Last Christmas 2

Fic TWC de lyra

Capítulo 2

—David….para…—gritó Bill librándose de la manta.

Se levantó de golpe de la cama, se dio media vuelta y vio….que estaba solo en la habitación. Miró a su alrededor pero no había rastro de David. Volvió a mirar el reloj y vio…que seguían siendo las 9 de la noche.

—¿Lo he soñado?—preguntó aún sin creérselo.

No lo entendía, había sentido su caricia, ese beso…su mano poniéndole duro y tieso…

Dio un bote cuando llamaron a la puerta y tras comprobar que no había un bulto delatador en sus pantalones, corrió a abrir la puerta.

—¿Estás mejor?—preguntó David muy preocupado.

Abrió los ojos como platos al verle, separó los labios pero no emitió sonido alguno…

—Me tienes preocupado—comentó David en voz baja—Es Navidad y la quieres pasar aquí tu solo…esto no está bien…

—No sigas, por favor—le suplicó con un hilo de voz.

—Solo quiero que bajes y te diviertas con los demás. Por favor, no te quedes solo en Navidad—dijo David arrugando la frente.

—¿Qué más da la fecha que sea? Estar solo es mi destino—murmuró encogiéndose de hombros.

—¿Cómo?—preguntó David sin entender.

—No me hagas caso, estaba durmiendo y tuve un mal sueño. Dame un minuto, ahora bajo—dijo Bill resoplando.

Dio media vuelta y entró en el baño. Se cepilló el pelo y tras aplicar algo de color a sus labios salió de la habitación. Entró con David en el ascensor, no pudiendo evitar ponerse tenso por estar a solas en tan reducido espacio.

Casi salió huyendo cuando llegaron al hall. Regresó a la sala en donde dieron esa improvisada entrevista y ya desde la puerta oía ruidos típicos de una fiesta. Sonaba la típica música navideña (que odiaba con todas sus ganas) y sonidos de copas y platos.

Nada más entrar por la puerta pasó un camarero con una bandeja y le ofreció una copa de champán que negó con una sonrisa. No había comido nada y no quería que se le subiera a la cabeza. Vio el triste gesto del camarero y se sintió culpable. Le vio pasar de largo y se fue a reunir con Georg y Gustav. Tom andaría perdido con esa zor…chica, rectificó resoplando. No estaba bien que la insultara porque su hermano fuera un capullo.

—¿Un sándwich?—ofreció Georg con la boca llena.

Aceptó suspirando. Lo mordisqueó mientras miraba a su alrededor. David se encontraba hablando con el equipo técnico del programa que les hizo la entrevista, se habían quedado atrapados como ellos por la nieve.

Sus ojos se cruzaron con las del camarero que le invitó a champán, no le quitaba los suyos de encima y le sonrió ampliamente señalando la última copa que le quedaba. Le devolvió la sonrisa sin poder evitarlo, solo estaba haciendo su trabajo y parecía encantado. No como él, que tenía el mundo a sus pies y sufría por que una cosa no le salía bien.

Se separó de sus amigos y empezó a caminar hacia él, viendo que también se ponía en marcha encontrándose en medio de la sala.

—¿Champán?—le ofreció sin dejar de sonreír.

—Si, gracias—aceptó con otra sonrisa—Siento mucho lo de antes.

—Al menos me rechazaste con una linda sonrisa—comentó en voz baja el camarero.

Se quedó sin habla. Rechazó una bebida, no a él ni nada parecido.

—Por cierto, me llamo Jack y salgo en media hora—se presentó guiñándole un ojo.

Se quedó sin habla, no se esperaba que fuera tan directo. Estaba a punto de negarse cuando desde el otro lado de la sala le llegó una gran carcajada. Desvió la mirada y vio a Tom, conversando animadamente con esa chica a la que le retiraba el pelo con una mano para admirar mejor su cara.

—Perdona, no te quise molestar—murmuró un contrariado Jack.

Había tomado su silencio como un no rotundo, más al verle girar la cabeza e ignorarle. Carraspeó y cogiendo con firmeza su bandeja se dispuso a dar media vuelta…

—Espera, por favor—pidió Bill en voz baja.

Se volvió de inmediato sonriendo a medias, ampliando la sonrisa cuando Bill le dijo que sí con la cabeza.

—Te espero en media hora delante del ascensor—murmuró Bill antes de alejarse.

Caminó de vuelta hacia donde había dejado a sus amigos, en su mano derecha llevaba aún la copa que Jack le había ofrecido. Se puso al lado de Gustav, que hablaba con un cliente del hotel. Trató de prestar atención a su conversación, pero sus ojos se iban de Tom a Jack, que paseaba entre la gente ofreciendo champán sin dejar de mirarle fijamente.

Sonrió cuando le vio hacerlo a él y levantando su copa brindó en el aire y se la tomó de un trago. Se dedicó el resto del tiempo a hacer como si hablara con Gustav, hasta que la fiesta llegó a su final. Por el rabillo del ojo vio como Jack se dirigía seguramente a la cocina para dejar su bandeja o lo que tuviera que hacer. La media hora había pasado…

—Me duele la cabeza—dijo en voz alta de repente—Me subo a acostar, nos vemos mañana.

No esperó respuesta alguna, prácticamente huyó de la sala y corrió a los ascensores, sin fijarse en la mirada que le dirigía Tom con una ceja alzada…

Pulsó el botón de llamada suspirando, no se atrevía a mirar a los lados. Cuando el ascensor llegó estaba a punto de volverse para ver si Jack estaba tras él, cuando una mano se posó en su brazo y le hizo girar.

—Has tardado—susurró sonriendo.

La sonrisa se murió en sus labios al ver a Tom. ¿Qué demonios estaba haciendo? ¿Ahora se acordaba de él?

—¿Qué quieres?—le preguntó con frialdad.

—No te he deseado feliz Navidad—contestó Tom en voz baja.

—No importa—murmuró encogiéndose de hombros—Has estado toda la noche ocupado, normal que te hayas olvidado de mí.

—¿Cómo puedes decir eso? No podría olvidarme de ti, jamás en la vida. Más después de lo que compartimos las pasadas navidades—susurró Tom dolido.

—Solo fue un beso, tras eso te has pasado todo el año evitándome. Me has hecho mucho daño, Tom. Y ahora déjame solo por favor. Tengo una cosa que hacer—dijo con firmeza.

Se soltó de su agarre y le dio la espalda. Le habían quitado el ascensor y pulsó de nuevo el botón de llamada resoplando. Se cruzó de brazos, sintiendo como Tom se marchaba en silencio de su lado. Se mordió los labios, sentía que le estaban temblando y los ojos llenos de lágrimas.

Entonces sintió una mano en la espalda, pero no se giró. Si Tom quería la revancha, lo llevaba más claro que el agua.

—¿Estás bien?—preguntó Jack a su espalda.

Asintió con la cabeza, no quería que le viera a punto de echarse a llorar de un momento a otro.

—Te vi con tu hermano y estuve esperando. Parecía que discutíais, espero que vayan las cosas bien—susurró Jack.

—No, pero muy pronto lo irán—dijo Bill con firmeza.

El ascensor llegó de nuevo y se apartaron para dejar salir a una pareja que se comía a besos. Entraron los dos solos y tras pulsar el botón de su planta subieron en silencio.

&

Se bajaron en su planta y camino de la habitación fue preparando la llave. Abrió la puerta y mirando a ambos lados dejó pasar a Jack. Nada más cerrar la puerta sintió que le cogían por la cintura con firmeza y le hacían girar. Separó los labios para protestar, pero fueron poseídos por los de Jack, que comenzó a besarle con algo de furia.

Puso las manos en su pecho tratando de alejarle un poco, pero Jack le ignoró. Empezó a caminar por la habitación camino de la cama sin separar sus labios, sin frotar la lengua con la suya.

Le quitó la cazadora y dejó caer al suelo. Luego se quitó la suya y solo entonces sus labios se separaron.

—Perdona, llevaba toda la noche deseándolo—se disculpó mientras se desabrochaba la camisa que llevaba.

Bill solo pudo asentir con la cabeza, el beso le había robado el aliento. Era el primero que recibía en un año, tras el fracaso de las pasadas navidades sus labios habían estado hambrientos, y con su roce de Jack desataron una pasión que sentía crecer en su interior.

Como si fuera un sonámbulo, llevó las manos al borde de su camiseta y se la sacó por la cabeza sin importarle despeinarse. Se descalzó con los pies al igual que Jack y se bajó los pantalones quedándose en boxers.

Pero Jack no, él se desnudó delante de sus ojos mostrándole su gran erección. Abrió mucho los ojos al verla, era su primera vez y le daba miedo sentir eso penetrando en su cuerpo.

Se mordió los labios indeciso, Jack lo vio y se apresuró a calmarle. Miró encima de la cama y luego la chimenea. Cogió la manta que había a los pies y la extendió en el suelo. Era bastante grande, podían taparse con ella mientras hacían el amor a la luz de las llamas y en esa alfombra tan mullida que había a sus pies.

Le cogió por la muñeca y le hizo recostarse en el suelo. Se le quedó mirando, colocándose de rodillas en el suelo sobre su cuerpo. Se inclinó encima de él, haciendo que su miembro le rozara su estómago, que sentía subir y bajar al compás de su agitada respiración.

Se movió encima de él como si le estuviera haciendo el amor pero sin estar dentro de su cuerpo, apoyó las manos en el suelo y se apoderó de sus labios de nuevo. No dejaba de restregarse sobre él, atento para no derramarse antes de tiempo.

Bill se dejaba hacer. Respondía con torpeza al beso mientras que sus manos agarraban la manta y la apretaban. No sabía que hacer, dejaría que Jack le guiara.

Sintió como se quedaba quieto sobre su cuerpo, llevando las manos a sus boxers y empezando a tirar de ellos hacia abajo. Alzó las caderas por instinto, le ayudó a quitárselo elevando primero una pierna y luego otra con los ojos cerrados.

Era la primera vez que estaba desnudo delante de otra persona sentía sonrojarse de cuerpo entero.

—Eres precioso—comentó Jack sonriendo.

Había cesado el beso y Bill sin enterarse. Se atrevió a abrir los ojos y le vio de rodillas sobre él de nuevo. Bajó la mirada a su miembro, levemente erecto. Jack también lo hizo y posó una mano sobre él, haciéndole dar un respingo. Le vio sonreír y comenzar a masajearlo con suavidad.

Empezó a jadear. Sentía una sensación extraña, pero en el fondo sabía que…que no le gustaba. Giró la cabeza y fijó la vista en las llamas, sintiendo como se deslizaba por su mejilla derecha una lágrima que cayó sobre la manta.

Jack la vio y paró. Arrugó la frente preocupado y poniendo una mano en su estómago habló en voz baja.

—¿No estás preparado?—preguntó.

Le vio negar con la cabeza a la vez que se mordía los labios.

—¿Es tu primera vez?—insistió Jack.

Le vio asentir a la vez que se le escapaba un sollozo.

—Lo siento—logró susurrar Bill—No quiero utilizarte.

—¿Me estás utilizando?—repitió Jack arrugando la frente.

—Eso me temo, quiero vengarme de alguien….y tú no te lo mereces—dijo girando al cabeza y mirándole—Eres muy bueno y yo….siento mucho haberte hecho esto…

Jack no podía enfadarse, tenía las mejillas bañadas en lágrimas y su disculpa era muy sincera. Asintió en silencio y se levantó. Cogió una esquina de la manta y cubrió su desnudez con ella.

—¿Te importa que use el baño?—preguntó algo cortado.

Bill negó con la cabeza. Apartó los ojos de esa palpitante erección y arrebujándose en la manta le dio la espalda. Sabía que iba a hacer en el baño, no podía salir de su habitación con un extraño bulto en los pantalones.

Le sintió inclinarse y recoger sus ropas. Al poco escuchó que entraba en el baño y suspiró con los ojos cerrados. Él también estaba en su misma situación, o parecida. Bajó una mano y él mismo se acarició. Esperaría a que saliera del baño, luego iría él y resolvería su problema de la única manera que sabía…

&

A los pocos minutos escuchó que se abría la puerta. No volvió la cabeza, tenía la mirada de nuevo fija en las llamas.

—Un placer conocerte, Bill Kaulitz—se despidió Jack sonriendo.

No esperó su respuesta, abrió la puerta y salió por ella. Pero no llegó a cerrarla, en el pasillo se encontró con una persona que le fulminaba con la mirada. Se encogió de hombros y pasando a su lado entró en el ascensor y se fue a su habitación.

Continuará…

por lyra

Escritora del fandom

Un comentario en «Last Christmas 2»
  1. Casi me había infartado la actitud de David, pero sólo fue un mal y extraño sueño. En cuanto a Jack, ni tan pobre, lo único bueno es que Bill no llevó a cabo algo de lo cual seguro se arrepentiría.
    En cuanto a la fulminante mirada…no te queda Tom -_- pero bueno…

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