Capitulo 11

Tal y como le había prometido, Tom habló con su madre y no se sorprendió de ver que no ponía ninguna pega. Tras la conversación con su padre que él y Bill habían escuchado a escondidas, su madre se sentía muy mal por cómo le había tratado la vida a Bill y haría todo lo que estuviera en sus manos para tratar de mejorar esa situación.

Tom se preguntaba si debería contar a sus padres que les habían escuchado. ¿Hasta cuándo podían mantener esa mentira de que la madre de Bill iría a por su hijo al cabo de un tiempo no muy lejano? Porque pasarían los meses y Bill preguntaría, caerían los años y entonces cualquier explicación llegaría demasiado tarde…

Suspiró resignado, no sabía qué hacer. Lo único que tenía claro era que él se sentía muy mal por Bill también y dejaría atrás todo ese pasado de odio e insultos y serían buenos amigos.

&

Cuando llegó la hora de cenar Bill abandonó su refugio. Había permanecido todo ese tiempo escondido bajo las sábanas sin ganas de nada, solo de llorar. Su madre le había mentido, no la iba a volver a ver hasta pasados unos años. ¿Qué iba a hacer? ¿Cómo poder vivir sin ella a su lado?

No podía seguir rompiéndose la cabeza, hablaría con Gordon y le pediría que le llevase a ver a su madre. Tenía que hablar con ella en persona y hacer planes. Aunque ya sabía lo que le pediría su madre, que esperase esos 2 años que le separaban de su mayoría de edad, y luego… luego no había razón ninguna para vivir con Gordon y su familia. Se replantearía la opción de irse a vivir solo, buscaría un apartamento, un trabajo de lo que fuera y esperaría a que su madre saliera de la cárcel.

Y con esa idea en mente salió de la cama. Ya había anochecido, debían ser sobre las 8 de la tarde y en la cocina estarían todos sentados cenando. Y así fue, cuando bajó y se reunió con ellos todas las miradas se clavaron en él. Tragó con esfuerzo, odiaba ser el centro de atención.

Bill, debes estar hambriento—dijo Simone sonriendo con esfuerzo.

Bill asintió con la cabeza y ocupó su sitio al lado de Tom, quien aprovechando que su madre se levantó para atender al recién llegado y que su padre siguió cenando, bajó una mano y la puso sobre la rodilla de Bill, apretándosela con cariño.

Bill se le quedó mirando alzando una ceja, hasta que Tom retiró la mano y le guiñó un ojo.

Tranquilo” —parecía querer decirle.

Ya intentaba Bill estarlo, pero ya sabiendo toda la verdad quería hablar con su madre, y solo Gordon podría interceder por él ante la policía. Y no quería sacar ese tema mientras cenaban, esperaría a encontrar un hueco para hablar con Gordon a solas.

Suspiró y sonrió con esfuerzo a la madre de Tom, quien le puso delante un plato con la cena de esa noche, un vaso de agua y aunque nadie había dicho nada, dejó una aspirina al lado. Bill se lo agradeció con una tímida sonrisa, sentía que la cabeza le iba a estallar de un momento a otro tras la resaca que aún le duraba y todas las lágrimas derramadas.

Esta noche ponen una película muy buena en la tele—dijo Tom, tratando de aparentar normalidad—Pero se acaba muy tarde…

Bueno, mañana no hay clase. Podéis quedaros a verla—accedió enseguida Simone—Pero mañana quiero veros haciendo los deberes.

Tom asintió con la cabeza, su madre estaba al tanto de todos los deberes extras que les habían caído porque su tutor en persona le había llamado. No se fiaba que los chicos no lo dijeran en casa y el lunes se presentaran sin haber hecho nada. Simone se comprometió a vigilarlos de cerca y obligarlos si hacía falta.

Siguieron cenando y una vez terminaron Gordon sacó la basura aprovechando para fumarse un cigarro, a su mujer no le gustaba que la casa oliera a tabaco. Tom sabía que tardaría al menos 15 minutos y viendo que Bill tenía hablar con su madre, y mejor hacerlo a solas, aprovechó que estaban lavando los platos para ausentarse con la excusa de que tenía que subir un momento a la habitación.

Salió de la cocina y una vez a solas, Bill se acercó a Simone. No sabía por dónde empezar a hablar, sentía que le temblaban las manos y se las metió en el bolsillo del chándal para que no se notara.

¿Querías algo?—preguntó Simone al cabo de unos segundos.

Si…pedirte perdón—contestó Bill, notando que le temblaba la voz—Siento mucho haber salido ayer sin permiso, y regresar en ese estado. No se volverá a repetir.

Gracias Bill—dijo Simone sonriendo—Eres muy joven y tienes mucha vida por delante. Aprovecha ahora para estudiar, ya tendrás tiempo de divertirte.

Bill asintió con la cabeza y viendo que no había nada más que decir, salió de la cocina. En ese momento bajaba Tom y le miró fijamente, viéndole asentir de nuevo con la cabeza.

Ven, que ya empieza la película—dijo Tom cogiéndole del brazo.

Bill se dejó llevar al salón, sentándose en el sofá sin muchas ganas de ver nada. Tom se sentó a su lado y encendió la televisión, buscando el canal donde en unos minutos iba a empezar la película.

Ya verás, te gustará—dijo Tom acomodándose a su lado.

No veo mucho la tele—comentó Bill.

Entonces seguro que no la habrás visto—dijo Tom sonriendo—Hay de todo, acción, humor…

¿Cuál es?—preguntó Bill intrigado.

—“Sr. y Sra. Smith”—contestó Tom.

No tuvo que decir más, la película empezó y los chicos se callaron prestando atención. A los pocos minutos se les unió Simone y se sentó al lado de Bill. Gordon también hizo acto de presencia y ocupó su butaca, viendo la película como una familia feliz y unida.

&

Terminada la película y antes de que Gordon se acostara, Bill aprovechó que estaba en la cocina bebiéndose un vaso de agua y fue a hablar a solas con él. Tom estaba en el baño y Simone ya se habría acostado.

Se le acercó, y como ya pasara cuando fue a hablar con Simone, las palabras parecían no salir de sus labios.

¿Querías algo, Bill?—preguntó Gordon al verle de pie a su lado.

Yo…quiero ver a mi madre—dijo Bill yendo directo al grano.

Gordon se puso tenso, dirigió una mirada a la puerta de la cocina. Sabía que su mujer estaba arriba y podía aparecer de repente para asegurarse que todo estaba recogido. No quería que Bill dijera nada sobre la relación que los unía que pudiera ser escuchado.

El agente Jensen me dijo que podía hablar con ella en unos días—explicó Bill—Pero necesito verla en persona. ¿Puedes conseguirlo?

Claro, mañana llamaré al agente Jensen y….y ya veré qué excusa le pongo a mi mujer—dijo Gordon carraspeando, haciéndole creer a Bill que Simone no estaba al tanto de su situación.

Pero Bill no era tonto. Al contrario, era un experto mintiendo y podía detectar las mentiras con los ojos cerrados.

Os he escuchado hablar—confesó Bill—Y lo sé todo. No volveré a estar con mi madre hasta dentro de 7 años, por eso necesito verla en persona. Quiero saber que va a pasar conmigo durante todo ese tiempo.

Claro—murmuró Gordon—Pero sabes que te puedes quedar aquí todo el tiempo que necesites.

Bill alzó una ceja, ¿pensaba que se iba a quedar en su casa los 7 años que estaría su madre en la cárcel? Eso ya sería abusar demasiado, sobre todo cuando cumpliera la mayoría de edad.

No pudieron seguir hablando, Simone bajó interrumpiéndoles y Bill disimuló sirviéndose un vaso de leche.

Qué tarde es…—comentó Simone ahogando un bostezo— ¿Te gustó la película, Bill?

Bill asintió con la cabeza, la verdad era que no le había prestado mucha atención. Su mente no dejaba de darle vueltas a la idea de no volver a ver a su madre, y aparte de eso, Tom se le había sentado demasiado cerca. Cada vez que cambiaba de posición se rozaban sus piernas y por primera vez en su vida se sintió incómodo ante la caricia de un chico…

Simone y Gordon se fueron a dormir y le dejaron a solas. Sintiendo el estómago revuelto, Bill tiró al fregadero la leche que se había servido y subió también a su habitación. Tom ya estaba metido en la cama y dejando ya a un lado la timidez que sintió los primeros días, se desnudó y puso el pijama ante su atenta mirada.

Pero es que Tom no podía evitarlo, le veía muy frágil y no sabía cómo ayudarle. Ni apartar los ojos de su cuerpo, respirando hondo para no tener ningún problema más. Por suerte Bill se cambió con rapidez y se metió en su cama, notando que alguien se la había hecho y cambiado las sábanas. Simone otra vez… ¿por qué se preocupaba tanto por él?

Mi oferta sigue en pie—dijo Tom de repente.

¿Cómo?—preguntó Bill sin entender.

Con los deberes—aclaró Tom—Te hecho una mano con las mates.

Gracias—murmuró Bill, pensando si podría concentrarse sin pensar en su madre.

Apagaron las luces y le costó conciliar el sueño, cerraba los ojos y volvía a estar sentado en las escaleras escuchando la verdad sobre su madre…sintiendo a Tom muy cerca abrazándole…

&

A la mañana siguiente Gordon cumplió su promesa y llamó al agente Jensen.

Bill quiere ver a su madre—explicó en voz baja.

Su mujer estaba preparando el desayuno y sentía a su otro hijo por el pasillo. No quería que se enterara de la verdad, aunque ignoraba que ya lo sabía.

Puede ir a visitarla el próximo domingo—dijo Jensen.

¿No podría ser hoy?—pidió Gordon—Bill…necesita verla de veras, estos días ha estado un poco mal y…bueno, es solo un niño. La echa mucho de menos…

Escuchó como resoplaban al otro lado de la línea y cruzó los dedos esperando.

Solo puede visitarla los domingos y pidiendo hora con antelación, pero por esta vez haré la vista gorda—explicó Jensen—Puede llevarle sobre las 11, ahora mismo llamo.

Gracias—dijo Gordon suspirando.

Colgó muy satisfecho el teléfono y bajó a desayunar a la cocina, asintiendo con la cabeza cuando Bill fijó los ojos en él.

Terminad de desayunar y luego os ponéis a hacer los deberes en la cocina—empezó a decir Simone.

Mejor….que los hagan a la tarde—murmuró Gordon.

¿Por la tarde? —repitió Simone—Mejor ahora, son muchos y mejor no dejarlos para última hora.

Bill tiene que acompañarme ahora por la mañana—explicó Gordon carraspeando.

¿Ah, sí? ¿Y eso?—inquirió Simone.

No sabía que decirle a su mujer, por suerte Bill se le adelantó mintiendo como un experto.

Necesito recoger unas cosas de mi antiguo apartamento—explicó Bill—Espero que no lo hayan alquilado ya, creo que se me cayeron unos libros bajo la cama.

Simone asintió con la cabeza y no hizo ninguna pregunta más. Terminaron de desayunar y Bill subió al baño para peinarse y arreglarse. La cárcel donde estaba su madre estaba situada a las afueras de la ciudad y tenían por delante casi una hora de camino. Se miró al espejo suspirando, tenía que hacer algo con esas ojeras que lucía, no quería que su madre las viera y se preocupara pensando que había pasado la noche en blanco, cuando era verdad….no había podido dormir apenas de lo nervioso que estaba por volver a verla y hacerle todas esas preguntas que rondaban su cabeza.

Abrió su neceser y se aplicó un leve maquillaje, el suficiente para cubrir su palidez. Estaba terminando cuando llamaron a la puerta. Abrió con rapidez pensando que era Gordon para avisarle que ya se iban, sorprendiéndose de ver a Tom.

Tardabas mucho y venía a ver si estabas bien—dijo Tom carraspeando.

Bill asintió suspirando, la verdad era que se estaba empezando a poner muy nervioso. Sentía que iba a echar el desayuno de un momento a otro.

Tranquilo, que tu madre no note nada—dijo Tom al escucharle suspirar—Recuerda que lo mejor es que tu madre piense que no sabes nada, se preocuparía más de lo que ya lo está.

Lo sé, lo sé—susurró Bill resoplando—Pero tengo tantas preguntas…

Con el tiempo obtendrás las respuestas—aseguró Tom.

Bill no pudo evitar sonreír, Tom se estaba preocupando realmente por él y le estaba dando muy buenos consejos. Tenía mucha razón, lo mejor sería…mentir como siempre hacía, una vez más…

Continuará…

por lyra

Escritora del fandom

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!