Jóvenes Rebeldes 16

Fanfic TWC / TOLL de lyra

Capítulo 16

Esa noche apenas pudo dormir, se moría de ganas de volver a ver a Bill al día siguiente para pedirle una explicación. No se atrevía a mandarle ningún mensaje, quería hablar las cosas cara a cara.

Fue de los primeros en levantarse y tras darse una ducha rápida se vistió con su uniforme y se reunió con sus compañeros en el comedor. A pesar de lo nervioso que estaba se tomó un café con tostadas y una vez terminado se dirigió con el resto de los compañeros a la capilla donde celebrarían una pequeña ceremonia de bienvenida.

Ocupó su asiento y tras unos minutos salió el coro dispuesto a cantar. Pero Bill no estaba con ellos, Tom le empezó a buscar con la mirada por toda la capilla pero no le veía por ningún lado, ni tampoco a Alex.

¿Les habría pasado algo?

El coro empezó a cantar sin problema, sin notar la ausencia de su mejor solista. Tom no podía prestar atención, en esos momentos sin Bill cantando sólo para él se le estaba haciendo demasiada larga la dichosa canción.

Por suerte se terminó y entonces Nolan tomó la palabra, pero Tom apenas le escuchaba. No dejaba de pensar en Bill, si no le veía en clase se armaría de valor y le llamaría o mandaría un mensaje.

—Este año celebramos el 120 aniversario de Hillerska—decía Nolan—Una fecha muy especial, tendrá lugar una pequeña ceremonia y contaremos con la presencia de parte de la familia real ya que varios de sus miembros han estudiado en estas paredes al igual que sus hijos. Y como representante suyo en estos momentos, Thomas Kaulitz dará un discurso para todos nosotros.

Tom alzó la cabeza al escuchar su nombre, ¿qué es lo que estaba diciendo Nolan de que iba a dar un discurso? ¿Dónde? ¿Cuándo?

—Y como será el primero que dé, será televisado—siguió diciendo con orgullo Nolan—Será todo un honor, todas las miradas estarán centradas en Hillerska en esa fecha tan señalada.

Tom no pudo evitar encogerse en su sitio, agradeciendo con una tímida sonrisa las felicitaciones de sus compañeros. Nolan siguió hablando de otros temas, momento que aprovechó para sacar el móvil y mandar un mensaje a David, secretario personal de su padre.

«¿Qué es eso de un discurso que voy a dar en Hillerska?»—preguntó Tom sintiendo que el aire le faltaba—»Nadie me ha informado de nada»

No tuvo que esperar mucho tiempo para recibir una fría contestación.

«Tu padre te lo habría dicho en Navidades si te hubieras dignado a hablar con él»—contestó David con su habitual ironía—»Pero como has estado de morros todas las vacaciones ha malgastado su tiempo tratando de hacerte entrar en razón»

«No pienso dar ningún discurso»—dejó Tom bien claro.

No es que no quisiera o le gustara llevar la contraria a su padre, es que tenía pánico a hablar en público. De sólo pensarlo ya empezaba a sentir como sus manos temblaban y le costaba respirar.

«Tienes que hacerlo si o sí»—dijo David procurando mantener la calma—»Estás emparentado con la familia real, algunos de sus miembros asistirán a la ceremonia y es tu deber dar el discurso te apetezca o no»

Tom se guardó el móvil de mala gana en el bolsillo de su americana, si no fuera porque estaba en la capilla se hubiera puesto a gritar de la frustración que sentía en esos momentos.

Estaba claro que David volvía a estar molesto con él tras todo lo acontecido. Cuando su padre sufrió el accidente y tomó el mando de la empresa entre ellos la relación había mejorado muchísimo y hasta David le había felicitado por todo el trabajo que había hecho y las responsabilidades que había asumido.

Pero tras la publicación del video y sus consecuencias, David solo veía en él al joven rebelde que era y siempre había sido, y volvía a comportarse como un maldito capullo.

.

Terminada la ceremonia todos se pusieron en pie y salieron de la capilla. Se pararon en grupos para hablar entre ellos de cómo habían pasado las vacaciones. Tom tenía la mente en otro sitio, no dejaba de buscar a Bill con la mirada. Se paró sin darse cuenta que estaba en el corrillo de los alumnos de tercero, donde Andreas disfrutaba como nunca de su vuelta a Hillerska gracias a la generosidad de su primo.

Dato que nadie más sabía claro, solo los amigos cercanos a Andreas y que estaban presentes cuando Tom le delató sin pestañear para salvar a Bill de ser expulsado de Hillerska.

— ¿Habéis visto quién ha vuelto?—dijo de repente Georg.

Tom alzó la mirada y vio con sorpresa a Gustav estrechando la mano de uno de sus profesores.

—Mi padre me dijo que nadie quiso iniciar una investigación por lo de las pastillas—explicó Georg en voz baja—Y que su padre hizo una generosa donación para que su hijo fuera readmitido.

Tom escuchaba en silencio, en el fondo se alegraba de que Gustav hubiera vuelto pues fue acusado por su culpa de algo que no había hecho. Pero tenía que salvar a Bill, quien tampoco era culpable.

—Gustav no tiene ni idea de quien le delató—siguió hablando Georg mirando fijamente a Tom—No sabe que fuiste tú para salvarle el pellejo a Bill así que relájate, nadie va a decir nada. Ya es agua pasada.

Dejó de hablar al ver que Gustav se les acercaba con una amplia sonrisa en la cara y todos le recibieron entre abrazos, Tom incluido.

—Estaba deseando volver—dijo Gustav suspirando—Tenéis que ver lo horrible que es un instituto público, por no hablar de la limpieza.

—Vamos, nos lo cuentas de camino a clase—murmuró Andreas iniciando la marcha.

Todos le siguieron incluido Tom, que una vez más volvía a buscar a Bill con la mirada. ¿Es que acaso había sido expulsado de Hillerska y él no se había enterado?

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Se dio toda la prisa que pudo en vestirse, ya sabía que había perdido el autobús y el coro tendría que cantar sin él. Le esperaba una buena… Pero no podía faltar a clase, así que con su uniforme puesto y la corbata medio anudada Bill echó a correr escaleras abajo donde recogió su mochila y abrigo.

Salió de casa sin dejar de correr y no paró hasta llegar a la parada donde vio con sorpresa que Alex le esperaba escuchando música tranquilamente.

— ¿Tú también te has quedado dormido?—preguntó sin aliento Bill.

— ¡Qué va! Después de lo de ayer mi madre me mataba si no me levantaba de la cama—explicó Alex sonriendo—Pero al ver que no llegabas pasé de tragarme el tostón de ceremonia. Te estaba esperando para ir juntos a clase.

—No deberías haberlo hecho, nos van a poner una falta por llegar tarde y ya has enojado bastante a tus padres—le riñó Bill.

—Bueno, ¿y que será? ¿Limpiar los establos esta tarde? ¡Qué novedad!—resopló Alex.

El autobús llegó puntual y los dos subieron, ocupando los últimos asientos.

—Ayer me fijé que Markus no te quitaba los ojos de encima—soltó de repente Alex—Y no es la primera vez, yo creo que pasa más tiempo a propósito en los establos para ver si estás.

Bill resopló al escucharle, no quería que se empezara a especular sobre una nueva relación estando lo de Tom tan reciente.

—Yo que tú, no le dejaría escapar—insistió Alex—Debes pasar página con Tom y quien mejor que Markus. Con él no tendrás que llevarlo en secreto, es mayor que tú y seguramente con más experiencia.

Bill no pudo evitar sonrojarse, ya sabía a qué experiencia se refería Alex. Con Tom no había llegado tan lejos y no fue por falta de ganas, ambos sabían que iba a ser la primera vez del otro y querían que fuera especial.

O eso hubieran querido, pues no habían vuelto a tener otra oportunidad y ya se podía ir quitando esa idea de la cabeza. Y ahí estaba Markus, un chico atractivo y simpático que se había fijado en él.

—Me invitó a una noche de karaoke—soltó Bill sin poderse contener.

— ¡Vaya! ¡Qué lanzado!—exclamó entre risas Alex.

—No le he dicho aún que si—murmuró Bill.

—Pues no sé a que esperas—dijo Alex mirando fijamente a su amigo—Debes salir con él, así podrás olvidar cuanto antes a Tom. Y le das en las narices, para que vea lo que se ha perdido por no tener los huevos de decir la verdad.

Bill se revolvió incómodo en su asiento, Alex parecía no poder perdonarle a Tom que hubiera mentido diciendo que él no salía en el video cuando todo Hillerska lo sabía. Le estaba agradecido por haberle dado el dinero que le debía a Clarisse, pero nada más. Le había demostrado que era un cobarde y Bill no se merecía salir con alguien así.

—Por cierto, ¿sabes que Clarisse va a trabajar en Hillerska?—dijo de repente Alex.

—No tenía ni idea—murmuró Bill.

—Pues si, irá por las tardes a echar una mano en los establos—resopló Alex—La familia de Markus necesitaban a alguien. Ya me ha dicho que me tendrá controlado y más me vale portarme bien.

—Ambos debemos tener un comportamiento ejemplar—apuntó Bill—Nolan ya me lo avisó antes de Navidades, estoy bajo vigilancia y pobre de mi si pongo los pies en una da las habitaciones de los internos. Sería expulsado de Hillerska de inmediato.

—Bueno, hay más sitios para follar que las habitaciones—soltó entre risas Alex —Nolan está anticuado, se piensa que vivimos en la prehistoria y no sabe la de lugares que hay por todo Hillerska para poder darte un revolcón. Los establos, por ejemplo. Ya os veo a ti y a Markus dando rienda suelta a la pasión entre el heno…

— ¡Cierra la boca de una vez!—suplicó Bill entre risas—No hay nada entre Markus y yo.

—Aún—recalcó Alex—Ya estás quedando con él para ir al karaoke, yo te acompaño si no te atreves a ir solo.

Bill resopló al escucharle, la culpa era suya por haber mencionado que le habían invitado a una cita a la que no le hacía mucha ilusión asistir.

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Llegaron a Hillerska a tiempo de no faltar a clase, por culpa de la ceremonia habían perdido la primera clase y estaban todos ya sentados esperando que empezara la siguiente asignatura que tenían.

Echaron a correr por el pasillo pero antes de que Bill entrara en clase fue llamado por Müller, el director del coro que le había estado esperando a que llegara.

—Lo siento mucho, perdí el autobús—se disculpó Bill de inmediato.

—No son excusas Bill—dijo muy serio Müller—Has fallado a todo el coro, debes ponerte las pilas si quieres cantar un solo en la ceremonia del 120 aniversario de Hillerska.

Bill se quedó sin habla al escucharle, era una ceremonia muy importante para Hillerska, sería retransmitida por la televisión ya que parte de la familia real asistiría.

—Asistirá mucha gente influyente—siguió diciendo Müller—Gente que podría abrirte las puertas en el futuro. Debes concentrarte en el coro este semestre, sacar buenas notas…y ser puntual.

—Lo prometo señor Müller—dijo Bill con firmeza—Lo de hoy no volverá a pasar.

—Sé que puedo confiar en ti, eres un buen alumno—dijo Müller sonriendo—Y el mejor solista que hemos tenido, por eso quiero que ese día salga todo perfecto. Me gustaría innovar un poco, cantar una nueva versión del himno de Hillerska. Ve pensando en ello, si tienes alguna sugerencia me gustaría escucharla.

Bill asintió con firmeza con la cabeza, demostraría a todo el mundo que era el mejor solista que había tenido Hillerska en todo sus 120 años.

Demostraría a todo el mundo que podía caminar con la cabeza bien alta sin ningún video que le hiciera parecer que Hillerska no era un lugar apropiado para alguien como él.

.

Entró en clase con una amplia sonrisa en los labios…que se borró de inmediato al ver a Tom. Buscó por la clase un asiento libre donde poder sentarse pero al parecer solo había uno y era a su lado. Sentado al lado de Charles, Alex le devolvió la mirada como pidiéndole perdón por no haberse sentado él mismo al lado de ese traidor pero es que no le apetecía en absoluto.

Bill cogió aire y caminó con paso decidido ignorando las risitas y miradas que se intercambiaban sus compañeros porque la pareja de moda se tenían que sentar juntos para deleite de ellos, que podrían seguir con sus rumores sobre si lo ocurrido en el video tendría o no segunda parte.

Bill tomó asiento en silencio sin dirigirle la mirada a Tom y empezó a sacar sus libros de la mochila.

— ¿Por qué has faltado…?—empezó a preguntar en voz baja Tom.

Pero no pudo terminar la frase, la puerta se abrió y todos se pusieron en pie para recibir al profesor. Volvieron a ocupar sus asientos y la clase empezó, tenían matemáticas y a pesar de ser el primer día ya empezaban con fuerza resolviendo ecuaciones.

Bill se puso manos a la obra, agradeciendo tener la mente distraída sin tener que pensar en que a su lado Tom no paraba de mirarle.

— ¿Me prestas un lapicero?—pidió Tom en voz baja.

Bill asintió con la cabeza mientras seguía trabajando en su ecuación, y tras un minuto Tom se movió y estirando una mano cogió el estuche al mismo tiempo que Bill lo hacía para darle él mismo el lapicero.

Por unos segundos sus manos se tocaron, Tom quiso acariciarle los dedos pero Bill fue más rápido y retiró la mano como si se hubiera quemado.

Tom cogió el estuche y sacó el lapicero sin poder evitar esbozar una sonrisa, Bill estaba nervioso de estar a su lado y eso era buena señal.

.

Terminadas las primeras clases vino el recreo y Bill lo quiso aprovechar para recoger unos libros en la biblioteca. Alex se había perdido con sus nuevos amigos y no quería estar con ellos, una vez más el tal Patrick parecía querer desnudarle con la mirada y prefería pasarse la media hora que tenían libre estudiando.

Entró en la biblioteca y maldijo por lo bajo al ver a Tom también en ella. No estaba muy concurrida a esas horas, y sabiendo que tenían una conversación pendiente quiso aprovechar el momento.

Se le acercó en silencio y cuando Tom alzó la mirada del libro que tenía en sus manos le dedicó una amplia sonrisa que hizo que a Bill se le parara el corazón.

— ¿Podemos hablar?—preguntó Bill carraspeando.

Tom asintió con la cabeza y buscaron un sitio apartado donde no ser molestados.

—Tenemos que dejar las cosas claras—empezó a decir Bill yendo directo al grano—No está funcionando esto de hacer como si nada hubiera pasado.

—Yo no quiero hacer como si nada hubiera pasado—dejó Tom bien claro— ¿No podríamos…?

Bill negó con la cabeza al tiempo que resoplaba, Tom había llevado su mano a su brazo y se lo apretaba con cariño. Se movió y retrocedió un paso alejándose de su contacto.

—No hagas eso, por favor—suplicó en voz baja.

— ¿No puedo tocarte?—quiso saber Tom— ¿Te molesta?

—Lo tengo prohibido aquí en Hillerska—explicó Bill—Nolan quiere que mi comportamiento sea ejemplar, y hasta tengo prohibido acercarme a las habitaciones de lo internos. Así que te pediría que cortaras tus muestras de cariño, no quisiera dar a entender algo que no es o que llegara a oídos de Nolan y ser llamado a su despacho.

—No lo sabía, perdóname—se disculpó al momento Tom—Te prometo que no lo volveré a hacer.

Bill se lo agradeció en silencio y cogiendo aire se dispuso a hablar.

—No he podido dejar de pensar en ti en las vacaciones—confesó en voz baja para deleite de Tom—Pero…también me gustó tener un poco de espacio.

La sonrisa que Tom había esbozado se esfumó de inmediato al escuchar sus palabras, por un momento pensó que le iba a decir que le echaba mucho de menos y que se había pensado mejor lo de llevar su relación en secreto. Pero parecía ser todo lo contrario.

— ¿Entonces?—quiso saber Tom— ¿Qué vamos a hacer? ¿No volver a hablarnos?

—De momento, si—murmuró Bill—Pero no tiene por qué ser así siempre.

Tom no podía creerse lo que le estaba diciendo y dio un paso en su dirección mientras le suplicaba en voz baja.

—Bill, eres el único con el que puedo hablar—susurró Tom desesperado.

— ¿No te das cuenta de que me has hecho mucho daño?—estalló Bill sin poderse contener—Todo esto es muy duro para mi…para los dos. No puedo estar cerca de ti ahora porque aún me duele.

—Dime qué tengo que hacer para que me perdones—suplicó de nuevo Tom—Por favor, Bill…

Pero Bill se quedó en silencio negando con la cabeza. No era cuestión de perdonarle y seguir por donde lo habían dejado. Lo suyo no podía ser y tenían que aceptarlo cuanto antes.

Dio media vuelta dando así la conversación por finalizada, escuchando como Tom le llamaba de nuevo en un susurro. Salió de la biblioteca mientras sacaba el móvil del bolsillo de sus pantalones y le mandó un mensaje a Alex de poder arrepentirse.

«¿Noche de karaoke?»

.

No tuvo que insistir mucho, Alex le acompañó encantado. Ya había hablado con Clarisse de sus planes y aunque estaba castigado por lo de la noche anterior Clarisse intercedió por él para que sus padres le dejaran acompañar a Bill que tan mal lo había pasado.

Ella misma les llevó al bar donde Markus estaría esa noche con sus amigos y aunque Bill la había invitado a quedarse Clarisse se excusó con que tenía cosas que hacer y les pasaría a recoger en 2 horas. No quería molestar, no era tonta y sabía que entre Bill y Markus podía haber algo y ya bastante incómodo sería tratar de empezarlo con Alex delante.

Aunque ella seguía pensando que hacía mejor pareja con Thomas, pero sabiendo lo mal que lo había pasado si Bill quería pasar página con Markus estaba en todo su derecho y su deber era apoyarle en la decisión que tomara.

Entraron en el bar y al momento Bill vio a Markus dándolo todo en el improvisado escenario. Cantaba fatal, pero no parecía importarle porque se estaba divirtiendo mucho y nada más verle le saludó con la mano.

—Canta como el culo—murmuró Alex sin poderse contener.

Bill sonrió al escucharle y se dirigieron a la barra a pedirse unos refrescos mientras que Markus terminaba de cantar y se bajaba del escenario entre aplausos.

— ¡Bill! Me alegra mucho que hayas venido—saludó Markus dándole un fuerte abrazo.

— ¿Te acuerdas de Alex?—preguntó Bill tras devolverle el abrazo.

—Claro, ¿qué tal el primer día de clase?—preguntó con educación Markus.

—Demasiado largo para mi gusto—contestó resoplando Alex.

—Venid, que os presento a mis amigos—invitó Markus.

Les llevó a la mesa donde estaba sentado un grupo de chicos y chicas y pronto fueron presentados. Alex tomó asiento mientras que Markus sacaba a cantar a Bill.

—No, yo….no canto en karaokes—se excusó Bill negándose a subir al escenario.

—Vamos, demuestra a los del bar que cantas mejor que nadie—dijo Markus ignorando sus palabras.

Le tenía cogido por el brazo y Bill se dejó llevar sin poder resistirse. Subieron al escenario y cogiendo el micrófono con la mano libre Markus le presentó a todo el bar.

—Con todos vosotros, Bill Kaulitz, ¡la mejor voz de Hillerska!—gritó al micrófono.

Bill se sonrojó sin poder evitarlo cuando fue recibido entre aplausos y antes de poder negarse de nuevo a cantar la canción ya había empezado y Markus la destrozaba con todas sus ganas.

—»Me tocaste con tu dulce sensación, fue una noche en la que todo cambió»

A su lado Bill no podía evitar reírse de lo mal que lo hacía y gracias a eso se relajó y empezó a cantar a dúo con Markus cuando le acercó el micrófono a los labios.

—»Por siempre….me quitaste el aliento, me señalaste….creía saber lo que era el amor hasta que el amor verdadero llamó a mi puerta…»

Desde su asiento Alex aplaudía entre risas hasta que sacó el móvil para inmortalizar el momento con un video que subiría a su cuenta de Instagram.

.

Mientras, en Hillerska Tom pasaba la noche distrayéndose como mejor podía. Sentado en la sala común jugaba una partida de ajedrez con Charles y mientras esperaba que realizara su siguiente movimiento echaba un vistazo al móvil distraído.

Entonces llegó una nueva publicación, un video subido hacía solo escasos minutos en el Instagram de Alex que sólo seguía para tener así alguna noticia más de Bill.

Y lo que vio hizo que se le cayera el alma a los pies. Sobre un escenario Bill cantaba dándolo todo al lado de Markus mientras que Alex comentaba la jugada.

«Creo que estoy de más… sobro en esta cita, ¡que alguien me saque de aquí!»—suplicaba entre risas.

—Thomas, ¡jaque mate!—exclamó orgulloso Charles.

Tom alzó la mirada del móvil y se le quedó mirando. Sentía que iba a estallar de un momento a otro, necesitaba salir de allí cuanto antes y se puso en pie sin decir nada. Salió de la habitación dirigiendo una fulminante mirada a Andreas que sentado cómodamente en un sillón le vio salir con la respiración agitada.

Echó a correr por el pasillo hasta llegar a su habitación donde se metió procurando no dar ese portazo que se moría por dar. Estaba celoso y no podía evitarlo, Bill se lo estaba pasando en grande con otro mientras que él tenía que quedarse encerrado en Hillerska jugando una aburrida partida de ajedrez y teniendo que soportar la presencia de Andreas.

No podía pensar con claridad y cogiendo el móvil hizo una llamada desesperada.

—Thomas, ¿ocurre algo?—preguntó Jörg descolgando al segundo tono.

— ¡Es culpa tuya!—gritó Tom sin poderse contener— ¡Todo es culpa tuya!

—Thomas, esas no son formas de hablarme—empezó a decir Jörg.

Entonces se acordó de la conversación que había mantenido con su mujer, donde le había suplicado entre lágrimas que tratara de entender a su único hijo que tan mal lo estaba pasando. Tenía miedo de que hiciera una locura, y solo le pedía comprensión por su parte.

Y Jörg se lo había prometido, que a partir de ese momento escucharía más a su hijo y le brindaría el apoyo que necesitara.

—Mira, ahora mismo estoy reunido con los accionistas pero veo que necesitas hablar así que haremos un descanso. Tranquilízate y dime que te pasa—pidió Jörg ya más calmado.

Sentado en su despacho, dirigió una mirada a los accionistas con los que se había reunido para pedirles unos minutos para poder hablar con su hijo. Todos asintieron comprensivos con la cabeza y Jörg se concentró en tratar de que su hijo recapacitara.

Al otro lado escuchaba su agitada respiración, tratando también de calmarse para poder mantener una conversación con su padre sin gritarle de nuevo.

—Bill ha tenido una cita—soltó Tom con rabia—Con otro chico.

—Bueno, son cosas que pasan—murmuró Jörg echando una mirada a su alrededor.

Era una reunión importante pero tenía que sacar tiempo y esfuerzo para hablar con su hijo, y tenía que pensar bien sus palabras. Todos los ojos estaban puestos en él observando cómo trataba de que entrara en razón un joven al que acababan de romper el corazón.

—Tú también deberías seguir adelante con tu vida—siguió diciendo Jörg.

—No, ¡no quiero!—gritó Tom de nuevo—No quiero nada de esto, ni quiero tener que coger en un futuro el mando de tu maldita empresa.

—Estás histérico Thomas, respira hondo y tranquilízate—pidió de nuevo Jörg—Entiendo que estés frustrado y dolido, pero…

— ¿Está David? Quiero hablar con él, ponme en manos libres—exigió Tom—Hazlo o seré yo quien grabe un video esta vez y lo cuelgo en Internet para que se entere todo el mundo.

Jörg resopló y se limitó a hacer lo que su hijo le pedía, dejando el móvil ante un asombrado David que había escuchado parte de la conversación sin entender muy bien lo que estaba pasando.

— ¿David?—llamó Tom para asegurarse.

—Te oigo, Thomas—dijo David acercándose al móvil.

—Escucha con atención, no pienso dar ningún maldito discurso ¿entiendes?—gritó de nuevo Tom—Nadie me ha dicho nada, estoy harto de que se tomen decisiones a mis espaldas todo el tiempo. Me da igual si defraudo a la familia real que quiere que sea yo quien de el discurso pero no lo pienso hacer. Y ya podéis buscarme un sustituto porque no pienso dedicar mi vida a una empresa que nunca he querido, a ti se te da muy bien. Te la regalo, es toda tuya. Ya puedes ir escribiendo un comunicado de prensa, y si no lo haces tú lo haré yo y contaré también lo que ocurrió de verdad en el maldito video.

Y colgó con rabia antes de tener que escuchar como su padre trataba de hacerle cambiar de opinión en vano. No, estaba muy decidido y nada de lo que hiciera su padre le haría cambiar de opinión.

Por su culpa había perdido a Bill para siempre y no se lo pensaba perdonar en la vida.

Continúa… 

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por lyra

Escritora del fandom

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