
Fanfic TWC / TOLL de lyra
Capítulo 25
Una hora después Tom veía como Bill recogía su ropa del suelo y empezaba a vestirse. Tumbado desde la cama no podía apartar la mirada de su cuerpo, de cómo cubría su desnudez con demasiada rapidez para su gusto.
En su cabeza aún flotaba el recuerdo del maravilloso momento que habían vivido minutos antes, de cómo se habían desnudado del todo sin poder apartar la mirada del otro y acostándose en su propia cama habían hecho el amor por primera vez de una manera que jamás llegaron a poder imaginar.
Estaban un poco nerviosos al principio pero una vez que empezaron a besarse de nuevo, tocando sitios que no habían sido tocados antes dejaron el nerviosismo a un lado junto con cualquier rastro de timidez y empezaron a moverse al mismo tiempo entre jadeos.
Se dejaron caer en la cama sin separar los labios, sintiendo que por fin había llegado ese momento tan deseado. Sus cuerpos se frotaban el uno contra el otro, pudiendo notar como empezaban a sentirse preparados para lo que iba a suceder a continuación.
—Espera….—susurró Bill contra sus labios.
Tom se detuvo y se le quedó mirando con la respiración agitada.
—En mi chaqueta, llevo…—empezó a decir Bill sintiendo que se ruborizaba.
—Yo también tengo—cortó Tom sonriéndole.
Estiró una mano y abrió el cajón de su mesilla sacando de ella la protección adecuada. Se la colocó de inmediato y nuevamente acostado entre sus piernas entró por primera vez en ese cuerpo con el que llevaba tantas noches soñando. Empezó a embestirle con suavidad para no dañarle, sintiendo sus muslos rozar sus caderas y como sus manos acariciaban su espalda llegando a sentir sus largas uñas rozarle la piel provocándole miles de escalofríos mientras movía sus caderas contra su cuerpo una y otra vez, hasta que sintió que no se podía detener y apoderándose de los labios de Bill siguió embistiéndole hasta que no pudo más y se derramó dentro de su cuerpo al tiempo que sentía una gran calidez resbalar por su agitado estómago.
Sus labios se separaron y se quedaron mirando con la respiración entrecortada, ambos lo habían disfrutado mucho y por una vez en mucho tiempo se sentían muy feliz y sin preocupación alguna.
Después se habían tomado un tiempo para recuperar el aliento, acostados en la cama compartiendo besos y caricias y sonriendo ampliamente sin poder evitarlo.
Pero había llegado el momento de tener que separase de nuevo. No quería que se marchara, habían tenido poco tiempo para ser la primera vez. Quería volver a tenerlo metido en su cama, desnudo contra su cuerpo mientras se besaban y acariciaban.
Todo había sido como un maravilloso sueño del que no querían despertar. Pero había llegado la hora de abrir los ojos y enfrentarse a la realidad.
— ¿En serio no puedes quedarte un poco más?—insistió Tom de nuevo sin poderse contener—Podíamos pasarnos el resto de la tarde en la cama.
—Es una idea estupenda pero hoy no puede ser—contestó Bill suspirando—Sabes que he quedado con mi padre, pasará a recogerme y me acompañará a poner la denuncia.
—Pero aún es muy pronto para que te vayas—siguió Tom con su súplica—Habéis quedado a las 7 y todavía no son ni las 6.
—Yo…tengo un problema que resolver—explicó Bill por encima.
No hizo falta que le diera más explicaciones, Tom sabía que se refería a lo suyo con Markus. Tenía que darle alguna explicación, se la merecía y mejor hacerlo cuanto antes.
Terminado de vestirse Bill se inclinó sobre la cama y se despidió de Tom con un breve beso en sus labios.
—Te llamó cuando haya terminado de hablar con la policía—le prometió.
Tom asintió con la cabeza y le vio escabullirse por la ventana. No podía correr el riesgo de salir por la puerta y que alguien le pillara en una parte del internado que tenía más que prohibida.
Una vez a solas no pudo evitar estirarse en la cama esbozando una amplia sonrisa, en su cabeza flotaban imágenes de lo ocurrido esa tarde y no podía sentirse más feliz.
Había vuelto con Bill, y ya nada ni nadie los iba a volver a separar.
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Una vez fuera de la habitación de Tom, Bill entró de nuevo al internado para recoger su mochila de la taquilla. Por suerte esa tarde se habían cancelado todos los castigos ya que al día siguiente era la celebración del aniversario y había muchas cosas que preparar aún como el escenario donde estaría sentada la familia de Tom junto con parte de la familia real.
Salió de nuevo del internado y echó a correr en dirección a los establos. Sabía que Markus seguiría trabajando y necesitaba hablar con él para darle una explicación y disculparse por haber jugado con él.
Le encontró fuera de los establos recogiendo heno para los caballos. Se acercó a la valla que los separaba y cogió aire para que la voz no le temblara por lo nervioso que estaba.
— ¿Podemos hablar?
Markus se volvió, sorprendido de verlo a esas horas por los establos sabiendo que no tenía limpieza esa tarde ya que al día siguiente era fiesta. Se acercó a la valla y no pudo evitar cruzarse de brazos resoplando.
—No has contestado a ninguno de mis mensajes—soltó sin poder contenerse Markus.
Bill suspiró al escucharle, desde su beso con Tom en el baile le había estado ignorando porque necesitaba aclararse.
—Lo sé, lo siento—se disculpó—Es que…ha ocurrido algo.
— ¿Qué ha ocurrido?—quiso saber Markus.
—Tú me gustas mucho, de verdad—empezó a decir Bill—Eres una gran persona,…
—Soy encantador y perfecto—le interrumpió Markus—Pero no soy suficiente para ti, comparado con uno de estos niños ricos.
Bill resopló al escucharle, sus palabras eran crueles y su tono muy frío.
—No tiene nada que ver con Tom—murmuró Bill carraspeando.
— ¿No?—repitió Markus alzando una ceja— ¿Entonces no ha pasado nada entre vosotros? ¿No llevas un poco arrugado tu uniforme?
Bill desvió la mirada avergonzado, Markus no era idiota y había adivinado dónde y con quien había pasado la última hora.
—Teníamos planes, tras el baile—le recordó con enfado Markus—Pero tú me diste una estúpida excusa de que te dolía la cabeza y te fuiste a casa. Yo solo fui al baile por ti, ¿para qué? ¿Me usaste para darle celos?
—No, no fue por eso—dijo Bill con firmeza—Yo…te dije que no estaba preparado para una relación seria, y tú no me escuchaste.
—Ah, entonces es culpa mía que tú me trates de esta manera—rio Markus con sorna.
—No, no lo es—dejó Bill claro—Ha pasado así, son cosas que no se pueden evitar.
—Siempre pasa algo que no puedes evitar y nunca es culpa tuya—siguió con su enfado Markus—Tu problema es que crees que eres una víctima entre todos estos ricos mimados, que no quieres tener ningún problema con ellos pero es todo lo contrario. Te gusta su mundo y no puedes vivir lejos de ellos.
A Bill le dolía mucho escuchar sus palabras, estaba muy enfadado y era normal que dijera esas cosas. Pero era mentira, él no era así y no sabía cómo disculparse sin hacerle más daño.
—No quiero volver a verte—dijo con firmeza Markus—Espero que seas feliz a su lado, que no vuelva a traicionarte y dejarte tirado.
No esperó una replica suya, dio media vuelta y siguió con su trabajo. Bill se quedó unos segundos viendo como se alejaba y entonces él también dio media vuelta y salió de los establos tragándose las lágrimas.
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Una vez a solas Tom salió de la cama y se vistió de nuevo poniéndose su propia ropa y dejando el uniforme bien colgado en el armario. Y aunque no era lo que más le apetecía hacer en esos momentos se puso a ensayar el discurso que tenía que dar al día siguiente.
Delante del espejo trataba que la voz saliera fuerte y clara mientras repetía de memoria el absurdo discurso que había escrito seguramente David, pero era imposible. De solo pensar que todo el mundo iba a estar pendiente de cada una de sus palabras hacía que la voz le temblara y el texto se le olvidara.
Maldijo por lo bajo cuando su móvil vibró, acababa de recibir un mensaje. Y maldijo de nuevo al ver que era de Andreas.
«Tenemos que hablar, ven al edificio abandonado»—le pedía Andreas.
«No quiero hablar contigo»—contestó Tom enfadado.
«Es importante, es sobre Bill»—insistió Andreas.
Tom maldijo de nuevo, no le apetecía ver a su primo pero si era relacionado con Bill quería saber qué era lo que le tenía que decir. Le contestó con un simple «OK» y dejando sobre la mesa las notas del discurso salió de la habitación.
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Se internó en el bosque hasta dar con el edificio abandonado donde solían dar las fiestas clandestinas. Entró en el el y fue directo a la única habitación decente que había y donde sabía que le estaría esperando Andreas.
Allí le encontró, delante de un espejo ajustándose el cuello de la camisa. Se apoyó en el marco de la puerta sin entrar en la habitación, quería estar lo más lejos posible de él.
— ¿De qué querías hablar?—preguntó cruzándose de brazos.
—Entiendo que lo que te he hecho no tiene perdón y me vas a odiar el resto de tu vida—empezó a decir Andreas volviéndose—Pero no debes dejar que Bill hable con la policía.
Tom se puso tenso al escucharle, ¿cómo sabía que Bill le iba a denunciar?
—Ahora es también responsabilidad mía proteger a tu familia, y por extensión a la familia real—siguió diciendo Andreas.
—Es un poco tarde para eso, ¿no?—murmuró Tom soltando una risa.
—Si Bill me denuncia, se ha decidido que Alex asuma la culpa—soltó de repente Andreas.
— ¿Alex?—repitió Tom realmente sorprendido— ¿Qué tiene que ver él con todo esto? Además, el video se grabó con tu móvil…
—Si, pero yo no era quien lo llevaba en ese momento—explicó Andreas con una amplia sonrisa—Ese día me excedí con la bebida y perdí el móvil. Suerte que Alex lo encontró y me lo llevó al internado para que no se me perdiera. Solo quería devolvérmelo, necesitaba entrar por cualquier ventana que estuviera abierta y casualmente dio con la tuya. Te vio en la cama bien acompañado y lo grabó por diversión, hasta que se dio cuenta de quien era tu acompañante…
—Eso es imposible, Alex no estaba en la fiesta ese día—le recordó Tom.
—Estabas muy perjudicado como para acordarte pero sí estaba, y Gustav lo puede corroborar—soltó Andreas señalando un rincón.
Tom entró del todo en la habitación y sentado en una silla que no había visto estaba Gustav cruzado de brazos.
— ¿Por qué haces esto?—quiso saber.
—Sé que fuiste tú quien me delató por lo de las pastillas—contestó Gustav—Y luego fingiste ser mi amigo, me comiste la oreja para echar a Andreas de precepto y que yo ocupara su puesto para así compensarme por lo ocurrido.
Tom no podía creerse lo que estaba oyendo, no tenía sentido.
—Entonces… ¿Alex ha aceptado ir a la cárcel por algo que no ha hecho?—inquirió dirigiéndose a Andreas.
—Ya he hablado con mi abogado y se encargará de su defensa—contestó Andreas—En el caso de que le condenen, cosa improbable porque no se sabe quien publicó el video, sólo que se hizo desde Hillerska… Alex es menor de edad y solo tendría una sentencia leve y estoy seguro de que tanto tu familia como la familia real estarán muy agradecidos por lo que va a hacer. Quieren olvidar de una vez el tema del video pero tú te empeñas en sacarlo a la luz de nuevo.
—Este absurdo plan no va a funcionar, ni impedir que Bill hable con la policía—estalló Tom cansado de tanto juego sucio.
—Sería una lástima que no lograras convencerlo—dijo Andreas suspirando—Porque entonces tendría que hacer que todo saliera a la luz, incluyendo la manera en la que entraron las pastillas en Hillerska. Te recuerdo que fue Bill quien me las paso, he hablado con la persona que me las administra y gracias a un generoso donativo que recibirá de mi parte confesará ante cualquier juez que no es la primera vez que usa a Bill como camello aquí en Hillerska y que se repartían los beneficios entre ambos.
Tom no podía creerse lo que estaba oyendo, Andreas era peor de lo que se había imaginado.
—Tom, tienes que ser un poco más inteligente—murmuró Andreas—Esto ya ha ido muy lejos, todo se calmó después de que negaras tu participación en el video. ¿Por qué seguir removiendo la mierda? ¿A quien le importa ya?
— ¡A mí!—estalló Tom.
—Solo trato de que te des cuenta de lo que es mejor para ti…para todos—insistió Andreas—Deja las cosas como están y no causes más problemas. Ve a hablar con Bill y convéncele antes de que sea demasiado tarde.
Tom no quería hacerlo, sabía que sería imposible ya que Bill estaba muy decidido y estaba en su derecho. Pero sabía que si lo hacía estaría perdido, sería acusado de un delito muy grave y no podía permitirlo.
Dio medio vuelta y echó a correr todo lo deprisa que pudo. Sabía que Bill estaría hablando con Markus en los establos y hacia allí se dirigió, pero no le vio por ningún lado.
Maldijo por lo bajo y se dirigió a la parada del autobús, donde había quedado en recogerle su padre y le encontró sentado mientras miraba el móvil.
— ¡Bill!—llamó Tom a gritos— ¡Espera!
Bill se levantó asustado al escucharle, y más al ver su estado.
—Nos han tendido una trampa—dijo Tom aliento.
— ¿De quién hablas?—preguntó Bill sin entender.
—Andreas…convenció a Alex de que asumiera él la culpa del video—explicó Tom por encima.
— ¿Alex?—repitió Bill sin podérselo creer— ¿Qué tiene que ver él en todo esto?
—No sé cómo pero le han convencido para que diga que esa noche estuvo en la fiesta y encontró el móvil de Andreas con el que nos grabó—murmuró Tom—Y si vas a la policía contarán también lo de las pastillas, y que no es la primera vez que entran en Hillerska gracias a ti.
Bill no daba crédito a lo que estaba escuchando, de cómo Andreas podría ser tan retorcido para haber planeado todo eso incluyendo la traición del que era su mejor amigo.
—Y te lo dice justamente hoy, cuando he decidido denunciarle a la policía—murmuró Bill cayendo en la cuenta—Alguien se lo ha tenido que decir, ¿lo has comentado con alguien?
— ¡Claro que no!—soltó Tom con rapidez— ¿Tú lo has hablado con Clarisse?
—Podemos confiar en Clarisse sin duda alguna—dijo con firmeza Bill—Yo….necesito hablar con Andreas.
—Le dejé en el edificio abandonado—murmuró Tom—Vamos a por él, no puede salirse con la suya.
Se pusieron en marcha de inmediato, por el camino Bill recibió un mensaje de Clarisse preguntándole si le iba a recoger su padre o quería que le llevara ella misma.
«Aún es pronto, ¿sabes dónde está Alex? Necesito hablar urgentemente con él»—contestó Bill.
«No sé donde está. ¿Ha pasado algo?»—preguntó muy preocupada Clarisse.
No sabía ni por donde empezar a explicarle la situación a su amiga, ni de la traición de su hermano. Lo mejor era que estuviera presente por si se encontraban con Alex y no era capaz de detener a Tom, algo le decía que en cuanto le viera iría a por él para tratar de convencerle a su manera de que no podía seguirle el juego a Andreas.
«Ven al edifico abandonado, es muy importante»—escribió Bill tras unos minutos.
—Va a venir Clarisse—anunció Bill guardándose el móvil.
Tom solo asintió con la cabeza mientras seguían atravesando el bosque. Llegaron al edificio abandonado y esperaron unos minutos hasta que Clarisse se reunió con ellos.
— ¿Está dentro Alex?—preguntó muy preocupada Clarisse.
—No lo sabemos, pero tenemos que impedir que cometa una locura—contestó Tom por Bill.
Entraron en el edificio y fueron a la habitación donde había estado hablando minutos antes con Andreas. Allí seguía, y para su alivio Gustav no estaba.
— ¡Andreas!—llamó Tom a gritos
Andreas se volvió de inmediato, no esperaba que regresara y menos con Bill.
— ¿Quién te avisó?—quiso saber Tom.
— ¿De qué me tenían que avisar y quien?—preguntó Andreas a su vez.
—No te hagas el tonto, que no te pega—siseó Tom—Sabes muy bien de lo que estoy hablando.
—Casualmente sabías que iba a ir a la policía esta tarde—intervino Bill.
—A la policía…no sé de que me hablas—murmuró Andreas.
— ¿Crees que te puedes salir siempre con la tuya?—preguntó Tom resoplando.
—Estoy preparado para hacer lo que sea para proteger a la familia real, incluidos tú y tus padres—contestó Andreas con firmeza—Quizás tú deberías hacer lo mismo.
Antes de que pudieran seguir hablando Alex hizo acto de presencia.
—Me ha dicho Gustav que me buscabas—soltó sin darse cuenta de que Andreas no estaba solo.
Se quedó sin aliento al ver allí a Bill y a su hermana, y a un furioso Tom que parecía querer tirarse encima de él y partirle la cara.
— ¿Se puede saber en qué lío te has metido?—quiso saber Clarisse enfrentándose a su hermano.
—No puedes hacerlo Alex, te está engañando—dijo Bill fulminando con la mirada a su amigo.
Tom observaba como Andreas no podía evitar sonreír ante la situación en la que se encontraban, dos hermanos discutiendo y el mejor amigo de ambos en medio. Disfrutaba con lo que estaba pasando, no tenía corazón y eso le hizo reaccionar.
Vio sobre una mesa una botella vacía de cerveza y fue a por ella, la cogió y tras golpearla sobre la mesa se volvió con ella en la mano y cogiendo desprevenido a su primo le agarró con fuerza por el cuello y le estampó de espaldas contra la pared al tiempo que llevaba a su cuello lo que le quedaba de la botella en sus manos.
— ¿Qué demonios estás haciendo?—gritó Andreas tratando de soltarse.
Pero Tom era más fuerte de lo que parecía y apretó su agarre al tiempo que apretaba la botella contra su cuello sintiendo como sus afilados cristales arañaban la piel de su primo.
—No serás capaz de hacerlo—le desafió Andreas.
—La familia real es experta en encubrir accidentes, lo sabes muy bien Andreas—siseó Tom—Estarán encantados de echarme una mano si las cosas no salen como espero.
— ¡Tom, no hagas ninguna locura!—intervino Bill tratando de que recapacitara—No merece la pena.
—Dime quien te avisó de lo de la policía—ordenó Tom ignorando a Bill.
Pero Andreas no decía nada, solo respiraba agitadamente mientras que negaba con la cabeza.
— ¡Dímelo!—exigió Tom a gritos—Dime quien te lo dijo o te mato ahora mismo con mis propias manos.
Al mismo tiempo que lo decía apretó más los cristales contra su cuello viendo como un hilo de sangre se deslizaba por su piel.
— ¡Fui yo!—gritó Alex a su vez.
Tanto Clarisse como Bill se le quedaron mirando sin saber qué decir.
—Quise darle una oportunidad para que se entregara él mismo—se justificó Alex.
— ¿Tú también sabías que él fue el autor del video?—le interrogó Bill muy dolido.
—Me enteré de casualidad cuando le escuché discutir con Tom en los establos—explicó Alex—Hace un mes más o menos.
— ¿Y por qué no dijiste nada?—intervino Clarisse—Bill es tu amigo, deberías habérselo contado nada más enterarte. Sabes que lo ha pasado muy mal y en vez de hacer todo lo posible por ayudarle…
—Pensé que el daño ya estaba hecho y no había vuelta atrás—se justificó Alex—El video había sido publicado y retirado, nada de lo que yo hiciera podría reparar eso. Y Andreas compró mi silencio a cambio de conseguirme las becas que necesito para seguir estudiando en Hillerska porque está claro que con mis notas no voy a poder conseguirlo.
Bill sentía que le faltaba el aliento, su mejor amigo le había traicionado por el maldito dinero. A su lado Clarisse lloraba sin poder contenerse, no reconocía al chico que tenía delante. Ese no podía ser su hermano.
— ¿No te bastaba con destruir mi familia?—murmuró Tom apretando con fuerza el cuello de su primo— ¿Tenías que destruir otra más? ¿Tanto te divierte ir por ahí haciendo daño a la gente?
—Vamos Tom…—susurró Andreas sintiendo que le costaba respirar—No puedes hacerme esto.
Antes de que pudiera decir o hacer algo más Bill decidió que no podía soportarlo más y salió de la habitación. Tom le vio marcharse y maldiciendo por lo bajo soltó con fuerza a su primo que se cayó al suelo de rodillas y fue tras Bill dejando a los dos hermanos en compañía del rastrero de su primo.
De rodillas en el suelo Andreas trataba de recuperar el aliento mientras se llevaba una mano al cuello y la retiraba viendo sus dedos manchados de sangre. Tom le había hecho un corte con los cristales, no era muy profundo pero si lo suficiente para hacerle derramar un poco de sangre.
—Thomas me ha agredido, ambos sois testigos—murmuró Andreas poniéndose en pie mirando con firmeza a los hermanos.
—Se ha pasado un poco pero lo tenías merecido—murmuró Clarisse volviéndose a su hermano— ¿Cómo has podido traicionarle de esa manera? ¿En qué demonios estabas pensando?
—No sé que te ha dicho Andreas pero…—empezó a decir Alex para justificarse.
—No quiero escuchar tus explicaciones—cortó Clarisse con la respiración agitada—No es a mí a quien se las tienes que dar, aunque no creo que Bill te quiera escuchar. Está muy dolido por lo que le has hecho y si no te quiere perdonar jamás en la vida está en todo su derecho.
Salió de la habitación dejándoles a solas, en esos momentos Bill era su mayor preocupación y quería estar a su lado dándole todo el apoyo que le había retirado su hermano.
Alex no pudo evitar romper a llorar, dándose cuenta de que había mandado al traste una amistad de toda la vida. Bill era como un hermano para él, y lo que le había hecho no tenía perdón alguno.
—Venga Alex, que perder un amigo no es para tanto—se rió Andreas de sus lágrimas.
— ¡Cállate de una vez!—estalló con rabia Alex— ¿Por qué demonios le has dicho que iba a aceptar cargar con las culpas? Aún no te había dado una respuesta.
—Vamos Alex, estaba claro que lo ibas a hacer—dijo Andreas con firmeza—Te da igual traicionar a tu mejor amigo con tal de seguir estudiando en Hillerska.
—No pensaba hacerlo—dejó Alex bien claro—Me arrepiento mucho de no haberle dicho antes que eras tu el autor del video y pienso recompensarle. Voy a hacer todo lo posible por recuperarle y si él no te denuncia lo pienso hacerlo yo mismo, me da igual si pierdo la maldita beca pero lo que jamás permitiré es perder a mi mejor amigo.
Dio media vuelta y echó a correr tratando de alcanzar a su hermana, no quería que se pensara que era un egoísta que sólo había pensado en sí mismo. Tenía que hacerle ver que estaba muy arrepentido y pedirle ayuda para que lograra hacer que Bill le perdonara también, se arrastraría si era necesario para volver a recuperar al mejor amigo que podía tener en la vida.
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— ¡Bill!
Tom echó a correr tras él pero o Bill no le había escuchado o le estaba ignorando.
— ¡Espera!—llamó de nuevo.
Aceleró el paso y logró llegar a su lado para cogerle del brazo y hacer que se volviera.
—Déjame por favor—pidió Bill entre lágrimas—Ya no puedo más…
Quiso soltarse y continuar su camino pero Tom no se dio por vencido tan fácilmente. Le estrechó con fuerza en sus brazos, quería que sintiera que con él podía sentirse a salvo.
—Suéltame por favor—pidió Bill luchando contra él con las pocas fuerzas que le quedaban—Sólo quiero irme a casa.
Se soltó al fin de su agarre y siguió su camino dejando a un desolado Tom observando como se iba sin saber si volverían a estar juntos o le había perdido para siempre.
Continúa…
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