Jóvenes Rebeldes 31

Fanfic de lyra. Parte III

Capítulo 31

Esa tarde Bill tenía ensayo con el coro aunque no le apetecía mucho la verdad. Hubiera preferido pasar esa hora que le quedaba antes de coger el autobús perdido con Tom en la biblioteca haciendo como si estudiaban mientras se cogían de las manos y se susurraban al oído lo mucho que se extrañaban.

Pero no podía faltar al ensayo, Müller estaba repartiendo las partituras entre los alumnos cuando entró en el aula de música y ocupó su sitio en el coro.

—Vamos a repasar las canciones clásicas de la noche de Walpurgis—explicó Müller.

La noche de Walpurgis era una fiesta que se celebraba en todo el Norte de Europa el 30 de Abril y que se extendía hasta la madrugada del 1 de mayo. También era conocida como la Noche de Brujas y era especial para Hillerska porque ese día los alumnos de tercero tenían una ceremonia previa a la graduación.

—Perdón señor Müller—intervino Stephan, compañero de coro de Bill— ¿Vamos a celebrar Walpurgis?

—Aún no lo sabemos—contestó Müller.

—Me parece absurdo ensayar si luego no vamos a poder actuar—comentó Stephan.

—Entiendo vuestra preocupación pero vamos a ensayar como si fuera a celebrarse—insistió Müller.

Dejó de hablar cuando llamaron a la puerta y esta se abrió al momento. Para sorpresa de Bill era Tom entrando en el aula de música con una amplia sonrisa.

—Vamos a tener un nuevo miembro en el coro—anunció Müller dejando a todos sin palabras.

Tom ocupó su sitio en el coro que resultó ser al lado de un sonriente Bill. Müller levantó su mano y se dispuso a dirigir al coro que rápidamente se repuso de la sorpresa y empezó a cantar una de las típicas canciones de la noche de Walpurgis.

Al lado de Bill, Tom se puso a cantar también con toda naturalidad demostrando que aunque su voz no era tan perfecta se podía defender. Necesitaba más práctica, y estaba seguro que con el tiempo lograría que el coro se sintiera orgulloso de él.

Terminado el ensayo todos regresaron a su habitaciones para estudiar. Menos una pareja que aprovechando que estaban a solas en el pasillo se despedían devorándose a besos contra las taquillas.

— ¿En serio has dejado el remo?—preguntó Bill entre los brazos de Tom mientras trataba de recuperar el aliento.

Tom asintió con la cabeza mientras le abrazaba con más fuerza y le hacía alzar la cara para empezar a besarle en el cuello una y otra vez.

—No sabía que te gustaba cantar—susurró Bill sintiendo que se estremecía de placer al sentir su lengua contra su piel—O que lo hicieras tan bien.

—No me gusta cantar—murmuró Tom contra su cuello—Me gusta oírte cantar a ti…y así puedo verte fuera de clase.

Bill sonrió al escucharle, solo de esa manera podrían pasar una hora más juntos antes de que él tuviera que coger el autobús y regresar a casa.

—Ven…vamos…—susurró Tom tirando de Bill.

Quería buscar un rincón solitario donde poder disfrutar más cómodamente de su compañía.

—No puedo, voy a perder el autobús—dijo Bill suspirando—Tengo que irme, si llego tarde mi padre me matará.

Tom resopló al escucharle pero le soltó dejando que recogiera su mochila y se marchara por el pasillo en dirección contraria.

&

Mientras, Andreas trabajaba en su habitación redactando el comunicado que quería entregar a la inspección de educación con la intención de que vieran todo lo que sus compañeros pensaban de Hillerska.

— ¿Puedo pasar, Andreas?—preguntó Georg llamando a la puerta.

Andreas le dio permiso y vio como su amigo entraba y cerraba tras él la puerta.

—Oye Andreas…eso de las iniciaciones…—empezó a decir Georg en voz baja.

—Hace mucho que no pienso en eso—murmuró Andreas sin entrar en más detalle.

—Yo no puedo hablar de eso con Gustav porque para él solo fue una broma—empezó a decir Georg.

—Porque era una broma—insistió Andreas, viéndole alzar una ceja—Aunque tal vez…no fuera muy graciosa.

—Para algunos no lo fue—dijo Georg con firmeza—Porque tú eres el único que sabes que soy gay y lo mal que lo pasé. Y no me atrevo a decírselo a Gustav, sois mis mejores amigos pero con él sé que no puedo hablar de este tema. Para él las iniciaciones solo son inocentes bromas. Nada más.

—Les pusimos freno—le recordó Andreas—Prometimos que cuando estuviéramos en tercero nuestros rituales de iniciación serían diferentes. Y lo hemos cumplido, nosotros no fuimos tan crueles con los de primero.

Georg asintió con la cabeza, en eso su conciencia estaba muy tranquila.

—No sé si quiero hacer público lo que nos pasó a nosotros—murmuró Andreas—Y que todo el mundo lo sepa, y menos en estas circunstancias.

—Yo tampoco quiero que se sepa—dijo Georg asintiendo con la cabeza—En fin, te dejo que sigas con la declaración.

Dio media vuelta y salió de la habitación, dejando a Andreas sumido en dolorosos recuerdos.

&

Al día siguiente Andreas disfrutaba del tiempo de recreo. De pie ante su taquilla guardaba los libros que ya no iba a necesitar esa mañana observando la biblioteca donde Bill y Tom estudiaban juntos sentados en una mesa.

Le pareció muy raro no ver a Alex con ellos, siempre parecía estar pegado a Bill como una lapa pero desde Pascua apenas le había visto por el internado y aunque en el fondo le daba igual lo que le pasara no podía evitar sentir curiosidad por él.

Había tratado de que hiciera las cosas bien cuando le avisó de que Bill le iba a denunciar a la policía, aunque al final lo había hecho él mismo pero para compensar a su amigo.

En el fondo era un buen chico, y Bill era su mejor amigo. ¿Dónde estaba en esos momentos? ¿Por qué ya no les había vuelto a ver juntos?

Vio que Tom se levantaba en busca de un libro y aprovechó ese momento. Al fondo de la biblioteca estaba Malin observándolo todo, pero sabía que él no era una amenaza y pudo acercarse a Bill con facilidad antes de que Tom regresara.

—Hola—saludó en voz baja.

Bill levantó la mirada de sus apuntes y se le quedó mirando, sorprendido de que le estuviera dirigiendo la palabra.

— ¿Querías algo?—preguntó Bill muy serio.

—Solo quería preguntarte cómo…cómo está Alex—tartamudeó Andreas sin poder evitarlo—No quisiera molestarte, solo quería saber si está bien. Hace mucho que no le veo contigo…

— ¿Qué si está bien?—repitió Bill resoplando—Está viviendo un infierno por tu culpa. Sólo quiere que le perdone por lo que hizo pero yo no puedo hacerlo, gracias a ti he perdido a mi mejor amigo. ¿Contento?

Andreas negó con la cabeza y sabiendo que había sido un estúpido por preguntar dio media vuelta y se perdió por uno de los pasillos de la biblioteca.

Pero Tom le había visto conversar con Bill y enseguida dejó de buscar el libro que necesitaba y fue corriendo al lado de Bill.

— ¿Qué quería?—preguntó sin aliento.

—Preguntaba si Alex estaba bien—contestó Bill resoplando— ¿Cómo quiere que lo esté?

Tom se volvió de inmediato y fue en búsqueda de su primo al que halló en el pasillo de al lado.

— ¿Qué demonios crees que haces, Andreas?—estalló colocándose a su lado.

—Solo quería saber si Alex estaba bien—se defendió resoplando Andreas.

—Hicimos un trato—le recordó Tom siseando—Mantenernos alejados el uno del otro. Y eso incluye a Bill, no puedes hablar con él ni con Alex.

—Tú no puedes decidir con quien puedo hablar y con quien no—siseó a su vez Andreas.

—No vas a hablar ni a mirar…ni siquiera respirarás cerca de ninguno de nosotros—ordenó Tom atreviéndose a darle un ligero empujón en el hombro mientras que hablaba— ¿Crees que tienes poder por ser mi posible sustituto en la empresa de mi padre? ¡No lo tienes!

— ¿Y tú si?—soltó Andreas dando un paso en su dirección.

—Mi familia es tu dueña—replicó Tom—Y vas a obedecerme.

—De eso nada, yo no trabajo para ti—dejó Andreas bien claro—Tú todavía no eres quien manda en la empresa.

Le devolvió el empujón recibido en el hombro y entonces Tom no se pudo contener. Se lanzó contra él empujándole con todas sus fuerzas contra una de las mesas de la biblioteca. Andreas se golpeó con ella pero se repuso con rapidez y volviéndose fue a por Tom golpeándole al tiempo que le empujaba contra una de las estanterías cargadas de libros.

Se enzarzaron en una pelea cayendo al suelo mientras se pegaban puñetazos entre ellos. A su alrededor los estudiantes que había en la biblioteca les animaban, todos menos Bill que no sabía que hacer para poder separarlos.

Fue entonces cuando intervino Malin, cogió a Andreas y se lo quitó de encima. Bill aprovechó para arrodillarse en el suelo sujetando a Tom por los hombros, pidiéndole con voz firme que no se levantara mientras que Malin sacaba a Andreas a rastras de la biblioteca.

&

Media hora después se hallaban los dos ante el psicólogo de Hillerska. Habían tenido tiempo de curar sus heridas, un labio partido en Tom y una pequeña brecha en la frente de Andreas, además de sus nudillos dañados y algún otro golpe en sus estómagos.

Estaban en silencio, ninguno de los dos se atrevía a dar el primer paso en reconocer que se habían excedido y no iba a volver a suceder.

—Ha sido en broma—dijo al fin Tom, cansado de tanto silencio.

—Si, era…una pelea de mentira—murmuró Andreas.

— ¿Una pelea de mentira?—repitió Nilsson, viéndoles a los dos asentir con la cabeza— ¿Por eso Thomas ha terminado con un labio roto y tú con esa brecha en la frente?

Los dos resoplaron al escucharle, era imposible engañar a nadie con las pruebas que ambos mostraban en sus cuerpos.

—Esto que está ocurriendo entre vosotros no preocupa solo a Hillerska—empezó a decir Nilsson—Preocupa también a vuestras familias, así que por eso hemos decidido que los dos vendréis a unas sesiones de mediación aquí conmigo, una vez a la semana.

— ¿Los dos juntos?—murmuró Tom resoplando.

—No hace falta, no volverá a suceder—apuntó Andreas negando con la cabeza.

—Ya está decidido—dijo con firmeza Nilsson—Antes estabais muy unido, y por lo que tengo entendido erais muy amigos de Eric Jürgens, teníais una relación muy estrecha con él.

—Andreas no era tan amigo de Eric—soltó Tom sin poderse contener—No le conocía tan bien.

—Y tú tampoco—apuntó con firmeza Andreas.

Se quedaron mirando fijamente entre ellos, era la primera vez que hablaban de Eric tras su muerte y cada uno defendía que le había conocido mejor que el otro.

&

No había podido despedirse de Tom esa tarde, tras la pelea había sido llevado primero a enfermería para curar ese labio y luego al despacho del psicólogo por orden de Nolan, junto con Andreas.

Había tenido que regresar a casa cuando llegó la hora de coger el autobús y en esos momentos estaba sentado en la cama sin poder sacarse a Tom de la cabeza.

Cogió una libreta y empezó a apuntar en ella mientras tarareaba una nueva canción.

«Solo déjalo pasar

Olvida sus miradas y sus palabras

No dejes que te vean así…»

No podía dejar de escribir y minutos después tenía media canción ya escrita junto con la melodía. Entonces cogió el móvil y dejándolo sobre la mesilla apoyado en unos libros le dio a grabar mientras cogía su teclado y cantaba sentado en la cama.

«Solo déjalo pasar

Olvida sus miradas y sus palabras

No dejes que te vean así

Yo puedo ser tu revolución

Protegernos de los demás

Seamos una revolución

Nos tenemos el uno al otro

Si, podemos ser una revolución

Si no hay otra salida

No hay otra salida

No hay otra salida…»

Terminó de cantar y extendiendo la mano cogió el móvil para ver qué tal había quedado. Y tras eso siguió un impulso y lo subió a su cuenta de Instagram. Dejó el móvil sobre la cama y esperó en silencio 10 minutos, para luego cogerlo y leer con una amplia sonrisa en los labios todos los comentarios que ya había recibido.

.

«¡Me encanta!»

«No sabia que cantaras tan bien»

«¡Viva la Revolución!»

&

Encerrado en su habitación Tom trataba de estudiar. Le dolía le labio y después de la pelea con Andreas y sabiendo que tendrían que asistir los dos juntos a terapia no se podía concentrar.

Escuchó que llamaban a la puerta y se levantó con rapidez. Sabía que sería uno de los profesores o el conserje, Malin no dejaría que ningún compañero suyo le molestara mientras estudiaba o quisiera entrar en su habitación sin haber recibido ella antes cualquier indicación.

Abrió la puerta y tal y como había pensado era uno de sus profesores al que le tocaba custodiar los móviles de los alumnos.

—Tiene un mensaje en el móvil—le explicó.

A pesar de no poder usar el móvil durante todo el día se les tenía permitido contestar cualquier llamada que recibieran o mensaje si procedían de sus familias.

—Gracias—murmuró Tom cogiendo con rapidez su móvil.

Volvió a cerrar la puerta y vio que era un mensaje de Dunja que se apresuró a leer.

«Habla con Bill, ya te advertí sobre esto»

Junto con el mensaje había un enlace que Tom pulsó mientras se sentaba en la cama. Era un video, aparecía Bill sentado en su habitación cantando y tocando el teclado.

Escuchó la canción entera concentrándose en la letra, una vez más había escrito sus sentimientos hablando sobre ellos.

El video terminó y sabiendo que tenía que hacerlo llamó a Bill resoplando.

— ¡Hola!—saludó Bill muy emocionado— ¿Estás bien?

No le había podido ver tras la pelea, era normal que estuviera muy preocupado por él.

—Si, sobreviviré—contestó Tom cogiendo aire—Escucha, ese video que has publicado…es precioso pero…no quiero que te lluevan las críticas por eso.

—Yo tampoco pero puedo publicar lo que quiera, ¿no?—quiso saber Bill poniéndose a la defensiva.

—Claro que puedes pero es que no quiero que…—dijo Tom sintiendo que no hallaba las palabras adecuadas—Es la letra, la gente la puede interpretar de muchas maneras y pueden hacerte daño.

—Simplemente me puse a cantar y salió así la letra—explicó Bill defendiéndose—La gente puede interpretarla como quiera, pero no creo que haga mal defendiéndonos.

—No, y es un detalle pero todo lo que haces me afecta a mi y a mi familia—soltó Tom de carrerilla—Y es una mierda lo sé pero…me gustaría tener vida privada y es imposible si publicas cosas así.

—Vale, lo entiendo—murmuró Bill resoplando—Tengo que colgar, acaba de llegar mi padre.

—Te quiero—se apresuró a decir Tom antes de que le dejara con la palabra en la boca.

—Yo también te quiero—murmuró Bill.

—Un beso, que descanses—susurró Tom suspirando.

—Buenas noches—se despidió Bill también.

Colgó la llamada y dejó el móvil sobre la cama. Estaba claro que Bill se había enfadado, no le había sentado bien que le pidiera que no publicara nada relacionado con ellos pero no quedaba otro remedio.

&

Ese fin de semana se celebraba la tan ansiada acampada. Por suerte para Bill su padre no puso impedimento alguno para que fuera, era una actividad programada de Hillerska pero no le hacía mucha gracia que su hijo compartiera tienda con Tom, no podía hacer nada por impedírselo además que el chico también estaba pasando lo suyo y necesitaba unos días de distracción.

Estaba al tanto del estado de salud de su madre, ocasionado en parte por todo el escándalo que se había montado por el discurso dado en la celebración del centenario de Hillerska seguido luego por la denuncia de Alex que había tenido unas consecuencias que nadie se hubiera imaginado jamás.

Esa mañana Bill se levantó más temprano de lo habitual para ser sábado, tenía que estar a las 8 en Hillerska para emprender la caminata de 1 hora hasta el lugar escogido para acampar, a orillas de un lago donde no se podrían bañar pues aún hacía demasiado frío para eso.

Ya lo tenía todo preparado, ropa para ese día, algo de comida y su saco de dormir. Había quedado con Clarisse, ella les llevaría a él y a Alex hasta Hillerska y luego se reuniría con sus amigas del otro internado.

Cogiendo su mochila se la cargó al hombro y se despidió de su padre hasta el domingo por la tarde. Salió de casa y fue a la de al lado donde Clarisse ya cargaba el coche con todo lo necesario.

— ¡Buenos días!—saludó Clarisse al verle— ¿Emocionado por la acampada?

Bill asintió con la cabeza esbozando una amplia sonrisa. Estaba ansioso de que empezara ese fin de semana para poder disfrutar de la compañía de Tom.

Clarisse le cogió el saco de dormir y la mochila y lo guardó todo en el maletero.

—Ahora viene Alex—le explicó en voz baja—Sé que te pido mucho pero me gustaría que trataras de hablar con él, no le dejes solo en la acampada.

—Es él quien quiere estar solo—apuntó Bill—Hay más compañeros en clase pero es que no quiere hablar con nadie. Ya ni va con esos amigos de segundo que tenía a principio de año, ni siquiera con Patrick con el que tan bien se llevaba.

—Si le dejaban estar con ellos fue porque Andreas les invitaba a todas las fiestas que daban gracias al chantaje que le estaba haciendo Alex—explicó Clarisse con rabia—Pero como ya ha salido todo a la luz se han terminado las fiestas y con ellas su amistad con Alex. Le estaban utilizando y ahora se ha dado cuenta. Está muy deprimido sobre todo por haberte perdido como amigo, sus notas están bajando y mis padres comprenden que lo esté pasando mal y por eso no le están castigando aunque le piden que se esfuerce un poco más.

Bill resopló al escucharlo, la verdad es que no sabía nada de Alex desde Pascua. Antes siempre estaban estudiando o haciendo los deberes juntos, pero desde entonces cada uno iba por su lado y no tenía ni idea de que le iba tan mal en los estudios.

—No te prometo nada—murmuró Bill cediendo un poco.

Clarisse sonrió al escucharle, esperaba que con el tiempo dejaran atrás el pasado y volvieran a ser amigos, no tan unidos como antes pero al menos poder hablar y que así su hermano no se sintiera tan abandonado.

Minutos después salía Alex cargado con su mochila y se la entregó a su hermana para que la guardara en el maletero, ocupando el asiento delantero del coche tras saludar a Bill con un gesto de la cabeza.

Bill entró en el coche también y se pusieron en marcha.

&

Clarisse les dejó ante la parada de autobús Hillerska y tras recoger sus mochilas del maletero emprendieron el camino. Por suerte ya no había tantos periodistas esperando como antes, solo algún que otro fotógrafo que sacó un par de instantáneas al verlos llegar en el coche de Clarisse.

Bill trató de ignorar los flashes y echó a andar hacia Hillerska seguido de un cabizbajo Alex.

Según se iba acercando podía escuchar las voces de sus compañeros charlando animadamente entre ellos. Hacía muy buen tiempo y querían disfrutar de ese fin de semana y pasárselo en grande.

Además, irían chicas aunque estaba más que claro que ellas dormirían juntas y los chicos por otro lado. Aunque más de uno ya estaba planeando qué hacer para poder colarse en la tienda de alguna de las chicas.

Vio a Tom a lo lejos, le estaba esperando pacientemente. Apenas habían hablado desde que le pidiera tener más cuidado con lo que publicara y aunque le había sentado mal que quisiera controlarse en ese aspecto en el fondo le entendía y se sentía mal por haberle contestado tan fríamente cuando le llamó. Lo último que quería era discutir con él y que se fastidiara la acampada.

Le vio ir a su encuentro y como ya era normal en ellos se saludaron con un breve beso en los labios.

— ¿Estás bien?—quiso saber Tom.

Bill asintió con la cabeza y se cogió de su mano. Schneider estaba pidiendo algo de silencio para poder dar las indicaciones necesarias antes de emprender la marcha. Se volvió mientras caminaba, Alex se acercaba también a Schneider pero con una triste expresión en la cara.

—Buenos días a todos—saludó Schneider sonriendo ampliamente—Como veis podemos disfrutar de un tiempo magnífico, ahora pasaré lista para comprobar que estamos todos y nos pondremos en marcha. Nos encontraremos con las chicas del otro internado a orillas del lago.

Todos empezaron a aplaudir emocionados, era mencionar la palabra chicas y empezar a babear muchos de ellos.

Se pusieron en marcha y Schneider iba el primero dirigiéndolos. Bill caminaba emocionado cogido de Tom mientras hablaban entre ellos de cualquier cosa, habían dejado atrás esa pequeña discusión y era como si ni hubiera pasado nada entre ellos.

Una hora después llegaban al lago y allí ya estaban las chicas esperándolos junto a su profesora. Schneider tomó la palabra y les pidió que se sentaran a descansar un poco mientras se iban organizando donde poner las tiendas y cómo se iban a repartir.

—Vamos a dividirnos, 3 personas por tienda—empezó a decir Schneider—Obviamente, chicas con chicas y chicos con chicos.

Nada más decirlo se escuchó un murmullo recorrer el bosque, no estaban para nada de acuerdo con esa regla.

—Un momento, a ver si me ha quedado claro—dijo Christoph, compañero de clase y de coro de Bill y Tom— ¿Si eres hetero no puedes compartir tienda con tu novia pero los gays pueden dormir juntos sin problema?

Sin que nadie pudiera impedirlo empezó una discusión sobre quien iba a dormir con quien. Bill y Tom la escuchaban en silencio, las palabras de Christoph habían sido un poco duras la verdad.

—Creo que no deberíamos compartir tienda—soltó Bill en voz baja.

— ¿Cómo dices?—preguntó Tom.

—Todos dan por sentado que esta noche tú y yo…vamos a tener sexo—explicó Bill en un susurro—Además, ¿quien va a querer compartir tienda con nosotros?

Antes de que Tom pudiera contestar se escuchó una voz entre toda esa discusión.

—Yo puedo dormir con ellos.

Era Alex, quien sabiendo que Bill no le querría tener cerca sabía que sería la única solución al problema. Ninguno de sus compañeros querría compartir la tienda con ellos, y él podría aprovechar la oportunidad de tratar de acercarse a Bill de nuevo, si no le molestaba tenerle tan cerca.

Bill consultó a Tom con la mirada, quien no se lo pensó dos veces y asintió con la cabeza.

—Asunto resuelto—dijo Schneider dando la discusión por finalizada—Ahora todo el mundo en pie, hay que levantar las tiendas y empezar a preparar la barbacoa.

Todos obedecieron de inmediato y Bill tuvo que permitir que Alex les echara una mano con la tienda que iban a compartir esa noche. No era como había planeado, tener a alguien más metido en tan reducido espacio pero por lo menos no había tenido que separarse de Tom.

Continúa…

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por lyra

Escritora del fandom

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