Jóvenes Rebeldes 28

N/A: Esta tercera parte está basada íntegramente en la serie, muchos de los diálogos están cogidos de la serie, como mucha gente sabrá, la tercera temporada de la serie Young Royals se estrenó el 11 de marzo, así que se puede decir que estos capítulos están recién sacados del horno.

Fanfic de lyra. Parte III

Capítulo 28

Había pasado 1 semana desde la última vez que se habían visto. Después de la famosa celebración del centenario de Hillerska que había sido retransmitida en televisión y que aún era noticia por la gran exclusiva dada en mitad de su discurso, Tom se había ido a pasar las vacaciones de Pascua en casa y sus planes de que Bill fuera unos días habían quedado rotos cuando saltó otra noticia que nadie se esperaba.

Alex había denunciado a Andreas acusándole de ser el autor del video sexual que había sido colgado en Internet en Navidad. Lo había contado todo sin ser consciente de que al hacerlo les había causado un problema aún más grave.

Andreas no se pensaba quedar quieto y cumpliría su venganza de acusar a Bill como la persona que introdujo las pastillas en Hillerska si no aceptaban el acuerdo que sus abogados habían enviado tanto a los padres de Tom como al de Bill.

En ese acuerdo Andreas era más que generoso otorgándoles una indemnización a ambos aunque para ellos hubiera tenido que vender parte de su patrimonio herencia de sus abuelos y que no hubiera querido tocar por ningún motivo.

Pero tenía que evitar un nuevo escándalo relacionado con la familia real, pero estaba decidido que si no se firmaba ese acuerdo o algo torcía sus planes delataría a Bill sin pestañear, haciendo que tanto él como la que ya era oficialmente su pareja estuvieran relacionados con otro escándalo mayor que la difusión de un video sexual.

El tráfico de drogas dentro de uno de los mejores internados de toda Alemania.

Y Tom vio como a su padre no le había quedado más remedio que ceder a los deseos de su primo, esa tarde se celebraría la reunión con sus abogados presentes para ver si el acuerdo era aceptado por las dos personas implicadas en el video.

Bill había sido invitado también a esa reunión, acudiría con su padre y el abogado de oficio que se habían buscado. Tom ofreció al momento un abogado mejor sin coste alguno pero Gordon Trümper se negó en rotundo, no se fiaba de quien le enviara y quería encargarse él mismo de buscar la mejor defensa a su hijo, aunque tuviera que ser de oficio que nada podría hacer frente a los mejores abogados de Alemania con los que contaba Andreas.

En esa semana que llevaba encerrado en casa no había podido ver a Bill ni un día, hablaban por teléfono pero no era lo mismo. Se echaban mucho de menos, pero por suerte volverían a verse ese día.

La reunión se celebraría en casa de Tom, sus padres tenían que estar presentes y eso días su madre no se sentía con fuerzas para salir a ningún sitio. Habían sido muchos disgustos seguidos, empezando con el video para seguir con su gran discurso ante las cámaras donde dejó bien claro de quien estaba enamorado para luego continuar con una denuncia por tráfico de drogas que afectaba a su hijo.

Simone no había podido soportarlo más y había tenido un ataque de ansiedad.

Y Tom se sentía muy culpable por eso, su madre siempre había sido su mejor apoyo y no se había dado cuenta de que todo lo él hacía le estaba afectando de esa manera. Se prometió a sí mismo estar más pendiente de su madre y no darle más disgustos.

&

Faltaba media hora para la reunión, un coche traería a Bill y a su padre y mientras esperaba Tom paseaba por la casa tratando de mantener la calma. Vestido con traje aunque sin corbata no podía dejar de sentirse muy nervioso, no sabía como iba a terminar la reunión.

—Podemos ir entrando.

Se volvió al escuchar una voz femenina y sonrió al ver quien era. Dunja, la persona que su padre había escogido para hacer de puente entre él y David.

Cuando regresó a casa había hablado muy seriamente con su padre sobre el trato que había recibido Bill por parte de su secretario. Le exigió tener otra persona de confianza a través de la cual su padre le mantendría informado de la empresa o de los problemas que hubiera. No quería volver a ver a David y mucho menos tener que hablar con él.

—David es el mejor en su trabajo—insistió Jörg procurando mantener la calma.

—Y también un homófobo—dijo con firmeza Tom—Ha insultado a Bill por ser quien es, y de paso a mi también. No le quiero cerca teniendo que escuchar sus comentarios e insultos, ¿o no te importa que hable de mí de esa manera?

Jörg tuvo que ceder a sus deseos y la elegida fue Dunja, jefa de prensa de la empresa y de total confianza. Además de ser un encanto de persona como pudo comprobar Tom el día que la entrevistó para dar su visto bueno. Se podía hablar con ella, era más abierta de mente que David y se notaba que le tenía cariño tanto a él como a sus padres.

—Tu primo ya ha llegado con sus abogados—le informó Dunja—Están esperando en otra sala, no entrarán hasta que Bill y su padre hayan llegado.

Tom asintió con la cabeza y echó a andar tras Dunja. La reunión tendría lugar en la gran biblioteca que tenía su padre en casa y que solía usar como sala de reuniones.

Ya estaba todo preparado y Tom entró en ella siguiendo las indicaciones de Dunja.

—Te sentarás aquí con tus padres—explicó Dunja señalándole una silla—Como ya sabes, es inevitable la presencia de David ya que además de secretario es abogado y tu padre confía plenamente en él para llevar las negociaciones.

Tom asintió con la cabeza, sabía que Dunja tampoco soportaba a David pero en esos momentos no podía exigir que no asistiera a la reunión.

—El se sentará al otro lado de tus padres—siguió diciendo Dunja—Y enfrente de vosotros se sentaran Andreas y su abogado, y Bill con el suyo y su padre.

Dejó de hablar cuando escuchó que se abría otra puerta y Tom se volvió de inmediato. Entraban sus padres y no pudo evitar sentir una gran tristeza al ver los apagados ojos de su madre. Fue a su encuentro y la saludó con beso en su mejilla.

— ¿Has podido dormir?—preguntó muy preocupado.

—Un poco—contestó Simone suspirando—Las nuevas pastillas aún no me hacen efecto.

—Será rápido, pronto podrás seguir descansando—murmuró Tom sonriendo a su madre.

Simone le devolvió con esfuerzo la sonrisa y cogiéndose de su brazo caminó hasta la mesa y tomó asiento con su ayuda. Tom se sentó a su lado y esperó pacientemente la llegada de la persona por la que su corazón latía con más fuerza cada día.

&

Sentado en la elegante limusina Bill no podía evitar sentirse muy nervioso. Era la primera vez que visitaría a Tom en su casa, aunque llamarla casa se quedaba corto. Sabía que vivía en una mansión situada en las afueras de Berlín, había estado indagando en Internet y visto fotos de ella. Era incluso más grande que Hillerska, sabía que su familia era rica pero no tanto. Y eso le hacía sentirse más nervioso todavía.

Por el camino Bill no podía evitar pensar que tanto él como su padre se hallaban fuera de lugar. El chófer había tomado un camino que les llevó a un elegante barrio residencial parecido a los que salían en algunas películas.

Constaba de una calle principal y a ambos lados de ellas se alzaban majestuosas mansiones con jardines bien cuidados. A Bill le recordaba mucho a Bel-Air, un barrio residencial lujoso de Los Ángeles.

Recorrieron un buen tramo y entonces el coche giró a la derecha. Bill se quedó observando un largo camino de tierra y la mansión que apareció ante sus ojos, de piedra blanca y amplios ventanales oscuros. Era impresionante, constaba de 3 plantas y por lo que había leído en las páginas de sociedad de Internet la propiedad contaba con una completa biblioteca, amplios jardines, piscina cubierta y gimnasio incluso. No habían escatimado en lujos o detalles.

Se puso derecho en su asiento mientras estiraba la chaqueta que llevaba puesta. Se había esmerado en arreglarse para esa reunión pues estarían también sus padres y aunque todavía no se habían conocido oficialmente quería causarles buena impresión. Sus ropas eran modestas pero estaban limpias y bien planchadas. No llevaba ni una gota de maquillaje encima y su pelo lucía limpio y sedoso.

A su lado iba su padre sumido también en sus pensamientos, Bill podía sentirle enfadado y receloso. No terminaba de confiar en Tom, en que estuvieran juntos sin que le volviera a romper el corazón y mucho menos se fiaba de que les quisiera ayudar en esos momentos.

Había rechazado su ayuda, prefiriendo buscar él mismo un abogado que no estuviera relacionado con su familia. Pensaba que les iban a querer engañar y Bill terminaría pagando las consecuencias al provenir de una familia humilde.

El coche llegó a su destino y Bill se quedó con la boca abierta al ver la espectacular mansión por fin en persona. Una gran verja de hierro forjado se abrió dejándoles paso y el coche accedió a unos jardines muy bien cuidados que rodeó hasta llegar a la puerta principal.

Había una persona en ella vestido de uniforme, Bill sabía que tenía que ser el mayordomo y estaba en lo cierto. Nada más apagar el motor del coche fue el encargado de abrirle la puerta haciéndole un leve gesto con la cabeza en señal de saludo.

—Bienvenidos—saludó con voz firme.

Bill bajó de la limusina seguido de su padre y del abogado que les acompañaba y que también estaba alucinando por la gran mansión que tenían ante ellos.

—Señor Trümper—llamó una voz femenina—Soy Dunja, jefa de prensa de Empresas Kaulitz y persona de confianza de Thomas.

Esto último lo dijo dirigiéndose especialmente a Bill, quien le devolvió la sonrisa al ver la que le dedicaba. Tom había cumplido su palabra, había sustituido a David por una mujer que parecía ser todo lo contrario a él. De momento Bill la veía mucho más educada y emanaba mucha simpatía.

—Si me acompañan les llevaré a la biblioteca—explicó Dunja—Allí se celebrará la reunión y les están esperando.

Gordon asintió con la cabeza y se pusieron en marcha. Dunja les fue guiando por la casa con paso firme, a Bill le hubiera gustado tener tiempo para observar con más detalle la casa donde Tom se había criado pero no era el momento adecuado.

&

Atravesaron varios salones hasta llegar a un largo pasillo que desembocaba en la biblioteca. Entraron en ella y no pudo evitar sonreír levemente cuando su mirada se cruzó con la de Tom. Estaba sentado al lado de su madre, quien parecía estar enferma por lo que Bill pudo apreciar.

Dunja les indicó sus asientos y una vez sentados hicieron acto de presencia Andreas con su padre, que era el abogado que le iba a representar.

Dunja ocupó su sitio también cerca de Bill por petición de Tom, quien no quería dejarle solo en esos momentos, y abrió la carpeta que llevaba en sus manos para tomar sus apuntes.

Entonces David carraspeó y tomó la palabra.

—Nos hemos reunido para tratar el asunto del denominado video sexual…perdón, íntimo—rectificó con rapidez David—Su publicación tuvo enormes consecuencias para los dos implicados, Thomas Kaulitz perteneciente a una de las mejores familias de Alemania y único heredero de Empresas Kaulitz y…Bill Trümper.

Tom arrugó la frente al escucharle, David no hacía más que atacar a Bill haciéndole quedar pequeño a su lado, o tratando de intimidarle recalcando el tipo de video que habían protagonizado y que él consideraba de lo más vulgar además de inapropiado para alguien de su clase social.

—Todos tenemos claro que un juicio por este asunto empeoraría significativamente la actual situación con la prensa—siguió diciendo David—Por eso queremos estudiar con ustedes la posibilidad de llegar a un acuerdo.

—Hemos elaborado una generosa propuesta de indemnización para los dos demandantes—intervino el padre de Andreas tomando la palabra—Pero quiero recalcar para que quede muy claro que mi hijo y cliente está haciendo un gran sacrificio al prestarse a este acuerdo. Sus pruebas y testimonios difícilmente habrían bastado para un fallo condenatorio en un juicio.

Mientras hablaba Bill y Tom no paraban de intercambiar miradas, prestaban toda la atención del mundo a sus palabras que eran de lo más rebuscadas para dejar bien claro que su formación académica era la mejor que había recibido y nada tenía que ver con por ejemplo el padre de Bill, quien desde que estallara el nuevo escándalo había tenido que pedir una excedencia en su humilde trabajo debido a la presión a la que estaba siendo sometido.

—La cuestión es si el video podía considerarse explícito—siguió diciendo el padre de Andreas.

— ¿Cómo dice?—intervino Gordon, cansado de su monólogo.

—Mostrar a una persona besando a otra del mismo sexo…alguien gay no puede considerarse un acto de humillación hoy día—explicó el padre de Andreas—Ese video es bastante inocente.

— ¡Inocente!—estalló Gordon sin poderse contener— ¿Cómo puede decir eso?

—Papa, por favor—susurró Bill tratando de que su padre se calmara y dejara sobre todo de gritar.

—Su hijo ha tratado de destruir sus vidas—siguió Gordon con su enfado—Tras el discurso de Tom hemos sido acosados, han quemado banderas del orgullo en mi jardín. Recibimos llamadas de madrugada, amenazas por correo…

Tom escuchaba con mucha atención todo lo que estaba diciendo el padre de Bill, no tenía ni idea de todo por lo que estaban pasando. Bill no se lo había contado, y en esos momentos se estaba arrepintiendo de haber dado su famoso discurso solo para dejar bien claro quién era y que nadie podría decirle qué decir o hacer con su vida.

—Estoy exigiendo justicia para mi hijo—pidió Gordon con firmeza.

— ¿Podemos hacer una pausa?—intervino el abogado de Bill—Quiero hablar con mi cliente.

—Me parece bien—murmuró David tras consultarlo con el padre de Tom con la mirada.

Todos se pusieron en pie y salieron de la biblioteca. Dunja se encargó de buscarles uno de los salones de la mansión para que Bill y su padre pudieran hablar con el abogado mientras que Andreas su su padre se quedaban en otro de los salones.

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—Os seré franco, los padres de Thomas están obedeciendo órdenes directas de la familia real a la que están emparentada—empezó a decir el abogado una vez a solas—Y no quieren que vayan a juicio. Si se sigue adelante con la denuncia os enfrentaríais solos a Andreas y a su abogado, uno de los mejores de Alemania. Y la indemnización que ofrecen es de lo más generosa.

Dejó de hablar para sacar un documento de su cartera que había recibido esa misma mañana antes de la reunión para que diera su visto bueno. Se lo ofreció a Bill quien abrió los ojos como platos al ver la cantidad ahí escrita. Con eso tenía más que suficiente para terminar sus estudios en Hillerska sin beca alguna, incluso le llegaría para la Universidad y todavía tendría el suficiente para poder llevar una mejor vida.

Gordon también había leído la cifra pero eso a él no le decía nada.

—No quiero educar a mi hijo para que aprenda a aceptar sobornos—dijo con firmeza.

—Lo entiendo, pero si siguen adelante podían tener consecuencias desagradables—insistió el abogado—Intentarán sacar a la luz cualquier trapo sucio de su familia, les humillarían ante todo el mundo.

— ¿Más de lo que ya lo han hecho?—preguntó Gordon con ironía—Son como un clan, son métodos de la mafia.

—Yo solo quiero terminar de una vez con esto—pidió Bill desesperado—La familia de Andreas está pasando un bache económico, Tom me dijo que tendrían que vender casi todas sus pertenencias para poder pagar cualquier indemnización. Sería el mejor castigo que podía recibir Andreas.

—Bill, no podemos permitir…—insistió Gordon.

Pero Bill se puso en pie negando con la cabeza.

—Ya no puedo aguantar más esta situación, entiéndeme por favor—suplicó a su padre—Yo…necesito ir un momento al baño, disculpadme.

Salió del salón donde se encontraba y dejó bien cerrada la puerta tras él. Solo necesitaba tomar un poco de aire, sentía que le iba a explotar la cabeza.

Echó a andar sin rumbo fijo, con miedo de perderse en esa gran casa. Pasó por varios salones y se quedó en uno de ellos pensando que alguien del servicio podía verle y pensar que se estaba dedicando a husmear o incluso a robar.

Se paró ante un gran espejo que allí había y se miró en el mientras comprobaba que su ropa y pelo estuvieran perfectos. Distraído como estaba no se dio cuenta de que alguien entraba también en el salón y se le quedaba mirando apoyado en el marco de la puerta con una amplia sonrisa en sus labios.

— ¡Hola!

Se volvió al momento sintiendo que se le iba a salir el corazón del pecho, sonriendo al ver tras él a Tom observándole con una amplia sonrisa que iluminaba su cara.

— ¡Hola!—le devolvió el saludo.

Tom entró del todo en la habitación caminando lentamente sin apartar de él la mirada ni borrar la sonrisa de sus labios. Se colocó a su lado con las manos cogidas a su espalda.

—No me creo que estés aquí—susurró Tom sin dejar de mirarle.

—Yo tampoco—dijo Bill suspirando.

—Aunque…ojalá fuera por otro motivo—se lamentó Tom.

No dejaba de mirarle fijamente haciendo que Bill empezara a sentirse incómodo ante sus mirada.

—No…—murmuró Tom negando con la cabeza—No es como yo me lo había imaginado.

Bill sonrió al escucharle y decidió seguirle el juego, dejando a un lado el motivo de su visita.

— ¿Cómo creías que sería?—preguntó en un susurro.

—Puedo…mostrártelo—contestó Tom con voz ronca.

Bill asintió con la cabeza sin pensarlo un segundo, dejando que Tom le cogiera de la mano y emprendiera el camino saliendo del salón por la puerta por la que él había entrado.

—Espera…¿y mi padre?—preguntó Bill de repente acordándose de que estaba en uno de los salones.

—No van a empezar sin nosotros, Bill—contestó Tom tirando de su mano—Vamos.

Bill se dejó llevar y salieron del salón. Recorrieron un amplio pasillo que conducía a unas escaleras de mármol blanco por las que subieron.

Como ya se imaginaba Tom le estaba llevando a su habitación y le dejó pasar primero. Una vez más Bill se quedó sin aliento al ver lo grande y lujosa que era. Tenía incluso una chimenea de piedra a los pies de la gran cama matrimonial que había en medio de la estancia. El fuego ardía en ella y sentía un agradable calor.

Apoyado en el escritorio de madera maciza que tenía bajo un ventanal Tom le observaba caminar por la estancia sin poder dejar de observarlo todo.

— ¿Te gusta?—preguntó sin poderse contener.

—Es muy acogedor—contestó Bill volviéndose.

Se acercó a la ventana ante la que estaba Tom para observar las vistas descubriendo que daba a los jardines traseros de la mansión. Se quedó observándolos hasta que se volvió y centró en Tom toda su atención.

Levantó una mano y la llevó a su mejilla, acariciándole con suavidad haciéndole separar los labios para suspirar del placer que sentía con sus caricias. Hasta que Tom no lo pudo resistir y cogiéndole del brazo tiró de él para apoderarse al fin de sus labios.

Empezaron a devorarse el uno al otro, hambrientos como estaban tras tanto tiempo separados. Empezaron a caminar sin rumbo hasta que chocaron con la cama y cayeron sobre ella sin separar los labios, rodando entre risas para ver quien quedaba encima.

Ganó Bill. Acomodándose sobre Tom volvió a apoderarse de sus labios y empezó a besarle profundamente hasta que ambos sintieron que les faltaba el aliento.

— ¿Te lo imaginabas así?—preguntó Bill entre jadeos.

—No—contestó Tom en un susurro—Esto es mucho mejor.

Ambos sonrieron y volvieron a juntar sus labios. Entonces Tom se movió con rapidez y rodando por la cama de nuevo le dejó bajo su cuerpo, acomodándose entre sus piernas y empezando a frotarse contra él mientras profundizaba el beso.

Sentía las manos de Bill moverse por su espalda acariciándole con suavidad llegando incluso a ponerlas sobre sus nalgas.

Entonces dejó sus labios y fue bajando por su cuello besando cada centímetro de piel que encontraba en su camino, llegando incluso a usar la lengua para lamer y succionar, notando el dulce sabor de Bill en su boca.

—Thomas…hay que continuar…

Se separaron al momento. Era Dunja quien les había interrumpido. Por suerte la puerta estaba cerrada y Tom sabía que no sería abierta por nadie.

—Ahora vamos—contestó Tom resoplando.

No hubo contestación alguna, Dunja se había retirado en silencio y vuelto a la biblioteca.

— ¿Por qué has hablado en plural?—preguntó Bill en voz baja—Va a saber que estoy aquí contigo.

—Vamos Bill, ambos hemos desaparecido de repente—dijo Tom entre risas—No hay que ser un genio para saber que estamos juntos, dónde y lo que estamos haciendo.

Se levantó con pereza de la cama y le tendió una mano para ayudarle. Bill se incorporó y trató de estirar sus ropas mirando el estado en que había quedado la cama. Toda deshecha, con la huella de su arrebato de pasión.

—Vamos, no quisiera dejar solo a mi padre—murmuró tratando de darse prisa.

Tom asintió con la cabeza, no sabía de lo que el padre de Bill fuera capaz de hacer o decir en su estado. Era normal que estuviera enfadado por todo lo que había pasado, que se preocupara tanto por su hijo.

— ¿Por qué no me dijiste nada de esas amenazas?—preguntó de repente Tom.

—Porque no quería darte más problemas—contestó Bill suspirando—La policía lo sabe y lo está investigando. O eso dicen…

—Dijimos que nada de secretos entre nosotros—le recordó con firmeza Tom—Quiero saber todo lo que te pase, a ti o a tu padre. Le diré a Dunja que investigue esas amenazas, si alguien te hiciera algo yo…

Por eso Bill no le había dicho nada, no quería añadir más preocupaciones a las que ya tenía. Y la respuesta de Tom era la de protegerle a toda costa sin importarle nada más o el disgusto que pudiera darle a sus padres.

Pensar en ellos le hizo acordarse de cómo había a la madre, y no pudo evitar preguntar por su estado.

— ¿Le pasa algo a tu madre?—preguntó Bill.

—La situación ha podido con ella—contestó Tom suspirando—Lleva tiempo aguantando mucha presión, desde el accidente de coche que tuvo con mi padre y luego yo no hago más que dar problemas, y ella intercediendo entre mi padre y yo para que me acepte como soy. Y encima en estas fechas…

Dejó de hablar de repente, y Bill se le quedó mirando con una ceja alzada.

—Esta época del año es muy dolorosa para mi madre—explicó Tom no queriendo entrar en detalles.

— ¿Por qué?—quiso saber Bill.

Estaba a punto de negarse a contestar, pero como bien le había recordado minutos antes entre ellos no podían haber más secretos. Y además, le haría bien hablarlo con alguien. Nunca había podio hacerlo.

—Es el aniversario de la muerte de mi hermano—contestó Tom para su sorpresa.

— ¿Tú…tenías un hermano?—preguntó Bill casi sin voz.

—Bueno, no un hermano de verdad pero como si lo fuera—explicó Tom—Era el hijo de los mejores amigos de mis padres, aunque era más mayor que yo pasábamos mucho tiempo juntos y….bueno, cayó enfermo y no lo pudo superar. Hubiera cumplido 23 años.

Bill cogió su mano y se la apretó con cariño, era la primera vez que le hablaba del tema. Y se notaba que necesitaba desahogarse.

—Se llamaba Eric Jürgens, y era el mejor en todo—empezó a decir Tom sonriendo ampliamente—Mi madre le tenía mucho aprecio y nunca pudo superar su muerte, además tras ella sus padres decidieron mudarse rotos por el dolor y hace mucho tiempo que no se ven. Les duele mucho verme a mi por ejemplo y recordar lo bien que nos llevábamos Eric y yo. Siempre juntos los 3…

Arrugó la frente al decirlo, había otra persona que también había llegado a considerar un hermano y había traicionado de la peor manera.

—Andreas era muy amigo también de Eric, ¿verdad?—apuntó Bill.

—Su muerte fue un palo para los dos—explicó Tom—Entonces Andreas ya estaba interno en Hillerska y eso terminó de distanciarnos. Eric también fue a Hillerska, creo que por eso mis padres me enviaron como último recurso. Quisieron evitarlo por los recuerdos y me permitieron asistir a un instituto público pero tras mi pelea decidieron que necesitaba disciplina y si Hillerska fue la elección perfecta para Eric también lo sería para mí.

Dejó de hablar y Bill observó que tenía los ojos llenos de lágrimas. No sabía qué hacer para consolarle, le había abierto el corazón de una manera que jamás se había esperado.

—Será mejor que bajemos, no están esperando—murmuró Tom carraspeando.

Bill asintió con la cabeza y tras dejar que se limpiara las lágrimas regresaron a la biblioteca cogidos de la mano, soltándose antes de entrar en la estancia.

Continúa…

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por lyra

Escritora del fandom

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