Jóvenes Rebeldes 24

Fanfic TWC / TOLL de lyra

Capítulo 24

Esa mañana tras las clases Tom tenía cita con su sastre. No le apetecía para nada, se había pasado toda la mañana tratando de hablar con Bill pero éste no le había dirigido la mirada en ningún momento y mucho menos aún la palabra. Seguía muy dolido por lo que había descubierto el día anterior y se había abierto entre ellos un gran abismo.

De pie en su habitación ante el espejo dejaba que el sastre hiciera su trabajo, David se había empeñado en que tuviera un uniforme nuevo hecho a medida y en esos momentos le tenía a su espalda dando las indicaciones necesarias para que le quedara perfecto.

— ¿Has tenido tiempo de echarle un vistazo al discurso?—preguntó de repente David.

—No, aún no—contestó Tom en un murmullo.

—Debes revisarlo cuanto antes—apuntó David—Si hay algún punto que no entiendas hay tiempo de…

—Lo haré luego, ¿vale?—cortó Tom resoplando.

David asintió en silencio, delante del sastre no debían montar ninguna escena y esperaría a que terminara para explicarle de nuevo y con sus palabras lo importante que era ese discurso para sus padres.

— ¿Por qué has cambiado la canción que iba a cantar el coro?—preguntó Tom sin poderse contener—Me refiero a la canción de Bill, que fue incluso aprobada por Nolan.

—Déjenos a solas, por favor—pidió al momento David al sastre.

Se avecinaba una buena discusión y mejor tenerla en privado. El sastre obedeció al momento y salió de la habitación dejándolos a solas.

—Lo hice porque el himno tradicional es más adecuado para la ocasión—explicó David.

Pero Tom no era tonto, y David lo sabía. No se podía tragar esa ridícula excusa como el resto de la gente.

— ¿No tiene nada que ver con Bill?—preguntó Tom volviéndose para encararse con David—Ya que es una canción compuesta por él mismo.

—Tu amigo tiene mucho talento, eso no se puede negar—empezó a decir David—Pero también tiene mucho que aprender todavía, como no escribir una canción contando a todo el mundo que no puede olvidarte y te echa mucho de menos. ¿Es eso lo que quieres que tus padres y la familia real escuchen ese día? ¿Una canción de amor no correspondido?

Tom sabía que tenía razón, pero le dolía que tratara a Bill de esa manera echando por tierra su trabajo y esfuerzo.

—Ahora si ya hemos terminado le pediré al sastre que vuelva y termine su trabajo—dijo David viendo que no tenía nada más que reprocharle—Y cuando terminemos coges el discurso y te lo aprendes de memoria.

No esperó que le contestara, salió de la habitación y le hizo una señal al sastre para que regresara.

&

Mientras Bill se dedicaba una tarde más a sus tareas en los establos. Por suerte Clarisse le había echado una mano y decidieron tomarse un descanso mientras le explicaba lo que había averiguado del video.

—Odio a Andreas con todas mis fuerzas—dijo Clarisse tras saber que había sido él el autor del dichoso video—Más de una vez que me lo he cruzado he notado que me dirigía una mirada que no me gustaba nada, no sé si le gusto o qué pero él a mi desde luego que jamás me ha llamado la atención en ese sentido.

—Publicar el video en Internet solo para molestar a Tom fue una venganza de lo más cruel—murmuró Bill.

Clarisse le dio la razón mientras usaba el móvil para buscar toda la información posible para saber a qué se podía enfrentar el primo de Tom.

—Violación ilícita de la integridad, difamación…—empezó a enumerar Clarisse—Podían acusarle de todos estos cargos, ambos sois menores de edad. Es pornografía infantil, podía ir a la cárcel por esto.

—No lo tengo tan claro, tiene muy buenos abogados y muchos más contactos que yo, que solo puedo permitirme un abogado de oficio—se lamentó Bill—Además, hace unos años un alumno de primero recibió una paliza por parte de varios de tercero y todo se quedó en una amonestación y una generosa compensación para la víctima. Nada más.

—Maldito dinero que todo lo puede—se lamentó Clarisse.

—Tom tiene razón, esa clase de personas jamás serán condenadas y se pueden salir con la suya siempre—murmuró Bill suspirando.

—Pero que todos sepan lo que os hizo—dijo Clarisse con firmeza—Tendrán que vivir con esa vergüenza. Y ya sabes que no estás sólo, Alex y yo siempre te vamos a apoyar en todo lo que hagas. Y tu padre, el primero. Debes denunciar a Andreas.

Bill asintió con la cabeza, sabía que era su deber hacerlo aunque luego fuera a quedar libre y declarado inocente de todos los cargos.

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Una vez listo su nuevo uniforme Tom se lo quitó y se puso ropa más cómoda tras despedirse del sastre y de David. Cogió el móvil y marcó el número de su padre, pensando que quizás él pudiera hacer algo más por la canción de Bill. No podía quedarse de brazos cruzados, era muy buena y a pesar del tema merecía ser escuchada y que todos supieran que era algo más que una bonita voz.

—Thomas, ¿va todo bien?—preguntó Jörg al cabo de unos segundos.

—No, me temo que no—dijo Tom cogiendo aire—Si Bill no canta su canción en el centenario de Hillerska yo me niego a dar el discurso.

— ¿La canción de Bill?—repitió Jörg sin entender—No sé de qué me estás hablando.

—Bill compuso un nuevo himno para Hillerska y Nolan dio su aprobación para que fuera cantado en el centenario—explicó Tom con rapidez—Pero David prefiere que se cante el himno antiguo aunque esté ya obsoleto. Y Bill me culpa a mi de eso.

—Thomas, debes saber que lo que haya decidido David responde a lo que es mejor para nuestra presencia y la de la casa real en ese día—empezó a decir Jörg tratando de mantener la calma—Y también para tu discurso.

—Papá por favor…no quiero dar el discurso—rogó Tom sin aliento—No creo que nadie de mi edad haya dado nunca un discurso ante tanta gente y encima televisado. ¿Puedes tratar de comprenderme?

—Thomas, si tú no das el discurso lo hará Andreas—soltó Jörg para su sorpresa.

— ¿Por qué haría Andreas algo así?—quiso saber Tom— ¿De qué estás hablando?

—A la familia real le preocupa que no puedas aguantar toda la presión a la que estás sometido—contestó Jörg—Que no estés en condiciones de tomar las riendas de la empresa y si te consideran incapaz o te niegas a hacerlo…o en un futuro no haya un heredero natural que continúe con la empresa no quieren correr el riesgo de que caiga en otras manos. Así que lo mejor es ir incorporando poco a poco a Andreas como parte de la familia al ser el familiar más cercano y preparado, así la transición no será tan forzada.

—A ver si me queda claro—dijo Tom sintiendo que había dejado de respirar mientras escuchaba a su padre— ¿Lo vais a recompensar por haberme arruinado la vida?

— ¡No es ninguna recompensa!—dejó Jörg bien claro— ¿Crees que a mi me gusta todo esto? ¿Qué quieres que hagamos tu madre y yo si no nos dejas otra opción? No hay nadie más, tienes más primos que o son más jóvenes que tú incluso o ya tienen sus propias familias y empresas.

Tom lo sabía, él era hijo único al igual que Andreas pero formaban parte de una numerosa familia y tenían primos a raudales, pero ninguno más capacitado por lo visto.

—Esto es lo que hay, o das tú el discurso o lo da Andreas—dijo Jörg con firmeza.

—Esto es de locos, no sé cómo puedes pensar que es la única solución—murmuró Tom sin comprender.

—Ni tu madre ni yo queremos esto, pero ha veces que tenemos que dejar de lado nuestras propias necesidades y deseos—explicó Jörg a su hijo—Yo no te puedo obligar, tampoco tendría que hacerlo. Sólo recuerda que las decisiones que tú tomas no te afectan solo a ti. Necesito que estés de mi lado, Thomas. Tienes que dar el discurso para demostrar que eres fuerte y puedes con todo lo que se interponga en tu camino. Si tú no me sucedes en la empresa, lo hará Andreas.

Con esas palabras cortó Jörg la comunicación dejando a su hijo sumido en un mar de dudas.

&

Tras la cena de la que apenas pudo probar bocado Tom ya había tomado una importante decisión. Salió de su habitación mientras se ponía el abrigo y al pasar por la sala común no pudo evitar asomarse para ver a algunos de sus compañeros tratando de distraerse un poco antes de irse a la cama.

Sentado en una cómoda butaca estaba Andreas conversando con Georg y al verle sus miradas se cruzaron por unos segundos. Pero Tom desvió la suya y siguió con su camino yendo al despacho de Nolan que por suerte siempre trabajaba hasta tarde.

Llamó con suavidad a la puerta y entró cuando el dieron permiso.

—Señor perdone por las horas que son pero necesito salir un momento del internado—pidió Tom conteniendo el aliento.

—Son casi las 9, debería estar estudiando—murmuró Nolan.

—Lo llevo haciendo toda la tarde y necesito despejarme—empezó a decir Tom—Salir a dar una vuelta hasta el pueblo y volver.

Nolan se le quedó mirando fijamente, no era tan tonto como Tom creía. ¿No podía dar un paseo por los jardines para despejarse? ¿Por qué tenía que ir precisamente al pueblo que quedaba más lejos?

—Por favor señor, yo…debo hablar con alguien en persona y no puedo esperar a mañana—confesó Tom con sinceridad.

No hacía falta que dijera con quien necesitaba hablar, y que fuera tan sincero parecía haber dado resultado pues Nolan asintió con la cabeza.

—Espere fuera mientras le consigo un coche—murmuró Nolan cogiendo el teléfono.

Tom le dio las gracias y salió del despacho.

Minutos después esperaba dentro del coche que estaba aparcado cerca de la casa de Bill. Había estado llamando a la puerta pero no había nadie, su padre estaría trabajando y Bill podía estar quizás con Markus. Decidió esperarle hasta las 10, por suerte media hora después de llegar le vio aparecer caminando mientras charlaba animadamente con Clarisse.

No se lo pensó dos veces y saliendo del coche fue a su encuentro.

— ¡Bill!—llamó sin poder contenerse.

Bill se le quedó mirando como si fuera un fantasma, ¿qué demonios hacía plantado en el jardín de su casa a esas horas?

—Siento mucho no habértelo dicho antes—empezó a decir Tom sin aliento—Lo que ocurre es que Andreas…es mi sustituto en la empresa de mi padre si yo no estuviera en condiciones o me negara a llevarla.

Bill se le quedó mirando sin entender a qué se estaba refiriendo.

—Quiero decir que podía dejar que el tomara un cargo tan importante no sólo para mi padre sino para la familia real—se explicó Tom—Yo podría ser libre, llevar una vida normal…contigo. Pero si le denuncias me quedaré sin sustituto y no podría hacerle eso a mi padre.

— ¿No me lo estás diciendo solo para que no lo denuncie?—quiso saber Bill— ¿Le estás protegiendo, es eso?

—No, tienes que hacer lo que sea mejor para ti y tu familia—dijo Tom con firmeza—Solo quería que supieras la situación en la que me encuentro y como me siento. Piénsalo por favor, y mañana hablamos.

Dio media vuelta y regresó al coche que se puso en marcha en cuanto le vio acercarse.

Bill le vio meterse en el coche y desaparecer calle arriba mientras seguía dándole vueltas a lo que le acababa de decir.

— ¿Acaba de decir que renunciaría a todo por ti?—quiso saber Clarisse, que lo había estado escuchando todo.

Bill asintió con la cabeza, era eso mismo lo que Tom le había dado a entender.

&

Al día siguiente no tuvieron tiempo de hablar del tema hasta llegada la hora del recreo. Pero a última hora de la mañana tenían la presentación oral del trabajo y habían quedado para ultimar los detalles.

Otro problema más que añadir a los que ya tenía Tom que no sabía si iba a poder hablar delante de toda la clase sin sentir que se iba a desmayar de un momento a otro. Y por otro lado no podía dejar de pensar en que Bill iría al final a denunciar a Andreas y una vez más su relación correría en peligro.

Y él no podía hacer nada por evitarlo, estaba en su derecho en denunciarlo y solo le quedaba apoyarle en la decisión que había tomado, aunque pensara que las consecuencias que iba a traer serían desastrosas ya no solo para ellos como pareja.

La familia de Andreas era muy poderosa, aún estando en sus momentos más bajos. Destrozarían a Bill, y él no podía hacer nada para evitarlo.

No dejaba de tratar de buscar una solución alternativa, sentado en la biblioteca mientras esperaba que se reunieran los demás con él.

—Hola.

Levantó la mirada del libro y se encontró con Bill, quien tímidamente le había saludo mientras esbozaba una débil sonrisa. Le vio sentarse a su lado dejando sobre la mesa sus libros y apuntes, no pudo evitar fijarse en su cara. Estaba pálido y tenía ojeras que había tratado de disimular con el poco maquillaje que sabía que solía dar para asistir a clase, nada comparado como aquella lejana vez que coincidieron en su fiesta de iniciación y le dejó sin palabras al verle tan guapo.

— ¿Qué tal estás?—preguntó Tom.

—Muy nervioso, por todo—contestó Bill suspirando—Esta tarde me acompañará mi padre a denunciar a Andreas. Lo hablamos anoche y está decidido.

Antes de que pudieran seguir hablando Charles se reunió con ellos y se sentó a su lado.

—Tenemos media hora antes de exponer el trabajo, ¿os ha quedado claro los capítulos que tenéis que exponer cada uno?—preguntó abriendo sus apuntes.

—Que quede clara una cosa—intervino Alex apareciendo de repente—Yo solo voy a hablar de los primeros capítulos que son los que me he leído, el libro es un rollo y no he podido pasar del tercero. Así que si hacen alguna pregunta, contestáis vosotros.

—Alex, me dijiste que terminaste de leer el libro la semana pasada—murmuró Bill molesto.

—Te mentí, perdona—se excuso Alex—Tenía mejores cosas que hacer y este trabajo es una pérdida de tiempo. En fin, nos vemos en clase que me están esperando.

Les dejó a solas antes de que nadie pudiera replicarle.

—Bueno, por lo menos nosotros sí nos hemos leído el libro entero y tenemos nuestra parte del trabajo hecha—comentó Charles—Solo tendríamos que repartirnos los últimos capítulos y…

—Perdonad, no puedo quedarme—soltó de repente Tom poniéndose en pie—No me siento bien, yo…necesito irme…

Bill se le quedó mirando con cara preocupada, como recogía sus cosas con manos temblorosas y salía de la biblioteca a toda prisa.

—Genial, terminaremos el trabajo tú y yo solos—gruñó Charles—No los necesitamos.

A Bill no le quedó más remedio que quedarse a echarle una mano con el trabajo, era muy importante para su nota final y aunque su cabeza estaba en otro lado tuvo que hacer un gran esfuerzo para concentrarse y no pensar en cómo iba a cambiar su vida cuando saliera a la luz la verdad del maldito video y sus consecuencias.

&

Llegada la hora de presentar el trabajo Bill comprobó que Tom seguiría indispuesto pues no había asistido a clase. El resto de los compañeros estaban haciendo su presentación y en un momento cogió el móvil y mandó un mensaje a Tom.

«¿Estás bien? «—preguntó muy preocupado— «¿Te has enfadado conmigo?»

Pero no obtuvo respuesta alguna y al final tuvieron que exponer el trabajo sin él, obteniendo una nota decente gracias a todo lo que habían desarrollado él y Charles y junto con las notas de Tom, ya que Alex apenas había abierto la boca durante toda la exposición.

Bill estaba muy enfadado con él, últimamente hacía lo que le daba la gana y esperaba que le pasara los apuntes o deberes ya hechos para que sus notas no bajaran más de lo que ya lo estaban haciendo.

Así se lo dijo en la hora de la comida, que o se ponía las pilas o no le iba a ayudar más.

—Vamos Bill, hay que vivir un poco—dijo Alex resoplando—Somos jóvenes, necesitamos un poco de diversión en la vida. Siento que lo tuyo con Tom no haya funcionado pero ahora estás con Markus, queda con él y echad un buen polvo. Créeme, lo necesitas.

Bill le fulminó con la mirada y siguió comiendo en silencio. Estaba preocupado por Tom que al parecer también se iba a saltar la comida. No se lo pensó dos veces y aún sabiendo que tenía que estar estudiando en la biblioteca hasta que le fuera a recoger su padre y lo tenía terminantemente prohibido, salió del comedor y aprovechando que no había nadie por los pasillos echó a correr en dirección a las habitaciones de los alumnos internos.

&

Tumbado en su cama, Tom descansaba con los ojos cerrados. Se encontraba algo mejor, pero no tenía ánimos de levantarse y enfrentarse al mundo.

Después de salir de la biblioteca se dirigió a su habitación respirando agitadamente. Entró en ella y cerró la puerta apoyándose en ella tratando de recuperar el aliento, pero era imposible. Conocía los síntomas, le estaba dando un ataque de ansiedad por todo lo que había pasado y de solo pensar en tener que hablar en público en unos minutos hizo que su estómago se revolviera y empezara a sentir las primeras arcadas.

Se movió con rapidez, tiró al suelo sus libros y apuntes y apoyándose en el lavabo que tenía en su habitación vació su revuelto estómago. Se quedó inclinado unos minutos mientras su respiración se normalizaba y se secaba las lágrimas que había derramado por el esfuerzo. Abrió el grifo y limpió el desastre para luego lavarse también los dientes.

No pensaba acudir a clase, tendrían que exponer el trabajo sin él. Solo le apetecía meterse en la cama y eso fue lo que hizo. Se quitó la chaqueta del uniforme y también la corbata. Se tumbó en la cama y cogiendo una manta que tenía a los pies se tapó hasta la cabeza con ella, cerrando los ojos con fuerza mientras su respiración se normalizaba y caía en un ligero sueño.

Sueño del que fue despertado cuando escuchó unos suaves toques en su puerta.

— ¿Quién es?—preguntó carraspeando desde la cama.

—Soy yo…Bill—escuchó que decían en voz baja.

Se movió todo lo rápido que pudo, se puso en pie y le abrió la puerta.

—Has faltado a clase—dijo Bill sin poderse contener.

—Lo siento, no me encontraba bien—murmuró Tom suspirando—Hablaré con el profesor, haré otro trabajo o lo que sea para que mi ausencia no nos baje a todos la nota.

—No hace falta, teníamos tus apuntes…—empezó a decir Bill mirando por encima de su hombro.

Había escuchado unas voces, se acercaba alguien y él estaba en una zona de Hillerska donde tenía prohibido su acceso.

No tuvo que decir nada, Tom también había escuchado las voces y cogiéndole de la muñeca le hizo entrar en la habitación mientras cerraba tras él la puerta.

—Lo siento mucho—se disculpó de nuevo caminando por la habitación—Me dio pánico pensar que tenía que hablar en público y….no he podido hacerlo.

Bill no pudo echarle la bronca como había hecho con Alex, Tom había hecho su parte del trabajo y no era culpa suya que estuviera indispuesto. Se había fijado en sus libros tirados en el suelo al lado del lavabo, de su americana y corbata tirados de cualquier manera sobre la silla, y en lo pálido que estaba Tom y con los ojos algo hinchados, señal de que le había despertado.

— ¿Estás mejor?—preguntó muy preocupado.

Tom asintió con la cabeza al tiempo que se sentaba en la cama. Bill entró del todo en la habitación y sentó en el borde del escritorio, no pudiendo evitar recordar la última vez que estuvo en esa habitación y lo que había pasado en ella.

Sacudió la cabeza, no quería recordar en esos momentos. Tenía una conversación pendiente con Tom.

—Tom, quiero que sepas que si denuncio a Andreas no lo hago para hacerte daño—quiso dejar bien claro.

—Lo sé—dijo Tom con firmeza—Y no estoy tratando de detenerte, pero tengo miedo de las consecuencias.

—Yo también, pero tengo que hacerlo—dijo Bill suspirando.

Tom asintió con la cabeza y estirando una mano se atrevió a acariciar la de Bill, viendo como no la retiraba sino que cogía la suya acariciando sus dedos.

— ¿Qué va a pasar con nosotros?—preguntó Tom en voz baja.

—No lo sé—contestó en un susurro Bill mirándole fijamente.

Tom se puso en pie y soltando su mano le dio un fuerte abrazo que Bill recibió con los ojos cerrados. Era lo que ambos necesitaban en esos momentos, saber que podían contar con el otro.

Tom no pudo evitar sonreír al sentir las manos de Bill acariciar su espalda a través de la tela de su camisa, podía sentir sus uñas largas tratar de arañar sin éxito su piel.

Permanecieron así unos minutos hasta que empezaron a separase poco a poco y se quedaron mirando a los ojos. No hacía falta que nadie dijera nada, hacía mucho tiempo que lo llevaban deseando y ambos lo necesitaban.

Separando los labios Tom se inclinó y se apoderó de los de Bill que ya le estaban esperando. Le dio un beso suave al principio, pero antes de que sus labios se separasen de nuevo volvió a apoderarse de ellos haciendo más profundo el beso mientras que se abrazaba con fuerza a su cuerpo sintiéndole temblar en sus brazos.

Estaba hambriento de sus caricias y besos, los dos lo estaban y se dejaron llevar.

Sin separar sus labios de los de Bill, Tom llevó sus manos a la chaqueta y se la quitó dejándola caer al suelo. Aflojó su corbata y también se la quitó pasando luego a desabrochar su camisa.

Bill no se quedaba quieto, sus manos desabrochaban también la de Tom y ambos se quedaron desnudos de cintura para arriba tras tirar al suelo la prenda de ropa quitada a su contrario. Separaron los labios unos segundos para recuperar el aliento y volvieron a fundirse en un profundo beso.

Tom se abrazó de nuevo a su cuerpo haciendo que su piel desnuda acariciara la de Bill. Dio un paso en su dirección haciendo que Bill se sentara del todo en el escritorio, quedando él entre sus piernas separadas. Se inclinó sobre él, haciéndole recostarse contra la mesa y tirando al suelo sin poder evitarlo todo lo que había en el.

No podía dejar de besarle, de lamer su labio inferior para entrar en su boca y recorrérsela entera sintiendo ese piercing que Bill llevaba en su lengua y que se frotaba juguetonamente contra con la suya.

Entonces Bill tomó el control de la situación, se incorporó empujándole con suavidad. Le hizo retroceder hasta hacerle quedar sentado sobre la cama y separando las piernas se subió quedándose a horcajadas sobre su regazo sin separar en ningún momento los labios.

Empezó a mover sus caderas contra Tom mientras ponía las manos en su mejilla para que el beso nunca terminara. Las manos de Tom estaban en su cintura guiando sus movimientos, haciendo que sus sexos conectaran y se frotaran a pesar de la tela que los separaba.

Sintiendo que sus pulmones iban a estallar Bill dio por finalizado el beso. Dejó los labios de Tom y empezó a lamer y a besarle en el cuello.

Tom gimió con los ojos cerrados inclinando la cabeza para darle mejor acceso, concentrándose en esa lengua que sentía lamer suavemente su piel haciendo que esta se erizara bajo su contacto.

Entonces abrió los ojos y se dio cuenta de un detalle…cogió a Bill por las caderas y sin dar ninguna explicación se lo quitó de encima y dejó sobre la cama mientras que él se levantaba.

Bill no entendía lo que pasaba, se le quedó mirando desde la cama con la visión nublada y la respiración agitada.

Entonces Tom se acercó a la ventana y cogió la cortina que estaba abierta, se volvió con ella en la mano y se quedó mirando a Bill mientras la echaba con fuerza. Por unos segundos se quedaron mirando en silencio ambos con la respiración agitada hasta que sonrieron y decidieron continuar por donde lo habían dejado.

Continúa… 

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por lyra

Escritora del fandom

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