Jóvenes Rebeldes 33

Fanfic de lyra. Parte III

Capítulo 33

Al día siguiente acudió a clase más animado que nunca. Esa mañana Tom no había podido ir a recibirle como hacía siempre, al entrar en Hillerska se enteró de que Nolan les había estado dando instrucciones para la visita de los inspectores que irían ese día a Hillerska. Todos debían comportarse con más educación que nunca y cruzar los dedos para que se llevaran una buena impresión.

Sentado a su lado en clase no pudo esperar más tiempo para darle la mejor de las noticias que le podía dar.

—He hablado con mi padre, y me ha levantado el castigo—susurró inclinándose a su oído.

Tom no pudo evitar esbozar una amplia sonrisa y tras las clases aprovecharon para ir a su rincón favorito de Hillerska. Entraron en el aula de música y tras dejar bien cerrada la puerta tras ellos empezaron a devorarse a besos. Se habían echado mucho de menos y últimamente habían discutido más que nunca, pero en esos momentos dejaron a un lado sus preocupaciones y se centraron solamente en ellos mismos, y en poder respirar tras ese profundo beso.

El sonido de la puerta al abrirse les hizo separarse de golpe, sobre todo al escuchar la voz de Nolan guiando a los inspectores por todo Hillerska para que vieran las instalaciones.

—Y aquí tenemos el aula de música—decía Nolan entrando en ella.

Se quedó de piedra al verlos allí juntos y a solas. No hacía falta ser un genio para saber lo que habían estado haciendo segundos antes.

—Tanto Thomas como Bill son miembros del coro de Hillerska—explicó Nolan fulminándoles con la mirada.

—Buenos días—saludó con educación Tom.

—Estábamos ensayando—añadió Bill sin mucha convicción.

—Les dejaremos que sigan…ensayando—murmuró Nolan dando la visita por terminada.

Los inspectores asintieron con la cabeza y salieron del aula. Una vez a solas la pareja rompió a reír sin poder contenerse.

—No creo que una visita guiada a Hillerska les ayude a tomar una decisión—comentó Tom estrechando de nuevo en sus brazos a Bill.

—He oído que hablarán incluso con algún alumno—dijo Bill dejándose besar en el cuello—No creo que nadie sea sincero, todos quieren que no cierren Hillerska y dirán lo que sea para que eso no ocurra.

Tom le dio la razón con un gemido mientras se dedicaba a pasar la lengua desde su cuello hasta su oído.

—Me encanta tu sabor—susurró contra su piel.

Bill no podía evitar estremecerse bajo sus caricias, estaba muy hambrienta de ellas. No veía cuando volverían a poder estar a solas de verdad, a poder disfrutar del cuerpo del otro y de todas las emociones que vivieron en la única vez que habían hecho el amor.

Pero parecía que el destino se quería burlar de ellos, escucharon las voces de sus compañeros de coro que se acercaban para el ensayo que habría minutos después. Se separaron con pesar y se quedaron mirando aprovechando los segundos que les faltaban para que el aula se llenara de gente.

— ¿Cuándo podré disfrutar de un momento contigo sin que nadie nos interrumpa?—preguntó Tom resoplando.

—Tenemos que hacer algo cuánto antes—susurró Bill sonriéndole ampliamente.

Tom asintió con la cabeza y un segundo después entraba el coro por la puerta. Ocuparon sus puestos y se dispusieron a ensayar durante una hora entera.

&

La visita de los inspectores se alargó hasta bien tarde, casi hasta la hora de la cena. Tom se encontraba en la biblioteca estudiando con Bill cuando fue llamado al despacho de Nolan y no le quedó más remedio que acudir.

—Tome asiento—pidió Nolan.

Tom así lo hizo. Tras él estaban sentados los inspectores tomando apuntes sobre la conversación que iba a tener lugar allí.

—Como ya sabrá algunos alumnos serán entrevistados para que nos puedan hablar de Hillerska con total libertad—empezó a decir Nolan—Usted es uno de los elegidos, sus padres están enterados y están de acuerdo con la decisión. ¿Podrías contar a los inspectores si tuviste que participar en lo que muchos alumnos denominan ritual de iniciación?

Nolan iba directo al grano. Tom no pudo evitar ponerse tenso en su asiento pero respiró hondo para calmarse y comenzó a hablar.

—A pesar de haber entrado con varios meses de retraso en el curso si tuve que pasar por un ritual de iniciación como el resto de mis compañeros de primero—empezó a relatar Tom—Con la diferencia de que estaba yo solo, pero no me hicieron nada de lo que ha salido en las noticias. Ni tuve que beberme la saliva de nadie ni me pusieron una peli porno.

— ¿Y en qué consistió entonces su ritual?—quiso saber Nolan.

—Fue una broma más bien—contestó Tom haciendo memoria—Los alumnos de tercero vinieron a mi habitación a buscarme, me cubrieron la cabeza con una almohada y me ataron las manos solo para asustarme. Y lo lograron, me sacaron del internado y me llevaron al bosque, allí me soltaron y me dieron la bienvenida con una fiesta. Así de sencillo.

— ¿Así de sencillo?—repitió Nolan.

—Ya lo he dicho, fue una travesura más bien—insistió Tom—Vale que se excedieran un poco y que no me sentara bien porque me dieron un buen susto pero luego todo quedó olvidado. Me pidieron perdón y todo.

— ¿Quién era el cabecilla?—preguntó Nolan— ¿La persona encargada de hacer esos rituales de iniciación?

Por mucho que le gustara delatar a su primo, Tom sabía que debía mantener silencio. Si se llegaba a saber que le había delatado podría sufrir las consecuencias. Gustav mismo le había amenazado y ya no se cortaba un pelo en insultarle, enfadado aún por haber hecho que le expulsaran de Hillerska con una acusación falsa relacionada con el tráfico de drogas.

—Todo lo que diga en este despacho será confidencial—apuntó Nolan—Su nombre no aparecerá jamás en la declaración de la que están tomando nota los inspectores. Solo queremos saber la verdad y de haberse cometido esas barbaridades tomar cartas en el asunto y castigar a los culpables. Piense en las víctimas de esos rituales, si son ciertas las acusaciones pasaron por algo que no se lo deseo a nadie y mucho menos aquí en Hillerska bajo mi mando. Sé de las fiestas que se dan en el edificio abandonado, las permito porque es una manera de liberar tensión tras tantas horas aquí metidos estudiando y sacando las mejores notas. Pero si me entero de que se ha cometido esas atrocidades, dejaré de ser tan permisivo.

Tom tuvo que darle la razón en todo lo que le había soltado, y sobre todo al mencionar a las posibles víctimas. Tenía que ponerse en el lugar de ellas, si a él le hubiera pasado lo mismo…o a Bill, quien se había librado por los pelos por no ser alumno de Hillerska de pleno derecho. Si alguien le hubiera hecho lo mismo a Bill, mataría al culpable con sus propias manos…

— ¿Y bien?—insistió Nolan—Le repetiré la pregunta. ¿Quién fue el cabecilla de su iniciación?

—Mi primo Andreas—contestó Tom resoplando—Al ser precepto de tercero era quien mandaba y se tenía que hacer lo que él dijera. Pero repito que no pasó nada de lo que ha salido publicado en la prensa.

—Pero sí confirmas entonces que existen los rituales de iniciación—intervino uno de los inspectores—No son falsos como nos quieren hacer creer y lo que usted llama simple broma tiene otro nombre y mucho más grave. Novatada, y están prohibidas.

—Gracias por su participación Thomas—dijo Nolan poniéndose en pie—Puede regresar a sus estudios.

No podía permitir que le echaran la culpa de todo lo que se hacía en Hillerska a un solo alumno que no había tenido nada que ver, y encima perteneciente a una de las mejores familias.

Tom se puso en pie de inmediato y salió del despacho. Regresó a la biblioteca donde había dejado a Bill estudiando y se sentó a su lado resoplando.

— ¿Qué ha pasado?—preguntó en voz baja Bill.

—Lo que tú dijiste, están haciendo entrevistas al azar a varios alumnos y me ha tocado—contestó Tom en un susurro—Me han preguntado directamente sobre los rituales de iniciación y lo he tenido que contarlo todo.

Bill se quedó esperando a que continuara hablando, algo le decía que le había pasado más de lo que le había contado a él.

—Tranquilo, ya te dije que ni tuve que beber saliva ni me obligaron a ver una peli porno—le tranquilizó Tom—Pero tampoco lo pasé tan bien como creían los de tercero. Recuerdo que fue Gustav quien me amenazó con una navaja para que me estuviera quieto mientras me ataban y luego en el bosque se me puso encima como si me fuera a….como si fuera a abusar de mi. Andreas se rio al verme forcejear contra Gustav y dio la broma por terminada, diciéndome que muchos terminan llorando o meándose encima del miedo.

Bill le escuchaba con el corazón en un puño. Era verdad que no le habían hecho nada de lo que se explicaba en la prensa pero solo eso que le había contado era ya demasiado. ¿Y si se lo hubieran hecho a él? Con la fama de raro que tenía y seguía teniendo, fijo que no se hubiera quedado en un intento. Fijo que hubieran abusado de él y al ser becado hubiera tenido que callar por miedo a perder la beca y la posibilidad de estudiar en Hillerska.

&

Tras entrevistar al último alumno los inspectores dieron la visita por terminada. Nolan les acompañó a la puerta y se estaba despidiendo de ellos cuando apareció Andreas seguido de Gustav.

—Perdonen—dijo Andreas dirigiéndose a los inspectores—Todos los alumnos de Hillerska hemos firmado un documento donde expresamos lo mucho que amamos nuestro instituto. Creemos que las críticas de los periódicos han sido muy injustas y exageradas.

—Lo tendremos en cuenta—murmuró uno de los inspectores cogiendo el documento.

Entraron en el el coche y vieron como se marchaban.

—Ha sido una bonita iniciativa—comentó Nolan muy satisfecho.

— ¿Qué tal ha ido la visita?—quiso saber Andreas.

—Lo sabremos cuando tomen una decisión—contestó Nolan.

—Perdone señor Nolan—llamó Gustav— ¿Vamos a poder celebrar la noche de Walpurgis? Es muy importante para los de último curso, participamos en esa celebración como despedida de nuestros compañeros.

—De acuerdo—accedió Nolan tras unos silenciosos segundos—Walpurgis se celebrará como siempre se ha hecho. Pero con modificaciones, y nada de alcohol.

Gustav y Andreas no pudieron evitar gritar de alegría, las cosas empezaban a mejorar y seguro que los inspectores tomaban la decisión correcta y decidían que siguieran abiertas las puertas de Hillerska.

&

La noticia recorrió Hillerska como la pólvora, la palabra fiesta fue la más escuchada en todo el internado. Esa tarde de regreso a casa Bill lo hizo más feliz que nunca, pero fue ver a Alex sentado a solas en el autobús lo que le hizo por un momento ponerse en su piel.

Llevaban meses distanciados, sin hablarse ni mirarse porque él se lo había ordenado. Y Clarisse le había pedido que tratara de arreglar las cosas o por lo menos le volviera a dirigir la palabra.

No se lo pensó dos veces y dejando al lado todo el rencor que sentía se sentó a su lado dejándole con la boca abierta.

— ¿Te has enterado de lo de Walpurgis?—preguntó Bill dando el primer paso.

Alex pestañeó como si no le hubiera escuchado bien. ¿De verdad que le estaba hablando? ¿Volvía a dirigirle la palabra como si nada hubiera pasado?

—Si, creo que ya lo sabe todo Hillerska—contestó al cabo de varios silenciosos minutos—Pero no voy a asistir.

— ¿Por qué? ¿Estás castigado?—quiso saber Bill.

—No, pero no me lo merezco—murmuró Alex—Además, prefiero quedarme en casa estudiando. Tratar de terminar el curso con unas notas algo mejor que mediocres.

No le gustaba escucharle hablar tan abatido, se le notaba que él también lo había pasado mal y aunque le estaba costando mucho perdonar su traición, podía ir poco a poco recuperando esa amistad que tanto echaba de menos.

—Puedo echarte una mano si quieres—se ofreció—Como en los viejos tiempos, ven a mi casa a estudiar cuando quieras.

Alex asintió con la cabeza sin poder evitar esbozar una tímida sonrisa.

—Y también vendrás a la noche de Walpurgis—dijo Bill con firmeza—Nos lo pasaremos bien, y que se apunte Clarisse. No será la primera fiesta en la que se cuela.

Alex se echó a reír, si no le fallaban las cuentas con esa sería su tercera fiesta en un internado solo de chicos.

&

Llegó el 30 de Abril y con el la noche de Walpurgis. Y el estreno oficial de Tom como parte del coro.

Estaban en el patio de Hillerska ante la misma escalinata donde diera su famoso discurso solo que esa vez estaba cantando ante todos los alumnos de Hillerska al lado de Bill a quien observaba cantar poniendo toda su alma en la canción.

En cambio él no podía evitar volver a sentir los síntomas que sintiera en el momento del discurso, como su voz temblaba y se le revolvía el estómago. Tampoco pudo evitar dejar de cantar varias estrofas para coger aire y al final incluso llegó a mover solo los labios para aparentar.

Terminaron de cantar y entonces los alumnos de tercero tomaron parte en la ceremonia colocándose sus birretes de graduación. Gustav por ser el precepto fue el encargado de coger una antorcha y prender fuego una especie de altar que había instalado en mitad del patio como colofón final de la ceremonia.

Después de eso había una pequeña recepción según Nolan, aunque para los alumnos de Hillerska era una fiesta en toda regla aunque carente de alcohol. Había música y estaban todos repartidos por el patio y los jardines disfrutando de un poco de libertad y tiempo libre.

Sentados en la escalinata de piedra Bill y Tom observaban lo que iba quedando del altar mientras conversaban. Ante ellos pasó Alex y les saludó con la mano con una amplia sonrisa, saludo y sonrisa que Bill devolvió de inmediato.

— ¿Volvéis a ser amigos?—preguntó Tom muy interesado.

—Poco a poco—contestó Bill suspirando—Mira a Clarisse, le dije a Alex que la invitara y ahí está dándolo todo.

Tom sonrió al verla bailar junto con otras chicas del internado de al lado que también celebraban Walpurgis en un instituto pero habían pensando que quizás se lo pasarían mejor en Hillerska.

Y encima habría sido testigo de su estreno como desastroso cantante…volver a pensar en ellos le hizo maldecir por lo bajo.

— ¿Qué te pasa?—preguntó Bill preocupado.

—Que ha sido horrible—contestó Tom con tono lastimero—No sabía que lo iba a pasar tan mal cantando delante de todos. No sé como puedes hacerlo.

Bill no pudo evitar echarse a reír al escucharle, se le veía realmente abochornado y pensando que iba a ser la comidilla de los siguientes rumores que circularían por Hillerska.

—Bueno, tú das discursos delante de todo Hillerska y el mundo entero—apuntó Bill quitando importancia a lo suyo.

—Pero te he estado observando mientras cantabas, parecías disfrutarlo de verdad—insistió Tom—Te metes en la canción, sientes cosas…te abres, eres vulnerable.

—Bueno…cada vez me cuesta mas disfrutar cantando—murmuró Bill—Ya no es como antes.

Se quedaron en silencio mirándose fijamente, hasta que Tom desvió la mirada echando un vistazo a su alrededor y cayendo en la cuenta de un detalle que se les había pasado por alto. Se volvió de nuevo y se quedó mirando a Bill con una amplia sonrisa en los labios.

— ¿Cuándo sale tu autobús?—quiso saber.

—A las 8—contestó Bill devolviéndole la sonrisa.

— ¿Te has dado cuenta que todo Hillerska está aquí fuera?—preguntó alzando una ceja.

No tuvo que decir nada más, se puso en pie y le tendió una mano a Bill para ayudarle a levantarse. Echaron a andar cogidos de la mano dando un amplio rodeo y evitando los corrillos de sus compañeros.

&

Entraron en el internado por una de sus puertas laterales y echaron a correr por el pasillo hasta llegar al que llevaba a los dormitorios de la planta baja.

Entonces sus manos se soltaron y sus labios se buscaron hambrientos mientras recorrían el pasillo al tiempo que se iban desnudando el uno al otro con manos temblorosas. Lo que más les costó fue deshacerse de sus corbatas que tiraron al aire sin ver donde caían.

No veían por donde iban, se chocaban contra las paredes del pasillo con sus labios unidos en profundos y sonoros besos, y contra una de ellas acorraló Tom a Bill tras deshacerse él de su camisa. No dejaban de besarse, y cogiéndole de las muñecas le inmovilizó las manos sobre su cabeza mientras entraba con fiereza en su boca y se la recorría con la lengua.

Bill gemía desesperado contra sus labios, le encantaba la sensación de sentirse indefenso aprisionado entre sus brazos mientras le hacía estremecerse de placer.

Pero no era en mitad del pasillo donde querían rienda suelta a tanta pasión contenida, siguieron con su recorrido y fueron a la habitación de Tom dejando tras ellos un rastro de ropa que terminaba ante la misma puerta.

Una vez a salvo entre las paredes Tom colocó de nuevo de espaldas a la pared a Bill y abandonó sus labios. Fue bajando por su cuello lamiendo cada centímetro de piel que encontraba a su paso mientras le iba desabrochando la camisa, siguiendo por su agitado pecho hasta terminar de rodillas en el suelo.

Llevó las manos a sus pantalones y se los desabrochó con esfuerzo para apoderarse de ese palpitante miembro con sus temblosos labios.

Bill sintió que las piernas le temblaban y que le costaba respirar mucho más que antes. Cerró los ojos y separando los labios jadeaba con esfuerzo al sentir como Tom engullía del todo su erección mientras que él movía las caderas contra su boca sin poderse contener.

Bajó las manos y las dejó en su cabeza marcando el ritmo de las succiones, sintiendo como Tom estiraba una mano para acariciar su bajo vientre que se agitaba con sus jadeos.

Le sentía a punto, pero no quería que terminara tan pronto y le dejara a él a medias. Así que dio una última lamida y se incorporó abandonado esa erección que había notado acariciar el fondo de su garganta en más de una ocasión.

Se llevó las manos a sus propios pantalones y se deshizo de ellos junto con su ropa interior además de los zapatos siendo imitado por Bill. Él también lucía una gran erección y tomando a Bill de la cintura se sentó en la cama y le hizo acomodarse sobre él en su regazo.

Se quedaron mirando a los ojos con las respiraciones agitadas moviendo sus caderas contra las de su contrario, frotando juntas esas erecciones. Hasta que no pudieron esperar más tiempo y llevando de nuevo las manos a las caderas de Bill le alzó todo lo que pudo y le colocó sobre su miembro, húmedo de frotarse contra el suyo que había quedado impregnado de su propia saliva.

Fue entrando poco a poco en su cuerpo hasta quedar del todo dentro. Empezaron a moverse lentamente con la mirada fija en el otro hasta que el cuerpo de Bill se hubo adaptado y entonces las embestidas se aceleraron.

Aún con la camisa puesta Bill empezó a sentir de repente mucho calor y como si lo hubiera presentido Tom le ayudó a deshacerse de la última prenda y entonces se abrazó a su desnudo cuerpo acariciando su espalda mientras que Bill se abrazaba con fuerza a su cuello para aguantar mejor así las fuertes embestidas recibidas.

No podían hacerlo a un ritmo lento, llevaban mucho tiempo esperando y deseándolo y dieron rienda suelta a tanta pasión contenida.

Bill trataba de no jadear muy alto pero era imposible no hacerlo al sentirle entrar y salir con fiereza de su cuerpo, llegando hasta lo más hondo que podía arrancándole un pequeño grito de placer cada vez que le sentía llegar al fondo de su ser.

Sentía que le faltaba el aire y alzando la cabeza separó los labios entre jadeos al tiempo que sentía a Tom enterraba la cara en su cuello y empezaba a lamer y succionar con fuerza su piel, sabiendo que le iba a dejar una marca como señal de ese tórrido momento.

Entonces empezó a sentir los primeros espasmos, como su cuerpo se tensaba con fuerza para dejarse llevar y acelerando las embestidas Tom no pudo aguantarse más y se derramó en su interior con un profundo jadeo.

Bill no se quedó atrás, un orgasmo sacudió su cuerpo como si hubiera recibido una descarga y arqueando todo lo que podía su espalda derramó su esencia contra el agitado estómago de Tom.

Se quedaron mirando mientras trataban de recuperar el aliento, aún sintiéndole dentro de su cuerpo Bill bajó la cabeza y se apoderó suavemente de sus labios.

—Te quiero—susurró Tom sin poder contenerse.

—Te quiero—soltó Bill sin aliento.

Continúa…

os dejo el video hecho por mí de esta maravillosa escena «Aquí».

por lyra

Escritora del fandom

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