Jóvenes Rebeldes 9

Fanfic TWC / TOLL de lyra

Capítulo 9

Recostado a los pies de la cama, Bill dormitaba tratando de no pensar en que Tom estaba allí también en la misma cama. En un principio había pensando pasar la noche en el suelo pero Tom le pidió que se tumbara con él en la cama, que entraban los dos. Así lo hizo para estar más cómodo, pero ocupando el otro extremo de la cama. Lo más lejos de Tom para que sus cuerpos no se rozaran y pasara algo que no debiera pasar.

Vio amanecer por la ventana, sacó el móvil para ver qué hora era. Las 6 de la mañana, lo mejor sería que saliera en esos momentos del internado para que nadie le pillara. Las clases empezaban a las 8 y seguro que sobre las 7 empezarían a levantarse los internos.

Se movió procurando no despertar a Tom, dejando a un lado la americana del uniforme con la que se había tapado. Pero nada mas levantarse de la cama Tom le llamó en un susurro.

—Por favor, no te vayas.

Bill suspiró y se volvió para mirarle.

—Siento mucho lo de anoche—se disculpó Tom incorporándose en la cama.

Se sentó en ella y tiró de la mano de Bill para que se sentara a su lado.

—No lo vuelvas a hacer—pidió con firmeza Bill—Mírate ahora, estás hecho una mierda.

Tom asintió con la cabeza, sentía que le iba a estallar de un momento a otro.

—Yo…lo necesitaba…—se excusó en un susurro—Y también necesito un abrazo tuyo.

Bill no se pudo negar, pasó un brazo por sus desnudos hombros y le atrajo a su cuerpo. Hacía tiempo que llevaba deseándolo, poder abrazarle para mostrarle toso su apoyo por lo mal que lo estaba pasando con lo de sus padres.

— ¿Cómo estás?—preguntó en un susurro.

—Mejor, gracias a ti—contestó Tom— ¿Puedes quedarte un poco más?

Bill asintió con la cabeza, y se movió en la cama para acomodarse. Pero Tom se movió también, se tumbó de nuevo en ella y le hizo acostarse a su lado. Bill así lo hizo, apoyando la espalda en su pecho. Sentía a Tom tras él, como pasaba una mano por su cintura en busca de su mano y entrelazaba los dedos con él. Cerró los ojos sonriendo, se sentía muy cómodo en esa postura. En su cuello sentía el aliento de Tom, erizando su piel cada vez que le rozaba.

— ¿Recuerdas lo que me dijiste anoche?—preguntó de repente Bill.

Sintió que Tom se ponía tenso y le soltaba. Se dio la vuelta en la cama viendo como se incorporaba y desviaba avergonzado la mirada.

—Tom…no pasa nada—susurró Bill carraspeando.

No quería pensar que de nuevo estuviera pasando, Tom se estaba arrepintiendo de sus palabras y de tenerle metido en su cama. Entonces Tom hizo algo que le pilló desprevenido, se volvió y bajando la cara la apoyó en su pecho sonriendo.

—Claro que me acuerdo—confesó Tom en un susurro.

Bill respiró aliviado al escucharlo, bajó las manos y las llevó a su espalda acariciándole con suavidad.

—A mí también me gustas mucho—confesó Bill a su vez.

Tom alzó la cabeza y clavó su mirada en la suya. Se quedaron unos segundos mirándose fijamente, hasta que Tom se movió echándose encima de Bill, quien separó las piernas para dejarle sitio.

Bajó la cara y se apoderó de sus labios antes de que alguno de los dos se pudiera arrepentir. Bill los separó dispuesto para recibirle dentro, mientras que sus manos acariciaban una y otra vez su desnuda espalda, llegando hasta sus nalgas que acarició a través de sus vaqueros mientras que las apretaba contra su cuerpo, haciendo que sus sexos conectaran y se frotaran.

Sintió gemir a Tom contra sus labios, como sus manos bajaban por su pecho y desabrochaban su camisa blanca. Entonces sus labios se separaron por un momento y Tom bajó por su cuello sin dejar de besar y lamer su piel en ningún momento.

Siguió bajando por su agitado pecho, Bill cerró los ojos mordiéndose los labios sin poder dejar de gemir y suspirar. Puso las manos en la cabeza de Tom guiando sus movimientos, sintiendo como bajaba por su cuerpo hasta llegar a su cadera. Entonces Tom paró su recorrido, sonrió al ver la estrella que Bill camuflaba debajo de sus ropas. Separó los labios y sacando la lengua lamió esa estrella sintiéndole estremecerse y retorcerse de placer bajo su cuerpo.

Sonrió y llevando las manos a sus propios pantalones empezó a desabrocharlos. Bill abrió los ojos e hizo lo mismo con los suyos, quedándose ambos en ropa interior.

Tom volvió a ocupar su sitio entre sus piernas y se apoderó de nuevo de sus labios esa vez con más fiereza. Empezó a besarle y a entrar en su boca con la lengua, frotando su cuerpo contra el de Bill quien alzando las caderas desesperado sollozaba para que no terminara nunca ese mágico momento.

Tom bajó una mano y fue directo a su presa. La puso sobre el miembro de Bill, lo que le provocó un escalofrío que recorrió su espalda. Le sintió gemir contra sus labios y arquearse contra la palma de su mano, que llevó al elástico de sus bóxer y coló dentro.

Continuaron besándose con la respiración agitada, frotándose el uno contra el otro como si no hubiera un mañana…

&

Por otro lado Andreas despertó sobresaltado. Estaba solo, se había quedado dormido en el edificio abandonado. Maldijo por lo bajo y se levantó con rapidez al ver la hora que era. Las 6:30, si le pillaban fuera del internado se le iba a caer el pelo. Salió del edifico y echó a correr al internado. Gustav era el encargado de dejarle entrar, le mandó un mensaje al móvil para que se levantara de la cama y bajara a abrirle, pero no obtuvo respuesta alguna. El mensaje le había llegado pero no lo había leído.

Maldijo de nuevo y entonces se le ocurrió otra manera de entrar. Por la habitación de Thomas, estando en la planta baja podía colarse por su ventana y echar una carrera rápida a su propia habitación. Rodeó el internado y se acercó con sigilo a la ventana que comunicaba con la habitación de Thomas. Se asomó con cuidado, escondiéndose de golpe entre risas ahogadas.

Sabía que iba a pasar tarde o temprano, en la fiesta había sido testigo de los apasionados besos que Thomas y una de las chicas se habían estado dando sobre uno de los sofás, un poco más y casi terminaban haciéndolo allí mismo con todos mirando. Pero Thomas había sido más listo y se la había llevado a su habitación en busca de algo más de intimidad.

Y era eso mismo lo que había visto Andreas al asomarse, Thomas sobre una morena abierta de piernas.

Sabía que estaba mal, pero en su mente empezó a abrirse paso una maldad. Sacó el móvil y accionando la cámara de fotos le dio a grabar video.

Se asomó con cuidado a la ventana de nuevo, desde donde estaba tenía una buena perspectiva. Podía ver la cama y Thomas tumbado sobre la chica que se retorcía bajo su cuerpo. Se estaban besando como si no existiera una mañana, hasta que Thomas se movió y bajando por el pecho de la chica comenzó a besárselo mientras que una de sus manos se colaba en su ropa interior.

Entonces…Andreas sintió que le faltaba el aliento. Thomas se había movido, la chica había levantado la cara echando a un lado el pelo que le molestaba, dejando al descubierto su rostro.

Bill Trümper. Retozando bajo Thomas en su cama, gimiendo como una puta con los ojos cerrados mientras que le metían mano…

Dejó de grabar en esos momentos, se alejó de la ventana sin poderse creer aún lo que había pasado. Su primo, el heredero de una de las mayores empresas de toda Alemania, era gay. Le iban los tíos, se estaba acostando con uno en sus propias narices.

¿Qué iba a pasar a partir de entonces? ¿Cómo le iba a poder mirar a la cara sin sentir la misma repugnancia que sentía en esos momentos?

&

Despertó de nuevo cuando sintió que le acariciaban la espalda. Abrió los ojos y sonrió al ver a Thomas acostado a su lado sin dejar de acariciar su desnuda espalda.

—Buenos días—saludó Tom sonriendo ampliamente.

—Muy buenos días—le devolvió Bill el saludo— ¿Estás bien?

Tom asintió con la cabeza, no se arrepentía para nada de lo que había pasado.

— ¿Tú estás bien?—quiso saber.

Bill también asintió con la cabeza suspirando.

—Tenemos que darnos prisa—apuntó Tom con pesar—Las clases empiezan en media hora, tenemos el tiempo justo.

—No vayamos—pidió Bill—Ven a mi casa, mi padre no estará y podemos seguir por donde lo dejamos.

Tom se sonrojó al escucharle, con tantos nervios y ganas que tenían por estar al fin juntos, mucho se temía que habían terminado los dos mucho antes de lo esperado. No había dado tiempo a más, y quizás hubiera sido mejor así. Era demasiado pronto, y no estaban en el sitio adecuado.

—No puedo faltar a clase, lo sabes—dijo Tom suspirando—Y tú tampoco, mucha gente confía en ti. Estás haciendo un gran trabajo Bill, no lo tires por la borda.

—Si quieres echarme de tu cama, tendrás que convencerme—susurró Bill tumbándose de espaldas.

Tom sabía por donde iban los tiros y se apoderó de sus labios. Se tumbó sobre él para tener mejor acceso a su boca, entrando en ella sin ningún rastro de timidez.

— ¡Thomas!

Se separaron al momento entre risas, procurando no ser escuchados.

—Voy…ya voy, Charles—dijo Tom en voz alta.

—Date prisa, estamos terminando el desayuno—explicó Charles al otro lado de la puerta.

A su lado en la cama, Bill se cubría la cara sin poder dejar de reír. Tom le fulminó con la mirada para que se callara.

—Si…Gracias, Charles—dijo Tom a modo de despedida.

Esperó en silencio escuchando pasos que se alejaban de la puerta.

—Vamos, o mandan a todo el internado a buscarme—dijo Tom levantándose de la cama.

Abrió el armario y sacando el uniforme empezó a ponérselo con rapidez.

—Puedes salir por la ventana y hacer como si vinieras del autobús—comentó Tom mientas se anudaba la corbata.

—Pero…me muero de hambre—dijo Bill haciendo un puchero desde la cama— ¿No puedo ir a desayunar contigo?

—La próxima vez, te traes un sándwich—picó Tom con maldad.

Se inclinó en la cama y se despidió de Bill con un breve beso en los labios. Recogió su mochila y salió de la habitación, dejando a Bill tumbado en su cama, esbozando una amplia sonrisa mientras que pensaba entre suspiros que al fin se había hecho su sueño realidad.

&

Entró corriendo en el comedor, quedaban menos de 10 minutos para que terminara la hora del desayuno. Cogió su taza de café y casi se lo tomó de un trago. Luego cogió una tostada que untó con mantequilla y colocando otra encima preparó un sándwich que envolvió en una servilleta y guardó con disimulo en el bolsillo de su americana.

Luego cogió otro par de tostadas y con ellas de la mano salió del comedor terminando de desayunar de camino a clase.

— ¡Thomas!

Maldijo por lo bajo, se volvió y esbozando una falsa sonrisa se volvió. Andreas caminaba tras él junto a un dormido Georg.

— ¿Qué tal?—preguntó Andreas alzando una ceja.

—Bueno, como era de esperar—murmuró Tom carraspeando—La cabeza me va a explotar de un momento a otro, pero por lo demás todo bien.

—Pues que suerte, yo me he pasado la hora del desayuno potando en el baño—explicó Georg malhumorado—Solo he podido tomarme un té sin echarlo.

—Gracias por tu gráficas explicaciones—dijo Andreas resoplando— ¿Y dónde terminaste anoche? Volviste a desaparecer, así de repente.

—Yo…no sé, no recuerdo nada—explicó por encima Tom—Al menos desperté en mi cama.

—Pues que suerte. Yo me desperté en la sala, he tenido que esperar a que abrieran el internado para colarme sin que nadie me viera—explicó a su vez Andreas.

—Las clases empezarán en 5 minutos—anunció un profesor a los internos más rezagados.

—Luego nos vemos, tenemos que hablar Thomas—dijo Andreas antes de despedirse.

Tom asintió con la cabeza y echó a correr a su clase. Nada más entrar sus ojos localizaron a Bill, sentado al lado de Alex como si nada hubiera pasado. Por lo menos no había tenido problemas en salir sin ser visto de su habitación.

Pasó por su lado y sin decir nada dejó caer sobre su regazo el sándwich que le había preparado para tuviera algo que llevarse a la boca.

— ¿Y eso?—quiso saber Alex al verlo.

—Hoy no he tenido tiempo de desayunar—explicó Bill empezando a comer.

— ¿Y cómo has venido?—quiso saber Alex—No te he visto en el autobús.

Bill solo se encogió de hombros como respuesta, no tenía ninguna excusa mejor que contarle que había pasado la noche en el internado, en la habitación de Tom para ser más exactos.

Alex se quedó mirando a su amigo, no le quería mirar a la cara como si hubiera algo que no le quisiera contar. Luego dirigió la mirada a Thomas, quien desde su sitio no hacía más que volverse e intercambiar miraditas y sonrisas con su amigo…

&

Llegada la hora de la comida, Tom pudo al fin sentarse a disfrutar de la compañía de Bill. Sentado a su lado comieron como si no hubiera nadie más a su alrededor, quedando para estudiar más tarde en la biblioteca. Sabiendo que se quedaría hasta tarde en el internado Tom le haría compañía, le echaría una mano con los estudios y si encontraban el momento adecuado quizás pudieran compartir algún beso que otro.

Pero parecía que Andreas estaba ahí para aguarles la fiesta.

—Bill, ¿te has mirado en el espejo alguna vez?

Bill se le quedó mirando sin entender de qué le estaba hablando.

—Tu uniforme está todo arrugado, parece que has dormido con el—murmuró Andreas mirándole fijamente.

—Lo siento—susurró Bill, sabiendo que llevaba razón.

—Con sentirlo no basta, no puedes vestir como un pordiosero—dijo sin inmutarse Andreas—Como castigo, limpiarás los establos después de comer.

—Vamos a estudiar juntos—intervino Tom.

—Si quieres que te asigne a ti otro castigo, vas por buen camino—murmuró Andreas mirando a su primo.

—No me das miedo Andreas—saltó Tom encarándose con él—Castígame si quieres, estaré en los establos ayudando a Bill.

—Como quieras, espero que los dejéis bien limpios—dijo Andreas encogiéndose de hombros—Os estaré vigilando, no quiero que aprovechéis el tiempo para buscar un rincón solitario…donde poder estudiar.

Andreas se echó a reír al ver la cara de Tom, quien por un momento pensó que le iba a decir que no les iba a dejar buscarse un solitario rincón donde poder dar rienda suelta a su pasión.

Andreas se fue dejándoles terminar de comer.

—Tom, no te encares con él—pidió Bill en voz baja—Y no me defiendas, no hay que levantar sospechas.

Tom asintió con la cabeza, se había dejado llevar pero es que no soportaba que se metieran con Bill en su presencia. Y menos, un payado como Andreas.

&

Terminada la comida fueron al establo a cumplir con su tarea. Primero entraron en los vestuarios del gimnasio a cambiarse de ropa, en un armario había unos monos azules que utilizaban los alumnos que les tocaba la tarea de limpieza de establos. Se cambiaron sin dejar de mirarse en todo momento, aprovechando un minuto que estaban solo para darse un breve beso en los labios.

Fueron a los establos y tal y como había prometido, Andreas en persona se encargó de controlar que hicieran su tarea. Sumido cada uno en su trabajo no le dieron ninguna oportunidad a Andreas de que les llamara la atención y una vez terminada fueron libres de irse a la biblioteca a estudiar.

Al menos Bill, Tom tuvo que quedarse cuando Andreas se lo exigió.

—Tenemos que hablar—dijo Andreas—Me he enterado en la comida que ayer pillaron a Gustav regresando de la fiesta. No habría pasado nada de no ser porque…tenía en su poder un blíster de pastillas que le han pillado…

— ¡Joder!—exclamó Tom resoplando.

—Ha sido expulsado de inmediato—siguió explicando Andreas—Pero no ha dicho de dónde las ha sacado, Nolan le ha dado dos días para que recapacite. He hablado con Gustav, está desesperado y quiere que le ayudemos, o tendrá que contarlo todo.

Tom se le quedó mirando sin entender.

—Lo de nuestras fiestas privadas, con alcohol y drogas—aclaró Andreas—Y dará nombres…

—No puedo verme salpicado por este escándalo—murmuró Tom—Solo he ido a dos fiestas, y tomado una puta pastilla. No puede joder mi vida por esa mierda.

—Bueno, siempre podemos dar el nombre de quien me pasó las pastillas—apuntó Andreas—Salvar a Gustav delatando a mi camello.

—Me parece justo—dijo Tom asintiendo con la cabeza.

—Bueno, no te lo parecerá tanto cuando te diga su nombre—murmuró Andreas sonriendo—Fue Bill.

Tom se le quedó mirando negando con la cabeza. ¿Bill, traficando con drogas en el internado? No le pegaba, Andreas debía estar equivocado.

—Se lo diré a Nolan hoy mismo—dijo con firmeza Andreas—Mañana Bill será historia, no volverá a poner un pie en Hillerska nunca más.

Continuará…

por lyra

Escritora del fandom

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