Jóvenes Rebeldes 6

Fanfic TWC / TOLL de lyra

Capítulo 6

Llegó el lunes y Bill no quería ir a clase. No había vuelto a tener noticias de Thomas, pensaba que quizás podía haberle mandando un whatsapp para preguntar qué tal estaba. Pero no habría tenido tiempo, tenía tantas cosas que hacer como montar a caballo o practicar remo como para preocuparse por una persona con la que había jugado con sus sentimientos.

No como él, que tras dedicar a limpiar y ordenar la casa ya ni él ni su padre tenían un momento para relajarse, cuando se iba a la cama por la noche no podía evitar volver a revivir el beso una y otra vez con los ojos cerrados.

Esa mañana se levantó sintiendo un gran peso en su corazón. Fue al baño y aunque nunca se maquillaba para ir a clase tuvo que hacerlo para cubrir sus ojeras. Un ligero maquillaje, el reglamento de Hillerska lo prohibía tajantemente.

Ya pasaban por alto el pelo largo que no sólo él llevaba, muchos de los estudiantes como Thomas lo lucían. Siempre que lo llevaran limpio y bien peinado, Hillerska lo toleraba. Además de piercings y tatuajes. Pero podían camuflarse bajo el uniforme, como la estrella que se había tatuado a escondidas de su padre.

Suspiró y aunque sabía que no debía, se aplicó algo de brillo en los labios.

Salió del baño y se dio prisa en ponerse el uniforme, iba a perder el autobús que les dejaría a la puerta de Hillerska. Cuando bajó corriendo a la parada ya le esperaba Alex.

— ¿Se te han pegado las sábanas?—preguntó Alex una vez en sus asientos.

Bill asintió con la cabeza, todavía no le había contado su conversación con Thomas pero es que no tenía ganas de hablarlo con nadie.

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Llegaron a Hillerska y entraron en clase. Sintió revolverse a su estómago cuando vio a Thomas, sentado tan tranquilamente conversando con Charles. Vio como sus miradas se cruzaban….y la desviaba. ¿No dijo que podían seguir siendo amigos? Pues parecía que se avergonzaba.

No tuvo oportunidad de hablar con Thomas hasta la hora de la comida. Sentado al lado de Alex jugaba con su plato, con Thomas sentado al otro lado de Alex junto con Charles. Comentaban cómo habían adelantado el trabajo.

—Esta tarde podíamos juntarnos en la biblioteca y ver lo que llevamos—comentó Charles.

—Bill tiene ensayo con el coro—apuntó Alex por su amigo—Podemos hacerlo sin él, hemos trabajado juntos el fin de semana y luego le explico lo que hemos decidido.

—Claro, ¿te parece bien Thomas?—preguntó Charles.

Tom asintió con la cabeza, aunque la verdad era que no había prestado nada de atención. Desde donde estaba casi podía escuchar la respiración entrecortada de Bill. Se había dado cuenta desde que le había visto esa mañana, no estaba bien. Y quería saber si era por su culpa, y si había algo que podía hacer para compensarle.

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Esa tarde con la excusa de que le dolía mucho la cabeza Tom se retiró a su habitación dejando que Charles y Alex comentaran el trabajo. Pero en cuanto salió de la biblioteca echó una rápida carrera al aula de música donde sabía que encontraría a Bill.

Estuvo esperando pacientemente a que terminase, escuchando su dulce voz. Cantaba muy bien, eso tenía que reconocerlo. Cuando el ensayo terminó le vio salir por la puerta y su expresión de asombro al verlo.

— ¿Podemos hablar?—pidió Tom.

— ¿Es por el trabajo?—quiso saber Bill, viéndole negar con la cabeza—Entonces no tenemos nada de qué hablar.

—Bill, por favor—suplicó en voz baja Tom.

—Me lo has dejado bien claro Thomas—murmuró Bill—No puede ser, y punto.

Quería irse, sentía que se le llenaban los ojos de lágrimas y lo último sería echarse a llorar delante de Thomas. Dio media vuelta y huyó hasta el baño donde se encerró en una de las cabinas dando un portazo.

Solo entonces dio rienda suelta a sus lágrimas, maldiciéndose por llorar por alguien que no se las merecía.

—Bill…

Se quedó sin aliento al escucharle. Thomas le había seguido hasta allí y seguro que había estado escuchándole. Se limpió las mejillas con rabia, no quería que quedase ningún rastro de sus lágrimas. Solo entonces le abrió la puerta.

—Lo siento mucho—dijo Tom al ver su estado—De verdad…tienes que entender mi situación.

— ¿Tu…tu situación?—repitió Bill sin entender.

—Mi familia es muy conocida ya lo sabes—empezó a decir Tom—No solo somos ricos e influyentes, somos parientes de la realeza y se espera que mi comportamiento sea ejemplar. Por eso estoy en Hillerska, ya le he dado muchos disgustos a mis padres y no puedo darles otro y mucho menos de este calibre.

Bill parecía no entenderle, ¿estaba justificando su no aceptación de sus sentimientos aunque fuera lo que realmente sentía?

—Si se supiera que yo soy…que me gustan los chicos, pues…—susurró Tom tragando con esfuerzo.

No pudo seguir hablando, escuchó voces en el pasillo. Alguien iba a entrar en los baños y él ahí abriendo su corazón a otro chico admitiendo al fin en voz alta lo que llevaba callando desde que tenía uso de razón.

Se movió con rapidez, empujó a Bill haciéndole entrar en la cabina de nuevo y se metió con él cerrando la puerta a su espalda. En tan reducido espacio apenas podían moverse, en silencio escucharon como pasaban de largo y al final nadie entraba en el baño. Aún así siguieron donde estaban, uno bien cerca del otro con sus respiraciones entrecortadas.

Sus miradas conectaron, sin apartar los ojos del otro fueron acortando distancias y una vez más Tom se apoderó de sus labios suspirando. Comenzó a besarle con cierta timidez al principio pero pasados unos segundos y sintiendo la lengua de Bill ir a su encuentro hizo más profundo el beso llevando una mano a su nuca.

Bill sonrió contra sus labios, llevando las manos a su espalda que acarició sobre su americana.

Sentía que le faltaba el aliento, no quería que terminara nunca ese momento pero había llegado la hora de enfrentarse de nuevo a la realidad.

Poco a poco fue dando el beso por finalizado, sonriendo al ver como los ojos de Bill brillaban como nunca antes lo habían hecho.

— ¿No era mejor olvidar lo que pasó?—preguntó Bill sonriendo.

Tom le devolvió la sonrisa sacudiendo la cabeza, había sido un idiota por tratar de olvidar algo tan maravilloso.

&

Salieron del baño tras comprobar que no había nadie. Decidieron dar un paseo hasta los establos.

—Este viernes vienen los padres a Hillerska, ¿lo sabías?—preguntó de repente Bill.

—Creo que hay una comida con ellos o algo así—comentó Tom asintiendo con la cabeza— ¿Vendrán tus padres?

—Solo mi padre—contestó en voz baja Bill.

—Oh… ¿y tu madre?—quiso saber Tom.

—Murió cuando yo era pequeño—explicó Bill desviando la mirada—Apenas la recuerdo, mi padre dice que me parezco mucho a ella. Que tengo sus mismos ojos y sonrisa…yo creo que por eso pasa tanto tiempo fuera de casa…

Sintió que la voz se le quebraba, era la primera vez que hablaba con alguien de lo que sentía. Ni siquiera Alex lo sabía, era muy doloroso para hablarlo pero estando con Tom sabía que con él iba a hallar el consuelo que necesitaba.

—Bill, no sabes cuánto lo siento—dijo Tom pasando un brazo por sus hombros.

Le atrajo contra él, comprobando que estaban solo en el establo. Entonces le besó en la frente, esperando así darle consuelo.

—Me siento muy solo Tom—susurró Bill suspirando—Cuando regreso a casa tras las clases mi padre no está en casa, trabaja todo el día y cuando regresa yo ya estoy en la cama porque tengo que madrugar al día siguiente. Parece que lo hace a propósito para no verme.

—O porque no quiere que te falte de nada y por eso trabaja tanto—apuntó Tom.

—Siempre me dice que no termine como él, que aproveche la oportunidad que me ha dado Hillerska de ser alguien en la vida y me esfuerce en mis estudios—murmuró Bill.

—Con mi ayuda, verás como mejoran tus notas y tu padre se sentirá muy orgulloso—le animó Tom.

— ¿Tú crees?—preguntó Bill alzando la cara.

Tom asintió con firmeza y bajando su cara le dio un breve beso en los labios para reconfortarle.

— ¿Sabes que el viernes tras la comida los padres se llevarán a casa a sus hijos el fin de semana?—preguntó de repente Tom—Yo no me iré con mis padres, tienen un viaje muy importante esos días y tengo que quedarme aquí en Hillerska.

Bill le miraba sin comprender qué le quería decir.

— ¿Quieres quedarte a hacerme compañía?—le invitó en un susurro.

Bill asintió con la cabeza sin dudarlo un segundo. Ya se buscarían una excusa para justificar su presencia en Hillerska esos días, lo que fuera con tal de aprovechar cada minuto que podían pasar juntos.

&

Llegado el viernes Bill estaba muy nervioso. Ese día las clases se suspendieron a media mañana, los padres llegarían para la hora de comer y antes había una pequeña celebración en la capilla. Bill había estado ensayando para tal ocasión con sus compañeros de coro.

Terminadas las clases se reunió con ellos en la capilla para prepararlo todo, apenas había tenido tiempo para ver a Tom a escondidas y saborear uno de sus maravillosos besos. Casi no tenían tiempo para verse, pero lo compensaban con cada mensaje que se enviaban de buenas noches todos los días y que le gustaba releer una y otra vez.

Camino de la capilla arrugó al frente al ver a dos estudiantes discutir, sobre todo al descubrir que eran Andreas y Alex. Aunque sabía que tenía que ir con el resto del coro se desvió del camino para ver qué le pasaba a su amigo.

—Me debes dinero Andreas—insistió Alex—El alcohol no era gratis, ese no era el trato.

—Tú y tu amiguito habéis asistido a una fiesta de puta madre, en vuestra vida se os va a presentar otra oportunidad así—dijo Andreas sin inmutarse—Daos por pagados, y no vuelvas a molestarme.

Dio media vuelta y le dejó hablando solo, no pensaba rebajarse en malgastar saliva discutiendo con alguien de su calaña.

— ¿Qué pasa Alex?—quiso saber Bill.

—Andreas no me paga el alcohol que le conseguimos—explicó jadeando Alex—Dice que con asistir tú y yo a la fiesta me dé por pagado. Y el dinero lo puso Clarisse, se lo debo a ella.

—Ya pensaremos como devolvérselo, ahora cálmate. Los padres están a punto de llegar, no puedes montar un escándalo—le aconsejó Bill.

Alex asintió sin poder dejar de jadear, estaba que se moría de la rabia que le daba que personajes como Andreas se le rieran en su cara restregándole que tenía más dinero del que él iba a tener en su miserable vida.

Una vez calmado a su amigo Bill corrió a la capilla donde recibió una regañina por su tardanza. Ocupó su sitio y minutos después los padres entraron junto a sus hijos. Localizó al suyo bien acompañado de los padres de Alex.

Buscó a Tom con la mirada, hallándole sentado al lado de Andreas sin la presencia de sus padres. Se le notaba triste, quizás al final no podían asistir y de ahí su estado. Se moría de ganas de ir a consolarle, pero no podría hacerlo hasta el día siguiente cuando fuera a Hillerska con la excusa de estudiar juntos. Quizás después de la comida encontrara un hueco para poder darse algunos mimos…

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La comida transcurrió con normalidad, tras ella algunos padres que nunca antes habían estado en Hillerska lo recorrieron en compañía de sus hijos. Bill no había podido apartar la mirada de Tom, quien al faltar sus padres ese día le había tocado sentarse en la mesa de los de tercero junto a Andreas y sus tíos. Ya pensaba que le iba a tocar irse a casa sin encontrar un minuto para estar a solas con él. Pero cuando se iban a ir Tom se le acercó y Bill aprovechó para presentarle a su padre.

—Papá, él es Thomas. Un compañero de clase—explicó Bill—Thomas, te presento a mi padre. Gordon Trümper.

Gordon estrechó la mano de Thomas sonriendo.

—Tú eres quien está ayudando a mi hijo con los estudios—dijo Gordon.

—Si señor—contestó Thomas.

—Te lo agradezco, he hablado con vuestro tutor y me ha dicho que Bill ha avanzado mucho—explicó con orgullo Gordon—Su último examen ha sido excelente, me ha dicho que si sigue por ese camino logrará una de las mejores notas al final del trimestre.

—Bill puede conseguir todo lo que se proponga—comentó Tom, dirigiendo una significativa mirada a Bill.

Bill sintió que se sonrojaba hasta las orejas.

— ¿Tus padres no han podido venir?—preguntó Gordon con naturalidad.

—No, les habrá surgido algo a última hora—explicó por encima Tom—Le he llamado pero me salta el buzón de voz. Y David no los localiza tampoco.

—Vaya, lo siento mucho hijo—se disculpó Gordon.

Tom sonrió aceptando sus disculpas, no era culpa suya que sus padres siempre tuvieran algo más importante que hacer que su propio hijo.

—Creo que Alex les va a enseñar los establos a sus padres—comentó de repente Bill— ¿Por qué no vas con ellos? Yo ahora te alcanzo, quiero preguntarle una duda a Tom sobre el examen del lunes.

—Por supuesto—dijo Gordon sonriendo—Un placer conocerte Thomas, si algún día quieres puedes venir a casa a estudiar con Bill. O a comer, lo que quieras.

—Gracias, tendré en cuenta su invitación—dijo Tom sonriendo.

Una vez a solas Bill se le quedó mirando.

— ¿Vendrías a mi casa?—quiso saber.

—Tu padre acaba de invitarme, ¿no?—dijo Tom sin dejar de sonreír—Y según me dices, pasa mucho tiempo fuera. Será más fácil vernos que aquí en Hillerska. Teníamos que haberlo pensando antes.

Salieron del comedor con el resto de los alumnos y fueron a pasear por el jardín buscando un sitio alejado.

—¿Quién es David?—preguntó Bill de repente—No sabía que tuvieras hermanos…

— ¡No!—dijo Tom entre risas—Es el secretario personal de mi padre. Un completo idiota, no sabes cuánto lo odio.

Bill sonrió al escucharle, sintiéndose idiota por haber pensando que fuera un hermano o quizás alguien muy importante para Tom.

—La invitación de tu padre viene en el mejor momento—dijo Tom cambiando bruscamente de tema—Acabo de enterarme, Andreas tiene que quedarse en el internado el fin de semana y fijo que querrá que hagamos algo juntos. Así que si puedo escaparme mañana y me acoges en tu casa…

—Claro, mi padre estará trabajando todo el día—explicó Bill—Tendremos la casa para nosotros solo.

Tom sonrió al escucharlo, poder contar con un sitio donde poder amarse libremente sin tener que estar mirando por encima del hombro en todo momento.

Se sentía agobiado en Hillerska, con todas las miradas clavadas en él por ser quien era.

— ¿Qué pasa?—dijo de repente Bill.

Tom no sabía a qué se refería, hasta que alzó la mirada y descubrió que todo el mundo los miraba. O más bien a él. No estaban haciendo nada raro, solo conversaban bajo un árbol. Pero podía sentir cómo no dejaban de obsevarle, con el móvil en sus manos y susurrando entre ellos.

—Ha pasado algo—dijo Tom sacando su móvil.

Pero no tuvo tiempo de hacer nada, Nolan se acercó corriendo llamándole.

— ¡Thomas! Ven, por favor.

—Ahora vengo—susurró Tom.

Bill asintió con la cabeza, viendo como iba al encuentro del director.

—Thomas…hijo, ven a mi despacho—pidió Nolan con la voz entrecortada.

— ¿Ha pasado algo?—quiso saber Tom sin moverse del sitio.

—Hablemos en un lugar más tranquilo—insistió Nolan.

Pero Tom no podía moverse, sentía sus pies clavados en la hierba. Tras el director estaban sus tíos y Andreas, y sus caras estaban descompuestas.

— ¿Son…son mis padres?—preguntó Tom con un hilo de voz.

—Han tenido un accidente de coche—explicó por encima Nolan—Tu madre está bien, pero tu padre….Lo siento mucho, hijo…

Tom sintió que le faltaba el aliento, como si le hubieran dado un fuerte puñetazo en el estómago. Se inclinó hacia adelante jadeando, estaba empezando a marearse.

—¡Thomas!

Andreas corrió a su lado a sujetarle, entre él y sus padres se lo llevaron al coche que ya los esperaba con el motor en marcha.

Bill los vio marcharse desde lejos, había escuchado toda la conversación y lo único que quería era estar al lado de Tom consolándole. Pero no podía hacerlo, y no sabría cuándo volverían a verse. Toda la ilusión que habían puesto en ese fin de semana se había esfumado en el aire con un chasquido de los dedos…

Continuará…

por lyra

Escritora del fandom

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