Jóvenes Rebeldes 35

Fanfic de lyra. Parte III

Capítulo 35

Una vez a solas en su habitación lo primero que hizo con mucho pesar fue eliminar todas sus redes sociales, bloquear todos los números desconocidos que le habían llamado y solo entonces marcó el de Malin quedándose esperando conteniendo el aliento.

Contestaron su llamada al segundo tono, una voz muy seria y fría que ya había escuchado en más de una ocasión.

—Soy Bill—fue lo único que dijo.

Al momento escuchó como si llamaran a una puerta y segundos después la voz de Tom llegó a sus oídos.

— ¡Bill! ¿Estás bien?—preguntó Tom muy preocupado.

Fue escucharle y romper a llorar sin poder evitarlo. Se secaba las lágrimas con una mano mientras trataba de calmarse, no quería que Tom se asustara al escucharle y empezara a pensar que era más grave de lo que se esperaba.

—Estoy…bien—contestó con la voz entre cortada—Es que te echo mucho de menos.

Tom no pudo evitar sonreír al escucharle, él también estaba llorando por la angustia de haber estado esperando noticias tuyas.

—Muchas gracias por tu ayuda—se apresuró a decir Bill—Dunja es muy amable, va a poner un coche para que lleve y traiga de Hillerska y hay un coche aparcado fuera de casa vigilándonos con dos guardaespaldas.

— ¿Y qué tal se ha portado David?—preguntó Tom mordiéndose el labio.

—Bueno, ha soltado alguna perla de las suyas pero nada grave—contestó Bill resoplando—Pero me ha pedido que cierre todas mis redes sociales, que deje de subir fotos o videos y así también evito leer ciertos comentarios. Voy a tratar de no buscar nada, seguro que han publicado lo que pasó anoche pero no quiero saber lo que opina la gente porque fijo que más de uno se estará alegrando.

— ¿Y la policía qué ha hecho?—quiso saber Tom.

—No mucho, la verdad—contestó Bill suspirando—Lo achacan a una broma pesada y como no hay testigos ni nada de lo que tirar tampoco pueden hacer mucho.

—Si me hubiera pasado a mi…sería como una amenaza a la seguridad nacional, tú eres mi novio y deberían darte el mismo trato, joder—estalló Tom sin poderse contener.

—Estoy bien, Tom—trató de calmarle Bill—No me han hecho nada.

Le escuchó coger aire y soltarlo lentamente para así tratar de relajarse.

— ¿Y qué dice tu padre?—preguntó Tom.

—Es la segunda vez que me dice que lo mejor sería mudarnos—contestó Bill con dolor—Yo no estoy bien y…bueno, he logrado convencerle de los contrario las dos veces. Porque no quiero separarme de ti, ni irme de esta casa que tanto me recuerda a mi madre.

Tom le escuchaba algo más aliviado, si Bill se fuera en esos momentos de su lado…haría todo lo posible por ir tras sus pasos.

Estuvieron hablando unos minutos más hasta que llamaron a la puerta. Tom sabía que era Malin, no podía dejarla incomunicada mucho tiempo y tuvo que despedirse de Bill con pesar.

—Te vuelvo a llamar cuando me devuelvan el móvil—le prometió Tom.

—Y mañana nos vemos en clase, necesito un fuerte abrazo tuyo—dijo Bill sonriendo con esfuerzo.

Tom también estaba sonriendo y tras mandarle miles de besos colgó la llamada y de volvió el móvil a Malin agradeciéndoselo.

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Al día siguiente paseaba nervioso esperando que llegara el coche que traería a Bill a Hillerska. Cuando lo vio subir por el camino de arena fue a su encuentro, no sorprendiéndose de ver a Alex saliendo del coche.

—Espero que no te importe—dijo Alex al verlo—Tampoco quería dejarle solo.

—Gracias, Alex—murmuró Tom sonriéndole.

Alex le devolvió la sonrisa y les dejó a solas para que se saludaran con toda la intimidad necesaria. Y así lo hicieron, fue salir Bill del coche y se fundieron en un fuerte abrazo mientras que sus labios se buscaban.

—Parece que han pasado años desde el último beso—susurró Tom contra sus labios.

Bill asintió con la cabeza y se dispusieron a entrar en el internado antes de que les cayera una amonestación por llegar tarde. Todo Hillerska estaba al tanto de las noticias y muchos compañeros se acercaron a ver qué tal estaba Bill mientras que otros cuchicheaban a su paso entre risitas.

Pasaron el día más juntos que nunca, hasta que llegó el momento de separarse. Entonces Tom le acompañó hasta el coche y una vez más Alex también iría con Bill.

—Espero que no te importe—susurró Bill mientras que Tom le estrechaba con fuerza en sus brazos.

—Para nada, y me alegro mucho de que hayáis hecho las paces—dijo Tom dejándole besos en el cuello—Se le ve con mejor cara, y tú también estás más cambiado.

Bill tuvo que darle la razón, pasar los días en Hillerska ignorando a Alex no era precisamente de lo más agradable.

Tuvo que soltarle tras varios minutos de abrazos y besos y una vez que se hubo ido el coche Tom regresó al internado para terminar de estudiar.

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Y en eso estaba cuando recibió una llamada de Dunja. Le fue entregado el móvil y Tom se dispuso a atenderla.

—Gracias por todo lo que has hecho por Bill—dijo Tom nada más descolgar—Está más tranquilo y se siente seguro.

—Me alegro mucho oírlo, pero te llamaba por otro asunto—comentó Dunja yendo directa al grano— ¿Has recibido la carpeta que te mandé con las sugerencias para tu fundación?

Tom asintió con la cabeza observando la carpeta marrón que le había entregado Malin la noche anterior, pero era verdad que con lo de Bill no había tenido ánimos de leer nada.

—Aún no lo he mirado, perdóname—se disculpó Tom.

—Tus padres quieren anunciar la fundación en tu cumpleaños, échale un vistazo cuando puedas—pidió Dunja—Sabes que habrá una pequeña recepción en casa de tus padres con muchos de los socios y clientes de la empresa, aunque tu madre no está en condiciones de asistir a la recepción y tu padre como ya sabes no quiere dejarla a solas, pero hará un esfuerzo para estar presente en la comida que habrá luego sólo para la familia.

— ¿Van a dejarme solo en un acto tan importante?—no pudo evitar preguntar Tom—Todos los invitados son amigos suyos y habrá hasta un fotógrafo.

—Tu padre lo sabe, por eso se ha decidido que para que no estés solo…Andreas te acompañe—soltó Dunja sabiendo que esa noticia no le haría mucha gracia.

— ¿Por qué ya ni me sorprende?—murmuró Tom resoplando.

—Debes estar ese día impecable, que no se note ante los invitados que no toleras la presencia de tu primo—aconsejó Dunja.

—Con una condición, quiero que Bill asista a mi cumpleaños—dijo Tom con firmeza—Y que se quede también a la comida, ¿no es para la familia? Pues Bill es mi novio y quiero presentarle a mis padres oficialmente.

Sentía mucho poner en un aprieto como ese a Dunja, pero no era precisamente así como él quería celebrar su cumpleaños rodeado de extraños y del capullo de su primo. Con Bill a su lado sería más llevadero, y además que tras la comida no regresarían de inmediato a Hillerska. Podría disfrutar de su compañía el resto de la tarde y toda la noche, al fin compartiría con él esa gran cama que tenía en su habitación en condiciones.

Dunja no tuvo más remedio que ceder, era obvio que Tom era un buen negociante.

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Al día siguiente Tom le dio la buena noticia a Bill, quien no podía creerse lo que estaba escuchando.

— ¿Me estás invitado a comer a tu casa por tu cumpleaños?—repitió Bill sintiendo que le temblaban las piernas— ¿Con tus padres?

—Y con Andreas—murmuró Tom resoplando—Pero ignórale, será el próximo sábado y aprovecharé para pasar el fin de semana en casa. Contigo a mi lado.

Bill sabía lo que eso significaba, que pasarían una noche juntos bajo el mismo techo que sus padres quienes no aceptaban del todo su relación y no le veían con buenos ojos.

—Mis padres han cambiado mucho—dijo Tom con firmeza, como si le hubiera leído la mente—Mi madre el otro día me mandó saludos para ti, y mi padre ya va aceptando que eres tú la persona de la que estoy perdidamente enamorado. Solo quiere ver feliz a mi madre, y si yo lo soy ella también.

—De acuerdo pero…que te quede claro que esa noche no vamos a hacer nada—apuntó Bill—Dormiremos abrazados y nada más.

Tom solo sonrió como respuesta, sabía que llegado el momento sabría cómo convencer a Bill para que cambiara de idea, solo bastaría besarle en el cuello para hacer que se derritiera en sus brazos y deseara llegar hasta el final una vez más.

— ¿Y qué me pongo?—preguntó Bill de repente.

—Pues no hace falta que vayas de traje aunque yo si tengo que hacerlo—contestó Tom gruñendo—Habrá un fotógrafo contratado por mis padres, pero nada de prensa. Luego las fotos serán publicadas en algunas revistas en las páginas de sociedad y esas cosas, ya sabes.

Bill asintió con la cabeza, tendría que ir de compras. Algo que fuera discreto y a la vez elegante, y de marca ya que si salía en alguna foto no quería que nadie pensara que el pobrecito novio del heredero Kaulitz no tenía ni para pagarse un traje.

Pero gracias a Andreas tenía para eso y mucho más. El dinero estaba en la cuenta de su padre sin tocar, pero sabía que si le explicaba la situación su padre no pondría objeción alguna en que cogiera un poco para poderse comprar la ropa adecuada para una ocasión así.

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Ese día en la comida sucedió algo que nadie olvidaría jamás. Camino del comedor Bill fue a su taquilla a guardar los libros y notó que al abrirla caía una nota de papel doblada en dos. Se apresuró a cogerla y abrió sin poderse contener. Estaba escrita a ordenador, con un mensaje de lo más desagradable.

«Si lo que tanto deseas es fama y dinero, vende tu cuerpo. Muchos de aquí te tenemos muchas ganas, tú conseguirías lo que buscas y nosotros quedaríamos más que satisfechos»

Sentía los ojos llenos de lágrimas, pero se las tragó con esfuerzo mientras que volvía a doblar la nota y se la guardaba en el bolsillo de su chaqueta para que Tom no la viera mientras charlaba con Charles, pero siempre tenía los ojos puestos en él y fue ver la expresión de su cara y saber que algo le pasaba.

Y no era el único, tras ellos como siempre estaba Malin observándolo todo y le había visto leer la nota y luego tratar de guardársela. Al momento la sintió a su lado tendiéndole una mano sin decir nada, exigiéndole que le diera la nota y a Bill no le quedó más remedio que hacerlo sintiendo que se moría de la vergüenza que le daba que se supiera su contenido.

— ¿Qué pasa, Malin?—preguntó Tom acercándose.

—Id a comer—contestó Malin sacando el móvil.

Tom sabía que por más que insistiera Malin no le iba a dar ninguna explicación y cogiendo a Bill de la mano se dirigió al comedor con él.

— ¿Qué ha pasado?—le interrogó.

—Me han dejado una nota en la taquilla—contestó Bill en un susurro.

— ¿Una amenaza? ¿Aquí en Hillerska?—preguntó Tom sin podérselo creer.

—No, solo me han insultado como siempre—murmuró Bill muy alicaído.

—Como pille al que ha sido le parto la cara—siseó Tom con rabia.

Pero sería imposible saberlo, nadie habría visto nada o de saberlo nadie se iba a ir de la lengua.

Entraron en el comedor y trataron de comer como si nada hubiera pasado. Hasta que media hora después apareció Nolan pidiendo que todo el mundo dejaran de comer y le prestaran atención.

—He sido informado de un desagradable incidente—empezó a decir Nolan—Creía haber sido muy claro cuando expuse las nuevas normas, nada de salidas de tono inadecuadas y lo que ha ocurrido hoy se puede considerar impropio de alguien educado en Hillerska.

Nolan empezó a caminar por el comedor, deteniéndose ante la mesa de los alumnos de segundo que le miraban con el miedo pintado en la cara.

—Queda expulsado de Hillerska—anunció Nolan dirigiéndose a un alumno en particular.

Todas las miradas se centraron en Patrick quien se puso en pie mirando a Nolan con gesto altivo en su cara.

—Yo no he hecho nada—dijo Patrick cruzándose de brazos—Y no tiene ninguna prueba con la que acusarme.

Pero Nolan no se iba a dejar intimidar. Sacó el móvil y se lo mostró para que viera un video que tenía ya preparado en él. Le dio al play y entonces Patrick pudo ver con horror cómo se le veía caminar por el pasillo directo a la taquilla de Bill para meterla la nota que Nolan tenía en esos momentos en su despacho.

—Eso es ilegal—estalló sin poder contenerse Patrick—No puede poner cámaras en Hillerska sin consentimiento de los padres.

—Sus padres están informados—aclaró Nolan—Y les ha parecido una buena forma de actuar. ¿No ven que con los inspectores investigando tenemos que demostrar que Hillerska no es tan horrible como se dice en la prensa? Y de haber alguien que fomente cualquier clase de acoso escolar sea castigado de la única manera posible que hay. Vaya a su habitación a recoger lo imprescindible, le haremos llegar el resto a casa de sus padres que por cierto ya están informados y han visto las imágenes.

Patrick no tuvo más remedio que obedecer de inmediato saliendo del comedor seguido del conserje que le echaría una mano con sus maletas.

Entonces Nolan se dirigió a Bill y le pidió que le acompañara al despacho mientras ordenaba a los demás que siguieran comiendo en silencio. Bill se apresuró en obedecerle pero Tom no le quiso dejar solo y se levantó también.

Una vez en el despacho de Nolan, Tom se quedó fuera mientras que Bill tomaba asiento.

—Quiero pedirle disculpas por haber sido tan duro con usted desde Navidad—dijo Nolan para su sorpresa—No fue justo por mi parte ni tampoco lo es que reciba este tipo de notas en un internado de elite como lo es Hillerska.

—Gracias—susurró Bill.

—Sé a la presión que ha estado sometido desde la celebración del centenario, y las amenazas que ha recibido en su propia casa y solo quiero que aquí en Hillerska se sienta cómodo y seguro—siguió diciendo Nolan—Por eso cancelo todas las normas que le dije en su momento, ya no está bajo supervisión y puede estar tranquilo de que situaciones como la de hoy no se van a repetir.

Bill asintió con la cabeza y salió del despacho cuando Nolan le dio permiso.

— ¿Todo bien?—preguntó Tom al verle.

—Si, Nolan se ha disculpado por haber sido tan duro conmigo después de Navidad—explicó Bill por encima—Ya no estoy bajo supervisión y creo que más o menos ha dicho que puedo estar cuando quiera en tu habitación, me ha levantado ese castigo.

—Bueno, suerte que no sabe que el otro día incumplimos esa norma—empezó a decir Tom sonriendo

— ¿Y qué hay de las cámaras?—soltó Bill de repente—Nolan las ha puesto sin avisar.

— ¿En las habitaciones dices? Eso sería invasión de la intimidad y está prohibido—contestó con firmeza Tom—Seguro que solo las ha puesto por los pasillos de Hillerska, por donde están las clases y las taquillas.

—Pero…nos hemos dado el lote contra las taquillas en más de una ocasión—murmuró Bill resoplando—Nos tendrán grabados.

— ¿Nolan te ha hecho algún comentario sobre eso?—preguntó Tom, viéndole negar con la cabeza—Entonces seguro que solo acceden a las grabaciones como hoy para comprobar un hecho concreto.

—De todos modos, a partir de hoy nada de darnos el lote en los pasillos—dejó Bill bien claro.

Tom asintió con la cabeza, no le apetecía que una vez más su intimidad fuera invadida por culpa de una grabación.

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Mientras, en el comedor los alumnos no podía dejar de comentar lo que había ocurrido con Patrick. Todos estaban indignados de ser vigilados por cámaras en el propio internado.

—Es que ya no nos podemos reír de nadie—dijo Gustav resoplando—Bill no sabe aguantar una pequeña broma.

—No sabemos realmente qué ha pasado—intervino Andreas, defendiendo a Bill para su sorpresa—Ni si esa broma era o no pequeña.

— ¿Desde cuándo te pones de parte de tu primo defendiendo a su novia?—quiso saber Gustav, insultando a Bill sin poderse contener.

— ¿Por qué ese empeño siempre en atacar a Bill?—intervino Georg sin poderse contener— ¿Lo haces por que es uno de los becados o porque te molesta que sea gay?

—Vamos Georg, te recuerdo que antes eras tú el primero en soltar una broma sobre Bill y su aspecto—le recordó Gustav.

Georg se tuvo que callar, allí tenía mucha razón su amigo pero eso lo hacía para no delatarse él mismo asumiendo su homosexualidad ante su amigo.

Dejaron de hablar al ver que regresaba la pareja de moda de Hillerska, momento que Gustav aprovechó para ponerse en pie pidiendo la atención de sus compañeros.

—Ahora que estamos todos quiero exponeros una idea que se me ha ocurrido—dijo Gustav con firmeza—La investigación se puede alargar mucho y nosotros los de tercero queremos celebrar nuestra graduación a fin de curso. El documento que les dimos con nuestras firmas no creo que haga mucho efecto y se me ha ocurrido que podíamos hacer una sentada esta tarde, después del toque de queda. Nos quedaremos todos en el salón de actos y no nos moveremos hasta que nos oigan.

A todos les pareció una buena idea, incluido a Tom que le escuchaba con mucho interés.

—Además, estamos hartos de las nuevas normas—siguió diciendo Gustav—Ahora incluso nos hemos enterado de la colocación de cámaras de seguridad para según Nolan nuestra protección. Solo pretenden controlarnos a todos, vulnerar nuestro derecho a la intimidad. Sé que a muchos os da igual la situación que estamos pasando los de tercero, pero nos merecemos poder celebrar nuestra graduación tras tantos años de duro trabajo, y solo os estoy pidiendo un poco de empatía. Puede que los de segundo y primero penséis que el año siguiente las cosas volverán a ser como antes pero eso no lo podemos saber, y es ahora cuando hay que actuar.

Todos rompieron a aplaudir tras su discurso, todo lo que había dicho era lo que muchos pensaban y si era la única manera de poder sentirse más libres en Hillerska harían lo que fuera necesario aunque tuvieran que enfrentarse a Nolan y sus padres.

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A las 7 en punto el salón de acto estaba ya concurrido con todos los alumnos que habían decidido sumarse a esa sentada. Había varios que habían decidido no apoyar a sus compañeros bien porque no creían que eso fuera a servir para algo o por el miedo a las represalias de sus padres.

Los que si habían decidido apoyar la idea de Gustav habían acudido preparados para pasar el tiempo que fuera necesario allí sentados llevándose mantas y almohadas para estar más cómodos.

Y entre ellos estaban Bill y Tom, sentados bien juntos en un rincón del salón conversaban en voz baja hasta que se reunió con ellos Alex.

— ¿Dónde estabas?—preguntó Bill cuando se sentó a su lado—Por un momento he llegado a pensar que te habías ido a casa.

—No, fui a los establos para avisar a Clarisse de que nos íbamos a quedar aquí en Hillerska—contestó Alex negando con la cabeza—Ella avisará también a tu padre de que a lo mejor pasarás la noche en el internado.

— ¿Y Clarisse que opina de esto?—quiso saber Tom, que apreciaba mucho la opinión de su amiga.

—Me ha dicho que si pudiera se sentaba aquí con nosotros—respondió entre risas Alex.

Tom sonrió al escuchar su respuesta, ya se podía imaginar a Clarisse sentada como una más en Hillerska apoyando la causa a pesar de las consecuencias.

— ¿Qué está pasando aquí?

La voz de Nolan resonó por el salón y muchos se pusieron en pie al escucharle siendo Gustav uno de ellos.

—Es una sentada pacífica, señor Nolan—tomó Gustav la palabra—Vamos a quedarnos aquí hasta que la dirección del internado nos escuche.

—Esto no es negociable—murmuró Nolan—Vayan a sus habitaciones inmediatamente o recibirán una amonestación oficial y luego hablaré con cada uno de sus padres.

—Solo exigimos que se suavicen las normas—insistió Gustav—Todo el mundo se piensa que aquí en Hillerska nos lo estamos pasando en grande cuando estamos recluidos en nuestras habitaciones desde las 7 de la tarde, no tenemos acceso a nuestros móviles más que 1 hora al día y hoy nos hemos enterado de que se han instalado cámaras de seguridad para tenernos vigilados. En vez de un internado parece una cárcel, y sólo pedimos ser escuchados.

—Le he oído alto y claro y la respuesta es un rotundo no a todo—dijo con firmeza Nolan—Es el último aviso, regresen a sus habitaciones y los externos a sus casas de inmediato.

Gustav se sentó de nuevo como respuesta y los compañeros que se habían levantado le imitaron.

—Muy bien—murmuró Nolan dirigiéndose al conserje que estaba tras él—Si no regresan a su habitaciones no se servirá la cena, y quedará cerrada con llave la cocina. También quedará cerrado el pasillo de acceso a sus dormitorios, si quieren pasar aquí la noche que lo hagan.

El conserje asintió con la cabeza y fue a hacer lo que le habían ordenado.

Tom intercambió una mirada con Malin que de pie a la puerta del salón asintió con la cabeza mientras le dedicaba su primera sonrisa. Tom se la devolvió de inmediato, hasta ella veía que las normas tomadas por Nolan eran un poco exagerada y apoyaba esa iniciativa.

Sabiendo que estaría a salvo en esa estancia Malin se retiró y dejó que los alumnos de Hillerska empezaran oficialmente la sentada.

Continúa…

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por lyra

Escritora del fandom

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