Jóvenes Rebeldes 21

Fanfic TWC / TOLL de lyra

Capítulo 21

Pasó el resto de la mañana como si fuera un sonámbulo, asistió a cada una de sus clases sin participar en ellas ni enterarse de nada, lo que le costó más de una reprimenda al notar los profesores que estaba distraído y no prestaba atención a sus explicaciones.

Pero Tom no podía hacer nada por evitarlo, ver a Bill besarse con otro en sus narices había sido como recibir un puñetazo en el estómago. Se había quedado sin aliento, con nauseas y apenas pudo probar bocado cuando llegó la hora de la comida.

Decidió salir del comedor sin mediar palabra con nadie, salió a los jardines que rodeaban Hillerska y dio un amplio paseo por ellos, cometiendo el error de sacar el móvil para leer un mensaje que había recibido de Charles, iba a la biblioteca para adelantar su parte del trabajo y le preguntaba si quería reunirse con él.

Tom puso como excusa que no se sentía bien y estaba dando un paseo por los establos, que iría más tarde. Envió el mensaje y sin poderse contener empezó a revisar algunas de las fotos que tenía en el móvil.

Hasta que llegó a unas hechas antes de Navidad, cuando él y Bill habían empezado a verse en secreto. Se les veía muy felices y enamorados, mirándose con una amplia sonrisa iluminando sus caras.

Pensó en borrarlas, no tenía sentido guardar un recuerdo de la mejor época de su vida pero algo en su interior se lo impedía.

Apagó del todo el móvil y se lo metió en el bolsillo de su chaqueta. Siguió con su paseo y llegó hasta los establos. Entró en ellos, le relajaba observar a los caballos y se dedicó a acariciarles a través de la valla.

— ¿Haciendo nuevos amigos?

Se volvió sobresaltado, esbozando una tímida sonrisa al ver a Clarisse.

—Perdona, no quise asustarte—se disculpó Clarisse devolviéndole la sonrisa.

—Estaba perdido en mis pensamientos—explicó Tom suspirando.

— ¿Y en qué pensabas, si se puede saber?—quiso saber Clarisse.

—Que he perdido a Bill—susurró Tom sin poderse contener.

Clarisse dio un paso en su dirección y le dio un fuerte abrazo. Odiaba verle así de derrotado.

—Ven, vamos a sentarnos y me lo cuentas—dijo Clarisse.

Se dirigieron a un montón de heno que había al fondo del establos y se sentaron sobre el.

—Hoy tras la carrera he visto cómo Bill y Markus se besaban—empezó a decir Tom—Delante de todo Hillerska, sin importarles que los demás compañeros estuvieran mirando y cuchichearan sobre ellos.

Clarisse le escuchaba en silencio, había cogido una de sus manos y se la apretaba con cariño.

—No lo entiendo, le pregunté el otro día en clase y me reconoció que se estaban viendo pero no eran pareja—insistió Tom—Pensé que aún tenía tiempo con Bill pero Markus me ha ganado….me lo ha quitado…

De nuevo, Clarisse pasó un brazo sobre sus hombros y le abrazó con fuerza. Tom se dejó hacer, se recostó contra ella y apoyando la cara contra su mejilla cerró los ojos con cansancio.

— ¿Cuándo dejaré de sentirme así?—preguntó suspirando.

—Con el tiempo lo superarás—le consoló Clarisse—Aunque ahora pienses que nunca lo harás.

No pudo reprimirse y abrazando con fuerza a Tom se inclinó y le besó con suavidad en la mejilla. Tom abrió los ojos de golpe, era una muestra de cariño demasiado íntima y algo por dentro se le removió.

Alzó la cara y sus ojos buscaron los de Clarisse, que le miraban con un brillo especial en ellos. Entonces empezó a moverse, a inclinarse más sobre ella quien parecía no poner resistencia alguna. Terminaron ambos tumbados sobre el heno con sus caras muy cerca. Sus labios apenas se rozaban y sintiendo el aliento de Tom sobre los suyos Clarisse separó sus labios por instinto.

Tom se apoderó de ellos sin poderse contener. Le dio un suave beso, al que siguió otro y luego otro. Hasta que se volvieron más profundo, se acomodó mejor sobre Clarisse y una de sus manos buscó el borde de su sudadera. Se coló bajo ella mientras se besaban con una pasión nunca antes sentida, subió la mano y la posó en uno de los pechos de Clarisse, que acarició sobre la tela de su ropa interior.

—Perdona que te moleste Thomas pero…

La voz de Charles les interrumpió, dejaron de besarse y Tom sacó la mano de debajo de la ropa de Clarisse quien empujándole a un lado se puso en pie con toda la rapidez que pudo y huyó de los establos ante la atónita mirada de Charles.

—Lo siento….tenías el móvil apagado y tenía una duda sobre el trabajo—se disculpó Charles con la respiración agitada—Pero puedo resolverla más tarde, siento haberos interrumpido.

— ¡Vete!—ordenó Tom tratando de recuperar el aliento.

No hizo falta que se lo repitiera dos veces, Charles dio media vuelta y le dejó a solas en los establos mientras ponía en orden sus pensamientos.

¿Qué había pasado? Clarisse era su amiga y le estaba brindando su apoyo, y minutos después se estaban besando y él metiéndole mano.

¿Cómo podía haber pasado?

&

Esa noche y tras haber tenido unas horas para recapacitar Tom le envió un mensaje a Clarisse a través de su cuenta de Instagram.

«Clarisse, ¿estás bien? Siento mucho lo que ha pasado, me sentía mal y no debí aprovecharme de ti. Y no te preocupes por Charles, no va a decir nada»

Esperó una respuesta suya, pero pasaron los minutos y no obtuvo ninguna. Dejó el móvil a un lado y se tumbó en la cama resoplando, no quería que por un error así perdiera a la única persona con la que podía hablar y a quien le había abierto su corazón.

Al día siguiente asistió a clase con la idea de ver a Clarisse y pedirle perdón en persona por lo que había pasado. No podía hacerlo hasta después de la comida, y ese día parecía que estaba en boca de todos y no se enteraba.

No hacía más que escuchar risas y cuchicheos cuando pasaba cerca, y por un momento llegó a pensar que era normal si tras haber sido todos sus compañeros testigos del beso que se habían dado Bill y Markus, él también formara parte de los rumores que corrían por todo Hillerska. Sus compañeros se morían por saber si lo de Bill iba en serio y lo suyo ya había terminado del todo.

Tom trataba de ignorar sus risas y miradas, pero no ayudó mucho que al final de la última clase se anunciara un gran baile que tendría lugar la próxima semana. Al ser 14 de Febrero se invitaría a las chicas del internado cercano y se les pedía seriedad y saber comportarse.

Tom pudo respirar aliviado, esa noticia ayudó a que sus compañeros dejaran de hablar de él y se centraran en otros temas. Era tradición que los alumnos de Hillerska enviaran invitaciones a las chicas del otro internado, en forma de poesías o cartas de amor respetuosas.

Y el baile iba a ser toda una pasada, sería de disfraces y Hillerska proporcionaría la ropa adecuada con la temática del baile. Ese año sería la corte francesa el siglo XVIII.

Tom resopló al escucharlo, no se veía llevando peluca o medias. Con gusto se quedaba ese día encerrado en su habitación…

Pero cambió de idea al saber que al final del baile se presentaría la nueva versión del himno de Hillerska. No pudo evitar dirigir una discreta mirada a Bill, quien sonreía orgulloso mientras se anunciaba que era el autor de dicha nueva versión y si gustaba a Nolan sería cantada en la ceremonia por el centenario de Hillerska.

A pesar de cómo se sentía, asistiría al baile sólo para poder escuchar cantar a Bill de nuevo.

&

Llegada la hora de la comida, Tom se dio prisa en terminar para poder ver a Clarisse cuanto antes. No sintió que Gustav se le acercaba hasta que notó su mano sobre su hombro. Se sobresaltó sin poderse contener, lo que hizo que sus compañeros soltaran unas tontas risitas.

—Perdona, solo quería felicitarte—dijo Gustav entre risas.

Tom no sabía de qué le estaba hablando, paseó la mirada por todo el comedor notando que sus compañeros estaban pendientes de lo que pasaba en la mesa de primero. Incluso Bill había dejado de comer, intrigado por la situación.

—Ha llegado a mis oídos que ayer por la tarde pasaste un buen rato en los establos y por eso quería felicitarte—se explicó Gustav— ¿Cómo se llama ella? Ah si, Clarisse.

Tom sintió que le hervía la sangre y fulminó con la mirada a Charles, que estaba claro que se había ido de la lengua.

—Sólo estábamos hablando—apuntó Tom, dirigiéndose especialmente a Bill.

Le tenía sentado justo enfrente, podía ver en su cara una expresión de tristeza y asombro. Clarisse era también su amiga y lo que había pasado la tarde anterior era una traición por parte de los dos.

—Hablando, claro…—murmuró entre risas Gustav— ¿No es cierto que os estabais besando? ¿Y que tú habías metido la mano bajo su ropa mientras os revolcabais sobre el heno?

No hizo falta que Tom contestara, Bill lo hizo por él al dejar caer su tenedor sobre el plato. Se levantó de golpe de la mesa y salió del comedor con paso firme.

—Vaya, eso debe ser un rotundo sí—dijo Gustav—Vamos, danos más detalles.

—No pasó así, es todo mentira—empezó a decir Tom.

—Tenemos un testigo—apuntó Gustav señalando a Charles con la cabeza—Lo vio todo.

—Pues está muy equivocado—apuntó a su vez Tom—Y no pienso decir nada más. Estoy cansado de ser el centro de todos los rumores que corren por Hillerska, deberíamos dedicar nuestro tiempo a otras cosas que a inventarnos chismes para reírnos de los demás.

—Vamos Tom no te enfades—dijo con calma Gustav—Es solo que admiramos lo que has hecho porque te tenemos aprecio. Sólo queremos tu felicidad, y si es ahora al lado de una chica pues…

Tom se levantó de la mesa y pasó al lado de Gustav sin importar empujarle. Salió del comedor dispuesto a hablar con Clarisse antes de que llegara a sus oídos que era la comidilla de todo Hillerska. Esperaba que no tuviera problemas y fuera despedida.

&

Estaba muy furioso por lo que había pasado, y por cómo se había enterado. Tom besándose con Clarisse, quien era como una hermana para él. ¿Cómo podía haberle hecho eso?

Necesitaba tomar el aire y saliendo de Hillerska cogió el móvil y le mandó un mensaje a Markus sin pensárselo dos veces.

«¿Comemos juntos?»

Minutos después disfrutaba de una deliciosa ración de pizza sentado en el capó del coche de Markus, quien nada más recibir su llamada de auxilio le fue a buscar en coche y le llevó a un lugar apartado del internado.

—Pensé que tenías cosas que hacer tras las clases—empezó a decir Markus sentado a su lado.

—Limpiar los establos, como siempre—dijo Bill suspirando—Pero hoy no tengo muchas ganas.

— ¿No te castigarán si faltas?—quiso saber Markus.

—Me caerá una semana más de limpieza, pero ya tengo asumido que me pasaré el resto del curso metido en los establos—murmuró Bill encogiéndose de hombros.

— ¿Ha pasado algo?—insistió Markus—Podemos hablarlo si lo necesitas.

—No me apetece mucho, la verdad—confesó Bill dando otro bocado a su pizza—Prefiero disfrutar de la comida contigo, y de las vistas.

Markus sonrió al escucharle, le había llevado al que consideraba su rincón favorito. Desde donde estaban tenían una panorámica de todo el pueblo y de los bosques que lo rodeaban.

—Espera—dijo Markus levantándose.

Fue al coche y subió la radio que había dejado encendida. Quería que su cita con Bill fuera especial. Y así lo fue, poco a poco Bill se fue calmando y pudo disfrutar de una agradable velada al lado de Markus.

— ¿Qué vas a hacer el miércoles por la noche?—preguntó Bill de repente.

—Salir contigo—contestó Markus esbozando una amplia sonrisa.

No se le había pasado por alto que era San Valentín, y tenía planeado invitar cenar a Bill a su casa y ver otra película…y algo más, si se daba la ocasión.

—Sé que suena patético pero celebramos un baile en Hillerska —empezó a decir Bill— ¿Quieres asistir conmigo?

— ¿Quieres exhibirme delante de todos?—quiso saber Markus.

Bill se lo pensó un poco antes de contestar, después de haberse besado delante de todos sus compañeros no era un secreto que había algo entre ellos y si había un baile y podía invitar a quien quisiera, ¿por qué no ir con Markus y que todos les viera?

—No estudio en Hillerska—apuntó Markus.

—No importa, vendrán las chicas del internado de al lado y yo puedo invitar a quien quiera—explicó Bill—Además, es una fiesta de disfraces, nadie se dará cuenta.

—Es que…un baile en Hillerska, no es lo mío—murmuró Markus—No me sentiría cómodo rodeado de niños ricos.

Bill le entendía, a él le pasaba lo mismo todos los días que ponía un pie en Hillerska.

—Te entiendo, no pasa nada—dijo Bill dándose por vencido.

Se bajó del coche y se puso a caminar, seguido de Markus.

— ¿Qué te parece si en vez de asistir a un aburrido baile te vienes a mi casa?—invitó Markus—Tú y yo solos, viendo una película cómodamente sentados en el sofá.

—No puedo, lo siento—murmuró Bill.

— ¿Por qué no?—quiso saber Markus.

—Tengo que actuar con el coro en la fiesta, no puedo faltar—explicó Bill.

—Vale, pero podías venir después—insistió Markus.

—Quizás…—murmuró Bill sin dejar de pasear.

— ¿Cómo que quizás?—repitió Markus, cogiéndole del brazo.

Le hizo volverse y se abrazó a su cintura, sintiendo las manos de Bill puestas en su cuello.

—Sabes que lo estás deseando—murmuró Markus.

Bill no pudo evitar sonrojarse al escucharle, la verdad era que le parecía un mejor plan que asistir al baile donde todos los ojos estarían puestos en él, quizás Tom acudiera con una cita y todos querrían ver su reacción.

Pues no pensaba darles ese gusto, acudiría lo justo para cantar con el coro y luego pasaría el resto de la noche en compañía de Markus en su casa.

—Estás muy pensativo—apuntó Markus acariciando con suavidad su mejilla.

—Estaba pensando…si es aquí donde traes a todas tus citas—susurró Bill, acomodándose en sus brazos.

—Sólo a los que me gustan mucho—susurró Markus a su vez.

Se inclinó sobre Bill y se apoderó de sus labios, quien respondió al beso con todas las ganas que tenía de dejarse llevar y no pensar en nada ni nadie más.

&

Esa tarde de vuelta a casa Bill no lo pudo dejar por más tiempo y le mandó un mensaje a Clarisse.

«¿Podemos hablarlo?»

No hacía falta que explicara el qué, estaba seguro que Clarisse estaba esperando el momento adecuado para poder hablar con él, cuando hubiera tenido tiempo para recomponerse de la noticia.

Un minuto después Clarisse quedaba en pasarse por su casa para hablar en persona. Bill la esperó sentado en la cocina mientras tomaba un vaso de leche con galletas. No habían pasado más de 15 minutos cuando llamaron a la puerta.

Fue a abrirla y ante ella se encontró con su amiga realmente avergonzada por lo que había pasado. No sabía ni cómo empezar a disculparse sabiendo que lo que le había hecho era una traición imperdonable.

Pero Bill no estaba enfadado con ella ni mucho menos, en el fondo sentía que Tom la había utilizado y era con él con el que estaba realmente enfadado.

—No tienes que disculparte por nada—dijo Bill corriendo a abrazar a su amiga.

—Tengo que hacerlo, te he defraudado como amiga—insistió Clarisse entre sus brazos.

Entraron en la casa y siguieron hablando en el salón.

—No sé que me pasó, de repente me estaba besando Tom y yo me dejé llevar—explicó Clarisse.

—Lo entiendo perfectamente, no tienes que darme más explicaciones—dijo con firmeza Bill—Sólo quería saber cómo estabas, y que supieras que no estoy enfadado contigo.

—Y ya lo sabrá todo Hillerska—se lamentó Clarisse—Hoy no he podido ir a trabajar, no podía enfrentarme a todos esos niñatos hablando a mi espalda.

—Bienvenida a mi mundo—soltó Bill con ironía.

—Pero mañana ya no puedo faltar, no quiero perder el trabajo o que la familia de Markus tengan problemas por mi culpa. Hoy me han cubierto, pero no puedo pasarme el resto de la vida escondiéndome.

—Pasa de ellos, tú camina con la cabeza bien alta—le aconsejó Bill—Con el tiempo dejarán de hablar, pasará otra cosa más importante de la que hablar y se olvidarán de la anterior.

Clarisse esperaba que fuera así y cuanto antes mejor.

— ¿Has hablado de esto con Tom?—quiso saber.

Bill negó con la cabeza, después de su huida del comedor no había vuelto por Hillerska y sabía que al día siguiente tendría que enfrentarse a Tom, y a Nolan que ya estaría al tanto de su no asistencia a sus tareas de esa tarde.

Pero, por una vez le daba igual lo que el director pensara de él. Estaba ya cansado de tenerle miedo, de estar controlando cada uno de sus pasos para no hacer algo que no fuera bien visto a los ojos de los demás.

Y también estaba cansado de que Tom fuera el origen de todos sus problemas, había pasado página definitivamente y ya se lo había sacado de la cabeza. Cada cual era libre de hacer lo que quisiera con sus vidas, y si Tom quería empezar a salir con una chica pues que así lo hiciera.

El estaba con Markus, y pensaba ser feliz a su lado costara lo que le costara.

&

Ese día no pudo hablar con Clarisse, fue a los establos para ver si la veía pero no la encontró en ellos. Se preguntó si había tenido algún problema con Nolan, no sabía a quien podía preguntar que no fuera Alex o quizás Markus, así que tendría que esperar hasta el día siguiente para ver a Clarisse.

Tenía que esperar hasta después de la comida, asistió a todas las clases haciendo oídos sordos a los cuchicheos de sus compañeros hasta que llegó la última de ellas que era deporte.

Tras ella todos se dirigieron a las duchas y estaba terminando de vestirse, era el último que quedaba en el vestuario o eso era lo que Tom pensaba. Estaba terminando de abrocharse los zapatos cuando Bill salió de las duchas llevando sólo una toalla ajustada a su cadera.

Sus miradas se cruzaron y Bill se paró en seco al verle. Había estado haciendo tiempo para no coincidir con sus compañeros en las duchas porque él también estaba cansado de soportar los rumores que corrían de Tom por todo Hillerska.

Pensaba que estaba a solas en los vestuarios y allí estaba Tom ante él, terminando de vestirse mientras que él solo llevaba una toalla cubriendo parte de su desnudez.

—Yo…pensaba que no había nadie—murmuró Bill carraspeando.

Siguió su camino y fue al banco donde tenía su mochila y su ropa. Cogió una muda limpia y se la puso bajo la toalla, sabía que Tom a su espalda le estaría traspasando con la mirada mientras esperaba que dijera algo.

—Me hubiera gustado enterarme de otra manera de lo tuyo con Clarisse—soltó Bill sin poderse contener—Y no delante de todos.

—Entiendo que sea difícil pero me parece algo hipócrita por tu parte—saltó Tom sin poderse contener—Yo no soy el que tiene un novio secreto y con el que me beso delante de todos. Después de decirme que no hay nada entre vosotros… ¿cómo crees que me sentí al veros?

Bill no sabía qué contestarle, tenía parte de razón en estar enojado con él por ese beso pero su traición había sido peor. Clarisse era su mejor amiga, y Tom lo sabía.

— ¿Ya sois pareja?—quiso saber Tom mirándole fijamente.

Bill asintió sólo con la cabeza mientras se vestía en silencio ante sus ojos.

—Al menos me demuestra que le importo—murmuró sin poderse contener—Me acepta como soy.

— ¿Y yo no?—estalló Tom—Eres tú quien no acepta de dónde vengo o a mi familia.

—No, quizás es que no puedo aceptarlo—aceptó Bill para su asombro.

Tom se le quedó mirando, nunca antes le había visto así de decidido. Estaba claro, entre ellos ya no podía haber nada. Estaba con Markus y él no tenía a nadie a su lado.

Cogió su mochila y salió del vestuario dejándole a solas para que terminara de vestirse. Salió a los jardines y se dirigió con paso decidido a los establos donde para su suerte estaba Clarisse sumergida en su trabajo.

&

No se atrevía a entrar pero tampoco podía quedarse en la puerta y hablar en voz alta para que se enterara todo Hillerska. Cogió aire y entró en los establos, quedándose a cierta distancia para no molestarla.

— ¿Podemos hablar?—preguntó carraspeando.

—Ahora estoy muy ocupada—contestó Clarisse sin volverse a mirarle.

—No has contestado a mi mensaje y quería saber si estabas bien—insistió Tom.

Clarisse resopló al escucharle y soltando la pala con la que estaba recogiendo el heno sucio de la cuadra se volvió para contestarle.

—No Tom, no estoy bien—dijo fulminándole con la mirada—Tu amiguito se ha ido de la lengua porque ya todo Hillerska sabe lo que ha pasado, tengo que aguantar sus miradas y risas cada vez que me encuentro con uno de tus compañeros y no puedo decirles nada porque perdería mi trabajo.

—Lo siento mucho, de verdad—se disculpó Tom—Pensé que Charles iba a mantenerse en silencio pero me equivoqué. ¿Nolan te ha dicho algo? Puedo ir a hablar con él…

—Mejor no hagas nada más, por suerte si se ha enterado aún no me ha dicho nada—murmuró Clarisse—Será porque pensará que sólo son habladurías de los alumnos, no hay ningún video nuestro circulando por Internet y sin pruebas no me puede acusar de nada, y lo que menos quiere es otro escándalo que salpique a su mejor alumno de Hillerska.

Estaba dolida, y con razón. Tom lo podía notar en el tono en que le hablaba y no podía echárselo en cara.

—Yo…no sé que me pasó, la verdad—empezó a decir Tom—Creo que…cuando vi a Bill besándose con Markus fue cuando me di cuenta que lo que había entre ellos era muy real, pensé que había superado que fueran pareja y al tenerte tan cerca pues…

— ¿Lo dices en serio?—interrumpió Clarisse— ¿Es lo único de lo que quieres hablar? Todo Hillerska va diciendo barbaridades de mi, que me quiero acostar con cualquiera que tenga dinero y más si está emparentado con la realeza. ¿Y tú lo hiciste para darle celos a Bill? ¿No ves lo egoísta que es?

—No quise decir eso—apuntó Tom—Sólo quería comprobar si…si contigo me sentiría igual que estando con Bill.

—Vaya, eso lo justifica todo—murmuró resoplando Clarisse—Yo estaba enamorada de ti, ¿lo sabías? Cuando supe que ibas a asistir a Hillerska no podía dejar de soñar como sería conocerte, pero luego Bill me habló de como fue el primer día os conocisteis, y me di cuenta de que le gustabas y a ti te gustaba Bill, y tuve que olvidarme de ti porque sabía que serías inalcanzable. Y ayer me besaste…y abriste viejas heridas.

—Lo siento mucho, lo que te hice estuvo muy mal—se disculpó Tom—Pero no quiero que nuestra amistad se rompa, has sido la mejor amiga que he podido tener y la única con la que puedo hablar de mis verdaderos sentimientos. ¿Podrás perdonarme?

Clarisse se le quedó mirando, estaba muy enfadada por lo que había pasado y las consecuencias que traería. Pero sabía por todo lo que había pasado Tom, que no se encontraba en un buen momento y todo lo que había hecho había sido sin pensar y se le veía realmente arrepentido.

—Bueno…la verdad es que yo tampoco hice nada para detenerte—apuntó Clarisse, dejando a un lado la rabia que sentía—Eres una buena persona, y me gusta mucho tenerte como amigo.

Ya más calmada, Clarisse se le acercó y le dio un fuerte abrazo con el que ponían fin a su discusión.

— ¿Quieres venir al baile de San Valentín conmigo?—preguntó de repente Tom cuando se separaron.

— ¿Cómo dices?—murmuró Clarisse.

—El próximo miércoles, un baile de disfraces que hacemos en Hillerska—explicó Tom por encima—Vendrán las chicas del internado de al lado y puedo invitar a quien quiera, y quiero que esa persona seas tú. Quizás calmemos los rumores si nos ven aparecer juntos.

—No lo creo, sólo provocaríamos más rumores—contestó Clarisse negando con la cabeza—Quizás lo mejor sería no dejarnos ver juntos en una buena temporada, que nadie piense que voy tras de ti o nada parecido. No quiero que nadie piense que lo hacía porque eres de buena familia y con dinero, aunque si te soy sincera no me molestaría para nada encontrar un novio en tus mismas circunstancias.

— ¿Puedes decírselo a Bill?—preguntó Tom en un susurro— ¿Qué no es tan malo enamorarse de alguien que no es de tu misma clase social?

—No te des por vencido, el hecho de que no estéis juntos ahora no significa que no haya más oportunidades—trató de animarle Clarisse—Venga, nos lo pasaremos genial en el baile. Voy a ir de todos modos porque conozco algunas de las chicas becadas del internado y pensaba ir con ellas. Me prestarán un disfraz y así nadie sabrá que me he colado en el baile.

— ¿Me reservarás un baile?—pidió con timidez Tom.

—Los que quieras, ya estoy deseando ver tu disfraz—contestó Clarisse entre risas.

Tom solo gruñó como respuesta, al ser quien era sabía que su disfraz iba a ser especial. Tenía que destacar y ya se imaginaba siendo el mas pomposo de toda la fiesta.

Un motivo más para que sus compañeros se rieran de él. Solo esperaba que Bill asistiera para escucharle cantar, su dulce voz era lo único que le calmaba cuando sentía que lo había perdido todo y su vida no tenía sentido alguno.

Continúa… 

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por lyra

Escritora del fandom

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