Jóvenes Rebeldes 5

Fanfic TWC / TOLL de lyra

Capítulo 5

Al día siguiente Tom sentía que su cabeza la iba a estallar. Apenas había dormido, entre lo mareado que se había sentido por haberse excedido bebiendo…y por los besos compartidos con Bill… No sabía qué le había dado para atreverse a besar a otro chico, por mucho que le llamara la atención él no era así. No era gay.

Se incorporó en la cama y cogió el móvil. Eran las 8 de la mañana y sábado, no había clases pero si debía estar en el comedor en una hora para el desayuno. Aunque su revuelto estómago no aceptaría nada sólido en esos momentos.

Abrió la agenda de su móvil, buscó el número de Bill y se le quedó mirando. Tenía que explicarle que lo de la noche anterior había que olvidarlo, que tal y como le había dicho ambos estaban borrachos y no sabían lo que hacían.

A pesar de la hora, decidió mandarle un WhatsApp.

«Bill, perdona si te despierto. Solo quiero aclarar lo de anoche, dame un toque cuando estés despierto y hablamos»

Dejó el móvil a un lado, y salió de la cama. Necesitaba una ducha, apestaba a alcohol.

&

Una hora después sentado en el comedor bebía café y trataba de comer una tostada.

—Buenos días Thomas.

Andreas se sentó a su lado resoplando, su aspecto era tan horrible como el suyo y el resto de sus compañeros.

—Gran fiesta, ¿eh?—dijo sonriendo Andreas.

Tom asintió con la cabeza, tenía que admitir que se lo había pasado muy bien.

—Gustav está en cama, se ha pasado toda la noche vomitando—explicó entre risas Andreas—Y encima le han pillado cuando regresaba al internado, este fin de semana le toca quedarse a limpiar el establo.

Tom sonrió al escucharlo, no había que ser muy listo para observar que la mayoría de los estudiantes de tercer curso se encontraban algo indispuestos y cuál era el motivo.

—Voy a bajar con Georg a comer al pueblo, siento que no puedas venir con nosotros—comentó Andreas—Creo que tienes que ayudar en cocina.

—Si, me toca recoger lo del desayuno y dejar las mesas puestas para la comida—explicó Tom por encima—Luego quiero estudiar un poco, adelantar mi parte del trabajo.

—Si necesitas ayuda…—empezó a decir en voz baja Andreas.

—Ya te he dicho que no—negó Tom tajantemente—Me he tomado una aspirina para el dolor de cabeza, esa será toda mi ayuda.

Andreas se encogió de hombros y siguió desayunando. Estaban solos en una de las mesas, momento que aprovechó para abordar cierto tema.

— ¿Dónde te metiste anoche?—quiso saber Andreas—Te estuve buscando, desapareciste de repente.

Tom tomó un sorbo de café antes de contestar, esperando que su primo se tragara sus excusas.

—Yo…necesitaba tomar el aire—empezó a decir—Salí al bosque, me senté en un tronco y…bueno, terminé vomitando.

Andreas se echó a reír a su lado. Su primo era un poquito blando.

—Estaba mareado y regresé al internado—dijo Tom dando por finalizadas sus explicaciones.

— ¿No pasó nada más?—inquirió Andreas.

Tom se le quedó mirando negando con la cabeza, rezando para que nadie hubiera sido testigo de ese error que había cometido.

—Te vi en la fiesta hablando con una chica morena—le explicó Andreas—No me digas que se hizo la estrecha…pensé que quizás hubiera caído algún beso que otro…

—No, no hubo beso de ningún tipo—dejó Tom bien claro poniéndose en pie—Si me disculpas, tengo que empezar con mi tarea.

Dejó a Andreas plantado y recorriendo el comedor entró en la cocina.

—Buenos días Thomas—saludó Charles tendiéndole un mandil.

Tom le devolvió el saludó y poniéndose el mandil se encargó de fregar la pila de platos y vasos que se habían acumulado.

&

Andreas siguió desayunando como si nada hubiera pasado, tenía pensando en estudiar un poco y luego ir al gimnasio a entrenar, donde se pasaba la mayoría de su tiempo libre. Pero sus planes se fueron al traste cuando un alumno de primero le informó que el director le esperaba en su despacho. Se levantó maldiciendo por lo bajo, esperaba que no se hubiera descubierto su pequeña fiesta del día anterior.

Salió del comedor y recorriendo el largo pasillo rodeó el internado hasta el ala donde el director Nolan tenía su despacho. Se ajustó la americana que llevaba y llamó a la puerta con los nudillos.

—Adelante.

Abrió la puerta y se asomó esbozando la mejor de sus sonrisas.

— ¿Me llamaba, señor?—preguntó con educación.

—Pasa Andreas, toma asiento—invitó James.

Andreas entró en el despacho y cerró la puerta tras él. Ocupó una de las sillas que había ante la mesa y esperó a que el director comenzara a hablar.

—Andreas, llevo unos días tratando de hablar con tus padres en vano—empezó a decir James—Les he llamado en varias ocasiones y no he logrado que me atendieran la llamada.

Andreas se quedó pensando, haciendo memoria de la apretada agenda de sus padres.

—Claro…están de viaje—dijo sonriendo—Creo que en Italia, querían visitar unos viñedos de Nápoles creo.

—Oh, entonces habrán tenido problemas de cobertura—comentó James—Es muy importante que me ponga en contacto con ellos.

— ¿He hecho algo que mis padres debieran saber?—interrogó Andreas.

James le miró con firmeza antes de contestar, no quería hablar ciertos temas con sus alumnos pero el tiempo pasaba y debía actuar cuánto antes.

—Andreas, estoy seguro de que debe tratarse de un error pero hemos tenido problemas con el pago de tu matrícula—explicó James sin entrar en más detalles—Se ha devuelto el recibo, y las 2 primeras mensualidades.

Andreas asintió con la cabeza sin perder la sonrisa en ningún momento.

—Como usted bien dice, debe de tratarse de un error—repitió con firmeza Andreas—Del banco, por supuesto.

—Por supuesto—repitió a su vez James.

—Hablaré con mis padres, que puedan solucionarlo en cuanto regresen del viaje—prometió Andreas—Creo que estarán en Italia hasta final de mes.

—Perfecto, lo dejo todo en tus manos Andreas—dijo James a modo de despedida—Esperaremos hasta final de mes, pero esto tiene que solucionarse cuanto antes.

Andreas se levantó y tras prometerle una vez más que hablaría con sus padres salió del despacho. Cerró la puerta tras él aguantándose las ganas de dar un sonoro portazo. Sería la vergüenza de Hillerska si se supiera que su familia tenía problemas económicos, que su estancia en el internado pendía de un hilo muy fino…

&

—Bill, son casi las 10.

Tumbado en su cama Bill gruñó como respuesta. Cerró los ojos con fuerza cuando tras subir la persiana la luz llenó su habitación.

—Vamos, si eres adulto para beber también lo eres para soportar una buena resaca.

—Apenas bebí, papá—murmuró Bill dándose la vuelta en la cama.

—Eres menor, si tu comportamiento llega a oídos del director Nolan ya puedes despedirte de Hillerska—dijo Gordon Trümper con firmeza—Sabes que eres muy afortunado de que te hayan concedido la beca a pesar de tus notas, tienes que esforzarte mucho para que te la renueven el año que viene.

—Papá, acabamos de empezar el curso—apuntó Bill—Y solo me han invitado a una fiesta mis compañeros del internado. Creí que querías que me integrara con ellos…

Gordon tuvo que darle la razón, sabía que empezar en un instituto nuevo iba a ser muy complicado para su hijo y más por su condición.

—Vale, pero la próxima fiesta ten más cuidado—pidió Gordon—Me voy a trabajar, nos vemos a la noche. Levántate y recoge un poco la casa, ayer llegué muy cansado.

Bill asintió con la cabeza y tras estirarse entre bostezos salió de la cama. Cogió el móvil y arrugó la frente cuando al encenderlo le salió la notificación de que tenía un mensaje. Ni más ni menos que de Thomas.

«Bill, perdona si te despierto. Solo quiero aclarar lo de anoche, dame un toque cuando estés despierto y hablamos»—leyó en voz baja.

Resopló tras leerlo, en esos momentos no estaba en condiciones de hablar con él y menos de lo que había pasado. Porque él no quería olvidarlo, y sabía que era eso lo que Tom le estaba pidiendo.

Dejó el móvil de nuevo sobre la mesilla, momento en que le llegó otro mensaje. Se lo quedó mirando mordiéndose el labio, ¿sería Thomas exigiendo hablar en esos momentos?

Cogió el móvil con miedo, descubriendo con alivio que era un mensaje de Alex.

«¿Qué tal la resaca?»

Bill sonrió al leerlo, la noche anterior tras lo ocurrido con Thomas se había quedado mal y fue a buscar a Clarisse y a Alex para irse a casa. Por suerte, Clarisse se puso de su parte y dieron la fiesta por terminada.

«Estoy fatal, no voy a volver a beber en la vida»—escribió con firmeza Bill.

«Vamos, que solo te mojaste los labios»—le recriminó Alex—«Yo me lo pasé genial, tenemos que repetirlo»

Bill no estaba seguro de que les invitaran de nuevo a otra fiesta en Hillerska. Habían sido invitados por casualidad, necesitaban alcohol y unos pardillos que se lo proporcionaran, para la siguiente fiesta ya contarían su proveedor de siempre.

«¿Voy a tu casa y hacemos el trabajo juntos»—preguntó Alex.

«Dame una hora en lo que desayuno y me ducho»—dijo Bill suspirando.

Dejó el móvil a un lado y entró en el baño. Sentía mucho no contestar a Thomas, habría visto que había recibido y leído el mensaje pero no tenía ánimo de hablar de besos en esos momentos.

&

Llegada la hora de comer decidieron hacer un descanso. Llevaban toda la mañana adelantando el trabajo además de hacer los otros deberes que les habían mandado.

— ¿Te quedas a comer?—preguntó Bill cogiendo un cazo—Voy a poner a cocer pasta.

—Vale, mis padres ya saben que estamos estudiando y quizás me quedaría a hacerte compañía—comentó Alex bostezando.

Bill se lo agradeció, su padre trabajaba todo el día fuera y casi nunca coincidían en casa. Se sentía solo muchas veces, suerte de tener un amigo como Alex que le hacía compañía. O sus padres, la de veces que se había quedado en su casa a comer o incluso dormir. Se conocían desde hacía años, Alex y él prácticamente habían crecido juntos, Más que un amigo, consideraba a Alex un hermano. Y el sentimiento era mutuo.

—No me ha quedado claro una cosa—empezó a decir Alex— ¿Tenemos que incluir el tema 3 en el trabajo?

—Pues…no sé—murmuró Bill pensando—El lunes lo hablamos con los otros.

—O ahora, Thomas creó el grupo de WhatsApp por algo—dijo con naturalidad Alex sacando el móvil.

—No le molestes con eso ahora—saltó Bill sin poderse contener—Quiero decir, que estará cansado por la fiesta de ayer y no querrá hablar del trabajo.

Alex se guardó de nuevo el móvil, mirando extrañado a su amigo.

— ¿Ha pasado algo que debiera saber?—interrogó a su amigo, viéndole negar con la cabeza dándole la espalda— ¿Te han dicho o hecho algo Bill? ¿Otra vez los esbirros de Andreas?

—No, que no es eso—dijo Bill con firmeza.

— ¿Entonces?—insistió Alex.

Bill se volvió suspirando, la verdad era que le vendría bien hablar con alguien y sabía que su amigo jamás diría nada.

—Thomas y yo…nos besamos—confesó en voz baja.

— ¡Pero bueno! Y no me querías decir nada—dijo Alex sonriendo— ¿Y cómo fue? ¿Quién dio el primer paso?

—Fue breve pero intenso—recordó Bill sonriendo—Y fue Thomas quien se lanzó.

—Mírale, el que va de hetero—rio Alex.

—Pero…se ha arrepentido—murmuró Bill para decepción de su amigo.

Alex se le quedó mirando con pena, con lo ilusionado que se le veía hablándole del beso.

—Me ha mandando un WhatsApp esta mañana temprano, quiere que hablemos de lo anoche—explicó por encima Bill.

—Pero eso no quiere decir que se haya arrepentido, quizás quiere pedirte una cita en condiciones—aventuró Alex.

—No, anoche tras el beso ya se había arrepentido—recordó con dolor Bill—Dijo lo mejor era olvidarlo, que estábamos los dos borrachos y que él no…que él no es…como yo…

Alex miró a su amigo sin saber cómo consolarle, se le veía pillado por Thomas y acababan de darle calabazas.

—Pues él se lo pierde, el muy idiota—dijo Alex cruzándose de brazos—Yo que tú le llamaba ahora y le decía que cuando se aclare quizás ya es demasiado tarde, que vas a encontrar a otra persona y….

—No pienso llamarle y menos decirle eso—dijo con firmeza Bill— ¿Y a quién voy a encontrar? Bastante suerte he tenido de que Thomas se haya fijado en mí, al menos por unos minutos.

Sentía que se iba a echar a llorar y con la tonta excusa de que necesitaba ir al baño salió de la cocina dejando a Alex a cargo de la comida. Subió las escaleras y entró en el baño, sacando el móvil del bolsillo trasero de su pantalón.

Tenía que ser valiente, si Thomas quería hablar no iba a dejarlo pasar más tiempo.

&

Tras pasarse casi toda la mañana estudiando Tom decidió tomarse un descanso. Además, tenía que bajar a comer en media hora y además le tocaba servir también la comida a sus compañeros. Debía comprobar que no faltara nada y empezar a dejar servidos los platos para luego sacarlos.

Bajó a la cocina a dejarlo todo preparado, los cocineros estaban terminando de preparar la comida que entre él y Charles servirían minutos después. Sintió que su móvil vibraba en el bolsillo de su pantalón y lo cogió al momento, quedándose sin aliento al ver quien era. Bill.

Salió de la cocina por la puerta de atrás que daba al jardín. Había algunos compañeros suyos paseando por el o tumbados en la hierba disfrutando del sol que había en esos momentos. Buscó un rincón apartado y solo entonces le devolvió la llamada.

—Bill, hola—saludó cuando descolgó— Que tal estás?

Escuchó un suspiro al otro lado, como si Bill necesitara tiempo para buscar la respuesta adecuada.

—Bien, estoy bien—respondió Bill al cabo de unos silenciosos segundos— ¿Tú estás bien, Thomas?

—Si, con dolor de cabeza solo—explicó Tom—Y por favor, llámame Tom. Al menos cuando no estemos en el internado, así me llaman los amigos.

Amigos. Porque eso era lo que eran…

— ¿De qué querías hablar?—preguntó Bill yendo directo al grano.

Entonces fue Tom quien se quedó unos segundos en silencio buscando las palabras adecuadas para no herir sus sentimientos.

—Bill, yo no…siento mucho lo de anoche—murmuró Tom—Estaba bebido y me dejé llevar.

—Si, eso me dijiste—comentó Bill—Yo también me dejé llevar, y no me arrepiento. Pero si quieres que lo olvidemos, respetaré tu decisión. Y tranquilo, que no se lo voy a decir a nadie.

—Gracias por entenderlo Bill—dijo Tom respirando aliviado—Pero podemos seguir siendo amigos, mi ofrecimiento para ayudarte con los estudios sigue en pie.

—Gracias Tom, lo tendré en cuenta—murmuró Bill—Ahora tengo que dejarte, tengo cosas que hacer en casa.

—Y yo, me toca servir la comida—comentó Tom—Nos vemos el lunes.

—Si, en clase—dijo Bill a modo de despedida—Adiós, Thomas.

Colgó antes de darle la oportunidad de despedirse, o corregirle. Porque le había llamado Thomas y no Tom como le había pedido. Quería que fueran amigos, pero aunque le había prometido respetar su decisión y olvidar lo sucedido, en su memoria estaba aún fresca la tierna manera en que le besó…y como se había restregado jadeando contra su cuerpo…

Continuará…

por lyra

Escritora del fandom

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