Largo invierno 14 (P.2)

Mit dir, in die Nacht II: Largo Invierno

Capítulo 14: Stop standing there (P.2)

Bill

Estaba un poco nervioso. No es que fuera a ser una conversación de la que me tuviera que preocupar pero digamos que había compartido una intimidad de ambos con alguien que forma parte de un circulo demasiado cercano. Vale que el círculo era mío, pero al fin y al cavo Jake estaba casi todos los días en mi casa, supongo que tendría que haberlo… ¿consultado?

Respiré un par de veces antes de hacer el comentario.

-Emm… Jake, hay algo que te tengo que decir. – noté que se tensaba al volante y me preocupé. – No es nada malo, tranquilo. – “Ni nada sobre Tom” , pensé para mis adentros. Últimamente se pensaba que iba a saltar con ese tema cada dos por tres. Parecía que desde que apareció de improvisto vigilaba mis movimientos e incluso mis silencios. Como si me pasara todo el día pensando en él. Que bueno, parte de razón sí tenía el chico. Suspiré, y continué hablando. – Digamos que he… hablado con mi madre. – dije bastante calmado.

Me miró un instante apartando la mirada del tráfico y frunció el ceño.

-No entiendo.

-De… lo nuestro. – acabé con sus dudas.

-¿Qué? – dijo atónito. – Pero… ¿No estabas seguro de que te iba a odiar para toda la vida si se enteraba? – asentí, algo preocupado por ese recuerdo. – ¿¡Te odia?! – se escandalizó tanto que casi pegó un volantazo.

-No no… A ver, no se lo ha tomado demasiado bien, pero también me ha dicho que se lo imaginaba. – me encogí de hombros al recordar que mi madre también había sido de las que había dudado de mi sexualidad toda mi vida, aun siendo yo el que lo negaba en rotundo. Supongo que si es mi madre, ella lo ha sabido siempre.

-¿Se imaginaba que eras gay o que estábamos juntos? – preguntó algo confuso.

-Ambas cosas… – dije algo triste. Me rasqué la nuca mientras negaba con la cabeza. Otra vez veía a mi madre algo alterada, mientras intentaba fingir que todo estaba bien. – A ver, en un par de días se le pasará… Ahora simplemente tiene que meditarlo. Ella misma me ha dicho que no pasa nada, y que es un poco shockeante.

Jake me miró con la mirada triste, con la cabeza algo ladeada al mismo tiempo que intentaba fijarse bien el tráfico. Me puso una mano en la pierna y me acarició el muslo suavemente. De pronto, puso una mueca extraña.

-Bill… Yo no sé si voy a ser capaz de volver a mirar a tu madre a la cara. – saltó de pronto, como si eso fuera una pesadilla de la que no se podía librar.

-¿Por qué? – quise saber, enseguida.

-Pues porque me va a mirar, y va a ver que yo me estoy follando el culo de su hijo. –dijo como si fuera lo más obvio. – A nadie le gusta saber eso. – concluyó.

-Vete a la mierda. – dije algo indignado, pegándole un golpe en el brazo. – ¿Y porqué iba a pensar que eres tú el que me folla a mi? – ya estamos, siempre dando por sentado que yo iba a ser el pasivo de todas todas. Jake se quedó medio blanco, como si no hubiera pensado en lo que acababa de decir hasta que no se lo hube recriminado.

-Yo… A ver Bill, sólo he comentado la realidad. – intentó salir por esa vía de escape, pero a mí no me sirvió para nada.

-¿Y? ¡Ella no sabe la realidad! – le recordé. – No es tonta, sabe que tengo relaciones sexuales desde hace años, pero hasta ahora siempre he usado yo la polla, ¿por qué iba a ser distinto ahora? – le recriminé. – ¿Porqué estoy con un tío? – me empecé a enervar a medida que iba hablando. Esto empezaba a cansarme.

-Bill, no te pongas así… No quiero que te enfades, pero es lo primero que he…

-¿Lo primero que has pensado? O sea que das por sentado que sí, yo siempre voy a ser el que recibe, ¿no? – empezaba a respirar con fuerza, como si me faltara el aire, como si mis pulmones necesitasen llenar el cupo entero para tener la fuerza necesaria para pegarle una hostia y dejarlo en el sitio. – ¿Vete a la mierda, quieres?

-Joder Bill, es que… La primera vez en el baño prácticamente te ofreciste solo… –intentó excusarse. Yo le devolví mi dolor con una bomba el triple de fuerte.

-Porque yo echaba de menos cómo me follaba Tom, y con él follaba así. – me crucé de brazos y a medida que iba siendo consciente de lo que acababa de decir me fui hundiendo en el asiento. Mieeerdaa… Nos quedamos en silencio y tuve ganas de morir. – Jake… Yo… Joder, lo siento.

No me contestó y eso me volvió a enfurecer.

-Mira, que te follen. Siento el comentario, pero es que tú aún no te has disculpado por el tuyo.- le recordé. Miré por la ventana e intenté dejar el tema como estaba. Nos quedamos en silencio lo que quedó de recorrido. Nos acercamos a la comunidad de casas donde vivía y de pronto, algo asustó a Jake.

-¿Pero qué coño? – pegó un frenazo justo enfrente de mi puerta y me alarmé. Miré por la ventilla de Jake y de pronto, vi a un muchacho en la puerta de mi casa, con los brazos alrededor de las piernas, y la cabeza escondida. ¿Qué….? – ¿Qué hace un tío en tu puerta? –se puso realmente tenso de los hechos, y supongo que la conversación que habíamos tenido sólo servía para que estuviera aún peor.

Intenté reconocer la silueta pero no me sirvió de nada. Moreno oscuro, con coleta… Ni idea. Me fui a bajar del coche cuando de pronto Jake me cogió del brazo.

-¿Qué haces? – le dije, aún enfadado.

-¿Qué mierdas haces tú? No pienso dejar que bajes tú solo, no sabemos quién es. – de un movimiento seco del hombro me liberé de su agarre y abrí la puerta del copiloto.

-Busca aparcamiento rápido y antes llegarás.

-Bill ni se te ocurra, ¡buscamos los dos aparcamiento y volvemos! – me bajé del todo del coche y empecé a oír los pitidos de los coches que estaban detrás. – ¡Joder Bill! ¡Vuelve!

-Me sé cuidar solo Jake. – lo vi como enfurecía de golpe al mismo tiempo que pegaba un portazo, dejándolo a él dentro del coche, con la mirada llena de ira. Genial… Problemas con Jake. De pronto, recordé el chico de mi puerta. ¿Quién era? ¿Qué le pasaba?

Jake arrancó haciendo que las ruedas rechinaran y yo puse cara de asco. Qué maduro era a veces. Crucé la calle rápido y con el corazón a mil por hora, sin saber porqué, me puse de cuclillas enfrente del chico.

-¿Hola…? Muchacho, ¿estás bien…? –lo oía sollozar débilmente, y eso me encogió el corazón. Cuando me oyó inspiró profundamente y alzó la cabeza. Unos ojos miel avellana me atravesaron el corazón como no lo había hecho nadie en meses. Los tenía hinchados y rojos de llorar, pero aún así acabé reconociendo a su dueño. Alzó la cabeza poco a poco y deshizo el abrazo de sus piernas. Al mirarme a mí directamente, volvió a poner una mueca como si fuera a volver a llorar. – ¿Tom? – era él. O al menos aquellos ojos eran suyos. La… La peca de la mejilla. Sí, era suya. Y… Y… Y los labios. Dios mío, esos labios sólo eran de Tom. Le temblaban tanto que parecía que fuera el final del mundo. El piercing brillaba al estar empapado en lágrimas.

El resto, no era él. Llevaba barba, y no tenía rastas. No iba de rapero, y su ropa era prácticamente de su talla. O al menos, eso alcanzaba a ver.

Le vi apretar los puños con fuerza y querer aporrear a algo. Me asusté un poco pero no me eché para atrás ni un instante. Nos seguimos mirando un instante y lo vi totalmente aterrado. Pude leer el pánico en sus ojos, el miedo y el acongojo. No lo entendía.

Una lágrima se derramó por su rostro y no pude evitar llevar mis dedos ahí para apartársela con los dedos. Cerró los ojos de una manera que parecía temer que le abofeteara o algo. Se tensó bajo mi tacto, pero no lo evitó. Estaba ardiendo. Puso su mano sobre la mía e inspiré del susto, cuando empezó a intentar entrelazar mínimamente nuestros dedos.

El corazón me iba tan deprisa que parecía que iba a salir volando.

-¿Tom qué te pasa? – se me aguaron los ojos a mí también, y ésta vez lo oí coger aire bien fuerte e intentó serenarse. Me soltó y me casi obligó a alejarme de él, se apartó las lágrimas él solo y me miró a los ojos. Ésta vez, su fría mirada, me atravesaba como cuchillos de hielo.

-Hola Bill. – dijo simplemente. Me quedé totalmente en shock y se fue levantando mientras intentaba despejarse, negando fuertemente con la cabeza. Parecía como si me fuera a decir algo, como si estuviera pensándose muy seriamente algo que le rondaba en la cabeza.

-¡¡BIILL!! ¿Estás ahí? – escuché a Jake gritar de lejos y me quede petrificado. Oh dios, Jake. Mierda, mierda, mierda… De pronto le cambió la expresión a Tom.

-Finge que no me conoces. – fruncí el ceño, como sin llegar a comprender. Escuchaba cómo Jake se acercaba a pasos agigantados hasta donde estábamos. Ahora Tom estaba totalmente erguido, aunque seguía pareciendo un animal herido que se intentaba recomponer de un flechazo en una pierna.

-¿Qué…? – dije sin llegar a comprender lo que me decía.

-Bill, finge que no me conoces. – intentó decirlo más bajito que antes pero intentando pronunciar todas las sílabas. Me quedé embobado leyéndole los labios.

-¡Bill! He llegado. – Jake me puso una mano en el hombro y me lo estrechó. Yo no le miré. No podía apartar la vista de Tom. Éste en cambio, miraba a sus pies. – Después quiero hablar contigo. – apreté la mandíbula fuertemente, recordando la conversación del coche y me pareció aún más doloroso que intentara hacerme preocupar de nuevo por una mierda así después de lo que me estaba pasando. Pero claro, Jake no sabía que el que estaba ahí… Era Tom.

Tom está en la puerta de mi casa, llorando.

Y he de fingir que no lo conozco.

-¿Y bien? ¿Quién eres tú? – la voz algo alzada de Jake me molestó sobremanera. No sé si es que el cabreo hacía que cualquier cosa que pudiera decir en las próximas dos horas pudiera ser rechazado por mi mente o es que realmente se estaba comportando como un capullo. En esos momentos no veía la diferencia.

A Tom parecía costarle dirigirse a él, podía notar que no estaba a gusto en la presencia de Jake y por un instante fui consciente de a quienes dos tenía delante. Tom y Jake intercambiando palabras. Tom y Jake.

Mi ex novio y mi novio.

Mi amor y el que intenta llenar el vacío del primero.

Tom y Sustituto de Tom.

-Emm… Soy Tom Kaulitz. – oírle hablar era como un sueño. Me fijé que Jake fruncía el ceño al oír su nombre de pila. De pronto, el ex-rastas le tendió la mano. Mi novio se la estrechó algo confuso y se soltaron muy pronto del apretón. – Y em… Estoy buscando a un chico llamado… Bill… Bill Trümper. – casi se le ahoga mi nombre en la garganta. ¿Qué coño estaba pasando? Me miró a mí y me tendió la mano. Mi corazón empezó a latir a mil por hora y le fui a estrechar casi sin pensármelo, como si fuera un autómata. Volver a sentir el tacto de su mano de una manera tan directa hizo que me recorriera la espina dorsal un sentimiento devastador. Tenía las manos más ásperas que este verano.

-Es él, ¿Por qué lo buscas? – no me dejó contestar y lo agradecí, porque no sabía ni responder a algo tan sencillo como eso. Nos separamos las manos después de el tiempo estricto y sentí que algo de mí volvía a estar en posesión suya. Espera, ¿me está buscando a mí? ¿Por qué?

De pronto noté el brazo de Jake rodearme la cintura, y eso… volvió a molestarme. Mierda, ¿porqué lo estoy pagando con Jake?

-Emm… Yo… – empezó a ponerse muy nervioso, y a sudar. Incluso por un instante creí que le estaban entrando arcadas. Me miró un instante a los ojos y por un instante creí que me estudiaba el rostro, como si se fijara en mis ojos, en mi nariz, en mi boca, incluso en la barbilla. ¿Qué estaba haciendo?

-Oye a ver, no me cabrees. ¿Me explicas que mierdas te pasa para estar en la puerta de mi novio? – Tom le miró a los ojos desafiante y después inspiró fuertemente. ¿Se estaría conteniendo? Intentó evitar algo en su cabeza ya que empezó a negar fuertemente. Me miró directamente y esta vez no separó sus ojos de los míos.

-Bill yo… – mi corazón empezó a latir más fuerte en cuanto mi nombre salió de su boca.– Tengo… Tengo una cosa que explicar. – parecía que buscaba las palabras exactas, y no las sabía encontrar. De pronto noté cómo un pensamiento le cruzaba la cabeza. Se llevó las manos a su bolsillo y de ahí sacó su cartera.

Con las manos temblorosas como un puto flan empezó a desdoblar un papel que sacó del interior de su cartera. Era una fotografía vieja, medio agrietada. Me la fue a tender boca abajo, sin que aún pudiera ver qué había en ella. Un nudo se formó en mi garganta mientras iba a cogerla y Tom habló de nuevo.

-Mi… Mi padre… Me dio… Esta dirección. Tu nombre… Y el nombre de Simone. –cuando me habló de Jörg algo me oprimió el corazón tanto que pude sentir dolor físico. Pero no se pudo ni comparar cuando pronunció el de mi madre. Simone. Había dicho Simone. ¿Porqué mierdas había dicho Simone?

No miré la fotografía aún porque me daba pánico ver qué había en ella. Tom me miró por última vez a los ojos y pude ver el pánico y la súplica.

Con la respiración faltándome en los pulmones le di la vuelta al papel. Se me llenaron los ojos de lágrimas y empecé a negar con la cabeza mientras la tiraba al suelo. Me di la vuelta y me puse las manos en la cabeza intentando focalizar. Se me nublaba la vista.

-¿Qué coño…? ¿Qué pasa, Bill? – Jake me hizo mirarle a la cara pero yo no podía centrarme en nada. No podía estar pasando. Esto no podía estar pasando. Jake sin soltarme se agachó y cogió algo del suelo. Evidentemente debía de ser la foto. Empecé a convulsionarme y a temblar de mala manera. – Eh… Bill, ¿Eres tú el niño de la foto? ¿Quién es el hombre que está a tu lado? – ver que Jake también me reconocía en el rostro del crío hizo que sintiera que el agua del puñetero mar entero me estaba hundiendo en el fondo del océano. No le contesté. En lugar de eso empecé a llorar y me encogí en mi mismo en el suelo, casi de la misma manera en la que me había encontrado a Tom. -¡Eh, Bill! ¿Qué haces, qué pasa? – Jake se puso a mi lado y me cogió la cara entre las manos. Podía ver el pánico en sus ojos, – Contéstame… – pero yo tenía la mirada perdida y no podía ni reaccionar. Se levantó de golpe y pude entrever cómo agarraba a Tom por el cuello y lo alzaba un poco contra la puerta. – ¿¡Qué coño pasa?! ¿¡Quién es el hombre que está con Bill en la foto!? – Tom le dio un manotazo a Jake y lo separó de golpe. Los miré, algo atónico, y vi a Tom realmente enfurecido. Jake estaba apunto de devolverle el golpe cuando el ex-rubio habló:

-Bill no sale en la foto. – yo ya sabía esa información, pero algo en mi interior rezaba por que no fuera así. Rezaba por que dijera que era y yo y que no recordaba haberme hecho esa foto. Pero poder reconocer al hombre que había al lado de la foto era la prueba definitiva. Yo sí conocía a ese hombre, pero sólo hacía medio año de eso. Sin embargo, el niño… Tenía mi cara. Y eso ya sabía lo que significaba.

La cara de Jake se relajó del enfado pero se transformó en una mueca de incomprensión.

-¿Qué? – me miró a mí, como pidiéndome explicaciones, pero ¿yo qué mierdas le iba a decir? – Pero… Es igual al niño de las fotos de tu casa, Bill. Son el mismo niño… – seguí notando su mirada en mi nuca, pero yo seguía ausente.

Tom habló por última vez, y eso acabó de hundirme en la puta miseria.

-Somos yo y mi padre.

FIN Temporada II

Administración: Y aquí todos quedamos con infarto y termina la temporada 2: Largo invierno. Se viene una tercera (Oscuro Berlín) que comenzaremos a publicar pronto. A estar atentos. Gracias por la visita y están invitados a comentar.

por administrador

Publico con autorización del autor

7 comentario en “Largo invierno 14 (P.2)”
  1. Rayos!!!me quedé justo antes de este capítulo, paso lo que me temía 😭😭😭😭😭 son brothers 😭😭😱😱😱 pobrecitos, eso explica el llanto de Tom cuando Bill le encontró 😭😭😭

  2. Vv nmms ,como asi???, lo juro q estoy temblando, me entro la desesperación, nunca pense q esta temporada termknaria asi, pido porfavor saber de la tercera temporada lo mas pronto o no podre con ste suplicio 🤧🤧🤧🤧

  3. Estaré esperando súper atenta la tercera temporada❣️ ¡Muchas gracias por haberla rescatado! Jamás he sabido como termina ya que no la encuentraba completa. Saludos y nuevamente, muchas gracias. 🥹

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