Jóvenes Rebeldes 2

Fanfic TWC / TOLL de lyra

Capítulo 2

Tras su recibimiento Tom siguió a su primo, sería el encargado de enseñarle el internado. Entraron en el edificio y tras recorrer un largo pasillo le llevó a la que iba a ser su nueva habitación. Tom entró en ella y arrugó la frente al ver lo pequeña y austera que era. Un armario, una cama estrecha, un escritorio y una silla. No había nada más.

—Deprimente, ¿verdad?—murmuró Andreas al ver su gesto—Por favor, tengo un baño en casa el triple de grande.

Tom tuvo que darle la razón, su propia habitación era 10 veces más grande con amplios ventanales que daban al jardín que tanto le gustaba cuidar a su madre.

—Quieren que nos concentremos solo en estudiar, que no haya nada que nos distraiga de nuestro trabajo—siguió diciendo Andreas.

—Como las chicas, ¿verdad?—apuntó Tom sonriendo.

—Por ejemplo—rio Andreas de nuevo—Tenemos libre los fines de semana siempre que nuestras notas sean excelentes, entonces nos permiten bajar al pueblo a divertirnos un poco. Con moderación, claro.

—Libertad condicional—murmuró resoplando Tom.

—Bueno, no todos—apuntó Andreas—Tú eres de primer curso, me temo que tus salidas serán escasas y contadas. Además, tendrás tareas que atender en el internado.

— ¿Qué tareas?—repitió Tom sin entender—Nadie me lo ha comentado.

—Lo sé, no viene en el folleto—bromeó Andreas—No te asustes, que no es para tanto. Limpieza de establos, ayudar en cocina,… y más te vale sacar tiempo para hacerlas y llevar tus estudios al día. También las usan como castigo si bajan tus notas o haces algo fuera de lo permitido.

—Genial, esto va cada vez mejor—gruñó Tom.

—Yo también pasé por eso cuando entré en Hillerska—señaló Andreas—Pero ya en el último curso me he librado de ellas, además soy prefecto. Soy quien decide si los de primero están haciendo bien sus tareas y puedo castigar con ellas. Así que… espero que tu comportamiento sea excelente. Estaré muy pendiente de ti, así me lo han pedido tus padres.

Tom le fulminó con la mirada, no sabía que iba a tener niñera también en el internado. Creía que con David ya tenía suficiente…

—Venga, te dejo que te instales—dijo sonriendo Andreas—Coloca tu ropa y cámbiate si quieres. Y descansa un poco, queda casi 1 hora para la cena. Luego te vengo a buscar, no quiero que te pierdas por el castillo y acabes en las mazmorras.

Salió de la habitación entre risas, le encantaba vacilar a su primo.

&

Sus amigos le esperaban en los establos, el mejor sitio para escabullirse un poco y poder fumar con libertad.

— ¿Qué tal el pequeño Tomi?—preguntó Georg al verle— ¿Le gusta su habitación? Si quiere le podemos arropar todas las noches.

Gustav se echó a reír al escucharle, pasándole el cigarro a Andreas tras darle una profunda calada.

—Tiene que espabilar un poco—murmuró Andreas—Aquí le haremos un hombre, seguro que ahora está a punto de echarse a llorar porque le he dejado solo.

—Hay que pensar en su iniciación—apuntó en voz baja Gustav—Todos hemos pasado por ella.

—Por supuesto, de eso me encargo yo—dijo con firmeza Andreas.

La iniciación era una especie de ritual que lo hacían con cada novato que llegaba. Y Tom no iba a ser la excepción, por muy familia real de la que estuviera emparentado.

—Tenemos un problema—dijo resoplando Georg—Nos hemos quedado sin alcohol.

—Joder, os dije que la última fiesta nos pasamos un poco—gruñó Andreas—Tiene que ser este fin de semana, no tengo tiempo de hablar con mi contacto y que la mercancía llegue a tiempo.

Se quedaron en silencio pensando, solían celebrar alguna que otra fiesta privada con los mejores alumnos del internado sin que nadie lo supiera, y la única manera de meter alcohol era en una de sus salidas de fin de semana. Tenían la suerte de no ser registrados al regresar, confiaban en ellos y se pensaban que eran todos unos angelitos que no harían nada que estuviera prohibido en Hillerska, como el alcohol o el tabaco.

— ¿Y que hay de ellos?—preguntó de repente Georg.

Andreas se fijó en dos estudiantes que a escasos metros limpiaban uno de los establos ajenos a su conversación.

—No son residentes, tienen más oportunidad de bajar al pueblo y venir cargados de alcohol—siguió diciendo Georg.

—Hablo yo con ellos—dijo Andreas.

Apuró el cigarro y lo tiró dentro del cubo con agua que tenían a sus pies. Estaban cerca del establo, no querían provocar un fuego por culpa de sus vicios.

Echó a andar hacia el establo que estaban limpiando, arrugando la nariz cuando le llegaron los olores. El no montaba a caballo, prefería el remo y se pasaba más tiempo en el gimnasio entrenando que montando a caballo como hacían otros alumnos.

—Hola—saludó al llegar—Bill ¿verdad? Y Alexander.

Los chicos pararon su trabajo y se le quedaron mirando. Era la primera vez que les dirigía la palabra, sorprendiéndose de que se supiera sus nombres.

— ¿Puedo hablar con vosotros?—preguntó Andreas.

— ¿Hemos hecho algo mal?—quiso saber Alex, poniéndose a la defensiva.

—No, todo lo contrario. El establo está reluciente, un gran trabajo chicos—les halagó Andreas.

—Gracias—murmuró Bill.

—Necesito que me hagáis un favor—dijo Andreas yendo directo al grano—Como ya sabéis tenemos alumno nuevo un tanto especial y queremos darle una pequeña fiesta de bienvenida este fin de semana. Pero…nos hemos quedado sin alcohol…

Se quedó en silencio, esperando que supieran por donde iban los tiros.

—Somos menores—apuntó al momento Bill—Y si nos pillan seremos expulsados y perderemos la beca.

—No os van a pillar—les aseguró Andreas—Yo me encargo de ellos. Solo necesito unas cuantas botellas, las dejáis aquí en el establo y ya está. Además, si me hacéis este favor os dejo asistir a la fiesta.

—Lo haremos—accedió al momento Alex.

—Repito, somos menores—insistió Bill fulminando con la mirada a su amigo—Nadie nos venderá alcohol, en el pueblos nos conocemos todos.

—Pero se lo puedo pedir a mi hermana—insistió a su vez Alex—Tiene 21, a ella nadie le pondrá ninguna pega.

—Me gusta tu rapidez mental—murmuró Andreas sonriendo a Alex—Tenéis 2 días para conseguirlo, sé que es poco tiempo pero estoy seguro de que dos chicos tan listos como vosotros lo haréis sin problema alguno.

—Cuenta con nosotros—dijo Alex sonriendo.

—Perfecto, estaremos en contacto—se despidió Andreas.

Regresó al lado de sus amigos sonriendo satisfecho.

—Lo harán—dijo sin dejar de sonreír.

— ¿Tú crees?—preguntó Gustav—Son un poco sosos, seguro que no han olido el alcohol en sus vidas.

—No te creas, Alexander es quien más interesado estaba y ha accedido sin pensarlo dos veces—explicó Andreas—En cambio Bill no hacía más que poner pegas.

—El rarito, seguro que ese nunca lo ha probado—rio Georg.

—Más bien tiene pintas de haber probado…otras cosas—murmuró Gustav alzando una ceja.

Georg estalló en risas al tiempo que asentía con la cabeza. En el internado corría el rumor de la homosexualidad de Bill, no había más que ver las pintas afeminadas que tenía.

—Pero hay un pequeño problema, les he tenido que invitar a cambio—se lamentó Andreas.

—Bueno, así tendremos de quien reírnos en la fiesta—rio de nuevo Georg.

Desde donde estaban les observaban terminar de limpiar el establo. En esos momentos Bill cargaba con una carretilla llena de heno sucio y se dirigía hacia ellos.

—Hoy has cantado mejor que nunca—dijo Gustav cuando pasó por su lado—Tenía los ojos llenos de lágrimas.

—Adiós guapa—saludó a su vez Georg.

Gustav se echó a reír, recibiendo un codazo de Andreas para que se callara.

—No os metáis con ellos, que nos quedamos sin alcohol—les dijo a sus amigos—Nos pueden ser útiles más adelante, quiero que mi primo se sienta como en casa y ellos podrán proporcionarnos todo lo que necesitemos.

—Bueno, todo todo no…—susurró carraspeando Gustav.

Andreas asintió con la cabeza, el ritmo de estudios que llevaban era insoportable si no fuera por la ayuda de ciertas pastillitas blancas que él mismo suministraba a quien podía pagar el precio.

&

— ¿Se puede saber por qué demonios has aceptado sin consultarme primero?

Ajustándose una toalla a su cadera Bill salió de una de las duchas del vestuario en donde él y su mejor amigo Alex se estaban lavando tras haber pasado la mitad de su tarde libre limpiando el establo.

—Vamos Bill, una fiesta con los de tercer curso. Era imposible negarse—dijo Alex sonriendo.

—Como nos pillen estamos perdidos—siguió Bill con su enfado— ¿Es lo que quieres? Ser expulsado del mejor instituto de la comarca.

—Es un puto internado—apuntó Alex—Suerte tenemos de poder entrar y salir a nuestro antojo y no como los pijos que se tienen que quedar aquí encerrados.

—Se pasan todo el día restregándonos por la cara que ellos tienen dinero y nosotros no—apuntó a su vez Bill—Que si estudiamos aquí es gracias a la generosidad de sus ricas familias que tras pagar su matrícula aún les sobra para pagar la de varios alumnos más.

—Tenemos la mejor educación del mundo y encima gratis—dijo Alex encogiéndose de hombros—A mi me da igual quien me la pague, si eso me permite poder tener acceso a una mejor educación. Y también tenemos acceso a todo lo demás. Equitación, remo,…

—Te tienen sorbido el cerebro—murmuró Bill resoplando.

Se dio prisa en vestirse, a esa hora el resto de los alumnos estaban en el comedor cenando y ellos aún dentro del internado. En condiciones normales estarían ya en sus casas hace horas pero con la bienvenida del nuevo alumno habían tenido que quedarse, y de paso cumplir con el castigo de limpiar el establo por el último trabajo presentado.

A pesar de no ser internos y sus notas un tanto mediocres, los castigos se les aplicaba por igual sin importar que se tuvieran que quedar hasta tarde y luego se tuvieran que buscar la vida para volver a casa pues el último autobús que paraba en Hillerska lo hacía a las 8 y eran casi las 9.

Por suerte, la hermana de Alex había quedado en recogerlos con su coche.

—Vamos, Clarisse estará a punto de llegar—dijo Bill metiéndole prisa a su amigo.

Alex cortó el agua y salió de la ducha. Debían darse prisa, el internado cerraría la verja en menos de media hora y no querían quedarse a dormir en los establos.

&

Una vez vestidos salieron a todo correr del vestuario y recorrieron el largo y vacío pasillo hasta la puerta principal. Se despidieron del conserje y una vez fuera del internado pudieron parar a recobrar el aliento.

—Joder, parece que hemos robado algo y salido pitando—rio Alex.

Bill no podía hablar, se limitó a sonreír.

—Oh mira, ha llegado Clarisse—anunció Alex al reconocer el coche de su hermana.

Fueron a su encuentro y se montaron en el.

— ¿Qué tal el principito?—preguntó Clarisse nada más verlos.

—Que no es un príncipe Clarisse—contestó Alex resoplando—Te lo he explicado cien veces, está emparentado con la familia real pero muy lejanamente. Nunca llegará a ser rey, si es lo que quieres saber.

— ¿Y es tan guapo en persona como dicen?—siguió Clarisse con su interrogatorio.

—No sé…pregúntaselo a Bill—murmuró Alex, echándole una fugaz mirada a su amigo.

Sentado atrás en el coche, Bill alzó la cara y se le quedó mirando sin saber de qué le estaba hablando.

—Vamos Bill, os he estado observando—dijo Alex sonriendo—No apartaba de ti la miraba mientras cantabas el solo y tú parecía que cantabas para él. Menudas miradas y sonrisas os habéis dirigido.

—No sé de qué me estás hablando—se defendió Bill desviando la mirada.

—Oh, no me digas que es…—empezó a decir Clarisse un tanto decepcionada—Pero bueno, me alegro mucho por ti Bill. Hacéis buena pareja.

—Oye, que no sabemos si Thomas es gay o no—saltó Bill sin poderse contener—Y entre los dos no hay nada. Si no nos han presentado y ni lo harán, pertenecemos a diferente mundos sociales. Como mucho, alguna vez nos cruzaremos en clase y lo mucho que vayamos a decir será un hola o adiós.

—Bueno, en la fiesta de este finde podrás cruzar más de dos palabras con él si quieres—apuntó Alex.

— ¿Os han invitado a una fiesta?—dijo Clarisse emocionada.

—Oh bueno…si y no—murmuró Alex.

— ¿Y eso qué quiere decir?—preguntó sin entender Clarisse.

—Que podemos asistir solo si…les llevamos algo de alcohol—dijo Alex mordiéndose el labio.

— ¿Y cómo creen que os van a vender alcohol a dos mocosos como vosotros….?—empezó a decir Clarisse—No, ni de coña.

— ¡Vamos hermanita!—suplicó Alex—Es la primera vez que asistiremos a una fiesta en Hillerska y encima con los mayores.

—Pero…es peligroso Alex, os pueden expulsar si os pillan—dijo Clarisse con firmeza.

—Ya se lo he dicho yo—apuntó Bill—Además, yo paso de ir.

—Tú vendrás—dijo con firmeza Alex—Porque tienes que comprobar si Thomas está loco por ti… ¡vamos! Si te estaba desnudando con la mirada mientras cantabas.

—Eres un pervertido—murmuró Bill resoplando—Además, Clarisse ha dicho que no.

—No, yo solo os he dicho lo que os puede pasar si os pillan—aclaró Clarisse para alegría de su hermano—Lo haré, pero tened mucho cuidado.

— ¡Muchas gracias hermanita!—dijo Alex sonriendo ampliamente.

—Que conste que lo hago solo por Bill—dejó bien claro Clarisse.

Bill se cruzó de brazos como respuesta, no entendía qué les había dado con que entre Thomas y él podía haber algo.

&

Horas más tarde, Bill se daba la vuelta en la cama suspirando. No lograba dormir, cerraba los ojos y en su mente flotaba la sonrisa que Thomas le había dedicado mientras él cantaba con más ganas que nunca.

Tenía buena voz, gracias a eso había obtenido una beca en Hillerska. El internado presumía de tener el mejor coro de la comarca y nada más saber que en el pueblo había un joven que cantaba como los ángeles fueron a llamar a su puerta para rogarle que les hiciera el favor de asistir al internado.

No pudo negarse, era un sueño hecho realidad. Su padre se mataba a trabajar para que no les faltara un plato en la mesa y una educación como la de Hillerska se le escapaba del presupuesto. Quería lo mejor para su hijo y que le cayera una beca del cielo había sido un milagro.

Pero Bill no contaba con que meses después de empezar el curso entrara un alumno de lo más interesante. Picado por la curiosidad tras esa extraña conversación en el coche de Clarisse donde daban por hecho que su destino estaba ya escrito, se dedicó a buscar toda la información que pudo sobre Thomas en su móvil.

Se dedicó a ver cada foto publicada, teniendo que admitir que si lo que sospechaban era cierto quizás entre ellos podía haber algo más que una bonita amistad…

Continuará…

por lyra

Escritora del fandom

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