Jóvenes Rebeldes 20

Fanfic TWC / TOLL de lyra

Capítulo 20

Al día siguiente volvían a tener deporte y para sorpresa de todos la carrera del día anterior había sido una prueba, los que habían obtenido las mejores marcas habían sido seleccionados para otra carrera que iban a tener y dónde iban a competir con los compañero de segundo y tercero.

Bill no podía creerse que hubiera sido elegido si se le daba fatal el deporte, y todo por culpa de Tom que casi le había obligado a hacer trampas. Tenía que haberse negado, ahora ya no podía hacerlo sin delatarle porque sólo conseguiría que ambos fueran suspendidos y eso afectara sus notas medias.

—Deja de darle vueltas.

A su lado, Tom parecía poder escuchar lo que estaba pensando.

—Sólo es una carrera—dijo Tom quitándole importancia—Competiremos y que gane el mejor.

—Se me da fatal, casi me desmayo corriendo el otro día—exageró Bill—Se van a dar cuenta que hice trampas.

—No es tan grave—murmuró Tom.

—Para mi si lo es—dijo con firmeza Bill—No importa si tú o los de tu clase hacéis trampa o no, siempre os salís con la vuestra. Pero yo debo demostrar cada día que merezco estar en Hillerska, esforzándome el doble en todo incluso en una estúpida carrera.

—Lo siento, sólo quería ayudarte—se disculpó Tom.

—Deja de hacerlo, además yo no te lo he pedido—murmuró Bill resoplando—Cada vez que tratas de ayudarme me metes en más problemas.

A Tom le dolió escucharlo, lo último que quería era darle más problemas a Bill de lo que ya tenía por su culpa.

.

Por la tarde decidió dar un paseo hasta los establos, hacía días que no veía a Clarisse y la encontró cepillando uno de los caballos.

—Tom, ¡cuánto tiempo!—saludó Clarisse con una amplia sonrisa.

Tom se la devolvió de inmediato y se quedó observándola trabajar, como el caballo al que estaba cuidando trataba de llamar su atención para que le hiciera algunas caricias.

—A este paso no terminaré nunca de cepillarte—murmuró Clarisse regañando al caballo.

—Se te dan muy bien—comentó Tom.

—Siempre me han gustado—dijo Clarisse suspirando— ¿Y tú que tal estás?

Tom se encogió de hombros como respuesta, necesitaba hablar y sabía que con Clarisse podía hacerlo.

—El otro día haciendo deporte en clase nos encontramos con Markus y le pregunté a Bill si lo conocía—empezó a relatar Tom—Me mintió, me dijo que de sólo de vista del pueblo.

—Porque es así, y quizás es que no hay nada de momento entre ellos—murmuró Clarisse.

—Se han visto otra vez aparte del karaoke, Markus se lo agradecía en un mensaje—se le escapó a Tom.

— ¿Le has mirado el móvil a Bill?—quiso saber Clarisse— ¿En serio?

—Fue una tontería, lo sé—murmuró Tom—Pero está claro que se conocen y Bill me mintió. Sé que debería aceptar que se vea con otras persona, y que no debería afectarme. Pero me afecta, y no puedo evitarlo.

— ¿Y por qué no se lo preguntas? Así sales de dudas.

¿Cómo le iba a preguntar a Bill si se estaba viendo o no con alguien? ¿Cómo hacerlo sin quedar como un ex novio celoso que no podía dejar de pensar en la manera de volver a reconquistarlo?

.

Esa tarde de regreso a casa Bill conversaba con Alex quien por suerte también había sido seleccionado para la carrera.

—No tenía que haberle hecho caso a Tom, ahora por su culpa voy a quedar de tramposo en cuanto vean que no puedo correr más de 3 metros sin que me falte el aliento—gruñó Bill cruzándose de brazos.

—Yo te ayudaré a entrenar este fin de semana—prometió Alex—Verás como conseguimos que no quedes el último.

— ¿Tendrás tiempo?—preguntó Billl—Últimamente estás saliendo todos los fines de semana y no quiero saber qué haces y con quién.

Alex no pudo evitar sonreír al recordarlo, gracias a su nueva «amistad» con Andreas era invitado a cada fiesta que casi le obligaba a dar, y podía llevarse a quien quisiera. Patrick y sus amigos estaban encantados de poder asistir a todas las fiestas que daban los de tercero y todo gracias a él.

—Ya sabes que quedo con Patrick y sus amigos—explicó por encima Alex—Podías venirte algún día.

—No, gracias—replicó Bill sin pensárselo dos veces.

No soportaba a Patrick y menos quería salir con él de fiesta.

— ¿Y qué tal os va a ti y a Markus?—quiso saber Alex, cambiando de paso de tema.

Bill solo pudo resoplar como respuesta, llevaba tiempo ignorando sus mensajes porque tras el último día en que vieron la película y se le insinuó sólo para recibir una respuesta negativa, se sentía avergonzado para volver a quedar con él. Además,…

—Es muy simpático y agradable, pero…siento que le gusto de verdad y quiere que vayamos despacio—explicó Bill.

Aún recordaba como se le había echado al cuello la tarde que quedaron para ver una película, se imaginaba que las intenciones de Markus eran otras y aunque en el fondo no le apetecía en absoluto, lo haría si fuera necesario para poder de esa manera pasar página con Tom y sacárselo de la cabeza de una maldita vez.

Pero Markus había sido muy educado al pararle los pies, sus intenciones eran sólo ver una película como habían planeado y no ir tan deprisa cuando se acababan de conocer.

—Pero, ¿él no te gusta tanto?—preguntó Alex sacándole de sus pensamientos.

—No lo sé—murmuró Bill suspirando—No entiendo porqué no puedo enamorarme de él.

—Porque no dejas de pensar en Tom—apuntó Alex, como si no fuera obvio—Parece que estás esperando un milagro que os junte de nuevo, no haces más que decir que no quieres ser su secreto pero en el fondo lo que deseas es volver con él y si ha de ser en secreto al final lo terminarás aceptando.

—No—dijo Bill sin mucha convicción—Pero es difícil tratar de no pensar en él cuando somos compañeros de clase.

—Y hacéis trampas juntos—apuntó sonriendo Alex—Parece que no puedes separarte de él, y ahora váis a competir juntos en una carrera.

—Tú también estarás en ella, y más te vale ayudarme como has prometido—dijo Bill con firmeza.

Así lo hizo Alex, ese fin de semana no asistió a la fiesta que harían los de tercero y se pasó todo el tiempo ayudando a Bill a entrenar para mejorar su resistencia.

&

El lunes de vuelta a las clases Bill parecía que se iba a morir de las agujetas que tenía. Estaba deseando que terminaran las clases, tenían literatura después del recreo y para sorpresa suya Tom no asitía. Se quedó pensando en dónde se podía haber metido, o si se encontraba enfermo.

Pero para desgracia de Tom, su falta a clase era debido a que Nilsson había tenido que adelantar sus cita a la hora del recreo porque no podían reunirse esa tarde. Fue a su despacho y para su sorpresa Georg salía de él.

—Oh, Thomas—saludó Georg— ¿También vienes al psicólogo?

Tom asintió con la cabeza, era inútil tratar de mentirle cuando se hallaba ante la puerta.

—Te hará mucho bien, todo Hillerska ha venido a terapia alguna vez incluso Andreas—dijo Georg para su sorpresa—Luego nos vemos, si necesitas hablar se me da muy bien escuchar.

Tom no le prometió nada y llamando a la puerta entró en el despacho de Nilsson. Tomó asiento y no pudiendo reprimir la curiosidad le preguntó al psicólogo por su primo.

—No sabía que Andreas venía también a su consulta—murmuró Tom como si nada—No le pega mucho, la verdad.

—Thomas, sabes qué no puedo responderte—contestó Nilsson—Estoy aquí para ayudar a cualquier alumno que lo necesite y debo respetar su privacidad.

—Es que…me choca saber que Andreas con lo fuerte que aparenta ser ha necesitado su ayuda—dijo Tom, abriéndose al psicólogo por primera vez—El siempre dice que los asuntos privado se deben mantener en la privacidad, para que nadie pueda sacar provecho de nuestras debilidades.

— ¿Y eso cómo te hace sentir?—preguntó Nilsson, aprovechando ese gran avance que había dado su joven paciente— ¿Cómo te sientes viviendo con esa presión?

—Me siento sólo—contestó Tom suspirando—Pensaba que aquí en Hillerska podría contar con Andreas, que siempre estaría ahí. Pero entonces conocí una persona…un amigo, que despertó otro tipo de sentimientos que yo siempre he tenido y luchaba por mantenerlos dormidos.

Nilsson le escuchaba en silencio, como Tom se abría en cuerpo y alma ante él.

—En cierto modo, desearía que nunca hubiera pasado—murmuró Tom—Hubiera sido mejor no ser consciente de estos sentimientos y haberlos dejado dormidos para siempre.

Sentía los ojos llenos de lágrimas y pestañeó con fuerza para alejarlas, era como si saliera de un sueño y viera ante él a Nilsson escuchándole atentamente. No sabía porqué había tenido que hablarle de algo tan privado, pero las palabras parecían haber salido solas de sus labios.

.

Por suerte la sesión fue más corta y pudo volver a clase. Llegaba 10 minutos tarde pero el profesor de literatura sabía dónde había estado y le permitió entrar mientras terminaba de hablar del trabajo que les estaba pidiendo.

—Quiero que lean el libro que han escogido y formen grupos de trabajo con quienes hayan escogido el mismo libro…Thomas, llegas el último y ahí tienes tu libro.

Thomas asintió con la cabeza y cogió el libro que le habían dejado sus compañeros. Ocupó su asiento y vio como a su lado Bill tenía en sus manos el mismo libro lo que quería decir que tenían que hacer el trabajo juntos.

Por suerte los grupo eran de 4 personas y Alex y Charles eran sus otros compañeros.

—Quiero que hagan una presentación oral del libro, todo el grupo tiene que participar para poder aprobar. Reuníos y buscad un sitio para trabajar.

Decidieron ir a la biblioteca y empezaron a organizarse, Alex se iba a encargar con Charles de buscar toda la información de la autora en el ordenador mientras que Bill y Tom se repartían los resúmenes de cada capítulo que tendrían que hacer.

—También es casualidad que a Tom le haya tocado nuestro grupo—susurró Alex picando a su amigo.

Bill le fulminó con la mirada, viendo como se mordía los labios para no echarse a reír mientras que iba con Charles a la mesa donde estaban los ordenadores.

—Bueno, vamos a organizarnos—empezó a decir Bill abriendo su cuaderno—Vamos a dividirnos el libro y cada uno hablará de los capítulos que le toque.

—Yo no voy a hablar—dejó Tom bien claro—Haré mi parte del trabajo pero que lo lea otra persona.

—Es obligatoria la participación de todo el grupo para poder aprobar—le recordó Bill—Aunque bueno….seguro que por ser tú fijo que harán otra excepción.

Tom se sintió dolido al escucharlo, Bill aún estaba resentido por la conversación que habían mantenido el otro día. Pero no quiso ponerse a discutir en esos momentos, quería aprovechar que estaban a solas para hablar de otro tema al que no dejaba de darle vueltas.

— ¿Por qué dijiste que no conocías a Markus?—preguntó sin poder contenerse.

— ¿Y eso ahora a qué viene?—quiso saber Bill resoplando—Además, dije que sí lo conocía. No te he mentido.

—Pero omitiste el detalle que pasáis tiempo juntos—apuntó Tom para su sorpresa—Si hay algo entre vosotros me lo puedes decir, sin problema.

—De acuerdo—dijo Bill mirándole muy serio—Sí, hay algo entre nosotros.

—Perfecto—murmuró Tom abriendo su libro— ¿Ves como no era tan difícil?

Empezó a pasar páginas ante la atenta mirada de Bill, estaba claro que sus palabras le habían dolido y Bill en realidad sólo lo había dicho porque estaba molesto con su interrogatorio acerca de si se veía o no con otro chico. Podía hacerlo, estaba en todo su derecho.

Aunque lo cierto era que le había mentido, para poder quedar por encima de él y se estaba arrepintiendo en esos momentos.

—No…no somos pareja—quiso aclarar—No es que sea asunto tuyo pero no, no lo somos.

Esas palabras hicieron que Tom se sintiera más aliviado y pudo concentrarse mejor en el trabajo que les habían encargado.

.

Terminadas las clases Bill recogía sus libros de la taquilla cuando vio pasar al profesor Müller, llevaba días escribiendo su canción y la tenía casi terminada. Decidió que era momento de enseñársela y fue tras él llamándole con timidez.

— ¿Tiene un momento, profesor?

Müller se volvió de inmediato y esbozó una amplia sonrisa al ver a la mejor voz que había tenido Hillerska en sus 120 años.

—Por supuesto Bill.

—Yo…llevo días trabajando en una nueva versión del himno de Hillerska y si tiene tiempo me gustaría enseñarle lo que llevo escrito.

Müller asintió de inmediato y se dirigieron al aula de música. Bill se sentó ante al piano y empezó a tocar mientras cantaba su canción.

«Los días pasaron, los años también
dicen que el tiempo todo lo cura…»

—En esta parte, entraría el coro cantando conmigo—explicó Bill dejando de cantar.

«Me lastimaron, me perdí
me perdí por completo hasta que el camino encontré
Lo que vivimos y lo que fuimos
No olvidaré todo lo bueno que compartimos
Si me preguntas qué recordaré
Serán los recuerdos que jamás borré»

Terminó de cantar y sintió que se sonrojaba al ver la sonrisa de satisfacción que esbozaba Müller.

—Es muy buena Bill, falta afinar un poco la melodía pero es fantástica—dijo Müller—También hay que hablar algo de Hillerska, déjame la letra de la canción y entre los dos podremos escribir una parte donde se mencione a la escuela y así todos sepan que es un nuevo himno.

—Claro, por supuesto—murmuró Bill sin podérselo creer.

—Hablaré con el director Nolan, tiene que dar el visto bueno—siguió diciendo Müller—Pero estoy seguro que no pondrá objeción alguna. La canción es realmente buena, has hecho un excelente trabajo. Sigue así Bill, eres un buen estudiante y estoy seguro que lograrás todo lo que te propongas.

Bill casi no podía respirar de lo emocionado que estaba, era la primera vez que un profesor alababa su trabajo de corazón, sus palabras solo le motivaban a seguir esforzándose para llegar a convertirse en uno de los mejores alumnos de la escuela.

Y por fin hacía algo que era bien visto en Hillerska. Solo esperaba que Nolan no tuviera en cuenta que el autor del nuevo himno era uno de los protagonistas del famoso video que gracias a Dios ya nadie parecía recordar o al menos no se oía hablar del tema.

.

Esa tarde acudió a los establos como era su obligación pero nada podía empañar la felicidad que sentía de que su canción fuera escogida para representar a Hillerska en un día tan especial.

Estaba ya terminando cuando se cruzó con Markus, que subido a un quad, regresaba a los establos.

— ¡Hola!—saludó Markus parando a su lado.

Bill le devolvió el saludo cogiendo aire, llevaba días evitándole e ignorando sus mensajes y había llegado el momento de tener una conversación.

—Ya he terminado, ¿quieres que vayamos a tomar algo?—invitó Markus.

—Lo siento, no puedo—se disculpó Bill con pesar—Mañana tengo una estúpida competición a primera hora y debo acostarme temprano, para llegar antes y calentar.

—Otro día entonces—dijo Markus sin darse por vencido.

—Deberíamos hablar—soltó Bill sin poderse contener.

—Claro, ¿de qué quieres hablar?—preguntó Markus.

—Yo…creo que no estoy listo para tener algo serio con nadie—murmuró Bill—Siento mucho haberme precipitado y si eso te he dado falsas esperanzas.

—Bill, ya te lo dije la otra noche. No hay prisa—le recordó Markus—Y está bien, no debemos precipitarnos. Puedo esperar a que estés listo.

—No sé cuánto tiempo necesitaré—dijo Bill negando con la cabeza—No puedo pedirte que me esperes hasta que me sienta preparado.

— ¿Es por Thomas?—preguntó Markus sin poderse contener.

—No…—contestó Bill con voz temblorosa—Fue por todo lo que pasó, es muy reciente aún y no sé si estoy preparado para tener una relación tan pronto.

—Bill, yo no vi el video—apuntó Markus para su sorpresa—Sé lo que pasó porque aquí en Hillerska las noticias vuelan y se oyen rumores en todas partes, y por lo que tengo entendido Thomas fue un cobarde por no admitir su parte de culpa. Pero yo no soy como él, jamás te haré daño.

—Claro, yo no he dicho ni pienso que me lo vayas a hacer—apuntó Bill a su vez—Eres un chico genial, muy bueno y amable. Eres perfecto, pero no es por eso. Necesito algo más de tiempo, y poner en orden mis pensamientos.

—Y yo te he estado agobiando con tanto mensaje—dijo Markus resoplando—Lo siento, no sabía que estabas así. No volverá a pasar, te daré tu tiempo y espacio. Iremos más despacio, sin presión alguna.

—Gracias por entenderlo—murmuró Bill.

No se merecía a Markus, como le había dicho era perfecto y aceptaba sus palabras sin poner pega alguna tratando de convencerle de lo contrario.

— ¿Te llevo a casa?—preguntó Markus.

Bill asintió con la cabeza, ya había terminado de limpiar los establos y se dio prisa en cambiarse de ropa y recoger su mochila. Markus le esperaba en el coche y se pusieron en marcha.

— ¿Puedo ir mañana a animarte a la carrera?—preguntó de repente Markus.

—No es necesario que lo hagas—contestó Bill—Pero…ven si quieres, podrás reírte un rato de lo mal que se me da.

&

Al día siguiente Bill se levantó más temprano de lo habitual, quería tener tiempo para poder calentar y dar lo mejor de sí en la carrera. Había quedado con Alex, Clarisse los dejaría a las 7 en Hillerska ya que a esas horas no había autobús.

Se puso directamente la ropa de deporte y guardó el uniforme con cuidado de que no se le arrugara para luego poder cambiarse para el resto de las clases.

Bajó a la cocina y su padre ya estaba preparando el desayuno.

—No puedo comer nada—protestó Bill al ver la mesa que había preparado.

—Vas a hacer deporte, no puedes ir con el estómago vacío—insistió Gordon.

—Si como algo terminaré vomitándolo en mitad de la carrera—insistió Bill a su vez—Luego me tomaré algo en Hillerska.

Pero Gordon se negó a dejarle irse en ayunas y Bill se tomó al menos una tostada con un vaso de leche. Estaba a punto de marcharse cuando su padre apareció de repente con ganas de hablar con él.

—Ayer me encontré con los padres de Markus—empezó a decir—Estaban muy ilusionados de lo bien que os va, hacéis muy buena pareja y…

—Papá, que sólo nos hemos visto un par de veces nada más—cortó Bill resoplando—De momento no somos pareja.

—Bueno, aún es pronto quizás pero me gustaría tener contigo una charla que quizás llegue algo tarde—dijo muy serio Gordon—No quiero que vuelvas a precipitarte Bill, que te vuelvan a romper el corazón y luego pases semanas sin levantar cabeza.

Bill escuchaba a su padre en silencio, sabía que había estado muy preocupado por él en vacaciones al verle tan triste después del video y tener que romper su relación con Tom pues no era la correcta a ojos de todo el mundo.

—Tienes que pensar las cosas con calma—siguió diciendo Gordon—Sabes que yo nunca te he prohibido nada y sé que puedo confiar en ti pero quiero que me prometas que tendrás mucho cuidado y hablarás conmigo de lo que necesites.

Bill no sabía a qué se refería hasta que le vio entregarle una caja de condones.

— ¡Papá!—murmuró sonrojándose.

—Tenlos a mano, por si acaso—insistió Gordon—No quiero decir que ahora mismo tú y Markus… Pero si surge la ocasión mejor estar preparados.

Bill resopló como respuesta y metió los condones en el fondo de su mochila, no entraba en sus planes volver a hacer nada en Hillerska pero como bien había dicho su padre, nunca sabría cuándo podría necesitar uno.

Aunque él y Markus había decidido ir más despacio, más valía ir prevenido. Era un paso importante que el que daría, uno que no había dado con Tom aunque habían estado muy cerca en más de una ocasión. Habían disfrutado mucho compartiendo besos y caricias, pero ambos parecían estar de acuerdo en esperar para que fuera especial.

Y ese momento nunca había llegado ni parecía que fuera a llegar, y a Bill siempre le quedaría la duda de si hacer el amor con Tom sería tan maravilloso como ocurría cada noche en sus sueños…

.

Clarisse le recogió puntualmente, sentado a su lado en el coche Alex no paraba de bostezar.

— ¿Nervioso por la carrera?—preguntó Clarisse.

Bill asintió acomodándose en su asiento, lo que realmente le pasaba era que no podía concentrarse en la carrera teniendo a Tom a su lado y Markus mirando. ¿Por qué se le había ocurrido invitarle? Solo lograría ponerle más nervioso y que hiciera el mayor ridículo de su vida delante de todo Hillerska.

Clarisse les dejó a la puerta del internado y tras desearles suerte arrancó de nuevo el coche y se alejó. Bill y Alex se dirigieron directamente al gimnasio donde estaban casi todos los alumnos que iban a participar en la carrera calentando.

Bill se puso a hace estiramientos sin poder evitar echar una mirada a su alrededor hasta que localizó a Tom estirando igual que él. Al momento le dedicó una sonrisa que le dejó sin respiración.

Desvió la mirada y siguió con sus estiramientos tratando de no pensar en él, hasta que fueron llamados. La carrera tendría lugar alrededor de los establos y muchos alumnos había madrugado para poder verla y animarlos.

Entre ellos Bill localizó a Markus, que al igual que Tom le dedicó una amplia sonrisa que Bill le devolvió. Ocupó su puesto y echó a correr cuando dieron la señal. Dio lo mejor de si en la carrera, viendo con sorpresa que aunque no llegaba de los primeros si hacía un buen tiempo lo que haría que sus notas no se resintieran.

Se dejó caer al suelo cuando llegó a la meta, estaba muy satisfecho de su resultado.

— ¡Felicidades!

Abrió los ojos y vio a Tom inclinado sobre él.

—Lo mismo digo, has quedado entre los primeros puestos—dijo Bill aceptando su mano para levantarse.

—Y tú al final no te has desmayado, se ve que has estado entrenando—apuntó Tom.

Bill asintió con la cabeza y se despidió al ver que Markus quería felicitarle también antes de que empezaran las clases. Echó a andar en su dirección siendo observado fijamente por Tom.

—Los has hecho genial—dijo Markus dándole un fuerte abrazo—Llegarás el primero en la próxima.

—Lo dudo, no creo que vuelva a participar en ninguna carrera—murmuró Bill riendo—Me tiemblan las piernas.

Markus se echó a reír al escucharlo y antes de que Bill pudiera hacer nada por impedírselo se apoderó de sus labios y le besó suavemente delante de todos sus compañeros.

Tom se quedó sin aliento al verlos, el beso fue breve pero levantó una ola de cuchicheos a su alrededor. Dio media vuelta y se dirigió a los vestuarios para darse prisa en ducharse antes de que Bill fuera, porque no tenía fuerzas para enfrentarse a él en esos momentos.

Continúa… 

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por lyra

Escritora del fandom

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