmensa suerte de meterse en tu cama.
—Jörg, por favor—pidió respeto Simone.
—Ya me he informado de la situación económica de tu amigo—dijo Jörg mirando fijamente a su hijo—Lo sé todo sobre su familia, bastante suerte tiene de haber conseguido una beca para Hillerska.
—Bill no va tras mi dinero si es lo que quieres sugerir—dejó Tom bien claro.
—Por supuesto que no lo hará, si persiste en tu empeño de seguir viéndote con él lo harás con todas las consecuencias—dijo Jörg con firmeza—Cancelaré tus tarjetas, no tendrás ningún privilegio. Estudiarás en Hillerska como un alumno más, no te desheredo por no hacer sufrir más a tu madre pero a partir de ahora se terminaron todos tus caprichos.
—Me da igual el maldito dinero—estalló Tom sin poderse contener—Y si tengo que elegir entre vosotros o Bill, yo…
—Ya has elegido, Thomas—cortón Jörg con rabia—Te da igual el daño que hagas a tu familia, solo estás pensando en ti como siempre.
— ¿En mi?—repitió Tom sin podérselo creer—He aceptado tomar las riendas de la empresa pensando solo en la familia. Cuando no sé si en un futuro querré seguir llevándola, tú ya das por hecho que si porque ese es mi destino.
—Estoy lo bastante recuperado para volver al trabajo, ya no te necesito—dijo Jörg—Puedes volver a Hillerska, centrarte en tus estudios y en ese chico. Y en darnos más disgustos a mi y a tu madre, ¿el siguiente video que será, más explícito?
—Jörg, no permito que digas esas horribles cosas de nuestro hijo—intervino Simone para sorpresa de ambos—Debemos aceptarle como es, sin importar lo que digan nuestras amistades.
—Ponte de su parte, ¡como siempre!—estalló Jörg fulminando con la mirada a su mujer—Te lo vengo diciendo desde hace años, que lo estás malcriando. ¡Y mira como ha salido! Yo quería convertirle en un hombre hecho y derecho y tú mimándolo como si fuera un niño.
—No quiero que discutáis por mi, quizás con el tiempo logréis entender que llevo años sufriendo en silencio—dijo Tom sin aliento—Mintiendo a todo el mundo y a mi mismo, pensando que era un enfermo por sentirme atraído por alguien de mi mismo sexo. Pero ya lo tengo asumido y no pienso dar marcha atrás, aunque esto me cueste tener que renunciar a mi familia.
—Entonces, así será—dijo con firmeza Jörg—Regresarás a Hillerska y yo tomaré el mando de la empresa mientras busco otra persona que se quiera hacer cargo de ella cuando yo no pueda ya que mi hijo estará ocupado buscando un novio que mejor le convenga.
Y con esas palabras dio por finalizada la discusión. Tom se levantó sin decir nada y pasó el resto de las vacaciones encerrado en su habitación tratando de terminar toda la tarea que les habían mandado los profesores para que nos descuidaran sus estudios.
Por las tardes salía a tomar un poco el aire al jardín donde se le unía su madre para tratar de hacerle cambiar de opinión, que viera lo importante que era que tomara las riendas de la empresa familiar que tanto esfuerzo había costado a su padre levantarla de la nada.
Y sobre todo, tratada de convencerle en vano de que hablara con su padre. No podía regresar a Hillerska sin haber intercambiado una palabra en los días que llevaba en casa.
Pero Tom no dio su brazo a torcer, hasta que llegado el último día de vacaciones preparó sus maletas para regresar al internado. Sabía que no podía irse sin despedirse de su padre, en el fondo sentía que debía hablar con él y no marcharse enfadado. Más que nada, por no hacer más daño a su madre que se lo suplicaba con su triste mirada cada vez que sus caminos se cruzaban.
Fue a su despacho donde le halló trabajando, como lo había hecho en todos esos días que había pasado en casa. Hablaba con David por teléfono, levantó una mano y le pidió que esperara mientras terminaba su conversación. Tom así lo hizo, de pie en mitad del despacho de su padre esperando unos interminables minutos hasta que Jörg se despidió de David y colgó el teléfono para despedirse de su hijo.
— ¿Has hecho todas tus tareas? ¿Lo llevas todo?—preguntó Jörg, viéndole asentir con la cabeza—Muy bien, espero que tus notas sigan siendo igual de buenas como lo han sido hasta hoy, que nada te distraiga de tus obligaciones.
Tom asintió de nuevo con la cabeza, viendo cómo su padre cogía el informe que tenía en la mesa y se disponía a seguir trabajando como si ni no hubiera nadie más en su despacho. Ya no tenía nada más que decirle, esa había sido su fría despedida.
No pudo contenerse y decidió dar él el primer paso a una posible reconciliación.
— ¿Es así como va a ser a partir de ahora?—preguntó sin poderse contener— ¿No vas a volver a mirarme o hablarme?
—Estoy haciendo un gran esfuerzo por tratar de entenderte—murmuró Jörg—Ya he aceptado que seas gay, eso no es lo que más me ha dolido de ti. Es la manera en que antepones un chico a tu familia, una familia que por si se te ha olvidado tiene antepasados comunes con la realeza y debemos ser un ejemplo allá donde vamos. Nuestros actos nos definen, como te hemos estado diciendo a lo largo de tu vida. Hemos pasado por alto muchas de tus salidas de tono, pero esto…ha llegado a oídos de la familia real y te recuerdo que alguno de sus miembros son socios destacados de la empresa.
— ¿Qué quieres decir?—preguntó Tom sin entender.
—Lo que te dije, si no quieres hacerte cargo de la empresa habrá que buscar una persona que sí quiera—le recordó Jörg—Cuya dedicación sea máxima, con un comportamiento impoluto y ante todo mucha discreción. Escándalos como el video hace que perdamos apoyos lo que se traduce en acuerdos comerciales rotos porque mucha gente no quiere verse salpicada con tu escándalo.
—Yo no grabé el video ni lo subí a Internet—le recordó con rabia Tom a su vez.
Había sido su maldito primo, y sus padres lo sabían. Pero tenían que callar por las malditas apariencias. ¿Qué dirían los socios de su padre si supieran que el culpable del mayor escándalo del momento era nada más ni nada menos que uno de su misma sangre? ¿O es que acaso lo sabían y como se había hecho desde siempre, lo encubrían para no salir más perjudicados sin importarles haber sido traicionado por uno de los suyos?
Porque en el fondo eso era lo que era Andreas, a pesar del bache económico que había pasado su familia no dejaban de ser uno de ellos y tenían que aparentar allá donde fuera.
Y Tom tenía que ver como su primo no sería castigado por sus actos, sus padres habían llegado a un acuerdo con la policía de no presentar ninguna denuncia y dejarlo todo en manos de sus abogados. Todo sin preguntarle a él ni pedir su opinión a pesar de ser uno de los afectados.
Y claro, Bill jamás debería enterarse pues sino sería el primero en correr a denunciar a Andreas y con todo su derecho. Y eso era lo que más le remordía a Tom, no poder decirle nada y mentirle en la cara para proteger una vez más a su familia de un escándalo.
Estaba cansado de tantos secretos y mentiras…
—Ya sé que tú no fuiste, pero tenías que haberte parado a pensar en lugar de actuar—dijo Jörg mirándole fijamente—Sé que no hay vuelta atrás, pero quiero que a partir de ahora tu comportamiento sea más que ejemplar, demuéstrame que puedo confiar en ti. Eres la mejor persona para llevar mi empresa y así se lo he dicho al resto de los socios, quiero que mi único hijo sea mi sucesor y sólo te pido un gran esfuerzo de tu parte. A cambio yo también me estoy esforzando por tratar de comprenderte y no ser tan duro contigo, como me ha pedido tu madre.
A Tom no le quedó más remedio que prometérselo, era la primera conversación cordial que tenía con su padre y le estaba mostrando su apoyo pidiéndole una única cosa a cambio. Que salvara su empresa, a la que había dedicado toda su vida y no quería ver en otras manos que no fueran las suyas.
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Salió del despacho y se reunió con su madre en el vestíbulo, quien le ayudó a ponerse el abrigo. Estaba anocheciendo, las clases empezarían al día siguiente y estaba deseando regresar al lugar donde tan feliz había sido. Lucharía por Bill, no pensaba darse por vencido tan fácilmente.
— ¿Has hablado con tu padre?—quiso saber Simone.
—Más o menos—murmuró Tom—No podía irme sin despedirme y él no quería que fuera sin que le prometiera que lucharía por la empresa. Por lo menos no ha mencionado a Bill ni para insultarle en mi presencia…
—Cariño, ya sabes cómo es tu padre cuando se enfada—dijo Simone suspirando—A veces dice cosas de las que luego se arrepiente.
—Podía haberse disculpado entonces—saltó Tom sin poderse contener—Parece que le importa más la empresa que yo, sólo quiere que sea un digno heredero y que olvide el amor. ¿Quiere que me pase solo el resto de la vida? Porque si no puedo estar con Bill, yo….mi vida no tiene sentido…
— ¡No digas eso, por favor!—suplicó Simone abrazando con fuerza a su hijo—Yo….he hablado con tu padre, he logrado que cambie de opinión y te acepte como eres.
—Quiero que acepte a Bill—dijo con firmeza Tom—Ha dicho unas cosas horribles de él y no le conoce en absoluto.
—Dejemos que el tiempo cure las heridas—murmuró Simone suspirando—Tú céntrate en tus estudios y yo lograré que tu padre mire con otros ojos a Bill. Si es lo que tú quieres, yo lo aceptaré y lograré que él también lo haga, aunque llevará su tiempo.
Tom miró a su madre y esbozó una sonrisa, la primera en todas las vacaciones. Era su único apoyo y sabía que con el tiempo lograría que nada ni nadie se interpusiera entre él y Bill.
Se despidió de ella con un fuerte abrazo y una vez listo salió de la casa y entró en el coche que le esperaba con el motor en marcha. Emprendió su vuelta a Hillerska, no pudiendo evitar pensar en Bill todo el camino. No había mantenido contacto con él en las vacaciones, sabía que necesitaría algo de tiempo para replantearse su relación y no le quiso agobiar.
No podía evitar sentirse nervioso, le iba a volver a ver al día siguiente y no sabía como iba a poder dormir esa noche. Tendrían una pequeña celebración de bienvenida en la capilla, y una vez más Bill cantaría para su deleite.
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Tirado en su cama, Bill cerró el libro que tenía en sus manos y resopló dejándolo a un lado. Se había pasado todas las vacaciones estudiando, ocupando su mente en otra cosa que no fueran él y Tom. Por suerte el tema del video parecía haber quedado olvidado, incluso había sido retirado de Internet y Bill supuso que la familia de Tom había tenido mucho que ver. Y en ese aspecto, le tenía que estar muy agradecido.
Aún así, había preferido permanecer encerrado en casa el mayor tiempo posible para no enfrentarse a la gente, sentía que fuera donde fuera todas las miradas se clavaban en él y podía escuchar los cuchicheos a su espalda.
Alex le animaba a salir, a hacer oídos sordos pero era mucho pedirle así que al final se centró en sus estudios y aunque al principio Alex le hacía compañía con el tiempo se cansó de permanecer también encerrado y habían pasado 3 días desde la última vez que hablaron.
Por suerte, Clarisse era bien distinta a su hermano y todos los días le mandaba mensajes de ánimos. Era la única con la que podía hablar, ya no sólo del día a día, podía confesarle sus más profundos secretos.
Como que echaba a Tom mucho de menos, que añoraba volver a estar con él. Pero no quería llevar una relación en secreto, veía a las parejas caminar por la calle cogidas de la mano y besándose sin importar que nadie les mirara o criticara. Eso era lo que él deseaba, y sabía que con Tom nunca iba a poder ser, porque su familia jamás se lo permitiría.
Lo mejor sería tratar de olvidarle, y así se lo había pedido su padre. Estar con Tom solo le había traído problemas, y lo del video fue la gota que derramó el vaso. Su padre quería denunciar a la persona que lo había grabado y subido a Internet, pero como Bill no tenía ni idea de quien había podido ser no les quedaba más remedio que quedarse de brazos cruzados.
Y no podían tampoco demandar a Hillerska por permitir que se grabaran y publicaran ese tipo de videos en sus instalaciones, Bill perdería su beca de inmediato y sería expulsado. Y era uno de los mejores institutos, había tenido una suerte inmensa de haber podido conseguir una beca para estudiar allí, tenía que pensar en su futuro y tratar de dejar el tema del video a un lado.
Incluso Nolan le había dado un toque de atención el último día de clase, le había pedido que a partir de entonces su comportamiento fuera ejemplar y no diera más problemas. Y por supuesto, tenía terminantemente prohibido acceder a las habitaciones de cualquier alumno, Hillerska no era un motel de carretera y tenía una reputación que mantener. Bastante mala prensa había tenido ya por culpa del maldito video.
Y eso era lo que más había disgustado a su padre.
—Te castigan a ti sólo, estoy seguro de que a Tom no le han dicho nada por ser quién es—saltó Gordon sin poderse contener.
—Estuve en una parte de Hillerska a la que no tengo permitido el acceso por no ser interno—salió Bill en defensa de Tom.
—Deberías estudiar en otro lado, uno donde no te traten como escoria o te miren por encima del hombro por no ser de su misma clase social—siguió Gordon con su enfado.
—No hay instituto mejor que Hillerska, mucha suerte he tenido de que me aceptaran y concedieran la beca—casi suplicó Bill—No quiero estudiar en ningún otro sitio, sé que cuando termine mis estudios se me abrirán muchas puertas pero para eso debo seguir en Hillerska.
Gordon cedió a regañadientes porque sabía que en el fondo tenía mucha razón. De Hillerska saldría con más oportunidades y era un buen estudiante como había demostrado en los últimos meses. Nolan le había felicitado por su esfuerzo y asegurado que de seguir así tendría garantizada la próxima beca para el siguiente curso.
Pero no podía sacarse de la cabeza que allí siempre tendrían más en cuenta a los niños ricos que apenas tenían que esforzarse ya que terminarían los estudios con notas mediocres pagadas por sus padres. Y sólo se miraba eso, sin importar que por el camino pisotearan a su hijo.
—Sólo te pido que me prometas una cosa—dijo con firmeza Gordon—Que te mantendrás todo lo alejado que puedas de Tom. Sé que te pido mucho, que te gusta ese chico pero no te conviene y estoy seguro de que su familia piensa lo mismo que yo. Céntrate en tus estudios y deja a un lado tus sentimientos.
Bill se lo prometió asintiendo con la cabeza, por mucho que le costara tenía que sacarse a Tom de sus pensamientos.
Sintió que el móvil vibraba y lo cogió con pereza, sonriendo al ver que era un mensaje de Clarisse. Le vendría muy hablar con ella, así despejaría su cabeza y dejaría de pensar en cómo iban a ser sus próximos días en Hillerska, teniendo que controlar al milímetro sus comportamiento para no quebrantar ninguna estúpida regla.
«¿Sabes dónde se ha metido Alex?»—le preguntaba Clarisse muy preocupada—» Mañana empiezan las clases y mi madre me acaba de avisar que salió a media tarde y aún no ha vuelto. Le hemos llamado y mandado mensajes y no nos contesta. ¿Te ha dicho a ti algo?»
Bill resopló al leer el mensaje, Alex cada día iba más a su bola. Se había juntado con otros compañeros no residentes de Hillerska que a Bill no le hacía mucha gracia, como un tal Patrick, alumno de segundo curso que cada vez que se cruzaba con él en el pasillo le hacía un buen repaso de arriba abajo.
Marcó el número de Alex y esperó en vano a que se lo cogiera sin ningún resultado. Colgó con rabia y entonces entró en su Instagram para ver si había publicado algo…y ahí estaba, un video donde se veía lo bien que se lo estaba pasando en la fiesta de bienvenida que daban los de tercer curso en Hillerska. Se habían colado y al parecer la estaba liando con los nuevos amigos que se había echado.
Se levantó de la cama y marcó el número de Clarisse mientras se calzaba sus deportivas.
—Bill, ¿sabes algo?—preguntó Clarisse nada más descolgar.
—El muy idiota está en Hillerska, en una fiesta de los del último curso—explicó Bill por encima—Ven a recogerme, iremos a por él.
—Bill, no puedo no tengo coche—se lamentó Clarisse—Está en el taller pero…espera, que le pregunto a Markus.
Bill esperó en silencio, conocía de vista al tal Markus. Tendría unos 20 años y sus padres se encargaban de los establos de Hillerska. Allí era donde sus caminos se habían cruzado alguna vez que había estado castigando limpiando los establos, le parecía un buen chico y muy educado, nada que ver con los niños ricos que estudiaban en Hillerska.
—Bill, Markus nos puede llevar—dijo Clarisse al cabo de unos minutos—Te pasamos a recoger en 10 minutos.
Colgó el móvil y echó a correr escaleras abajo. Su padre estaba trabajando en el pequeño restaurante del pueblo y le dejó una nota por si se retrasaba, aunque con un poco de suerte regresaría antes de que su padre volviera.
Se puso la cazadora y salió de casa a esperar a Clarisse y Markus.
Continúa…
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