Jóvenes Rebeldes 3

Fanfic TWC / TOLL de lyra

Capítulo 3

Al día siguiente, Thomas se levantó en cuanto sonó el despertador. La noche anterior había tenido la oportunidad a conocer a varios compañeros de internado y tuvo que admitir que tampoco era tan malo como había pensado. Y así de animado se levantó su primer día. Eran las 7 de la mañana, las clases empezaban a las 8 y tenía media hora antes del desayuno para ducharse y ponerse el uniforme.

Salió de la habitación y fue al baño común que había al fondo del pasillo. Entró en el saludando a sus nuevos compañeros y tras dejar sobre un banco el pijama que llevaba entró en una de las duchas comunes. Se dio prisa, no quería retrasarse el primer día. Y a decir verdad, se sentía algo incómodo allí desnudo delante de tanta gente a la que aún no había tenido oportunidad de conocer.

Salió del baño vistiendo solo una toalla y regresó a la habitación para ponerse su uniforme. Y una vez vestido bajó a desayunar al comedor. Se sentó en su mesa, los de primero debían sentarse juntos y tras saludar a su primo con la cabeza ocupó su asiento junto al resto de sus compañeros, algunos de los cuales ya había conocido la noche anterior.

Desayunó mientras le ponían al día de las clases y deberes que habían tenido esos días.

—No te preocupes Thomas, cualquier duda que tengas te ayudaré.

Tom sonrió al chico que sentado a su lado se ofrecía en echarle una mano. Le había conocido la noche anterior, se llamaba Charles Edwin y por lo visto sus familias eran amigas. No era extraño, casi todos al final se conocían gracias a que sus padres compartían negocios.

Terminaron de desayunar y saliendo del comedor Charles le guio a la que iba a ser su clase. Ocuparon el mismo pupitre, observando Thomas que en su misma clase estaba el chico del coro que tan bien había cantado la tarde anterior.

—Buenos días clase.

Todos los estudiantes se pusieron en pie para recibir al profesor que acababa de entrar por la puerta.

—Buenos días señor—saludaron todos a coro.

Esperaron a que se sentara él primero y luego todos ocuparon de nuevo sus asientos.

Su primera clase resultó ser Algebra, estaban repartiendo un examen hecho dos días atrás y que a Thomas se le repetiría la próxima semana en cuanto se pusiera al día de la clase. Después tuvo Gramática, Ciencias y Francés. Cuando llegó la hora de comer Thomas casi saltó de alegría. Para ser su primer día había resultado más duro y largo de lo que se lo esperaba.

Entró en el comedor y ocupó su asiento, descubriendo que en su misma mesa estaba de nuevo el chico del coro comiendo en soledad. No se lo pensó dos veces y cogiendo su plato se sentó a su lado.

—Hola—saludó dedicándole una sonrisa—No nos han presentado, soy Thomas.

El chico se limpió con la servilleta antes de contestar.

—Encantado, soy Bill.

—No te he visto esta mañana en el desayuno—comentó Tom con naturalidad— ¿Te sentías mal? ¿O te has quedado dormido?

—Yo…no soy residente del internado—murmuró Bill carraspeando.

—Oh…lo siento, no lo sabía—se disculpó Tom.

—No te preocupes, no pasa nada—dijo Bill sintiéndose algo incómodo.

Siguió comiendo en silencio, con Tom a su lado al parecer muy interesado en saber más de él.

— ¿Y te dejan comer aquí con los demás presos…perdón, internos?—preguntó Tom, haciéndole reír.

—En algún lugar tendré que comer—contestó entre risas Bill.

— ¿Y cómo es que estás aquí en Hillerska, habiendo institutos mejores que un internado?—quiso saber Tom.

—Aquí el plan de estudios es cien veces mejor—explicó Bill—Yo recibí una beca, no por mis notas por supuesto. Pero espero mejorar, quiero esforzarme todo lo que pueda y me dejen.

—Pues si necesitas ayuda con algo, te ayudo encantado—se ofreció al momento Tom.

Bill se le quedó mirando sin saber qué decir. Era la primera vez que alguien se ofrecía en ayudarle. O que le dirigía la palabra más bien.

—Cantas muy bien—soltó Tom de repente.

—Gracias—susurró Bill tragando con dificultad.

— ¡Thomas!

Tom maldijo por lo bajo, alzó la cabeza y miró a su primo quien le había llamado a voces desde el otro extremo de la mesa.

—Ven, come con nosotros—invitó Andreas.

Tom se levantó resoplando, cogió de nuevo su plato y se despidió de su nuevo amigo.

—Nos vemos más tarde—dijo Tom sonriéndole—En clase de remo, Andreas ha insistido.

—Lo siento, tengo ensayo del coro—se disculpó Bill—Además, los deportes no van conmigo. No sabría ni cómo coger un remo.

—Pues te enseño cuando quieras—se ofreció Tom de nuevo.

—Thomas, vamos—insistió Andreas.

Tom le fulminó con la mirada y se separó con pesar de Bill. Fue a la mesa de los de tercero y se sentó al lado de Andreas ocupando la silla dejada a regañadientes por Gustav.

—Cuidado con quien te juntas—murmuró Andreas mirándole fijamente—Y que sea la última vez que me haces llamarte 2 veces.

—Estaba hablando con Bill, no veo que hay de malo en eso—se defendió Tom.

—Que no es de los nuestros—dijo Andreas, como si no hubiera necesidad de explicar nada más.

—No es buena compañía—intervino Georg— ¿No has visto sus pintas?

Tom se le quedó mirando, esperando a que se explicara mejor.

—Bill es marica….perdón, gay—aclaró Georg—No sé que pinta en un internado como este, con tantos objetivos a su alrededor.

— ¿Objetivos?—repitió Tom sin entender.

—Vamos, si fuera una chica te diría que estaría buscando arrimarse al mejor partido—explicó Georg entre risas—Pero vamos, lo lleva claro si piensa que podrá confraternizar con alguien de nuestro estatus, como mucho se puede llevar un buen polvo.

—Estamos comiendo, Georg—le riñó Andreas, no pudiendo evitar sonreír ante la brusquedad de su amigo.

—No te acerques a él, a no ser que andes buscando una mamada—siguió diciendo Georg.

Todos en la mesa rompieron a reír. Todos menos Tom, quien se volvió para ver como Bill terminaba de comer y se levantaba. No creía que les hubiera escuchado, la absurda conversación que había mantenido con sus compañeros de mesa. Esperaba que no, y de haberla escuchado se encargaría de ir en persona a pedirle perdón.

Porque él no pensaba como ellos. Porque veía a Bill tan frágil que lo único que le inspiraba es ir a darle un fuerte abrazo, estrecharle en sus brazos y susurrarle al oído que a su lado nunca nadie le iba a volver a hacer daño….

&

Esa tarde mientras Bill ensayaba con el coro Alex hacía los deberes en la biblioteca mientras esperaba a que terminara. Pero no estaba concentrado del todo, hasta que vio pasar a Andreas en compañía de Georg y se levantó con rapidez dejando sus libros sobre la mesa de la biblioteca.

—Andreas—llamó en voz baja.

El aludido se volvió, echándole una mirada de arriba abajo.

—Ah, Alexander—dijo al cabo de unos segundos.

—Casi tengo el alcohol—explicó en un susurro Alex—Mi hermana lo va a comprar esta tarde.

— ¡Genial!—dijo sonriendo Andreas—Mañana lo traes y dejas en el establo como habíamos quedado. El caballo de Peter está en el numero 8, debajo de unas mantas.

—De acuerdo—asintió Alex— ¿Y cómo hacemos con el dinero? ¿Una transferencia?

—Bueno, primero me tendrás que decir cuánto es—dijo sonriendo Andreas—Tú tranquilo, traer el alcohol y el lunes te pago. Cuando se me haya pasado la resaca.

Alex asintió de nuevo con la cabeza y regresó a su sitio en la biblioteca.

—Le tienes comiendo en tu mano—comentó entre risas Georg.

—Ya te digo, este por pasar más tiempo con los mayores hará todo lo que yo le pida—dijo sonriendo Andreas—Podemos divertirnos un poco con él, será nuestra mascota.

&

Tal y como había dicho Alex, esa misma tarde Clarisse compró el alcohol que le habían encargado. Fue hasta una gasolinera cercana donde no la conocían y allí realizó la compra, no quería que en el pueblo se comentara lo que había estado haciendo. Tampoco quería meter en problemas a su hermano ni que se enteraran en el internado.

De vuelta a casa guardaron las bebidas en dos mochilas que Alex escondió bajo la cama.

—Prometedme que vosotros dos no lo vais a probar—dijo Clarisse muy seria, dirigiéndose sobre todo a Bill quien parecía tener más cabeza que el loco de su hermano.

—Si yo no quiero ir a la fiesta—repitió Bill resoplando.

—Vamos Bill, es tu oportunidad de hablar con Thomas—le recordó sonriendo Alex.

—Ya hemos hablado—dijo Bill con naturalidad.

— ¿Y no me dices nada?—gritó sin querer Alex.

—Porque no hay nada que contar, y baja la voz—pidió Bill en un susurro—Hoy se me acercó a la hora de la comida y se presentó. Nada más.

— ¿Tenemos media hora para comer y solo se ha presentado?—inquirió Alex.

—Bueno, me estuvo preguntando cómo es que estudiaba en Hillerska habiendo sitios mejores y yo le dije que para mi Hillerska era el mejor de los institutos—explicó por encima Bill.

—Ya, quería saber qué hacía alguien como nosotros en un sitio tan pijo como Hillerska—gruñó Alex.

—Thomas solo se ha interesado de vuestra situación, nada más—intervino Clarisse— ¿Te dijo algo más? ¿Soltó algún comentario incómodo como hacen alguno de esos ricos que estudian allí?

Bill negó con la cabeza, no era la primera vez que alguno decía algo sobre la chusma que entraba gratis a estudiar en el internado. Era el pan de cada día, soportar ciertos comentarios o miradas de los que los menospreciaban.

Pero Thomas no era como ellos, se sentó a hablar con él porque le vio solo. Y le hizo sonreír, la verdad era que le había caído mejor de lo que se lo esperaba.

— ¿Qué te dijo?—quiso saber Alex, al ver que no contestada y se limitaba a sonreír.

—Oh…nada más—murmuró carraspeando Bill—Le llamó Andreas y le ordenó que se fuera a comer con los de tercero.

—Que pena, seguro que si os dejan un poco más hubiera terminado pidiéndote una cita—se lamentó Clarisse.

—Y dale, que Thomas no es gay—murmuró con cansancio Bill—Solo quería ser amable conmigo.

—No te fíes de él—dijo Alex con firmeza—De ninguno de Hillerska, solo quieren reírse de nosotros.

—Y por eso tú has comprado todo este alcohol, para complacer a Andreas—picó con sorna Bill.

—He conseguido que nos invite a la fiesta—le recordó Alex.

—Tú lo has dicho, para reírse de nosotros—repitió Bill—Andreas no es de fiar, sabes que se cree el dueño de Hillerska y como descubran lo de la fiesta no se lo pensará dos veces en delatarte como el culpable del alcohol.

—Bill tiene razón, sería mejor devolverlo—dijo Clarisse mirando a su hermano.

—No, lo he prometido—se negó en rotundo Alex—Y nadie nos va a pillar, no es la primera fiesta que hacen y nunca nadie se ha enterado. Cambia esa cara Bill, te aseguro que te lo vas a pasar muy bien y Thomas estará allí para verlo.

&

Al día siguiente Bill le ayudó a regañadientes a esconder el alcohol en los establos tal y como habían quedado. Tuvieron que darse prisa y hacerlo antes de la primera clase cuando todos los internos y profesores estaban desayunando.

Una vez bien escondido corrieron a su primera clase. Tenían Ciencias y se estaban organizando para realizar un trabajo entre 4. Bill no sabía a quien se le había ocurrido pero le tocó trabajar con Alex, Charles y Thomas. No podía creerse su mala suerte, porque tras la conversación de la noche anterior no podía evitar sentirse muy nervioso cada vez que Thomas le hablaba tratando de ser amable con él. Sobre todo porque siempre le estaba sonriendo…

Esa tarde tras la comida se habían reunido en la biblioteca para empezar el trabajo. Mientras que Alex y Charles buscaban algunos libros que les ayudaría Bill se dedicaba a explicarle a Thomas como iban a desarrollar los temas.

—Yo creo que alguien debería de encargarse de ir apuntando la bibliografía antes de que se nos olvide—decía Bill cogiendo uno de los libros que ya habían escogido.

—Tenemos una semana para hacer el trabajo, espero que nos dé tiempo—comentó Tom.

—Bueno, este fin de semana no creo que trabajemos mucho—se le escapó a Bill.

— ¿Por qué?—quiso saber Tom.

Bill se mordió el labio antes de contestar, se suponía que Thomas no podía saber nada de la fiesta. Y casi se había ido de la lengua.

—Oh, tengo que ayudar en casa—murmuró Bill.

—Claro, pero podemos quedarnos por las tardes aquí en la biblioteca—dijo sonriendo Tom—Y también podemos trabajar a distancia. Crearé un grupo de WhatsApp para poder hablar del trabajo. Dame tu móvil y el de Alex.

Bill se los dio sin problema, no veía nada de malo en que Thomas tuviera su móvil.

—Hecho—dijo Tom sonriendo—Así si tenemos alguna duda podemos comentarla en el grupo y no esperar a vernos al día siguiente en clase.

—Yo en Ciencias no tengo problema, pero si con Matemáticas—comentó con naturalidad Bill.

—Pues a mi se me dan muy bien, te ayudo con lo que quieras—se ofreció Tom—Ya tienes mi móvil, puedes llamarme con las dudas que tengas. De lo que sea.

—No quisiera molestarte—susurró Bill.

—No es ninguna molestia Bill—dijo Tom con firmeza—Quiero ayudarte a subir esas notas, que Hillerska se sienta orgulloso de ti.

Bill sonrió al escucharle, era la primera vez que alguien se preocupaba de que estudiara en condiciones.

— ¿Thomas?

Tom maldijo por lo bajo y se volvió para ver a su primo negando con la cabeza.

—Ahora vengo, disculpa—dijo Tom levantándose.

Fue hacia donde estaba su primo, cruzándose de brazos sabiendo que le iba a reñir de nuevo.

—Estamos haciendo un trabajo de clase—dijo antes de que Andreas dijera nada.

— ¿No había más gente con la que hacerlo?—quiso saber Andreas.

—El profesor Schneider ha creado los grupos, yo no he tenido nada que ver—se defendió Tom—Además, no estamos solo los dos. También están Charles y Alexander.

—Vaya, pues te va a tocar hacer el trabajo tú solo—rio Andreas—Bill y Alexander no son dos lumbreras, y Charles comete muchas faltas de ortografía que bajan la nota aunque el trabajo sea excelente. Te va a tocar ponerte las pilas.

—Muchas gracias por el consejo, y ahora si me disculpas tengo que seguir estudiando—dijo Tom a modo de despedida.

Regresó con Bill, quien se mantuvo en silencio sentado a su lado.

—Lo siento mucho Bill—se disculpó Tom.

—No es culpa tuya—murmuró Bill quitándole importancia—Ya estoy acostumbrado.

—Andreas debería pensar antes de decir esas cosas—estalló Tom sin poderse contener—Nunca me han gustado esos aires de superioridad que se da, por eso no hemos tenido mucho contacto.

Bill alzó la cabeza al escucharle, notando la rabia en sus palabras.

—Ese era uno de los motivos por los que quería estudiar en un instituto público—siguió diciendo Tom—Allí todo es real, se valora más tu esfuerzo sin importar el dinero que tengas. Aquí ya se sabe quienes son nuestros padres y solo quieren halagarles a ellos subiendo nuestras notas aunque sean mediocres. Por eso quiero ayudarte.

Bill se quedó sin palabras, Thomas le parecía muy sincero.

—Quiero demostrarles que sin dinero también hay inteligencia. Y esfuerzo—dijo con firmeza Tom.

—No quiero que te metas en problemas por mi culpa—susurró Bill—De verdad, no importa.

—Si que importa.—insistió Tom—Ya también quiero pedirte perdón si ayer en la comida te ofendieron las palabras de Andreas y sus amigos. Quiero que sepas que no estoy de acuerdo con ellos en nada de lo que dijeron.

Bill no sabía que decir, la verdad era que no les había escuchado pero se imaginaba que una vez más se estaban metiendo con él por su forma de ser. Y Thomas le estaba defendiendo con uñas y dientes.

Como un caballero con su armadura, defendiendo de los dragones al amor de su vida.…

Continuará…

por lyra

Escritora del fandom

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